En la actualidad es suficiente con que aprietes un botón de tu cafetera y en pocos segundos tienes preparado un delicioso café. Sin embargo, la preparación de esta bebida no siempre fue tan rápida ni sencilla.
La historia de las cafeteras se pierde en las neblinas del tiempo, y se conjuga con el mito del origen del café. Para llegar a nuestros días con distintos tipos de extracción.
Podríamos decir que la cafetera es un invento reciente. Por muchos siglos se preparó como una infusión, se colocaban los granos de café en agua caliente y después se colaba.
Cómo se preparaba el café antes de la primera cafetera
Antes de que se inventara la primera cafetera el café se mezclaba directamente con el agua hirviendo.
Las primeras cafeteras, utilizadas en Turquía desde el siglo XV hasta el XVII, eran simples hervidores llamados "hervidores de Bagdad".
Los turcos inventaron una de las primeras formas de preparar café manualmente. Los granos se molían utilizando morteros, se añadían al agua y se hervían en una vasija llamada “cizve”, o “hervidor de Bagdad”.
Originalmente de Turquía, Cezve (nombre original) es un hervidor de latón que se usa comúnmente en el hogar y fuera del hogar.
Es un hervidor de latón o de cobre de forma similar a un jarrón, más ancho por arriba que por abajo y con un asa para servir el café.
Además de agua fría y del café se añade azúcar. Se pone el ibrik al fuego y se retira justo cuando empieza a hervir.
Suele tener un asa para que pueda verterse el contenido desde su interior a una taza cuando se considere listo.
Estos métodos continuaron en su paso por América hasta 1802 en Francia cuando el farmacéutico Francois Antoine Descroisilles, unió dos recipientes metálicos que se comunicaban con una chapa llena de agujeros como un colador.
La Caféolette de Francois Antoine Descroisilles
Los primeros inventos son tan difusos que hay varios pretendientes en adjudicarse la primera cafetera.
La verdadera innovación llegó en 1802 en Francia, con la invención de la primera cafetera por el farmacéutico Francois Antoine Descroisilles.
Fue a principios del siglo XIX cuando a un ingenioso farmacéutico francés, llamado Francois Antoine Descroizilles, se le ocurrió la brillante idea de unir dos recipientes de estaño o cobre comunicándolos con una chapa metálica repleta de agujeros a modo de colador.
Descroisilles tuvo la idea de unir dos recipientes metálicos y separarlo con una placa con agujeros, que actúa como colador.
Llenó la parte inferior de agua y café molido y puso su invento al fuego. Tras unos minutos, cuando el agua llegó a ebullición subió al recipiente superior y aquella infusión resultante increíblemente había tomado el olor y el sabor del café.
Al ponerlo a hervir, el vapor que libera el agua subía hacia el depósito de arriba pasando por el filtro y a través del café molido, extrayendo su esencia, color y sabor.
A este invento se le llamó “Cafeolette”.
El invento fue bautizado por el farmacéutico con el nombre de “Caféolette” y así fue como se inventó la primera cafetera de la historia.
La patente de la Caféolette fue todo un éxito y, año tras año, la fueron saliendo unas cuantas imitaciones, en concreto un agrónomo y químico francés, Antoine Cadet de Vaux empezó a comercializar en 1806 la cafetera de porcelana.
La primera patente de cafetera en Estados Unidos
La primera patente de cafetera estadounidense apareció en 1873, presentando un cilindro con un filtro que presionaba los posos del café.
A mediados del siglo XIX, comenzaría la adaptación norteamericana de esta cafetera, pero no sería patentada hasta 1873, la cafetera estaba formada por un cilindro que en su interior albergaba un filtro que poco a poco bajaba presionando los posos del café.
El problema de esta cafetera era que no siempre el filtro tenía el mismo diámetro por lo que muchas veces la infusión no salía perfectamente colada.
Melitta Benz y el filtro de papel
Este pequeño gran problema del diámetro del filtro sería subsanado gracias al ingenio de un ama de casa alemana llamada Melitta Benz.
En 1907, se le ocurrió la brillante idea de sustituir el filtro metálico a modo de colador por un paño poroso de lana.
El resultado fue buenísimo al principio pero comprobó que con el uso, el paño se iba desagarrando y se gastaba.
Este pequeño hándicap no frenó a Melitta en su afán de conseguir una buena infusión de café, por lo que al año siguiente, ideó un sistema a base de papeles muy porosos de usar y tirar, solucionando así el problema.
Inventada por la alemana Melitta Benz.
La llegada de la cafetera espresso industrial
En el comienzo del siglo XX, concretamente en 1901, Luigi Bezzera, un empresario italiano, fabricó la primera cafetera industrial y cuatro años después, vendió la patente a Desiderio Pavoni, que la comercializó en bares y restaurantes.
En 1901 hubo una gran revolución en el mundo cafetero. Un ingeniero milanés, Luigi Bazzera, inventó la primera máquina espresso de vapor.
En 1901, Luigi Bezzera fabricó la primera cafetera industrial, cuya patente fue luego vendida a Desiderio Pavoni, que la produjo a escala mundial.
La patente de Bezzara impulsó la investigación y el desarrollo tecnológico puestos en marcha por muchas empresas italianas.
Estas primeras máquinas de forma cilíndrica y tamaño más bien imponente estaban hechas de cobre, bronce y latón que era el hermoso decorado de la época.
Muy similar a la cafetera espresso. Hace el café mediante el paso de agua hervida presurizada por vapor a través de café molido.
Experimentando con diversos métodos led a extracción por vapor. Así dando la bienvenida a las primeras máquinas de espresso, que conquistaron el mercado en 1884.
Gracias a esta forma de preparación, el tiempo de extracción de la bebida mejoró significativamente.
¿Cómo funcionaban las primeras máquinas de espresso? La respuesta es que se utilizaba agua hirviendo bajo presión.
Con el propósito de forzar el vapor y que pasara a través de un molido fino de café.
Estas cafeteras eran demasiado grandes, por lo que solo se utilizaban comercialmente.
Es decir, en bares de estilo norteamericano, donde los clientes pedían y recibían su café en la barra.
En aquella época, servir la bebida directamente en la mesa aún no se había implementado.
Por lo tanto, este servicio rápido encajaba perfectamente con aquellos trabajadores que tenían poco tiempo durante sus horas de descanso.
Así fue como se creó la cultura del café de bar que ha llegado hasta nuestros días.
La extracción mediante presión
En 1947, Angelo Gaggia revolucionó la producción de cafeteras espresso al introducir un modelo basado en un sistema de palancas que forzaba el agua a presión a través de un cilindro, sentando las bases para las máquinas de espresso modernas.
En 1948 se remplazó la máquina de vapor por la de émbolo, introduciendo la extracción mediante presión.
En 1948, Achille Gaggia reemplazó la máquina de vapor por la de émbolo, introduciendo la extracción mediante presión.
Gracias a esta innovación se obtuvo una bebida más concentrada y más aromática caracterizada por una crema consistente y compacta que recibió el nombre de “espresso”.
En los años 60, las palancas fueron reemplazada por una bomba eléctrica, facilitando su uso.
La introducción de la preinfusión, permitió que el agua caliente permaneciera en contacto con el café antes de aplicar presión, esto supuso una gran innovación.
La caldera horizontal y la cafetera E-61
Un año después, se creó la primera cafetera espresso con caldera horizontal produciendo un especial cambio estético en las máquinas.
En 1949, Gió Ponti, realizó para LA Pavoni la primera cafetera express dotada de caldera horizontal.
En 1961 aparece la cafetera E-61 de la Faema.
En 1961 el método de preparación seguiría evolucionando, con el lanzamiento de la E-61 de La Faema.
Su característica principal es el grupo erogador separado de la caldera y siempre caliente debido al paso del agua hirviendo por los tubos.
La característica principal de esta máquina era el grupo erogador separado de la caldera y siempre caliente debido al paso de agua caliente por los tubos.
Gracias al sistema termosifónico, el agua se mantiene a una temperatura constante, precisa para el café espresso.

La cafetera moka de Alfonso Bialetti
Desde 1933 se mantiene casi inalterable en su diseño, fue patentada por Alfonso Bialetti y es también conocida por Moka o la marca ya famosa Volturno.
La moka fue creada por el italiano Alfonso Bialetti en 1933 y posteriormente patentada por Luigi de Ponti en su nombre.
Actualmente podemos encontrar cafeteras de todos los modelos, tamaños y colores. Pero hay una que continúa conservando ese rincón especial en casi todas las cocinas del mundo: hablamos de la cafetera moka de toda la vida, también conocida como cafetera italiana.
Además de preparar un delicioso café, esta cafetera es un icono del estilo vintage y, al mismo tiempo, un emblema de la cultura italiana.
Como es bien sabido, la cafetera moka tiene nacionalidad europea, concretamente italiana.
El café sorprendió a los italianos en el siglo XVI, cuando fue presentado como un producto exquisito, exótico y lujoso.
Esto último se debía a su elevado coste. Por ello, solo las personas adineradas tenían acceso a la bebida, en las llamadas cafeterías comerciales.
En estos lugares solían prepararlo y servirlo en sus respectivos recipientes.
En cuanto a la preparación, utilizaban el método de infusión caliente.
La aparición de este producto causó tal revuelo que motivó a muchos a buscar diferentes formas de preparar café sin complicaciones.
Su diseño se inspiró inicialmente en una primitiva lavadora llamada “lisciveuse”, que era una olla gigante donde se calentaba el agua junto con la ropa y el jabón.
Pero esto cambió después: pasó de ser una máquina gigante al modelo que conocemos hoy.
Es decir, un modelo octogonal fabricado en aluminio, que encaja perfectamente sobre el fuego de nuestras cocinas.
Cómo funciona una cafetera moka
Su modelo de uso doméstico está dividido en tres partes principales.
Al igual que en la máquina espresso, el agua hirviendo es presurizada por el vapor, que pasa a través del café molido.
El vapor se crea dentro de la caldera.
Posteriormente, la presión aumenta hasta que finalmente el agua pasa por el embudo y atraviesa el café molido, entrando así en la cámara superior.
Consiste en dos piezas enroscables que tienen un filtro al final de cada una de ellas con un pequeño hueco donde cae el café.
Es un dispositivo simple, manual para preparar café, proporcionando un café más fuerte que el de las otras cafeteras.
En resumen, la moka logró romper todos los moldes y se convirtió en un éxito comercial.
De hecho, en el libro de Tristan Stephenson, titulado 'The curious barista's guide to coffee', se detalla que en menos de diez años el espresso superó sus objetivos después de vender 20 millones de unidades, una cifra que coincide con el aumento del consumo de café en casa durante los años 1955 y 1970.
Como era de esperar, el italiano Alfonso Bialetti ya se había consolidado como el mayor fabricante de dispositivos para preparar café en los años cincuenta.
Esto abrió las puertas al mercado internacional.
Su fama y fortuna se debieron en gran parte a su influencia en la introducción de la cultura del café en el mundo, aunque las máquinas de espresso que competían con ella también contribuyeron.
Estas fueron influenciadas por las innovaciones de la industria manufacturera del siglo XX, en la que surgieron materiales como el aluminio, uno de los más accesibles a escala industrial.

La cafetera Chemex y el vidrio resistente al calor
En 1940, Peter Schlumbohm, un alemán emigrado a Estados Unidos, empezó a hacer experimentos con un nuevo material, el Pyrex, un tipo de vidrio muy resistente al calor.
El químico alemán Peter J. Schlumbohm injertó un papel poroso en un recipiente de este material y puso café con agua en la parte superior de este.
Así creó la cafetera “Clemex”.
Con este material hizo dos recipientes, uno de ellos en forma de cono invertido, y utilizó un papel poroso para separarlos.
La cafetera se comercializó con el nombre de cafetera Chemex.
Al principio, los fabricantes más importantes rechazaron el diseño de Schlumbohm, ya que la cafetera Chemex parecía demasiado simple para que pudiera preparar una infusión de café.
Pero Schlumbohm, que era un hombre muy persuasivo, convenció a uno de los compradores de los almacenes Macy’s, en Nueva York, para que se llevara una Chemex a su casa y con ella se preparase un café.
La expansión de las cafeteras en los hogares
Durante los años cincuenta, las casas italianas tenían el café como producto principal.
Este increíble producto se hizo muy popular, ya que fue capaz de acelerar el consumo y aumentar la comodidad.
La cafetera moka nunca quedaría eclipsada por las máquinas de café monodosis.
Y aunque no siempre ha sido así, pues la cultura del café se concentraba en los bares, cafeterías y restaurantes, llegaron las cafeteras compactas a los hogares.
Hoy en día existen diferentes maneras de preparar el café, por tanto existen distintas cafeteras De’Longhi en función de cómo queramos el café o de la practicidad con que queramos preparárnoslo, pero no siempre fue así.
La evolución tecnológica de las máquinas de café es casi increíble, hasta el punto de que en este momento, si tú lo quieres, existen modelos que pueden prepararte un café perfecto desde una aplicación móvil.
Conseguir un café rápido y de calidad en los nuevos años veinte está al alcance de todos.
La historia de las cafeterías y la cultura del café
Las cafeterías son uno de los puntos de referencia y pilares culturales de la sociedad moderna.
Menos o más lujosas, en ocasiones consideradas verdaderas obras de arte en sí mismas, sus muros tienen la historia escrita tal como la conocemos hoy.
Escritores, artistas, hombres de Estado y conspiradores solían reunirse allí, con su amor por el café como único factor en común.
Según los historiadores, el registro más antiguo de la existencia de una cafetería es de 1475.
Parece que una tienda llamada Kiva Han abrió en ese año en Estambul, específicamente Constantinopla, como se llamaba la ciudad en ese momento.
Sin abandonar Turquía, llegamos a Gaziantep, en la región de Anatolia Suroriental, donde se inauguró Tahmis Kahvesi en 1635 como el primer café bizantino.
En la actualidad, esta tradicional cafetería aún ofrece diferentes tipos de café, entre los cuales es posible pedir el legendario menengic khavesi, preparado con pistacho, una sublime bebida local, así como otra bebida a base de café preparada con semillas del árbol de trementina.
Café Le Procope abrió sus puertas en 1686 y es considerado el café en funcionamiento más antiguo de París y probablemente uno de los más antiguos del mundo occidental.
Ubicado en el corazón del distrito bohemio de Saint-Germain-des-Prés, justo en la Rive Gauche, la orilla izquierda del Sena, Café Procope era originalmente un emprendimiento siciliano.
Grandes pintores solían pagar lo que consumían con sus pinturas y otras obras.
El Caffè Florian es una presencia esencial en la Procuratie Nuove, las emblemáticas viviendas dispuestas en forma de herradura de caballo en la Piazza San Marco, el centro vital de la antigua Serenissima, como solía llamarse la República de Venecia.
Considerado por los venecianos el café más antiguo de Europa según una concepción moderna, es indudablemente uno de los principales símbolos de la ciudad.
En los últimos años se fundó un nuevo Caffè Florian en Florencia.
No hay dudas de que las cafeterías vienesas, conocidas como Kaffeehäuser, son majestuosas.
Un emblema indiscutido de elegancia y delicias a base de espresso en una ciudad que celebra el café con pleno derecho.
Confortable y fiel a la tradición, su menú es la transposición exacta de la identidad culinaria de la ciudad, incluidos el schnitzel y, por supuesto, el strudel de manzana, aparte de las decenas de cafés disponibles.
En realidad, hay una costumbre local que uno no debería perderse mientras se encuentra en Frauenhuber: pedir un café fuerte con una buena porción de torta, la mayoría de las veces una contundente Sachertorte.
Hay muchas más ubicaciones asombrosas que podríamos recomendar en cuanto a cafés y cafeterías antiguas.
Tan solo piensa en el monumental Antico Caffè Greco en Roma, en el encanto medioriental de El-Fishawy Café en El Cairo, en el sabor colonial del Café du Monde en Nueva Orleans o en el suntuoso Majestic Café en Oporto, con sus sinuosas y refinadas líneas.

La revolución de las cápsulas de café
El año 1975 apareció un invento que lo cambió todo.
Comenzó la historia del café en cápsulas.
Eric Favré, un ingeniero aeronáutico suizo que se unió a Nestlé en 1975, encontró la inspiración para mejorar la preparación del café durante su matrimonio con Anna María, de origen italiano.
Después de varios experimentos con formas como de sombrero y de bombín, en 1986 Nestlé lanzó su marca Nespresso con cuatro variedades de cápsulas de café.
No fue hasta 1994 cuando comenzaron a fabricarlas en aluminio, que es el sistema actual estandarizado.
Tipos de máquinas Nespresso
- Máquinas Nespresso Original: estas son las cafeteras de cápsulas clásicas de Nespresso que utilizan cápsulas de café Original.
- Máquinas Nespresso Vertuo: estas máquinas utilizan cápsulas de café Vertuo, que son más grandes y están diseñadas para preparar tazas de café según el tamaño y con diferentes perfiles de sabor.
Cafeteras espresso automáticas y superautomáticas
Las cafeteras espresso automáticas regulan por sí mismas todo el proceso de extracción del café.
El tiempo de paso, la temperatura del agua y los bares de presión los determina la máquina.
Tú no tienes que hacer nada para que la máquina extraiga el café.
Las cafeteras superautomáticas permiten disfrutar en casa de una forma muy sencilla, con solo pulsar un botón, de un café espresso.
La máquina se encarga de todo, desde el molido del grano hasta la preparación de una gran variedad de recetas de café y café con leche.
Cómo preparar un café de calidad en casa
En los últimos años, el café seleccionado es de calidad superior, el mismo que se utiliza para preparar cappuccino, espresso o café filtrado, y ha experimentado un crecimiento significativo.
No hay duda de que la cafetera moka ha influido positivamente en las ventas.
Al mismo tiempo, ha sido responsable de expandir la cultura del café a todos los rincones del mundo.
Por eso cada vez más personas compran granos naturales para preparar un buen espresso en casa.
Para disfrutar de una buena taza, lo ideal es moler tus propios granos.
Por eso nuestro equipo de expertos recomienda utilizar un molinillo manual.
Resultan bastante económicos y permiten controlar el tipo de molienda que queremos.
Conviene recordar que cada sistema de preparación ofrece un resultado diferente: la cafetera turca produce una infusión intensa, la moka proporciona un café fuerte, la Chemex apuesta por una extracción filtrada y las máquinas espresso emplean presión para obtener una bebida concentrada y aromática.
Qué futuro tienen las cafeteras inteligentes
¿Cuál será el futuro de las cafeteras inteligentes?
No podemos ver el futuro, pero sí podemos decir que seguiremos perfeccionando los métodos para extraer todo el sabor, aroma y textura del grano molido de cada cápsula.
La historia de la cafetera muestra un recorrido que va desde los hervidores manuales de Turquía hasta las máquinas capaces de moler el grano, controlar la extracción y preparar café mediante una aplicación móvil.