Cómo acelerar un parto normal de forma segura

No existe ningún ejercicio, alimento ni técnica que garantice una dilatación más rápida. Lo que sí existe son formas de preparar el cuerpo y la mente para que el proceso ocurra con menos resistencia.

La forma más segura de acelerar un parto normal depende de si el trabajo de parto aún no ha comenzado o si ya empezó y progresa lentamente. Antes del parto pueden ayudar la actividad física moderada, las posturas que favorecen el descenso del bebé, la relajación y, si no existe ninguna contraindicación, las relaciones sexuales; durante el parto pueden ser útiles el movimiento, los cambios de posición, el vaciado frecuente de la vejiga y las técnicas de respiración. Cuando hay una detención o una indicación médica, la aceleración debe realizarla el equipo obstétrico mediante procedimientos como la amniotomía o la oxitocina.

Qué significa dilatar y cuándo empieza realmente el parto

Durante el embarazo, el cuello uterino se encuentra cerrado y firme, proporcionando protección al feto y manteniendo el útero cerrado. Sin embargo, a medida que el parto se acerca, el cuerpo de la mujer se prepara para dar a luz, y una de las señales de que el proceso de parto está en marcha es la dilatación del cuello uterino.

La dilatación es el proceso por el cual el cuello uterino se abre gradualmente para permitir el paso del bebé desde el útero hacia el canal de parto. La dilatación se mide en centímetros y se considera completa cuando el cuello uterino alcanza los 10 centímetros de apertura.

Según los médicos y las parteras, el parto empieza cuando tienes contracciones regulares y dolorosas, y tu cuello uterino se dilata progresivamente de los 4 cm en adelante. No obstante, es posible que hayas estado sintiendo contracciones bastante dolorosas por algunas horas hasta llegar a este punto.

Las fases de la dilatación

  1. Etapa de dilatación temprana: Esta etapa se caracteriza por una dilatación inicial del cuello uterino, desde cerrado hasta aproximadamente 3 centímetros de apertura. Durante esta etapa, es posible que la mujer experimente contracciones irregulares y leves molestias. Esta etapa puede durar horas o incluso días, dependiendo de cada mujer.
  2. Etapa de dilatación activa: En esta etapa, la dilatación del cuello uterino progresa de aproximadamente 3 centímetros a 7 centímetros. Las contracciones uterinas se vuelven más intensas, regulares y frecuentes. La mujer puede sentir dolor y presión en la zona pélvica.
  3. Etapa de dilatación de transición: Esta es la etapa final de la dilatación del cuello uterino, donde se completa la apertura total del cuello uterino a 10 centímetros. Durante esta etapa, las contracciones son intensas y cercanas entre sí. La mujer puede experimentar un aumento significativo en la presión pélvica y puede haber una sensación de necesidad de empujar.

Es importante tener en cuenta que cada mujer experimenta la dilatación del cuello uterino de manera diferente. Algunas mujeres pueden tener una dilatación lenta y progresiva, mientras que otras pueden experimentar una dilatación más rápida.

La velocidad de la dilatación puede verse influenciada por diversos factores, como la posición del bebé, el tamaño y la forma del cuello uterino, así como la respuesta individual de cada mujer al proceso de parto.

Cuándo es normal esperar y cuándo se plantea una inducción

Lo normal es que el parto ocurra a partir de la semana 37 de embarazo, momento en que el bebé está preparado para vivir fuera del seno materno sin problemas, aunque lo más frecuente es que comience en torno a la semana 40 de gestación.

El embarazo puede durar hasta las 42 semanas, pero es más frecuente que suceda antes de manera natural. La semana 40 sería la fecha probable de parto, pero solo un 5% da a luz justo en ese día. La mayoría vienen al mundo entre las semanas 38 y 42.

Si finalmente el parto no se desencadena por sí solo, lo más probable es que sea necesario inducirlo antes de la semana 42; generalmente se esperan 10 días desde la fecha probable de parto. La inducción debe basarse en una indicación médica y no realizarse por impaciencia o únicamente por conveniencia.

La inducción del trabajo de parto se refiere a los diferentes tratamientos utilizados para iniciar el trabajo de parto. Los tratamientos también se pueden utilizar para aumentar el trabajo de parto, lo que significa moverlo a un ritmo más rápido. El objetivo es provocar las contracciones o hacer que estas sean más fuertes.

Motivos médicos para inducir el parto

Cuando el trabajo de parto se induce por razones médicas, suele ser porque es más seguro para usted tener el bebé ahora en vez de arriesgarse a tener más problemas por continuar con el embarazo.

  • Su embarazo ha continuado por 1 o 2 semanas después de la fecha estimada de parto.
  • Usted tiene una afección, como presión arterial alta, desprendimiento prematuro de placenta, infección, enfermedad pulmonar, preeclampsia o diabetes, que puede amenazar su salud o la salud de su bebé si continúa el embarazo.
  • Se le ha roto la fuente, pero no han comenzado las contracciones de trabajo de parto activo.
  • Su bebé tiene una afección que necesita tratamiento, y los riesgos del parto vaginal son bajos.
  • Un ultrasonido indica una complicación potencial del bienestar fetal.
  • Su bebé muestra signos de estrés mientras en el monitor antes de que inicie el parto.

No se intentan la inducción y el parto vaginal si el bebé puede sufrir un daño o está en peligro inmediato. En tales casos, suele hacerse un parto por cesárea.

En estas situaciones, su médico esperará hasta que usted esté al menos en la semana 39, porque es más seguro para su bebé. Nunca intentes adelantar el parto por tu cuenta antes de las 39 semanas sin indicación médica.

¿Se puede acelerar el parto de forma natural?

Algunos métodos pueden estimular el inicio del parto, pero ninguno tiene evidencia científica sólida para garantizar resultados. La respuesta del cuerpo y del bebé es decisiva: si ellos no están preparados, de poco sirven los demás métodos naturales.

La prisa es el mayor enemigo de la dilatación. El parto necesita oxitocina, y la oxitocina necesita calma. Cuando estamos ansiosas, en tensión o sintiendo presión externa para “ya parir”, el cuerpo libera cortisol, que actúa exactamente al contrario de la oxitocina.

El estrés y los nervios segregan adrenalina, la cual inhibe la producción de oxitocina, la hormona que desencadena el parto. Por eso es importante mantenerse serena en la última etapa del embarazo, cuidarse, alimentarse bien y estar bien hidratada.

Realizar ejercicio durante todo el embarazo puede ayudar a ser más consciente del cuerpo y abordar este momento con mayor conciencia, relajación y serenidad. Estos ejercicios pueden ayudar a aumentar la flexibilidad y mejorar la circulación sanguínea en la zona pélvica, además de aliviar el estrés y la tensión.

Actividad física y movimientos que pueden favorecer el descenso

Caminar, hacer ejercicio y bailar tienen como objetivo mantenerte activa dentro de tus posibilidades. Esto hace que muevas la pelvis y que la gravedad actúe para ayudar al bebé a encajarse y a descender por el canal del parto.

Un estudio publicado en la Revista Europea de Obstetricia y Ginecología y Biología Reproductiva: X encontró una relación entre una mayor actividad física durante el embarazo y una menor duración del parto. En esta actividad física no solo se incluye el ejercicio, sino también tareas cotidianas como ir de compras, limpiar la casa o acudir al trabajo andando.

Caminar

El simple acto de caminar puede ser altamente beneficioso durante el embarazo y el parto. Caminar ayuda a que el bebé descienda hacia el canal de parto y estimula las contracciones uterinas.

Si el bebé no se ha encajado en la pelvis, o todavía está muy alto, las caminatas lo pueden ayudar a situarse en una mejor posición, aumentando así las posibilidades de que el parto comience por sí solo.

Caminar a buen ritmo todos los días puede favorecer el descenso del bebé y el apoyo de su cabeza contra el cuello uterino. Las caminatas son buenas para antes, durante y después del embarazo. No se requiere estar en forma para comenzar con ellas.

Estas caminatas para provocar el parto deben durar al menos 20-25 minutos aproximadamente. También puede caminarse por terrenos irregulares o bajar las escaleras de lado, pero con extrema precaución.

Escaleras, sentadillas y baile

Bajar escaleras, mejor que subirlas, ponerse de cuclillas si se puede, hacer sentadillas y bailar a ritmo suave balanceando las caderas son ejercicios con los que podemos conseguir que el bebé descienda.

Parece ser que la posición y la presión de la cabeza del bebé contra el cuello del útero estimulan la producción de oxitocina, lo cual podría desencadenar el parto.

Los ejercicios que ayudan a encajar al bebé, como las sentadillas profundas, deben reservarse para el final del embarazo y solo cuando la ecografía de las 32 semanas haya confirmado que el bebé está en posición cefálica. Si el bebé todavía no está cabeza abajo, estos movimientos no son recomendables.

Movilidad de la pelvis y estiramientos

Los estiramientos de cadera son ejercicios suaves que ayudan a relajar y elastificar los músculos de la pelvis. Algunos ejemplos de movilidad de cadera incluyen el “gato-vaca”, que implica arquear y redondear la espalda mientras estás en posición de cuatro patas, y la posición de mariposa, donde te sientas en el suelo con las plantas de los pies juntas y las rodillas abiertas.

Estos estiramientos promueven la flexibilidad de la pelvis y pueden ayudar a preparar el cuerpo para el parto. Ponerse de cuclillas o andar a gatas también puede ayudar a que el bebé se gire cuando todavía cuenta con espacio suficiente dentro del útero.

La pelota de Pilates o pelota suiza

Los ejercicios con pelota de Pilates son beneficiosos para las gestantes porque fortalecen los músculos de la espalda y el abdomen sin forzar ni causar lesiones en estas zonas, así como en la pelvis y las rodillas, facilitando al mismo tiempo el descenso de la cabeza del bebé.

Sentarse y movilizar la pelvis suavemente en una fitball puede ayudar a abrir la pelvis y estimular el movimiento del bebé hacia el canal de parto. Además, el balanceo suave en la pelota puede aliviar la presión y el malestar en la zona lumbar.

Los movimientos pueden consistir en bascular la pelvis hacia delante y detrás o hacia los lados, y realizar contracciones del suelo pélvico cuando estás sentada sobre la pelota.

La pelota también se utiliza durante la fase de dilatación para realizar ejercicios de basculación de pelvis, que alivian las molestias durante las contracciones y facilitan la dilatación. Es mucho más cómodo estar sentada en la pelota que en la cama o en una silla.

Sentada sobre la bola la fuerza de gravedad es mayor y eso facilita el descenso del bebé y la corriente sanguínea hacia la placenta. La pelota suiza alivia los dolores cuando se utiliza en la sala de dilatación y durante el parto.

AlturaTamaño de pelota
Inferior a 1,50 metros45 centímetros
Entre 1,50 y 1,60 metros55 centímetros
Entre 1,60 y 1,70 metros65 centímetros
Entre 1,70 y 1,80 metros75 centímetros
Más de 1,80 metros85 centímetros

Cambios de posición durante el trabajo de parto

Los cambios posturales frecuentes pueden ayudar al bebé a ir encajándose y favorecer que la dilatación avance de forma más fluida. No se trata de buscar “la postura perfecta”, sino de moverte y escuchar lo que tu cuerpo te pide en cada momento.

Puedes cambiar de posición de pie, en cuclillas, a cuatro patas, sentada en la pelota o tumbada de lado. Si puedes, evita pasar todo el trabajo de parto tumbada boca arriba: es la posición que más dificulta el descenso del bebé.

Si tu bebé está espalda contra espalda, el médico te podría aconsejar tenderte sobre el costado, arrodillarte o hacer estocadas. Quizás esto ayude a tu bebé a voltearse y a ponerse en mejor posición para nacer.

Balancea las caderas e inclínate hacia delante durante las contracciones para ayudar a tu útero a empujar al bebé con firmeza hacia el cuello uterino.

Relajación, respiración y ambiente favorable

Practicar técnicas de relajación, como la respiración profunda y la meditación, puede ayudar a reducir el estrés y promover un ambiente favorable para el inicio del parto.

Usa técnicas de respiración y relajación para mantenerte más calmada y enfocada. Si has aprendido técnicas de autohipnosis, ahora es el momento de ponerlas en práctica.

Un baño caliente durante media hora puede favorecer la relajación muscular y hacer que la embarazada se sienta mejor durante las contracciones. No se aconseja en caso de rotura de membranas.

La temperatura del agua no debe superar los 37-38 ºC ni la embarazada debe permanecer mucho tiempo en el agua, ya que existiría riesgo de deshidratación.

Un ambiente tranquilo y privado también puede ayudar. Apaga o suaviza las luces y pasa un rato tranquilo con tu pareja. La risa, el buen humor y sentirte segura pueden favorecer la liberación de oxitocina.

Relaciones sexuales y estimulación de los pezones

Las relaciones sexuales pueden estimular la producción de oxitocina, que es la hormona de las contracciones, y esto puede aumentar la frecuencia de las contracciones de Braxton-Hicks.

Además, el semen contiene prostaglandinas, que pueden ayudar a madurar el cuello del útero. Las prostaglandinas participan en la maduración y borramiento del cuello uterino, lo que es fundamental para la preparación al parto.

La evidencia no muestra que las relaciones sexuales adelanten el parto de forma significativa en embarazos a término, pero son seguras si el embarazo es normal y no existe una contraindicación médica.

Tener relaciones sexuales solo está contraindicado si te lo prohíbe tu ginecólogo por alguna causa médica. No deben mantenerse relaciones sexuales si se han roto las membranas o si el equipo sanitario ha indicado evitarlas.

La estimulación de los pezones ayuda a segregar oxitocina. Al estimular los pezones, se imita el proceso de lactancia materna y el cerebro provoca la liberación de oxitocina.

Se recomienda estimular un solo pecho para evitar contracciones demasiado fuertes, y recurrir a ambos pechos únicamente si no es suficiente. Esta estimulación puede ser de utilidad especialmente en mujeres que ya presentan algún indicio de parto, como contracciones irregulares o dilatación del cuello uterino.

Los pezones pueden estar sensibles, por lo que es muy importante que la estimulación sea calmada y placentera. Consulta previamente con tu matrona o ginecóloga, porque la oxitocina puede producir contracciones intensas.

Masaje perineal, ejercicios de Kegel y terapias complementarias

El masaje perineal es una técnica que se utiliza para preparar el área del perineo, la zona entre la vagina y el ano, para el parto. Se realiza aplicando presión suave y constante en esta área durante el tercer trimestre del embarazo.

El masaje perineal no se considera un método directo para dilatar el cuello uterino. Su principal objetivo es reducir el riesgo de desgarros perineales durante el parto y la necesidad de episiotomía.

Los ejercicios de Kegel son una excelente forma de fortalecer los músculos del suelo pélvico, pero no serían considerados ejercicios para dilatar de forma específica. Pueden hacerse durante todo el embarazo salvo que tengas un suelo pélvico hipertónico, en cuyo caso necesitas la orientación de una especialista en suelo pélvico.

Para realizar los ejercicios de Kegel, contrae y relaja los músculos del suelo pélvico como si estuvieras deteniendo el flujo de orina. Realiza repeticiones regulares de estos ejercicios a lo largo del embarazo para fortalecer y tonificar los músculos pélvicos.

Los tratamientos de acupuntura y acupresión pueden ayudar a algunas mujeres a relajarse, pero su uso para adelantar el parto genera controversia. Cualquiera de estos métodos requiere de la profesionalidad y experiencia de un profesional correctamente formado.

La osteopatía intenta, mediante técnicas manuales o tratamientos no invasivos, devolver la flexibilidad a la columna vertebral y la correcta movilidad a la pelvis materna. Aliviar tensiones musculares puede ayudar a que la madre se sienta más relajada y confortable y el bebé se pueda colocar de la forma más correcta.

Consulta con tu matrona antes de decidirte por alguno de estos métodos y consulta las contraindicaciones que puedan existir en tu caso particular.

Infusiones, alimentos y remedios caseros

El uso de ciertas infusiones, como las hojas de frambuesa o diferentes tipos de té, puede ayudar a provocar el parto o a mejorar la contractilidad del útero durante la fase de dilatación, aun así, su eficacia no está comprobada y tampoco están libres de contraindicaciones o efectos secundarios.

Las hojas de frambuesa no han demostrado inducir el parto de forma fiable. Antes de tomar cualquier infusión consulta con tu matrona su eficacia e inocuidad.

El chocolate, algunas infusiones y la comida picante son estimulantes a la hora de desencadenar el parto, pero no hay evidencia científica de que funcionen. El chocolate contiene cafeína, que puede conducir a que el bebé se mueva más en el interior del útero.

No es recomendable tomar laxantes, como aceite de ricino, ni enemas para inducir el parto. Además de malestar, los laxantes pueden provocar complicaciones como infecciones o deshidratación.

Los remedios caseros pueden no ser eficaces mientras el bebé no esté preparado. Ninguno de estos métodos naturales va a suponer que el parto comience de manera inmediata y es de vital importancia que cualquier método se lleve a cabo bajo supervisión médica.

Qué hacer si el parto ya ha comenzado pero avanza lentamente

La duración media de la fase activa de la primera etapa del parto en un embarazo primerizo es de alrededor de ocho horas, pero podría durar más o menos. Pocas veces la fase activa de la primera etapa del parto dura más de 18 horas.

Cuando no se trata del primer bebé, la duración media de la fase activa de la primera etapa del parto es de cinco horas, y es raro que dure más de 12 horas.

No es necesariamente mejor para ti o para tu bebé que el parto sea rápido. De hecho, los partos muy rápidos pueden ser física y emocionalmente agotadores. Sin embargo, el parto a veces es tan lento que existe el riesgo de que la madre y el bebé queden exhaustos.

Durante la fase activa del parto puede haber periodos de una hora más o menos en que el parto no progresa mucho, y periodos en que la dilatación se produce más rápidamente. Por eso el progreso del parto se ha de ver en conjunto, a lo largo de varias horas.

Si todo marcha bien, tu médico o comadrona verificará el progreso de tu parto cada dos horas. Estos exámenes realizados de dos en dos horas le brindan información importante a tu médico y disminuyen la posibilidad de que te hagan una cesárea sin necesidad.

Si el cuello del útero no se está dilatando a una velocidad de por lo menos medio centímetro por hora, en un periodo de cuatro horas, tu doctor quizás considere acelerar el parto y te hablará acerca de esta posibilidad.

Por qué puede ralentizarse el parto

  • Estás deshidratada o exhausta.
  • La posición del bebé no es ideal.
  • Te sientes ansiosa o asustada y estás muy tensa, y estas emociones interfieren con las hormonas que estimulan el parto.
  • Tus contracciones son poco frecuentes, no son muy fuertes, o se mantienen estables en lugar de intensificarse.
  • Tu pelvis es más estrecha y larga de lo común, lo cual puede hacer que el bebé se coloque en una posición de espalda contra espalda.
  • Has tenido intervenciones médicas que han retrasado el ritmo de las contracciones, como la anestesia epidural y la restricción de tus movimientos.

Recuerda que el cuello del útero casi siempre tarda mucho más tiempo en dilatarse los primeros cinco centímetros que en abrirse los cinco restantes. En la medida en que las contracciones se hacen más fuertes, el cuello uterino se abre más rápidamente.

Medidas sencillas para acompañar un parto lento

Si estás echada en la cama, levántate. Moverte puede intensificar las contracciones y también ayudarte a sobrellevarlas.

Ve al baño. Tener la vejiga llena puede hacer el parto más lento porque la vejiga está en medio del canal por el que desciende el bebé.

Cambia de posición. Hacia el final del parto quizás no tendrás ganas de pasearte, pero tu pareja puede ayudarte a encontrar una posición que te resulte cómoda.

Un masaje firme en la espalda o en los pies puede ayudar a sobrellevar un parto que progresa lentamente. Escucha música que te guste y utiliza técnicas de respiración y relajación.

Come y bebe cuando lo necesites. Puedes tomar un tentempié pequeño, como una tostada o galletitas saladas, y bebidas deportivas o agua para prevenir la deshidratación, siempre de acuerdo con las indicaciones del equipo que atiende tu parto.

Pídele a tu partera o doctor que te expliquen lo que está pasando. Si te sientes involucrada y en control, posiblemente estarás menos ansiosa y más relajada.

Procedimientos médicos para acelerar el parto

Si el trabajo de parto activo ha comenzado por sí mismo pero las contracciones se han vuelto más lentas o se han detenido completamente, es necesario tomar medidas para ayudar a que el trabajo de parto progrese.

La aceleración se hará cuando el trabajo de parto activo ha comenzado, pero las contracciones son débiles o irregulares o se han detenido por completo.

También puede ser necesaria si el saco amniótico no se ha roto por sí mismo o si se ha roto, pero el trabajo de parto no está progresando.

Barrido de las membranas

El barrido, o despegamiento, de las membranas amnióticas es una primera medida sencilla que se usa para tratar de iniciar el trabajo de parto. El barrido separa la membrana amniótica del útero lo suficientemente como para que el útero comience a producir prostaglandinas.

El barrido de las membranas funciona en 1 de cada 8 mujeres. Esto significa que comienza el trabajo de parto sin la necesidad de usar oxitocina ni de romper las membranas artificialmente.

El barrido de las membranas es de bajo riesgo y no aumenta el riesgo de infección. Podría sentirse incómoda a continuación, con contracciones irregulares y algo de sangrado.

Ruptura artificial de las membranas

Para ayudar a comenzar o a acelerar el trabajo de parto, su médico podría romper su saco amniótico. Esto debería hacerse solamente después de que su cuello uterino haya comenzado a abrirse y la cabeza de su bebé haya descendido firmemente en su pelvis.

Si las membranas se rompen demasiado pronto, hay riesgo de que el cordón umbilical se deslice alrededor o por debajo de la cabeza del bebé. Si el cordón queda apretado entre la cabeza del bebé y los huesos pélvicos, la irrigación de sangre al bebé podría reducirse o detenerse.

El procedimiento no suele ser doloroso, aunque puede resultar incómodo. Las contracciones pueden volverse mucho más fuertes después de romper la fuente, por lo que pueden ser necesarias técnicas de respiración, relajación o medicamentos para el dolor.

El médico controlará los latidos del corazón del bebé cuidadosamente para asegurarse de que la ruptura de la bolsa no lo haya afectado. Si el trabajo de parto no comienza después de unas horas, usted puede recibir un medicamento intravenoso para ayudar a que las contracciones empiecen.

Oxitocina intravenosa

La oxitocina es un medicamento que se administra a través de una vena para iniciar las contracciones o hacerlas más fuertes. Una pequeña cantidad ingresa al cuerpo a través de la vena a un ritmo constante y la dosis se puede aumentar lentamente en la medida de lo necesario.

La oxitocina a menudo provoca contracciones regulares. Una vez que su propio cuerpo y el útero “entren en acción”, el proveedor puede reducir la dosis.

Se vigilarán atentamente la frecuencia cardíaca de su bebé y la fuerza de las contracciones. Esto se hace para verificar que sus contracciones no sean tan fuertes que le hagan daño al bebé.

La pitocina puede sobreestimular el útero y producir contracciones muy fuertes y frecuentes que podrían molestar al bebé. Si la oxitocina no induce el trabajo de parto o si la frecuencia cardíaca del bebé indica sufrimiento, puede ser necesario un parto por cesárea.

La oxitocina no se puede utilizar si los exámenes muestran que el feto no está recibiendo suficiente oxígeno o alimento a través de la placenta.

Maduración del cuello uterino

Si el cuello uterino no ha comenzado a madurar o a adelgazarse, su proveedor puede utilizar un medicamento llamado prostaglandina. El medicamento se coloca en la vagina junto a su cuello uterino.

Las prostaglandinas a menudo madurarán o suavizarán el cuello uterino y las contracciones pueden incluso empezar. Puede insertarse dinoprostona como un supositorio dentro de la vagina o administrarse como gel dentro de la apertura del cuello uterino.

El misoprostol es una pastilla que se toma por boca o se coloca en la vagina usando una dosis más baja. Es un medicamento aprobado para tratar úlceras, y usarlo para hacer madurar el cuello uterino es una práctica aceptada, aunque no indicada en la etiqueta de este medicamento.

Cuando el cuello uterino está maduro, puede comenzar el trabajo de parto por sí mismo. Se considera que está maduro y listo para el trabajo de parto activo cuando está blando, bien dilatado y borrado, y cuando el cuello uterino y el bebé están ubicados abajo en la pelvis.

Sonda con globo

Una sonda con globo, como una sonda de Foley, es un tubo estrecho con un globo pequeño en el extremo. El médico la inserta en el cuello uterino e infla el globo.

Esto ayuda a que se abra el cuello uterino. La sonda se deja en el lugar hasta que el cuello uterino se haya abierto lo suficiente como para que el globo se caiga, aproximadamente a los 3 cm.

Cuándo pedir ayuda médica

Consulta con tu matrona o ginecóloga antes de probar cualquier método para adelantar el parto, especialmente si tienes restricción de actividad, presión arterial alta, diabetes gestacional mal controlada, crecimiento intrauterino restringido, una alteración de la placenta, sangrado, dolor intenso o cualquier otra complicación.

Si se rompe la bolsa, debes comunicarte con el equipo sanitario y no intentar estimular las contracciones por tu cuenta. La ruptura de membranas puede aumentar el riesgo de infección cuanto más tarde el inicio del trabajo de parto.

Si el trabajo de parto no progresa a pesar del barrido de las membranas, una amniotomía, oxitocina o una combinación de estas medidas, es posible que se considere un parto por cesárea.

Cuando el trabajo de parto no empieza como se espera o es necesario, se prefiere inducir el trabajo de parto a tener un parto por cesárea. Si no tiene éxito la inducción del parto, tal vez sea posible intentar otra vez. En algunos casos, un parto por cesárea es mejor para la madre y para el bebé, según el estado de salud de ambos.

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