Diferencias entre partidos políticos: ideologías, organización y función democrática

Un partido político es una organización de interés público cuyo objetivo es ejercer el poder político para aplicar su programa. En las democracias liberales promueve la participación de la ciudadanía en la vida política y contribuye a la integración de la representación nacional.

Quienes lo conforman comparten objetivos, intereses, visiones de la realidad, principios, valores y proyectos para ejecutar total o parcialmente en gobiernos democráticos de países. Estos son los encargados de presentar candidaturas a ocupar diferentes cargos políticos. Para eso movilizan el llamado apoyo electoral.

Es esencial para contribuir a estructurar el apoyo político a determinados programas, intereses socioeconómicos y valores. En las democracias liberales, basadas en el pluralismo político, los partidos políticos constituyen el principal instrumento de participación política de los ciudadanos y de canalización del pluralismo de la sociedad a las instituciones.

Parlamento y diversidad de partidos políticos

Qué es un partido político

El concepto de partido político ha sido definido de diferentes maneras según el momento histórico y la específica realidad sociocultural. En realidad, como ha señalado el politólogo de la Universidad de Barcelona Jordi Matas Dalmases, «es difícil ofrecer una definición que pueda englobar a todos los partidos políticos de todas las épocas y de todos los países, puesto que los partidos... han sido y siguen siendo muy heterogéneos».

En lo que coinciden la mayoría de los autores es en que la característica principal de los partidos políticos es que su objetivo es ejercer el poder político para, solos o en coalición, llevar a cabo su programa de gobierno.

Las considerables dificultades para establecer una definición unánime del concepto de partido político han llevado a la doctrina a identificar cuatro características fundamentales, que se perfilan como criterios para considerar que una organización determinada es un partido político.

  • Un partido político es una organización estable y permanente durante un tiempo que cuentan con una ubicación urbana donde se reúnen sus líderes para planificar sus proyectos políticos.
  • Se basa en una ideología y un programa de gobierno para definir unos objetivos.
  • Busca alcanzar dichos objetivos mediante el ejercicio del poder político.
  • Dicho ejercicio busca ocupar cargos públicos electivos.

En todo caso, esta caracterización solo es válida para los sistemas políticos democráticos, pluralistas y competitivos.

Los partidos políticos son los principales vehículos para organizar la representación política, la competencia política y la rendición de cuentas democrática. Vinculan al Estado y a la sociedad civil, pueden influir en el poder ejecutivo, formular políticas públicas, participar en la selección de dirigentes políticos, estructurar las opciones electorales y facilitar coaliciones.

La diferencia entre partidos políticos e ideologías

La política nos define como ciudadanos. Solemos hablar de políticas de izquierda o de derecha pero, ¿en qué se diferencian?

Izquierda y derecha: sociedad e individuo

Se trata de una diferencia de enfoque a la hora de gobernar. A grandes rasgos, la ideología de izquierdas desarrolla sus políticas pensando en la sociedad, definida como un conjunto de personas que forman una comunidad.

Las medidas de izquierdas tienen como objetivo crear un estado del bienestar del que puedan beneficiarse todas las personas. Por otro lado, la ideología de derechas está más centrada en el individuo y la iniciativa privada.

Esta diferencia constituye una orientación general y no elimina la diversidad existente dentro de cada espacio ideológico. Los partidos políticos pueden combinar elementos de distintas tradiciones, adaptar sus programas a las circunstancias nacionales o concurrir en coaliciones electorales.

Conflictos sociales que originan partidos

El politólogo noruego Stein Rokkan ha propuesto una tipología de partidos que en lugar de basarse en el aspecto organizativo, como Duverger (y Kirchheimer), lo hace en los elementos programáticos e ideológicos, a partir de los ejes de conflicto o cleavages existentes en las sociedades modernas.

  • Conflicto entre el centro y la periferia.
  • Conflicto sobre las relaciones entre la Iglesia y el Estado.
  • Conflicto entre el campo y la ciudad.
  • Conflicto entre el trabajo asalariado y el capital.

Comporta la aparición de partidos defensores de los trabajadores, como los partidos socialistas, y de los propietarios.

Diferencias según el origen y la organización

Partidos de notables o de creación interna

Partidos de creación interna o partidos de notables: nacen en el seno del Parlamento. En un principio se presentaron como facciones que se disputaban el poder, por ejemplo los Tories (conservadores) y los Whigs (liberales) en Inglaterra, especialmente durante el siglo XIX.

Tenían una connotación negativa, se creía que actuaban en desmedro del bien común persiguiendo intereses egoístas. Pero con el tiempo se tornó evidente la imposibilidad de mantener una relación directa entre el pueblo y sus representantes.

Partidos de notables: nacen entre principios y mediados del siglo XIX en Europa, en el marco de regímenes liberales y de sufragio censitario. Contaban con estructuras organizativas mínimas, asentadas sobre redes interpersonales en el seno de un ámbito geográfico reducido. Débilmente ideologizados.

Partidos de masas o de creación externa

Partidos de creación externa o partidos de masas: surgen a partir de la lucha por la extensión de los derechos políticos entre fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX.

Aparecen estrechamente vinculados con grupos que realizaban sus actividades fuera del Parlamento, como los sindicatos, entidades religiosas y periódicos. Por ejemplo, el Partido Laborista británico.

Los partidos de masas resolvían los problemas de financiación que requiere el funcionamiento de un partido mediante el reclutamiento masivo de afiliados. Su organización solía ser una estructura piramidal jerárquica: la base estaba formada por los militantes y la cúspide por la élite dirigente del partido.

Partidos de masas: surgen a fines del siglo XIX y comienzos del XX en Europa y se extienden en la actualidad a países asiáticos y africanos. Se caracterizan por tener una organización sólida y una amplia base de afiliados que aportan económicamente al partido.

Partidos multicompresivos o «catch-all»

Partidos multicompresivos ("Catch-all party"): según Kirchheimer, durante la segunda mitad del siglo XX, el crecimiento económico y el desarrollo del estado del bienestar supusieron una mejora en las condiciones generales de la población, y difuminaron la distinción entre masas obreras y élites, surgiendo una clase social heterogénea de límites difusos, la clase media.

Eso hizo surgir organizaciones con estrategias interclasistas, cuyo mensaje político se dirigía a grupos muy amplios y diversos. Al mismo tiempo, la aparición de medios de comunicación de masas favoreció que muchos partidos pasaran de una organización burocrática que movilizaba electorados a una estructura más flexible que recurría a los medios para la difusión de ideas.

Partidos «cártel»

Partidos "cártel": al dejar muchos partidos de tener un grupo social de referencia bien definido, renunciaron a la lealtad de recursos y a buen número de presupuestos ideológicos.

Como alternativa de financiación, muchas estructuras partidarias pasaron a depender de recursos públicos. Esta fuente llevó a los partidos a funcionar como cárteles que impedían o trataban de impedir el acceso a dicho recurso por parte de competidores, razón por la que se los describe con el término "cartel" tomado de los economistas de la competencia imperfecta.

En un sistema dominado por partidos de tipo "cártel", los partidos mayoritarios forman una clase política homogénea que impide la competencia de nuevas formaciones, lo cual maximiza su financiación y los beneficios para sus miembros.

Estos partidos usan su posición hegemónica para reservarse la mayor parte de las ayudas públicas (sean subvenciones o prerrogativas de cualquier naturaleza, como tener espacios gratuitos en los multimedios de difusión), buscando excluir a partidos minoritarios.

Grupos étnicos y partidos electoralistas

Grupos étnicos: se conforman principalmente en la etapa de la descolonización de los años 60 y años 70. Carecen de una organización demasiado extendida y sofisticada. No tienen estructuras programáticas que incorporen a toda la sociedad.

Partidos electoralistas: se consolidan en la década de 1970 en el marco de la expansión de los medios de comunicación y el declive del estado del bienestar. Son organizacionalmente débiles aunque d...

Tipo de partidoOrigen o contextoRasgos principales
Partidos de notablesPrincipios y mediados del siglo XIXEstructuras mínimas, redes interpersonales y débil ideologización
Partidos de masasFines del siglo XIX y comienzos del XXOrganización sólida, amplia base de afiliados y estructura jerárquica
Partidos multicompresivosSegunda mitad del siglo XXEstrategias interclasistas y mensajes dirigidos a grupos amplios
Partidos «cártel»Desarrollo de la financiación públicaDependencia de recursos públicos y protección frente a competidores
Grupos étnicosAños 60 y años 70Organización poco extendida y programas que no incorporan a toda la sociedad
Partidos electoralistasDécada de 1970Expansión de los medios de comunicación y organización débil

Diferencias históricas entre partidos y facciones

Históricamente la idea de partido fue inherente a la concepción de poder compartido (antagónico a la idea de poder monopólico de la monarquía) y responsable ante las diversas partes de la sociedad que con el tiempo se consolidó como medio de expresión de la voluntad ciudadana y la acción del gobierno.

Diferentes facciones políticas que han luchado por el poder han existido desde hace siglos. Algunos ejemplos históricos que muestran un cierto protopartidismo serían los optimates y populares en la República romana, los güelfos y gibelinos durante la Edad Media o los jacobinos y los girondinos en la Francia revolucionaria, los Whigs y los Tories en el Reino de Gran Bretaña.

Se ha destacado la paradoja de que los partidos políticos nacieran en el seno de los Estados liberales ya que la base fundamental del liberalismo era el individualismo y la teoría de la voluntad general, lo que «en principio tendría que suponer el rechazo a cualquier fenómeno -como los partidos- que resquebrajara estos principios y la unidad de la nación».

Sin embargo, el desarrollo del parlamentarismo dio nacimiento a los grupos parlamentarios -la agrupación de los diputados afines ideológicamente con el fin de actuar (y votar) de forma conjunta, como los whigs y tories en el Parlamento británico- y de los grupos parlamentarios nacieron los partidos políticos.

En principio se trató de partidos de notables, pero conforme se fue ampliando el derecho de sufragio y los Estados liberales se transformaron en Estados democráticos (el sufragio universal se impuso al sufragio censitario) nacieron los partidos de masas.

Partidos liberales, conservadores y socialistas

Esta lucha fue exportada a América tras la independencia, en donde los enfrentamientos entre liberales y conservadores tomaron un distinto cariz.

Sin monarquía o nobleza que proteger, aun así existía una aristocracia criolla que recelaba de los cambios sociales y en América Latina la existencia de la Iglesia católica que, aliada a los conservadores, buscó mantener sus privilegios.

A esto se enfrentaron los liberales de ideas vanguardistas que promovieron la secularización del estado y combatieron los privilegios clericales.

Sin embargo, si bien los liberales a menudo promovieron derechos a las clases obreras, ya sea indirectamente porque las reformas políticas que requerían para democratizar la sociedad implicaban ampliar los derechos políticos al proletariado, o en algunos casos directamente por asequir a una postura más socio-liberal, en la práctica las clases trabajadoras no contaban con representantes políticos propios en un principio.

El surgimiento de los primeros partidos socialistas en Europa a raíz de las pésimas condiciones de la Revolución industrial cambió esto.

Estos grupos organizados de trabajadores formaron la primera Asociación Internacional de Trabajadores conocida como La Internacional o Primera Internacional, mostrando el carácter internacionalista de la misma.

Partidos socialistas comenzaron a surgir en distintos países, a menudo con características propias de su contexto.

Marxistas, socialdemócratas y anarquistas

La unidad pronto se rompería principalmente en tres grandes grupos:

  • Los marxistas que abogaban por un cambio revolucionario violento de la sociedad para establecer la dictadura del proletariado y que veían la participación electoral como algo meramente estratégico.
  • Los reformistas o socialdemócratas que consideraban que las reformas socialistas eran posibles por medios pacíficos y democráticos manteniendo el sistema parlamentario y la democracia liberal.
  • Los anarquistas que buscaban el desmantelamiento del Estado y de toda forma de autoritarismo en el mediano plazo y no tenían interés en lo electoral.

Si bien la Revolución mexicana es a menudo reconocida como la primera revolución «social» propiamente dicha (es decir, emanada de capas obreras o campesinas y no una revolución burguesa), es la Revolución rusa la primera que cambia realmente el panorama internacional con uno de los primeros gobiernos revolucionarios socialistas.

Partidos políticos, coaliciones e internacionales

Durante los años 30 Moscú, mediante la Internacional Comunista que controlaba a todos los partidos comunistas del mundo, promovió la creación de los «Frentes Populares» que buscaban la alianza entre los comunistas y otros partidos antifascistas por medio de coaliciones electorales.

Si bien esta dinámica dependería también de las relaciones de momento que tuviera Rusia con la Alemania nazi.

Tras el final de la Segunda Guerra Mundial y el desprestigio general del fascismo, los partidos de extrema derecha sufrieron una debacle que los excluyó del poder en la mayoría de países, sin dejar de existir.

Aquí irían mostrándose ya dos características que acompañarían a menudo a los partidos políticos durante el siglo XX: la existencia de las «Internacionales», es decir, redes internacionales de partidos políticos así como distintos foros, congresos y asambleas tales como la Internacional Socialista, la Internacional Demócrata de Centro, la Internacional Liberal, la Internacional Comunista, etc.; y la creación de coaliciones electorales para lograr acceder al poder sin dividir el voto entre electorados similares.

Partidos Políticos, concepto, evolución histórica, Rol institucional de los partidos.

Partidos políticos en América y Europa

En América las luchas obreras llegaron más tardíamente que en Europa.

Los movimientos políticos obreros se organizaron principalmente a principios del siglo XX, sin embargo con excepción de Estados Unidos, en la mayoría de países americanos los partidos socialdemócratas lograron posicionarse como una de las principales fuerzas políticas como sucedió en Europa.

Otra influencia importante fue de la Democracia Cristiana surgida de la Doctrina social de la Iglesia y que tanto en Europa como en América Latina representó a menudo una de las fuerzas políticas más relevantes de cada país.

En muchos países de Latinoamérica y Europa se formó un bipartidismo entre socialdemócratas y demócrata cristianos similar al previamente existente entre conservadores y liberales; Colombia (PC y PL), Venezuela (COPEI y AD), Costa Rica (PLN y PUSC), Argentina (PJ y UCR).

Los movimientos de izquierda radical también hicieron su aparición y la represión de los mismos aunado a sus grupos armados a menudo llevó a cruentas guerras civiles y conflictos bélicos con acciones cuestionables de ambos bandos.

Aun así la dinámica de los partidos políticos en la mayor parte del mundo occidental se vio directamente influenciada por la Guerra Fría viéndose enfrentados entre los partidos que se posicionaban a favor de una u otra de las grandes superpotencias en conflicto.

Incluso en los Estados Unidos, aun con el no surgimiento nunca de un partido socialista de relevancia política, la posición más a la derecha o izquierda de los dos partidos principales Demócrata y Republicano ha variado considerablemente con el tiempo, aunque actualmente se define al Republicano como conservador y al Demócrata como socio-liberal.

Nuevas diferencias después de la Guerra Fría

Tras el final de la guerra fría, habiéndose reducido las tensiones ideológicas, nuevos partidos políticos empiezan a surgir.

Los movimientos ecológicos empiezan a buscar influir políticamente en especial ante la preocupación general hacia el medio ambiente que surge desde los años setenta y ochenta, creando los Partidos Verdes.

Movimientos ciudadanos de protesta, antisistema y libertarios empiezan a organizarse en fuerzas políticas novedosas y que a menudo no pueden clasificarse fácilmente en las ideologías clásicas como los Partidos Piratas, los movimientos de indignados, animalistas y los propulsores de la democracia líquida y la directa.

Esto al punto de que algunos teóricos han incluso propuesto la eliminación de los partidos políticos por obsoletos.

El papel de los partidos en la democracia

En las democracias liberales, los partidos políticos promueven la participación de la ciudadanía en la vida política y contribuyen a la integración de la representación nacional.

Estos son los encargados de presentar candidaturas a ocupar diferentes cargos políticos. Para eso movilizan el llamado apoyo electoral.

Es esencial para contribuir a estructurar el apoyo político a determinados programas, intereses socioeconómicos y valores.

El politólogo Giovanni Sartori concibe que los partidos se conceptualizan a través de tres ideas básicas:

  1. Es diferente a una facción, en tanto no concibe un antagonismo al poder político.
  2. Es parte de un todo, en tanto representa un aspecto y a un grupo específico de la sociedad.
  3. Es un conducto de expresión, ya que como canal de expresión biunívoca, los partidos terminan por expresar ante el gobierno las inquietudes de la población y ante la población las decisiones del gobierno.

La Constitución los define como entidades de interés público que determinan sus normas y requisitos para su registro legal, las formas específicas de su intervención en el proceso electoral y los derechos y las obligaciones y prerrogativas que les corresponden, según la ley.

Agrega que tienen como fin promover la participación del pueblo en la vida democrática, contribuir a la integración de los órganos de representación política y como organizaciones de ciudadanos hacer posible el acceso de éstos al ejercicio del poder público, de acuerdo con los programas, principios e ideas que postulan y mediante el sufragio universal, libre, secreto y directo, así como las reglas para garantizar la paridad entre los géneros, en candidaturas a legisladores federales y locales.

Aclara que sólo los ciudadanos podrán formar partidos políticos y afiliarse libre e individualmente a ellos.

Partidos políticos y calidad democrática

Los partidos políticos y los sistemas de partidos son considerados por muchos como elementos centrales para el funcionamiento eficaz y la consolidación eventual de la democracia, pero esto depende de la naturaleza de los partidos políticos como instituciones y del apoyo que reciben.

¿Por qué los países tienen dificultades para poner plenamente en funcionamiento los sistemas políticos multipartidistas?

¿Cómo evolucionan los sistemas de partidos estables e institucionalizados y qué factores contribuyen a su supervivencia?

¿Qué puede revelar la interacción entre partidos políticos sobre el logro de la estabilidad en los países africanos?

Un artículo de la revista Government and Opposition utiliza una serie de indicadores para examinar la estabilidad de los partidos en África.

Este artículo explica la variación en los niveles de institucionalización de los sistemas de partidos en Asia mediante el contraste de los datos disponibles con varias hipótesis importantes de la literatura.

Las herencias históricas son una variable crucial que afecta a los niveles actuales de institucionalización de los sistemas de partidos.

Para un número significativo de sistemas de partidos institucionalizados, las herencias históricas tienen sus raíces en algún elemento de autoritarismo, ya sea como antiguos partidos autoritarios o como regímenes semidemocráticos.

Coaliciones y consolidación democrática

¿Las coaliciones preelectorales en África facilitan la consolidación democrática al contribuir a las alternancias de los gobiernos y crear sistemas de partidos competitivos e institucionalizados?

Este estudio cuantitativo concluye que las coaliciones rara vez provocan la derrota del gobierno en funciones.

También encuentra que una parte significativa de la volatilidad electoral total de un país suele deberse a las fluctuaciones en el voto de los partidos de oposición que entran y salen de las coaliciones.

Esto muestra que los miembros de las coaliciones no logran construir electorados leales ni institucionalizarse con el tiempo.

Partidos en democracias frágiles o transicionales

¿Cuáles son los problemas que enfrentan los partidos políticos en las democracias en transición?

La debilidad de los partidos en muchos países en desarrollo y poscomunistas constituye un problema serio para la democratización.

El clientelismo y la débil institucionalización limitan su contribución a la construcción democrática, la formulación de políticas, el reclutamiento político, la rendición de cuentas y la aplicación de políticas públicas.

La baja valoración de los partidos políticos es común en los Estados en desarrollo y poscomunistas, pero se sabe poco sobre el impacto de esta situación y sobre la eficacia de la asistencia a los partidos.

Una lección es no suponer que los problemas o las soluciones intentadas en una sociedad pueden trasladarse automáticamente a otra.

Los partidos autoritarios y las legislaturas pueden contribuir a la supervivencia de los regímenes. Las legislaturas autoritarias aumentan la estabilidad de los dictadores, mientras que los partidos políticos autoritarios pueden desestabilizar a los dictadores.

Esto se debe a que los partidos autoritarios influyen en la distribución del poder en una nueva democracia al ayudar a proteger los intereses de las élites autoritarias.

Representación étnica y participación de las mujeres

Se acepta ampliamente que los partidos de base amplia y multiétnicos son positivos para la democracia en sociedades étnicamente diversas.

Sin embargo, se ha prestado sorprendentemente poca atención a cómo pueden sostenerse esos partidos y evitar la fragmentación.

La medida en que los sistemas de partidos del África subsahariana están dominados étnicamente afecta negativamente a ciertos indicadores de la calidad de la democracia.

Las mujeres suelen estar infrarrepresentadas en los partidos políticos.

Los partidos que representan a minorías étnicas -en particular los que apelan a una minoría religiosa- tienden a elegir a menos mujeres, pero solo bajo sistemas de representación proporcional que no incluyen cuotas de género.

En las elecciones por distritos uninominales, los partidos étnicos eligen en realidad a más mujeres que los partidos no étnicos.

Por tanto, una conclusión clave es que las elecciones proporcionales facilitan la infrarrepresentación de las mujeres en los partidos étnicos.

En Asia meridional, las mujeres han sido jefas de Estado y miembros fundamentales de movimientos sociales de base, pero siguen estando infrarrepresentadas en los partidos políticos.

Aunque existe un aumento definitivo de la participación de las mujeres, no se ha producido un aumento equivalente del número de mujeres dirigentes políticas.

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