Guardiola es más difícil que ganar la Champions

Para Pep Guardiola, el desafío más exigente de su carrera reciente no fue el Real Madrid, sino Jürgen Klopp y la rivalidad sostenida entre Manchester City y Liverpool. “El Real Madrid no ha sido mi mayor desafío. Mi mayor desafío fue Jürgen Klopp, pero ustedes no se enteraron”, soltó el entrenador.

El técnico español entiende que una competición de liga exige una constancia semanal y una capacidad de adaptación superiores a las de una eliminatoria europea. “La Premier League es más difícil [que la Champions]. Son muchas semanas, muchos partidos, muchas lesiones, buenos y malos momentos, diferentes situaciones. El éxito es haber estado ahí en los últimos años. Pelear por la Premier da sentido al día a día en el vestuario”, ha insistido el ex de Barcelona y Bayern.

La rivalidad con Klopp, el mayor desafío de Guardiola

La comparación con el carismático alemán, actual responsable global del departamento de fútbol de Red Bull, no es casual. Durante años, el City y el Liverpool protagonizaron una de las rivalidades más intensas de Europa, con definiciones de torneos al límite y duelos de altísimo nivel futbolístico.

Klopp declaró en su momento: "Sé que no soy malo, pero Guardiola es el mejor". Para Guardiola, esa exigencia constante -semana a semana- fue un desafío mayor que los cruces mano a mano en Champions. Una mirada que puede generar debate, pero que refleja cómo el técnico catalán entiende la competencia: no solo en los partidos decisivos, sino en la constancia y la presión de todo un torneo.

Guardiola y Klopp durante un partido de Premier League

El cara a cara entre Guardiola y Klopp

Si algo respalda la frase de Pep es lo que marcan los números. Su duelo con Jürgen es, probablemente, uno de los más parejos de la era moderna.

EtapaBalance de GuardiolaBalance de KloppEmpates
Bayern Munich-Borussia Dortmundcuatro triunfostres triunfosun empate
Manchester City-Liverpoolseis triunfosocho triunfosocho empates
Balance global10 victorias11 victoriasnueve empates

En Alemania, cuando se cruzaban el Bayern Munich y el Borussia Dortmund, el catalán llevaba la ventaja: ocho enfrentamientos, con cuatro triunfos, tres para el alemán y apenas un empate. Pero la historia cambió en Inglaterra.

Ya en la Premier League, en el recordado cruce City-Liverpool, Klopp logró inclinar la balanza: ganó ocho partidos, perdió seis y empataron otros ocho. El global, claro, refleja a la perfección esa paridad: 11 victorias para Klopp, 10 para Guardiola y nueve empates.

Un mano a mano tan equilibrado como intenso, que explica por qué el propio Pep lo pone por encima de cualquier otro desafío reciente. Guardiola y Klopp, dos leyendas del futbol inglés moderno.

La Premier League frente a la Champions League

Guardiola sigue 'erre que erre'. El entrenador del Manchester City insiste en priorizar la conquista de la Premier por encima de la Champions League y, nuevamente, lo ha vuelto a reiterar.

“No digo que la Champions no sea importante. Nos hubiera encantado estar en París la semana que viene, pero ganar 38 partidos es diferente a ganar 6 ó 7, aunque siempre es agradable”.

La diferencia que señala Guardiola está relacionada con la naturaleza de cada competición. En la liga, el equipo debe sostener su rendimiento durante muchas semanas, afrontar lesiones y atravesar buenos y malos momentos sin perder el rumbo.

El City, que la temporada pasada perdió la final de la Champions contra el Chelsea (0-1), dijo adiós este curso en semis contra el Real Madrid. Guardiola, sin embargo, relativiza el éxito en el Viejo Continente.

City (90 puntos) y Liverpool (89) se juegan el título de Liga en esta última jornada. Los 'sky blues' reciben al Aston Villa y el Liverpool hace lo propio con los 'Wolves'. Sería la cuarta Premier en cinco años para los de Guardiola.

El Real Madrid, una pesadilla recurrente en Europa

Más allá de la frase, lo concreto es que el Manchester City volvió a quedarse en el camino ante el Real Madrid (perdió 5-1 en el global), un rival que se transformó en una verdadera pesadilla en la Champions.

Por tercer año consecutivo, el equipo de Guardiola no pudo superar al conjunto blanco en instancias decisivas. Guardiola no le encuentra la vuelta al conjunto español.

Este martes, Manchester City empató 0 a 0 ante Copenhague en Dinamarca; a pesar de haber controlado el partido y de haber contado con las mejores chances, la expulsión de Sergio Gómez Martín a los 30 minutos del primer tiempo fue determinante en el planteo del equipo de Pep Guardiola.

Por eso, en la conferencia de prensa post partido, el entrenador fue consultado sobre por qué era tan difícil ganar la Champions League. “Porque siempre está ahí el Real Madrid”, respondió sin titubear.

Manchester City frente al Real Madrid en Champions League

A pesar del golpe, el DT intentó rescatar lo hecho por su equipo y valoró el rendimiento colectivo: "Somos un equipo extraordinario, jugamos muy bien al fútbol". Además, fue contundente: "Felicito al Madrid, el partido de ida definió la eliminatoria, me hubiese gustado jugar 11 contra 11", concluyó.

El recorrido de Guardiola en la Champions League

El catalán debutó como entrenador en la temporada 2008-09 y no sólo ganó La Liga, sino también la Champions League con un Barcelona descomunal. Al año siguiente, se quedó en semifinales, pero en 2011 volvió a levantar la Orejona, para en 2012 despedirse otra vez en la instancia previa a la final.

Luego lo intentó con Bayern Munich, que venía de ser campeón, pero fue tres veces semifinalista. En junio de 2016 llegó a Manchester City, equipo que nunca levantó el trofeo más preciado de Europa.

En esa temporada se fue en octavos de final; luego fueron tres años consecutivos con eliminación en cuartos. En la Champions 2020-21 cruzó el Rubicón y llegó a la final tras una década: perdió frente a Chelsea. Y el año pasado fue eliminado de manera increíble en semifinales, a manos de Real Madrid.

2013-14: la goleada del Real Madrid

Apenas tres días después de quedar eliminado ante Chelsea en la semifinal del 2012, Pep anunciaba su salida de Barcelona para tomarse un "año sabático". A finales de ese mismo año confirmaba que arribaría a Bayern Munich para la temporada 2013-14, en la cual se quedó con la Bundesliga siete fechas antes del final.

Pero a nivel europeo sufriría una de las derrotas más dolorosas de su exitosa carrera: después de batir sin problemas a Basel y a Olympique de Marsella, el destino lo cruzó con Real Madrid.

En la ida en el Bernabéu fue un ajustado 1-0 para los de Zidane, que en la revancha serían una máquina de efectividad que en poco más de media hora conseguirían tres goles, dos de Sergio Ramos y uno de Cristiano Ronaldo, quien remataría con uno más sobre el final para un 4-0 lapidario.

Difícil achacarle la responsabilidad en un partido absolutamente desvirtuado por dos movimientos de pelota parada ejecutados a la perfección y, más tarde, la aparición en todo su esplendor de la incipiente BBC (el tridente Bale - Benzema - Cristiano), en un equipo aún nuevo para él, base de la Selección de Alemania que ganaría el Mundial apenas dos meses después y que reforzaría nada menos que con Robert Lewandowski.

2014-15: Barcelona y la aparición de Messi

Una vez más, la Bundesliga era un trámite para los Bávaros, pero llegaba el momento de la semifinal de la Champions y otra prueba de fuego, el equipo de su corazón: Barcelona, con la MSN funcionando a pleno, no podía quebrar a los alemanes hasta la aparición estelar de Lionel Messi por duplicado en apenas tres minutos, con el inolvidable movimiento que "descaderó" a Boateng para el segundo y Neymar para liquidarlo.

La revancha, en el Allianz Stadium, comenzaba prometedor por el gol de Benatia, pero otros dos tantos de Ney destruyeron cualquier atisbo de esperanza. Finalmente fue 3-2 la victoria local pero no alcanzó y de nuevo eliminado por quien resultaría campeón.

Aquella máquina de funcionamiento aceitado que fue el Barça entre el 2008 y 2012 lo destrozaba en su versión renovada, mucho más directa y sostenida en tres individualidades que, a la hora de reunirse, no tenían oposición. De nuevo, poco para hacer para Pep.

2015-16: el Atlético de Madrid de Simeone

A principios de febrero del 2016, Manchester City anunciaba la contratación del catalán, aunque completaría antes la temporada con Bayern Munich, que de nuevo aparecía en la semifinal después de dos rondas durísimas ante Juventus y Benfica.

Faltaba enfrentar a un equipo español y era Atlético de Madrid, con el Cholo Simeone en el banquillo. La ida fue victoria Colchonera por 1-0 y la revancha, en la que rápidamente había igualado a través de Xabi Alonso, se complicó con el empate de Griezmann, que obligaba a ganar por dos de diferencia.

Por este motivo, el 2-1 volvió a ser insuficiente y, por un Oblak sensacional, la final otra vez se veía por televisión.

Fue un duelo de estilos contrapuestos y hasta de filosofías de vida en su máximo esplendor: durante los 180 minutos, Bayern Munich promedió un 73,5% de posesión, remató ¡53! veces contra 18 de Atlético, realizó 1360 pases contra 507 de su rival y nada alcanzó por la falta de un "gana partidos" capaz de darle sustento en la red al dominio sin sabor.

2016-17: la eliminación ante Mónaco

Desembarco en Inglaterra y momento de construir su nuevo imperio en Manchester. Pero más allá de la billetera sin límite, no resultaba fácil moldear a un equipo a su semejanza y lo sufrió en octavos de final de la Champions, su eliminación más tempranera.

Después de volver a padecer a Messi en la fase de grupos, el segundo puesto en el grupo lo condenó a enfrentar a Monaco, en aquel momento campeón de Francia y con una joven promesa que empezaba a deslumbrar al mundo: Kylian Mbappé.

Fue una llave no apta para cardíacos, en la que la ida en Inglaterra finalizó 5-3 gracias a tres goles en 10 minutos, para revertir el marcador que tuvo dos veces arriba a los monegascos. Y la revancha en el Principado tuvo nuevamente encendido al joven de apenas 18 años, autor de su tercer gol en la serie y artífice del 3-1 que le permitió avanzar a su club por goles de visitante.

Su eliminación más temprana en el certamen sería otro detonante para ser agresivo en el mercado, apuntando directamente a la defensa y el arco: Éderson, Danilo, Walker, Laporte, Mangala y Mendy llegaron como consecuencia de los seis goles recibidos en los 180 minutos, confiado aún en que rodeando al Kun Agüero podría tener a "su Messi".

2017-18: Klopp y el Liverpool

Una serie de 180 minutos que se decidió en 45. Antes de ese resumen de la eliminación, Manchester City había logrado hacerse con el primer puesto de su grupo y eliminar sin mayores inconvenientes a Basel en octavos de final.

Y mientras se encaminaba a ganar la Premier League llegando a 100 puntos, en cuartos de final se encontraba con Liverpool, ya conducido por Jurgen Klopp, que le brindó una demostración de poderío.

El 3-0 del primer tiempo del partido de ida destruyó la ilusión Citizen, que cayó 2-1 en la vuelta para redondear un aplastante 5-1 global.

El DT de los Reds, mucho menos dogmático y más "heavy metal", replicó la estrategia del Cholo Simeone, cedió la pelota (34% en la ida y 31% en la vuelta) pero apostó a una velocidad imposible de neutralizar.

¿La solución? Riyad Mahrez, el velocista que se había consagrado en Leicester y que aportaría un cambio de ritmo y explosión de tres cuartos de cancha en adelante, en aquel momento ausente.

2018-19: el golpe del Tottenham

Ya como campeón inglés, era el momento de destinar todas las energías al plano internacional. El primer puesto en su grupo y el 10-2 en la serie ante Schalke 04 en octavos de final presagiaban la gloria.

Sin embargo, en una de las series más increíbles de los últimos años, se enfrentó a Tottenham. Los de Pochettino lograron el 1-0 en la ida, pero la vuelta comenzó a puro gol, tanto que el City llegaba a estar 3-2 a los 21 minutos.

El Kun Agüero establecía la ventaja de dos goles necesaria, pero el anticipo de Llorente ante una defensa estática sepultó las chances, pese a los 17 minutos que tuvo para convertir el tanto que nunca llegó.

De nuevo los cuartos eran el final del camino para Pep, sometido por un rival de la Premier que lo estudió hasta encontrarle el punto débil.

2019-20: la derrota ante Olympique Lyon

Edición marcada por la pandemia y la suspensión en plena disputa de los octavos de final, Manchester City había derrotado 2-1 en la ida a Real Madrid en el Bernabéu, pero debió esperar cinco meses y medio para disputar la vuelta, trasladada a la "burbuja" de Portugal.

El resultado fue el mismo y se metió en los cuartos de final, por única ocasión disputado a partido único y con el inesperado triunfo por 3-1 de Olympique Lyon, una de las grandes sorpresas de la atípica temporada que marcó otro "fracaso" Ciudadano.

Una vez más, la posesión aplastante (74%) sirvió de muy poco al no tener respuestas en las dos áreas: un gol increíble fallado por Sterling y errores casi infantiles de Éderson lo condenaron en una llave sin revancha para recuperarse.

2020-21: la final perdida ante Chelsea

El karma de no llegar a la final se terminó pero el trabajo realizado no fue suficiente: después de eliminar en fila a Borussia Mönchengladbach, Borussia Dortmund y a PSG, en una eliminatoria vibrante, Pep estuvo a un gol de alcanzar la máxima gloria frente a Chelsea.

¿Qué pasó? Se encontró con otra racha negra: la de no poder vencer a equipos ingleses en Champions, como en 2018 y 2019.

Un entrenador pragmático como Tuchel allanó el camino dentro de las fisuras del catalán para que, con una jugada, termine la ilusión del Manchester City. De Bruyne tuvo que salir golpeado, Foden se encontró cubierto y Mahrez no estuvo a la altura.

Ninguna de sus armas secretas se convirtió en ese jugador "gana partidos" que fue Messi que en Barcelona.

La influencia de Messi en el recorrido europeo

Aunque todavía resulta tema de debate y análisis, no quedan mayores dudas sobre la influencia de Pep Guardiola en el fútbol moderno: para muchos, es el entrenador más revolucionario del Siglo XXI; para otros tantos, uno de los más importantes de la historia del deporte.

Pero sus detractores tienen de dónde sostenerse para su mayor crítica: sus resultados en Champions League, especialmente desde que dejó su "zona de confort" en Barcelona y decidió probar suerte primero en Bayern Munich y luego en Manchester City.

El entrenador de Manchester City volvió al partido más importante de Europa una década después de su última consagración, pero no se le dio.

En ambos casos, el denominador común fue Lionel Messi, autor de un gol en cada partido. Justamente la presencia (o la ausencia) de Leo en sus equipos es tal vez la gran mancha en su carrera a nivel internacional, tanto que con el triunfo en la llave ante PSG rompió con una racha que cargaba sobre su espalda: llegar a una definición sin la Pulga en su equipo.

La dificultad de ganar la Champions

Manchester City sueña con romper el maleficio y ganar la Champions League, un objetivo que a Pep Guardiola se le hizo esquivo desde su salida de Barcelona. Por eso, al ser consultado sobre lo difícil que es levantar la Orejona, el entrenador español no dudó ni un segundo en explicar el principal motivo.

“Porque siempre está ahí el Real Madrid”, respondió sin titubear. La frase resume una dificultad concreta, pero no contradice su valoración de la Premier League: la Champions puede decidirse en pocos partidos, mientras que el campeonato inglés obliga a mantener el nivel durante toda la temporada.

"Jugamos para ganar, pero hay aspectos que no puedes controlar. Tenemos que jugar como en el último mes. Es sólo un partido, no vamos a hacer nada nuevo", ha finalizado Guardiola en alusión a la 'final' contra el Aston Villa.

La apuesta de Gundogan y el lado cotidiano del equipo

En un estante con el escudo de Los Ciudadanos subieron un tacho cargado de agua. La meta era patear la pelota desde una distancia considerable y embocarla adentro, algo que parecía poco probable.

Lógicamente, para ponerle una cuota de emotividad, buscaron premios y castigos: la aprobación generalizada para el ganador y una serie de abdominales para el perdedor.

En las redes sociales se viralizó el divertido juego y fue el mediocampista quien le ganó al catalán, que se agarró la cabeza mientras todos los futbolistas celebraban con el teutón.

Casi de inmediato, y para demostrar que es un hombre de palabra, se tiró al piso para hacer el ejercicio físico pactado con anterioridad.

Primer entreno de Pep Guardiola con el Manchester City

El debate sobre Guardiola no se reduce a una eliminación concreta ni a un rival específico. Su recorrido muestra que ha dominado campeonatos extensos, ha construido equipos reconocibles y ha competido contra entrenadores capaces de exigirle respuestas durante toda una temporada.

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