El fútbol infantil es una experiencia enriquecedora para los niños y niñas. A través del deporte, desarrollan valores como la disciplina, el trabajo en equipo, la perseverancia y habilidades físicas, emocionales y sociales.
El fútbol infantil no es solo competición; es una oportunidad para que los niños crezcan y aprendan. El papel de los padres es fundamental para que esta experiencia sea positiva.
Sin embargo, el comportamiento de algunos padres y madres en las gradas, en muchas ocasiones, es lamentable y afecta negativamente a la vivencia de los pequeños. A veces sin querer, y otras de forma consciente, los adultos generan presión, estrés e incluso miedo al fracaso.
Hace tan solo unos días los padres de los equipos infantiles del CD Alaró y Collerense protagonizaban una batalla campal en el partido que enfrentaba a sus hijos en el campo de juego. Por desgracia, esto no ha sido un hecho aislado.
Miles de niños participan cada fin de semana en competiciones deportivas que sus progenitores acaban transformando en un mal ejemplo con riñas, insultos, peleas y gritos.

Los padres son un ejemplo constante
La fundación ANAR para la protección de la infancia y la adolescencia da unos consejos a los padres para evitar situaciones como estas.
«Los padres y madres sois un ejemplo constante para vuestros hijos/as. A través del deporte, les enseñáis valores como el respeto, la solidaridad, el esfuerzo, las relaciones sociales, el trabajo en equipo, el espíritu deportivo… Por eso, queremos ayudaros a identificar qué comportamientos son los más adecuados para enseñar a vuestros hijos a disfrutar del deporte», aseguran.
Los menores aprenden con el ejemplo y aunque en ocasiones hagan lo que les decimos, generalmente harán aquello que nos vean hacer.
Debes vigilar tu comportamiento durante la competiciones deportivas y expresarte siempre con respeto.
El comportamiento de los padres es clave para que la experiencia deportiva sea positiva y formativa. Los niños ven a sus padres y madres como modelos a seguir.
El deber de los padres en la cancha
1. Entender que el deporte es salud
El deporte debe ayudar a mejorar nuestra calidad de vida a lo largo de nuestra existencia.
Debemos aprovechar sus beneficios y no dejar que se convierta en una fuente de estrés o conflictos.
Fomentar el hábito de hacer ejercicio en la infancia es más probable que haga deporte al ser adulto.
Ocupar el tiempo libre haciendo deporte es una forma de prevención de que lo ocupe de otra forma menos sana.
El partido y los entrenamientos deben contribuir al bienestar del niño, no convertirse en una obligación cargada de ansiedad, discusiones o miedo a equivocarse.
2. Resolver y enseñar a resolver conflictos de forma positiva
La rivalidad que surge de las competiciones puede generar conflictos.
Los padres deben tratar de resolverlos de forma calmada y sin violencia para transmitir a los hijos una herramienta para solucionarlos de una forma positiva.
Aprenderán así a ser tolerantes, a dialogar, a ponerse en el lugar del otro…
La tensión y la ansiedad que generan el tratar de conseguir algo no deben afectar a su rendimiento.
El deporte enseña a los niños que las cosas a veces no salen como ellos quieren, pero que hay que levantarse ante las adversidades y volver a intentarlo.
3. Respetar la autoridad
Es necesario para vivir en sociedad y así debes enseñárselo a tus hijos.
Entrenadores, profesores, y árbitros representan para tus hijos la autoridad y deben ser respetados.
No cuestiones estas figuras delante de tus hijos o perderán referencias para su aprendizaje.
El árbitro es la máxima autoridad dentro del terreno de juego, y aunque en muchas ocasiones no estemos de acuerdo con él debemos de aceptar sus decisiones, y los padres deben enseñar a sus hijos a respetar esta figura.
Por más errores que cometan no merecen que nadie les insulte y mucho menos que sufran cualquier tipo de agresión.
Los árbitros, como los niños, están empezando y cometen muchos errores, por eso los padres deben explicar a sus hijos que deben ser compresivos y tratar de ayudarlos lo máximo posible.
Las normas forman parte del juego, y sin ellas y un juez que las imparta no sería posible el fútbol.
Este respeto a la autoridad, a las normas establecidas, a superar las adversidades también les servirá a los niños para la vida diaria, ya sea en la escuela, en cualquier tipo de asociación, y más adelante en la vida laboral.
4. Enseñar el valor de las relaciones sociales
El deporte ayuda a las relaciones sociales.
Es importante que enseñemos a nuestros hijos a trabajar en equipo.
Además de saber cómo luchar con otros para alcanzar una meta y controlar la frustración si las cosas no salen como habían previsto, deben aprender a respetar al rival y a ser solidarios.
Muestra a tus hijos cómo podemos superarnos a nosotros mismos cuando tenemos delante a un buen rival.
Aprende a trabajar en equipo, ser solidario, responsable.
En algunos casos el deporte sirve de integración a algunos jóvenes y aprenden a respetar y cumplir unas normas a las cuales no están acostumbrados.
5. Enseñar a canalizar las emociones
El deporte enseña a canalizar emociones de forma positiva.
El deporte ayuda a canalizar la tensión a través del esfuerzo físico.
Esa liberación debe producirse de forma adecuada y nunca desde la violencia o la agresividad.
Los niños deben aprender a controlar la frustración, aceptar los errores y expresar sus emociones sin insultar, agredir o humillar a otras personas.
6. Valorar el esfuerzo por encima del resultado
El deporte enseña el valor del esfuerzo.
Enseña a tus hijos que cuando nos esforzamos por lograr una meta y esta no llega debemos tratar de superarnos a nosotros mismos evitando la frustración.
Deben aprender a ser constantes y que la tensión y la ansiedad que generan el tratar de conseguir algo no afecte a su rendimiento.
Los niños aprenden más con un mensaje positivo y que refuerce sus logros ya que, de esta manera, aprenden a superarse a sí mismos.
Después de un partido, el padre debe valorar la actitud, la dedicación, la perseverancia y el disfrute del niño, independientemente del marcador.
7. Permanecer junto al hijo sin controlarlo
Permanece junto a tu hijo pero no le controles.
Aunque creas saber mucho de cualquier tipo de deporte, no es bueno sobreproteger a los hijos ya que les impide crecer como personas.
Los niños deben aprender de sus fallos y es inevitable que sufran en ocasiones.
Este aprendizaje es necesario para su vida.
Lo único que necesitan saber es que siempre estarás a su lado y que podrán contar contigo para lo que sea.
El padre debe acompañar, escuchar y apoyar, pero no sustituir al niño en sus decisiones ni resolver cada dificultad que aparezca.
8. Recordar que jugar debe ser divertido
El juego tiene que ser algo divertido.
No debe ser competitividad.
Algunos progenitores son tan exigentes con sus hijos que no les permiten disfrutar del deporte.
El juego es un derecho para cualquier niño y así debe ser respetado y enseñado.
Si el niño no elige el deporte o actividad que quiere realizar, difícilmente llegará a buen puerto, ya que al aparecer las primeras dificultades será más fácil que abandone, y en el caso que siga, en vez de ser una actividad que saque provecho, se convertirá en una carga pesada, que tampoco favorecerá para nada el grupo.
Otro tema que los padres tienen que tener claro, y demasiadas veces por desgracia no es así, es que el deporte que lo hijos escogen, lo tienen que escoger los hijos, no los padres.
Muy a menudo, muchos padres apuntan a sus hijos a deportes que ellos practicaron y esperan que sus hijos lleguen donde ellos no llegaron.
9. Motivar en lugar de criticar
La motivación enseña más que la crítica.
Los niños aprenden más con un mensaje positivo y que refuerce sus logros ya que, de esta manera, aprenden a superarse a sí mismos.
Animar de una manera correcta en todo momento, en lugar de criticar los errores.
Cuando ha terminado el partido, es el momento de felicitar al niño, sin empezar a discutir jugadas, errores que ha cometido o cualquier otra circunstancia del partido.
Dejar que el niño saque sus emociones, estar a su lado, y hacerle ver que como padres, el resultado del partido es indiferente, que no por lo que ha hecho durante el partido va a cambiar el amor y cariño hacia él.
El padre no es el entrenador
Los padres no deben ser entrenadores.
Ni en entrenamientos ni en la competición debe un padre realizar indicaciones a los jugadores.
Debemos tener un comportamiento digno cuando se acompañamos al equipo.
Tanto en las gradas, como en los viajes, debemos ser conscientes de nuestra responsabilidad como modelos.
Nuestra finalidad prioritaria es educar al niño y por tanto no permitiremos malos ejemplos.
Siempre debe primar el respeto por los jugadores adversarios, árbitros y resto de aficionados.
Claro que se equivocan. Y nosotros fallamos canastas. Estamos todos en el mismo barco.
El siguiente punto donde los padres son necesarios es en los entrenamientos.
Algunos padres durante los entrenamientos se convierten en entrenadores desde la grada, criticando al entrenador, a los jugadores y en algunos casos a otros padres.
Una vez más les debemos pedir que ejerzan de padres, que disfruten viendo las evoluciones de su hijo y dejen trabajar tranquilo al entrenador.
Seguramente en más de una ocasión no estarán de acuerdo con sus decisiones, pero siempre deben respetarle, y no distraer con sus actuaciones ni a los jugadores, ni al propio entrenador, ni crear conflictos gratuitos al niño, entre la opinión del padre y la del entrenador, ni llevar estos dilemas a otros padres enrareciendo el ambiente, cosa que no favorece para nada el entorno.
En definitiva, el padre debe ser un elemento pacificador, no una fuente de conflictos.
Esto no quiere decir que cuando los padres quieran hacer cualquier consulta, no puedan hacerla, pero si que se le debe pedir que lo haga en el momento adecuado y con corrección.
Por ejemplo, no es conveniente hacerlo con gritos y delante de otros padres o niños.
Hay que buscar la ocasión para hacerlo con tranquilidad.
Debemos pedir a los padres que den un voto de confianza a los entrenadores, al igual que confían en otros profesionales para la educación de su hijo y no se entrometen, aquí también se les debe pedir esta confianza, y que no se conviertan en padres-entrenadores.
Muchos padres se pasan el partido dando instrucciones, muchas veces contrarias a las del entrenador creando un caos en el niño.
La labor de los padres se debe limitar a animar y estar al lado de sus hijos.
Lo demás no les compete.
Consejos de Luis Enrique sobre el fútbol base
La conducta durante los entrenamientos
El entrenamiento empieza desde que entra en el vestuario hasta que sale del mismo.
No interferir en el proceso de formación del jugador durante los entrenamientos.
No se debe hablar con los hijos sobre ningún aspecto, en el tiempo que éste se encuentre entrenando.
Es obligación de los padres (cuando la edad de los niños lo requiera), informar del retraso o no asistencia de su hijo a los entrenamientos, con la máxima antelación posible.
Los padres también deben ayudar a sus hijos a cumplir con los compromisos que adquieran derivados de la práctica del deporte.
Organizar el tiempo de manera que el hijo pueda compaginar los estudios, el deporte y demás actividades.
Cuidar que asista puntualmente a los entrenamientos y los partidos.
En estas tareas los padres pueden ayudarles a organizarse.
La conducta durante los partidos
Otro momento importante para los padres es el día del partido.
Debemos inculcar a los padres que el partido debe ser una fiesta para la familia, un momento para disfrutar conjuntamente del evento.
Que en vez de presionar al niño, den ánimos y apoyo independientemente del resultado del partido, valorando su esfuerzo.
Durante el partido es importante comportarse con educación, respetando a los rivales y evidentemente al propio entrenador, evitando cualquier comentario fuera de tono.
Controlar las emociones.
No hacerlo, no solo es una mala imagen para ellos y sus hijos, sino que se daña la imagen del club que en estos momentos representamos.
Dejar las cuestiones técnicas y tácticas a los entrenadores y los jugadores.
Después del partido, conviene evitar interrogatorios, reproches y análisis impulsivos.
En el caso de tener que hablar con el niño o con el entrenador de algún tema referente al partido, esperar el momento durante la semana cuando se hayan enfriado los ánimos y se pueda hablar con la tranquilidad y objetividad necesaria del tema.
La relación entre padres, entrenadores y club
Muchos entrenadores, afortunadamente cada vez menos, son partidarios de mantener al margen a los padres, tanto como se pueda del entorno deportivo.
Normalmente en las escuelas de fútbol suelen ver a los padres como un problema, al mismo tiempo los padres creen que el problema son los entrenadores, y así en muchos casos viven de espaldas en vez de establecer la colaboración necesaria cada uno en su parcela, para el correcto funcionamiento del equipo.
Y evidentemente para que exista colaboración tiene que existir comunicación previa entre las partes implicadas, y la forma más importante de comunicarse son las reuniones.
Las reuniones con los padres, cuando se trabaja con deportistas jóvenes deberían formar parte de las actividades del club, al igual que los entrenamientos y los partidos.
Por un lado tendrían que existir las reuniones más o menos fijas, dos o tres por temporada, una al principio, otra al final y otra a media temporada; y después las que se convoquen puntualmente por alguna de las dos partes para tratar que cualquier problema que haya surgido.
Esta primera reunión al principio de la temporada es básica para dar a conocer a los padres los objetivos de la temporada, las normas, las posibles dificultades, de cómo debe ser la relación padre-entrenador.
En resumen, esta primera reunión debe servir para dejar abierta una vía de comunicación para ser utilizada siempre que sea necesario y así evitar cualquier malentendido.
| Momento de la relación | Objetivo principal |
|---|---|
| Principio de temporada | Dar a conocer los objetivos de la temporada, las normas, las posibles dificultades, de cómo debe ser la relación padre-entrenador. |
| Media temporada | Revisar la evolución y tratar cualquier problema que haya surgido. |
| Final de temporada | Valorar el proceso y las experiencias del equipo. |
| Reuniones puntuales | Tratar cualquier problema que haya surgido. |
Cómo pueden implicarse los padres en el proyecto deportivo
¿Cómo podemos implicar a los padres en nuestro proyecto?
Pues, haciéndoles ver que son necesarios para su hijo en la práctica del deporte.
En primer lugar son necesarios para el correcto funcionamiento del equipo y pueden participar en los temas organizativos: poner el coche en los desplazamientos, participar en los diversos actos sociales que organice el club, en fin estar dispuestos a colaborar siempre que sea necesario.
En el comportamiento: está claro que son un modelo a imitar y el modelo que deben enseñar los padres es la educación y la corrección para favorecer la convivencia del grupo.
Enseñar a los hijos el respeto por las instalaciones y todo el material tanto el propio, como evidentemente por el de los demás.
Si primero se lo enseñan a hacer en casa será mucho más fácil que después lo trasladen en los diversos ámbitos que se muevan.
Ayudar a los hijos a cumplir con los compromisos que adquieran derivados de la práctica del deporte: organizar el tiempo de manera que el hijo pueda compaginar los estudios, el deporte y demás actividades.
Cuidar que asista puntualmente a los entrenamientos y los partidos.
En estas tareas los padres pueden ayudarles a organizarse.
Resumiendo este punto, les podríamos decir a los padres que el equipo donde su hijo practica deporte es muy importante para obtener beneficios.
Y los padres son una pieza clave para que este entorno funcione mejor, y su implicación necesaria.
El respeto a los árbitros, rivales y aficionados
En otro apartado donde se les debe pedir la máxima colaboración a los padres, es con los árbitros.
El árbitro es la máxima autoridad dentro del terreno de juego, y aunque en muchas ocasiones no estemos de acuerdo con él debemos de aceptar sus decisiones, y los padres deben enseñar a sus hijos a respetar esta figura.
Los primeros que deben dar ejemplo después de los entrenadores, son los padres, ya que si solo predicamos con palabras y no con el ejemplo, difícilmente los niños van a hacerlo.
Por más errores que cometan no merecen que nadie les insulte y mucho menos que sufran cualquier tipo de agresión.
Animar de una manera correcta en todo momento, en lugar de criticar los errores.
Siempre debe primar el respeto por los jugadores adversarios, árbitros y resto de aficionados.
El respeto por los rivales también enseña a valorar el juego, reconocer el esfuerzo de los demás y comprender que la competición no elimina la responsabilidad de convivir.
Los beneficios de una participación adecuada
Y para finalizar la primera reunión con los padres, se les debe explicar que todos estos sacrificios no serán en vano, ya que su hijo va a sacar unas contraprestaciones muy importantes para su educación:
- Beneficios físicos para la salud.
- Fomentar el hábito de hacer ejercicio en la infancia es más probable que haga deporte al ser adulto.
- Ocupar el tiempo libre haciendo deporte es una forma de prevención de que lo ocupe de otra forma menos sana.
- Aprende a trabajar en equipo, ser solidario, responsable.
- En algunos casos el deporte sirve de integración a algunos jóvenes y aprenden a respetar y cumplir unas normas a las cuales no están acostumbrados.
- Aprender y perfeccionar técnica y tácticamente un deporte que le gusta.
- La autoconfianza.
- La autoestima.
- El autocontrol.
- Saber aceptar el éxito y el fracaso.
- La atención y la concentración.
En estas edades la práctica del deporte con entrenadores preparados, se desarrollan aspectos psicológicos como:
- La autoconfianza.
- La autoestima.
- El autocontrol.
- Saber aceptar el éxito y el fracaso.
- La atención y la concentración.
La experiencia deportiva puede ayudar a los niños a desarrollar disciplina, responsabilidad, perseverancia, habilidades sociales y capacidad para trabajar con otras personas.
También puede enseñarles a respetar las normas, aceptar decisiones, afrontar las adversidades y continuar esforzándose cuando el resultado no coincide con sus expectativas.
Una guía para revisar la propia conducta
Estos videos de la Fundación Marcet (Madrid, España) se nos muestra una guía completa de lo que significa ser padre de un hijo deportista, se enfocan al futbol infantil y juvenil así como en las conductas que debemos hacer y evitar con la finalidad de formar adecuadamente el carácter del jugador.
Les recomendamos vean íntegramente esta serie de 7 videos cortos los cuales difundimos con la finalidad de concientizar y sensibilizar a nuestros padres de familia como debe ser el comportamiento, la actitud y los valores de los padre con hijos dentro de instituciones deportivas con valores institucionales, y ver como estos problemas dañan al jugador, al entrenador, al equipo y a la institución.
La pregunta es ¿Que tipo de padre eres tú?
Y ojalá estos videos sirvan meditar en lo que lo que estamos haciendo mal como padres y pueda servirte para un mejor relación con tu hijo y la institución.
En el deporte, si cada uno cumple con su cometido y todos juntos trabajan en la misma dirección se pueden conseguir beneficios muy importantes para la educación de los niños en un presente y de cara al futuro, convirtiéndose al mismo tiempo en una experiencia gratificante y que todos pueden sacar provecho.