LeBron James, el rey sin corona de la NBA

LeBron James ha demostrado ser el “King” de la NBA con actuaciones individuales históricas, pero en varias Finales no pudo convertir su superioridad estadística en un campeonato. Su condición de mejor jugador del mundo no siempre bastó para ganar, porque el baloncesto depende también del talento disponible, la estrategia, el banquillo y la dirección técnica.

Nadie anotó más que él, ni repartió más asistencias ni capturó más rebotes en unas Finales de la NBA: el titánico e histórico esfuerzo de LeBron James se quedó sin anillo pese a haber sido el líder en puntos, rebotes y asistencias de todos los jugadores que disputaron la serie. Nunca jamás alguien lo había conseguido hasta esa fecha, pero los límites de “The King” fueron más allá de lo perceptible.

El liderazgo individual no siempre basta para ganar

LeBron James, que se autoproclamó “mejor jugador del mundo”, hizo honor a su condición aunque eso no siempre basta para ganar. “No importa dónde te encuentres y con qué equipo juegues o en qué lugar te encuentres. Perder unas Finales es frustrante en Miami, Cleveland o Marte”, explicó.

LeBron James acabó la serie contra Golden State Warriors con 35,8 puntos, 13,3 rebotes, 8,8 asistencias y 1,3 robos por partido, pero seguramente cambiaría cualquier cosa por haber podido besar un trofeo que la historia ya había reservado para Stephen Curry y los suyos. “No importa lo que hice, lo que cuenta es la labor del equipo y todos mis compañeros lucharon al máximo, pero enfrente hubo un equipo que lo hizo mejor y por eso hay que quitarse el sombrero”, dijo.

EstadísticaPromedio de LeBron James
Puntos35,8
Rebotes13,3
Asistencias8,8
Robos1,3
LeBron James en las Finales NBA

LeBron contra todos

Sin Kevin Love ni Kyrie Irving, LeBron se multiplicó hasta límites insospechados, alcanzando un promedio de casi 46 minutos por partido que irremediablemente le hizo descender sus porcentajes de tiro por debajo del 40%.

“No es fácil superar primero la lesión de Varejao, luego la de Kevin Love y al final nos quedamos también sin Kyrie Irving. Luchamos e intentamos superar sus ausencias, pero al final se hizo sentir que el talento estaba en los compañeros vestidos con traje de calle”, se lamentó.

Aun así, James no cejó en su empeño y llegó a anotar 251 de los 561 puntos de su equipo en esa Final, o lo que es lo mismo, el 38,3% de su equipo. Unos registros solo superados por el Michael Jordan de 1993, que llegó al 38,4%.

LeBron tuvo que superar mil obstáculos en su lucha contra el esfuerzo colectivo de los Warriors por detenerle. “Defensivamente, nunca se dio una batalla de uno contra uno. Cada vez que lo superaba, siempre tenía encima a otro jugador de los Warriors. Nunca se dio nada parecido a los famosos duelos entre Bird contra Magic o Jordan contra Bird; lo que vimos en los vídeos viejos no se dio en estas Finales”, explicó.

El peso de las derrotas en las Finales

Exhausto y decepcionado, LeBron volvió a ver cómo se le escapaba la gloria por cuarta vez en las seis Finales que había disputado. Solo en 2012 y 2013 alcanzó el anillo de campeón.

En 2007, 2011, 2014 y 2015, “El Rey” abandonó las Finales sin su corona, aunque no se arrugó, como de costumbre. Lo que todos tenían claro era que “The King” volvería a intentarlo.

“La temporada ha tenido muchos momentos especiales, pero al final, si pierdes, no puedes considerarla como un éxito. Es cierto que hemos vuelto a poner al equipo en el puesto de luchar de nuevo por el título, pero todavía nos queda trabajo por hacer”.

La derrota ante los Warriors y Kevin Durant

El alero estrella LeBron James no dejó ninguna duda de ser el “King” de la NBA con su juego individual, pero esta vez no pudo superar a un amigo y rival, Kevin Durant, que con su nuevo equipo de los Warriors de Golden State se encargó de dejarle sin la corona de campeón.

James, que jugó las octavas Finales de la NBA y las séptimas consecutivas, estuvo de nuevo espectacular, pero se tuvo que rendir ante un rival que les dio en todo momento una lección de juego de equipo, de estrategia, de banquillo y de dirección técnica.

Por eso, al concluir el quinto partido de las Finales, disputado en el Oracle Arena de Oakland y ganado por los Warriors por 129-120, con la serie terminada 4-1 al mejor de siete, fue el propio James quien, de manera deportiva, se convirtió en el primero en felicitar a Durant.

Durant se vengó de cuando perdió las Finales de 2012, las primeras que jugó como profesional con los Thunder de Oklahoma City. Su llegada a Golden State impidió que la leyenda de James se hubiese agrandado con el cuarto título de liga.

Nada de eso pasó por la cabeza de James, quien, en plena celebración de los Warriors, dio un largo abrazo y felicitó a Durant antes de salir de la cancha con la cabeza alta pese a haber perdido su quinta Final de la NBA.

It Ain't Easy - LeBron James ft. Kevin Durant (Music Video)

Un triple-doble de media sin el campeonato

Con un triple-doble de media en los cinco partidos disputados, James sabía que hubo poco más que él o sus compañeros de equipo pudieran haber hecho para derrotar a unos Warriors que mostraron un gran talento tras la incorporación de Durant, nombrado Jugador Más Valioso de las Finales.

“No tengo motivos para bajar la cabeza”, declaró James al concluir el quinto partido. “No tengo motivos para mirar atrás a lo que podría haber hecho”.

James explicó que tampoco tenía que hacer ningún tipo de reflexión sobre su comportamiento en el campo ni sobre qué era lo que podría haber cambiado en su juego. “Di todo lo que tenía en la pista cada uno de los cinco partidos de la Final”, subrayó James. “La realidad también fue que al final nos quedamos cortos”.

James concluyó el partido con un doble-doble de 41 puntos, máximo encestador del encuentro, 13 rebotes y ocho asistencias. Sin embargo, esta vez los 26 puntos del base Kyrie Irving no fueron suficientes para sacar a los Cavaliers del pozo en el que se metieron cuando en el segundo cuarto permitieron a los Warriors una racha de 21-2 que fue letal.

“Eso ha sido lo que nos ha sucedido: pérdida de concentración en determinados momentos de partidos claves como el de esta noche y, sobre todo, lo que nos pasó en el tercero que jugamos en nuestro campo”, valoró James.

La diferencia marcada por el equipo de Golden State

La estrella de los Cavaliers también reconoció que los Warriors consiguieron con el fichaje de Durant a uno de los grandes jugadores de la NBA, que al final marcó la diferencia a favor del equipo de Golden State y en contra del suyo.

Los Cavaliers perdieron dos de tres en la trilogía de Finales que ambos equipos protagonizaron como algo histórico y que terminó a favor de los Warriors.

“Fuimos capaces de ganarles el año pasado, y ellos ficharon a uno de los mejores jugadores que haya visto nunca esta liga”, admitió James. “Hicieron un gran trabajo, su oficina y sus jugadores, al hacer ese fichaje y las cosas que hicieron durante el verano, y obviamente les dio beneficios”.

El anillo de Cleveland y la remontada de 2016

Para James, su único anillo con los Cavaliers fue el que les arrebató a los Warriors en 2016, tras convertirse en el primer equipo de la liga en remontar una desventaja de 1-3.

La hazaña dio a los Cavaliers los primeros anillos de campeones de la NBA y a la ciudad de Cleveland el primer título nacional de un deporte desde 1964.

Los Cavaliers evitaron la eliminación en el cuarto partido con un triunfo 137-116 en su cancha. Esa victoria les impidió convertirse en el primer equipo en la historia de la NBA que hubiese sido barrido dos veces en las Finales después de perderlas 4-0 ante los Spurs de San Antonio en 2007, pero no pudieron completar otra improbable remontada.

Ningún equipo en las Finales de la NBA había remontado una desventaja de 0-3, y James tampoco pudo ser la excepción que la superase.

James firmó una serie espectacular, promediando 33,6 puntos, 12 rebotes y 10 asistencias en los cinco partidos de las Finales, y salió del Oracle Arena sin la corona de campeón, pero con la cabeza en alto.

Remontada de Cleveland en las Finales 2016

Por qué LeBron es considerado el rey sin corona

La expresión “rey sin corona” resume la contradicción que acompaña a la carrera de LeBron James: sus actuaciones individuales lo situaron por encima de sus rivales en numerosas series, pero sus equipos no siempre pudieron superar la fuerza colectiva de los adversarios.

Su liderazgo estadístico, su capacidad para asumir casi todo el peso ofensivo y su resistencia ante las lesiones de jugadores clave explican la dimensión de sus actuaciones, mientras que las derrotas en las Finales muestran los límites de cualquier esfuerzo individual en una competición definida por el rendimiento del conjunto.

LeBron James volvió a demostrar que podía dominar puntos, rebotes y asistencias, competir durante casi 46 minutos por partido, responder en los momentos decisivos y reconocer deportivamente la superioridad del rival. Sin embargo, la corona de campeón dependía también de sus compañeros y de la respuesta táctica de todo el equipo.

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