Cuál fue la primera perra en viajar al espacio

La primera perra en viajar al espacio fue Laika, una perra mestiza recogida en las calles de Moscú. El 3 de noviembre de 1957 fue lanzada a bordo del satélite soviético Sputnik 2, convirtiéndose en el primer animal en orbitar la Tierra y en la primera criatura terrestre que participó en una misión espacial orbital.

Laika no regresó a la Tierra. Murió pocas horas después del lanzamiento, probablemente por una combinación de estrés y sobrecalentamiento causada por un fallo en el sistema de control térmico de la cápsula. Aunque su misión proporcionó los primeros datos sobre la respuesta de un organismo vivo durante un vuelo orbital, el Sputnik 2 no había sido diseñado para aterrizar ni para traerla de vuelta.

Laika, la primera perra en el espacio

El primer ser vivo que orbitó la Tierra fue una perra a la que bautizaron Laika (nombre que en ruso significa que ladra, además de ser una raza de perros de Siberia y el Norte de Rusia). Este viaje espacial lo hizo el 3 de noviembre de 1957 bordo de la nave soviética Sputnik 2, un mes después de que el satélite Sputnik 1 fuera puesto en órbita.

Hace más de 60 años, un ser vivo dejó, por primera vez, el planeta Tierra rumbo al espacio: la perra Laika, lanzada en el satélite ruso Sputnik 2 el 3 de noviembre de 1957. Esta pionera de cuatro patas no regresó. Se convirtió en la primera "víctima" de las aventuras espaciales, encabezando una lista que aumentaría a lo largo de los años con otros animales.

El 3 de noviembre de 1957, la perra Laika se convirtió en el primer animal en viajar al espacio abordo del Sputnik 2. Laika fue el primer ser vivo en órbita, pero no fue el primer animal enviado a gran altitud: la Unión Soviética y Estados Unidos habían enviado animales anteriormente sólo en vuelos suborbitales.

Laika junto al Sputnik 2

Quién era Laika

Era una pequeña callejera de alrededor de tres años, una mezcla de Husky y Terrier, y su verdadero nombre era “Kudrjavka”, “rizadita”. El nombre Laika, en cambio, se puede traducir como “pequeña ladradora”.

Varias fuentes dicen que nació en Moscú en 1954, ciudad donde fue capturada y, posteriormente, elegida para la misión espacial. Laika fue encontrada vagando por las calles de Moscú. Este espécimen era una hembra mestiza de 5 kg, de aproximadamente, 3 años de edad.

Laika tenía solo dos años y antes de ser recogida para el programa espacial no había conocido más que el frío de las calles moscovitas. La elección recayó en una perra mestiza en la que se fijaron por su carácter dócil y por ser la que mejor respondía al ser confinada en espacios cerrados.

Los candidatos eran perros callejeros, a los que se suponía habituados a sobrevivir en condiciones extremas. Los perros de raza y con pedigrí eran considerados demasiado mimados e incapaces de alcanzar buenos resultados en los cursos de "supervivencia en situaciones graves". Por tanto, el "escuadrón de perros cosmonautas" fue reclutado, principalmente, en las calles.

El origen del nombre

¿Por qué le cambiaron el nombre? Algunas fuentes mencionan que los encargados de la misión fueron instruidos para encontrar un “animal fotogénico y con un nombre fácil de recordar”. Dado que Kudrjavka era algo difícil de pronunciar y recordar, alguien la rebautizó como Laika, y ese fue el nombre con el que se hizo famosa en todo el mundo.

Otras fuentes indican que “Laika” era un nombre bastante común para designar a los perros de caza en el norte de Rusia y Siberia, e incluso para referirse a los perros en general, como la palabra “Fido” para nosotros.

El primer ser en entrar en órbita fue una perra llamada originariamente Kudryavka (ruso: "pequeña de pelo rizado"), la cual sería conocida mundialmente como Laika debido al nombre de su raza. Le pusieron varios nombres como Limoncito, Ricitos y aquel con el que pasó a la historia: Laika, que significaba “ladradora”, a pesar de su carácter apacible.

Por qué la Unión Soviética eligió enviar un perro

Estamos a principios de los años ‘50 del siglo pasado, un período en el que ni Estados Unidos ni la URSS tenían experiencia en enviar seres vivos al espacio y no sabían si podrían sobrevivir en un entorno sin gravedad durante largos períodos. Por lo tanto, se necesitaba recopilar información sobre cómo el cuerpo se comportaría en el cosmos antes de poder enviar al hombre a explorar el espacio.

El pleno auge de la Guerra Fría, el líder soviético Nikita Kruschev se enroló en una carrera espacial contra Estados Unidos, una disputa de poder ampliamente expuestas en la propaganda de ambos países. El mandatario ruso destinó enormes sumas de recursos para la investigación espacial, la prisa impedía un trabajo sistemático y detallado.

El primer satélite ruso desocupado entró en órbita el 4 de octubre de 1957. Entusiasmado, el líder de la Unión Soviética exigió del ingeniero responsable del programa espacial Sergey Korolev algo "espectacular" para el 40 aniversario de la revolución comunista. Entonces, Korolev propuso enviar un perro al espacio.

Aunque el lanzamiento del Sputnik 1 había permitido a los soviéticos anotarse el primer gol en la carrera espacial, el dirigente Nikita Kruschov quería algo aún más espectacular para alardear de las proezas de la Unión Soviética ante el mundo en el aniversario de la Revolución.

Enviar a un astronauta estaba fuera de discusión, ya que si hubiera muerto en la misión el efecto propagandístico habría sido todo lo contrario al deseado. Los vuelos tripulados por perros ya se habían llevado a cabo con éxito en misiones suborbitales y se planeaba repetir la estrategia en algún momento para los vuelos orbitales.

Sin embargo eso era demasiado peligroso todavía, ya que los sistemas de soporte vital de las naves estaban lejos de ser fiables y, a pesar de los equipos de entrenamiento, se sabía demasiado poco sobre los efectos reales que podría tener la puesta en órbita y posterior regreso para el cuerpo humano.

La selección de Laika y el entrenamiento

Según Wikipedia, para la misión de enviar al primer perro al espacio se seleccionaron tres perros: Albina, Muschka y Laika. Se entrenaron tres perros para el vuelo del Sputnik 2: Albina , Mushka y Laika.

Albina, la posible sustituta en la misión, realizó un vuelo suborbital, mientras que Muschka fue utilizada para probar los sistemas vitales de la cápsula. Albina, que ya había volado dos veces en un cohete de prueba a gran altitud, actuaría como respaldo de Laika. El tercer perro, Mushka, era un perro de control, debía permanecer en el suelo y ser utilizado para probar la instrumentación y el soporte vital.

De los 10 candidatos preseleccionados para la prueba final -resistencia en la cámara de presión centrífuga-, tres sobresalieron: Albina, Laika y Mukhu. Albina estaba embarazada y Mukhu fue rechazada por tener curvas poco fotogénicas en las patas. Así que Laika fue la elegida para morir en el espacio y entrar en la historia.

Las tres perritas fueron sometidas a un entrenamiento intensivo, obligadas a permanecer en jaulas muy pequeñas durante veinte días consecutivos. Este entrenamiento fue muy duro desde el punto de vista psicológico y fisiológico, tanto que tuvo que suspenderse porque Laika estaba muy inquieta y tenía ataques de pánico y rabia.

Por qué se preferían hembras

Surge una pregunta… ¿por qué todas eran hembras? Existen varias versiones al respecto. Algunas fuentes indican que la razón era que eran “diminutas”, es decir, ejemplares de pequeño tamaño.

Otras fuentes señalan que la cuestión estaba relacionada con el hecho de que las perras no levantan la pata para orinar como los machos, lo que requeriría menos espacio en la cápsula. Los especialistas preferían trabajar con hembras, a las que consideraban más disciplinadas, y los animales de pelo liso se veían como más adecuados para la instalación de sensores.

Primero, debido al tamaño del cohete, el animal podría pesar un máximo de 7 kg. Laika, por ejemplo, vagaba por las calles de Moscú cuando fue reclutada.

Las pruebas antes del lanzamiento

Las torturas a las que fueron sometidas estas tres pobres criaturas también incluyeron la simulación de la centrifugadora, con las vibraciones y sonidos que sentirían en el viaje. Los científicos soviéticos de la vida espacial Vladimir Yazdovsky y Oleg Gazenko entrenaron a los perros.

Los perros se colocaron en centrifugadoras que simulaban la aceleración del lanzamiento de un cohete y se colocaron en máquinas que simulaban los ruidos de la nave espacial. Esto hizo que sus pulsos se duplicarán y su presión arterial aumentará entre 30 y 65.

Los perros fueron entrenados para comer un gel especial de alta nutrición que sería su alimento en el espacio. Las dimensiones de la cápsula del Sputnik 2 hacían que los perros tuvieran que adaptarse a un espacio muy reducido y pasar por un entrenamiento intensivo en máquinas centrifugadoras que simulaban las condiciones de despegue del satélite.

Durante tres días antes del despegue, la dulce Laika fue encerrada en la cápsula para que se acostumbrara antes del lanzamiento. En los últimos días, antes del lanzamiento, Laika era colocada en una cápsula todos los días, durante varias horas, para que se acostumbrara a la situación.

Antes de partir hacia el cosmódromo de Baikonur , Yazdovsky y Gazenko realizaron una cirugía en los perros, enrutando los cables de los transmisores a los sensores que medirán la respiración, el pulso y la presión arterial. Según un documento de la NASA, Laika fue colocada en la cápsula del satélite el 31 de octubre de 1957, tres días antes del inicio de la misión.

En esa época del año, las temperaturas en el lugar de lanzamiento eran extremadamente frías y se utilizó una manguera conectada a un calentador para mantener caliente su contenedor. Se asignaron dos asistentes para vigilar constantemente a Laika antes del lanzamiento.

Justo antes del despegue el 3 de noviembre de 1957, desde el cosmódromo de Baikonur, el pelaje de Laika se limpió con una esponja en una solución de alcohol débil y se peinó cuidadosamente, mientras se pintaba con yodo las áreas donde se colocarían sensores para monitorear sus funciones corporales.

El Sputnik 2 y la misión orbital

El 3 de noviembre de 1957 desde el cosmódromo Baikonur (Kazajistán) fue lanzado el Sputnik 2, la cual fue la segunda nave espacial puesta en órbita alrededor de la Tierra, pero la primera nave espacial que transportó material biológico.

La tarde del 3 de noviembre (hora de Moscú), el Sputnik 2 fue lanzado desde el cosmódromo de Baikonur, en el actual Kazajistán. La hora exacta del lanzamiento varía de una fuente a otra y se menciona como 05:30:42 hora de Moscú o 07:22 hora de Moscú.

La cápsula en la que iba la perra estaba aislada térmicamente del exterior y protegida por paneles contra la radiación. El objetivo de la misión era recoger datos sobre las constantes vitales de Laika para observar la reacción de un organismo vivo en una misión espacial.

La cabina presurizada del Sputnik 2 le permitía estar acostada o en pie y estaba acolchada. Un sistema regenerador de aire le proveía de oxígeno; la comida y el agua se encontraba en forma de gelatina. Laika estaba sujeta con arnés, una bolsa recogía los excrementos, y unos electrodos monitorizaban las señales vitales.

Laika estaba en una cápsula del tamaño de una lavadora, con un dispositivo para la regeneración química del aire y un alimentador automático que abría, dos veces por día, la tapa de un recipiente con una mezcla de nutrientes gelatinosos.

A la perrita le implantaron un sensor en las costillas para medir su respiración y otro sensor para medir su pulso en la arteria carótida. También activaron dispositivos para medir la temperatura, presión y realizar cardiogramas.

Interior de la cápsula Sputnik 2

Qué ocurrió durante el vuelo

Tras otro período de entrenamiento, a las 2:30 del 3 de noviembre de 1957, la cápsula con el primer perro en el espacio a bordo despegó de Bajkonur, una localidad que hoy se encuentra en Kazajistán, y según fuentes oficiales, se necesitaron siete horas para captar señales vitales desde su interior.

Durante las tres primeras órbitas -cada una de las cuales duraba unos 100 minutos aproximadamente- el funcionamiento del satélite fue normal, pero en la cuarta la temperatura empezó a aumentar rápidamente a causa de un fallo en el sistema de control térmico.

En la aceleración máxima, la respiración de Laika aumentó entre tres y cuatro veces la tasa previa al lanzamiento. Los sensores mostraron que su frecuencia cardíaca era de 103 latidos / min antes del lanzamiento y aumentó a 240 latidos / min durante la aceleración inicial.

Después de tres horas de ingravidez, la frecuencia del pulso de Laika se había estabilizado de nuevo a 102 latidos / min, tres veces más de lo que había tardado durante las pruebas en tierra anteriores, una indicación del estrés que estaba sufriendo.

Un informe telemétrico temprano indicaba que Laika estaba agitada pero comía. Después de unas horas, parecía que la perrita se había calmado y había comido algo, ya que el audio había captado el sonido de la comida que tenía a disposición.

Sin embargo, el cono de la nariz del Sputnik 2 se desechó con éxito, pero el núcleo del Bloque A no se separó según lo planeado, lo que impidió que el sistema de control térmico funcionara correctamente. Parte del aislamiento térmico se desprendió, lo que elevó la temperatura de la cabina a 40°C.

Cómo murió Laika

Laika murió entre cinco y siete horas después del lanzamiento, bastante antes de lo planeado. La causa de su muerte, que no fue revelada sino hasta décadas después del vuelo, fue, probablemente, una combinación del estrés sufrido y el sobrecalentamiento que, tal vez, fue ocasionado por un desperfecto del sistema de control térmico de la nave.

En octubre de 2002, Dimitri Malashenkov, uno de los científicos detrás de la misión Sputnik 2, reveló que Laika había muerto en el cuarto circuito de vuelo por sobrecalentamiento. Las primeras evidencias de las circunstancias de la muerte fueron presentadas en el año 2002 en el World Space Congress, en Houston, Texas, por Dimitri Malashenkov, del Instituto para Problemas Biológicos de Moscú.

Los sensores de temperatura mostraron que la humedad y la temperatura de la cápsula donde estaba la perrita aumentaron poco después del inicio de la misión. La temperatura llegó a pasar los 40 grados centígrados. Seis horas después del despegue, los sensores registraron una parada cardíaca.

Estaba claro que la perrita había muerto como consecuencia del supercalentamiento de la cabina y del estrés. Las grabaciones sugieren que murió pronto debido a un golpe de calor, ya que la temperatura dentro de la cápsula había alcanzado y superado los 40 grados por una falla en el sistema.

Durante muchos años, el gobierno soviético divulgó la noticia de que Laika había muerto, sin dolor, después de una semana en órbita. Pero hoy en día se sabe que la perra murió seis horas después del lanzamiento, por una combinación de problemas respiratorios y una parada cardíaca tras el supercalentamiento de la cabina.

El gobierno oficial informó que Laika había sobrevivido más de cuatro días en la misión, pero otras fuentes y reconstrucciones históricas lo consideran imposible, indicando que los parámetros vitales mostraban un pulso acelerado y que el audio había registrado sus gemidos.

La muerte de Laika no fue un accidente imprevisible en el sentido más amplio: desde el principio, el Sputnik 2 no tenía un sistema capaz de devolverla a la Tierra. No había posibilidad de retorno a la Tierra, por eso se planeó sacrificarla después de 10 días en órbita.

La historia del primer perro en el espacio resulta, de todos modos, trágica desde el principio, porque la cápsula en la que estaba estaba equipada para el soporte vital, con comida y agua, pero el regreso a la Tierra no estaba planeado desde el principio.

El destino del Sputnik 2

El satélite con el cuerpo de Laika dio 2.370 vueltas en órbita y ardió al entrar en la atmósfera el 14 de abril de 1958. El satélite hizo entonces 2500 vueltas alrededor de la Tierra y, al carecer de un escudo térmico, se destruyó completamente durante el reingreso, junto con el cuerpo del primer perro en el espacio, la pobre y dulce Laika.

El Sputnik aún se mantuvo en órbita durante algo más de cinco meses, hasta que el 14 de abril del año siguiente se desintegró al precipitarse a la atmósfera terrestre. La misión había durado cinco meses en total.

Qué aportó la misión de Laika

La misión suministró a los científicos los primeros datos del comportamiento de un organismo vivo en el medio espacial. Los registros que había enviado proporcionaron los primeros datos sobre la respuesta de los organismos vivos en órbita, que resultaron ser más positivos de lo que se esperaba.

Aunque Laika no sobrevivió al viaje, su experiencia demostró que es posible que un organismo soporte las condiciones de microgravedad, abriendo camino así a la participación humana en vuelos espaciales.

El objetivo de la misión era recoger datos sobre las constantes vitales de Laika para observar la reacción de un organismo vivo en una misión espacial. Aunque el sacrificio de Laika fue objeto de críticas, en aquel momento la atención estaba centrada en la carrera espacial y el objetivo del Sputnik 2 -comprobar que un ser vivo podía sobrevivir a la puesta en órbita- había sido logrado.

Celebrar esta fecha es importante, porque las misiones espaciales tienen un impacto considerable en la investigación científica en términos de innovación y mejorías, ya que los descubrimientos relacionados con el cosmos repercuten en muchas otras ciencias. Pero, a veces… ¿a qué precio?

La reacción pública y las protestas

Durante una semana, los periódicos locales publicaron boletines informativos sobre la salud de la perrita que, en realidad, ya estaba muerta. La información divulgada daba pie a que la población pensara que Laika podría regresar.

Los medios internacionales admiraban el logro soviético y manifestaban su preocupación por el astronauta de cuatro patas. Pero cuando la agencia de noticias soviética informó de que Laika fue sacrificada en órbita "por motivos de humanidad", los aplausos se transformaron en protestas de los defensores de animales.

La muerte del primer perro en el espacio, además en condiciones tan horribles, generó muchas protestas contra las embajadas soviéticas en el mundo, lo que impulsó la discusión sobre el uso de animales para fines científicos.

Centenares de cartas fueron enviadas a Moscú y a las Naciones Unidas denunciando la "crueldad" del programa espacial. Algunas dijeron que hubiera sido mejor mandar a Kruschev al espacio en lugar de a la perrita.

La comunidad científica en general no mostró demasiada preocupación por su muerte, considerándola como un sacrificio necesario para el progreso de la carrera espacial. Otros no lo vieron del mismo modo, como el periodista polaco Krzysztof Boruń: en un momento en el que Polonia estaba bajo la órbita soviética y la censura era activa, escribió en un periódico científico que el hecho de no haber logrado traer a Laika con vida era “indudablemente una gran pérdida para la ciencia”.

Laika no fue la única perra enviada al espacio

Si nos preguntamos si fue el único perro en el espacio, la respuesta es no, porque es famosa la historia de las dos perritas Belka y Strelka, que partieron el 19 de agosto de 1960 a bordo del Sputnik 5, orbitando 18 veces alrededor del planeta.

Las dos criaturas, junto con 42 ratones, 2 ratas, moscas y una cantidad de plantas y hongos, regresaron sanas y salvas a la Tierra, y después de su muerte, sus pequeños cuerpos fueron embalsamados y hoy en día están expuestos en el Museo de la Cosmonáutica de Moscú.

Las futuras misiones con perros fueron realizadas con naves preparadas para ser recuperadas. Otros ocho canes fueron enviados al espacio en los diez años siguientes; sobrevivieron todos menos dos, Mushka y Pchyolka, tripulantes de la misión Sputnik 6 en 1960: los soviéticos perdieron el control de la cápsula durante la maniobra de reentrada en la atmósfera y, para evitar que los países rivales se hicieran con sus datos, la hicieron explotar con una carga explosiva.

En 1966, cuando había dudas sobre la posibilidad de permanencia prolongada de seres humanos en el espacio, la Unión Soviética envió el satélite Kosmos-110, con los perros Vaterk y Ugolkom. Ambos regresaron vivos, aunque exhaustos, después de 23 días en órbita.

Ugolyok y Veterok fueron los últimos perros del programa espacial soviético en 1966, realizando un vuelo de 21 días a bordo de la nave Kosmos 110.

Animal o misiónFechaResultado
Laika, Sputnik 23 de noviembre de 1957Primera perra en orbitar la Tierra; murió pocas horas después del lanzamiento
Desik y Gypsy22 de julio de 1951Primeras criaturas vivas que regresaron a la Tierra usando paracaídas
Belka y Strelka, Sputnik 519 de agosto de 1960Regresaron sanas y salvas después de orbitar 18 veces
Vaterok y Ugolkom, Kosmos 1101966Regresaron vivos después de 23 días en órbita

La relación entre Laika y los vuelos espaciales tripulados

Cada 12 de abril se celebra el Día Internacional de los Vuelos Espaciales Tripulados, porque coincide con la fecha del primer vuelo realizado por el astronauta Yuri Gagarin.

El 12 de abril de 1961, de hecho, con un vuelo orbital alrededor de la Tierra, el cosmonauta soviético se convirtió en el primer hombre en viajar entre las estrellas. Ocho años después, los astronautas estadounidenses Neil Armstrong y Buzz Aldrin serían los primeros hombres en aterrizar en la Luna.

El envío de animales al espacio empezó a cesar con el lanzamiento de seres humanos. Yuri Gagarin, que permaneció una hora y media en el espacio en 1961, dijo una vez que fue, al mismo tiempo, la "primera persona y el último perro en el espacio".

El uso de animales en la investigación espacial

Los animales continuaron viajando al espacio, con la finalidad de garantizar el lanzamiento seguro de seres humanos. Mientras la Unión Soviética usó perros, y después conejos, Estados Unidos utilizó monos.

Entre 1948 y 1961, 48 perros, 15 monos y dos conejos abrieron el camino para los descubrimientos en el espacio. Veintisiete de ellos murieron en accidentes debido a circunstancias imprevistas durante la travesía.

Laika fue el único animal deliberadamente enviado para una muerte segura lejos de la Tierra. En la Unión Soviética, entre 1948 y 1961, 48 perros fueron lanzados al espacio y 20 de ellos murieron.

Las primeras criaturas vivas que regresaron a la Tierra, usando paracaídas, fueron los perros Desik y Gypsy (de la Unión Soviética, el 22 de julio de 1951) y el chimpancé Yorik (Estados Unidos, 20 de septiembre de 1951). Desik murió una semana después de volver.

El principio de las 3R

¿Cuántas veces más el ser humano ha utilizado animales con fines científicos? La respuesta, lamentablemente, es demasiadas y todavía hoy se estima que cada año en el mundo se emplean entre 10 y 100 millones de animales para experimentos.

Un artículo de la Universidad de Ferrara explica bien cómo está regulada la investigación con animales, estrictamente normada por la Directiva Europea 2010/63/EU y el Decreto Legislativo italiano 4 de marzo de 2014 n. 26.

En esencia, cada proyecto de investigación que implique el uso de animales debe ser aprobado por el Ministerio de Salud, que puede otorgar su autorización después de verificar tres puntos fundamentales:

  • Que no existan métodos alternativos al uso de animales.
  • Que el beneficio para la sociedad sea potencialmente elevado.
  • Que el estudio respete el principio de las 3R.

El principio de las 3R, Replacement, Refinement y Reduction (sustitución, mejoría y reducción), es el modelo que la comunidad científica debe seguir si desea realizar experimentaciones con animales.

  • Replacement / Sustitución: cuando sea posible, los científicos se comprometen a sustituir los animales por modelos alternativos.
  • Refinement / Mejoría: los animales deben ser criados y alojados (en condiciones controladas) en condiciones que garanticen su bienestar físico y psicológico.
  • Reduction / Reducción: en los experimentos debe participar el menor número posible de animales.

El legado de Laika

Laika ha sido homenajeada de muchas maneras, se le han dedicado canciones, videojuegos, novelas gráficas, libros y espectáculos teatrales, e incluso una criptomoneda llamada Laika Coin.

Laika es conmemorada en forma de estatua y placa en Star City, Rusia, las instalaciones de entrenamiento de cosmonautas rusos. Creada en 1997, Laika se coloca detrás de los cosmonautas con las orejas erguidas.

El Monumento a los Conquistadores del Espacio, construido en 1964, también incluye a Laika. El 11 de abril de 2008 en las instalaciones de investigación militar donde el personal había sido responsable de preparar a Laika para el vuelo, los funcionarios develaron un monumento de ella en la parte superior de un cohete espacial.

Se produjeron sellos y sobres que representaban a Laika, así como cigarrillos y fósforos de marca. Estos homenajes póstumos ayudan a recordar la inmensa tragedia de la muerte de una perrita inocente sacrificada, en una época en la que la consideración por la vida animal era mínima frente a la ambición de querer conocer y conquistar el universo más allá de la Tierra.

Monumento a Laika en Moscú

La historia de Laika, el primer perro en el espacio, hoy nos permite hacer dos cosas: celebrar igualmente el Día Internacional de los Vuelos Espaciales Tripulados y recordar la brutalidad del uso de los animales en los experimentos científicos.

Recordar a Laika es importante y obligatorio, y si nos preguntamos si fue el único perro en el espacio, la respuesta es no. Pobre Laika… nuestro recuerdo hoy es para ti y para tu inmensa dulzura.

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