El periné femenino y el parto: anatomía, funciones y ejercicios

El periné femenino es el conjunto de tejidos blandos, músculos y fibras que envuelve la pelvis, en su distrito inferior. Desempeña un papel muy importante durante el embarazo, el parto y el posparto, porque sostiene el útero, la vejiga y el recto, contribuye a la continencia urinaria y fecal y participa en la vida sexual.

Durante la gestación, el cambio hormonal vuelve menos resistente el tejido conjuntivo, mientras que el peso creciente del útero aumenta la distensión perineal. A esto se añade el esfuerzo del parto, por lo que trabajar el suelo pélvico puede ayudar a prevenir o reducir problemas como la incontinencia, los prolapsos, las hemorroides, el dolor y algunas disfunciones sexuales.

anatomía del periné femenino

Qué es el periné femenino

Conocemos como perineo la zona del cuerpo situada en la parte inferior del tronco que forma el fondo de la pelvis. Está compuesto por una superficie de piel, vísceras, cuerpos eréctiles, músculos, ligamentos y aponeurosis, nervios, vasos.

El periné femenino se localiza en la parte inferior de la pelvis. Para identificarlo más fácilmente, podemos imaginar el perineo como esa zona que se apoya en el sillín cuando montamos en bicicleta.

El periné femenino está atravesado por tres orificios: la uretra, la vagina y el ano, convirtiéndose así en un “lugar de paso”. Por otro lado, también es una zona de sostén del tronco desde abajo.

Por tanto, estamos hablando de dos funciones diferentes que requieren dos propiedades también diferentes:

  • Fuerza para asegurar una sujeción firme.
  • Flexibilidad para facilitar la coordinación sensitiva y motriz.

Funciones del periné femenino

El perineo femenino desempeña un papel muy importante para la mujer, ya que sostiene el útero, la vejiga y el recto, contribuyendo a la continencia urinaria y fecal y permitiendo que estos órganos permanezcan en su sitio, evitando los prolapsos.

El perineo femenino también desempeña un papel importante en la vida sexual: además de ser una zona erógena, el perineo permite que la vagina se contraiga voluntariamente, participando en la fase motora del orgasmo.

Su función de sostén se combina con la capacidad de adaptarse a los cambios de presión y movimiento. Durante el embarazo, el parto y el posparto, esta combinación de fuerza y flexibilidad resulta especialmente importante.

El periné durante el embarazo

A causa del cambio hormonal, el tejido conjuntivo se vuelve menos resistente. Si a esto le añadimos el peso creciente del útero, la distensión a nivel perineal durante la gestación y posteriormente el parto es máxima.

Esto se puede traducir en lesiones que conlleven consecuencias negativas para la mujer. La más conocida es la incontinencia urinaria, pero también se derivan de las lesiones del suelo pélvico, las hemorroides, las incontinencias anales, los prolapsos de órganos pélvicos y las disfunciones sexuales cómo la dispareunia.

El periné, como todos los demás distritos corporales puede verse afectado por procesos patológicos. Los problemas que con más frecuencia se producen en el peritoneo son traumatismos, a menudo debidos al parto vaginal, inflamaciones e infecciones.

En todas estas afecciones, el perineo femenino puede aparecer hinchado y dolorido. A veces, estos síntomas van acompañados de dolor durante las relaciones sexuales.

embarazo y suelo pélvico femenino

Relación entre el periné y el parto

El parto somete al suelo pélvico a una distensión importante, ya que la vagina debe adaptarse al paso del bebé. La preparación de la musculatura perineal busca mantener un equilibrio entre fuerza, elasticidad y capacidad de relajación.

Con el trabajo para fortalecer el suelo pélvico se consigue:

  • Eliminar o evitar la incontinencia agravada por el peso del bebé sobre tu vejiga durante el embarazo.
  • Facilitar el parto al producirse menos desgarros con menor dolor tras el parto.
  • Incrementar la circulación sanguínea en la zona rectal y reducir la posibilidad de hemorroides.
  • Evitar el prolapso (salida de sitio) del útero, vejiga y otros órganos de la zona, después de tener al bebé.
  • Volver a las actividades normales después del parto sin temor a la incontinencia cuando rías, tosas, estornudes o saltes.
  • Incrementar el placer sexual.

El objetivo no consiste únicamente en fortalecer los músculos. También es necesario aprender a relajarlos y coordinarlos, porque el periné debe sostener los órganos pélvicos y, al mismo tiempo, adaptarse al parto.

Consecuencias de la debilidad del suelo pélvico

El debilitamiento del periné puede favorecer la incontinencia urinaria y fecal, especialmente cuando aumenta la presión abdominal al reír, toser, estornudar o saltar.

También puede relacionarse con la aparición de prolapsos rectales, vaginales y vesicales. Los prolapsos consisten en la salida de sitio o el descenso de órganos de la zona pélvica.

Entre las consecuencias también se encuentran las hemorroides, el dolor y algunas disfunciones sexuales cómo la dispareunia. El dolor perineal puede aparecer durante las relaciones sexuales o acompañar a procesos inflamatorios y traumatismos.

Trabajo del suelo pélvico

Actualmente son conocidas diferentes técnicas y disciplinas que te pueden ayudar a trabajar y mejorar el estado de tu suelo pélvico. Los ejercicios de Pilates, siempre supervisados por profesionales expertos, son un excelente entrenamiento.

Por tú parte puedes trabajar en casa mediante los ejercicios de Kegel. Los ejercicios de Kegel fueron ideados por el Dr. Arnold Kegel para fortalecer los músculos del suelo pélvico.

Los ejercicios de Kegel consisten en una serie de contracciones voluntarias de los músculos del suelo pélvico alternadas con periodos de relajación que tienen como objetivo aumentar el flujo sanguíneo a los músculos de la cavidad pélvica, fortaleciéndolos.

Los ejercicios para el suelo pélvico de la mujer se recomiendan para prevenir y tratar la incontinencia urinaria y fecal, prevenir la aparición de prolapsos rectales, vaginales y vesicales, aliviar el dolor y la inflamación en la zona perineal y durante las relaciones sexuales.

Cómo reconocer la musculatura perineal

Para empezar a practicar los ejercicios de Kegel es fundamental reconocer la musculatura perineal. La manera más sencilla de reconocer el músculo perineal es deteniendo la micción a intervalos.

Si puedes hacerlo, incluso aunque sea parcialmente, habrás localizado los músculos que deberás ejercitar. Pese a que está era una técnica que hasta hace algunos años se recomendaba cómo entrenamiento, actualmente sólo está indicada para facilitar el reconocimiento de la musculatura perineal, ya que su práctica habitual puede ocasionar infecciones de orina.

Otra forma de identificación consiste en insertar un dedo limpio en la vagina e intenta apretarlo. Si notas algún movimiento muscular es que has dado con él.

Una vez reconocida la musculatura, los ejercicios deben realizarse sin contraer de manera innecesaria los músculos abdominales y prestando atención a la respiración y a la relajación.

Ejercicios de Kegel

Hay varias maneras de realizar los ejercicios de Kegel, pero todos se basan en contraer y relajar el músculo pubococcígeo (también conocido como músculo del suelo pélvico) repetidas ocasiones, con el objetivo de incrementar su fuerza y resistencia.

Básicamente los ejercicios de Kegel son 4. Es importante incorporarlos a parte de nuestra vida cotidiana y asociarlos a alguna actividad que hagamos de manera rutinaria, por ejemplo, ver la tele, leer un libro o durante el postparto con una toma de pecho o biberón del recién nacido.

El ejercicio lento

Aprieta los músculos como hiciste cuando intentaste detener la orina, tirándolos hacia arriba. Contráelos y mantenlos así mientras cuentas hasta 5 respirando suavemente.

Luego, relájalos durante 5 segundos más, y repite la serie 10 veces. Intenta aumentar progresivamente el tiempo de contracción y relajación.

Empieza por 5 segundos en cada caso hasta llegar a los 20. Cuanto más tiempo consigas aguantar la contracción de los músculos, más fuertes se harán.

El ejercicio rápido

Aprieta y relaja los músculos tan rápidamente como puedas hasta que te canses o transcurran unos 2 ó 3 minutos (lo que suceda primero).

Empieza con 10 repeticiones cuatro veces al día hasta alcanzar las 50 repeticiones diarias.

El ascensor

Este ejercicio requiere cierta concentración, pero sus resultados son muy buenos. Tu vagina es un tubo muscular con secciones en forma de anillo dispuestas una sobre otra.

Imagínate que cada sección es una planta diferente de un edificio, y que subes y bajas un ascensor tensionando cada sección. Empieza subiendo el ascensor suavemente hasta la primera planta, aguántalo durante un segundo, y sube hasta la segunda planta.

Sigue subiendo tantas plantas como puedas (normalmente no más de cinco). Para bajar, aguanta también un segundo en cada planta.

Cuando llegues abajo, intenta ir al sótano, empujando los músculos pélvicos hacia abajo durante unos segundos (tal y como si estuvieras de parto). Finalmente, intenta relajar por completo la musculatura durante unos segundos.

Sobre todo, no te olvides de respirar pausadamente y de no realizar el ejercicio con ayuda de los músculos abdominales.

La onda

Algunos músculos del suelo pélvico están dispuestos en forma de un ocho, pero con tres anillos. Un anillo se sitúa alrededor de la uretra, otro alrededor de la vagina, y el último alrededor del ano.

Contrae éstos músculos de delante a atrás y relájalos de atrás a delante.

Fortalecer el suelo pélvico masculino con Ejercicios Kegel

El periné después del parto

El posparto exige una recuperación progresiva del suelo pélvico, especialmente si se han producido traumatismos, inflamaciones, desgarros o dolor. La musculatura necesita recuperar su fuerza, pero también su capacidad de relajación y coordinación.

Los ejercicios de Kegel son esenciales para tonificar los músculos vaginales y volver a una vida sexual normal tras el parto.

Volver a las actividades normales después del parto sin temor a la incontinencia cuando rías, tosas, estornudes o saltes es uno de los objetivos del trabajo del suelo pélvico.

Como complemento a los ejercicios para fortalecer el perineo recomendamos el masaje perineal, en este artículo te explicamos todos sus beneficios.

Medidas para cuidar el periné

El tratamiento de los problemas del periné femenino depende de las causas. La mayoría de los problemas del perineo pueden solucionarse con ejercicios para el perineo femenino que se denominan Ejercicios de Kegel.

Para prevenir y tratar los problemas con el perineo, también es muy importante que pongas en práctica algunas pequeñas precauciones, que junto con la rehabilitación perineal pueden marcar la diferencia:

  • Mantener el peso corporal bajo control, ya que los kilos de más ejercen presión sobre el periné, debilitándolo.
  • Evitar levantar pesos excesivos ya que provocan un aumento de la presión en la cavidad abdominal.
  • No fume.
  • Beba al menos dos litros de agua al día.
  • Comer alimentos ricos en fibra para evitar el estreñimiento, que es una de las afecciones que pueden dañar el perineo con el paso del tiempo.

Los compresas para mujer son un remedio ideal para protegerte de las pequeñas pérdidas debidas a un suelo pélvico debilitado.

Comprender y cuidar el periné

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