No hay pruebas concluyentes de que la Coca-Cola o las bebidas con gas debiliten por sí solas los huesos o produzcan osteoporosis en personas sanas. Durante más de 15 años, organizaciones científicas y asociaciones médicas han realizado estudios para determinar si el fósforo o la cafeína de las bebidas con gas tienen algún impacto en la salud de los huesos. Cada uno de ellos concluyó que no existen pruebas de efectos perjudiciales en individuos sanos, siempre que su consumo de calcio sea suficiente.
Sin embargo, el consumo frecuente o elevado de refrescos de cola puede asociarse con una menor densidad mineral ósea o con un mayor riesgo de fracturas en determinados grupos, especialmente cuando desplaza a la leche y a otras bebidas nutritivas, se acompaña de una dieta pobre en calcio o forma parte de un patrón de vida poco saludable. La evidencia disponible procede principalmente de estudios observacionales, por lo que muestra asociaciones y no demuestra que la Coca-Cola sea la causa directa de la osteoporosis.
Qué se sabe realmente sobre la Coca-Cola y los huesos
Las bebidas carbonatadas incluyen cualquier bebida que contenga dióxido de carbono (CO₂), lo que les da su característica efervescencia. Dentro de este grupo, las gaseosas son particularmente populares y a menudo contienen grandes cantidades de azúcar, cafeína y ácido fosfórico.
No, las bebidas con gas no debilitan los huesos ni producen osteoporosis, según la Fundación Internacional de Osteoporosis. La clave para unos huesos fuertes y sanos es tener una dieta variada y equilibrada, con suficiente calcio, vitamina D y otros nutrientes, además de practicar ejercicios adecuados.
Tras la revisión realizada no es posible establecer de forma contundente el papel específico de los refrescos de cola en el riesgo de osteoporosis de mujeres postmenopáusicas. Han sido consultadas recientes guías de práctica clínica (GPC) y sumarios de evidencia sobre factores de riesgo y prevención de la osteoporosis y, en general, no encontramos que el consumo de refrescos sea considerado como un factor de riesgo de osteoporosis ni la recomendación de evitarlos con objeto de prevenir la enfermedad.
Por qué surgió la preocupación
El ácido fosfórico es un aditivo presente en muchas bebidas carbonatadas, en especial las colas. Este compuesto puede alterar el equilibrio de minerales en el organismo. El exceso de fosfato puede reducir la absorción de calcio, mineral esencial para mantener huesos fuertes.
Muchas bebidas gaseosas contienen cafeína, que se ha relacionado con un aumento en la excreción de calcio a través de la orina. Aunque la cafeína por sí sola no causa osteoporosis, el consumo frecuente de bebidas con cafeína y bajo contenido de calcio puede contribuir a la disminución de la densidad ósea.
Las personas que consumen habitualmente gaseosas tienden a reducir la ingesta de bebidas saludables, como leche y otras fuentes de calcio. Esto puede reducir la ingesta total de calcio, que es fundamental para la salud ósea, especialmente en edades jóvenes cuando los huesos están en desarrollo.
El consumo elevado de bebidas de cola, que contienen ácido fosfórico, se asocia con aumentos en la concentración sérica de fósforo, lo que conlleva el riesgo de disminuir la concentración de calcio y la densidad mineral ósea (DMO). Además, habitualmente contienen cafeína que a su vez se asocia a una disminución de la absorción intestinal de calcio y a un aumento de su excreción urinaria.
Estas explicaciones son posibles mecanismos biológicos, pero no permiten afirmar que una lata de Coca-Cola destruya el tejido óseo ni que el ácido fosfórico de la bebida sustraiga directamente todo el calcio de los huesos.
Ácido fosfórico, calcio y densidad mineral ósea
La densidad mineral ósea es la cantidad de calcio por centímetro cuadrado de hueso y constituye un importante predictor de osteoporosis. Una baja ingesta de calcio y un exceso de fosfato en la dieta pueden llevar a la pérdida de masa ósea con el tiempo, pero el efecto depende del conjunto de la alimentación y de otros factores de salud.
La evidencia de las influencias nutricionales en el riesgo de fractura no es sólida ya que hay pocos estudios de intervención a largo plazo y gran parte de la evidencia proviene de estudios observacionales, que no prueban la causalidad y pueden estar sujetos a confusión.
En un estudio transversal, el consumo de refrescos de cola se asoció con una densidad mineral ósea significativamente más baja a nivel de la cadera, pero no en la columna vertebral, y en mujeres pero no en hombres. La densidad mineral ósea media de los que consumían diariamente refrescos de cola era un 3,7% más baja en el cuello femoral que la de los participantes que consumían menos de una ración de refresco de cola al mes.
Se observaron resultados similares para las bebidas de cola “light” y, aunque más débiles, para las bebidas de cola descafeinada. No se observaron relaciones significativas entre el consumo de bebidas carbonatadas sin cola y la densidad mineral ósea.
| Aspecto estudiado | Resultado observado |
|---|---|
| Refrescos de cola | Asociación con menor densidad mineral ósea en la cadera en algunos estudios |
| Bebidas carbonatadas sin cola | No se observaron relaciones significativas con la densidad mineral ósea en el estudio citado |
| Cafeína | Puede aumentar la excreción urinaria de calcio, pero por sí sola no causa osteoporosis |
| Calcio insuficiente | Se asocia con mayor riesgo de osteopenia y menor protección ósea |
Qué dicen los estudios científicos
Un estudio publicado en The American Journal of Clinical Nutrition encontró que las mujeres que consumían bebidas de cola con regularidad tenían una menor densidad mineral ósea en la cadera en comparación con aquellas que consumían colas menos frecuentemente. Los investigadores concluyeron que esto podría deberse a la combinación de ácido fosfórico y cafeína en las colas.
Otra investigación en The Journal of Bone and Mineral Research sugirió que un alto consumo de refrescos puede estar relacionado con una menor densidad ósea en adolescentes, una etapa crucial para el desarrollo de huesos fuertes.
Sin embargo, algunos estudios han encontrado que no todas las bebidas carbonatadas afectan la densidad ósea. Las bebidas sin ácido fosfórico, como las aguas carbonatadas, no parecen tener el mismo efecto negativo en la salud ósea que las bebidas de cola.
Un sumario de evidencia sobre la evaluación del riesgo de fractura osteoporótica cataloga como posible factor de riesgo clínico el consumo de bebidas carbonatadas, indicando que pueden estar asociadas con efectos óseos adversos en adolescentes, posiblemente debido al desplazamiento de alimentos y bebidas nutritivas, pero que su impacto en mujeres mayores no está claro.
Mientras que hay estudios en los que se observa que la ingesta moderada de bebidas carbonatadas no tuvo efectos adversos sobre la densidad mineral ósea, en otros las bebidas de cola se asociaron con una densidad mineral ósea más baja.
Resultados en mujeres mexicanas
Un estudio transversal analítico evaluó a 328 mujeres mexicanas: 202 mujeres mayores de 45 años con menopausia natural establecida y 126 mujeres de 14 a 30 años. Se analizaron la alimentación, el consumo de bebidas carbonatadas, la actividad física, las características antropométricas y la densidad mineral ósea.
La densidad mineral ósea se evaluó en la columna lumbar L2-L4 y en el cuello de fémur mediante absorciometría dual de rayos X. Se consideró osteopenia-osteoporosis cuando la densidad mineral ósea se encontraba por debajo de una desviación estándar de la media en el cuello de fémur o en L2-L4.
El 46% de todas las mujeres consumía bebidas carbonatadas y un porcentaje mayor de las mujeres en edad reproductiva las consumía: 63,5% frente a 35,1% de las mujeres en edad no reproductiva. Las mujeres en edad reproductiva con osteopenia bebían 500 mL al día de bebidas carbonatadas, frente a 100 mL al día en las que no presentaban osteopenia.
El consumo de calcio fue inferior a 700 mg al día en las mujeres con osteopenia de ambos grupos. Beber bebidas carbonatadas, consumir menos de 700 mg de calcio y no incluir leche en la cena fueron variables asociadas con un mayor riesgo de presentar osteopenia.
Las variables asociadas al riesgo de osteopenia fueron beber bebidas carbonatadas, con OR 11,186; consumir menos de 700 mg de calcio, con OR 5,774; y no cenar leche, con OR 1,942. Estos resultados muestran una asociación dentro del grupo estudiado, pero no demuestran que la Coca-Cola haya causado por sí sola la disminución de la densidad ósea.
En todas las participantes la actividad física fue sedentaria. Las adolescentes y adultas jóvenes presentaron mayor frecuencia de osteopenia y consumían más bebidas carbonatadas, además de no alcanzar el mínimo de ingestión diaria recomendada de calcio.
Beber leche en el desayuno fue antagónico al consumo de bebidas carbonatadas: el 48% de las que no tomaban leche en el desayuno consumían bebidas carbonatadas, mientras que el 75% de las que bebían leche no tomaban bebidas carbonatadas.
Bebidas carbonatadas y fracturas
Los estudios sobre fracturas tampoco ofrecen una respuesta única. Un estudio de cohortes chino evaluó la asociación entre el consumo de refrescos y el riesgo de fractura en 9.914 participantes de ambos sexos, con edades comprendidas entre los 20 y los 75 años.
Durante un seguimiento medio de 5 años hubo 569 casos de fracturas incidentes. En comparación con los no consumidores, aquellos participantes con consumo diario de refrescos tenían un hazard ratio de 4,69 para la fractura incidente después de ajustar los factores sociodemográficos y de estilo de vida, incluidos los patrones dietéticos generales.
En otro estudio de cohortes participaron 72.342 mujeres postmenopáusicas del estudio Women’s Health Initiative. El periodo de seguimiento medio fue de 11,9 años y se constataron 2.578 fracturas de cadera.
En las mujeres en las que se valoró el efecto sobre la densidad mineral ósea no se observaron asociaciones entre la cantidad de consumo de bebidas gaseosas y las puntuaciones de cadera o columna lumbar después del ajuste por edad, etnia, índice de masa corporal y micronutrientes dietéticos.
La densidad mineral ósea no difirió significativamente entre las mujeres de mayor consumo de bebidas gaseosas y las no bebedoras. Sin embargo, las mujeres que bebían 14 raciones por semana o más presentaron un riesgo 26% mayor de fractura de cadera en comparación con las que no consumían ninguna ración.
La asociación entre el alto consumo de bebidas gaseosas y la fractura de cadera también se observó para las consumidoras de bebidas sin cafeína, con un aumento del riesgo de fractura de cadera del 32% entre las mujeres que consumían más de 14 raciones por semana frente a las no bebedoras.
Estos resultados sugieren que el riesgo podría relacionarse con el consumo elevado de refrescos en general y con el patrón alimentario y de estilo de vida que suele acompañarlo, no necesariamente con un efecto exclusivo del ácido fosfórico o de la cafeína sobre los huesos.
El papel de la dieta completa
Un metanálisis de estudios observacionales identificó tres patrones dietéticos prevalentes: “Saludable”, “Leche/lácteos” y “Carne/occidental”. Los patrones “Saludable” y “Leche/lácteos” enfatizan la ingesta de frutas, verduras, cereales integrales, aves y pescado, frutos secos, legumbres y lácteos desnatados, y evitan el consumo de refrescos, frituras, carnes y productos procesados, dulces y postres y cereales refinados.
El patrón dietético “Carne/occidental”, con alto contenido de carne roja y procesada, grasa animal, azúcar refinada y refrescos, se asoció con un aumento modesto del riesgo de baja densidad mineral ósea y de fracturas de cadera.
La adherencia al patrón “Saludable” redujo el riesgo de fractura, particularmente en personas mayores, mientras que el riesgo aumentó con el patrón “Carne/occidental”. En cuanto al riesgo de densidad mineral ósea baja, el patrón “Saludable” se asoció con un menor riesgo y el patrón “Leche/lácteos” produjo la reducción más fuerte.
La heterogeneidad de la población y la inclusión de sujetos menores de 25 años en muchos estudios reducen la generalización de estos resultados. Por ello, no puede atribuirse automáticamente a una sola bebida el riesgo óseo observado en personas que también presentan baja ingesta de calcio, sedentarismo, exceso de azúcar u otros factores.
¿La Coca-Cola light afecta los huesos?
No hay pruebas suficientes para afirmar que las bebidas de cola sin azúcar causen osteoporosis. Algunos estudios han observado asociaciones entre bebidas de cola “light” y una menor densidad mineral ósea, pero estos resultados son observacionales y pueden estar influidos por otros hábitos alimentarios y de salud.
Las bebidas sin azúcar pueden reducir la cantidad de azúcar ingerida, pero no sustituyen a las fuentes de calcio ni aportan necesariamente los nutrientes necesarios para la formación y el mantenimiento del tejido óseo.
El problema principal aparece cuando una bebida gaseosa, azucarada o sin azúcar, desplaza de forma habitual al agua, la leche u otras bebidas y alimentos nutritivos.
Qué efectos sí están bien establecidos de los refrescos azucarados
Las gaseosas tienen un alto contenido de azúcar añadido, lo que contribuye a un aumento de peso y puede afectar indirectamente la salud ósea. Los expertos coinciden en que el sobrepeso y la obesidad son factores importantes de riesgo para la diabetes tipo 2.
Comer o beber demasiadas calorías, incluidas las del azúcar contenido en los refrescos, puede contribuir al aumento de peso, lo cual aumenta el riesgo de diabetes. Un estilo de vida equilibrado es la clave para un control de peso efectivo.
Las bebidas azucaradas también pueden contribuir a las caries y a la erosión dental, sobre todo si se consumen frecuentemente. La clave para una buena salud bucal es mantener una correcta higiene y cepillarse los dientes regularmente.
Las bebidas gaseosas no quitan la sed de la misma forma que el agua y su alto contenido de azúcar puede facilitar un consumo excesivo de calorías. Por eso, aunque no pueda afirmarse que una bebida aislada cause osteoporosis, el consumo habitual de grandes cantidades puede perjudicar la salud general y desplazar hábitos protectores para los huesos.
Cómo proteger la salud ósea
La clave para unos huesos fuertes y sanos es tener una dieta variada y equilibrada, con suficiente calcio, vitamina D y otros nutrientes, además de practicar ejercicios adecuados.
- Modera el consumo de gaseosas: reducir la ingesta de bebidas carbonatadas, especialmente aquellas que contienen azúcar, es una medida razonable para mejorar la calidad general de la dieta.
- Aumenta el consumo de calcio y vitamina D: asegúrate de consumir suficientes fuentes de calcio, como leche, queso, yogur, almendras y verduras de hojas verdes, y vitamina D a través de la dieta o de suplementos recomendados por un médico.
- Hidrátate con bebidas nutritivas: opta por agua, infusiones, leche y bebidas fortificadas con calcio como alternativa a las gaseosas.
- Realiza actividad física: la actividad física regular, especialmente los ejercicios de resistencia y de carga, es esencial para mantener huesos fuertes y prevenir la osteoporosis.
- Evita el exceso de cafeína: limita el consumo de cafeína de todas las fuentes, incluyendo café y bebidas energéticas, además de las gaseosas.
- Evita desplazar comidas importantes: no sustituyas el desayuno, la comida o la cena por refrescos, y presta especial atención a la ingesta de calcio durante la adolescencia y la juventud.
Las personas con antecedentes de fracturas, menopausia, osteopenia, osteoporosis, enfermedades endocrinas o una ingesta muy baja de calcio deben consultar con un profesional sanitario para valorar su riesgo individual y la necesidad de una evaluación de la densidad mineral ósea.
