¿En qué parte de la Biblia se habla de Abraham?

La historia de Abraham se encuentra principalmente en el libro del Génesis, desde Génesis 11:26 hasta Génesis 25:8, y ocupa una parte fundamental de la narración bíblica. Su llamado, su viaje desde Ur y Harán hasta Canaán, el pacto de Dios con él, el nacimiento de Isaac, la prueba en el monte Moriah y su muerte aparecen especialmente en Génesis 12-25.

Abraham también se menciona ampliamente en otros libros de la Biblia. Entre los pasajes más importantes están Génesis 12:1-3; 15:6; 17:1-22; 18-19; 21:1-21; 22:1-19 y 25:1-11; Romanos 4:1-22; Gálatas 3:6-29; Hebreos 11:8-19; Santiago 2:21-24; Mateo 3:9; Lucas 13:28; Lucas 19:9 y Juan 8:33-40.

El libro principal: Génesis

La vida de Abraham recoge una buena parte de la narrativa de Génesis, desde su primera mención en Génesis 11:26 hasta su muerte en Génesis 25:8. Luego de la historia de Noé y la dispersión de las personas sobre toda la tierra a partir de la torre de Babel, la narrativa de Génesis se enfoca en la figura de Abraham, quien en ese momento se llamaba Abram.

Abram fue hijo de Taré y hermano de Nacor y Harán (Gn 11:26). Luego de la muerte de Harán, Taré salió de Ur de los caldeos junto a sus hijos y sus familias, y se trasladó a la tierra llamada Harán, la cual quedaba en dirección a la tierra de Canaán. Es en esta tierra donde el Señor llamó a Abram.

Pasajes esenciales de Génesis sobre Abraham

PasajeContenido principal
Génesis 11:26-32Familia de Abram, Ur, Taré y Harán.
Génesis 12:1-9Llamamiento de Abram, promesa de una tierra y bendición para todas las familias de la tierra.
Génesis 12:10-20Viaje a Egipto y presentación de Sarai como hermana de Abram.
Génesis 13:1-18Separación de Abram y Lot; renovación de la promesa de la tierra.
Génesis 14:1-24Rescate de Lot, encuentro con Melquisedec y entrega del diezmo.
Génesis 15:1-21Pacto de Dios con Abram y promesa de descendencia.
Génesis 16:1-16Agar e Ismael.
Génesis 17:1-27Cambio de nombres, pacto de la circuncisión y promesa de Isaac.
Génesis 18-19Visita de los mensajeros, intercesión por Sodoma y rescate de Lot.
Génesis 20:1-18Abraham y Sara en Gerar.
Génesis 21:1-21Nacimiento de Isaac y expulsión de Agar e Ismael.
Génesis 22:1-19Prueba de Abraham y ofrecimiento de Isaac.
Génesis 23:1-20Muerte de Sara y compra del campo de Macpela.
Génesis 24:1-67Esposa para Isaac.
Génesis 25:1-11Descendencia, muerte y sepultura de Abraham.

El llamamiento de Abraham: Génesis 12:1-3

La historia de Abraham se vuelve realmente interesante al comienzo de Génesis 12. En los primeros tres versículos, vemos el llamado que Dios le hace a Abraham: “Pero el Señor había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra" (Genesis 12:1-3).

Génesis 12:1-3 presenta tres promesas centrales: una tierra, una gran descendencia y una bendición destinada a todas las familias de la tierra. Estas promesas constituyen la base para lo que posteriormente sería llamado el pacto abrahámico, establecido en Génesis 15 y ratificado en Génesis 17.

Tal como aparece relatado en Génesis 12:1, mientras Abraham vivía en Harán recibió el mandamiento de salir de su tierra y apartarse de la familia de su padre para dirigirse al sudoeste, hacia una nueva tierra, por lo que salió de Harán y fue a Canaán. Anteriormente, tal como leemos en Abraham 1:15-16, el Señor había llamado a Abraham, que vivía en Ur, región que está cerca de la desembocadura del Eufrates, y lo llevó con dirección al noroeste, hasta Harán.

De esta manera el Señor guió a Abraham para que emigrara dos veces en estos primeros años. El Señor continuó dirigiéndolo de un lugar a otro.

Mapa del viaje de Abraham desde Ur hasta Canaán

Abram obedeció al llamado del Señor y a la edad de 75 años se trasladó a la tierra de Canaán. Salió de Jarán, tal como Dios se lo pidió. Salió camino a Canaán junto con su esposa Saray, su sobrino Lot y toda la gente y los bienes que había adquirido.

Por la fe Abraham, al ser llamado, obedeció, saliendo para un lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber adónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra de la promesa como en tierra extraña, viviendo en tiendas como Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa, porque esperaba la ciudad que tiene cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.

El pacto de Dios con Abraham

Los primeros indicios del convenio que sería renovado mediante Abraham aparecen en Génesis 12:2-3 y 12:7. Dios también le hace tres promesas a Abraham: 1) La promesa de una tierra que iba a ser de él; 2) la promesa de hacer de él una gran nación; y 3) la promesa de bendición.

El Señor dijo a Abram: «Deja tu tierra, tus parientes, la casa de tu padre y ve a la tierra que te mostraré. Haré de ti una nación grande y te bendeciré; haré famoso tu nombre y serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan; ¡por medio de ti serán bendecidas todas las familias de la tierra!».

Abraham fue elegido por Dios para ser el patriarca de la nación de Israel y llegó a ser conocido como «el Padre de la fe». Fue llamado por el Señor para ser instrumento de bendición y salvación, tanto para el futuro pueblo de Israel como para todas las naciones de la tierra (Gn 12:3).

El alcance de la promesa incluía a los descendientes de Abraham y a todos los que recibieran el evangelio. “Todos los que reciban este evangelio serán llamados por tu nombre [Abraham]; y serán considerados como tu descendencia…” (Abraham 2:10).

La confirmación del pacto en Génesis 15

Abraham creyó la promesa de Dios, y esa fe se le acredita como justicia (Génesis 15:6). Génesis 15:6 declara: “Y creyó en el SEÑOR, y El se lo reconoció por justicia”.

La promesa a Abraham o a su descendencia de que él sería heredero del mundo, no fue hecha por medio de la ley, sino por medio de la justicia de la fe.

La ratificación del pacto en Génesis 17

Cuando Abram tenía noventa y nueve años, el SEÑOR se le apareció, y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí, y sé perfecto. Y yo estableceré mi pacto contigo, y te multiplicaré en gran manera.

En cuanto a mí, he aquí, mi pacto es contigo, y serás padre de multitud de naciones. Y no serás llamado más Abram; sino que tu nombre será Abraham; porque yo te haré padre de multitud de naciones. Te haré fecundo en gran manera, y de ti haré naciones, y de ti saldrán reyes.

Y estableceré mi pacto contigo y con tu descendencia después de ti, por todas sus generaciones, por pacto eterno, de ser Dios tuyo y de toda tu descendencia después de ti. Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra de tus peregrinaciones, toda la tierra de Canaán como posesión perpetua; y yo seré su Dios.

Dios le dio a Abraham la señal de la circuncisión como evidencia distintiva del pacto ratificado. Este es mi pacto que guardaréis, entre yo y vosotros y tu descendencia después de ti: Todo varón de entre vosotros será circuncidado.

Dijo también Dios a Abraham: A Sarai tu mujer no la llamarás Sarai, mas Sara será su nombre. Y la bendeciré, y también te daré de ella hijo; sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella.

Respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac; y confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de él. Y en cuanto a Ismael, también te he oído; he aquí que le bendeciré, y le haré fructificar y multiplicar mucho en gran manera; doce príncipes engendrará, y haré de él una gran nación.

Abraham, Sara, Isaac, Agar e Ismael

Sarai, su esposa, era estéril. Sin embargo, el Señor le prometió que tendría descendencia e hizo un pacto con él (Gn 15; 17:1-8), el cual ratificó cuando Abram tenía 99 años, momento en que Dios le cambió el nombre de Abram a Abraham y le explicó su significado: «porque Yo te haré padre de multitud de naciones» (Gn 17:5). También a Sarai la llamó Sara (Gn 17:15).

La promesa de Dios de descendencia abundante parecía imposible. Tanto Abram como Saray eran personas de edad avanzada y Saray era estéril. Sin embargo, Abram no dudó de la promesa de Dios. Decidió dejar todo atrás y salir en fe, confiando en la promesa, el poder y el amor de Dios para con él y su familia.

Pasaron más de diez años y Abraham y Saray se desesperaron. Saray tomó a su sierva Agar y la dio por mujer a Abraham para que tuviera descendencia con ella. Agar quedó embarazada y tuvo un niño, Ismael.

El nacimiento de Ismael no sólo demuestra la futilidad de la locura y la falta de fe de parte de Abraham, sino que también demuestra la gracia de Dios, al permitir que se diera el nacimiento e incluso bendijo a Ismael.

Esa decisión apresurada trajo gran malestar y problemas en la familia. La rivalidad entre Agar y Saray creció hasta tal punto, que Abraham se vio obligado a despedir a Agar e Ismael. Pero Dios no los abandonó: él escuchó el clamor de ellos y los cuidó.

Abraham tuvo sus momentos de duda e incredulidad, pero, aun así, él todavía es exaltado entre los hombres como un ejemplo de la vida fiel. En cuanto a Ismael, también te he oído; he aquí que le bendeciré y lo haré fecundo y lo multiplicaré en gran manera. Engendrará a doce príncipes y haré de él una gran nación.

El nacimiento de Isaac

A los noventa años, Sara quedó embarazada y tuvo a Isaac, el hijo de la promesa. ¡Abraham y Sara estaban muy felices! Por fin habían tenido un hijo, el primero de la descendencia incontable que Dios les había prometido.

Y Sara concibió y dio a luz un hijo a Abraham en su vejez, en el tiempo señalado que Dios le había dicho. Y Abraham le puso el nombre de Isaac al hijo que le nació, que le dio a luz Sara.

Entonces Dios dijo a Abraham: No, sino que Sara, tu mujer, te dará un hijo, y le pondrás el nombre de Isaac; y estableceré mi pacto con él, pacto perpetuo para su descendencia después de él.

Abraham en Génesis 12:10-20: Sara en Egipto

En aquel tiempo llegó a faltar comida en toda la región de Canaán. Era tan grave la falta de alimentos que Abram se fue a vivir a Egipto, porque allá sí había alimentos.

Cuando ya estaban cerca de Egipto, Abram le dijo a Sarai: «¡No hay duda de que eres muy hermosa! Cuando los egipcios te vean, y sepan que eres mi esposa, a mí me matarán y a ti te dejarán con vida. Por eso, cuando te pregunten, diles que eres mi hermana. Así me tratarán bien, y mi vida no correrá peligro».

Abraham no mintió, pero aunque técnicamente dijo la verdad al llamarla hermana, engañó a los egipcios. Algunos estudiosos han hecho notar que Abraham podía declarar válidamente que Sara era su hermana, pues el vocablo hebreo hermano y hermana era usado corrientemente al referirse a otros parientes consanguíneos.

Por motivo de que Abraham y Harán, padre de Sara, eran hermanos, Sara era sobrina de Abraham y bien podía ser llamada su hermana.

Para quedar bien con Abram, el rey le regaló ovejas, vacas, burros, burras, sirvientes, sirvientas y camellos. Todo esto no le agradó a Dios, y por eso mandó graves enfermedades sobre el rey y su familia.

De inmediato, el rey mandó llamar a Abram, y le dijo: «¡Mira lo que me has hecho! ¿Por qué no me dijiste que era tu esposa? ¿Por qué dijiste que era tu hermana? ¡Imagínate si la hubiera tomado por esposa! ¡Anda, toma a tu mujer, y lárgate de aquí!»

Abraham y Lot: Génesis 13-14

Las Escrituras advierten en cuanto a los peligros de la riqueza tan a menudo que ocasionalmente algunas personas dan por sentado que la riqueza en sí misma es mala y que toda persona rica es malvada por el hecho de tener dinero. Pero Pablo enseñó que “raíz de todos los males es el amor al dinero” y no el dinero mismo (1 Timoteo 6:10; cursiva agregada).

Abraham nos aporta un ejemplo de uno que tuvo grandes riquezas (véase Génesis 13:2) y, sin embargo, fue un hombre recto y fiel.

El incidente ocurrido entre él y Lot nos hace ver la naturaleza de Abraham, que en muchos aspectos era semejante a la de Cristo. Por todo principio de derecho y cortesía, Lot debió haber insistido en que Abraham fuera el primero en elegir, ya que Lot había sido alimentado y protegido por Abraham, y él era el patriarca del clan.

En cambio, su preocupación fue que no hubiera altercado entre ellos, de manera que dio a Lot la oportunidad de ser el primero en elegir. Lot parece haber elegido la mejor tierra -las planicies bien irrigadas del Jordán- y, sin embargo, no hay ningún indicio de resentimiento por parte de Abraham.

Por lo contrario, en los capítulos siguientes se relata la intervención de Abraham para salvar la vida de Lot. Era, sin duda, un hombre para quien los principios eran más importantes que lo material.

Los enemigos atacaron a la ciudad donde vivía Lot, el sobrino de Abraham, llevándose a todos prisioneros. Entonces el patriarca reunió a sus obreros, 318, y atacó por sorpresa a los enemigos y libertó a todos los cautivos.

Melquisedec y Abraham: Génesis 14:18-20

Al regresar de la batalla, Abraham se encontró con Melquisedec. “A Melquisedec le corresponde el honor de que su nombre sea usado para identificar al Santo Sacerdocio según el Orden del Hijo de Dios, haciendo así posible que los hombres eviten ‘la tan frecuente repetición’ del nombre de Dios. (D. y C. 107:2-4.)”

Melquisedec era rey de la tierra de Salem y sumo sacerdote. Abraham honró al sumo sacerdote Melquisedec buscando una bendición de sus manos y pagándole los diezmos.

En las antiguas tradiciones judías a menudo se considera a Melquisedec como Sem, el hijo de Noé. Melquisedec es un título que significa “rey de justicia”, aunque también se usa como nombre propio.

La verdad es que no conocemos la respuesta. Pero un examen de las Escrituras resulta fascinante porque parece indicar que estos hombres pueden haber sido la misma persona.

En Doctrina y Convenios 84:14 aprendemos que Abraham recibió el Sacerdocio de Melquisedec de manos del mismo Melquisedec, pero no se conoce la fecha en la cual lo recibió; bien pudo haber sido mientras todavía se encontraba en Ur o en fecha posterior.

La fe de Abraham

La Biblia alaba a Abraham porque creyó contra toda esperanza y porque nunca dudó de que Dios sí cumple lo que promete, aunque parezca imposible.

Abraham es uno de los héroes de la fe mencionados en la Biblia, considerado por muchos como el padre de la fe cristiana. Esto es así porque Abraham obedeció a Dios sin dudar, dejando atrás su tierra y su parentela, y yendo hacia un lugar totalmente desconocido.

Lo que realmente hace especial a Abraham, es que él obedeció a Dios. Génesis 12:4 registra que, después de que Dios llamó a Abraham, él fue "como el Señor le había dicho".

Abraham sabía y reconoció el llamado del Señor, y obedecido voluntariamente, sin dudar. Otro ejemplo de la vida de fe de Abraham, se ve en el nacimiento de su hijo, Isaac.

Abraham y Sara no tenían hijos, sin embargo, Dios prometió que Abraham tendría un hijo (Génesis 15:4). Este hijo sería el heredero de la inmensa fortuna de Abraham con la que Dios lo bendijo, y, lo que es más importante, él sería el heredero de la promesa y la continuación de la línea piadosa de Set.

La fe contada por justicia

Porque ¿qué dice la Escritura? Y CREYO ABRAHAM A DIOS, Y LE FUE CONTADO POR JUSTICIA.

Por eso es por fe, para que esté de acuerdo con la gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda la posteridad, no sólo a los que son de la ley, sino también a los que son de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros.

El creyó en esperanza contra esperanza, a fin de llegar a ser padre de muchas naciones, conforme a lo que se le había dicho: ASI SERA TU DESCENDENCIA.

Sin embargo, respecto a la promesa de Dios, Abraham no titubeó con incredulidad, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, y estando plenamente convencido de que lo que Dios había prometido, poderoso era también para cumplirlo. Por lo cual también su fe le fue contada por justicia.

Así Abraham CREYO A DIOS Y LE FUE CONTADO COMO JUSTICIA. Por consiguiente, sabed que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.

Y la Escritura, previendo que Dios justificaría a los gentiles por la fe, anunció de antemano las buenas nuevas a Abraham, diciendo: EN TI SERAN BENDITAS TODAS LAS NACIONES. Así que, los que son de fe son bendecidos con Abraham, el creyente.

La prueba de Abraham en el monte Moriah

La fe de Abraham se pondría a prueba en relación con su hijo, Isaac. En Génesis 22, Dios le ordena a Abraham que sacrifique a Isaac en el Monte Moriah.

Aconteció que después de estas cosas, Dios probó a Abraham, y le dijo: ¡Abraham! Y él respondió: Heme aquí. Y Dios dijo: Toma ahora a tu hijo, tu único, a quien amas, a Isaac, y ve a la tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.

Abraham se levantó muy de mañana, aparejó su asno y tomó con él a dos de sus mozos y a su hijo Isaac; y partió leña para el holocausto, y se levantó y fue al lugar que Dios le había dicho.

Al tercer día alzó Abraham los ojos y vio el lugar de lejos. Entonces Abraham dijo a sus mozos: Quedaos aquí con el asno; yo y el muchacho iremos hasta allá, adoraremos y volveremos a vosotros.

Tomó Abraham la leña del holocausto y la puso sobre Isaac su hijo, y tomó en su mano el fuego y el cuchillo. Y los dos iban juntos.

Y habló Isaac a su padre Abraham, y le dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, hijo mío. Y dijo Isaac: Aquí están el fuego y la leña, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto? Y Abraham respondió: Dios proveerá para sí el cordero para el holocausto, hijo mío. Y los dos iban juntos.

Llegaron al lugar que Dios le había dicho y Abraham edificó allí el altar, arregló la leña, ató a su hijo Isaac y lo puso en el altar sobre la leña. Entonces Abraham extendió su mano y tomó el cuchillo para sacrificar a su hijo.

Mas el ángel del SEÑOR lo llamó desde el cielo y dijo: ¡Abraham, Abraham! Y él respondió: Heme aquí. Y el ángel dijo: No extiendas tu mano contra el muchacho, ni le hagas nada; porque ahora sé que temes a Dios, ya que no me has rehusado tu hijo, tu único.

Entonces Abraham alzó los ojos y miró, y he aquí, vio un carnero detrás de él trabado por los cuernos en un matorral; y Abraham fue, tomó el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.

El ángel del SEÑOR llamó a Abraham por segunda vez desde el cielo, y dijo: Por mí mismo he jurado, declara el SEÑOR, que por cuanto has hecho esto y no me has rehusado tu hijo, tu único, de cierto te bendeciré grandemente, y multiplicaré en gran manera tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena en la orilla del mar, y tu descendencia poseerá la puerta de sus enemigos.

Y en tu simiente serán bendecidas todas las naciones de la tierra, porque tú has obedecido mi voz.

La interpretación de Hebreos 11:17-19

Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía a su único hijo; fue a él a quien se le dijo: EN ISAAC TE SERA LLAMADA DESCENDENCIA.

El consideró que Dios era poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde también, en sentido figurado, lo volvió a recibir.

La fe que Abraham tenía en Dios, era mayor que el amor que tenía por su hijo, y confiaba en que incluso si sacrificaba a Isaac, Dios podía traerlo de vuelta de entre los muertos.

Abraham como ejemplo de obediencia

Una clara lección que podemos extraer de la vida de Abraham, es que debemos vivir una vida de fe. Abraham pudo tomar a su hijo Isaac y llevarlo hasta el monte Moriah, porque él sabía que Dios era fiel para cumplir Sus promesas.

La fe de Abraham no era una fe ciega; su fe era una garantía y confianza firme en Aquel que ha demostrado ser fiel y verdadero.

La vida de Abraham también nos muestra la bendición de la simple obediencia. Cuando se le pidió que dejará su familia, Abraham lo hizo. Cuando se le pidió que sacrificara a Isaac, Abraham "se levantó temprano a la mañana siguiente" para hacerlo.

Por lo que podemos discernir desde el relato bíblico, no hubo dudas en la obediencia de Abraham. Abraham, al igual que la mayoría de nosotros, pudo haber sufrido ante estas decisiones, pero, cuando llegó la hora de actuar, él no dudó.

Los momentos de debilidad de Abraham

Aunque Abraham fue un modelo de obediencia, también fue un hombre que batalló con sus pecados. Mintió un par de veces diciendo que su esposa era su hermana (Gn 12:10-13; 20:8-12).

Para estar seguro, Abraham tuvo sus momentos de fracaso y pecado, como nos pasa a todos, y la Biblia no duda en mencionarlos. Sabemos de por lo menos dos ocasiones en que Abraham mintió acerca de su relación con Sara, con el fin de protegerse a sí mismo en tierras potencialmente agresivas (Génesis 12:10-20; 20:1-18).

También dudó en un momento dado del poder de Dios cuando Él le informó que tendría un hijo de Sara (Gn 17:17). Sara también tuvo conflictos de fe, los cuales le impidieron creer que podría procrear en su vejez.

Los errores de la fe de Abraham, particularmente en cuanto a la situación con Agar e Ismael, nos muestran la locura de intentar resolver los problemas por nuestras propias manos.

Dios le había prometido un hijo a Abraham y a Sara, pero en su impaciencia, su plan para proporcionar un heredero a Abraham resultó contraproducente.

No podemos cumplir la voluntad de Dios en nuestra propia fuerza; nuestros esfuerzos terminan creando más problemas de lo que pueden resolver. Si Dios ha prometido hacer algo, debemos ser fieles, pacientes y esperar que Él lo cumpla en Su tiempo.

Abraham y su relación con Dios

También de la vida de Abraham vemos cómo es que se debe tener una relación activa con Dios. Mientras que Abraham fue pronto para obedecer, él no dudó en hacerle preguntas a Dios.

Abraham creyó que Dios le daría a él y a Sara un hijo, pero se preguntó cómo podría ser (Génesis 17:17-23).

En Génesis 18 leemos el relato de Abraham intercediendo por Sodoma y Gomorra. Abraham afirmó que Dios es santo y justo y no podía imaginarse a Dios destruyendo los justos con los pecadores.

Abraham le pidió a Dios que perdonara a las ciudades pecadoras por causa de cincuenta justos y continuó reduciendo el número hasta diez. Finalmente, no había diez personas justas en Sodoma, pero Dios preservó la vida de Lot, el sobrino de Abraham, juntamente con su familia (Génesis 19).

El ejemplo de Abraham aquí, nos muestra cómo es el interactuar con Dios respecto a Sus planes, interceder por otros, confiar en la justicia de Dios y someterse a Su voluntad.

Abraham en el Nuevo Testamento

Aparte de Moisés, el personaje del antiguo testamento que más se menciona en el nuevo testamento es Abraham. Santiago se refiere a Abraham como el "amigo de Dios" (Santiago 2:23), un título que no se le da a nadie más en las escrituras.

A los creyentes de todas las generaciones se les llama "hijos de Abraham" (Gálatas 3:7). La importancia y el impacto de Abraham en la historia redentora se ven claramente en las escrituras.

Romanos 4: Abraham como ejemplo de fe

En su carta a los Romanos, todo el cuarto capítulo está dedicado a ilustrar la justificación por la fe a través de la vida de Abraham.

Teológicamente hablando, la vida de Abraham es un vivo ejemplo de la doctrina de la sola fide, la justificación únicamente por la fe.

La fe de Abraham en las promesas de Dios fue suficiente para que Dios lo declarara justo a Sus ojos, demostrando así el principio de Romanos 3:28.

Gálatas 3: Abraham y las naciones

Un argumento similar se hace en el libro de Gálatas, donde Pablo muestra desde la vida de Abraham que los gentiles son herederos con los judíos de las bendiciones de Abraham por medio de la fe (Gálatas 3:6-9, 14, 16, 18, 29).

Pablo nos dice que el evangelio se le predicó de antemano a Abraham cuando Dios le dijo que "en ti serán benditas todas las naciones" (Gálatas 3:8).

De hecho, Abraham tuvo muchos descendientes físicos, y todos los que ponen su fe en Dios a través de Jesús, también son contados como herederos espirituales de Abraham (Gálatas 3:29).

Hebreos 11: la fe que obedece

El autor de Hebreos usa varias veces el ejemplo de la fe de Abraham y se refiere específicamente a este sorprendente hecho: "Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba" (Hebreos 11:8).

Abraham es un ejemplo vivo de la fe y esperanza en las promesas de Dios (Hebreos 11:8-10).

Santiago 2: la fe acompañada de obras

Por último, vemos que Santiago usa la vida de Abraham como una ilustración de que la fe sin obras está muerta (Santiago 2:21).

Una simple aprobación de las verdades del evangelio no es suficiente para ser salvos. La fe debe traducirse en buenas obras de obediencia que demuestran una fe viva.

La fe que fue suficiente para justificar Abraham y contarlo como justo a los ojos de Dios (Génesis 15), fue la misma fe que lo movió a actuar cuando obedeció la orden de Dios de sacrificar a su hijo Isaac.

Abraham como antepasado y padre de los creyentes

En Mateo 3:9 se advierte: “y no presumáis que podéis deciros a vosotros mismos: Tenemos a Abraham por padre, porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham de estas piedras”.

En Juan 8:33-40, algunos afirmaron ser descendientes de Abraham, pero Jesús respondió: “Sé que sois descendientes de Abraham; y sin embargo, procuráis matarme porque mi palabra no tiene cabida en vosotros”.

Jesús les dijo: Si sois hijos de Abraham, haced las obras de Abraham. Pero ahora procuráis matarme, a mí que os he dicho la verdad que oí de Dios. Esto no lo hizo Abraham.

Lucas 19:9 registra las palabras de Jesús: Hoy ha venido la salvación a esta casa, ya que él también es hijo de Abraham.

La fe no es hereditaria. No es suficiente ser descendientes físicos de Abraham para ser salvos.

La aplicación para nosotros es que no basta con haber nacido en un hogar cristiano; no entramos en comunión con Dios o conseguimos la entrada al cielo dependiendo de la fe de otra persona.

Los hijos y descendientes de Abraham

Abraham fue padre de Isaac, del cual nacieron Esaú y Jacob. Los hijos de Jacob se llaman los doce Patriarcas, de los cuales se formó el pueblo de Israel.

Y Agar le dio a luz un hijo a Abram; y Abram le puso el nombre de Ismael al hijo que Agar le había dado.

Abraham volvió a tomar mujer, y su nombre era Cetura. Y ella le dio a luz a Zimram, a Jocsán, a Medán, a Madián, a Isbac y a Súa.

Jocsán engendró a Seba y a Dedán. Y los hijos de Dedán fueron Asurim, Letusim y Leumim. Y los hijos de Madián fueron Efa, Efer, Hanoc, Abida y Elda. Todos estos fueron los hijos de Cetura.

Abraham entregó todos sus bienes a Isaac. A los hijos de sus concubinas les hizo regalos y, mientras él todavía estaba con vida, los separó de su hijo Isaac, enviándolos a las regiones orientales.

La muerte de Abraham: Génesis 25:1-11

Abraham vivió ciento setenta y cinco años; murió en buena vejez. Luego de haber vivido muchos años, fue a reunirse con sus antepasados.

Sus hijos Isaac e Ismael lo sepultaron en la cueva de Macpela, que está cerca de Mamré, es decir, en el campo del hitita Efrón, hijo de Zojar.

Este era el campo que Abraham había comprado a los hititas. Allí lo enterraron, junto a su esposa Sara.

Luego de la muerte de Abraham, Dios bendijo a Isaac, hijo de Abraham, quien se quedó a vivir cerca del Pozo del Viviente que me ve.

Sepultura de Abraham y Sara en Macpela

Otros textos bíblicos que mencionan a Abraham

Antiguo Testamento

  • Éxodo 3:6: Abraham aparece entre los patriarcas cuyo Dios es el Señor.
  • Nehemías 9:7: Tú eres el SEÑOR Dios que escogiste a Abram, lo sacaste de Ur de los Caldeos y le diste por nombre Abraham.
  • Isaías 51:2: Mirad a Abraham, vuestro padre, y a Sara, que os dio a luz; cuando él era uno solo lo llamé, y lo bendije y lo multipliqué.
  • 1 Crónicas 1:27-34: Se presenta la genealogía de Abraham, Isaac y sus descendientes.
  • Miqueas 7:20: Se recuerda la misericordia prometida a Abraham.

Evangelios

  • Mateo 1:1-2: Abraham aparece al comienzo de la genealogía de Jesucristo.
  • Mateo 3:9: Se enseña que la descendencia física de Abraham no basta para agradar a Dios.
  • Lucas 1:73: Se menciona el juramento que Dios hizo a Abraham.
  • Lucas 13:16: Una mujer es llamada hija de Abraham.
  • Lucas 13:28: Abraham aparece junto con Isaac, Jacob y los profetas en el reino de Dios.
  • Lucas 19:9: Zaqueo es llamado hijo de Abraham.
  • Juan 8:33-40: Jesús explica que ser verdaderos hijos de Abraham implica hacer las obras de Abraham.

Epístolas

  • Romanos 4:1-22: Abraham es presentado como ejemplo de justificación por la fe.
  • Romanos 9:7-9: No todos los descendientes físicos de Abraham son considerados hijos de la promesa.
  • Gálatas 3:6-9: Los que son de fe son hijos de Abraham.
  • Gálatas 3:29: Los que pertenecen a Cristo son descendencia de Abraham y herederos según la promesa.
  • Hebreos 6:13-15: Se recuerda la promesa de Dios a Abraham y su perseverancia.
  • Hebreos 7:1-10: Se relata el encuentro entre Abraham y Melquisedec.
  • Hebreos 11:8-19: Se describen la obediencia, la peregrinación y la prueba de Abraham.
  • Santiago 2:21-24: Se relacionan la fe y las obras mediante el ejemplo de Abraham.

Cómo localizar rápidamente la historia de Abraham

  1. Para conocer su familia y sus primeros años: Génesis 11:26-32.
  2. Para leer su llamado y la promesa de Dios: Génesis 12:1-9.
  3. Para estudiar el pacto y la justicia por la fe: Génesis 15:1-21.
  4. Para conocer el cambio de Abram a Abraham y el pacto de la circuncisión: Génesis 17:1-27.
  5. Para leer sobre Agar e Ismael: Génesis 16:1-16 y Génesis 21:1-21.
  6. Para conocer el nacimiento de Isaac: Génesis 21:1-7.
  7. Para leer la prueba del monte Moriah: Génesis 22:1-19.
  8. Para conocer su relación con Melquisedec: Génesis 14:18-20.
  9. Para leer sobre su muerte y sepultura: Génesis 25:1-11.
  10. Para estudiar el significado espiritual de su fe: Romanos 4, Gálatas 3, Hebreos 11 y Santiago 2.

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