El mejor jugador de Boca Juniors de todos los tiempos

Juan Román Riquelme es considerado el mejor jugador de Boca Juniors de todos los tiempos por su talento, su identificación con el club y sus logros deportivos. Tres Libertadores, una Copa Intercontinental y seis títulos locales, además de su carisma, su excelsa calidad y su calidad de hincha, lo avalan para ser el número uno.

Acaso unos de los mejores -sino el mejor- jugadores que vistieron la azul y oro. El actual presidente de Boca es un emblema para la institución. Como jugador disputó 388 partidos oficiales, convirtió 92 goles y ganó 11 títulos, incluyendo 3 Libertadores y una Intercontinental.

Un talento inigualable del que todavía se sigue hablando en el mundo entero. Román y la pelota: una imagen que se hizo habitual en Boca.

Juan Román Riquelme con camiseta de Boca

Por qué Riquelme ocupa el primer lugar

Riquelme combina factores que explican su lugar privilegiado en la historia de Boca: una capacidad técnica excepcional, una influencia decisiva en los partidos importantes, una extensa lista de títulos y una identificación profunda con los colores. Su figura trascendió el campo de juego y se convirtió en uno de los símbolos más reconocibles de la institución.

El actual presidente de Boca es un emblema para la institución. Un talento inigualable del que todavía se sigue hablando en el mundo entero. La 10 con su apellido en la espalda puede verse en cualquier continente.

Riquelme no solo fue un futbolista destacado por su calidad individual. También representó una manera de entender el juego y una relación especial con la hinchada, que encontró en él una figura capaz de expresar la identidad futbolística de Boca.

Los principales argumentos deportivos

AspectoDato
Partidos oficiales388
Goles92
Libertadores3
Copa Intercontinental1
Títulos según el registro de su trayectoria11

Como jugador disputó 388 partidos oficiales, convirtió 92 goles y ganó 11 títulos, incluyendo 3 Libertadores y una Intercontinental. Tres Libertadores, una intercontinental y seis títulos locales, además de su carisma, su excelsa calidad y su calidad de hincha, lo avalan para ser el número uno.

La dimensión de Riquelme también se entiende por el contexto en el que consiguió sus mayores éxitos. Boca llegó a la cima de América y del mundo con equipos en los que el mediocampista fue una referencia técnica, creativa y emocional.

Riquelme y la identidad de Boca

Su importancia no se limita a los números. El Beto ganó un solo título en el club, pero siempre será recordado por ser hincha fanático, por ser del barrio, y esa identificación también explica por qué determinados jugadores alcanzan una consideración especial entre los hinchas.

Bostero desde la cuna, Carlitos está entre los mejores jugadores de la historia del club. Guillermo siempre "jugó como un hincha más".

En el caso de Riquelme, la identificación con Boca se unió a una calidad futbolística extraordinaria. Esa combinación lo convirtió en una figura reconocible incluso para quienes no siguen habitualmente al club.

Los otros grandes candidatos

La historia xeneize es grande, entre otras cosas, por varios jugadores y entrenadores que llevaron al Único Grande a la cima de Argentina, de América y también del mundo. Algunos dueños de un talento exquisito, otros de goles que todavía siguen emocionando y varios de una personalidad especial para lucir los colores del pueblo.

Martín Palermo

Martín Palermo es el máximo goleador en la historia de Boca: 236 gritos en 404 partidos oficiales disputados. Además, ganador de 13 títulos en donde se encuentran dos Libertadores y una Intercontinental.

Con 236 tantos, es el goleador histórico del club, símbolo de una época y uno de los jugadores con más títulos. Martín se metió para siempre en el corazón del hincha gracias a sus infinitos goles en finales, Superclásicos y partidos importantes.

Leyenda absoluta. Lo que hizo por Boca no se olvida en la vida. El festejo de Palermo contra el Real Madrid en Japón resume una parte fundamental de su vínculo con la historia internacional del club.

Martín Palermo festejando gol ante Real Madrid

Diego Maradona

Diego Maradona es un símbolo de Boca. Llevó nuestros colores por el mundo. La 10 con su apellido en la espalda puede verse en cualquier continente. Se encargó de contarle a todos que su corazón era azul y oro.

"Yo me inventé mi pase a Boca", dijo alguna vez Diego, años después, cuando le preguntaron cómo se dio su llegada. El mejor jugador de la historia solo ganó un título en el club, pero siempre será recordado por su identificación con los colores.

Maradona es de Boca porque gallina no es. Maradona y Boca, un amor eterno.

Carlos Tevez

De las inferiores a Primera para ganarlo todo. Campeón local, de América y también del mundo. En 2015, después de jugar la final de la Champions League con la Juventus, volvió por amor a los colores y siguió cosechando títulos locales.

Una Libertadores, una Intercontinental y varios títulos en Europa lo supieron convertir en un símbolo del club en el mundo. Su partida hacia China a fines de 2016 lo hizo retroceder algunos escalones, pero regresó un año más tarde para volver a ganarse al hincha.

Carlitos, el jugador del pueblo, otro bostero de ley.

Guillermo Barros Schelotto

El Mellizo ocupa un lugar privilegiado en la historia de Boca: 300 partidos oficiales, 86 goles y 16 títulos sobre su espalda. Campeón como jugador y como entrenador.

Si algo se le ha reconocido a Guillermo a lo largo de sus 10 años en Boca es que siempre "jugó como un hincha más". Eso, más sus ganas de siempre quedarse en el club, sus títulos y su dupla con Palermo, lo convirtieron en uno de los jugadores más identificados con el hincha.

La picardía justa para enamorar a propios y enloquecer al resto.

Carlos Bianchi

Carlos Bianchi fue el responsable de que Boca llegue a la cima de América y del mundo en más de una oportunidad. Dirigió 349 partidos oficiales y levantó 9 trofeos durante sus diferentes pasos por el club: tricampeón de la Libertadores y bicampeón de la Intercontinental.

Su importancia resulta inseparable de la etapa más gloriosa de Boca, ya que construyó equipos capaces de competir y ganar en los escenarios más importantes. Prócer.

Los ídolos que completan la historia

Roberto Mouzo

Roberto Mouzo es el hombre que más veces jugó con la camiseta de Boca: 426 partidos oficiales. Fue campeón local, de América y del mundo.

Mouzo fue uno de los grandes símbolos de la década del '70. Ídolo por donde se lo mire, jugó 13 años en el club y ganó seis títulos, entre ellos dos Libertadores y una Intercontinental.

Su estatua en el hall de los ídolos refleja toda su grandeza. Garra y corazón.

Ángel Clemente Rojas

Rojitas, como popularmente se lo conoce en el Mundo Boca, jugó 222 partidos oficial, marcó 79 goles y ganó 5 títulos locales. Dueño de un talento inigualable.

Producto de las inferiores de Boca, fue símbolo de la década del 60' por su tremenda habilidad. Algunos memoriosos aún lo destacan como uno de los mejores jugadores que salieron del club.

Privilegiados aquellos que lo vieron jugar en vivo.

Juan Carlos “Toto” Lorenzo

Boca ya era grande, pero él lo hizo un poquito más. Bicampeón de América, campeón del mundo, ganador de la primera final de la historia contra River.

Sentado en la mesa de los grandes de verdad.

Sebastián Battaglia

Sebastián Battaglia es el jugador más ganador en la historia de Boca: 17 títulos. Ganador de torneos locales, de la Libertadores y la Intercontinental en dos ocasiones. También supo dar la vuelta como DT.

El sucesor de Rattín. Jugó casi toda su carrera con la camiseta de Boca -excepto su breve paso por Villarreal- y es el jugador más ganador de la historia del club: tiene 19 títulos en su haber.

Surgido de las inferiores y todo un referente para la vida del Único Grande.

Rubén Suñé

Rubén Suñé fue el gran capitán de los equipos comandados por el “Toto” Lorenzo. Personalidad, garra, quite y juego para adueñarse de la 5 de Boca.

Producto de las inferiores, ocho títulos, más de 300 partidos, capitán de la primera gesta internacional. El Chapa es ídolo del club por todo eso, pero más especialmente por haber hecho el -irrecuperable- gol en la final que Boca y River disputaron en 1976 por el Torneo Nacional.

Su gol a River en la final de 1976 es eterno, como la estatua que duerme en el interior del Club. Chapa corazón.

Hugo Gatti

Hugo Gatti tuvo un estilo único para adueñarse del arco de Boca, convertirse en campeón de América y del mundo y ganarse un lugar en las páginas doradas del libro del Único Grande.

Un arquero diferente, que marcó época por su habilidad con los pies. El Loco, por su forma de jugar, tuvo su hinchada particular y hasta hubo gente que solo lo iba a ver jugar a él.

Por su calidad, era una pieza clave en el esquema del Toto Lorenzo a fines de los '70. Otro de los que cuenta con una merecida estatua.

Jorge Bermúdez

Jorge Bermúdez fue capitán y referente del Boca bicampeón de América 2000/01 y campeón del mundo contra el Real Madrid en Japón.

El Patrón del fondo y el capitán del equipo de Bianchi a fines de los 90' y principios del 2000. Aparte de sus títulos, el colombiano dejó una huella imborrable en aquellos que lo vieron jugar por su solvencia en la última línea.

Personalidad y corazón para convertirse en uno de los mejores marcadores centrales de la historia.

Hugo Ibarra

Para muchos, Hugo Ibarra es el mejor 4 en la historia de Boca. Marca, despliegue y goles que aún se recuerdan.

Acaso uno de los mejores laterales derechos de la historia de Boca. Recordado por sus cualidades defensivas, pero también por su pegada y su faceta ofensiva, el Negro ganó nada más y nada menos que 15 títulos, siendo nueve de ellos internacionales.

Ganó todo como jugador y se dio el gusto de levantar trofeos también como entrenador.

Antonio Rattín

Antonio Rattín debutó en un Superclásico contra River y a partir de allí se adueñó de la camiseta número 5 de Boca. Símbolo de la década del 60' nacido de las inferiores del club, el Rata solo vistió la azul y oro durante toda su carrera.

Debutó en el '56 y se retiró en el '70 sin conocer otros colores. Uno de los más queridos que también fue homenajeado con una estatua que se ubica al lado de otras glorias xeneizes.

Óscar Córdoba

Bianchi le dio la titularidad y él le respondió en cada partido importante que jugó el equipo. Bicampeón de América, campeón del mundo y dueño de manos que tocaron la gloria eterna.

La seguridad en el arco del Boca de Bianchi. Con él como último hombre, los hinchas podían estar tranquilos. Y encima, atajaba penales como nadie.

Sus actuaciones en las Libertadores 2000 y 2001, claves para aquellos títulos, hicieron que aún hoy se hable de él como uno de los mejores.

Rolando Schiavi

Se fue Bermúdez, llegó Schiavi, otro guerrero de la defensa que llevó la camiseta de Boca a lo más alto. Campeón local, de América y del mundo.

El Flaco llegó para reemplazar a Bermúdez y lo hizo igual o mejor que el colombiano. Sin ser demasiado habilidoso, pero dejando absolutamente todo en la cancha -llegó a jugar varias veces lesionado-, se metió en el corazón del hincha rápidamente.

Se fue ovacionado por toda La Bombonera cuando disputó su último encuentro. Su regreso para ganar otros dos títulos a los 38 años solo agigantó su leyenda.

Roberto Abbondanzieri

Roberto Abbondanzieri llegó a Boca, esperó su oportunidad y se adueñó del arco tras la partida de Córdoba. Ganó absolutamente todo lo que un jugador puede ganar en su club.

Pato, ejemplo de perseverancia.

Mauricio Serna

Chicho fue el alma del mediocampo de los equipos de Bianchi. Se entregó por completo a la camiseta, lo ganó todo y se metió para siempre en el corazón de los hinchas.

Silvio Marzolini

Silvio Marzolini fue uno de esos jugadores que marcó una época. De los más queridos dentro de Boca.

Se dio el gusto de dirigir al club y sacar campeón al recordado equipo del Metropolitano 1981 con Maradona como figura. También tiene su estatua.

Natalio Pescia

Junto con Rattín, Natalio Pescia es el otro que solo vistió la azul y oro en toda su carrera. Fueron 14 años defendiendo los colores con la característica infaltable de cualquier ídolo del club: la garra.

Para describir sus características solo basta con recordar el nombre que lleva la tribuna donde se ubica el corazón de la hinchada de Boca. Garra y corazón.

Francisco Varallo

Francisco Varallo fue uno de los primeros grandes goleadores que tuvo Boca. El uruguayo se cansó de inflar redes con su boina histórica.

Pancho, o Cañoncito, ganó solo tres títulos con Boca, pero fue uno de los primeros ídolos de la hinchada por la cantidad de goles que convirtió junto a Benítez Cáceres y Cherro durante la década del '30.

Fue el máximo goleador de la historia del club en el profesionalismo con 194 tantos hasta que fue superado en 2009 por Martín Palermo. Forma parte de la rica historia xeneize.

Mario Boyé

Quienes vieron jugar al Atómico aseguran que no solo fue uno de los mejores delanteros del fútbol argentino, sino que supo tener uno de los remates más potentes de la época.

Ganó seis títulos, dos de ellos a principios de la década del '40 y superando ni más ni menos que a La Máquina de River. Además, está entre los máximos goleadores del club.

Sergio “Manteca” Martínez

Sergio “Manteca” Martínez atravesó a varias generaciones e inmortalizó un festejo del que todavía se habla.

Personalidad, talento, capacidad goleadora y una conexión pocas veces vista con los hinchas. ¡Uruguayo, uruguayo!

Marcelo Delgado

Marcelo Delgado llegó de la mano de Bianchi y se convirtió en tricampeón de América y campeón del mundo.

Además, varios goles recordados al rival de toda la vida. Sus tres dedos tenían magia pura. Chelo eterno.

Roberto Cherro

Roberto Cherro fue otro de esos temibles goleadores que hizo delirar a la mitad más uno de la Argentina.

Se cansó de festejar con la azul y oro puesta.

Blas Giunta

El hecho de jugar “a lo Boca” podría describirse perfectamente con el nombre de Blas Giunta. Entrega total hacia la camiseta más importante de América.

En una época complicada, con muchos años sin títulos, Blas llegó para consagrarse campeón en la Supercopa 1989. Más allá de aquel recordado título, a Giunta siempre se le reconoció su actitud adentro de la cancha, lo cual le valió la identificación con el hincha.

Huevo, huevo huevo.

Alberto Márcico

Alberto Márcico llegó desde Europa para cumplir su sueño y terminó siendo partícipe del recordado Apertura 1992. Otro de los grandes 10 que tuvo el Xeneize.

El Beto ganó un solo título en el club, pero siempre será recordado por ser hincha fanático, por ser del barrio y, especialmente, por haber vuelto de Francia a los 32 años para jugar en Boca.

Un habilidoso en una época de vacas flacas. Beto es Boca.

Rodrigo Palacio

Rodrigo Palacio mantuvo un perfil bajo, casi sin contacto con la prensa, pero tuvo un intachable rendimiento adentro de la cancha.

Fue campeón local y de América, formando una recordada dupla junto a Palermo. Entre los mejores jugadores de la historia moderna del club.

Miguel Russo

En la mesa de los DT’s campeones de América hay un lugar reservado para Miguel Russo. Llegó, salió campeón, se fue, volvió y también siguió dando vueltas.

Qué hace difícil elegir a un único jugador

Elegir al mejor jugador de Boca no depende únicamente de la cantidad de títulos, goles o partidos. La historia del club reúne perfiles muy diferentes: goleadores decisivos, defensores identificados con la camiseta, arqueros determinantes, mediocampistas de enorme personalidad y futbolistas capaces de representar a la hinchada.

Martín Palermo tiene el récord goleador, Roberto Mouzo posee la marca de partidos disputados, Sebastián Battaglia es señalado como el jugador más ganador y Diego Maradona representa una de las mayores expresiones de talento de la historia del fútbol.

Riquelme reúne varias de esas dimensiones. Fue protagonista de grandes conquistas, dejó una huella técnica inconfundible y construyó una identificación con Boca que continúa vigente.

El lugar de Riquelme frente a los grandes ídolos

Juan Román Riquelme aparece por delante de Martín Palermo, Diego Maradona y Carlos Tevez porque su influencia reúne rendimiento, títulos, talento y pertenencia. Palermo fue el máximo goleador; Maradona, uno de los mayores talentos de la historia; Tevez, el jugador del pueblo; y Bianchi, el entrenador de una etapa irrepetible.

Sin embargo, Riquelme consiguió convertirse en el punto de encuentro entre la excelencia futbolística y la identidad xeneize. Por eso, en una clasificación de los mayores ídolos de Boca, ocupa el primer lugar.

tags: #el #mejor #jugador #de #boca #juniors