En estos países no entran las mujeres al estadio: el caso de Irán y la lucha por asistir al fútbol

portalcenter.cl

Asistir a un partido de fútbol puede convertirse en un acto de rebeldía. Si eres una mujer de Irán, la respuesta es sí.

Durante décadas, una ley no escrita del país asiático impidió a las mujeres ver los partidos de fútbol desde las gradas de un estadio. La razón esgrimida por las autoridades iraníes era que estarían expuestas a los insultos, improperios y blasfemias de los hinchas varones.

La prohibición convirtió el acceso a los estadios en una de las expresiones más visibles de la desigualdad que enfrentan las iraníes. No se trata solo de fútbol: para muchas mujeres, ocupar un lugar en las gradas representa el derecho a participar plenamente en la vida pública y deportiva del país.

Irán, el último país que prohibía el acceso libre de las mujeres

La medida fue adoptada poco después de la revolución de 1979 y, aunque nunca se ha plasmado en una ley o norma escrita, se ha aplicado de forma estricta desde entonces.

Hasta hace pocos meses, Arabia Saudita e Irán eran los únicos países del mundo que prohibían el ingreso de las mujeres al estadio. Pero, después de la reforma del príncipe saudí Mohammed bin Salman, que permite ahora a las mujeres ingresar a grandes eventos deportivos, el país persa se ha quedado solo.

La prohibición iraní también ha sido cuestionada por considerarse una postura discriminatoria que infringe el artículo 3 del reglamento de la FIFA.

Ello no ha impedido, sin embargo, que la afición al deporte rey cundiera entre las iraníes, lo mismo como jugadoras que como espectadoras. En los últimos años fueron notorios los casos en los que muchachas jóvenes se disfrazaban de chicos para acceder a los estadios, algo que el cineasta Jafar Panahi reflejó en la película Offside (Fuera de juego).

Mujeres iraníes disfrazadas para entrar estadio

Disfrazarse de hombre para ver un partido

Estas mujeres desafiaron el precepto al asistir al último partido de su equipo, el Persépolis de Teherán, disfrazadas de hombre, con barbas y pelucas postizas.

Una vez adentro del estadio, grabaron su hazaña y colgaron los videos en las redes sociales, convirtiéndolos en virales.

En los últimos años, las jóvenes que intentaban entrar camufladas se enfrentaban a riesgos legales y personales. “Estoy emocionada de poder asistir a un partido en el estadio Azadi, sin tener que preocuparme por sus consecuencias”, declara Parisa, una joven estudiante de francés que confiesa que nunca se atrevería a entrar en el estadio camuflada de chico por los riesgos que conlleva.

La muerte de la “chica azul”

La presión social aumentó después del caso de Sahar Khodayari, conocida como la “chica azul”. La joven de 29 años se bañó en gasolina y se prendió fuego frente al edificio del Tribunal Revolucionario Islámico de Teherán.

La joven murió debido a las quemaduras. Ella enfrentaba una sentencia de prisión por entrar sin autorización en un estadio disfrazada de hombre.

Se la conoció con ese apelativo debido a la camiseta que llevaba el día de su detención, la del Esteghlal, su equipo favorito.

Ella y muchos iraníes están convencidos de que la decisión adoptada ahora es en gran medida consecuencia de la conmoción generada por la muerte de Sahar Khodayari. La llamada “chica azul” se inmoló el mes pasado en Teherán al entender que iría a la cárcel por haberse colado en un estadio del fútbol.

El partido entre Irán y Camboya

Irán y Camboya, integrantes del grupo C de la zona asiática, disputaron un partido de clasificación para el Mundial de fútbol de Qatar 2022.

En circunstancias normales, este sería probablemente un partido de poco interés fuera de los dos países involucrados. Sin embargo, los aficionados al fútbol tenían sus ojos puestos en Teherán, aunque poco tuvieron que ver los jugadores, el terreno de juego o el abultado resultado de 14-0, con el que los iraníes se impusieron sobre los camboyanos.

La asistencia de mujeres al partido de fútbol que disputaron las selecciones de Irán y Camboya, en la fase clasificatoria para el Mundial de Qatar 2022, marca un punto de inflexión no solo en la historia del deporte en la República Islámica, sino también en la lucha de las iraníes por sus derechos.

Este encuentro en el estadio Azadi de Teherán, resuelto por 14-0, fue el primero en cuatro décadas al que las aficionadas pudieron acceder sin ser preseleccionadas, y derribó, aunque fuera de manera temporal, una barrera en el último país que no permitía la entrada libre a los estadios de las seguidoras.

Cuántas mujeres pudieron entrar al estadio Azadi

Cuatro bloques del estadio fueron habilitados para que las iraníes pudieran apreciar el encuentro.

Debido al alto interés y la demanda, las 3 mil 500 entradas ofrecidas a mujeres se agotaron rápidamente, de acuerdo con la Agencia de Noticias IRNA.

Según otra información, las mujeres podían disfrutar de 4.000 de las 78.000 plazas con que cuenta el Azadi, aunque algunas entradas no salieron a la venta.

AspectoDato
EstadioAzadi de Teherán
Capacidad del recinto78.000 asistentes
Sectores habilitadosCuatro bloques o sectores segregados
Entradas reservadas para mujeres3 mil 500 o 4.000, según la fuente y el momento de la venta
Resultado del partido14-0 a favor de Irán
Vigilancia150 mujeres policía

La diferencia entre las 3 mil 500 entradas ofrecidas inicialmente y las 4.000 plazas mencionadas posteriormente se explica por las distintas cifras difundidas durante el proceso de venta y organización del encuentro.

Las afortunadas que consiguieron una entrada ocuparon cuatro sectores segregados de las gradas, vigiladas por 150 mujeres policía.

Algunas fotos muestran cómo la zona destinada a las iraníes fue separada por unas rejas, instaladas previamente al encuentro.

Estadio Azadi sectores separados mujeres

Una apertura limitada y bajo condiciones

Se permitió el ingreso de mujeres al estadio y a las periodistas también, pero no así a las fotógrafas.

Hasta entonces, el permiso solo era válido para los partidos clasificatorios que enfrentara la selección masculina de Irán en su camino al Mundial. No se aplicaba para los partidos de la Liga iraní ni para la Liga de Campeones Asiática.

Este carácter restringido alimentó las críticas de las activistas. Muchas aficionadas se quejaron de que solamente se habilitaron para ellas cuatro de las 72 galerías que posee el estadio Azadi, y de que el número de mujeres aceptadas se limitó a 5 mil en un recinto deportivo que puede albergar a 78 mil asistentes.

No obstante, algunas activistas se han quejado del escaso número de entradas que se les han reservado y temen que sea solo una concesión limitada ante las presiones de la FIFA.

La campaña “Wake Up FIFA”

Fue a través del hashtag “Wake Up FIFA” -“despierta FIFA”- que muchas fanáticas expresaron sus quejas.

La crítica se centró en que la apertura no era completa: las mujeres podían entrar, pero únicamente en una parte muy reducida del estadio, separadas de los hombres y bajo condiciones especiales de vigilancia.

En total, las mujeres podían disfrutar de 4.000 de las 78.000 plazas con que cuenta el Azadi, aunque, según la web de 90, el programa más popular de fútbol de la televisión iraní, algunas no salieron a la venta.

La presión de la FIFA

La Federación Internacional de Asociaciones de Fútbol, FIFA, organizadora del Mundial, había amenazado con suspender a Irán debido a su controvertida política de prohibir la asistencia de las mujeres a los partidos masculinos.

La FIFA presionó a las autoridades iraníes para que se permitiera el ingreso de las mujeres a los estadios después de que una mujer se bañara en gasolina y se prendiera fuego frente al edificio del Tribunal Revolucionario Islámico de Teherán.

Después de que la FIFA amenazara con excluir a Irán de la próxima Copa del Mundo, las autoridades de Teherán cedieron y permitieron el ingreso de las hinchas.

La decisión fue interpretada por muchas personas como una respuesta directa a la presión internacional, más que como el inicio de una reforma definitiva.

Las primeras excepciones a la prohibición

La entrada de las mujeres al partido contra Camboya no fue el primer caso en que se permitió su presencia en un estadio iraní, aunque sí representó una apertura de mayor alcance.

De forma excepcional, en 2005 se autorizó que unas docenas de iraníes presenciaran el choque entre la selección iraní y la de Bahréin.

El año pasado, un centenar de mujeres fueron “invitadas” a un amistoso con Bolivia, pero al día siguiente el fiscal general advirtió que no volvería a repetirse porque “llevaría al pecado”.

Estas autorizaciones puntuales no modificaron la prohibición general ni garantizaron el acceso habitual a los partidos masculinos.

Las reacciones de las aficionadas

Cuando la semana anterior se pusieron a la venta las 4.000 entradas reservadas a las mujeres, apenas tardaron una hora en agotarse.

Ahora, ese entusiasmo volvió a evidenciarse.

“Estoy emocionada de poder asistir a un partido en el estadio Azadi, sin tener que preocuparme por sus consecuencias”, declara Parisa, una joven estudiante de francés que confiesa que nunca se atrevería a entrar en el estadio camuflada de chico por los riesgos que conlleva.

Sin embargo, otras mujeres criticaron que solo se les hubieran reservado unos pocos miles de entradas e incluso promovieron el boicot.

“No es correcto no ir al estadio solo para mostrar la indignación por no contar con un mayor número de sitios”, discrepa, sin embargo, Shadi, ama de casa de 50 años, que acompaña a su hija al partido.

En su opinión, “las mujeres deben ir para demostrar que no hay ningún problema y que todo sale bien”.

El debate entre la protesta y la participación

Las reacciones reflejaron dos estrategias distintas frente a la apertura limitada.

Para algunas activistas, aceptar unos pocos miles de entradas podía legitimar una medida discriminatoria y temporal. Para otras aficionadas, acudir al estadio era una forma de demostrar que las mujeres podían asistir a los partidos sin provocar los problemas que las autoridades utilizaban como justificación.

“Las autoridades han permitido entrar a un número reducido de las mujeres solo para liberarse de las críticas y del ultimátum de la FIFA”, estima Hamid, un empleado de banca de 45 años y forofo del club capitalino Persépolis, que apoya la reivindicación de las iraníes.

Aunque desde hacía un año Hamid había dejado de ir al estadio en protesta por el veto a las mujeres, no tenía mucha esperanza en que otros hombres hicieran lo mismo.

“Los jóvenes no tienen muchas diversiones y no se puede esperar que todos se priven de las pocas oportunidades que hay a favor de movimientos ciudadanos”, justifica.

El fútbol como símbolo de igualdad

El acceso a los estadios se ha convertido en bandera de la lucha de las iraníes por la igualdad.

La controversia va más allá de la posibilidad de presenciar un encuentro. Las restricciones afectan a la libertad de las mujeres para participar como espectadoras, periodistas, fotógrafas y aficionadas en condiciones semejantes a las de los hombres.

La separación mediante rejas, el número limitado de localidades, la vigilancia específica y la prohibición de acceder a determinados partidos muestran que la apertura podía ser presentada como un permiso excepcional, no como un derecho garantizado.

La respuesta de las autoridades iraníes

En lo que parece un intento de capitalizar la medida, la Casa del Líder iraní, el ayatolá Ali Jameneí, publicó una foto de este en el estadio Azadi, tomada el año pasado durante un acto con voluntarios islámicos, conocidos como basiyíes.

Pero ese gesto no cerró el debate.

La imagen no resolvió las dudas sobre el alcance de la autorización ni sobre si las mujeres podrían asistir a los partidos de clubes y a otros encuentros de la competición nacional.

¿Una excepción temporal o un cambio permanente?

El partido contra Camboya abrió las puertas del estadio Azadi a las mujeres, pero las condiciones del acceso dejaron claro que la medida tenía límites.

El permiso se concentró en un partido clasificatorio de la selección masculina y no se extendió automáticamente a la Liga iraní ni a la Liga de Campeones Asiática.

Por ello, algunas activistas consideraron que la autorización podía ser solo una concesión limitada ante las presiones de la FIFA. La principal preocupación era que el acceso excepcional no se transformara en una política permanente y general.

Por primera vez en 40 años, mujeres asisten a un partido de fútbol en Irán | Telemundo Deportes

Un precedente para las mujeres aficionadas

El encuentro entre Irán y Camboya evidenció el enorme interés de las mujeres por asistir a los partidos: las entradas reservadas se agotaron en aproximadamente una hora.

También mostró la tensión entre el entusiasmo de las aficionadas y las restricciones impuestas por las autoridades. Las mujeres pudieron entrar, pero no ocuparon libremente las gradas, no tuvieron acceso a todos los sectores y no recibieron autorización para asistir a cualquier competición.

La jornada quedó así marcada por dos hechos simultáneos: por primera vez en cuatro décadas, las aficionadas pudieron acceder sin ser preseleccionadas a un partido de la selección; al mismo tiempo, el número de localidades y las condiciones de ingreso mantuvieron vigente la discusión sobre la igualdad en los estadios.

tags: #en #estos #paises #no #entran #las