Equipo brasileño que murió en el accidente: historia y causas de la tragedia del Chapecoense

El equipo brasileño Chapecoense sufrió una de las mayores tragedias de la historia del fútbol cuando el avión que lo trasladaba a Medellín se estrelló el 28 de noviembre de 2016 contra una montaña cercana al aeropuerto internacional de Rionegro. De las 77 personas que iban a bordo, 71 murieron y seis sobrevivieron.

La aeronave transportaba a jugadores, técnicos, directivos, periodistas y tripulantes que viajaban para disputar la primera final internacional del club frente al Atlético Nacional de Colombia por la Copa Sudamericana 2016. Las investigaciones concluyeron que el avión se quedó sin combustible como consecuencia de una gestión negligente del vuelo y de deficiencias en la planificación y el control operacional de la aerolínea LaMia.

Accidente del avión del Chapecoense en Colombia

Qué ocurrió con el Chapecoense

Un avión de la aerolínea boliviana Lamia Corporation con 77 personas a bordo, entre ellas el equipo de fútbol Chapecoense de Brasil, se ha estrellado esta madrugada cuando se aproximaba al aeropuerto José María Córdova de la ciudad colombiana de Medellín.

La aeronave, con matrícula CP2933 RJ 80, salió de Brasil en la tarde del lunes, hizo una escala en el aeropuerto Viru Viru, de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) y debía haber llegado a Medellín hacia las 21.33 horas locales (02.33 GMT del martes), pero perdió contacto con la torre de control cuando volaba entre los municipios de La Ceja y La Unión, según un comunicado emitido por las autoridades aeroportuarias.

El accidente "se produjo por agotamiento de combustible del avión por consecuencia de una inapropiada gestión de riesgo de la empresa LaMia", afirmó este viernes el coronel Miguel Camacho, jefe del grupo de investigación de accidentes de la entidad.

El avión con 77 ocupantes se precipitó a tierra el 28 de noviembre de 2016 cuando estaba por aterrizar en el aeropuerto internacional de Rionegro, que sirve a la ciudad colombiana de Medellín.

Balance de víctimas y supervivientes

71 personas han perdido la vida en la tragedia, según fuentes oficiales, y seis han logrado sobrevivir. En un principio se había ofrecido una cifra más alta de fallecidos, pero a última hora del martes las autoridades colombianas han fijado en 71 el número de personas fallecidas.

El director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, Carlos Iván Márquez, ha indicado que los equipos de emergencia han recuperado 71 cadáveres, a los que se suman seis supervivientes, dos de los cuales están graves.

Además, ha explicado que a bordo del avión iban 77 personas, no 81 como se había informado inicialmente. "Se logró corroborar cotejando los listados de embarque de los pasajeros en Brasil, Bolivia y Colombia dando como resultado que solamente abordaron el vuelo 68 pasajeros de origen brasileño y nueve tripulantes de origen boliviano", ha detallado.

Personas a bordoResultado
77 ocupantes71 fallecidos y seis supervivientes
68 pasajerosDe origen brasileño
Nueve tripulantesDe origen boliviano
Jugadores del Chapecoense19 fallecidos y tres supervivientes

El aparato en el que viajaban nueve tripulantes, de nacionalidad boliviana, se dirigía a Medellín. Entre los pasajeros se encontraban 22 jugadores de la escuadra brasileña, más los acompañantes y servicio técnico y varios periodistas, de acuerdo con la información de la Aeronáutica Civil.

La misma fuente ha dado a conocer el nombre de algunos de los supervivientes: la auxiliar de vuelo Ximena Suárez, que ha sido trasladada a la clínica Somer del Rionegro, el técnico de la aeronave, Erwin Tumiri, el lateral Alan Luciano Ruschel (23) y el guardameta suplenteJackson Ragnar Follmann (21), a los que han dirigido al hospital de La Ceja y Fundación San Vicente , respectivamente.

También han logrado salvar la vida el periodista Rafael Valmorbida, que se encuentra también en el centro hospitalario de La Ceja.

El portero Marco Danilo Padilha fue rescatado con vida y remitido a la Fundación San Vicente, donde falleció.

Los tres supervivientes del Chapacoense fueron Jackson Follmann, Helio Neto y Alan Ruschel. Jackson Follmann fue sometido a una delicada cirugía en la que se le amputó una pierna. Helio Neto sufrió traumatismo craneal en el accidente y tuvo que ser sometido a varias cirugías. Alan Ruschel fue el primero en ser rescatado con vida, pasó por una cirugía en un hospital próximo al lugar del accidente antes de ser transferido a un centro médico mayor.

Ruschel, lateral izquierdo de 27 años, llegó conmocionado en una ambulancia al Hospital San Juan de Dios de La Ceja, pese a lo cual preguntaba insistentemente por su familia y pedía que le guardaran el anillo de matrimonio. Su esposa, Amanda Ruschel, ha asegurado poco después que su situación es "estable".

Alan Ruschel, uno de los futbolistas del plantel, consiguió regresar al fútbol profesional. El arquero Jackson Follmann sufrió la amputación de una pierna y posteriormente se convirtió en una figura reconocida en Brasil, donde incluso participó de un reality.

Otro de los supervivientes se convirtió en pastor y la tripulante Ximena Suárez volvió a trabajar como azafata. En su encuentro con Sinay, ella resumió la nueva dimensión que adquirió su vida después del accidente: “Creo que soy un ejemplo ahora. ¿De qué? No sé, quizás de resiliencia”.

Los 19 jugadores del Chapecoense fallecidos

De los 30 jugadores de la plantilla profesional del Chapecoense, el humilde y pequeño club brasileño que iba a disputar la final de la Copa Sudamericana con el Atlético Nacional colombiano, 19 murieron la noche del lunes en el accidente del avión que los transportaba a Medellín.

Tres de los 22 jugadores que integraban la delegación a Medellín sobrevivieron al accidente pero con graves heridas, mientras que otros ocho se salvaron porque no viajaron para tratarse de lesiones o porque estaban fuera de forma.

  • Marcos Danilo Padilha, guardameta: portero titular e ídolo del club. A sus 31 años estaba en su cuarta temporada en el equipo y fue una de las figuras en la campaña que condujo al Chapecoense a la final de la Copa Sudamericana. Danilo fue uno de los supervivientes al accidente pero terminó falleciendo en el hospital mientras recibía asistencia médica.
  • Cléber Santana, centrocampista: el jugador con mayor experiencia era, además, el capitán del equipo. A sus 35 años pasó por diferentes clubes brasileños, como Vitória, Santos, Sao Paulo y Flamengo, así como por el Atlético de Madrid y el Mallorca, en la Liga española.
  • Bruno Rangel, delantero: el máximo goleador en la historia del Chapecoense, con 77 tantos. Natural del estado de Río de Janeiro, pasó por pequeños clubes como Paysandú, Guaraní y Joinville antes de llegar al Chapecoense, con el que fue el máximo goleador de la segunda división de Brasil en 2013. Tras un breve paso por el fútbol de Catar, volvió al club de Santa Catarina en 2014, a los 34 años.
  • Lucas Gomes, delantero: el atacante más joven del plantel pasó por pequeños clubes del estado amazónico de Pará antes de destacar en el Fluminense en 2015 y ser transferido al Chapecoense este año.
  • Filipe Machado, defensa: el zaguero de 32 años que se integró al club este año procedente del fútbol de Irán y tras haber pasado por varios clubes de Europa, como el Pontevedra, y Asia.
  • Everton Kempes dos Santos, delantero: contratado este año como principal refuerzo para el ataque, llegó al Chapecoense a los 34 años procedente del japonés Cerezo Osaka y tras haber pasado por varios pequeños clubes brasileños.
  • Ananías Eloi Castro Monteiro, delantero: de 27 años, destacó en el Portuguesa entre 2011 y 2012 y se convirtió en una de las principales armas ofensivas del Chapecoense desde su llegada en 2015.
  • Willian Thiego, defensa: zaguero titular del club que surgió como profesional en las filas del Gremio. Llegó al Chapecoense en enero de 2015 tras pasar por equipos de Japón y Azerbaiyán.
  • Dener Assunção Braz, lateral izquierdo: el defensa de 25 años que reforzó el Chapecoense desde 2015 tras haber destacado como uno de los jugadores que ayudó al humilde Ituano a conquistar el título del Campeonato de Sao Paulo en 2014.
  • Mateus 'Caramelo' Lucena dos Santos, lateral derecho: jugador que se dio a conocer en el Mogi Mirim en 2013 y que, a sus 22 años, estaba en su segunda temporada en el Chapecoense.
  • Guilherme Gimenez de Souza, lateral derecho: jugador de 21 años que pasó por clubes como Goiás, Olé Brasil y Comercial antes de ser contratado este año por el Chapecoense.
  • Marcelo Augusto Mathias da Silva, defensa: zaguero de 25 años que inició carrera a los 19 con el Macaé y que se apartó de las canchas un tiempo antes de jugar, en 2012, para el Volta Redonda. Llegó a ser jugador del tradicional Flamengo antes de llegar al club de Chapecó.
  • Sérgio Manoel Barbosa Santos, volante: un destructor en el centro de la cancha que en 2013 fue campeón del estado de Paraná con el club Coritiba.
  • Matheus 'Biteco' Bitencourt da Silva, volante: jugador de 21 años formado por el Gremio y que debutó como profesional en 2013. Tuvo su primer hijo hace cuatro meses.
  • Tiago da Rocha Vieira 'Tiaguinho', delantero: un joven atacante de 22 años que pasó por el XV de Piracicaba, Metropolitano y Cianorte antes de recalar en el Chapecoense este año. Se enteró que sería padre unas horas antes del accidente.
  • Josimar Rosado da Silva Tavares, volante: jugador formado por el Internacional de Porto Alegre y que se hizo profesional en 2007, con 20 años. Llegó este año al club de Santa Catarina procedente del Al-Watan de Arabia Saudí.
  • José Gildeixon Clemente de Paiva 'Gil', volante: jugador de 29 años procedente del estado de Río Grande do Norte que se inició como profesional en 2005 en las filas del URT. Contratado por el club de Chapecó el año pasado.
  • Arthur Maia, centrocampista: jugador de 24 años que comenzó su carrera a los 10 años en los equipos infantiles del Vitória. Antes de llegar al Chapecoense jugó con el Kawasaki Fronyale japonés.
  • Ailton 'Canela' Cesar Junior Alves da Silva, delantero: jugador de 22 años natural del estado de Sao Paulo y que actuó en clubes como Inter de Bebedouro, Vitória, Monte Azul, Olímpia, Botafogo paulista y Cianorte.

Quién era el Chapecoense

Sin grandes nombres pero con mucho corazón. Este es el lema con el que la Associação Chapecoense de Futebol, o simplemente Chapecoense, representa la pasión por el balón de Chapecó, ciudad ubicada en el oeste del estado de Santa Catarina.

Lejos de la historia o la gloria de otras regiones con más tradición futbolística en Brasil, el "Huracán del Oeste" nació hace tan sólo 43 años, fundado tras la fusión de Atlético de Chapecó e Independiente Futebul Clube en una época donde el fútbol de la zona se encontraba a la deriva.

El Chapecoense se convirtió rápidamente en potencia del estado, ganando hasta títulos regionales que le permitió ascender a la serie A del campeonato brasileño hacia finales de la década de los 70, pero no pudo consolidarse en la máxima división.

Tras dos décadas de incertidumbre y en las que estuvo cerca de desaparecer, el Chapecoense vivió una especie de renacimiento en 2003 gracias a la inversión de un grupo de empresarios de la ciudad. Tres años después conquistó la Copa Santa Catarina y comenzó una época dorada del equipo, en el que sumó tres de los cinco campeonatos estatales que posee.

En 2013, a sus 40 años de existencia, regresó a la primera división del Campeonato Brasileño.

"El Chapecoense es el favorito de la ciudad, es el que impulsa los hoteles, aeropuertos, es el que le dio alegría. Todo el mundo estaba apoyando, se trataba de una familia que vivía como nuestra familia", dijo a BBC Brasil Marcelo de Kunst Quadros, el asistente de porteros del Chapecoense.

"Nuestra diferencia es la unión, desde el vestuario hasta el presidente creíamos que en el campo éramos iguales a cualquier equipo ".

El camino hacia la final de la Copa Sudamericana

Una buena actuación en la Copa de Brasil de 2014 le permitió acceder a su primer torneo internacional, la Copa Sudamericana de 2015 en la que logra llegar hasta cuartos de final donde cae contra el River Plate argentino.

Ese fue el preámbulo para su histórica campaña en 2016, donde dominó en doble partido al también brasileño Cuiabá.

Su fútbol se basa en una sólida defensa y velocidad en ataque gracias a la velocidad del delantero Ananías y el oportunismo de Bruno Rangel. También en el fortín de su estadio, el Arena Condá, donde en dos campañas internacionales todavía no conoce la derrota.

El punto de inflexión llegó en los octavos de final contra el Independiente de Avellaneda argentino. Tras dos partidos con muchas tensión, en el que no se movió el marcador, apareció la enorme figura del portero Marcos Danilo Padilha, "San Danilo" desde entonces, quien se convirtió en el héroe en la definición por penales.

Luego eliminó al Junior de Barranquilla colombiano antes de dar cuenta del San Lorenzo de Argentina en semifinales, al empatar a un gol en el Nuevo Gasómetro y mantener su valla invicta en Chapecó.

El equipo brasileño había conseguido un empate 1-1 en Buenos Aires y luego igualó 0-0 en el partido de vuelta, resultado que le permitió clasificarse a la final.

Pocos le daban opciones en la final contra el Atlético Nacional de Medellín, pero eso no le quitaba la ilusión a los jugadores ni a sus hinchas. "Es posible ser campeón. Nadie creía que íbamos a llegar a la final y llegamos. Todo puede pasar", había dicho Danilo, quien falleció en la tragedia.

El Chapecoense se dirigía a Medellín para disputar el miércoles el partido de ida de final de la Copa Sudamericana contra el Atlético Nacional, que ha sido finalmente suspendido por la Conmebol.

El club colombiano ha pedido que se conceda el título de la Copa Sudamericana 2016 al Chapecoense, como un homenaje póstumo a las víctimas.

Las causas del accidente

Un informe preliminar ya había establecido la falta de combustible como la causa de una de las peores tragedias que ha envuelto al fútbol en las últimas décadas. Ahora, la Aeronáutica Civil de Colombia encontró suficiente "respaldo probatorio y técnico" para corroborar esa versión.

Cuarenta minutos antes del accidente se presentó "a bordo de la cabina una indicación de bajo nivel de combustible, desde ese momento el avión ya estaba en una emergencia", advirtió el oficial.

Sin embargo, "la tripulación no anunció esa emergencia al control de tráfico aéreo para pedir una prioridad", añadió Camacho. De esta manera, el informe libera de cualquier responsabilidad a los controladores aéreos de Rionegro.

Las primeras investigaciones revelaron que el avión iba corto de combustible y con sobrepeso. El fallecido piloto fue responsabilizado y una decena de funcionarios de la aerolínea y del Estado están presos en Bolivia.

"Frente a los factores que contribuyeron a que se presentara este trágico accidente, se destacan deficiencias latentes de la empresa LaMia relacionadas con el incumplimiento de las políticas de combustible, falta de supervisión y control operacional", enfatizó la autoridad aeronáutica en un comunicado.

Las autoridades colombianas concluyeron que la falta de combustible y la negligencia causaron en 2016 la tragedia aeronáutica que mató a 71 personas, entre ellas la mayoría del plantel del club brasileño de fútbol Chapecoense, que viajaba a Medellín para disputar la final de la Copa Sudamericana.

El reporte emitido por la autoridad Aeronáutica Civil de Colombia coronó 17 meses de pesquisas sobre el accidente ocurrido el 28 de noviembre de 2016, cuando el avión de la aerolínea LaMia se estrelló contra una montaña, a pocas millas del aeropuerto internacional de Medellín.

Según las autoridades, la tripulación hizo caso omiso de la advertencia de que el avión se estaba quedando sin combustible cuando estaba a 40 minutos de llegar a su destino.

En lugar de hacer un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto más cercano, los tripulantes decidieron seguir hacia Medellín y la aeronave British Aerospace Avro RJ85 se quedó sin combustible.

LaMia era una aerolínea especializada en vuelos fletados, con registro en Bolivia. Su gerente general fue acusado de homicidio imprudencial luego del accidente.

Las autoridades buscan también por homicidio imprudencial al único dueño de LaMia que sigue con vida, Marco Antonio Rocha, quien se encuentra prófugo y se niega a regresar a Bolivia, bajo el argumento de que no enfrentaría un proceso justo ahí.

Combustible insuficiente y falta de reserva

Las autoridades señalan que la tripulación del jet de 90 asientos buscó cubrir un vuelo de cuatro horas, de la localidad boliviana de Santa Cruz a Medellín, con 20,500 libras de combustible.

La regulación estipula que el avión debió haber cargado 25,600 de combustible para recorrer dicha distancia.

La aeronave había partido de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, con una cantidad de combustible que no contemplaba el margen necesario para afrontar una demora.

La investigación sobre el vuelo del Chapecoense determinó que la aeronave salió de Bolivia sin la reserva de combustible necesaria para afrontar demoras.

Expertos forenses habían dicho desde hacía meses que el hecho de que el avión no hubiera explotado en el lugar del accidente constituía un indicio de que se había quedado sin combustible.

La demora para aterrizar en Medellín

Durante el trayecto, otro avión declaró una emergencia y recibió prioridad para aterrizar en Medellín. El vuelo del Chapecoense quedó entonces a la espera mientras consumía sus últimas reservas.

Según reconstruyó Sinay, el piloto demoró hasta los últimos minutos en informar la gravedad de la situación. “Había hecho el vuelo, siempre había llegado justito a Medellín, pero este día otro avión se declaró en problemas y le dieron pista a ese. El piloto del Chapecoense era socio dueño de la compañía y no avisó la emergencia hasta el último momento para evitar sanciones”, relató.

De acuerdo con las autoridades la tripulación pudo haber solicitado aterrizar de emergencia en alguno de dos aeropuertos más cercanos que el de Medellín, pero ello hubiera obligado a que la aerolínea pagara tarifas y multas.

“La tripulación descartó un aterrizaje en Bogotá, u otro aeropuerto, para reabastecer”, señala el informe.

“El avión tiene alarmas y luces, que le dicen a la tripulación que haga algo porque la cantidad de combustible está sumamente baja”, dijo Miguel Camacho, jefe investigador de Aeronáutica Civil. “La tripulación no comunicó al control de tráfico aéreo”.

La combinación de una planificación deficiente, un vuelo realizado con combustible insuficiente y la demora para obtener autorización de aterrizaje terminó dejando a la tripulación sin margen de maniobra.

La investigación posterior estableció que el avión no contaba con la reserva de combustible necesaria para afrontar una eventual contingencia. Cuando finalmente se declaró la emergencia, ya era demasiado tarde para llegar hasta Medellín.

El lugar del impacto y las labores de rescate

El accidente se produjo en las inmediaciones de los municipios de La Ceja y La Unión, ambos en el departamento de Antioquia y cercanos a Rionegro, donde está situado el aeropuerto José María Córdova.

El director del Departamento Administrativo del Sistema de Prevención, Atención y Recuperación de Desastres (Dapard) de Antioquia, Mauricio Parodi, declaró que la aeronave puede encontrarse en el sitio denominado Cerro Gordo.

Parodi agregó que el avión procedía del aeropuerto Viru Viru, de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), donde había hecho una escala técnica.

El avión que había partido de Bolivia cayó en el Cerro El Gordo, ubicado a unos 2.600 metros de altura en el municipio de La Unión.

Los equipos de rescate colombianos ya han conseguido rescatar los 71 cadáveres que han sido trasladados inicialmente a una base de la Fuerza Aérea para luego ser enviados a Medellín.

Unas 150 personas han trabajado en la zona del siniestro para recuperar los restos humanos.

Un 70% de los cuerpos se encontraban en el interior del fuselaje, mientras que el 30% restante estaba en los alrededores. Los seis supervivientes fueron hallados también fuera de la principal estructura del avión.

El Grupo de Investigación de Accidentes de la Aeronáutica Civil ha encontrado también las dos cajas negras del avión.

Al mismo tiempo, las autoridades trabajan para tratar de esclarecer las causas del siniestro, del cual la única hipótesis que parece descartada es que haya sido causado por el mal tiempo en la zona.

Antes del accidente, el piloto supuestamente avisó al aeropuerto de Medellín de que el aparato había sufrido un fallo eléctrico.

Identificación de las víctimas

Por su parte, el Instituto de Medicina Legal (IML) de Colombia ha comunicado que espera identificar en dos o tres días a todas las víctimas del accidente aéreo.

"El tiempo de estudio de los cuerpos encontrados está relacionado con las condiciones que lleguen los cuerpos; prevemos que no estén en malas condiciones de estudio, de tal manera que esperaríamos tener un tiempo de respuesta corto, no más allá de dos o tres días", dijo en rueda de prensa en Bogotá el director del IML, Carlos Valdés.

El funcionario aseveró que Medicina Legal ha coordinado con su regional en Medellín para que se preste "toda la atención".

"Contamos con los laboratorios de biología, genética, dactiloscopia y radiología, que son los laboratorios que van a intervenir en estos estudios", precisó.

El principal problema es que las condiciones meteorológicas están dificultando la labor de la Fuerza Aérea Colombiana para trasladar los cuerpos de las víctimas del accidente aéreo ocurrido anoche, lo que obliga a llevarlos primero al municipio de Rionegro para luego trasladarlos a Medellín.

"Debido a las difíciles condiciones meteorológicas, los cuerpos evacuados por aire, en una titánica y riesgosa operación, han sido llevados a la Unidad Aérea ubicada en Rionegro, desde donde serán transportados a Medellín", informó la Fuerza Aérea en un comunicado.

La cadena de decisiones que condujo al desastre

Para el periodista, la tragedia no puede explicarse simplemente como una fatalidad. “El accidente fue producto de decisiones negligentes. Hay cosas que no son azar ni misterio, son negligencia y responsabilidad penal”, afirmó.

La elección de la compañía aérea estuvo vinculada con las regulaciones brasileñas y con una cuestión de costos. El club, que había alcanzado por primera vez la final de un torneo continental, contrató a LaMia para trasladar al plantel hasta Colombia.

“Por la ley brasileña, si contratás un chárter que no es del país de salida ni de llegada, no puede salir de Brasil, por eso fueron a Bolivia. Era tres veces más barato que las aerolíneas grandes”, explicó Sinay.

La reconstrucción permite establecer una cadena de hechos que condujo al desastre: el avión partió con combustible insuficiente, la demora para aterrizar consumió las reservas disponibles y la emergencia fue comunicada cuando ya no quedaba margen para evitar el impacto.

La investigación de Sinay comenzó antes de que el accidente adquiriera una dimensión internacional. El punto de partida fue la semifinal de la Copa Sudamericana que el Chapecoense disputó contra San Lorenzo.

Una jugada sobre el cierre del encuentro quedó en la memoria de Sinay porque, de haber terminado en gol, habría cambiado el destino del Chapecoense.

“El libro empieza porque San Lorenzo jugó la semifinal contra Chapecoense y erró un gol sobre la hora. Si ese gol entraba, Chapecoense no llegaba a la final y no tomaba ese vuelo”, contó.

Las circunstancias particulares de los supervivientes

La investigación llevó a Sinay a detenerse en un aspecto que excede las causas técnicas del accidente: las circunstancias individuales que determinaron quiénes sobrevivieron.

Uno de los casos que encontró estuvo relacionado con Lionel Messi y la Selección argentina. Meses antes del accidente, el equipo nacional había utilizado el mismo avión durante la Copa América Centenario.

“Uno se sentó donde se había sentado Messi porque la selección argentina viajó en ese mismo avión meses antes. Ese hombre murió”, relató.

Para Sinay, esa clase de situaciones muestran que no todo puede explicarse a partir de las responsabilidades humanas. “Descubrí desde cosas azarosas hasta cuestiones técnicas y políticas. Hay decisiones que se pueden explicar, pero otros aspectos son puro azar”, sostuvo.

De las 77 personas que viajaban en el avión, seis lograron sobrevivir al impacto. Sus historias posteriores ocupan un lugar central en la reconstrucción de la tragedia.

Cada uno debió reconstruir su vida después de una tragedia que dejó consecuencias físicas y emocionales permanentes.

La reconstrucción también sigue la vida de los seis sobrevivientes del Chapecoense y las distintas formas en que continuaron después del accidente.

La reacción en Brasil y Colombia

La conmoción es la tónica de las reacciones a nivel mundial.

El presidente brasileño, Michel Temer, ha expresado sus condolencias a los familiares de las víctimas a través de la red social Twitter. "En esta hora triste en que la tragedia se abate sobre decenas de familias brasileñas, expreso mi solidaridad", ha asegurado Temer.

El presidente brasileño ha dicho que el Gobierno está poniendo "todos los medios" para "ayudar a los familiares" de las víctimas del siniestro y darles "toda la ayuda posible", ofreciendo aviones para el traslado de las víctimas.

Además, el Ejecutivo ha decretado tres días de luto en el país.

El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, definió lo sucedido como "una tragedia que nos enluta" pese a que ninguno de los fallecidos era colombiano, al tiempo que expresó su "solidaridad" con las familias de las víctimas y con Brasil.

Un grupo de funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia trabaja con las autoridades de Brasil y Bolivia para apoyar en los trámites de asistencia y de repatriación de los fallecidos y los heridos.

La Cancillería colombiana dijo que ese ministerio "viene funcionando como puente entre las autoridades colombianas y las de Brasil y Bolivia" para apoyar los trámites.

El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez Zuluaga, ha lamentado la "gran pérdida de vidas humanas" registrada en el accidente y ha manifestado su solidaridad con los familiares de las víctimas.

"Es una verdadera tragedia lo que ha ocurrido esta noche. Lamentamos esta gran pérdida de vidas humanas y expresamos nuestra solidaridad con los familiares, amigos e hinchas del equipo Chapecoense", ha afirmado el alcalde de Medellín, en un comunicado.

Gutiérrez Zuluaga, que se ha desplazado hasta el lugar del siniestro aéreo en el municipio de La Unión, ha dicho que su equipo ha dispuesto "toda la colaboración necesaria técnica y humana para atender este accidente".

En Brasil, los aficionados del Chapecoense se dirigieron hasta el estadio Arena Condá donde se vieron muestras de dolor.

En entrevista con el canal de TV brasileño Globo, Ivan Tozzo, vicepresidente del Chapecoense, dio a entender que él no viajó junto al resto de la delegación porque tuvo un mal augurio y manifestó: "Los jugadores estaban tan felices. No podemos creer lo que pasó, hoy es un día de enorme tristeza".

"Chapecoense es una familia. En Brasil, por cómo estábamos haciendo las cosas, éramos el segundo equipo de todos", añadió el funcionario.

"Los jugadores eran la mayor alegría de Chapecó". "Jamás esperábamos esto", dijo el vicepresidente.

"Aquí, las esposas de los jugadores se estaban desmayando, llorando. Casi todos los futbolistas tenían hijos pequeños, esto es demasiado triste".

Respecto a los próximos pasos, Tozzo señaló: "No sabemos qué hacer ahora, Chapecoense tiene que continuar. Ahora hay que traer a todos, identificar los cuerpos".

Los pasajeros que no viajaron

Márquez ha señalado que las cuatro personas que no cogieron el vuelo siniestrado son Luciano Buligon, alcalde de Chapeco, la ciudad del Chepecoense; Plinio Nes Filho, dirigente del club deportivo; Gelson Merisio, diputado de Santa Catarina; e Iván Carlos Agnoletto, periodista.

El recuerdo de una tragedia que cambió al fútbol

A dos años y medio de la tragedia que paralizó al mundo del fútbol, se conocieron los informes finales que determinaron las causas del accidente aéreo que sufrió el plantel del club brasileño Chapecoense.

El accidente ocurrió cuando el equipo viajaba para disputar su primera final internacional frente al Atlético Nacional de Colombia por la Copa Sudamericana 2016.

El resultado de la investigación reconstruye las decisiones que precedieron al vuelo, las causas aeronáuticas y las vidas que continuaron después de aquella noche.

El trabajo también muestra cómo una serie de decisiones evitables terminó llevando al Chapecoense hasta aquella montaña y cómo, después de la tragedia, seis personas encontraron distintas maneras de continuar con sus vidas.

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