Jugadores de la Superliga China: estrellas internacionales y extranjeros exclusivos para la Champions

Los jugadores de la Superliga China incluyen figuras que abandonaron el fútbol europeo por motivos económicos o competitivos, además de futbolistas que llegaron directamente para disputar una competición continental. En 2026, el caso de Jaume Grau muestra hasta qué punto las normas sobre extranjeros pueden determinar la participación de un jugador.

Grau pertenece al Shanghai Port, entrena cada día con el campeón de China y está a disposición de Kevin Muscat, pero no puede jugar la Superliga ni la Copa de China. Su contrato tiene una finalidad muy concreta: disputar la AFC Champions League Elite.

Jaume Grau, un jugador para la Champions

Jaume Grau fichó por el Shanghai Port el 23 de julio. Tardó casi dos meses en debutar. No estaba lesionado. Tampoco necesitaba ponerse en forma. Simplemente no podía jugar.

El centrocampista español pertenece al Shanghai Port desde este verano, entrena cada día con el campeón de China y está a disposición de Kevin Muscat. Pero cuando llega el fin de semana y toca Superliga china, Grau no puede entrar en la convocatoria. Tampoco puede jugar la Copa.

Su contrato con el club de Shanghái tiene una finalidad muy concreta: disputar la AFC Champions League Elite. Y cuando por fin llegó su competición, la espera terminó de una manera difícil de mejorar.

Grau fue titular el martes ante el Ratchaburi tailandés en su primer partido oficial con el Shanghai Port. Dio una asistencia antes del descanso y marcó en el minuto 86. El campeón chino ganó 4-6 y el valenciano necesitó exactamente un partido para superar su producción ofensiva de toda la primera mitad de la temporada en China.

EtapaPartidosGolesAsistencias
Tianjin Jinmen TigerQuince partidoscero golescero asistencias
Shanghai PortUn partidoun goluna asistencia

De Portugal a China para sustituir a otro español

Grau había comenzado 2026 en Portugal. El centrocampista de Tavernes de la Valldigna, formado en las canteras del Valencia y del Real Madrid y posteriormente futbolista del Lugo, Tondela, Zaragoza o AVS, abandonó el conjunto portugués en febrero para fichar definitivamente por el Tianjin Jinmen Tiger.

Tenía contrato hasta finales de 2027. Su llegada tuvo además una explicación muy concreta. El Tianjin necesitaba reemplazar a Cristian Salvador, otro centrocampista español, que se recuperaba de una operación y no podía ser inscrito para el comienzo de la Superliga.

El club buscó una solución rápida y cerró la llegada de Grau en aproximadamente una semana. Cuando finalmente anunció el fichaje, el Tianjin presentó al español como un centrocampista completo, capaz de aportar intensidad defensiva, recorrido y equilibrio.

Y Grau jugó. No llegó como una pieza secundaria: fue titular en los primeros meses del campeonato y disputó 15 partidos de Superliga, todos ellos de inicio, acumulando alrededor de 1.280 minutos.

El regreso de Cristian Salvador dejó a Grau sin ficha

El problema llegó cuando el hombre al que había sustituido volvió a estar disponible. El 25 de junio, el Tianjin publicó un comunicado bastante poco habitual desde una perspectiva europea.

Cristian Salvador ya estaba recuperado y sería inscrito para disputar la segunda mitad de la Superliga. Para hacerlo, el club tenía que liberar una de sus plazas de extranjero. El elegido fue Grau.

Tianjin anunció oficialmente que retiraba al valenciano de su lista para la segunda mitad del campeonato y que, por tanto, dejaría de representar al club en la Superliga durante el resto de 2026.

No significaba que hubiese rescindido su contrato. Seguía siendo jugador del Tianjin. Simplemente había dejado de tener ficha para jugar la Liga.

China mantiene restricciones propias sobre el número de extranjeros que cada club puede registrar y utilizar en sus competiciones domésticas. En 2026, los equipos de la Superliga pueden registrar seis extranjeros a lo largo de la temporada, mantener cinco en la lista liguera y utilizar simultáneamente cinco en un partido.

Tianjin necesitaba elegir. Eligió a Salvador. Y Grau quedó en una situación extraña: con contrato, en China y después de haber sido titular durante toda la primera parte del año, pero sin posibilidad de disputar la competición doméstica.

Los “extranjeros exclusivos para la Champions”

En julio, las autoridades del fútbol profesional chino decidieron afrontar uno de los problemas que venían arrastrando sus representantes en Asia.

La AFC Champions League ya no tiene la tradicional limitación de extranjeros que durante años condicionó a los clubes asiáticos. Sin embargo, los equipos chinos continuaban construyendo sus plantillas condicionados por las restricciones de la Superliga.

El resultado era una desventaja evidente respecto a otros campeonatos. La solución fue crear una figura bastante peculiar: el “extranjero exclusivo para la Champions asiática”.

Los clubes chinos clasificados para las competiciones de la AFC recibieron permiso para incorporar hasta dos extranjeros adicionales que no computan dentro del cupo ordinario de la Superliga, siempre que sean utilizados exclusivamente en los torneos continentales.

  • No pueden jugar la Superliga.
  • No pueden jugar la Copa de China.
  • Solo pueden jugar en Asia.

La medida afecta esta temporada a los tres representantes chinos: Shanghai Port y Beijing Guoan en la Champions Elite y Shanghai Shenhua en la Champions League Two.

Además, esos futbolistas continúan sujetos al límite salarial de tres millones de euros brutos establecido para extranjeros en China, aunque el coste de su contratación recibe un tratamiento específico dentro del control financiero.

Shanghai Port encuentra al futbolista adecuado

Y de repente la extraña situación de Grau se convirtió en una oportunidad. El Shanghai Port necesitaba reforzarse para competir en Asia.

Era el campeón de la Superliga de 2025 y tenía asegurada su presencia en la nueva Champions Elite. Pero el club podía utilizar la nueva regulación para añadir piezas sin desmontar la plantilla diseñada para el campeonato doméstico.

Apenas ocho días después de que trascendiera la creación de las dos plazas adicionales, Shanghai anunció dos incorporaciones específicamente destinadas a la Champions: el central portugués Miguel Ferreira Campos y Jaume Grau.

Campos llegó definitivamente. Grau, cedido por el Tianjin hasta final de año. El comunicado del Shanghai Port no dejó lugar a dudas sobre para qué lo había contratado: el español llegaba para representar al club en la AFC Champions League Elite.

Era prácticamente un especialista de competición. Un futbolista contratado por un club para jugar un torneo concreto.

La elección tampoco fue aleatoria. El Shanghai Port buscaba un centrocampista con recorrido que pudiera actuar por delante de la defensa y aportar equilibrio a un equipo acostumbrado a asumir muchos riesgos con balón.

Cuando anunció su llegada, el club destacó precisamente su capacidad de cobertura, trabajo defensivo y salida de balón, cualidades que podían ayudar a estabilizar el centro del campo.

La prensa de Shanghái añadió después un dato bastante expresivo: Grau había superado los 13 kilómetros recorridos en un partido durante su etapa con el Tianjin.

Su fichaje debía solucionar un problema funcional, no mediático. No se trataba de incorporar una gran estrella para Asia.

El Shanghai Port buscaba un jugador capaz de correr, cerrar espacios, dar continuidad a la posesión y permitir que futbolistas más creativos recibieran unos metros por delante.

Y la circunstancia ayudaba. Shanghai podía fichar a un centrocampista que ya conocía la Liga china, que llevaba varios meses en el país y que, paradójicamente, su club propietario ya no podía utilizar en la Superliga.

54 días esperando un partido

Grau llegó a Shanghái a finales de julio y comenzó a entrenarse inmediatamente con el grupo. Ahí comenzó la parte más extraña.

Mientras sus nuevos compañeros continuaban disputando la Superliga, él debía limitarse al entrenamiento. Su siguiente partido oficial no estaba a una semana. Ni a dos. Era el 15 de septiembre.

La peculiaridad de ser un “extranjero exclusivo para la Champions” convirtió la pretemporada particular del español en una espera de casi ocho semanas. Hasta que llegó Ratchaburi.

Y Kevin Muscat no dudó. Grau salió directamente como titular en el centro del campo para su debut oficial con el Shanghai Port, acompañado en el once por el otro refuerzo exclusivo para Asia, Campos.

Jaume Grau durante partido de Champions asiática

Un gol y una asistencia contra Ratchaburi

El resultado terminó siendo uno de los partidos más extraños de la primera jornada continental. Shanghai empezó a dominar y Prince Ampem abrió el marcador en el minuto 31.

Cinco minutos después hizo el segundo. Justo antes del descanso apareció Grau.

El español recibió en campo propio y lanzó un pase vertical largo a la espalda de la defensa para dejar a Ampem solo ante el portero. El delantero marcó y completó su hat-trick.

Primera asistencia de Grau. Primer partido. Shanghai se marchó al descanso 0-3 y Wu Lei amplió la ventaja nada más comenzar la segunda mitad.

Parecía terminado. No lo estaba. El Ratchaburi reaccionó, Njiva Rakotoharimalala marcó dos goles y el 2-4 volvió a abrir un partido que terminaría convirtiéndose en un intercambio casi sin control.

El gol que tranquilizó al campeón

Minuto 86. El español encontró espacio cerca de la frontal, recogió un rechazo del portero y remató raso para marcar el quinto del Shanghai Port.

Gol y asistencia en su debut. Ratchaburi volvería a reducir diferencias, ambos equipos marcarían otra vez y el encuentro acabaría 4-6.

Aunque más allá de las cifras ofensivas, hubo otro dato que gustó especialmente en Shanghái. Según Dongfang Sports Daily, Grau completó el partido con un 98% de acierto en el pase.

El periódico destacó que consiguió mantenerse como número seis y ofrecer una base estable para que Mateus Vital y Óscar Melendo pudieran intervenir más arriba.

Es exactamente para lo que había sido contratado.

“Parece un jugador de sistema”

Liu Wenchao, periodista que sigue habitualmente al Shanghai Port, dejó después del partido una de las mejores descripciones del español.

Durante sus meses en Tianjin, explicó, la integración de Grau había parecido discreta. En Shanghái, en cambio, su primer partido mostró una compatibilidad inmediata con el modelo.

Destacó su capacidad para ocupar espacios, asociarse con Vital y Melendo y ofrecer continuamente una línea de pase en las dos fases del juego.

Y utilizó una idea interesante. Grau no es un futbolista cuyas cualidades físicas llamen inmediatamente la atención. No tiene una velocidad extraordinaria ni una potencia especialmente vistosa.

Su valor aparece en la estructura. Liu lo definió como un jugador “de academia”, muy orientado al equipo y al sistema.

El primer partido pareció darle la razón. Mientras la atención se la llevaba el hat-trick de Ampem o el regreso goleador de Wu Lei, Grau sostuvo buena parte de la circulación y terminó participando directamente en dos goles.

Muscat también valoró positivamente el estreno de sus nuevas incorporaciones, aunque recordó que un partido que llegó a estar 0-4 terminó 4-6 y dejó bastantes cuestiones defensivas que corregir.

De 15 partidos sin marcar a marcar sin poder jugar la Liga

La paradoja final es probablemente la mejor forma de resumir la historia. Durante la primera parte de 2026, Jaume Grau disputó 15 partidos de Superliga con el Tianjin Jinmen Tiger.

No marcó. No asistió. Después perdió su ficha precisamente para permitir la inscripción de otro español.

Un mes más tarde, el Shanghai Port aprovechó una regla recién creada para ficharlo como jugador exclusivo de la Champions.

Grau pasó casi dos meses entrenando sin poder disputar ningún encuentro doméstico con su nuevo club. Y el día en que por fin tuvo permiso reglamentario para jugar, necesitó 90 minutos para conseguir un gol y una asistencia.

No significa necesariamente que el Tianjin se equivocara. Salvador ocupaba una plaza extranjera que el club necesitaba gestionar y la decisión respondió a su propia planificación deportiva.

Tampoco un partido convierte automáticamente a Grau en una pieza fundamental del Shanghai Port. Pero sí demuestra hasta qué punto una norma puede cambiar la trayectoria de un futbolista en cuestión de semanas.

Las principales figuras internacionales de la Superliga China

Por motivo económico o competitivo estos cracks dejaron el fútbol de Europa y ahora juegan en China, pero en su mayoría alejados de sus selecciones nacionales.

Alexandre Pato

El delantero brasileño que pasó por clubes como el Chelsea y Milan juega desde el 2017 en el Tianjin Quanjian.

Javier Mascherano

Después de su exitosa carrera y paso por el Liveerpool y Barcelona desde hace poco juega en el Herbei China Fortune.

Paulinho

El mediocampista brasileño que jugó en el Mundial de Rusia 2018 se marchó del Barcelona y ahora está en el Guangzhou Evergrande.

Yannick Carrasco

El talentoso mediocampista que jugó en el Mundial de Rusia con Bélgica tuvo importante paso en el Mónaco y el Atlético de Madrid pero ahora está en el Dalian Yifang.

John Obi Mikel

El mediocampista nigeriano que también jugó en el Mundial de Rusia, brilló 10 temporadas en el Chelsea hasta su llegada al Tianjin Teda en 2017.

Renato Augusto

Ganó el Oro olímpico en Rio 2016 con Brasil, jugó en el Bayer Leverkusen, pero desde 2016 actúa para el Beijing Guoan.

Ezequiel Lavezzi

El delantero argentino que tuvo buen paso por el Napoli y el Paris Saint-Germain ahora juega en el Herbei China Fortune.

Hulk

El goleador brasileño que jugó en el Porto y en el Zenit San Petersburgo juega desde 2016 en el Shanghai SIPG.

Oscar

El mediocampista ofensivo que se destacó con el Chelsea juega desde 2017 en el Shanghai SIPG.

Hernanes

Hoy en el Herbei China Fortune, el mediocampista brasileño tuvo paso por la Juventus, Lazio e Inter de Milán.

Giovanni Moreno

El talentoso mediocampista colombiano juega desde el 2012 en el Shanghai Shenhua, es un caso excepcional ya que antes de China no jugó en Europa sino en Argentina.

Graziano Pellè

El delantero italiano además de jugar en el Parma y Sampdoria hizo parte del Feyenoord y Southampton antes de llegar al Shangdong Luneng en 2016.

Demba Ba

El delantero senegalés jugó en West Ham, Newcastle, Chelsea y en Turquía. Actualmente está en su segunda etapa en el Shanghai Shenhua.

Ramires

Otro mediocampista brasileño de gran proyección que pasó por el Chelsea pero desde 2016 está en China con el Jiangsu Suning.

Nicolás Gaitán

El mediocampista argentino brilló en el Benfica y con el Atlético de Madrid pero recientemente se incorporó al Dalian Yifang.

Un calendario limitado a ocho noches

La situación seguirá siendo igual de peculiar durante los próximos meses. Cuando el Shanghai Port vuelva a jugar la Superliga, Grau tendrá que mirar desde fuera.

Cuando llegue la siguiente jornada asiática, podrá volver al equipo. Su calendario personal es el de la Champions.

Eso significa menos partidos, más tiempo entre encuentros y una dificultad particular para mantener ritmo competitivo.

A cambio, también convierte cada aparición en algo importante: Shanghai lo incorporó específicamente para intentar mejorar en una competición en la que llevaba tiempo sufriendo.

El triunfo en Tailandia terminó precisamente con una larga racha continental sin victorias del conjunto chino. Grau llegó para ayudar en Asia. Su primera noche salió casi perfecta.

Y quizá no exista una historia que explique mejor las peculiaridades actuales del fútbol chino: un español que puede entrenar con el campeón, viajar con el campeón y jugar la Champions con el campeón, pero que cuando llega la Liga tiene que sentarse en casa.

Hasta que vuelva Asia. Entonces, Jaume Grau vuelve a tener ficha.

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