Dolor en la parte superior del pecho: causas, síntomas y cuándo buscar atención médica

El dolor en la parte superior del pecho puede deberse a problemas musculares, lesiones, estrés, cambios hormonales, trastornos digestivos, enfermedades respiratorias o afecciones cardíacas. Aunque muchas causas no son graves, algunas pueden representar una emergencia médica.

El dolor torácico puede manifestarse como opresión, presión, ardor, inflamación, sensación de peso, molestia sorda o dolor punzante. Si es intenso y repentino, dura más de unos minutos, no mejora con el reposo o se acompaña de dificultad para respirar, sudoración, náuseas, mareos, desmayos o dolor que se irradia al brazo, la mandíbula, el cuello o la espalda, hay que buscar atención médica de inmediato.

Cuándo llamar a los servicios de emergencia

El dolor o la sensación de presión en el pecho es una de las consultas más frecuentes en urgencias médicas. Este síntoma puede deberse a múltiples causas, desde problemas musculares hasta condiciones cardíacas más graves.

Si experimentas dolor o sensación de presión en el pecho, es importante tomar medidas inmediatas para proteger tu salud. Detén lo que estás haciendo y siéntate: Deja de realizar cualquier actividad física y adopta una posición cómoda.

  • aparición repentina de dolor severo en el pecho
  • dolor intenso en el pecho
  • dolor en el pecho acompañado de dificultad para respirar
  • dolor que se irradia a la mandíbula o los brazos
  • dolor en el pecho acompañado de mareos o debilidad
  • cambio o pérdida del estado de conciencia

Los síntomas de un ataque cardíaco podrían incluir: Dolor o presión en el pecho, o una sensación extraña en el pecho. Sudoración. Falta de aire. Náuseas o vómito. Dolor, presión o una sensación extraña en la espalda, el cuello, la mandíbula, la parte superior del abdomen, o en uno o ambos hombros o brazos. Aturdimiento o debilidad repentina. Latidos cardíacos rápidos o irregulares.

El dolor en el pecho. que dura más de unos minutos y no desaparece con reposo o con medicamentos para la angina de pecho puede deberse a un ataque cardíaco. Llama al 911 o a la atención médica de emergencia.

Si experimenta dolor intenso en el lado derecho del pecho o acompañado de otros síntomas preocupantes, como dificultad para respirar, mareos, náuseas o sudoración, es importante buscar atención médica de inmediato.

Si el dolor no desaparece con el descanso, o si empeora, no dudes en acudir a urgencias. La rapidez en la atención puede ser clave para evitar complicaciones graves.

Características del dolor en la parte superior del pecho

Cuando hablamos de "dolor torácico" nos referimos a cualquier dolor o molestia que se siente en el área del pecho, desde la parte superior del abdomen hasta el cuello. Puede variar en intensidad y duración y también puede manifestarse de diferentes formas: como opresión, presión, ardor o incluso dolor punzante.

La localización, la duración, la intensidad y los factores que desencadenan o alivian el dolor pueden orientar sobre su origen, pero no permiten confirmar por sí solos la causa. El dolor en el lado derecho del pecho también puede estar asociado con enfermedades cardíacas, aunque muchas personas lo relacionan principalmente con problemas pulmonares, musculares o digestivos.

CaracterísticaPosibles orientaciones
Dolor localizado que aumenta al tocar o mover la zonaProblema muscular, costocondritis, contusión o lesión de la pared torácica
Presión o peso en el centro o lado izquierdo del pechoAngina u otra afección cardíaca
Dolor que empeora al respirar profundamente o toserPleuritis, neumonía u otro problema respiratorio
Ardor después de comer o al acostarseReflujo gastroesofágico u otro problema digestivo
Dolor con erupción dolorosa en un solo ladoHerpes zóster

Principales causas musculoesqueléticas

Dolor muscular y distensión

El dolor muscular es una causa frecuente de molestias en el pecho. Ocurre cuando los músculos del tórax, como los pectorales, los músculos intercostales o los serratos, sufren sobrecarga, inflamación o tensión.

Este tipo de dolor es especialmente común después de realizar esfuerzos físicos, levantar peso de forma incorrecta o pasar muchas horas en una mala postura. La pared torácica está formada por diferentes músculos. Es muy fácil que estos músculos se tensen o tuerzan cuando hay un incremento de ejercicio o actividad, o por el estrés o la tensión.

Existen varios indicios de que el origen del dolor es muscular: generalmente se encuentra en un área específica del pecho y no se irradia a otras partes del cuerpo. Suele aumentar al girar el torso, levantar los brazos o realizar movimientos que impliquen el uso de los músculos torácicos.

Si al tocar el área se siente más dolor, es muy probable que sea de origen muscular. Si se ha realizado ejercicio intenso o pasado mucho tiempo en una postura incómoda, esto puede haber causado tensión en los músculos del pecho.

  • Ejercicio intenso: levantar pesas, hacer flexiones o cualquier actividad física que involucre el torso.
  • Mala postura: pasar muchas horas frente al ordenador o durmiendo en una posición incómoda.
  • Estrés o tensión: la acumulación de estrés emocional puede provocar contracturas musculares.
  • Tos intensa: una tos persistente puede irritar los músculos intercostales, causando dolor.

Costocondritis

La costocondritis es una inflamación del cartílago que une las costillas al esternón en la parte frontal del pecho. La costocondritis puede causar un dolor agudo y persistente en el pecho, generalmente en un lado.

El dolor que ocasiona la costocondritis puede ser intenso y puede ser causado por tos intensa, una infección o una lesión traumática. Puede exacerbarse al presionar la zona afectada o al mover la parte superior del cuerpo.

La costocondritis suele desaparecer sin tratamiento, pero puede ser necesario tener que descansar un poco más de lo habitual, y usar analgésicos y compresas frías o calientes para ayudar a la recuperación.

Golpes, contusiones y fracturas de costillas

Los golpes en el pecho son otra causa común de dolor, especialmente si has sufrido un accidente, caída o impacto directo en esta área. Este tipo de dolor es localizado y puede ir acompañado de hematomas o hinchazón.

Una lesión traumática, por ejemplo, por una caída, un golpe fuerte en el pecho o un accidente automovilístico, puede dañar los nervios, los vasos sanguíneos y los músculos en el pecho. También es posible que produzca lesiones en el corazón, los pulmones u otros órganos internos.

Cualquiera que tenga un accidente como este debe llamar al médico o al servicio de emergencia, ya que las lesiones internas no siempre son evidentes.

Una fractura de costilla es una ruptura en los huesos que protegen los órganos internos del tórax. Puede ser muy dolorosa y provocar complicaciones graves si no se trata correctamente.

La causa de las fracturas de costillas suele ser una caída o un impacto en el pecho, pero también puede provocarla una tos severa. Si la ruptura está en el lado derecho, puede causar dolor, hinchazón y sensibilidad en esa área.

Tipo de lesiónDuración orientativa del dolor
Golpes levesEl dolor puede desaparecer en 2-3 días con reposo y cuidados básicos.
Contusiones moderadasSi hay inflamación o hematomas, el dolor puede durar entre 1 y 2 semanas.
Fracturas de costillasEn casos más graves, el dolor puede extenderse de 4 a 6 semanas.

En estos casos, se recomienda acudir a un traumatólogo para una valoración adecuada y seguimiento del proceso de consolidación ósea.

Cómo aliviar el dolor musculoesquelético

  • Descanso: evitar actividades que puedan empeorar el dolor.
  • Aplicar calor o frío: usar compresas frías en las primeras 48 horas para reducir la inflamación y calor posteriormente para relajar los músculos.
  • Compresas frías: aplicar frío durante 15-20 minutos varias veces al día para reducir la inflamación.
  • Reposo: evitar actividades físicas intensas hasta que el dolor desaparezca.
  • Medicamentos: se pueden tomar antiinflamatorios o analgésicos de venta libre como ibuprofeno, siguiendo las indicaciones de un médico o farmacéutico.
  • Fisioterapia: si el dolor persiste, un fisioterapeuta puede ayudar con masajes terapéuticos y ejercicios de rehabilitación.

Si el dolor persiste o tienes dificultad para respirar, consulta a un profesional para descartar lesiones internas.

Causas cardíacas

Angina de pecho

La angina es un dolor o molestia en el pecho que se siente cuando no hay suficiente irrigación sanguínea al músculo cardiaco. Este músculo cardiaco necesita el oxigeno que transporta la sangre.

La angina puede sentirse como una presión o un dolor opresivo en el pecho. Puede parecerse a una indigestión. También puede haber dolor en los hombros, los brazos, el cuello, la mandíbula o la espalda.

La angina es un síntoma de la enfermedad de las arterias coronarias, la enfermedad cardiaca más común. Esta ocurre cuando una sustancia llamada placa se acumula en las arterias que llevan la sangre al corazón, reduciendo el flujo sanguíneo.

La angina de pecho es un tipo de dolor en el pecho causado por la reducción del flujo sanguíneo al corazón. A menudo, se describe como un dolor opresivo, una presión, pesadez, opresión o dolor en el pecho.

Tipos de angina

  • Angina estable: es la más común. Ocurre cuando el corazón trabaja más fuerte que lo usual. Tiene un patrón regular y suele presentarse durante la actividad física o el esfuerzo, desapareciendo con el reposo o el medicamento para la angina de pecho.
  • Angina inestable: es la más peligrosa. No sigue un patrón y puede ocurrir sin hacer algún esfuerzo físico. No desaparece espontáneamente con el reposo o las medicinas.
  • Angina variable o de Prinzmetal: ocurre cuando la persona está descansando y está causada por un espasmo en las arterias del corazón.
  • Angina refractaria: los episodios de angina de pecho son frecuentes a pesar de una combinación de medicamentos y cambios en el estilo de vida.

La angina estable de pecho suele presentarse durante la actividad física o el esfuerzo, y desaparece con el reposo o el medicamento para la angina de pecho. El dolor de pecho suele durar poco tiempo, quizá cinco minutos o menos.

La angina inestable de pecho es poco predecible y se produce en reposo. O bien, el dolor empeora y se produce con menos esfuerzo físico. Suele ser grave y dura más tiempo que la angina estable de pecho, tal vez 20 minutos o más.

El dolor no desaparece con descanso ni con los medicamentos habituales para la angina de pecho. Si el flujo sanguíneo no mejora, el corazón no recibe suficiente oxígeno, lo que deriva en un ataque cardíaco.

Los síntomas nuevos o diferentes pueden indicar una angina inestable de pecho o un ataque cardíaco. Un profesional de atención médica debe revisar de inmediato cualquier síntoma de angina de pecho nuevo o que empeora.

Infarto de miocardio

Un ataque cardíaco ocurre cuando una arteria coronaria se bloquea, lo que provoca daño al músculo cardíaco. Aunque el dolor en el pecho tras un infarto se siente con mayor frecuencia en el lado izquierdo, también puede presentarse en el lado derecho.

El dolor o la presión cardíaca suele sentirse como una presión, un apretón o un peso pesado y puede irradiarse a otras zonas. También puede haber sudoración excesiva, dificultad para respirar, náuseas, mareos, debilidad, palpitaciones o pérdida del conocimiento.

Tanto para los hombres como para las mujeres, el síntoma más común es dolor o presión en el pecho. Pero las mujeres tienen una probabilidad algo más alta que los hombres de tener otros síntomas, como falta de aire, cansancio, náusea y dolor en la espalda o la mandíbula.

La enfermedad cardíaca también puede causar dolor en el lado derecho del pecho, especialmente si afecta el lado derecho del corazón. Se requiere atención médica inmediata si se sospecha un infarto.

Pericarditis y otras causas cardiovasculares

La pericarditis o inflamación de la capa que envuelve al corazón, la mala función de las válvulas cardiacas, las miocardiopatías y la patología de la aorta pueden producir dolor torácico.

La reducción del flujo sanguíneo al músculo cardíaco causa angina de pecho. La sangre contiene oxígeno que el músculo cardíaco necesita para sobrevivir. Cuando el músculo cardíaco no recibe suficiente oxígeno, se produce una afección que recibe el nombre de isquemia.

La causa más común de la reducción del flujo sanguíneo al músculo cardíaco es una enfermedad de las arterias coronarias. Las arterias coronarias o del corazón pueden estrecharse por depósitos de grasa, que se conocen como placas.

Causas respiratorias

Neumonía, bronquitis y pleuresía

Infecciones como neumonía, bronquitis o pleuresía pueden causar dolor en el pecho. Este dolor suele empeorar al respirar profundamente o toser.

La neumonía es una infección de los pulmones. Puede ocurrir a causa de la presencia de muchos organismos bacterianos, virales y fúngicos diferentes.

Las personas con neumonía suelen tener dolor en el pecho al respirar y toser. Otros síntomas de neumonía incluyen fiebre, escalofríos, tos y pérdida del apetito.

La pleuresía es una inflamación de las membranas que rodean los pulmones. Esta inflamación causa fricción entre estas dos capas de tejido, lo cual puede causar dolor agudo y severo al respirar.

La pleuritis, o pleuresía, puede causar un dolor agudo en el pecho que empeora con la respiración profunda, la tos o los estornudos. Suele asociarse con infecciones respiratorias o enfermedades autoinmunes.

Si este dolor se acompaña de fiebre, dificultad para respirar o tos persistente, hay que consultar a un médico.

Neumotórax

Un neumotórax o pulmón colapsado ocurre cuando el aire escapa del pulmón y entra en el espacio entre el pulmón y la pared torácica.

Dificulta la expansión del pulmón al respirar y puede causar dolor o molestia repentina y significativa. Los que sufren de esta afección también pueden experimentar dificultad para respirar, ritmo cardíaco rápido y mareos. Hasta podrían sufrir un colapso.

Derrame pleural

Un derrame pleural es la acumulación de líquido entre las capas de tejido que se encuentran afuera de los pulmones. Puede causar dolor en el pecho y dificultad para respirar.

Con el tiempo, resulta más difícil respirar, por lo que es esencial consultar a un médico.

Embolia pulmonar

La embolia pulmonar es un coágulo de sangre que se aloja en los pulmones. Si no se trata rápidamente, puede poner en riesgo la vida.

Si ocurre en el pulmón derecho, puede causar dolor en el lado derecho del pecho. Otros síntomas incluyen dificultad para respirar, respiración rápida y tos con sangre.

El dolor y otros síntomas de la embolia pulmonar suelen aparecer repentinamente y requieren atención médica de emergencia.

Una embolia pulmonar se produce cuando un coágulo de sangre se desplaza a los pulmones y obstruye el flujo sanguíneo. Los síntomas incluyen dolor repentino y agudo en el pecho, dificultad para respirar, ritmo cardíaco acelerado y tos con sangre.

El dolor repentino en el pecho que ocurre con un dolor profundo o una hinchazón en una pierna puede ser un síntoma de un coágulo de sangre que se ha movido desde la pierna hasta el pulmón.

Hipertensión pulmonar y otras enfermedades

La hipertensión pulmonar es una afección que causa aumento de la presión arterial en los vasos sanguíneos que conectan el corazón y los pulmones.

Con el tiempo, esto hace que el corazón tenga que hacer más fuerza para bombear sangre a todo el cuerpo, lo cual puede causar dolor en el pecho.

El cáncer de pulmón causa dolor en el pecho, tos y dificultad para respirar a medida que la expansión comienza a interferir con el funcionamiento normal de los pulmones.

Causas digestivas

Reflujo gastroesofágico y acidez

El reflujo gastroesofágico ocurre cuando los ácidos del estómago regresan al esófago, causando ardor en el pecho y garganta. Este tipo de dolor es muy común y suele confundirse con problemas cardíacos.

La acidez estomacal es causada cuando el ácido del estómago vuelve a subir al esófago desde el estómago. El esófago se encuentra dentro del pecho, así que puede causar un dolor en el pecho que parece provenir del lado derecho.

La ERGE se produce cuando el ácido del estómago fluye de regreso al esófago, lo que provoca irritación y malestar. Esta afección puede presentarse como una sensación de ardor en el pecho, a menudo después de comer o al acostarse.

  • Aparece después de comer alimentos grasos, ácidos o picantes.
  • Se acompaña de acidez, eructos o sensación de quemazón en la garganta.
  • Mejora al tomar antiácidos o cambiar hábitos alimenticios.

En cambio, los dolores de perfil digestivo suelen ser más abajo del tórax, en el estómago, y se pueden mover hacia la garganta en origen ascendente, como los del reflujo o la úlcera.

No obstante, el espasmo esofágico puede ser en ocasiones indistinguible del infarto de miocardio. Por eso, un dolor nuevo o intenso no debe atribuirse al reflujo sin una valoración médica cuando existen síntomas de alarma.

Hernia hiatal

Una hernia hiatal ocurre cuando una parte del estómago empuja hacia arriba a través del diafragma en la cavidad torácica. Esto puede causar dolor en el pecho, acidez de estómago y dificultad para tragar.

Vesícula biliar, hígado y páncreas

Los problemas de hígado, vesícula biliar o páncreas pueden causar dolor referido en el lado derecho del pecho. Estas estructuras se encuentran en la parte superior del lado derecho del abdomen.

Los cálculos biliares, la pancreatitis y la enfermedad hepática son solo algunas de las afecciones que pueden causar dolor referido en el lado derecho del pecho. Esto suele ir acompañado de náuseas y problemas digestivos.

Dolor simultáneo en el pecho y la espalda

El dolor que se presenta simultáneamente en el pecho y la espalda puede tener varias causas. Los problemas musculares incluyen contracturas o tensiones en la zona torácica.

Las hernias de disco pueden causar compresión de nervios en la columna torácica. También pueden producir este cuadro las infecciones pulmonares, como neumonía o pleuresía.

Un dolor de origen cardiológico, como la angina de pecho, suele ser en el centro del tórax, opresivo, “como un peso o una losa”, y se puede irradiar o mover a ambos brazos, la espalda o la garganta.

Ansiedad, estrés y ataques de pánico

El estrés y la ansiedad pueden causar un dolor en el pecho que se siente como opresión o un nudo. La ansiedad severa o el estrés pueden desencadenar un ataque de ansiedad.

En algunas personas, los síntomas de un ataque de ansiedad son muy parecidos a los de un ataque cardíaco, e incluyen dolor en el pecho, mareos, palpitaciones cardíacas y dificultad para respirar.

Un ataque de ansiedad puede ocurrir a causa de un evento estresante o puede ocurrir al azar. Dado que muchos de los síntomas son similares a los de un ataque cardíaco, es fundamental buscar atención médica si no se conoce la causa de los síntomas.

Los ataques de pánico pueden causar un intenso dolor en el pecho, a menudo acompañado de dificultad para respirar, taquicardia y sensación de fatalidad inminente. Estos episodios pueden ser aterradores, pero por lo general no ponen en peligro la vida.

  • Técnicas de relajación: probar la respiración profunda, yoga o meditación.
  • Ejercicio moderado: ayuda a liberar tensiones.
  • Apoyo psicológico: considerar terapia si la ansiedad es recurrente.

Cambios hormonales y dolor en los pechos

El dolor en los pechos es muy común en mujeres debido a fluctuaciones hormonales durante el ciclo menstrual, el embarazo o la menopausia.

El dolor puede persistir unos días después de la menstruación debido a cambios hormonales. Sin embargo, si es persistente o se acompaña de bultos, hay que consultar a un médico.

Herpes zóster y tumores de la pared torácica

El virus que causa la varicela también causa el herpes zóster o la culebrilla. Esta afección causa inflamación de una sección de los nervios, así como de la piel y las estructuras que los rodean.

Si los nervios afectados están en el pecho, puede causar dolor en esta zona. La culebrilla tiende a afectar solo un lado del cuerpo.

Al principio, puede causar dolor y sensibilidad en un área, así como fiebre. Posteriormente, se convertirá en una erupción cutánea dolorosa y con picazón.

Los crecimientos dentro del pecho o la pared torácica, sean o no cancerosos, también pueden provocar dolor en el pecho. A medida que el tumor crece, presiona sobre los nervios o vasos sanguíneos que están cerca, causando dolor o molestias.

Cómo se diagnostica el dolor torácico

El diagnóstico de la causa del dolor torácico derecho implica una evaluación exhaustiva por parte de un profesional de la salud. El médico examinará el pecho y escuchará signos de ruidos cardíacos anormales, ruidos pulmonares o áreas de sensibilidad que puedan indicar un problema musculoesquelético.

Los primeros pasos para diagnosticar el dolor en el pecho son una historia clínica completa y un examen físico. El médico preguntará sobre la naturaleza del dolor, los síntomas asociados y cualquier antecedente médico relevante.

  • Electrocardiograma: mide la actividad eléctrica del corazón y ayuda a detectar problemas relacionados con el corazón, como arritmias, ataques cardíacos o angina.
  • Radiografía de tórax: proporciona imágenes de las estructuras del tórax, incluidos el corazón, los pulmones y los huesos.
  • Tomografía computarizada: puede ayudar a identificar problemas pulmonares, infecciones u otros problemas estructurales que puedan estar causando dolor en el pecho.
  • Ecocardiograma: utiliza ultrasonido para visualizar la estructura y función del corazón.
  • Análisis de sangre: pueden detectar signos de infección, inflamación o enzimas cardíacas elevadas que indican un ataque cardíaco.
  • Endoscopia: implica insertar un tubo flexible con una cámara en el tracto digestivo para examinar si hay anomalías.

Tratamiento según la causa

El tratamiento del dolor torácico dependerá de la causa subyacente y podrá incluir medicamentos, intervenciones quirúrgicas y otras terapias no invasivas.

Tratamientos musculares y de la pared torácica

Para el dolor musculoesquelético, el descanso y evitar levantar objetos pesados o realizar actividades extenuantes pueden ayudar a que los músculos se curen.

El dolor musculoesquelético suele aliviarse con reposo, fisioterapia y analgésicos. La costocondritis puede requerir medicamentos antiinflamatorios y fisioterapia.

Tratamientos respiratorios

Si el dolor es causado por una infección como neumonía o pleuritis, se pueden recetar antibióticos o medicamentos antivirales para tratar la infección.

Las afecciones pulmonares pueden requerir medicación, oxigenoterapia y, en casos graves, intervención quirúrgica. La pleuritis puede tratarse con antiinflamatorios, mientras que la embolia pulmonar requiere anticoagulantes y hospitalización.

Tratamientos digestivos

Si la ERGE o el reflujo ácido es la causa del dolor en el pecho, se pueden recomendar medicamentos para reducir el ácido estomacal.

Los problemas gastrointestinales pueden tratarse con medicamentos, modificaciones en la dieta y cambios en el estilo de vida. Para las personas que padecen ERGE, evitar alimentos desencadenantes como alimentos picantes o grasosos, así como comer comidas más pequeñas, puede ayudar a reducir los síntomas.

Tratamientos cardiovasculares

En el caso de causas relacionadas con el corazón, los tratamientos pueden incluir medicamentos, cambios en el estilo de vida e intervenciones quirúrgicas.

En casos graves de enfermedad cardíaca, puede ser necesaria una cirugía como una angioplastia, la colocación de un stent o una derivación de la arteria coronaria para mejorar el flujo sanguíneo al corazón.

Si se sospecha que hay un coágulo de sangre, se pueden utilizar anticoagulantes u otros medicamentos para evitar que el coágulo crezca.

Tratamientos para la ansiedad

Las causas psicológicas del dolor en el pecho se pueden abordar con terapia, medicamentos y técnicas de reducción del estrés.

La terapia cognitivo-conductual y los medicamentos para la ansiedad pueden ser eficaces para controlar la ansiedad y los ataques de pánico.

Factores de riesgo

Los principales factores de riesgo para el dolor torácico incluyen enfermedades cardíacas, hipertensión y tabaquismo. Otros factores ambientales como la contaminación del aire también pueden aumentar el riesgo de padecer problemas respiratorios que se manifiesten con dolor torácico.

  • Edad avanzada.
  • Antecedentes familiares de enfermedades cardíacas.
  • Consumo de tabaco.
  • Diabetes.
  • Presión arterial alta.
  • Niveles elevados de colesterol o triglicéridos.
  • Enfermedad renal crónica, enfermedad arterial periférica, síndrome metabólico o antecedentes de accidentes cerebrovasculares.
  • Falta de ejercicio.
  • Obesidad.
  • Estrés emocional.
  • Uso de determinados medicamentos que contraen los vasos sanguíneos.
  • Abuso de drogas ilícitas.
  • Exposición a bajas temperaturas.

Qué hacer mientras se recibe atención

Evalúa la intensidad y características del dolor: Presta atención a cómo se siente el dolor. Si es intenso, repentino, o se irradia hacia otras áreas como el brazo izquierdo, cuello o mandíbula, es fundamental que busques atención médica sin demora.

Evita automedicarte o ignorar la molestia: No intentes tratar el dolor por ti mismo con medicamentos sin la indicación de un profesional. Ignorar el síntoma o automedicarse podría agravar la situación.

Si tienes antecedentes cardíacos, sigue tu plan de acción indicado por el médico. Si ya has sido diagnosticado con alguna afección cardíaca, es esencial que sigas las instrucciones de tu médico.

No trate de conducir un automóvil por sí mismo. A veces, las personas no quieren llamar al 911 porque creen que sus síntomas no son graves o que simplemente pueden pedirle transporte a otra persona, pero la manera más rápida y segura de obtener la atención que necesita puede ser solicitar transporte médico al hospital.

Prevención y seguimiento

La prevención del dolor torácico implica llevar un estilo de vida saludable, controlar los factores de riesgo, como la dieta, el tabaco, la hipertensión arterial, el sobrepeso y la obesidad, la diabetes, y realizar pruebas médicas regulares.

Puedes ayudar a prevenir la angina de pecho si haces los mismos cambios en el estilo de vida que se indican para su tratamiento. Evita o limita el alcohol. No fumes. Aliméntate de manera saludable. Haz ejercicio con regularidad. Mantén un peso saludable.

Controla otras enfermedades relacionadas con las enfermedades cardíacas. Reduce el estrés. Duerme entre 7 y 9 horas diarias. Además, recibe las vacunas recomendadas para evitar complicaciones cardíacas.

Si el dolor persiste a pesar del tratamiento, es importante continuar con el seguimiento del médico para diagnóstico y tratamiento posterior.

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