Si te sientas en una terraza de Barcelona o entras a un bar cualquiera te mirarán raro si pides un sándwich mixto. Entenderte, te entenderán, pero después comprenderás que en la Ciudad Condal a la combinación de pan de molde, jamón de york y queso se le llama bikini.
El bikini es un sándwich prensado y tostado, normalmente relleno de jamón y queso entre dos rebanadas de pan. Parece sencillo -y lo es-, pero también es extraordinariamente sabroso. En Barcelona y Cataluña se puede encontrar en bares, cafeterías, restaurantes y establecimientos especializados, desde versiones clásicas hasta combinaciones con trufa, sobrasada, pastrami, pollo, caviar o guisos.

Qué es exactamente un bikini
La receta clásica consiste en pan de molde tostado con jamón york y queso, aunque el sándwich mixto ha adquirido una identidad propia en Barcelona. La premisa indispensable es clara: pan de molde impregnado de mantequilla, jamón cocido y un buen queso. Nada más.
La sencillez de la receta ha permitido a chefs de alta cocina reinventarla. Restaurantes con estrellas Michelin han incorporado ingredientes gourmet como trufa, jamón ibérico y queso Comté, transformando el sándwich mixto en un auténtico lienzo culinario donde la creatividad y la fusión de tradiciones se dan cita.
En el mundo anglosajón destaca el grilled cheese, esencialmente pan tostado con abundante queso fundido. En Francia este bocadillo recibe el nombre de croque-monsieur. Nuestro bikini en España se llama mixto y, en Portugal, francesinhas. Incluso los norteamericanos han traducido el croque monsieur: lo llaman Monte Cristo, lo rebozan con huevo y lo fríen en vez de tostarlo.
Por qué en Barcelona se llama bikini
En Cataluña nadie lo llama mixto, sino bikini. El significado de la palabra en sí -un bañador de dos piezas- nada tiene que ver con esta receta.
Su origen data del año 1953 y, aunque pueda parecer extraño, el nombre nace gracias a una discoteca: la famosa Sala Bikini. En la Barcelona de 1953 abrió, en plena Avenida Diagonal, la sala de bailes Bikini.
En aquel entonces quería ser el lugar de encuentro de la burguesía, porque toda la zona de clubs, discotecas o teatros de la calle Paral·lel estaba desapareciendo poco a poco. No se trataba de cualquier tipo de local, pues tenía algo que le hizo ser lugar de referencia: el primer minigolf de España.
Además de este espacio de juego, contaba con una zona para bailar, una terraza, orquestas que interpretaban los hits musicales que sonaban por Europa y su gran y único sándwich de jamón y queso fundido. En Francia este bocadillo recibe el nombre de croque-monsieur y, en este espacio de encuentro, tenían el objetivo de imitarlo y servirlo a sus clientes.
Durante aquella época la represión franquista no permitía palabras extranjeras, así que empezó a llamarse El bocadillo de la casa. De ahí pasó a ser El bocadillo que hacen en la Bikini y, después, quizás por la economía del lenguaje, se quedó como Bikini.
Empezó a ser tan famoso que muchas personas se acercaban solo para poder probar el plato, ni siquiera para salir de fiesta. Esta sala se derribó para construir el actual centro comercial de L’Illa, pero luego reabrió y ahora existe como lugar de conciertos y discoteca normal. Aunque ya no sirven su mítico bikini, siempre se recuerda lo referente que fue dentro de la gastronomía catalana.
La Sala Bikini sigue alrededor de setenta años después acogiendo conciertos y sesiones de DJ, aunque actualmente es más conocida por su oferta de entretenimiento que por su antigua leyenda gastronómica.
El origen internacional del sándwich mixto
Todo apunta a que el culpable de poner un trozo de jamón dulce entre dos rebanadas de pan fue el conde John Montagu, que ya en el siglo XVIII pidió que se lo sirvieran así para no mancharse las manos mientras ponía en práctica su verdadera pasión: jugar a las cartas y beber té.
Según cuenta la leyenda, Montagu era tan sumamente amante del juego y de las cartas que podía estar casi 24 horas jugando. Poniendo en práctica su ingenio, le solicitó a sus cocineros que a la hora de comer le sirvieran trozos de jamón entre dos panes, así podría seguir jugando sin ensuciarse las manos.
Lo cierto es que luego los franceses hicieron una revisión con su famoso croque monsieur, pero quienes lo llevaron al olimpo del estrellato fueron, como casi siempre, los estadounidenses.
El origen del sándwich mixto, tal y como lo conocemos, se lo debemos a un inmigrante inglés llamado Harry M. Stevens, que empezó a popularizarlo en los campos de béisbol a finales del siglo XIX, cuando aún no existían los perritos calientes. Era una forma perfecta de comer algo ligero mientras veías el partido.
El éxito fue tan grande que se convirtió en el mayor proveedor de catering deportivo de la época en todo el mundo. A nuestro país no llegó hasta los años 50 y empezó a popularizarse sobre todo en los desayunos, acompañado de un café con leche. Y así se mantiene desde entonces.
Los historiadores de la gastronomía ubican algunos antecedentes del sándwich en la Francia medieval. La palabra toast deriva del francés tostée, una alusión a la antigua costumbre de colocar una rebanada de pan tostado sobre una copa de vino aromatizado para brindar “a la salud” de alguien en celebraciones. Además, se han encontrado referencias en los escritos romanos de Apicio, donde el término se relaciona con el latín tostum.
El avance tecnológico jugó un papel decisivo en la popularización del sándwich tal y como lo conocemos hoy. En 1905, Frank Shailor inventó la primera tostadora eléctrica y, apenas cuatro años después, General Electric comenzó a producirla en serie.
Cómo debe ser un buen bikini
Posiblemente, el elemento principal para lograr el “sándwich perfecto” radica en la elección del pan: se recomienda utilizar pan de molde suave, con rebanadas de no más de 2 cm de grosor, para conseguir el justo equilibrio entre una corteza crujiente y una miga tierna.
Aunque hoy en día las tostadoras eléctricas facilitan la tarea, muchos aún aprecian el toque artesanal de una sartén o plancha, buscando lograr esa tostada dorada y homogénea que permita al queso fundirse de manera ideal junto al jamón.
El resultado ideal combina una superficie dorada y crujiente con un interior caliente, cremoso y fundido. En ese milímetro dorado habita el gozo crujiente, sexy y mantecoso necesario para enamorar al paladar. Bajo la superficie, el magma láctico del queso fundido es necesario para que el bocado chorree, manche y enganche.
| Elemento | Características |
|---|---|
| Pan | Pan de molde suave, con rebanadas de no más de 2 cm de grosor |
| Grasa de cocción | Mantequilla; algunos locales utilizan mayonesa |
| Relleno clásico | Jamón cocido y queso |
| Cocción | Sartén, plancha o tostadora eléctrica |
| Textura buscada | Exterior crujiente y miga tierna |
La Bikineria: el templo barcelonés del bikini
Uno de los establecimientos más conocidos es La Bikineria, creada por el chef Joan Gurguí. Hace justo cinco años se atrevió a abrirla en una parada del Mercat del Ninot en Barcelona con la simple intención de ofrecer tres o cuatro variedades del famoso sándwich.
Poco después llegó el primer local en la zona alta de la ciudad y después otro más en la planta del supermercado de El Corte Inglés de Diagonal. Ahora, empujado por la fiebre del sándwich mixto, ha abierto su flagship en pleno distrito del Eixample barcelonés.
Un lustro después de que el chef Joan Gurguí abriera La Bikineria en el mercado del Ninot, inaugura ahora su buque insignia en el paseo de Sant Joan, 60. Además de los 11 bikinis en carta y uno efímero, aquí amplía el catálogo con clásicos del picoteo como las croquetas o la ensaladilla rusa y añade desayunos, cafés de especialidad, vinos y cócteles.
Su secreto es un pan muy fino elaborado exclusivamente con levadura natural y un buen aceite de oliva. Y sin corteza, algo que tal vez los muy puristas no compartan. Joan lo tiene claro: “para dar un equilibrio tanto al pan como a lo que contiene creo que esta opción es la mejor”.
De hecho, su mixto se acaba de llevar el galardón de bocadillo favorito de los catalanes. La carta incluye nueve opciones en total, además de las propuestas que se incorporan en el nuevo local.
- El clásico, con jamón dulce y queso Emmental que le da ese punto dulzón; es el más vendido.
- El No Tan Clásico, una versión del anterior, pero con un huevo frito.
- El bikini de pollo asado a leña, con queso Gouda y alioli suave de manzana al horno.
- El de mortadela italiana con D.O. de Bolonia, trufa, queso de cabra y nueces.
- El de pastrami, queso Cheddar, cebolla frita y mostaza de miel.
- El Balear, con sobrasada caliente de Mallorca, queso de Mahón y un hilo de miel.
- El bikini de Nutella y frambuesas, como propuesta dulce.
Si lo prefieres, te lo puedes hacer a medida. Además, cada mes Joan incluye dos o tres propuestas de bikinis efímeros que va creando con productos de temporada y que suelen desaparecer al cabo de un mes.
Vista la fiebre de los bikinis, Joan ha apostado por ampliar su horario de apertura para ofrecerlos también a la hora del desayuno. Además, su carta se completa con una selección de cócteles.
También existe la opción de take away y delivery, tanto en su versión “en crudo”, que te obligará a pasarlo por la plancha al llegar a casa para disfrutarlo caliente, como en formato “recién hecho”.
La Bikineria está en Passeig Sant Joan 60, Barcelona, y abre de martes a domingo, de 10 h a 23:30 h.

Los mejores lugares donde comer un bikini en Barcelona
Tapas 24: la versión gourmet de Carles Abellán
En Tapas 24 el gran cocinero Carles Abellán puso en marcha, hace ya unos 15 años, lo que finalmente ha resultado una tendencia en la ciudad: incluir la trufa en la fórmula del bikini gastronómico y triunfal.
Carles combina un plan muy planchado, que se convierte en una sutil y crujiente costra, con el jamón ibérico y la lacticidad de la mozzarella. El trío es muy sensual.
Lo sirven en triángulos de esbelta elegancia vertical, un skyline dorado que en realidad esconde una practicidad inapelable: resulta facilísimo ir devorando las porciones con total comodidad. Las pecas menudas de la trufa salpican el queso fundido y esparcen alrededor de la mesa aromas punzantes e irresistibles.
Es un mordisco espectacular que con el tiempo se ha convertido en un clásico moderno. Su versión toma jamón ibérico, mozzarella de búfala y finísimas láminas de trufa negra.
Bar Roma y Romita
Gala Massetti y Jordi Saavedra arrancaron hace seis meses el Bar Roma, después de haber trabajado en el restaurante Tickets, cuando formaba parte del grupo elBarri de Albert Adrià.
Su cocina es suculenta, desenfadada y autoexigente. El resultado de todo esto es que su bikini es de una calidad descomunal.
Gala barniza el pan con una fina capa de mayonesa y no con mantequilla, como es lo más habitual. Después dora a fuego muy lento el sándwich. La mayonesa dora de maravilla al tener huevo y grasa.
Luego lo termina en plancha clásica; con este procedimiento el queso edam del interior tiene tiempo de calentarse y fundir con pausa. Cuando lo cortan para traerlo a la mesa, se desliza y se derrama. Chorrea.
Lo acompañan con una salsa casera de tomate que puedes añadir o no al bocado, a voluntad.
“Abrimos el Romita a finales de septiembre del 2024 porque siempre quisimos un lugar de desayunos donde se pudiera pedir una milanesa con un flat white a cualquier hora. Al ser desayunos y comidas la propuesta fuerte, nos pareció ideal mover los bikinis del Bar Roma al Romita”, explica la cocinera Gala Masetti.
La Bikineria y sus versiones más atrevidas
La Bikineria es uno de los lugares de Barcelona dedicados exclusivamente al bikini. Aquí se pueden encontrar versiones con bacon, pastrami, mortadela, pollo asado y sobrasada, combinadas con quesos Gouda, Cheddar y Manchego.
Los puristas también tienen su opción: el restaurante ofrece una versión clásica que se puede acompañar con un vaso de vermut.
Pizzicato
Pizzicato ofrece cocina sabrosa bajo la batuta de Luciana Russo y Eduardo Hernández en el Palau de la Música Catalana, merecedora de bises y aplausos.
Ambos han subido el bikini de pollo al escenario del Palau de la Música. Su propuesta es un bikini de guiso de pollo con crema de castaña y demi-glace.
Barra Oso
El pase locuelo, guarrindongo y sabroso de Barra Oso es un sándwich crujiente de callos y morro, napado con ajada. Lo llaman katsu sando, aunque no es necesario.
Así es el bikini de Barra Oso: una versión intensa, crujiente y profundamente sabrosa.
Bistró Piropo
Quim Marquès es un enamorado de París y ha querido homenajear los bistrós a su manera, con bocados que también tienen que ver con una cocina perdida, la cocina festiva de las madres yeyés.
Su bikini de sopa de cebolla lleva comté y cansalada ibérica.
Cal Quiquet
Malena Loyer y Albert Blesa son dos veinteañeros que se han lanzado a la aventura con su primer restaurante después de conocerse en una universidad gastronómica.
Se estrenan con una casa de menjars, donde el fricandó es una terrina. Su bikini, bajo el nombre de planxat, es un tramezzini con butifarra del perol con cebolla y vi ranci, triturada hasta la textura del paté; mostaza y havarti.
Amar
El trikini de caviar, bogavante y salmón de Amar es un monumento, también por precio, en este majestuoso comedor del Hotel El Palace, uno de los más imponentes de Barcelona.
Lleva bogavante, salmón, caviar y crema fresca, y nació en Estimar de Madrid por el capricho de un cliente recién llegado de Nueva York, que desafió al chef Rafa Zafra a un bocado con precio y altura de rascacielos.
Su precio es de 160 €. ¿Bueno? Sí, muy bueno: como para no estarlo.
640
Eugeni de Diego suma un tercer restaurante en Barcelona tras Lombo y Colmado Wilmot: una cervecería donde los camareros con corbata y chaquetilla sirven huevos rellenos, empanada y un capipota picante.
Ojo al sándwich cubano, presentado como cubanito y que es otro modo de disponer de un bikini sin tener que nombrar el bikini.
Está elaborado con brioche de Pa Solà, lacón, gruyer, mayonesa, mostaza Savora y pepinillo: 60 % cubano y 40 % inventado.
Arraval
Tres jóvenes chefs se han instalado en el Hotel Casa Teva del Raval con una nova cuina catalana en versión especiada.
Defienden la cocina ravalera, que es una mezcla de lo local y de la emigración estable, de allende y aquende, guisos y especias.
Su propuesta es un bikini-no bikini de sopa de cebolla.
Last Monkey
Stefano Mazza se consideró el último mono al llegar a la hostelería y ya es un veterano: su restaurante sigue en forma con una mezcla de sabores asiáticos.
Su bikini raro lleva col fermentada con una lámina de cheddar que forma parte del brioche planchado de La Valenciana, con puntos de mayonesa con gochujang y otra con miel.
Es una propuesta asiática, personal, apetecible y a buen precio.
Franca
Fran Baixas, Gianmarco Greci y Joshua McCarty trabajan platos que permiten a la cocina catalana escapar de la rutina y lo previsible.
En Franca sirven un bikini de sepia triturada y cruda.
Gresca Bar
Gresca y Gresca Bar son ahora un solo espacio y una misma carta. Rafa Peña se ocupa de platos que ofrecen “comodidad mental” al cliente.
Es un formato ágil, cercano y más amable. El chef lo define como desenfadado.
Su bikini de lomo ibérico y queso comté es una de las propuestas destacadas.
Bar Barrigó
La gilda ha vuelto a la gastrotendencia -aunque nunca se fue del todo- y convertirla en bocadillo es una idea sorprendente de resultado sideral.
El sándwich de gilda de Bar Barrigó es un bocadillo memorable, un destello de felicidad. Es algo más suave que el pincho acidulado original, porque aquí estamos hablando de un bocadillo y no de un mordisco de aperitivo que nació para despertar papilas de forma arrebatada.
Eso sí, te lo sirven con una gilda clavada en todo lo alto.
Vint-i-quatre
Vint-i-quatre ofrece un bikini imprescindible con pasta de trufa, mozzarella y jamón ibérico, idea de Ferran Adrià allá por 1990 para un banquete.
La criatura supera los 30 años y forma parte de la mochila de Carles Abellan, bandera de tantas aperturas.
Romita
El bikini es también uno de los imprescindibles de Romita. El establecimiento nació como un lugar de desayunos donde se pudiera pedir una milanesa con un flat white a cualquier hora.
Al ser desayunos y comidas la propuesta fuerte, los responsables decidieron mover los bikinis del Bar Roma al Romita.
Más direcciones para probar bikinis clásicos y originales
Bar La Estrella
Vanessa Laguna es una cocinera salerosa que guisa y sonríe en su bar del mercado. Es un bar de alta personalidad, ambientado con estética rockabilly, vitrinas pobladas por manitas de cerdo guisadas, tortillas de distinta combinación y otras delicias que nacen en la cocina vista tras la barra.
Su bikini clásico es de hechuras generosas y, además del jamón cocido, añade queso Havarti, un buen nivel de mantequilla untada y buen pan del Forn Miralles.
También tienen una versión deluxe con jamón, quesos brie y gorgonzola y un añadido bien controlado de trufa en pasta. Esta versión lujosa es más cremosa y sabrosa, igualmente enorme y con la misma simpatía de Vanessa.
Bar La Estrella está en Pi i Margall, 73-75, 08024 Barcelona.
Pa de Kilo
En Pa de Kilo los cocineros hacen panes. Tras su paso por cocinas de restaurantes, Oswaldo Brito comanda un grupo de panaderos y cocineros que los sábados proponen bocadillos a la altura de su extraordinario pan.
En el bikini prefieren el corte de la rebanada muy grueso. De esta manera, en el mordisco encuentras todo el amor de una miga excepcional.
El exterior lo barnizan con buena mantequilla y lo planchan con cronómetro. Son cocineros y se nota: tienen un método muy pautado para todo lo que elaboran.
Luego lo envuelven en papel de horno porque no tienen sala: son bikinis para llevar.
Granja Viader
En Granja Viader nació el Cacaolat en el año 1931. La casa prepara unos bikinis con abundante mantequilla, pasados por la plancha sin que el pan quede excesivamente aplastado y con el jamón york que también venden en su vitrina de charcutería.
El surtido de chacinas comparte espacio con las mesas de mármol y las paredes forradas de recuerdos, en una sala de suelo alicatado poblada por camareros de chaleco, pajarita y maneras elegantes.
Es uno de los espacios más icónicos donde disfrutar de un bikini en Barcelona. Algunos clientes, después del bikini, piden además un suizo por su nata montada.
Este es uno de los mejores ejercicios de dorado perfecto de bikini que se pueden disfrutar en la ciudad. Tiene intenso sabor a mantequilla y un punto de fusión perfecto en el queso tometa, de La Seu d’Urgell.
Utilizan un pan espléndido del Forn Sant Josep. También preparan bikini de guanciale para los amantes de la mordida más porcina.
Si prefieres pasear por el lado más chic, puedes pedir la versión de croissant planchado con jamón y queso, que no es un bikini, pero pertenece a la misma familia.
La Granja Petitbó
La Granja Petitbó está en plena forma y se nota. Si no llegas temprano, puedes ver cómo se forman colas para disfrutar de su bikini durante el desayuno.
Este local de hechuras desenfadadas y terraza XXL en pleno Passeig de Sant Joan se toma muy en serio el resultado.
Su bikini tiene un pan grueso y jugoso, relleno con abundante queso Havarti y varias capas de pavo cocido. Dan la opción de escoger entre trufado o no trufado.
Las dos versiones están muy ricas porque tienen un mordisco amable. La rebanada gruesa permite que el conjunto sea especialmente goloso sin perder el crunchy, que en el bikini es esencial. La versión clásica resulta algo más equilibrada.
El Bristol
En El Bristol preparan bikinis delicados y algo cuquis. Son sándwiches sutiles y ligeros, pero con mucho sabor y un mordisco elegante.
El clásico muestra marcas cuadradas y abombamientos con zonas poco tostadas, de forma que la miga no está apenas aplastada y resulta muy ligera en esas zonas.
También preparan croque-monsieur, que además del gratinado canónico en su parte superior luce un pequeño acompañamiento de ensalada de brotes.
El local cuenta con una terraza de generosas dimensiones y una elevada proporción de clientela extranjera, que además de los bikinis disfruta de la repostería anglosajona.
Bar Malasang
En el bar Malasang utilizan un pan de gran calidad. Los bikinis cambian de la mañana a la noche: por la mañana los planchan y por la noche los hornean.
Utilizan en ambos casos un pan de coca muy fino y alveolado, excelente por su textura y sabor. Queda de fábula tras el proceso de dorado y tostado, y además le ponen queso abundantísimo.
También ofrecen la opción de bikini en versión más saladita, hecho con queso y jamón serrano.
El Tarannà
En El Tarannà, uno de los locales de moda de la calle Parlament de Sant Antoni, preparan una variedad de bikini donde cambia el continente y no el contenido.
En vez de pan de molde, lo preparan con pan de payés recién salido del horno de la panadería Baluard de la Barceloneta y tostado hasta adquirir aquel punto crujiente que rasca.
Su contundencia acaba con el mito de que un bikini no llena. El payés de El Tarannà no deja insatisfecho a nadie.
La Perla de Oro
En La Perla de Oro siguen cortando y pesando el jamón dulce delante de los clientes. En vez de envolverlo para llevárselo, lo utilizan para preparar algunos de los mejores bocadillos de la ciudad.
La influencia francesa también se hace notar: el propietario viene de más allá de los Pirineos y el bikini se prepara con Emmental dentro de una barra estilo baguette.
Aunque no estén dentro de la categoría de bikini, ofrecen variantes con queso raclette o reblochon.
Cerveseria de Gràcia
En la Cerveseria de Gràcia siempre encuentran un hueco para quien llega tarde, incluso los días en que medio barrio se ha instalado en sus mesas para ver el partido del Barça.
Es el reino de los grupos y las familias, con un rincón para que jueguen los más pequeños, comida popular y precios populares.
En el terreno de los bikinis no se apartan de las variantes clásicas: el serrano, con un punto de orégano, y el mallorquín, con la sobrasada cocida en su punto justo, sin que embadurne todo el bocadillo.
Marmalade y Milk
En Barcelona se puede probar el Monte Cristo en Marmalade, donde lo sirven acompañado de mermelada de arándano. Eso sí, solo está disponible los sábados durante el horario de brunch.
En Milk, en Gignàs, 21, se puede probar cada día.
Otto Sylt
¿Un bikini sin carne sigue siendo un bikini? En Otto Sylt dicen que sí.
Las lonchas de jamón se sustituyen por triple de queso: brie, Emmental y el queso de fundir que no puede faltar. Todo se deshace entre dos rebanadas de pan inglés tostado al punto de mantequilla.
Es un bikini crujiente, contundente, sabroso y grasiento como el que más.
También proponen otra combinación original: el bikini mexicano, que cambia el pan por la tortilla y aporta un regusto picante gracias al guacamole.
La Olla del Torrent
En La Olla del Torrent no encontraréis una merienda ligera. En una carta llena de helados, batidos, zumos, crepes, chocolates y pastas también ocupa un buen espacio la oferta de bikinis y triquinis.
En el caso del triquini, se puede escoger los ingredientes para colocar entre las tres rebanadas de pan Bimbo: queso para fundir, brie y pollo asado, por ejemplo.
Granjas La Catalana
Las granjas La Catalana deberían ser patrimonio de la Humanidad. La de la Ronda de Sant Pere combina la funcionalidad de una cafetería espaciosa, las tentaciones dulces de una granja de toda la vida y la originalidad de estar decorada en azul y amarillo.
Se puede desayunar y merendar, pero también comer menú o platos combinados. Y, por supuesto, comer el bikini clásico.
También se puede pedir con jamón serrano o incluso al estilo croque madame, con un huevo frito.
El Corte Inglés
Pocas cosas recuerdan tanto el aroma de la infancia en Barcelona como comer un bikini en la cafetería de El Corte Inglés, como cuando se acompañaba a la madre a comprar un sábado por la tarde.
Ahora lo sirven entre dos rebanadas alargadas y generosas de pan inglés y acompañado de patatas fritas.
Versiones que se alejan del bikini clásico
Hoy estos tres ingredientes conviven con centenares de nuevas recetas que se han ido incorporando al pan de molde. Todo vale si aporta valor y sabor al conjunto, aunque hay algunos imprescindibles como el huevo frito, el aguacate o la trufa.
La creatividad de chefs y restauradores ha impulsado una constante evolución del sándwich mixto. El bikini puede incorporar productos catalanes, ingredientes internacionales, guisos, embutidos, salsas, mariscos o elementos dulces.
- Trufa: combinada con mozzarella, jamón ibérico, queso de cabra o diferentes quesos fundidos.
- Sobrasada: acompañada de queso de Mahón y miel en la versión Balear.
- Pollo: asado a leña, guisado o combinado con crema de castaña y demi-glace.
- Guisos: como callos y morro, sopa de cebolla, fricandó o capipota.
- Pescado y marisco: sepia, bogavante, salmón y caviar.
- Opciones vegetarianas: triple de queso, guacamole o verduras fermentadas.
- Versiones dulces: Nutella y frambuesas.
- Formatos alternativos: brioche, pan de payés, barra de baguette, ensaimada, croissant y tortilla.
Nos alejamos aquí del bikini canónico, pero la ensaimada con queso y jamón cocido ofrece un encuentro inesperado. El dulzor natural y la grasienta presencia de la manteca o saïm le dan un punto especial y delicioso a la pareja de queso y jamón cocido.
Cuando llega a casa, se puede calentar unos segundos en el microondas para conseguir un mordisco aún más tibio y goloso.
Qué pedir según el tipo de bikini que buscas
| Si buscas... | Una opción |
|---|---|
| El clásico | La Bikineria, Granjas La Catalana o El Corte Inglés |
| Trufa y jamón ibérico | Tapas 24 o Vint-i-quatre |
| Sobrasada | La Bikineria o Cerveseria de Gràcia |
| Una versión vegetariana | Otto Sylt |
| Un bikini contundente | El Tarannà |
| Un formato para llevar | Pa de Kilo |
| Un triquini | La Olla del Torrent |
| Una versión dulce | La Bikineria |
| Una propuesta de lujo | Amar |
| Un bikini internacional | Marmalade, Milk o 640 |
Con qué acompañar un bikini
El bikini forma parte de la cultura del desayuno, la merienda, el brunch y el picoteo barcelonés. A nuestro país llegó en los años 50 y empezó a popularizarse sobre todo en los desayunos, acompañado de un café con leche.
La Bikineria amplía la experiencia con desayunos, cafés de especialidad, vinos y cócteles. También ofrece una selección de cócteles y servicio de take away y delivery.
En el mundo gastronómico actual, los maridajes juegan un papel fundamental para realzar los sabores de cada plato, y las variedades de Cervezas Alhambra pueden ser un acompañamiento ideal para el sándwich mixto.
Alhambra Reserva 1925, por ejemplo, con su carácter robusto y ligeramente complejo, se armoniza bien con un croque-monsieur gratinado, resaltando tanto el sabor del queso como el toque ahumado del jamón.
Para una experiencia más tradicional, el café con leche sigue siendo el acompañamiento natural del bikini durante el desayuno. En una merienda más golosa, puede combinarse con repostería, nata montada, chocolate o un suizo.
¿Dónde comer en Barcelona? | Guía completa + Restaurantes recomendados 🍴🥘
Consejos para disfrutar la ruta del bikini
- Decide si prefieres un bikini clásico o una versión creativa antes de elegir el establecimiento.
- Si buscas una textura crujiente, presta atención a los locales que trabajan con plancha o sartén.
- Para disfrutar mejor del queso fundido, pide el sándwich recién hecho.
- Comprueba el horario si quieres probar propuestas disponibles únicamente durante el desayuno, el brunch o los fines de semana.
- Si prefieres comerlo en casa, La Bikineria ofrece una versión “en crudo” para terminarla en la plancha y otra “recién hecha”.
- Para una ruta variada, alterna un bikini clásico con una versión de trufa, una propuesta catalana y un formato internacional.
El humilde bocado, conocido con nombres tan variados como sándwich mixto, bikini, croque-monsieur o toast, se ha convertido en un emblema de la cocina rápida y reconfortante.