El 2 de abril de 1987, Juan Pablo II se reunió con cerca de 45 mil jóvenes en el Estadio Nacional de Santiago, donde entregó un mensaje sobre responsabilidad social y fe. En medio de las dificultades que se vivían en aquellos tiempos en el país, el Papa señaló a los jóvenes el único camino que nunca falla: mirar a Cristo.
Con un discurso cargado de simbolismo, el recordado Papa protagonizó uno de los encuentros más recordados de su visita a Chile. Su mensaje sigue siendo recordado no solo por su contenido religioso, sino por su llamado a la participación activa de la juventud en la construcción de la sociedad.
El encuentro del 2 de abril de 1987
La tarde del 2 de abril de 1987 quedó grabada en la memoria colectiva de Chile. En el Estadio Nacional, uno de los lugares más simbólicos del país, Juan Pablo II se encontró con cerca de 45 mil jóvenes, en una jornada que mezcló fervor religioso, contexto político y una energía pocas veces vista en esos años.
El encuentro ocurrió en plena dictadura, marcando un hito por su impacto político, religioso y social. Horas antes, el Pontífice había sostenido una reunión con Augusto Pinochet en el Palacio de La Moneda, además de una visita a la población La Bandera, donde recibió testimonios sobre la situación social del país.
Sin embargo, fue su encuentro con los jóvenes el que marcaría uno de los momentos más recordados de su visita. A eso de las 20:00 horas, el Papa apareció en el recinto deportivo entre aplausos, vítores y cánticos.

En su discurso inicial, hizo una referencia directa al lugar donde se encontraba: lo describió como un espacio de competencias deportivas, pero también como un sitio de “dolor y sufrimiento en épocas pasadas”, provocando una de las ovaciones más intensas de la jornada.
El Estadio Nacional, que años antes había sido utilizado como centro de detención tras el golpe de Estado de 1973, se transformó esa noche en un espacio de encuentro, expresión y esperanza para miles de jóvenes.
Un mensaje de fe en medio de las dificultades
Presentamos un fragmento del inolvidable discurso que el Papa Juan Pablo II dirigió a los jóvenes en el Estadio Nacional de Santiago de Chile, el 2 de abril de 1987. Un mensaje que trasciende el tiempo y resuena con fuerza en nuestros días.
Es emocionante oír la fuerza con la que el Papa habla a los jóvenes y la claridad con la que lo hace. En medio de las dificultades que se vivían en aquellos tiempos en el país, el Papa señaló a los jóvenes el único camino que nunca falla: mirar a Cristo.
Escuchemos también nosotros el consejo del Papa y busquemos aplicarlo a nuestra vida.
Responsabilidad y participación de los jóvenes
Con hojas en la mano y un español cargado de acento polaco, Juan Pablo II desplegó un estilo cercano y enérgico. Su intención era clara: conectar con los jóvenes, quienes lo esperaron por horas.
Durante su intervención, hizo un llamado directo a la responsabilidad. Invitó a los jóvenes a asumir un rol activo en la sociedad. Les pidió desarrollar un sentido crítico frente a la realidad del país. Enfatizó que no bastaba con denunciar, sino que era necesario proponer cambios.
El mensaje no reducía la responsabilidad juvenil a la crítica de las circunstancias. La invitación consistía en participar activamente en la transformación de la sociedad, con conciencia, compromiso y propuestas concretas.
| Aspecto del encuentro | Dato principal |
|---|---|
| Fecha | 2 de abril de 1987 |
| Lugar | Estadio Nacional de Santiago |
| Asistencia estimada | cerca de 45 mil jóvenes |
| Contexto | plena dictadura |
| Tema central | responsabilidad social y fe |
“No tengáis miedo de mirarlo a Él”
Uno de los momentos más recordados ocurrió cuando señaló: “No tengáis miedo de mirarlo a Él”, apuntando hacia una imagen de Jesús instalada en el estadio.
La frase concentró el centro espiritual del discurso: ante la incertidumbre, las dificultades y los desafíos de la vida social, los jóvenes estaban llamados a dirigir la mirada hacia Cristo.
También generó reacciones espontáneas cuando llamó a rechazar lo que definió como “el ídolo del sexo y del placer”, provocando un “No” colectivo en tono de broma entre los asistentes, reflejando la cercanía que logró con el público.
Palabras del Papa Juan Pablo II a los jóvenes chilenos (1987)
Fe, juventud y contexto político
El evento no solo tuvo un carácter religioso. En plena dictadura militar, las concentraciones masivas no eran habituales, por lo que el ambiente vivido esa tarde fue excepcional.
Testimonios de la época reflejan esa mezcla de emociones. Mónica Marín, voluntaria de la Parroquia Santo Tomás Moro, recordó que incluso mencionó ante el Papa que su familia era perseguida por su labor con víctimas del régimen.
Por su parte, asistentes como Alberto Ramírez rememoran que, junto al fervor religioso, también se escuchaban consignas políticas, dando cuenta del clima social del momento.
El Estadio Nacional, que años antes había sido utilizado como centro de detención tras el golpe de Estado de 1973, se transformó esa noche en un espacio de encuentro, expresión y esperanza para miles de jóvenes.
Una frase sobre el futuro de Chile
Al cierre de su intervención, Juan Pablo II dejó una frase que sintetizó el espíritu de la jornada: “El futuro de la justicia y de la paz pasa por sus manos”.
A casi cuatro décadas de ese encuentro, su mensaje sigue siendo recordado no solo por su contenido religioso, sino por su llamado a la participación activa de la juventud en la construcción de la sociedad.
La vigencia del mensaje
El discurso de Juan Pablo II continúa resonando porque vinculó la fe con la responsabilidad frente a la realidad. El Papa habló a una generación que vivía un período de profundas tensiones y le recordó que la esperanza no podía separarse del compromiso.
Su llamado a mirar a Cristo estuvo unido a una invitación a no permanecer indiferentes. La juventud debía asumir un rol activo, desarrollar un sentido crítico y trabajar por cambios capaces de abrir un futuro de justicia y paz.
La fuerza del encuentro estuvo también en el contraste entre la historia del lugar y el sentido de la jornada. Un espacio asociado anteriormente al dolor y al sufrimiento se convirtió en escenario de una reunión masiva marcada por la fe, la expresión pública y la esperanza.
Preguntas frecuentes sobre el discurso
¿Cuándo ocurrió el encuentro de Juan Pablo II con los jóvenes en el Estadio Nacional?
El encuentro se realizó el 2 de abril de 1987, durante la visita oficial del Papa a Chile, en el marco de una intensa agenda que incluyó reuniones políticas y sociales.
¿Cuántas personas asistieron al evento?
Se estima que cerca de 45 mil jóvenes llegaron al Estadio Nacional para escuchar el mensaje de Juan Pablo II, en una de las convocatorias más masivas de la época.
¿Cuál fue la frase más recordada del discurso?
Una de las frases más icónicas fue: “No tengáis miedo de mirarlo a Él”, junto con el cierre donde afirmó que el futuro de la justicia y la paz depende de los jóvenes.