Covet Jet Set Festival en la Riviera Francesa: lujo, música y estilo de vida mediterráneo

El Covet Jet Set Festival en la Riviera Francesa puede entenderse como una experiencia que reúne la tradición internacional del jet set, la elegancia de la Costa Azul y el atractivo de los grandes encuentros musicales junto al Mediterráneo.

La Costa Azul en su momento más generoso - Cap Antibes en embarcación clásica, la Croisette de Cannes antes de la temporada de festivales, un almuerzo en un restaurante en las colinas de Mougins, y el pueblo de Eze al atardecer cuando los turistas se han ido y el mar toma todos los tonos de azul con los que se pintó la Riviera.

Un viaje privado y a medida de 7 Días · 6 Noches en Riviera Francesa, Francia, diseñado de principio a fin por un asesor de Forest Travel - con privilegios Virtuoso en los mejores hoteles de lujo, desde US$12,500 por viajero.

Qué representa el jet set en la Riviera Francesa

El jet set internacional ya existía en los años 30, se llamaba “café society” y se manejaba casi igual que 20 años más tarde: como una élite que sentía la visceral necesidad de demostrar su poder económico.

Cuando el verde de las cuentan bancarias indicaban que sus titulares no necesitarían trabajar más por el resto de sus vidas, los ricos, pero sólo los muy ricos, invertían su excesivo tiempo libre en reunirse con sus pares para ostentar su lujo abrumador y fingir que se divertían.

Muchas veces, digámoslo, lo pasaron genialmente bien, pero no faltaron otras en las que el tiro les salió por la culata.

No agüemos la fiesta y arranquemos por los comienzos felices, esos que ligan esta historia con la industria del turismo.

Del avión a reacción al nacimiento de una cultura internacional

Cuando se inventó el jet, el avión a chorro, la manera de viajar cambió radicalmente: pasó del avión a hélice al de reacción (jet), un tipo de aeronave que gana propulsión, altura y velocidad gracias a un motor que funciona como un turbo: chupa aire caliente, lo mezcla con combustible para quemarlo, y luego lo escupe por la cola.

Gracias a este portento, Havilland Comet y el Boeing 707 redujeron a la mitad los tiempos de vuelo.

Sí, nadie pensaba entonces en la contaminación ambiental sino en el confort, estigmatizado en una frase muy simple que fue emblemática para describir la agenda del ocio del jet set internacional: “Desayunar en París, almorzar en Nueva York y cenar en Londres”.

Aun así, en algo comulgaban los ricos y menos ricos: “Son personas que viven rápido y se desplazan rápido”, al decir de Igor Cassini Loiewski, un cronista chismoso nacido en Sevastopol, hijo de un diplomático ruso, a quien se atribuye la invención del término “jet set”, que varios periódicos de la cadena de William Randolph Hearst, donde publicaba sus columnas, difundieron con maliciosa naturalidad.

El Concorde y la frontera entre el lujo y la ultraélite

Toda este signo de distinción dejó de ser tan incontrastable cuando otra nueva proeza tecnológica de ingenieros aeronáuticos franco-británicos presentaron en sociedad el Concorde, un avión que superaba la velocidad del sonido, volaba tan alto -18.300 metros- que la curvatura de la Tierra se veía sin abandonar el asiento y trazaba una línea divisoria entre la élite y la ultra-élite.

El círculo que englobaba a la jet society se estrechaba cada vez más.

De un lado quedaron la aristocracia de cuna, los empresarios exitosos y las estrellas de Hollywood y Cannes con mejor cachet; del otro, el nuevo estrato élite+.

El Concorde dividía las aguas sin mucho esfuerzo: llegó a tener un máximo de 100 asientos, pero todos de única clase, la súper-première, “gente como uno”.

Los jetsetistas ni siquiera necesitaron una asamblea en la ONU para decidir quiénes serían sus miembros.

Lo resolvía el cash flow: quienes podían comprar un ticket que oscilaba entre US$ 8.000 y US$ 12.000 (al valor cambiario de entonces), a cambio del privilegio de subirse a un Concorde.

El vuelo inaugural fue el 2 de marzo de 1969, pero hubo que esperar hasta el 21 de enero de 1976 para su debut comercial.

Hasta entonces, seis aviones iban y venían derrochando dinero y combustible a modo de ensayo.

Cuando todo estuvo listo, British Airways se quedó con siete naves, Air France con otras tantas, y ambos países estrecharon sus manos como viejos amigos, 150 años después de que la Royal Navy derrotara a Napoleón Bonaparte en las aguas españolas de Trafalgar y se calzara para siempre la corona marítima de Occidente.

Así las cosas, tras 27 años de proezas aéreas, el Concorde abandonó el mercado.

El Concorde fue la cima de la experiencia jet set; ultimo vuelo en 2003 (izq.) y el primero, el 2 de marzo de 1969 (der.).

Todo lo que ofreció era de rango supersónico: el trayecto de París a Nueva York duraba tres horas y media.

La experiencia a bordo del Concorde

Se cuenta que las azafatas hacían un despliegue coreográfico para servir en dos horas un almuerzo transatlántico “de negocios”, compuesto por cinco pasos diseñados por Paul Bocuse o Raymond Oliver, sobre vajilla de de Limoge de la casa Raynaud.

Con un glissade, vaciaban el vino de Burdeos y Borgoña en copas de cristal y hacían un pas de deux de cubiertos de plata Christofle para énlacer con posiciones definidos el caviar, la beluga, el foie gras de pato, la langosta de Bretaña y el filet de boeuf au poivre vert con trufas negras de Périgord.

Finalmente y antes de cerrar el telón, el relevé de la tripulación danzante para verter el Dom Pérignon o el Krug en la fundición del brindis apoteótico con quesos Brie, Roquefort y Comté.

La Costa Azul como escenario del jet set

Esos años dorados dejaron recuerdos imborrables, que algunas crónicas rescataron con discreto encanto, cada vez que fotógrafos o periodistas lograban alguna instantánea en spots turísticos inolvidables del triángulo áulico.

  • El playboy Gunter Sachs llenando una pileta con miles de litros de champagne.
  • Entre tapados de piel y rodeados de 156 maletas, Elizabeth Taylor y Richard Burton, subiendo o descendiendo escalerillas de avión.
  • Brigitte Bardot tapizada por los pétalos de rosas que caían de un helicóptero.
  • Los autos de oro que Lady Norah Royce Docker se hacía diseñar en Daimler y olvidaba en los aeropuertos.
  • El yate de Aristóteles Onassis tapizado con piel de ballena.
  • Breve escala en París, escapadita a la Place Vendôme y seguir viaje, para aturdir al otro lado del Atlántico, con el nuevo grito de la vieja alta costura.
  • Alain Delon y Jean Paul Belmondo, embajadores de simpatía y elegancia, a quiénes todo se les permitía.
  • Audrey Hepburn -la princesita que quería vivir- ingresando al Chateau de Ferrièrres, debajo de un insólito tocado de jaula-repleta-de-pájaros (“¿qué tienen en la cabeza?”, se preguntaba Freud).

Los nuevos paquetes del turismo de alta gama eran estacionales.

En el verano boreal, los jetsetistas del espectáculo, la política y las finanzas se dejaban ver en la Costa Azul francesa, una selección natural que hizo de Brigitte Bardot y Saint-Tropez la capital europea de los excesos.

Por entonces, el Hôtel Byblos facturó más que nunca y Les caves du roy llenaba de alcohol a los comensales, hasta que muy entrada la mañana siguiente los eyectaba.

Actores, productores y cineastas detenían sus jets privados en el aeropuerto de Niza y dejaban rodar su brillo mientras ascendían con desparpajo las escalinatas de los Hoteles Majestic y Carlton.

Festival de Cannes. Una pasarela ineludible para el jet set internacional

Niza, Cannes, Antibes y Mónaco

Por su parte, las monarquías europeas y varios tycoons y magnates de gran calibre -como Aristóteles Onassis- preferían el estratégico Hôtel de Paris en Mónaco, el centro neurálgico del Principado, a un kilómetro del helipuerto, a 25 km de Niza y sobre todo, al lado del Casino de Montecarlo.

Entre los ilustres de la política, figuras de la talla de Winston Churchill, Valéry Giscard d'Estaing, los Grimaldi, los Borbón enaltecían encuentros.

Mónaco. En el principado, el que no corría, volaba o navegaba.

La trama Belle Époque de Niza, el puerto antiguo de Antibes y la Croisette de Cannes forman un recorrido en el que la arquitectura, los hoteles, los restaurantes, los yates y los festivales se integran en una misma geografía de lujo mediterráneo.

Una mañana privada a bordo de una lancha de madera vintage bordeando la península de Cap Antibes, con parada en una cala reservada antes de que los amarres se llenen.

Un recorrido en chófer por la Grande Corniche desde Niza hasta Mónaco, sincronizado con la hora dorada y seguido de una mesa reservada en una reconocida brasserie monegasca.

Los yates y el lujo flotante

La industria naviera no quiso quedar en la cola del avión y puso en el mercado un artículo tanto o más glamoroso que el Concorde: el yate.

Flotas de embarcaciones suntuosas inundaron las costas del Mediterráneo, el Egeo, el Atlántico e incluso el Pacífico, con sedes privadas inexpugnables del gusto más exquisito.

En su mayoría eran intangibles palacios flotantes de cinco estrellas que obligaron a los paparazzis a aprender a nadar para robar la mejor foto antes de refugiarse.

Tenían grandes desventajas: los dueños de casa encendían los motores y se evaporaban; quedaban ellos solos flotando en una estela de desconsuelo.

Ante el alud de dólares que reverdecían el turismo de alta gama, la industria naviera no quiso quedar en la cola del avión y puso en el mercado un artículo tanto o más glamoroso que el Concorde: el yate.

Yates. Maximus, diseñado por Germán Frers, es pura industria nacional que se abrió paso en un mercado de ofertas de lujo.

Este y otros modelos suelen alquilarse, con capitán incluido, en Mónaco y otros puertos.

Frente al gigantismo que caracterizaba los barcos de otras latitudes, Argentina se hizo notar con una industria nacional diferente: las líneas simples, claras y amistosas con el ambiente de los veleros de madera que diseñaba la familia de ingenieros navales Frers (Germán, padre e hijo).

Varios de sus centenares de diseños solían verse en los puertos del Mediterráneo.

Excentricidades y códigos de estilo

Era inevitable que estos imperios flotantes del placer incrementaran el catálogo de excentricidades.

En primer lugar, el cruise dress code: pantalones de lino blanco, mocasines sin medias, enormes anteojos de sol, pañuelos de seda.

Esta vestimenta inocente subió de temperatura y color cada vez que se quiso hacer de un encuentro una fiesta temática.

Así, la fantasía de cada puesta en escena fue dando paso al asombro, la excentricidad, luego el desparpajo y finalmente la indignación de cierta opinión pública, a medida que se filtraban chismes.

El Christina O. y los grandes yates históricos

Y ya que llegamos a altamar, nada se compara con el Christina O., del armador griego Aristóteles Onassis.

El magnate que fue pareja de Maria Callas (1959-1968) y, sin que medien muchos husos horarios, se casó ese mismo 1968 con Jacqueline, la viuda de JFK, rescató una fragata canadiense en desuso desde la Segunda Guerra Mundial y lo transformó en el yate más extravagante de la historia.

Christina O: el lujo sin precedentes del yate de Aristóteles Onassis

Yate Nabila, de Adnan Khashoggi, con cine, hospital y heliopuerto.

Lo compró Donald Trump y lo bautizó Trump Princess.

Queen le escribió la canción Khashoggi's ship.

Fue el escenario de la película de James Bond Never say never again

El festival como experiencia de estilo de vida

«Más que un festival, Jazz à l’Hospitalet es una inmersión en el Art de Vivre.

Desde hace 23 años, cultivamos aquí la excepción: la alianza entre la belleza del terroir, la elegancia de la gastronomía y la magia de leyendas musicales internacionales.

En el corazón de nuestro viñedo cultivado con esmero en biodinámica, cada velada es una obra de arte total, un paréntesis encantado donde el tiempo se desvanece en favor de la emoción pura.»

La estructura del festival en tres actos ofrece una referencia clara para comprender el formato de este tipo de experiencia: gastronomía, concierto y celebración nocturna.

Acto I: la gran cena gastronómica

El parque de Château l'Hospitalet acoge la gran cena al aire libre.

Bajo los pinos, los comensales comparten un menú excepcional servido en mesas compartidas de diez personas, firmado por el Chef Laurent Chabert y realzado por los prestigiosos crus de Gérard Bertrand.

Una celebración de los sabores mediterráneos de temporada.

Acto II: el concierto

La caída de la noche anuncia el instante de gracia.

En este marco íntimo dotado de una acústica incomparable, grandes artistas de talla mundial ofrecen actuaciones memorables.

La cercanía al escenario forja una conexión magnética entre el artista y el público.

Acto III: el after-show

La fiesta continúa junto a los viñedos.

El segundo escenario recibe a la formación l’Hospitalet Groove, donde cantantes y músicos crean un ambiente vibrante para prolongar los encantos de estas noches de verano con un elegante espíritu clubbing.

Programación musical 2026

FechaArtista o espectáculoCaracterísticas
20 de julioDeluxe: El Groove en fugaUna explosión de funk, soul y pop-rock impulsada por la icónica voz de Liliboy.
21 de julioJean-Louis AubertEl artista presenta su gira “PAFINITOUR”, que conmemora sus cincuenta años de carrera.
22 de julioSting: El evento Sting 3.0Sting presenta sus mayores éxitos y temas más selectos junto a Dominic Miller y Chris Maas.
24 de julioYuri BuenaventuraEl cantautor regresa con “Amame”, acompañado de 14 músicos y bailarines.

20 de julio: Deluxe

Estos seis músicos virtuosos regresan con su nuevo espectáculo "Ça fait plaisir", una explosión de funk, soul y pop-rock impulsada por la icónica voz de Liliboy.

Entre sus extravagantes trajes y una coreografía fascinante, la banda promete una actuación luminosa bajo el cielo de La Clape y, sin duda, ¡será todo un placer!

Código de vestimenta: NARANJA Y ORO

21 de julio: Jean-Louis Aubert

Icono absoluto del rock francés, Jean-Louis Aubert hace escala en la intimidad de los viñedos con su gira "PAFINITOUR", que conmemora sus cincuenta años de carrera.

Acompañado de sus músicos, ensalza un repertorio repleto de clásicos eternos y tesoros más secretos.

Un encuentro marcado por la autenticidad y la emoción compartida, donde la poesía del artista resonará con la majestuosidad del lugar.

Código de vestimenta: ROSA EMPOLVADO

22 de julio: Sting

El festival tiene el inmenso honor de recibir al artista de renombre internacional Sting -compositor, cantautor, exvocalista, bajista y principal autor de la banda The Police-, quien ha vendido más de 100 millones de álbumes y cosechado 17 premios Grammy a lo largo de su carrera.

Sting regresa a los escenarios con su gira aclamada por la crítica, el «STING 3.0 World Tour», una gira mundial que reinventa sus mayores éxitos y temas más selectos a través de la energía de un potente trío.

Junto a su fiel guitarrista Dominic Miller y el batería Chris Maas, ofrece una actuación intensa y depurada, revisitando clásicos como Roxanne, Fields of Gold y Englishman in New York, así como temas más recientes, entre ellos su último sencillo, «I Wrote Your Name (Upon My Heart)».

Una inmersión íntima y excepcional en el corazón de un repertorio ilustre, realzada por la fuerza y la precisión de un trío extraordinario.

La velada se abrirá con la actuación de GIRLBAND!, un trío alternativo originario de Nottingham que se define como «una manada de lobos a prueba de balas».

Código de vestimenta: BLANCO BOHEMIO

24 de julio: Yuri Buenaventura

Más que una clausura, la presencia de Yuri Buenaventura es un canto a la amistad.

Asiduo al Château l’Hospitalet, donde plantó un olivo en señal de fraternidad, el cantautor regresa "a casa" con su monumental creación "Amame".

Acompañado por una excepcional formación de 14 músicos y bailarines, el Príncipe de la Salsa rinde un espectacular homenaje a la época dorada de los ritmos latinos neoyorquinos.

Una velada bajo el signo de la unión y del vínculo universal que solo la música es capaz de forjar.

Código de vestimenta: ROJO LATINO

Artistas vinculados a la tradición del festival

A lo largo de los años, el festival de música Jazz à l’Hospitalet ha acogido a artistas, vocalistas y bandas de renombre internacional, entre los que destacan:

  • Melody Gardot
  • Francis Cabrel
  • Imany
  • Julien Doré
  • Olivia Ruiz
  • Julien Clerc
  • Nathalie Dessay
  • Michel Legrand
  • Thomas Dutronc
  • Maurane
  • Michel Fugain
  • Véronique Sanson
  • Kassav
  • Liane Foly
  • Dany Brillant
  • Michel Jonasz
  • Chico & The Gypsies
  • Seal
  • Texas
  • Norah Jones
  • UB40
  • Zucchero
  • George Benson
  • Diana Krall
  • Jamie Cullum
  • Johnny Clegg
  • Selah Sue
  • Dee Dee Bridgewater
  • Boy George
  • Maceo Parker
  • Kool & The Gang
  • Billy Paul
  • Earth Wind & Fire
  • Lisa Simone

Cómo organizar una estancia de siete días en la Riviera Francesa

Duración ideal: 7 Días · 6 Noches

Mejor época: De mayo a principios de octubre, cuando la Riviera se templa, la Provenza florece y Paris se entrega a largas y doradas tardes.

Guiado, accesos y traslados privados en todo momento

Desde US$12,500 por viajero - un punto de partida, a su medida

Diseñado uno a uno por un asesor de Forest Travel

Privilegios Virtuoso en los mejores hoteles de lujo

Cuándo ir

De mayo a principios de octubre, cuando la Riviera se templa, la Provenza florece y Paris se entrega a largas y doradas tardes.

Su asesor lo programa según la luz, las multitudes y su propio calendario.

El Covet Jet Set Festival puede integrarse en una estancia de verano que combine música, gastronomía, navegación, hoteles históricos, pueblos medievales y excursiones por la costa.

El ritmo diario

Las mañanas en la Riviera pertenecen al agua - la luz temprana sobre la Baie des Anges es razón suficiente para salir antes de las nueve.

Los mediodías se ralentizan con intención: un almuerzo largo, una terraza en sombra, la quietud particular de un pueblo en la colina entre la una y las cuatro.

Las veladas se abren de nuevo con la brisa marina, y la Croisette cobra vida justo cuando el calor cede.

Una sola base o varias ciudades

Alojarse en una sola dirección - por ejemplo, la península de Cap Antibes - ofrece profundidad: la misma playa con distintas luces, una relación con el personal del establecimiento, un auténtico sentido del lugar.

Moverse entre dos o tres bases añade el contraste de la trama Belle Époque de Niza, el puerto antiguo de Antibes y la Croisette de Cannes a su propio ritmo, sin que las multitudes dicten el itinerario.

Para siete noches solemos recomendar anclar en un solo punto y hacer excursiones de día, aunque diseñamos el viaje de ambas formas.

La respuesta correcta depende enteramente de cómo prefiere usted comenzar sus mañanas.

Experiencias esenciales de un itinerario jet set

Una muestra de lo que puede contener este viaje - cada una en privado y a su medida:

  • Una mañana privada a bordo de una lancha de madera vintage bordeando la península de Cap Antibes, con parada en una cala reservada antes de que los amarres se llenen.
  • Un almuerzo seleccionado en un restaurante con estrella Michelin en las colinas de Mougins, reservado con antelación a la temporada y con mesa en la terraza frente al macizo del Esterel.
  • Una tarde en el pueblo de Èze pasadas las cinco, cuando los visitantes del día han descendido y los callejones medievales le pertenecen a usted solo, con el Mediterráneo virando hacia todos los tonos del cobalto.
  • Un recorrido en chófer por la Grande Corniche desde Niza hasta Mónaco, sincronizado con la hora dorada y seguido de una mesa reservada en una reconocida brasserie monegasca.

Cap Antibes en embarcación clásica

Una mañana privada a bordo de una lancha de madera vintage bordeando la península de Cap Antibes, con parada en una cala reservada antes de que los amarres se llenen.

Solicite la lancha vintage para el circuito costero de Cap Antibes a través de nosotros, no en el puerto deportivo; las embarcaciones con tripulación privada de mayor nivel se reservan por relación, no por demanda directa, y la disponibilidad se agota a partir del 1 de junio.

Mougins y la gastronomía mediterránea

Un almuerzo seleccionado en un restaurante con estrella Michelin en las colinas de Mougins, reservado con antelación a la temporada y con mesa en la terraza frente al macizo del Esterel.

Reserve las mesas de terraza en Mougins antes de marzo si viaja en julio o agosto - los mejores asientos al aire libre de los restaurantes de referencia se asignan con meses de antelación y no aparecen en plataformas públicas de reservas.

Èze al final de la tarde

Una tarde en el pueblo de Èze pasadas las cinco, cuando los visitantes del día han descendido y los callejones medievales le pertenecen a usted solo, con el Mediterráneo virando hacia todos los tonos del cobalto.

La visita a Èze debe programarse para última hora de la tarde: los grupos organizados se marchan antes de las 17:00, la luz es la mejor entre las 18:00 y las 20:00 en verano, y podemos gestionar un aperitivo privado en el jardín del parque botánico del pueblo fuera del horario habitual.

La Grande Corniche y Mónaco

Un recorrido en chófer por la Grande Corniche desde Niza hasta Mónaco, sincronizado con la hora dorada y seguido de una mesa reservada en una reconocida brasserie monegasca.

Si el Festival de Cannes (mediados de mayo) o el Gran Premio de Mónaco (finales de mayo) coincide con sus fechas, las tarifas de los hoteles y la congestión viaria se extienden mucho más allá del evento en sí - planificamos su ventana de llegada con eso en cuenta.

Una estancia enoturística en el sur de Francia

El festival Jazz à l’Hospitalet brinda la ocasión idónea para disfrutar de una estancia enoturística en nuestra región.

A lo largo del día, podrá deleitarse con nuestras instalaciones para relajarse (spa, piscina, playa privada, petanca, golf, tenis, etc.), así como descubrir las fincas vitícolas de Gérard Bertrand mediante visitas guiadas con cata de vinos.

Ubicado en pleno corazón del macizo de La Clape, entre Narbona y las playas del mar Mediterráneo, el dominio de L'Hospitalet le invita a realizar paseos y excursiones, así como a visitar los monumentos históricos más hermosos del Languedoc-Rosellón, como la ciudad medieval de Carcasona, las salinas de Gruissan o los castillos cátaros.

La combinación de viñedos, gastronomía, música al aire libre y paisajes mediterráneos amplía la idea tradicional de festival y la convierte en una estancia completa de estilo de vida.

Aspectos prácticos de la planificación

El consejo que nuestros asesores dan a quienes planean este viaje: Reserve las mesas de terraza en Mougins antes de marzo si viaja en julio o agosto - los mejores asientos al aire libre de los restaurantes de referencia se asignan con meses de antelación y no aparecen en plataformas públicas de reservas.

Si el Festival de Cannes (mediados de mayo) o el Gran Premio de Mónaco (finales de mayo) coincide con sus fechas, las tarifas de los hoteles y la congestión viaria se extienden mucho más allá del evento en sí - planificamos su ventana de llegada con eso en cuenta.

La visita a Èze debe programarse para última hora de la tarde: los grupos organizados se marchan antes de las 17:00, la luz es la mejor entre las 18:00 y las 20:00 en verano, y podemos gestionar un aperitivo privado en el jardín del parque botánico del pueblo fuera del horario habitual.

Privacidad, acceso y ritmo personalizado

La diferencia entre un buen viaje y uno irrepetible es el acceso - y el acceso es una relación, no una reserva.

Cada guía, habitación y momento se elige y se secuencia para usted.

Todo es privado y a su medida.

Viajeros que valoran la privacidad, el tiempo y hacerlo una vez - bien - y que prefieren que un asesor de confianza orqueste cada detalle en lugar de armarlo por su cuenta.

Al ser un viaje privado y a medida, comienza desde unos US$12,500 por viajero (ocupación doble) y varía según fechas, grupo y nivel de privacidad - un precio “desde”, nunca un paquete cerrado.

Su asesor confirma la cifra al diseñar el itinerario.

Sí - al construirse desde cero para su grupo, se adapta por igual a lunas de miel, celebraciones importantes y familias multigeneracionales, con el ritmo, la privacidad y el confort ajustados a los suyos.

Privilegios hoteleros y alojamiento de lujo

Como miembro Virtuoso, Forest Travel incluye beneficios reservados a huéspedes Virtuoso en los mejores hoteles de lujo, sin costo adicional: mejora de habitación a la llegada cuando hay disponibilidad, desayuno diario para dos, un crédito del hotel para gastronomía o spa, y check-in temprano con check-out tardío cuando el hotel lo permite.

Un miembro Virtuoso como Forest Travel desbloquea mejoras de habitación, desayuno diario, créditos de hotel y check-in/out flexible en los mejores hoteles, más un asesor dedicado que diseña y gestiona todo el viaje - acceso y servicio que un motor de reservas no iguala.

Un viaje privado y a medida de 7 Días · 6 Noches en Riviera Francesa, Francia, diseñado de principio a fin por un asesor de Forest Travel - con privilegios Virtuoso en los mejores hoteles de lujo, desde US$12,500 por viajero.

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