Dani Alves sumó sus primeros minutos oficiales con el equipo parisino y lo hizo de gran manera. Gol y asistencia para la remontada que le entregó el primer título de la temporada a su equipo.
El brasileño, primero protegido por el sistema de tres centrales de Allegri y posteriormente como volante de un 4-4-2, ha encontrado en esa posición un plus para ser fundamental en la presión como elemento defensivo y un auténtico genio creando superioridad y dominio en campo contrario. Vamos, lo que ha sido siempre pero desde más arriba.
Un debut decisivo ante el Mónaco
El equipo de Unai Emery superó por 2-1 al Mónaco de Leonardo Jardim en Tánger, Marruecos, donde se jugó esta súper final. Justamente, el propio Alves fue el que se encargó de igualar el partido con un tiro libre que rozó la perfección al minuto 51.
Una gran manera de debutar para el lateral brasileño, tras una temporada por lo alto en la Juventus. Sin embargo, la faena de Alves no acabaría allí. Pasados 12 minutos, sacó un centro perfecto para que Adrien Rabiot marcara el 2-1 de cabeza.
Primer partido oficial y primer título para Dani Alves, que ya ilusiona a toda la afición del PSG. Así levantó el trofeo el equipo francés, que le permite iniciar con pie derecho la temporada.

La influencia de Alves en la posesión
El brasileño se situó lejos de la línea del costado derecho y se encargó de dirigir los ataques de su equipo, desde el sector izquierdo del mediocampo. Así finalizó la primera mitad, aunque ya Dani Alves avisaba su poder por derecha ganándole en ocasiones al debutante Kongolo.
Perdido el motor que incorporaba por fuera e intacto el carácter intuitivo y único de los grandes talentos, el Alves centrocampista atesora una fuerza imponente para crear identidad. Es difícil negarle al brasileño el impacto que puede tener en la zona más importante del campo en esta época, alejado del reto de emparejarse con las estrellas ofensivas del rival, aislándolas, a su vez, con la ubicación más centrada y adelantada que se le ha visto recientemente.
Sea lateral o centrocampista, su papel seguramente represente un plus extraordinario en la posesión parisina. Teniendo en cuenta que el día a día de la Ligue 1, que viene mostrando una mayor competitividad en la parte alta, pero que permite reservar ciertas energías, podría ver a Alves en ambas demarcaciones.
Gol, asistencia y dominio desde la banda
Al igual que Dani Alves, una incorporación que le da demasiada calidad al juego por las bandas de Unai Emery. Dani Alves avisaba su poder por derecha ganándole en ocasiones al debutante Kongolo.
Justamente, el propio Alves fue el que se encargó de igualar el partido con un tiro libre que rozó la perfección al minuto 51. Sin embargo, la faena de Alves no acabaría allí. Pasados 12 minutos, sacó un centro perfecto para que Adrien Rabiot marcara el 2-1 de cabeza.
El resultado fue una actuación completa: precisión en la pelota parada, participación directa en la remontada y capacidad para influir en distintos sectores del campo. Dani Alves sumó sus primeros minutos oficiales con el equipo parisino y lo hizo de gran manera.
La experiencia competitiva al servicio del PSG
La temporada 2016-2017 de Dani Alves, la que significó la vuelta de la Juventus a la lucha por la Copa de Europa, la que le vio cumplir 34 años, la que le vio afianzarse como jugador troncal de un sistema que le necesitó más arriba, fue un capítulo especialmente inspirado en la carrera del histórico lateral brasileño.
El de Juazeiro se negó a ser testigo de cualquier hecho, lo que podría haberse entendido dada su edad, para convertirse en actor principal de una película candidata a lo máximo. Narrador de cada equipo -Sevilla, Barça, Juventus- del que formó parte, siempre contando cómo sería todo, Alves llega a París con el estímulo, Mundial de Rusia en el horizonte, de volver a describir el segundo año de proyecto de Unai Emery.
Acostumbrado a relatar con fútbol ese intangible llamado carácter competitivo, detalle a detalle, mueca tras mueca, Dani Alves sigue transformando vestuarios, escribiendo pizarras, descubriendo caminos a quien le concede un lugar en el campo. Él se encarga del resto.
Alves frente a la exigencia de la Champions
Dani Alves supone lo opuesto a nivel competitivo en Champions con respecto al PSG. A nivel competitivo, pocos jugadores en este siglo conocen los códigos, desde el equilibrio entre la llama y la calma, como Daniel.
Si hay un concepto del que puede empaparse el PSG es el de la personalidad, esa diferenciación psicológica de la que se sirve cada ser humano para afrontar cada situación concreta. En el fútbol de hoy, Alves ocupa un punto completamente opuesto en la escala valorativa del que ocupa su nuevo equipo, quien precisamente ha pecado de escasa personalidad cuando más le pidió la competición que perseguía, una que hizo de Alves un derroche de sangre, sudor y lágrimas; del pulso necesario para levantar copas.
Un referente de la costumbre, un sinónimo de palmarés. Será difícil que Alves no suponga una de esas ansiadas respuestas que el subcampeón francés viene necesitando para entender el camino de la gran victoria.
El papel táctico de Dani Alves
Ante esto, Unai Emery tendrá que decidir dónde colocar a Alves. Su físico y su mente quizás no estén para completar el máximo de partidos como ‘2’, así que el técnico vasco deberá tener en cuenta lo que Alves viene de hacer en el Juventus Stadium.
Y lo que ha hecho en el Piamonte no es sino dotar a los suyos de un registro asociativo de máxima calidad, algo que agradecerán algunos de sus compañeros y que Emery no ha tenido tan presente durante su carrera. Ambas situaciones pueden sonar a ventaja pero suena algo temerario no pensar en Alves más liberado en ataque, más responsabilizado en la gestión y no tanto en el equilibrio defensivo que demanda una posición como el lateral.
Emery deberá decidir si en partidos grandes Alves será lateral o volante. Al Paris Saint-Germain le llevan esperando desde la llegada de Ancelotti. No puede negarse a su dirección deportiva la coherencia de muchos de sus movimientos, a nivel de plantilla y de formación de equipos.
La conexión con el mediocampo parisino
Y dejando a un lado el componente competitivo para entrar en el discursivo, en el más táctico y analítico, sería complicado entender un PSG que no juntara a Dani con Thiago Motta, Marco Verratti y Adrien Rabiot.
En especial, lo de los tres primeros podría volver a determinar las intenciones y los rasgos más evidentes en cuanto a número de pases en ambas mitades, ritmo ofensivo, salida de balón y circuito en mediocampo. Si con Dybala y Pjanic tejió la última Juve ganadora de Allegri, con semejantes centrocampistas, Alves tendría un peso en las decisiones de un calado diferencial.
El centrocampista francés Adrien Rabiot marcó el 2-1 de cabeza tras un centro perfecto de Alves. Gran forma de comenzar la temporada para el joven mediocampista francés, que de a poco se fue quedando con la titularidad en el equipo de Emery.

Una incorporación con peso histórico
El golpe más reciente no es sino el corolario de sinsabores de un proyecto nacido para ganar. El PSG necesitaba un golpe de efecto de este estilo: la sangre de Dani Alves.
Por eso le vienen esperando como el relevo de una guardia que se ha fortalecido en la cima y a la que quiere acceder sin saber cómo. En todos estos años, sólo Maxwell, Thiago Motta, Ángel Di María y David Beckham saben lo que es ganar la Champions antes de llegar a París, pero lo hicieron siendo parte, más o menos importante de esos equipos.
Pero Alves es un guardián de la misma, un auténtico capo que ha silenciado cualquier duda nacida en su veteranía, relativizada por kilates de talento y toneladas de perro viejo. La vuelta de Dani Alves ha causado un gran impacto en Brasil. El jugador con más títulos de la historia (40) abandonó su país a mediados de 2002, cuando el Sevilla lo fichó del Bahia, el equipo de su tierra natal.
La precisión también fuera de los partidos
Una pelota y un banquito fueron suficientes para que los jugadores brasileños del PSG dieran una nueva demostración de destreza. Neymar y Dani Alves se divirtieron en particular juego de precisión con el balón.
Neymar , Marcelo , Dani Alves , Thiago Silva FUNNY WARMING AT BRAZIL
El dominio técnico de Alves se expresa tanto en los partidos como en los ejercicios de precisión. Su capacidad para controlar, orientar y distribuir el balón forma parte de una manera de entender el juego que también influye en el ambiente del vestuario.