El ejército finlandés durante la Segunda Guerra Mundial

El Ejército Finlandés fue una de las fuerzas armadas más populares de la Segunda Guerra Mundial, no solo por su reducido tamaño, sino porque a pesar de su inferioridad numérica, las tropas finesas lograron hazañas espectaculares.

Su actuación durante el conflicto estuvo marcada por tres guerras sucesivas: la Guerra de Invierno contra la Unión Soviética entre 1939 y 1940, la Guerra de Continuación entre 1941 y 1944 y la Guerra de Laponia contra Alemania entre 1944 y 1945.

Orígenes del ejército finlandés

Finlandia había sido ocupada por el Imperio Ruso durante las Guerras Napoleónicas a inicios del siglo XIX y desde entonces el pueblo finlandés ansiaba su autodeterminación.

La Primera Guerra Mundial entre Rusia y Alemania facilitó este proceso cuando el Ejército Alemán creó al 27th Batallón de Cazadores Finlandés «Jäger» compuesto por 1.450 voluntarios fineses que combatieron contra el Ejército Ruso en el Frente Oriental, tomando parte en la invasión de Letonia y peleando en el Río Misa y Curlandia.

La Guerra Civil Finlandesa

El 28 de Enero de 1918 comenzó la Guerra Civil Finlandesa entre la Guardia Blanca (Valkoiset) con 70.000 efectivos al mando del general Carl Gustav Emil Von Mannerheim y la Guardia Roja (Punaiset) con 80.000 efectivos entre 70.000 milicianos del Partido Comunista Finés y 10.000 tropas soviéticas del Ejército Rojo.

A pesar de que los revolucionarios de izquierda ocuparon una gran parte del país, incluyendo las zonas industriales del sur y la capital de Heilsinki, los contrarrevolucionarios se apoderaron de las ricas zonas agrícolas de la nación con las que podían mantener alimentados a sus hombres.

Inicialmente, los primeros combates bautizados como «guerra del ferrocarril» tuvieron lugar sobre las vías férreas en el área comprendida entre Viipuri y el Istmo de Carelia que enlazaba con San Petesburgo, aunque rápidamente se extendieron a zonas interiores como Ostrobothnia, Haapamäki y Vilppula y a los Ríos Vuoksi, Toijala y Kouvola.

La Batalla de Tampere librada entre Marzo y Abril de 1918 constituyó el punto de inflexión cuando la Guardia Blanca aniquiló a la Guardia Roja provocando a los comunistas 12.000 bajas entre 2.000 muertos y 10.000 prisioneros, a costa de tan sólo 2.500 pérdidas propias.

A raíz de aquel desastre y a una operación anfibia del Ejército Alemán que con ayuda del 27th Batallón de Cazadores Finlandés «Jäger» desembarcó y tomó la capital de Heilsinki, la Guardia Roja emprendió una retirada hacia el este protagonizando una serie de acciones contra la Guardia Blanca en medio de la persecución sobre Lathi, Kouvola, Kotka y Kymenlaakso, en donde fueron capturados 9.000 prisioneros bolcheviques.

Terminada la Guerra Civil Finlandesa a mediados de 1918, la Guardia Blanca fue reconvertida en el Ejército Finlandés que a lo largo de los años siguientes mantuvo una serie de choques contra la Rusia Soviética.

Los conflictos de Carelia y la modernización

Por ejemplo en 1919 estalló el Conflicto de Carelia Oriental después de que Finlandia reconociese dos «estados satélites» sometidos a la tutela de Heilsinki que fueron la República Septentrional de Ingria y la República de Carelia Oriental, lo que derivó en una serie de choques contra el Ejército Rojo, que incluso se extendieron hasta la región de Aunus después de que 2.700 tropas del Ejército Finlandés irrumpieran en esta zona de la Rusia Continental.

A partir de 1925 el Ejército Finlandés entró en una fase de modernización de la mano del mariscal Carl Emil Gustav Von Mannerheim, el hombre que había llevado a la Guardia Blanca a la victoria durante la Guerra Civil Finlandesa, aunque también gracias a la ayuda a nivel táctico como técnico de especialistas y asesores procedentes de Alemania, Francia y Reino Unido.

La Guerra de Invierno, 1939-1940

A las 6:50 horas del amanecer del 30 de Noviembre de 1939, la Unión Soviética invadió Finlandia en un conflicto que sería conocido como la Guerra Ruso-Finesa, o más popularmente como la Guerra de Invierno.

La ofensiva masiva del Ejército Rojo fue llevada a cabo por 1.500.000 soldados, 1.200 tanques y 900 cañones, frente a un Ejército Finlandés que únicamente disponía de 130.000 soldados, 212 cañones (modelos Bófors) y 59 tanques (viejos Renault y Vickers E), lo que equivalía a una diferencia numérica de 15 a 1.

FuerzaSoldadosTanquesCañones
Ejército Rojo1.500.0001.200900
Ejército Finlandés130.00059212 cañones (modelos Bófors)

Mapa de la Guerra de Invierno 1939-1940

La Guerra de Invierno se desarrolló mediante una gigantesca ofensiva del Ejército Rojo que abarcó un frente de 1.537 kilómetros entre el Istmo de Carelia al sur y la Península de Kola al norte.

A pesar de la inmensidad de esta distancia a proteger por una fuerza tan reducida por el Ejército Finlandés, los defensores conocían muy bien cada palmo de terreno constituido por frondosos bosques, innumerables lagunas y caminos cubiertos de nieve, lo que les permitió, gracias a una táctica bautizada como «Motti», acosar a las tropas soviéticas desde los flancos y la retaguardia mediante rápidos desplazamientos en esquís, aislamiento de grupos enemigos enteros y su posterior destrucción individual.

La Línea Mannerheim era una serie de fortines defensivos y campos de minas que en nada se podía comparar con la Línea Maginot francesa.

A este tipo de estratagemas, también se inventaron algunos valiosos ingenios, como por ejemplo el Cóctel Molotov, consistente en una botella de cristal rellena de gasolina a la que prendían con un trapo y arrojaban contra los tanques para pulverizarlos al instante.

A raíz de esta fiera e inesperada resistencia del Ejército Finladés, el Ejército Rojo únicamente pudo avanzar de forma muy limitada en Maanselka y Péstamo porque en el resto de sectores obtuvo severas derrotas como en la Batalla de Tohmajäriv en la que los rusos tuvieron 5.000 muertos o en la Batalla de Agaläjärvi en la que encajaron otras 2.600 bajas entre 2.000 muertos y 600 prisioneros.

La ruptura de la Línea Mannerheim

El 1 de Febrero de 1940 el Ejército Rojo comenzó la gran contraofensiva contra Finlandia después de haber aprendido de los errores del pasado, por lo que desde entonces, los oficiales modificaron la táctica que hasta la fecha había sido la de lanzar inútiles oleadas de hombres frontalmente, para utilizar en su lugar grandes concentraciones de artillería que poco a poco fueron disolviendo los puntos fortificados del Ejército Finlandés.

Aunque este proceso fue lento y costoso, el 17 de Febrero el Ejército Rojo rompió la «Línea Mannerheim» y penetró en Carelia, forzando la retirada del Ejército Finlandés que perdió el puerto de Viipuri el 2 de Marzo y la ciudad de Vilajoki el día 4.

Como invadir toda Finlandia, que era la intención inicial de Iósif Stalin, iba a ser imposible para el Ejército Rojo debido a la firme determinación del Ejército Finlandés; el 13 de Marzo de 1940 la Unión Soviética tuvo que firmar la paz con el Gobierno de Heilsinki, aunque este último hubo de conceder a Moscú algunas regiones de su patria como Carelia, Salla o Hanko, entre otras.

Esquiadores finlandeses en la Guerra de Invierno

Durante la Guerra de Invierno, las unidades móviles de esquiadores aprovecharon el conocimiento del terreno y las condiciones invernales para realizar patrullas, emboscadas y ataques contra las líneas soviéticas.

La ametralladora Maxim soviética modificada por los finlandeses, las posiciones anticarro, los campos minados y los obstáculos de la Línea Mannerheim formaron parte de la defensa organizada del istmo de Carelia.

El francotirador finlandés Simo Häyhä, conocido como la “Muerte Blanca” entre las tropas soviéticas, acabó con la vida de más de 500 soldados enemigos.

La Guerra de Continuación, 1941-1944

La Guerra de Continuación fue el conflicto que estalló entre Finlandia y la Unión Soviética dentro del contexto de la «Operación Barbarroja» durante la invasión de Alemania a Rusia, con la intención por parte del Gobierno de Heilsinki de recuperar los territorios perdidos en la Guerra de Invierno.

A las 6:00 horas de la madrugada del 22 de Junio de 1941, el Ejército Finlandés inició la «Operación Kilpapurjehdus» con la invasión de más de medio millón de soldados a la Unión Soviética.

La contundencia de la ofensiva fue tal (y el Ejército Rojo además se encontraba distraído en los frentes principales de Ucrania, Bielorrusia y los Países Bálticos contra el Ejército Alemán) que durante las primeras veinticuatro horas los finlandeses tomaron Ahvenanmaa y la Isla de Péstamo en el Océano Glacial Ártico.

Inmediatamente después, comenzó la reconquista de Carelia que los fineses retomaron el 26 de Junio; mientras que dos semanas más tarde, el 2 de Julio, el Ejército Finlandés llevó a cabo un ataque sobre la línea fortificada entre el Lago Ladoga y el Lago Onega que rebasó las posiciones del Ejército Rojo.

Gracias a esta ruptura, el día 13 los finlandeses liberaron Laatokka e incluso el 26 de Julio rechazaron una incursión soviética sobre la Isla de Bengtskär en el Mar Báltico.

Acto seguido, entre el 10 y 15 de Agosto, las tropas finesas desplegadas en el Lago Ladoga ocuparon Lahdenpoha y Sortevala, el 18 aniquilaron a un contingente ruso en la Batalla de Kairala y el 28 recuperaron el estratégico puerto de Viipuri.

Avance finlandés en Carelia 1941

Una parte de la Operación Barbarroja, era el avance de las tropas finesas hacia la región de Carelia controlada por la URSS.

El Mariscal Mannerheim junto a los miembros de su Estado Mayor durante los primeros días de la Guerra de Continuación.

El Generaloberst von Falkenhorst pasando revista a las tropas finlandesas junto al general finés Hjalmar Siilasvuo. Junio de 1941.

El alto de 1942

Sorprendentemente y contra todo pronóstico, a comienzos de 1942 el Gobierno de Heilsinki ordenó al Ejército Finlandés detenerse y replegarse hacia los territorios perdidos durante la Guerra de Invierno de 1939 a 1940.

A partir de entonces, la única participación del Ejército Finlandés durante la Guerra de Continuación sería la de defender su propio territorio e incluso la de impartir cursos a soldados alemanes acerca de las misiones con esquís, quienes curiosamente acabaron por desconfiar demasiado en la mecanización para las operaciones sobre el Ártico y apoyarse más en su propia iniciativa.

Durante la Guerra de Continuación, la mayoría del material blindado finlandés procedió de capturas al Ejército Rojo.

Los finlandeses emplearon también material de procedencias diversas, como cazas Brewster Buffalo, cañones franceses Morane Saulnier, antiaéreos Bofors y vehículos adquiridos a Suecia.

Los StuG III fineses cedidos por el Ejército Alemán sirvieron para reequipar un batallón de carros de asalto.

La ofensiva soviética de 1944

A mediados de 1944 la Unión Soviética había retomado completamente la iniciativa en el Frente Oriental y por dicha razón Iósif Stalin ordenó volver a invadir Finlandia.

No obstante y pese a la que situación era totalmente favorable al Ejército Rojo, el Ejército Finlandés del mariscal Carl Mannerheim se encontraba en uno de los mejores momentos porque por aquel entonces desplegaba 268.000 soldados con 1.930 cañones y 110 tanques, entre estos nuevos modelos entre los que se contabilizaban 59 Stug III, 36 BA-20 y 15 Panzer IV.

Ejército Finlandés en 1944Cantidad
Soldados268.000
Cañones1.930
Tanques110
Stug III59
BA-2036
Panzer IV15

Precedida esta invasión por un fuego concentrado de 5.000 piezas de artillería en el Istmo de Carelia, las vanguardias de tanques T-34 y Stalin IS-2, seguidos por las masas de infantería, consiguieron romper el frente con facilidad arrebatando al Ejército Finlandés la localidad de Valseassari, al mismo tiempo en que otra agrupación de soldados soviéticos cruzaba el Río Sestra y vencía a las guarniciones finesas de Kuuterseka y Sahakylä la jornada del 13.

Justo después de recorrer unos 100 kilómetros, las tropas soviéticas entraron en el puerto Viipuri el 20 de Junio, un suceso que elevó enormemente la moral a los rusos que al día siguiente, el 21, desalojaron al Ejército Finlandés del Río Svir (que conectaba el Lago Onega con el Lago Ladoga), además de hacerse el 22 con las ciudades de Medvesyegorsk y Lodeinoye Pole.

Tienhaara y la defensa del acceso a Finlandia

El 22 de Junio de 1944 la situación cambió radicalmente cuando el Ejército Rojo desencadenó una ofensiva contra el enclave de Tienhaara que situado entre el Mar Báltico y la Bahía de Viipuri constituía la última llave para acceder a Finlandia.

Defendido este estrecho pasillo por tan sólo 2.500 soldados del Ejército Finlandés al mando del coronel Alpo Marttinen, las tropas soviéticas fueron detenidas tras una firme determinación de los fineses que pelearon efectuando cargas a la bayoneta y combates cuerpo a cuerpo hasta hacer retroceder a sus oponentes.

Tampoco más al norte, en la ofensiva lanzada sobre los alrededores del Lago Ladoga, el Ejército Rojo tuvo suerte porque tras avanzar 12 kilómetros de profundidad y 50 kilómetros de amplitud sobre las localidades de Olonez y Pilkyarante, así como los nudos ferroviarios de Kondopoga, Kudamaguba, Lyusvara, Yaglyayarvi, Suoyarvi, Suviyalti y Petrosavodsk, el Ejército Finlandés contuvo la avalancha enemiga en el margen del Río Stir tras causar innumerables bajas a los soviéticos.

Ni siquiera en otras áreas como en el Canal de Saimaa situado entre Viipuri y el Río Vuoksi, las cosas le fueron mejor para el Ejército Rojo porque un total de 40.000 defensores del Ejército Finlandés pusieron en retirada a más de 84.000 tropas soviéticas.

Tali-Ihantala, Äyräpää y Nietjärvi

A inicios de Julio de 1944, el XXI Ejército Soviético desencadenó una ofensiva contra Ihantala mediante quince divisiones de fusileros precedidas por un fuego de artillería de 4.000 cañones, que desde el comienzo tuvo problemas porque la solitaria 3ª Brigada de Infantería Finesa «Azul» rechazó a los rusos causándoles la destrucción de más de 300 tanques.

Nuevamente el 4 de Julio, el Ejército Rojo lanzó a otros 60.000 hombres contra los 30.000 fineses atrincherados en el Río Voukse durante un enfrentamiento conocido como la Batalla de Äyräpää que se saldó con una derrota soviética que incluyó 15.050 bajas entre 3.050 muertos, 11.750 heridos y 250 desaparecidos, además de la destrucción de 60 tanques; a costa de sufrir los fineses 6.125 bajas entre 795 muertos, 4.976 heridos y 354 desaparecidos, así como 2 tanques.

Batalla de ÄyräpääEjército RojoEjército Finlandés
Bajas15.0506.125
Muertos3.050795
Heridos11.7504.976
Desaparecidos250354
Tanques destruidos602

Similar tragedia le ocurrió al Ejército Rojo en la Batalla de Nietjärvi porque la 114ª División de Infantería Soviética fue destruida por la 5ª División de Infantería Finlandesa con un saldo de 6.200 bajas y la pérdida de 37 tanques, por tan sólo 1.300 bajas finesas entre 500 muertos y 700 heridos.

Las pérdidas sufridas por el Ejército Rojo durante el período del verano de 1944 conocido como «Ofensiva de Viipuri», mermaron considerablemente las plantillas de sus divisiones y redujeron sus carros de combate disponibles a un 75% de la cifra original.

Batalla de Tali-Ihantala 1944

Soldados fineses armados con antitanques y subfusiles durante la batalla de Tali-Ihantala.

Tropas finlandesas junto a los restos de un T-34 puesto fuera de combate durante la batalla de Tali-Ihantala.

El armisticio y las condiciones soviéticas

Ya hemos comentado, en una entrada anterior, los medios de que dispusieron los alemanes -además de las amenazas o las falsas promesas- para presionar a los finlandeses a fin de que estos siguieran en guerra.

Debe recordar el lector que eran los alemanes quienes sostenían el frente en el centro y el norte de Finlandia.

Estas tropas, alrededor de 200.000 integrados en el XX Gebirgs-Armee, recibían la mayor parte de su suministro desde los puertos finlandeses del Báltico, y en mucha menor medida, por la costa Noruega o por la Reichstrasse 50, que iba de Narvik a Petsamo/Pechenga; de modo que si Finlandia abandonaba la guerra repentinamente, podían quedar aislados.

Así estaban las cosas cuando, el 12 de febrero, el Dr. Juho K. Paasiviki, Primer Ministro de Finlandia, viajó a Estocolmo para recibir de Alexandra Kollontay las condiciones de paz soviéticas.

En la conferencia de Teherán los aliados occidentales habían exigido que Stalin respetara la integridad finlandesa, y en consecuencia los soviéticos no fueron muy duros: solo pedían la vuelta a la situación establecida por el Tratado de Moscú, de 1940; la desmovilización, el internamiento de las tropas alemanas en Finlandia y el pago de reparaciones.

Así, el 26 de marzo, Paasiviki y el ex Ministro de Asuntos Exteriores Carl Enckell volaron a Moscú donde los soviéticos exigieron: el internamiento o la expulsión de las fuerzas armadas alemanas; la vuelta a las fronteras de 1940; el intercambio de prisioneros; la desmovilización de las fuerzas armadas finlandesas; seiscientos millones de dólares en reparaciones, a pagar en cinco años; y la entrega de Petsamo/Pechenga.

A cambio de esta última condición, renunciaban a la base naval de Hanko, que habían obtenido en 1940.

Teniendo en cuenta que su ejército estaba imbatido, y que se hallaba profundamente internado en territorio soviético, no es de extrañar que los finlandeses rechazaran de nuevo la protesta.

La presión alemana y el cambio político

Los alemanes, por su parte, preocupados por estas negociaciones, decidieron dar una nueva vuelta de tuerca a la situación: Hitler declaró un embargo sobre el envío de armas a Finlandia.

El imbatido ejército finlandés estaba a punto de verse en un serio aprieto; pues el 10 de junio los soviéticos lanzaron su ofensiva contra Finlandia, obligándolo a retroceder.

Los alemanes aprovecharon la circunstancia para presionar, y el 26, el Presidente Ryti se vio obligado a firmar una carta según la cual, en su calidad de Jefe del Estado finlandés, se comprometía a no firmar la paz con la Unión Soviética sin el permiso de Alemania.

No es necesario narrar los acontecimientos de junio en el resto de frentes, Bagration y Normandía son dos palabras que evocan perfectamente el derrumbe alemán que llevó a Finlandia a buscar la paz a toda costa.

Para ello, hubo que emplear un subterfugio: Ryti dimitió, y el 4 de agosto el Mariscal Mannerheim, Comandante en Jefe del Ejército Finlandés, fue elegido Presidente de la nación; como él no había firmado acuerdo alguno con Alemania, denunció el firmado por Ryti, y por medio de su legación en Estocolmo preguntó a los soviéticos el 29 de agosto si estaban dispuestos a recibir a una nueva delegación de paz.

No todo era nieve y frío, también había barro.

El alto el fuego entre Finlandia y la Unión Soviética se acordó el 4 de septiembre.

Condiciones del armisticio

Las condiciones soviéticas fueron: restauración de las fronteras de 1940; entrega de la región de Petsamo/Pechenga a cambio de la base de Hanko; cesión de la base naval de Porkkala, que estaba a tiro de artillería de Helsinki; los soviéticos podrían emplear las bases y aeródromos fineses hasta el fin de la guerra; se desmovilizaría el ejército en los dos meses y medio siguientes; y Finlandia tendría que pagar 300.000.000 dólares en los cinco años siguientes.

CondiciónContenido
FronterasRestauración de las fronteras de 1940
TerritorioEntrega de Petsamo/Pechenga
Base navalCesión de Porkkala
InstalacionesUso soviético de bases y aeródromos fineses hasta el fin de la guerra
DesmovilizaciónDos meses y medio
Reparaciones300.000.000 dólares en cinco años

La retirada alemana y la Guerra de Laponia

Terminada la Guerra de Continuación contra la Unión Soviética en Septiembre de 1944, Finlandia se precipitó a un nuevo conflicto armado contra Alemania debido a que su antiguo socio en el Eje, en este caso el Tercer Reich, se negó a abandonar las zonas ocupadas en el norte del país como consecuencia de la existencia de minas de níquel que eran vitales para su economía.

La Guerra de Laponia fue una persecución que el Ejército Finlandés efectuó contra el Ejército Alemán mientras este último intentaba evacuar todo su material pesado y de paso robar el mayor número de níquel posible hacia Noruega que por aquel entonces se hallaba ocupada por el Tercer Reich.

El 6 el XX Gebirgs-Armee inició la operación “Birke”, la retirada hacia el norte del país, que se completó con la operación “Nordlicht” (mismo nombre), el retorno de las tropas a Noruega.

Ambas se sucedieron sin demasiados problemas, pues los finlandeses los dejaron hacer, limitándose a seguirlos de cerca para tranquilizar a los soviéticos.

La batalla de Tornio

Durante este repliegue acompañado de embocadas, tuvo lugar la Batalla de Tornio cuando una fuerza de 12.500 soldados finlandeses atacó a 7.000 alemanes, los cuales fueron fácilmente vencidos y huyeron tras haber sufrido 2.800 bajas entre 700 muertos, 1.600 heridos y 400 prisioneros (además de 4 tanques destruidos), por tan sólo 1.800 bajas finesas con 375 muertos, 1.400 heridos y 23 prisioneros.

Batalla de TornioFuerzas finlandesasFuerzas alemanas
Efectivos12.5007.000
Bajas1.8002.800
Muertos375700
Heridos1.4001.600
Prisioneros23400
Tanques destruidos4

Guerra de Laponia frontera Noruega

Izada de la bandera de Finlandia por unos esquiadores del Ejército Finlandés en la frontera con Noruega durante la Guerra de Laponia.

A finales de 1944 la mayor parte del Ejército Alemán consiguió completar su evacuación a Noruega gracias a que no fue molestado debido a que el Ejército Finlandés se detuvo en la frontera, ya que la mayor parte de sus tropas no deseaban pelear contra los soldados alemanes, a quienes hasta hacía poco habían considerado sus compañeros de trinchera.

Organización, armamento y métodos de combate

El Ejército Finlandés combinó fortificaciones, infantería ligera, unidades de esquiadores, artillería y vehículos capturados para compensar la superioridad material soviética.

En las zonas boscosas y pantanosas algunas veces los equipos de radio no funcionaban correctamente y se usaban jinetes a caballo como enlaces para transmitir las órdenes.

Los soldados finlandeses utilizaron fusiles Tokarev SVT-40 de fabricación soviética, ametralladoras Maxim modificadas, subfusiles Suomi Kp de fabricación propia, morteros de 81 mm, fusiles antitanque 20 pst kiv/39 20 mm, cañones de 76 mm y antitanques soviéticos de 45 mm.

El antitanque soviético de 45 mm estaba basado en el Pak 36 alemán de 37 mm.

La defensa antiaérea incluyó antiaéreos finlandeses Bofors de 40 mm, ametralladoras antiaéreas y vehículos Landsverk II, de los cuales los finlandeses compraron 6 a Suecia en 1942.

La mayoría de los blindados fineses eran vehículos soviéticos capturados.

En la imagen, un tanque pesado KV-1 seguido por dos T-34 entran en una ciudad de Carelia recién capturada a los soviéticos.

Los StuG III fineses cedidos por el Ejército Alemán fueron empleados durante los combates de 1944.

Armamento blindado finlandés 1944

Soldado finés con un antitanque Panzerschreck y subfusil Suomi m/31. Primavera de 1944.

StuG III finlandés en la ciudad de Lappeenranta. Verano de 1944.

La Fuerza Aérea Finlandesa empleó cazas Brewster Buffalo y cazas Morane Saulnier de fabricación francesa.

Las baterías costeras protegían el Golfo de Finlandia, mientras que las unidades de artillería y morteros apoyaban a la infantería en los frentes de Carelia y el istmo de Carelia.

El papel de Mannerheim

El mariscal Carl Gustav Emil Von Mannerheim fue una figura central en la historia militar finlandesa.

Había llevado a la Guardia Blanca a la victoria durante la Guerra Civil Finlandesa y dirigió posteriormente la modernización del Ejército Finlandés.

Durante la Guerra de Invierno dirigió la defensa nacional y dio nombre a la principal línea fortificada del istmo de Carelia.

En 1944, el Ejército Finlandés del mariscal Carl Mannerheim se encontraba en uno de los mejores momentos de su capacidad militar.

Para salir de la guerra, Ryti dimitió, y el 4 de agosto el Mariscal Mannerheim, Comandante en Jefe del Ejército Finlandés, fue elegido Presidente de la nación.

Como él no había firmado acuerdo alguno con Alemania, denunció el firmado por Ryti.

Pérdidas y final de la guerra

Finalizada la Segunda Guerra Mundial en Septiembre 1945, el Ejército Finlandés había sufrido un total de 95.000 muertos sumando la Guerra de Invierno, la Guerra de Continuación y la Guerra de Laponia.

La experiencia del ejército finlandés durante la Segunda Guerra Mundial quedó definida por la defensa de un país pequeño frente a un adversario muy superior, la recuperación temporal de los territorios perdidos, la resistencia ante la ofensiva soviética de 1944 y el posterior enfrentamiento con las tropas alemanas en Laponia.

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