El sistema nervioso parasimpático es una de las divisiones del sistema nervioso autónomo y se encarga de regular de forma inconsciente funciones relacionadas con el reposo, la digestión, la recuperación y la conservación de energía. Anatómicamente, se divide en una porción craneal, cuyas fibras se originan en el tronco encefálico y viajan con los nervios craneales III, VII, IX y X, y una porción sacra, que nace en los segmentos S2-S4 de la médula espinal.
La división craneal proporciona inervación parasimpática a la cabeza, el cuello y gran parte del tórax y del abdomen, principalmente a través del nervio vago. La división sacra inerva sobre todo el colon distal, el recto, la vejiga, los uréteres inferiores y los genitales externos mediante los nervios esplácnicos pélvicos.
Qué es el sistema nervioso parasimpático
El sistema nervioso parasimpático (SNP) es una de las dos principales divisiones del sistema nervioso autónomo (SNA). Actúa junto con el sistema nervioso simpático (SNS) para mantener la homeostasis dentro del cuerpo.
El sistema nervioso autónomo regula los procesos fisiológicos. La regulación ocurre sin control consciente, es decir, con un carácter autónomo. Las 2 divisiones principales son Sistema simpático Sistema parasimpático.
Junto con el sistema nervioso simpático y el sistema entérico, el parasimpático es una de las divisiones del sistema nervioso autónomo o neurovegetativo, el cual rige y controla los procesos inconscientes e involuntarios imprescindibles para el mantenimiento de la vida, como el latir del corazón o el ritmo respiratorio.
El sistema nervioso autónomo inerva: Músculo liso (paredes de los vasos sanguíneos, paredes de los órganos cavitados) Músculo cardíaco Células glandulares.
La otra división funcional del sistema nervioso es el sistema nervioso somático, que se encarga de las respuestas voluntarias del cuerpo.
El sistema nervioso parasimpático es una subdivisión del sistema nervioso autónomo que controla la actividad de los músculos liso, cardíaco y las glándulas.
Por qué se denomina división craneosacra
Los centros del sistema nervioso parasimpático se encuentran en el tronco encefálico y en los segmentos sacros de la médula, por lo cual también es llamada división craneosacra.
El sistema parasimpático presenta dos divisiones. La craneana, cuyas primeras neuronas se ubican en el tronco cerebral y cuyos axones salen por pares craneanos y la sacra, que se ubica en la porción inferior de la médula (segmentos S2-S4).
Los cuerpos celulares de las neuronas presinápticas del sistema parasimpático se localizan en 2 lugares del sistema nervioso central (por ello sus fibras salen de él por 2 rutas diferentes): 1) En la sustancia gris del tronco del encéfalo; 2) En la sustancia gris de los segmentos sacros de la médula espinal (S2-S4).
| División parasimpática | Origen | Principales vías de salida | Territorios principales |
|---|---|---|---|
| Craneal | Tronco encefálico | Nervios craneales III, VII, IX y X | Cabeza, cuello, tórax y gran parte del abdomen |
| sacra | Segmentos S2-S4 de la médula espinal | Nervios esplácnicos pélvicos | Colon distal, recto, vejiga y genitales externos |
Organización general de las vías parasimpáticas
En términos generales, los sistemas parasimpático y simpático constan de fibras preganglionares y posganglionares. Las fibras preganglionares son los axones de las neuronas cuyos somas se ubican en el encéfalo y en la médula espinal sacra. Estas fibras hacen sinapsis con los ganglios parasimpáticos a lo largo del cuerpo, las cuales emiten fibras parasimpáticas posganglionares.
Cada vía parasimpática consta de dos neuronas; la neurona presináptica (preganglionar) y postsináptica (posganglionar), las cuales se conectan a nivel del ganglio parasimpático.
Las neuronas preganglionares se originan en el tronco encefálico y los segmentos sacros (S2-S4) de la médula espinal. Son mielinizadas, largas y liberan acetilcolina.
Las neuronas posganglionares se originan en los ganglios periféricos y transmiten señales a los órganos objetivo. Normalmente son cortos, no mielinizados y liberan acetilcolina.
| Característica | Fibra preganglionar | Fibra posganglionar |
|---|---|---|
| Longitud | Largo | Corto |
| Mielinización | Sí | No |
| Neurotransmisor liberado | Acetilcolina | Acetilcolina |
Los ganglios parasimpáticos se localizan dentro de los órganos efectores, y las fibras posganglionares tienen sólo 1 o 2 mm de longitud.
Los ganglios del SNPS se encuentran ubicados cerca de los órganos diana del abdomen y anexados a los ramos de algunos nervios craneales.
Los cuerpos celulares de las neuronas postsinápticas se encuentran dentro de los ganglios parasimpáticos, los cuales generalmente se ubican cerca o dentro de sus órganos diana.
En comparación con la división simpática, las fibras presinápticas parasimpáticas son muy largas y se extienden desde el sistema nervioso central hasta el órgano efector, mientras que las fibras postsinápticas son muy cortas.
Neurotransmisión parasimpática
Todas las fibras preganglionares del sistema nervioso autónomo liberan acetilcolina como neurotransmisor.
Las fibras posganglionares del sistema parasimpático liberan acetilcolina mientras que las fibras posganglionares del sistema nervioso simpático liberan norepinefrina (excepto por aquellas que inervan las glándulas sudoríparas, que liberan acetilcolina también).
El SNPS usa acetilcolina como principal neurotransmisor, que actúa sobre los receptores muscarínicos y nicotínicos.
Las señales dentro del sistema nervioso parasimpático son mediadas por la acetilcolina. La acetilcolina se une a los receptores colinérgicos, de los cuales existen dos tipos:
- Receptores nicotínicos: estos receptores se encuentran en las neuronas de los ganglios parasimpáticos, más específicamente en la sinapsis entre las neuronas preganglionares y posganglionares.
- Receptores muscarínicos: estos receptores están presentes en todos los órganos diana inervados tanto por los nervios parasimpáticos como los simpáticos.
Los receptores nicotínicos están presentes también en los ganglios simpáticos y uniones neuromusculares (sinapsis entre un nervio motor y músculo esquelético).
Los receptores muscarínicos están ubicados en el lugar de la sinapsis entre la neurona posganglionar y la célula diana.
División craneal del sistema nervioso parasimpático
La porción craneal del sistema nervioso parasimpático se extiende desde los núcleos de los nervios craneales III, VII, IX y X.
Las fibras preganglionares del sistema nervioso parasimpático se anexan a los nervios craneales oculomotor (III), facial (VII), glosofaríngeo (IX) y vago (X).
Estas fibras constituyen la eferencia craneal parasimpática. La eferencia craneal parasimpática provee inervación parasimpática de la cabeza, cuello y mayor parte del tronco: tórax y abdomen.
Las fibras parasimpáticas salen de los ganglios y llegan a los órganos efectores por vía corta neuronas posganglionares.

Nervio oculomotor: III par craneal
El nervio oculomotor (III par craneal) transporta las fibras parasimpáticas presinápticas desde el núcleo oculomotor accesorio (Edinger-Westphal).
Estas fibras alcanzan el ganglio ciliar y hacen sinapsis con las neuronas parasimpáticas postsinápticas que se encuentran dentro de este.
Las neuronas del ganglio ciliar proyectan fibras postsinápticas por medio de nervios ciliares cortos para inervar a los músculos ciliar y esfínter de la pupila.
El nervio motor ocular común transporta fibras parasimpáticas que van a los esfínteres de las pupilas y a los músculos ciliares de los ojos.
Nervio facial: VII par craneal
El nervio facial (VII par craneal) transporta fibras parasimpáticas presinápticas desde los núcleos salival superior y lagrimal y hace sinapsis con las neuronas postsinápticas encontradas en los ganglios pterigopalatino y submandibular.
El ganglio pterigopalatino proyecta fibras postsinápticas a través del nervio petroso mayor, que suministra la inervación parasimpática a la glándula lagrimal y la mucosa nasal.
La cuerda del tímpano inerva la glándula submandibular.
El nervio facial (par craneal VII) transporta fibras parasimpáticas que pasan a las glándulas lacrimales, nasales y submandibulares.
Las fibras parasimpáticas procedentes del nervio facial también participan en la inervación de las glándulas salivales palatinas, faríngeas y sublinguales.
Nervio glosofaríngeo: IX par craneal
El nervio glosofaríngeo (IX par craneal) transporta las fibras presinápticas del núcleo salival inferior, el cual hace sinapsis con las neuronas postsinápticas encontradas en el ganglio ótico.
El ganglio ótico proyecta fibras postsinápticas a través del nervio auriculotemporal para la inervación parasimpática de la glándula parótida.
El nervio glosofaríngeo (par craneal IX) transporta fibras parasimpáticas que llegan a la glándula parótida.
Nervio vago: X par craneal
El nervio vago (X par craneal) proporciona aproximadamente el 75 % del flujo total de salida parasimpática.
El nervio vago suministra las vísceras torácicas y la mayor parte del tracto gastrointestinal.
Las fibras parasimpáticas presinápticas del nervio vago se originan desde el núcleo dorsal del nervio vago y el núcleo ambiguo en el tronco encefálico.
Las fibras presinápticas viajan dentro del nervio vago para alcanzar varios ganglios parasimpáticos alrededor y dentro de los órganos del tórax y abdomen.
Al hacer sinapsis, los ganglios proyectan fibras postsinápticas cortas, que luego inervan los órganos diana.
El nervio vago desciende por el cuello, atraviesa la cavidad torácica, para alcanzar la abdominal.
En esta trayectoria inerva órganos como los pulmones, el corazón, el esófago, el estómago, el hígado, la vesícula biliar, el páncreas y la primera parte del intestino.
El nervio vago transporta fibras parasimpáticas presinápticas que pasan a las regiones torácica y abdominal del cuerpo.
Este nervio proporciona inervación parasimpática al corazón, pulmones, esófago, estómago, intestino delgado, mitad proximal del colon, hígado, vesícula biliar, páncreas y porciones superiores de los uréteres.
| Nervio craneal | Ganglio principal | Órganos o estructuras inervados |
|---|---|---|
| III, oculomotor | Ciliar | Esfínter de la pupila y músculo ciliar |
| VII, facial | Pterigopalatino y submandibular | Glándulas lagrimal, nasal, submandibular y sublingual |
| IX, glosofaríngeo | Ótico | Glándula parótida |
| X, vago | Ganglios próximos o dentro de las vísceras | Vísceras torácicas y abdominales |
Ganglios parasimpáticos craneales
Las fibras hacen sinapsis en cuatro ganglios específicos en la cabeza y el cuello: ótico, ciliar, pterigopalatino y submandibular.
- Ganglio ciliar: anexo al nervio oculomotor (III).
- Ganglio pterigopalatino: anexo al nervio facial (VII).
- Ganglio ótico: anexo al nervio glosofaríngeo (IX).
- Ganglio submandibular: también anexo al nervio facial (VII).
Si bien estos ganglios están formados principalmente por neuronas provenientes de los nervios mencionados anteriormente, tienen una relación macroscópica que puede resultar contradictoria.
El ganglio pterigopalatino, si bien recibe fibras del nervio facial, a simple vista se observa asociado al nervio maxilar en la fosa pterigopalatina, incluso algunas fibras provenientes del nervio maxilar atraviesan el ganglio sin hacer sinapsis en él.
El ganglio ótico está adherido al nervio mandibular y el ganglio submandibular al nervio lingual.
Muchos nervios autónomos se sirven del trayecto de los nervios craneales para llegar a su destino, sin estar conectados neuronalmente a ellos.
División sacra del sistema nervioso parasimpático
La distribución parasimpática sacra se origina desde los segmentos S2 a S4 de la médula espinal.
Las fibras preganglionares abandonan la médula a través de los ramos anteriores de los nervios espinales, para formar los nervios esplácnicos pélvicos.
Estas fibras constituyen la eferencia sacra parasimpática.
Los nervios espinales sacros suministran inervación parasimpática al colon distal, recto, vejiga y órganos reproductores.
Las fibras preganglionares se originan en los ramos anteriores de los nervios espinales sacros desde S2-S4.
Estos forman los nervios esplácnicos pélvicos, que transportan fibras parasimpáticas hacia los ganglios ubicados en el plexo hipogástrico o en las paredes del órgano objetivo.
Desde los ganglios, las neuronas posganglionares llevan la inervación parasimpática a los órganos objetivo.
Las fibras parasimpáticas sacras viajan a través de los nervios esplácnicos pélvicos que abandonan el plexo sacro a cada lado de la médula espinal y se distribuyen inervando las vísceras pélvicas.
La eferencia sacra inerva el tercio distal del colon transverso, el colon descendente, el colon sigmoide, el recto, la vejiga urinaria, porciones inferiores de los uréteres y genitales externos.
La distribución de estos alcanza al colon descendente, colon sigmoideo, recto, vejiga, pene o clítoris.
En el plexo unas fibras se dirigen superiormente y entran en el plexo hipogástrico superior y se distribuyen por las arterias que irrigan el intestino distal.
Distribución parasimpática por órganos
Ojos
La inervación parasimpática que transporta el nervio oculomotor da como resultado dos tipos de reacciones en el ojo: la contracción del músculo esfínter de la pupila, que lleva a la constricción de la pupila (miosis), y la contracción del músculo ciliar.
La contracción del músculo ciliar resulta en la relajación de las fibras zonulares del lente, permitiendo que esta se encoja y aumente su convexidad.
Este proceso lleva al aumento del poder de refracción del lente para mantener una imagen clara y enfocar un objeto cercano, y es una parte de la acomodación del ojo.
La estimulación parasimpática del ganglio pterigopalatino a través del nervio facial causa aumento en la actividad de la glándula lagrimal, resultando en un aumento en la producción de lágrimas.
Glándulas salivales y lagrimales
La inervación parasimpática transportada a través de los nervios facial y glosofaríngeo estimula la secreción de las glándulas submandibular, sublingual y parótida.
El resultado final es una salivación aumentada, que promueve la digestión.
Los nervios faciales también participaron en este sistema, llevando información que permite la generación de saliva y mucosa en la boca y de lágrimas en los ojos.
Corazón y vasos sanguíneos
El sistema parasimpático provoca en el corazón una respuesta opuesta a la del sistema simpático.
El nervio vago actúa en el nodo atrioventricular (AV), ralentizando su conducción y, por lo tanto, disminuyendo la frecuencia cardíaca.
El sistema parasimpático disminuye el ritmo y la fuerza de la contracción cardíaca.
La estimulación parasimpática también relaja la musculatura lisa de los vasos sanguíneos periféricos, causando su vasodilatación.
Por otro lado, al actuar en los músculos lisos de los vasos coronarios, los nervios parasimpáticos producen vasoconstricción en respuesta a la disminución en la demanda de oxígeno.
Sistema respiratorio
A nivel de los pulmones, el SNPS contrae los músculos lisos del sistema traqueobronquial, causando broncoconstricción y promoción de la secreción mucosa en los bronquios.
En el sistema respiratorio el parasimpático actúa produciendo broncoconstricción, es decir, permitiendo su contracción y relajación.
Participa en su ritmo normal y permite que el sistema respiratorio reduzca la entrada de oxígeno en situaciones en las que previamente se ha precisado de un aumento de él.
Tracto gastrointestinal
Las eferencias parasimpáticas que emite el nervio vago tienen un efecto más directo en la digestión, aumentando la liberación de los jugos gástricos y enzimas del estómago, páncreas y vesícula biliar así como aumentando la peristalsis del tracto gastrointestinal.
El sistema parasimpático estimula el movimiento del tracto digestivo y la liberación de enzimas digestivas.
Además de recuperar el estado normal, esto provoca que el organismo sea capaz de recuperar las reservas energéticas que ha perdido, con lo que se trata de algo fundamental.
En la boca, estimula la producción de saliva.
El SNPS también causa contracción del recto y relajación del músculo esfínter interno del ano para permitir la defecación.
Plexos entéricos
El nervio vago inerva las vísceras abdominales al formar dos plexos a lo largo de toda la longitud del intestino.
El plexo nervioso submucoso (de Meissner) se encuentra en la submucosa del tubo digestivo y contiene solo información parasimpática del nervio vago (X par craneal).
El plexo nervioso mientérico (de Auerbach) se ubica en la capa muscular externa del tubo digestivo.
Contiene las fibras parasimpáticas del nervio vago, así como las fibras simpáticas de los nervios esplácnicos torácicos.
La división entérica fue definida a comienzos del siglo XX por Langley en consideración a que el tubo digestivo y otros órganos relacionados, como el páncreas y el hígado, presentan una muy evidente red neuronal.
El tubo gastrointestinal presenta tantas neuronas como la médula espinal.
Las neuronas de los plexos parecen regular la motilidad gastrointestinal y la función secretora.
Aunque algunos autores han asignado una gran autonomía a este sistema, en la actualidad se están dando evidencias de que actividades mecánicas, secretoras y de absorción del sistema gastrointestinal también son reguladas desde el sistema nervioso central.
Al respecto, existe una clara relación anatómica entre las fibras preganglionares del vago y los plexos entéricos.
Hígado, vesícula biliar y páncreas
Las eferencias parasimpáticas aumentan la liberación de los jugos gástricos y enzimas del estómago, páncreas y vesícula biliar.
El sistema parasimpático estimula la producción y almacenamiento de glucógeno, contribuyendo a la preservación de energía.
También favorece la secreción exocrina del páncreas.
Sistema urinario
Las eferencias parasimpáticas sacras actúan en las vísceras pélvicas.
Estas fibras causan la relajación del esfínter interno de la vejiga y contracción simultánea del músculo detrusor de la pared de la vejiga.
Esto aumenta la presión intraluminal dentro de la vejiga, promoviendo así la micción.
El sistema parasimpático inerva tanto la vejiga como el esfínter anal, contrayendo la primera y relajando la segunda.
El sistema urinario parasimpático normaliza la producción de orina, contrae el músculo detrusor de la vejiga y relaja el esfínter uretral interno.
Aparato genital
El sistema parasimpático también tiene una importante vinculación con la sexualidad humana.
El SNPS estimula los tejidos eréctiles de los genitales externos, permitiendo que ocurra una erección del pene o del clítoris.
El sistema parasimpático favorece la erección peniana en hombres, la lubricación vaginal, la secreción de órganos reproductores, la erección del clítoris y la relajación uterina en mujeres.
La división sacra inerva órganos del aparato genital.
Funciones generales: reposo y digestión
La principal función del sistema nervioso parasimpático es la de generar un estado de reposo que permita al organismo ahorrar o recuperar energía, provocando una relajación del cuerpo y recuperando su estado tras la presencia de estímulos activadores.
El sistema nervioso parasimpático es anabólico; conserva y restablece.
La acción colectiva del sistema nervioso parasimpático puede describirse como “reposo y digestión”. Domina durante periodos de actividad tranquila y ayuda a devolver el cuerpo a un estado de relajación.
El sistema nervioso simpático es principalmente activo durante los períodos de tensión o estrés, mientras que el parasimpático domina las acciones durante los períodos de reposo.
Bajo ninguna circunstancia reposo significa inactividad, dado que la función del sistema parasimpático es de conservar y acumular energía, y en esto intervienen múltiples procesos.
Las frases comunes que se utilizan para identificar el estado del cuerpo durante la dominancia de los dos sistemas son: “enfrentar o huir” o “lucha o huida” (fight or flight) para el sistema nervioso simpático y “descansa y digiere” (rest and digest).
De este modo podemos considerar al sistema parasimpático el reflejo inverso del sistema simpático, debido a que ambos sistemas en general realizan acciones que se oponen entre sí.
En definitiva, el sistema nervioso parasimpático realiza una serie de funciones automáticas cuya existencia tiene sentido a partir de la acción conjunta con el sistema nervioso simpático, con el cual se complementa.
Comparación funcional con el sistema simpático
El sistema nervioso simpático es algo así como el «acelerador» de nuestro cuerpo. Es el responsable de activar una respuesta de «lucha o huida» cuando enfrentamos una situación de peligro o estrés.
El sistema nervioso parasimpático es lo contrario o complementario al sistema simpático, el «freno» del cuerpo, encargado de restaurar y mantener la calma después de una situación de estrés.
Mientras el sistema simpático prepara para la acción y en general provoca una aceleración del organismo y su metabolismo, el parasimpático provoca reacciones que preparan para el ahorro y la recuperación de energía, enlenteciendo el sistema.
| Órgano o función | Sistema simpático | Sistema parasimpático |
|---|---|---|
| Pupilas | Midriasis, dilatación de la pupila | Miosis, contracción de la pupila |
| Corazón | Aumenta el ritmo y la fuerza de la contracción | Disminuye el ritmo y la fuerza de la contracción |
| Pulmones | Broncodilatación y disminución de la secreción bronquial | Broncoconstricción y aumento de la secreción bronquial |
| Sistema digestivo | Inhibe la peristalsis y contrae esfínteres | Estimula la peristalsis y relaja esfínteres |
| Vejiga | Disminuye la producción de orina y contrae el esfínter interno | Contrae el detrusor y relaja el esfínter uretral interno |
| Aparato genital | Orgasmo y eyaculación | Erección de los genitales externos |
Cuándo se activa el sistema parasimpático
Existen múltiples estímulos que disparan nuestras reacciones de alarma. Estrés y amenazas potenciales nos alteran y provocan una activación del organismo.
Dicha activación supone el consumo de gran cantidad de energía. Sin embargo, pasado el momento en que es necesario estar alerta, es necesario cesar ese gasto energético tranquilizándonos, relajando nuestros sistemas corporales y volviendo a un estado normal.
Este proceso, que al igual que en el momento de activarse es llevado a cabo a nivel fisiológico de forma inconsciente e involuntaria, es realizado por el sistema nervioso parasimpático.
A diferencia del sistema simpático, que se activa en situaciones de peligro para estimular muchas funciones de órganos, el parasimpático comienza a funcionar cuando ya ha pasado ese estado de ansiedad, por lo que crea en los órganos y en el cuerpo un estado de calma cuando ha culminado el peligro.
Entonces, se activa como un mecanismo de retorno para regular a las funciones que se activaron en el cuerpo, gracias a la excitación de las neuronas y de las fibras nerviosas.
Sus fibras nerviosas se activan para producir un estado de calma corporal.
Alteraciones del sistema parasimpático
Si alguna de las partes de este sistema nervioso se altera, lo que encontraremos es que el cuerpo no será capaz de crear un estado de calma.
Por lo que el corazón y los pulmones que son algunos de los órganos estimulados, se mantienen en constante agitación con la frecuencia cardíaca y la respiratoria elevada.
Así mismo la micción se presentaría de forma involuntaria y la pupila se mantiene dilatada.
Los trastornos del sistema nervioso autónomo producen insuficiencia o fallo y pueden afectar cualquier aparato del cuerpo.
Manifestaciones de insuficiencia autónoma
Los síntomas que sugieren insuficiencia autónoma incluyen: intolerancia ortostática, intolerancia al calor, pérdida del control vesical e intestinal y disfunción sexual, incluyendo disfunción eréctil masculina.
Otros posibles síntomas incluyen sequedad de ojos y de boca, pero son menos específicos.
Las causas más frecuentes de insuficiencia autónoma son diabetes, neuropatías periféricas, envejecimiento y enfermedad de Parkinson.
Otras causas incluyen ganglionopatía autónoma autoinmunitaria, atrofia multisistémica, insuficiencia autonómica pura, trastornos de la médula espinal, trastornos de la unión neuromuscular, ciertas infecciones virales, lesión de los nervios en el cuello y algunos fármacos.
La neuropatía autonómica cardíaca diabética es una complicación seria y común de la diabetes mellitus que a menudo está infradiagnosticada pero puede llevar a una gran morbilidad y mortalidad, debido a la carga cardiovascular asociada.
También, sus efectos en el sistema nervioso parasimpático causan disturbios cardiovasculares severos, incluyendo la taquicardia en reposo, intolerancia al ejercicio e hipotensión postural.
Evaluación clínica
En un paciente normalmente hidratado, una disminución sostenida de al menos 20 mmHg en la presión arterial sistólica o una disminución de al menos 10 mmHg en la presión arterial diastólica al ponerse de pie indica hipotensión ortostática.
Deben observarse los cambios de la frecuencia cardíaca con la respiración y la bipedestación; si no hay una arritmia sinusal fisiológica ni aumenta la frecuencia con la bipedestación indican insuficiencia autónoma.
Por el contrario, los pacientes con síndrome de taquicardia postural ortostática presentan de forma característica taquicardia postural con un aumento de la frecuencia cardíaca superior a 30 latidos por minuto sin hipotensión.
La miosis y la ptosis palpebral (síndrome de Horner) sugieren una lesión simpática.
Una pupila dilatada y arreactiva (pupila de Adie) sugiere una lesión parasimpática.
Los reflejos genitourinarios y rectales anormales pueden indicar deficiencias del sistema nervioso autónomo.
Su examen incluye el reflejo cremastérico, el reflejo de contracción anal y el reflejo bulbocavernoso.
Importancia de las divisiones parasimpáticas
La división craneal y la división sacra no son dos sistemas independientes, sino dos vías anatómicas que distribuyen la actividad parasimpática a regiones distintas del organismo.
La división craneal controla principalmente la pupila, la acomodación visual, las glándulas lagrimales y salivales, el corazón, los pulmones y gran parte del aparato digestivo.
La división sacra controla principalmente la actividad del colon distal, el recto, la vejiga y los órganos genitales externos.
La organización craneosacra permite que el sistema nervioso parasimpático reduzca la actividad cardíaca y respiratoria, estimule la digestión, facilite la micción y participe en la respuesta sexual.
Por medio de fibras preganglionares largas, ganglios próximos a los órganos y fibras posganglionares cortas, el sistema puede producir respuestas específicas y localizadas en los órganos efectores.
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