Cómo vieron los extranjeros que Chile fuera campeón

Los extranjeros vieron el título de Chile como una conquista histórica de un país poco acostumbrado a ganar con su selección, pero también como una celebración de enorme intensidad emocional y social. La victoria ante Argentina en la Copa América de 2015 convirtió al Estadio Nacional y a las calles chilenas en el escenario de una alegría que se extendió desde Arica hasta Magallanes, incluyendo Isla de Pascua y el territorio Antártico chileno.

La reacción internacional también mostró contrastes: mientras algunos extranjeros reconocieron la magnitud del logro chileno, otros observaron con distancia o ironía la euforia local. En el Mundial Sub 20 de Chile, por ejemplo, Gianluca Prestianni afirmó que “Parecía que salió campeón Chile, estaban más felices que los de Marruecos”, después de que los hinchas chilenos celebraran la derrota argentina.

Una celebración que sorprendió fuera de Chile

Hasta el sábado en la noche, cuando el país se convirtió en campeón, en el fútbol chileno predominaban los éxitos parciales y el gran invento retórico chileno: los triunfos morales. Nos lanzamos a las calles. El Estadio Nacional, lleno de banderas chilenas, se hizo un gran abrazo.

Los que habían gritado todo el partido se desplomaron, incrédulos y mudos. Los que no se habían movido en 90 minutos (más alargue y penales) se lanzaron llorando sobre sus vecinos. “Hemos hecho historia”, resumió el entrenador Jorge Sampaoli.

Celebración de Chile tras ganar Copa América

El penal anotado por Alexis Sánchez dio rienda suelta a una alegría contenida durante años. “Esto es único, como país no estamos acostumbrados a ganar nunca”, dijo el capitán chileno, Claudio Bravo.

Hubo antes algunas alegrías deportivas a nivel nacional para Chile, pero nunca una tan grande ni en el que es, quiérase o no, el deporte colectivo natural de este país sureño. Ganar en el Estadio Nacional es ganar con nuestras penas y alegrías.

La mirada extranjera sobre una victoria histórica

La final contra Argentina fue observada como un acontecimiento que superaba el resultado deportivo. Chile derrotó a la selección de Messi en una definición por penales y levantó por primera vez la Copa América.

Contra la Argentina de Messi incapaz de alcanzar el arco norte, bajo el memorial que recuerda las gradas donde en 1973 se sentaron los chilenos que Pinochet hizo prisioneros. “Un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro” se leía sobre el arco.

Se podía entrecerrar los ojos y ver allí una barra imaginaria que se ponía de pie y también celebraba. Porque en el Chile de la final copera, nada habría detenido la alegría.

“En un lugar donde hubo tanta tristeza y muerte, hoy le dimos una alegría a Chile”, dijo Jean Beausejour Coliqueo, seleccionado chileno. Es una alegría compartida.

De un país sin triunfos a una nación campeona

En un Chile casi sin triunfos a nivel de seleccionados nacionales, sólo la derrota era compartida. Las alegrías casi siempre han sido divididas -con la excepción de los triunfos en el tenis, la excepcionalidad de Marcelo Ríos, Nicolás Massú, Fernando González, y otros logros-.

La noche del sábado, todo el país se sintió campeón. Con miles de personas en las plazas, las esquinas, casi no hubo desórdenes.

En un país que todavía tiene un sentido muy estricto del orden, que hasta las marchas estudiantiles del 2011 le tenía mucho temor a la calle, el país salió a celebrar y no faltaron las selfies con el “guanaco”, el carro lanza aguas policial que disuelve las manifestaciones.

“Buen día para el que despertó con esa felicidad que a veces tanto nos cuesta y que la vida nos quita. Chile hoy te ves más lindo”, escribió el volante Jorge Valdivia la mañana del domingo.

Mapa de celebraciones de Chile Arica Magallanes

Una alegría extendida por todo el territorio

En un país que empieza a lidiar con su heterogeneidad, sus inmigrantes y sus habitantes originarios, con los que llegan y los que siempre estuvieron aquí, hubo celebraciones desde Arica a Magallanes, incluyendo Isla de Pascua y hasta el territorio Antártico chileno, bajo la bandera chilena y también la mapuche.

Las celebraciones fueron de Magallanes a Arica, pasando por Isla de Pascua. La victoria no quedó limitada a Santiago ni al entorno del Estadio Nacional, sino que fue asumida como una conquista colectiva.

En un país escandalizado por los casos de corrupción privada y política que investiga la justicia, que han traído verdad y transparencia, pero también desencanto y una fuerte polarización, la presidenta Michelle Bachelet asistió a todos los partidos de Chile y hasta entró al vestuario de la selección, en un ambiente mayoritario de sana convivencia futbolera.

Toda una caravana ciudadana acompañó tras el partido a los jugadores hasta La Moneda. “Esto es una victoria histórica”, dijo Bachelet.

La dimensión social de la selección chilena

Es que, quizás no lo sabían debido a nuestros escasos triunfos internacionales, pero el fútbol es lo nuestro. En Chile, donde hay 3, hay una “pichanga”. Nos la pasamos “pateando piedras”, no sólo por desencanto, sino porque allí donde queda algo en el suelo -una cajita vacía, un papelito arrugado- el chileno pasa y patea su tiro imaginario.

¿Cuál es la imagen más potente de la desigualdad económica chilena? La de la cancha que no es pareja. ¿Cuál es el único lugar en Chile no importa de dónde vienes ni cómo hablas si tienes mérito y talento? En la Selección.

Por eso, para muchos observadores extranjeros, el campeonato no representó únicamente el triunfo de un equipo. También expuso el valor simbólico de una selección capaz de reunir a personas de distintos orígenes y territorios bajo una misma bandera.

La memoria histórica presente en la final

La celebración adquirió una profundidad particular porque se produjo en el Estadio Nacional, un lugar asociado tanto a la historia deportiva como a episodios dolorosos de la historia chilena.

Ganar en el Estadio Nacional es ganar con nuestras penas y alegrías. Bajo el memorial que recuerda las gradas donde en 1973 se sentaron los chilenos que Pinochet hizo prisioneros, la victoria fue interpretada como una alegría que también alcanzaba a quienes habían vivido momentos de tristeza y muerte.

“Un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro” se leía sobre el arco. Esa frase acompañó una noche en la que el resultado deportivo se mezcló con la memoria nacional y con la necesidad de celebrar después de años de frustraciones.

La diferencia generacional que también observaron los extranjeros

Sólo hubo una marcada división en Chile ayer. Y fue quizás por primera vez, la sana división generacional.

En todas las familias chilenas, hubo alguien que no quiso o no pudo ver este partido. Porque -ya se puede decir derechamente- pensó que Chile perdería. Y los mayores de 40 años, si lo vieron, lo hicieron con el corazón en la mano.

Con la secreta esperanza de ganar y el temor clandestino de que se iba a perder. Sólo hubo un grupo que derechamente pensó que Chile ganaría, como ganó. Son jóvenes, casi niños, igual que algunos de los futbolistas de “la Roja”.

Son los que no saben que con Argentina un empate era una victoria. Que Chile siempre perdía. Que Chile tiene la maldición de los penales. Que en España ‘82 perdimos un penal cuando creíamos poder ser protagonistas y en Brasil 2014 otro nos privó de eliminar al anfitrión.

Para esos chilenos y chilenas, el sábado Chile no cambió la historia, porque la historia está empezando. Toda generación tiene derecho a creer, al menos por un momento, que nada es imposible, que el mundo -el futbolero, el deportivo, el social- está partiendo siempre de nuevo y lo hacen ellos.

La reacción argentina y las burlas durante el Mundial Sub 20

La Sub 20 de Argentina fue protagonista en el Mundial de Chile y Gianluca Prestianni, figura del equipo, se transformó en uno de los personajes más controvertidos del equipo.

Lideró las burlas argentinas durante el torneo y tanto en México como en Chile se ganó el repudio de los hinchas. “No le damos importancia. A México le ganamos y Chile no llegó a cuartos. Nos pone felices que todos los países estén en contra de nosotros”, expresó en el programa Cambio de Frente.

“Parecía que salió campeón Chile, estaban más felices que los de Marruecos”, añadió.

La frase reflejó una percepción muy distinta de la celebración chilena. Para Prestianni, la reacción de los hinchas locales ante los resultados argentinos fue tan intensa que parecía corresponder a la celebración de un título propio.

Luego, sobre las pifias que recibió en el Nacional durante la final, comentó que “me gusta jugar esos partidos que son picantes, la gente te putea y eso te motiva más, me gusta pedir la pelota y demostrar mi juego”.

Finalmente, sobre Arturo Vidal, quien festejó el triunfo de los africanos, fue claro: “Gastarte en contestarle… Hay que dejarla pasar“, cerró.

Celebracion hinchada chilena en Estados unidos - Final copa centenario

La relación entre Chile y los extranjeros en el fútbol

La manera en que los extranjeros vieron el campeonato chileno también puede relacionarse con la presencia histórica de jugadores y entrenadores foráneos en el fútbol nacional.

Por mucho tiempo el fútbol chileno ha sido un mercado atractivo para entrenadores que quieren exponer su carrera y buscar nuevas oportunidades. Algunos pasan desapercibidos, otras derechamente fracasan, pero varios también tienen éxito.

Claudio Borghi y Jorge Sampaoli destacan en el listado de extranjeros campeones en Chile. Por otro lado, José Luis Sierra, Jorge Pellicer y Mario Salas son los estrategas nacionales con más títulos.

Desde 2016 que un entrenador de nacionalidad chilena no es campeón de la Primera División del fútbol nacional, cuando Mario Salas fue bicampeón con Universidad Católica. Antes de él, José Luis Sierra, Héctor Tapia y Jorge Pellicer son los nombres que se vienen a la mente.

En cambio, si se piensa en estrategas extranjeros que fueron campeones en Chile en el último tiempo, son muchos los nombres aparecen. Los cuatro entrenadores del tetracampeonato de la UC, Pablo Guede, Ángel Guillermo Hoyos, entre otros.

El predominio de los entrenadores extranjeros

Teniendo en cuenta todos los campeonatos que se han disputado en la Primera División del fútbol chileno en el Siglo XXI, solo el 37% de los DT campeones han sido chilenos. El otro 63% corresponde a estrategas extranjeros y en gran parte argentinos.

Grupo de entrenadoresPorcentaje de DT campeones
Entrenadores chilenos37%
Entrenadores extranjeros63%

Los más destacados: de clubes a la selección. Si se ve a los entrenadores que más títulos consiguieron en el Siglo XXI se llega a dos nombres: Claudio Borghi y Jorge Sampaoli.

Aunque dirigieron a equipos archirrivales, ambos tienen un factor en común. Claudio Borghi ganó cuatro títulos de Primera División entre 2006 y 2007.

Tras sus exitosos pasos por Colo Colo y Universidad de Chile, llegaron a la selección chilena. Borghi lo hizo tras ganar un histórico tetracampeonato con los albos, mientras que el ex entrenador azul consiguió tres títulos consecutivos con la U.

Además del tricampeonato, Jorge Sampaoli ganó la Copa Sudamericana. En esa lista también está Nelson Acosta, quien también dirigió a La Roja.

Aunque fue en distintas etapas, el uruguayo-chileno fue campeón en dos ocasiones con Cobreloa y una vez con Everton.

Chile campeón visto desde la historia sudamericana

La consagración de la selección chilena se entiende mejor dentro de una historia sudamericana en la que los clubes y los jugadores chilenos también han participado en conquistas internacionales.

Sin duda que la Copa Libertadores es uno de los torneos más importantes que tiene el continente sudamericano. Incluso, nos atreveríamos a mencionar que es el sueño de todos los jugadores de esta parte del mundo que desearían, con al menos una oportunidad, jugar dicha competencia y por qué no, soñar con la obtención del título.

Una competencia deportiva que cuenta con los campeones y mejores de los campeonatos que se disputan en los países participantes.

No obstante, en los registros de la creación competitiva que tiene el continente sudamericano, hay dos chilenos que fueron campeones de dicho certamen defendiendo la camiseta de un club extranjero.

Los chilenos campeones de la Copa Libertadores con clubes extranjeros

Ignacio Prieto y la Copa Libertadores de 1971

Hay que ir a la historia de la competencia sudamericana. La Copa Libertadores en su edición para este año que se disputaba a nivel de clubes, contaba con la presencia de que, en el Nacional de Uruguay, había un chileno y que terminaría levantando la copa de campeones.

Hablamos de Ignacio Prieto exfutbolista chileno y que cuenta con pasos por la Universidad Católica, Lille, Nacional, entre otros. El exvolante mixto levantó la copa defendiendo la camiseta de Nacional.

En aquella oportunidad su equipo fue parte del Grupo 2 junto a Peñarol y los bolivianos Chaco Petrolero y The Strongest. El cuadro uruguayo terminó como líder de aquella competencia sumando once puntos en los seis partidos que disputaron.

En la segunda fase, se dividieron en dos grupos de tres equipos cada uno, donde nuevamente terminaría como líder de la competencia con siete puntos en cuatro partidos disputados superando al Palmeiras de Brasil y el Universitario de Perú.

La final se disputó en tres partidos. Primeramente, el cuadro de don Ignacio Prieto cayó como visitante ante Estudiantes de La Plata por la cuenta mínima, pero que en el compromiso de vuelta se repetiría el marcador para el cuadro charrúa, llevando la definición a un partido en cancha neutral.

En ese entonces, ese compromiso se disputó en el Estadio Nacional de Lima, donde Nacional de Uruguay terminaría derrotando por dos a cero a Estudiantes de La Plata, coronándose campeón de la Copa Libertadores y logrando ser el primer chileno en levanta dicho trofeo en un club extranjero.

Benjamín Kuscevic y la Copa Libertadores de 2020

La más reciente instancia competitiva que se disputó de manera completa contó con la presencia ganadora de un nuevo chileno, quien se convertía en ser el segundo en levanta dicho trofeo con un club extranjero.

Hablamos de Benjamín Kuscevic, canterano de la Universidad Católica y que en la actualidad se encuentra defendiendo la camiseta del Palmeiras de Brasil.

El cuadro brasileño en dicha instancia competitiva fue parte del Grupo B junto a Guaraní de Paraguay, el Bolívar de Bolivia, y finalmente, el cuadro de Tigre de Argentina.

El ‘Verdao’ finalizó como líder de su grupo con una campaña invicta sumando cinco triunfos y un empate alcanzando la totalidad de 16 puntos.

Palmeiras se enfrentó al Delfín de Ecuador en los octavos de final a quienes derrotaron por un global ocho a uno a su favor, logrando avanzar hasta la siguiente fase sin ningún inconveniente y esperando un nuevo rival para soñar con el trofeo de campeones.

Ya en los cuartos de final, el rival de turno fue el cuadro de Libertad del Paraguay y nuevamente tendría una presencia goleadora. Los brasileños golearon por un global de cuatro a uno y sellaban así su paso hasta las instancia de semifinales.

Ya en esta parte de la competencia, se comenzaron a disputar los partidos con una mayor seriedad. En semifinales se enfrentaron a River Plate de Argentina, a quienes derrotaron en el global por tres a dos, con una serie de polémicas con el VAR y que les daría su anhelado paso a la Gran Final del certamen.

En esta instancia deportiva se enfrentaron al Santos de Brasil. Un partido sin duda que muy recordados para los hinchas del Palmeiras y que contó con una emoción en los minutos finales, producto de que el partido que se disputó en sede neutral terminó con triunfo de uno a cero al Palmeiras gracias a la conquista de Breno Lopes al minuto 99.

Benjamín Kuscevic fue parte del plantel del Palmeiras y se convirtió en el segundo chileno en levantar la copa de campeones de la Copa Libertadores con un club extranjero.

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