Eduardo de la Barra futbolista: trayectoria, crisis de salud y apoyo del mundo del fútbol

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Pocos nombres están tan ligados al fútbol local como Eduardo De la Barra. Como futbolista, defendió a Deportes Concepción, Naval y Fernández Vial entre 1977 y su retiro en 1985. Como técnico, dirigió a las mismas 3 instituciones, además de trabajar casi una década en la UdeC, entre Fútbol Joven y la rama femenina.

Querido y respetado a partes iguales, hoy lucha por su vida, luego de varios problemas físicos que comenzaron a afectarlo a fines del año pasado. De la Barra estaba a cargo de la academia de fútbol formativo que lleva su nombre y en la última etapa de la competencia 2023 ya no pudo asistir con normalidad y debió someterse a una operación.

Ahí se detectó un cáncer y le sacaron un riñón y parte del colon para mejorar su sistema urinario, pero los dolores continuaron. Sobre todo, tras la segunda quimioterapia.

Ex jugadores de Deportes Concepción, familiares y gente que lo quiere se juntó para donar sangre y realizarle una transfusión este martes, la cual tuvo buenos resultados, según el personal del recinto. Los gastos hospitalarios han sido caros, al igual que los remedios, y la mutual de ex jugadores lilas es un buen lugar para que se acerquen quienes quieran aportar económicamente en este difícil momento. Su cuenta para aportes económicos es Eduardo de la Barra. Rut 20.018.813-6.

Su hijo Eduardo comentó que “esto nos pilló de un momento a otro, fue bien inesperado y el fin de semana estuvo bien complicado. Nos han informado que se encuentra más estable, pero sigue estando delicado de salud y estamos todos haciendo fuerza. La gente del fútbol ha ayudado mucho y es probable que siga necesitando sangre para los que pueden donar cuando nos avisen.

El último informe médico señala que “ha respondido favorablemente pese a su cuadro complejo y bajas defensas a partir del cáncer. Se ha mantenido e, incluso, mejorado, pero este avance es lento por su cuadro de base.

“Eduardo de la Barra fue una persona respetada y apreciada por todos. En tanto, su hijo Eduardo, publicó en sus redes sociales un texto de despedida a su padre. “(…) Nunca volverán a estar juntos, para saludarse todas las mañanas y no habrá más noches de telenovelas en familia. “Don Eduardo fue integrante del cuerpo técnico del plantel que ascendió al profesionalismo en 1997, además de ser entrenador del fútbol formativo por más de dos décadas. “Enviamos nuestras sinceras condolencias a la familia y seres queridos de Don Eduardo.

Inicios y recorrido como futbolista

De la Barra comenzó en el fútbol en 1973, con la camiseta de Green Cross de Temuco y en 1976 tuvo un breve paso por el balompié brasileño.

Como futbolista, defendió a Deportes Concepción, Naval y Fernández Vial entre 1977 y su retiro en 1985.

Etapa como técnico y formador

Como técnico, dirigió a las mismas 3 instituciones, además de trabajar casi una década en la UdeC, entre Fútbol Joven y la rama femenina.

“Don Eduardo fue integrante del cuerpo técnico del plantel que ascendió al profesionalismo en 1997, además de ser entrenador del fútbol formativo por más de dos décadas.

De la Barra estaba a cargo de la academia de fútbol formativo que lleva su nombre y en la última etapa de la competencia 2023 ya no pudo asistir con normalidad y debió someterse a una operación.

Estado de salud y apoyo de su entorno

Querido y respetado a partes iguales, hoy lucha por su vida, luego de varios problemas físicos que comenzaron a afectarlo a fines del año pasado.

Ahí se detectó un cáncer y le sacaron un riñón y parte del colon para mejorar su sistema urinario, pero los dolores continuaron. Sobre todo, tras la segunda quimioterapia.

Ex jugadores de Deportes Concepción, familiares y gente que lo quiere se juntó para donar sangre y realizarle una transfusión este martes, la cual tuvo buenos resultados, según el personal del recinto.

Los gastos hospitalarios han sido caros, al igual que los remedios, y la mutual de ex jugadores lilas es un buen lugar para que se acerquen quienes quieran aportar económicamente en este difícil momento.

Su cuenta para aportes económicos es Eduardo de la Barra. Rut 20.018.813-6.

Su hijo Eduardo comentó que “esto nos pilló de un momento a otro, fue bien inesperado y el fin de semana estuvo bien complicado. Nos han informado que se encuentra más estable, pero sigue estando delicado de salud y estamos todos haciendo fuerza. La gente del fútbol ha ayudado mucho y es probable que siga necesitando sangre para los que pueden donar cuando nos avisen.

El último informe médico señala que “ha respondido favorablemente pese a su cuadro complejo y bajas defensas a partir del cáncer. Se ha mantenido e, incluso, mejorado, pero este avance es lento por su cuadro de base.

apoyo y donación de sangre

El otro Eduardo de la Barra

Eduardo de la Barra Lastarria fue un escritor, diplomático, educador, traductor y político chileno que nació el 30 de noviembre de 1839 en Santiago.

Nació en Santiago, el 9 de febrero de 1839; hijo de José María León de la Barra y López de Villaseñor y Juana Lastarria y Munizaga. Se casó con su prima Lupercia Lastarria y tuvieron gran descendencia.Quedó huérfano a temprana edad y vivió sus primeros años en La Serena.

Desde 1854 a 1855 estudió en Valparaíso, en el Colegio Británico; terminó ahí su ilustración mercantil.

En 1856 ingresó al Instituto Nacional de Santiago a estudiar leyes, pero en menos de un año se dió cuenta que no le interesaba el tema y se cambió a matemáticas; se graduó de Ingeniero Geógrafo en 1860. En el mismo Instituto hizo clases de literatura, geometría y secciones cívicas, historia y matemáticas.

Fundó en 1859 el Círculo de Amigos de las Letras.

Se le nombró en 1860 secretario de la Sociedad de Instrucción Primaria.

Fue un intelectual que voló muy alto por las regiones del espíritu; un erudito, poeta, latinista, geógrafo, periodista, ingeniero, geólogo, bibliógrafo, educacionista, polemista, filólogo, fabulista; escribió muchos libros y en todos sobresalió y conquistó fama de talentoso, de investigador y de sabio.

Inició sus labores periodísticas en 1864 en "La voz de Chile". Al mismo tiempo ingresó al partido Radical.

Hasta 1887 colaboró en casi todas las revistas literarias y publicaciones liberales de Chile. Firmó con los pseudónimos de Juan Bachiller, Argos, V. Erasmo Gesuit y Ali-Gazul.

Publicó poesías líricas; en El ferrocarril, una serie de artículos y diferentes obras, folletos, cartas, fábulas, tratados, etc.

En 1876 fue profesor de historia literaria y de retórica del Instituto Nacional. De ahí se trasladó a Valparaíso, como rector del liceo, que hoy lleva su nombre, Liceo Eduardo de la Barra; lo reorganizó, agilizó los estudios, disciplinó a los estudiantes, hasta hacer de este establecimiento uno de los más importantes del país, junto al Instituto Nacional.

No todo era la rectoría del liceo, también escribió y fundó diarios como "La Opinión" e influyó en el pensamiento y desarrollo intelectual de Valparaíso de la época.

En 1882 fue enviado como ministro plenipotenciario de Chile en Uruguay y Paraguay, en donde le tocó cumplir la difícil misión de obtener la no concurrencia de este último país al Congreso Americano, donde se pensaba condenar a Chile después de la Guerra del Pacífico.

Vuelve a su país, a su liceo y a sus libros y en 1886 la Real Academia Española de la Lengua le nombró miembro correspondiente de ella.

Condenó la revolución del 1891; se trasladó al Uruguay y Argentina, donde fue bien acogido y con cariño; permaneció en diferentes ciudades argentinas, hasta el año 1895, en que regresó al país.

Interesado por las ciencias naturales, organizó, con el apoyo económico de Agustín Edwards Ross y Josué Waddington, un Museo de Historia Natural en Valparaíso; logró traer especies raras y costosas, sin costo alguno para el Estado.

Fue electo diputado suplente por Rancagua, período 1882 a 1885.

Falleció en Valparaíso, el 9 de abril de 1900.

En 1866, publicó su primer libro, Poesía líricas. Durante esta década colaboró en medios periódicos como El Correo Literario (1858) (1864-1865) (1867) y Revista del Pacífico (1858-1861). Posteriormente, a lo largo de su trayectoria, publicó también en La Patria, El Ferrocarril (1855-1910), La Libertad Electoral (1886-1901), La Revista Cómica (1895-1905) y El Mercurio (1827-) (Fuente, Darío de la. "Eduardo de la Barra (1839-1900)". El Angolino, 17 de enero 2003, p.

En el ámbito educativo, se desempeñó como profesor de Historia de Literatura en el Instituto Nacional en 1876. Al año siguiente, asumió como rector del Liceo de Valparaíso, lugar en el que creó, entre otras iniciativas, una Sociedad Literaria y una Academia dominical. En 1887, conoció a Rubén Darío (1867-1916), con quien entabló amistad. Ambos participaron en el Certamen Varela y obtuvieron premios. En 1891, hacia el final de la Guerra Civil, fue destituido de su puesto como rector del Liceo de Valparaíso. En 1886, fue nombrado miembro de la Academia Chilena de la Lengua correspondiente a la Real Academia Española. Durante la década de 1890 y hasta su muerte en 1900, trabajó en la restauración de poemas españoles antiguos y publicó estudios de fonética, gramática histórica, métrica, educación y ortografía (Silva Castro, Raúl. Eduardo de la Barra: (1839-1900). Santiago: [s.n.], 1968, p. 35).

Eduardo de la Barra escribió una serie de tres libros dedicados al problema ortográfico por encargo de Federico Puga Borne (1855-1935), Ministro de Instrucción Pública: La reforma ortográfica: su historia y su alcance, Tratado de ortografía y Ortografía fonética que aparecieron durante 1897.

En estos libros, De la Barra se mostró a favor de un sistema ortográfico que se basara en la pronunciación, por lo que acentuó la importancia de que Chile continuara con el "impulso reformista" de Andrés Bello (1781-1865) y Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888) hacia la "ortografía fonética", que consideraba la más racional (De la Barra, Eduardo. La reforma ortográfica: su historia y su alcance. Santiago de Chile: Imprenta y Encuadernación Barcelona, 1897, p.

Para De la Barra, la costumbre era el mayor obstáculo para implementar la ortografía fonética en el país; por lo tanto, sostuvo que los cambios debían introducirse gradualmente.

Por ello, el autor señaló la relevancia de contar con un plan "completo y fijo" que estableciera el orden de las reformas.

Así, en Tratado de ortografía propuso que, primeramente, se suprimiera la "u" muda; se cambiara la "c" en combinación con la "e" y la "i" por "ze" y "zi"; y se reemplazara la "hie" por "ye" en palabras como "yerba".

En segundo orden y una vez aceptados esos cambios, se introdujera la "k", por lo que se suprimiría completamente la "c" y la "q"; se eliminara la "h" y se agregara al alfabeto la "w" (Tratado de ortografía. Santiago: Impr. Barcelona, 1897, p.

El último de esta serie de libros, Ortografía fonética, fue escrito para ser presentado en el Cuarto Congreso Científico de Chile, sin embargo, lo publicó previamente, pues Carlos Newman, uno de los neógrafos chilenos, financió la edición.

En este libro, De la Barra llamó "discípulos" y "pioneers", es decir, precursores, a Carlos Cabezón y Carlos Newman, "quienes valientemente" adoptaron el sistema fonético en sus publicaciones (p. 15).

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