Herida abrasiva: primeros auxilios y cuidados para una raspadura

Una herida abrasiva es un raspón provocado por el roce de la piel con una superficie áspera y rugosa, como el pavimento después de una caída. Las abrasiones no atraviesan completamente la epidermis, aunque pueden causar dolor y, cuando alcanzan zonas más profundas, producir sangrado.

En la mayoría de los casos, una abrasión leve puede tratarse en casa mediante lavado de manos, control del sangrado, limpieza cuidadosa, eliminación de la suciedad, aplicación de una capa fina de vaselina o ungüento antibiótico y cobertura con un apósito limpio que no se adhiera a la herida. Es necesario buscar atención médica si la lesión es extensa o profunda, contiene cuerpos extraños incrustados, no deja de sangrar o presenta signos de infección.

Qué es una herida abrasiva

Las abrasiones de la piel son raspones que no atraviesan completamente la epidermis. Estas abrasiones pueden ser asintomáticas o causar dolor y a veces sangrado.

Una abrasión es una herida dolorosa provocada por el roce de la piel con una superficie áspera y rugosa, como por ejemplo tras una caída en el pavimento. Las abrasiones son muy frecuentes en niños durante el juego o la práctica de deporte en brazos y piernas, por eso es esencial el uso de las protecciones adecuadas para cada caso: coderas, rodilleras, etc.

Este tipo de herida es muy fácilmente reconocible por la presencia de dolor en la zona afectada y por la forma irregular de la herida, y pueden afectar a las primeras capas de la piel, caso en el que no existiría sangrado, o llegar a zonas más profundas provocando una hemorragia.

Valoración inicial de la lesión

Antes de aplicar Primeros Auxilios tienes que valorar la gravedad de la lesión, atendiendo a su profundidad, extensión y localización. Si la herida es leve, podrás tratarla en casa.

El diagnóstico es clínico. Las abrasiones se evalúan, se limpian y se desbridan igual que las laceraciones.

Una abrasión pequeña y superficial suele poder manejarse con cuidados locales. En cambio, una lesión grande, profunda, muy contaminada o situada en una zona delicada requiere valoración sanitaria, especialmente si no se puede retirar toda la suciedad o si existe pérdida de sensibilidad o de movimiento.

Primeros auxilios paso a paso

1. Protegerse y lavarse las manos

Evitar el contacto directo con la sangre para evitar infectar la herida y proteger a quien auxilia, quien debe haber realizado un lavado de manos previo.

Desinfecta tus manos. Usa un antiséptico como Sterillium® o agua y jabón, como alternativa. Si están visiblemente sucias lávatelas primero con agua y jabón.

2. Controlar el sangrado

Detener la hemorragia. Tapar y presionar directamente sobre la herida con unas cuantas gasas o, en su defecto, con un tejido limpio sin pelusa, como por ejemplo un pañuelo.

Los cortes y raspaduras leves suelen dejar de sangrar por sí solos. Si es necesario, presione suavemente la herida con una venda o un paño limpios. Eleve la zona hasta que deje de sangrar.

Si la herida está sangrando profusamente, llame al 911 o al número local de emergencias. Llame al 911 o al número local de emergencias si el sangrado es profuso o no se puede detener, por ejemplo, después de 10 minutos de presión.

3. Lavar la abrasión

Limpiar la herida durante unos minutos con agua fría a chorro o con suero fisiológico si se dispusiera del mismo.

Limpia cuidadosamente la herida con suero fisiológico. En su defecto, también puedes usar agua y jabón neutro.

Enjuague la herida con agua. Mantener la herida bajo el agua corriente reducirá el riesgo de infección. Lave alrededor de la herida con jabón, pero procure que este no entre en la herida.

La limpieza de la herida se tiene que hacer en círculos, desde el interior hasta el exterior para expulsar la suciedad del interior.

4. Retirar arena y residuos superficiales

Elimina todos los restos de arena, piedras y suciedad que se hayan podido adherir a la herida.

Después de eliminar de forma exhaustiva todos los detritos de las abrasiones puede ser necesario un frotado vigoroso e irrigación.

No suponga que una herida menor está limpia porque no se pueden ver desechos ni suciedad dentro de ella. Lávela siempre.

Elimina cualquier suciedad o resto con una pinza pequeña limpia con alcohol. Consulte a un profesional de atención médica si no puede quitar todos los restos.

5. No manipular cuerpos extraños incrustados

Nunca frotar la herida para quitar la suciedad o intentar extraer un cuerpo extraño que pudiera estar clavado en la herida.

No hurgue ni retire los restos de una herida. Busque atención médica.

No intentes extraer objetos extraños de la herida: esto puede agravar la lesión y aumentar el riesgo de infección. Si hay un objeto extraño en la herida, debemos dejar que las asistencias sanitarias se ocupen de su extracción.

No retire un objeto largo o profundamente incrustado. Busque atención médica.

6. Secar sin lesionar la piel

Seca la herida mediante golpecitos con gasas estériles o con un paño limpio que no deje hilos. Evita el uso de algodón y pañuelos de papel.

Secar la piel, sin tocar la herida para proceder a desinfectar con un antiséptico.

Tapar la herida con gasas, evitando algodón o papel, para que no queden fibras o restos en el interior.

7. Aplicar un producto protector

Aplique una fina capa de un ungüento con medicamento antibiótico o vaselina para mantener la superficie húmeda y ayudar a prevenir la formación de cicatrices.

Después de eliminar de forma exhaustiva todos los detritos de las abrasiones, puede aplicarse un ungüento antibiótico, por ejemplo, bacitracina o bacitracina/neomicina/polimixina.

Los ingredientes de algunos ungüentos con medicamentos antibióticos pueden causar un sarpullido leve en algunas personas. Si aparece un sarpullido, deje de usar el ungüento.

Otros productos antisépticos en pomadas con antibiótico o en polvo sólo deben utilizarse indicadas por tu profesional.

8. Cubrir la abrasión

Cubre la herida con un apósito limpio que no se pegue a la herida.

Los vendajes comerciales pueden usarse, y su objetivo es evitar que la herida se reseque, dado que esto interfiere con la reepitelización, y también impedir que las gasas queden pegadas.

Póngase una venda, o una gasa enrollada o sujeta con cinta de papel. Cubrir la herida la mantiene limpia. Si solo tiene una raspadura o un rasguño pequeños, no los cubra.

Fijar el apósito de gasas con esparadrapo para evitar resangrado y proteger la herida.

Cómo cambiar el apósito y vigilar la evolución

Cambie el vendaje al menos una vez al día o cada vez que este se humedezca o se ensucie.

El control y el seguimiento estrictos son necesarios si los defectos son grandes, para comprobar si hay secreción purulenta, indicando infección, o falta de cicatrización de las heridas.

La cura húmeda ayuda a la cicatrización de la herida, disminuye el riesgo de infección y favorece una curación estética.

Qué productos no deben utilizarse

El alcohol no se debe utilizar ni otros productos como las mercrominas o el mercurocromo por su contenido en mercurio.

Lave alrededor de la herida con jabón, pero procure que este no entre en la herida. Asimismo, no use agua oxigenada ni yodo. Estos elementos pueden irritar las heridas.

No utilizar alcohol, peróxido de hidrógeno o productos irritantes: esto puede dañar la piel y retrasar la curación de la herida.

No soplar o escupir sobre la herida: esto puede aumentar el riesgo de infección y retrasar la curación de la herida.

Tampoco es conveniente hacer torniquetes ni tan siquiera poner vendajes apretados porque podemos hacer más daño que beneficio.

Cuándo acudir al médico

En todos los casos, si tienes fiebre, dolor agudo y empeoramiento de la herida, acude a tu médico.

Busque atención médica si la lesión se infecta. Consulte a un profesional de atención médica si ve signos de infección en la piel o cerca de la herida.

Comuníquese de inmediato con su proveedor de atención médica si la herida es grande o profunda, incluso si el sangrado no es profuso.

Se pueden necesitar suturas si la herida tiene una profundidad de más de un cuarto de pulgada (0.64 centímetros), se presenta en el rostro o llega hasta el hueso.

Acuda a urgencias si la persona no puede sentir la zona lesionada o esta no funciona bien, o si está gravemente lesionada de otra manera.

Signos de infección

Algunos de los síntomas más comunes de una herida infectada incluyen:

  • Enrojecimiento alrededor de la herida.
  • Hinchazón o inflamación en la zona afectada.
  • Dolor o sensibilidad alrededor de la herida.
  • Secreción o pus que sale de la herida.
  • Fiebre o escalofríos.
  • Malestar general o debilidad.

Estos incluyen cambios progresivos en el color, aumento del dolor, exudado, calor o hinchazón.

La herida muestra signos de infección, como calentamiento y enrojecimiento en la zona, sensación dolorosa y pulsátil, fiebre, hinchazón, una veta roja que se extiende desde la herida o supuración similar al pus.

Si se presentan algunos de estos síntomas, es importante acudir al médico para que revise la herida y determine si se trata de una infección.

La anestesia y la limpieza de abrasiones extensas

Sin embargo, resulta más difícil anestesiarlas, algo que plantea especiales problemas cuando están incluidas grandes cantidades de suciedad, piedras o cristales, algo que sucede con frecuencia; en estos casos, puede ser necesario el bloqueo regional o la sedación durante el procedimiento.

No trate de limpiar una herida extensa, especialmente después de que el sangrado esté bajo control.

Las abrasiones grandes o muy contaminadas pueden necesitar una limpieza profesional para retirar todos los detritos sin causar una lesión adicional y para comprobar la profundidad real del daño.

Prevención y protección

Las abrasiones son muy frecuentes en niños durante el juego o la práctica de deporte en brazos y piernas, por eso es esencial el uso de las protecciones adecuadas para cada caso: coderas, rodilleras, etc.

Proporcionar los primeros auxilios de manera oportuna puede ayudar a prevenir una infección, y por lo tanto, acelera la curación y reduce la cantidad de cicatrices.

Consulte a un profesional de atención médica para recibir la vacuna contra el tétanos. Esta es necesaria si usted no se ha vacunado en los últimos cinco años y la herida es profunda o está sucia.

Verifique que usted y su hijo mantengan las vacunas al día. Generalmente, se recomienda hacerse aplicar la vacuna antitetánica cada 10 años.

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