Carretera Panamericana: distancias entre países y ciudades

La carretera Panamericana es una red de carreteras que conecta América del Norte y América del Sur desde Prudhoe Bay, en Alaska, hasta Ushuaia, en la Tierra del Fuego argentina. Su longitud depende de si se considera únicamente el trazado principal o también sus variantes y ramales: la carretera principal mide aproximadamente 17.848 kilómetros, mientras que la red completa alcanza cerca de 30.000 kilómetros.

La ruta atraviesa 14 países y conecta 10 capitales nacionales. Sin embargo, no forma un recorrido continuo entre Panamá y Colombia, porque el Tapón del Darién interrumpe la carretera entre Yaviza, en Panamá, y Turbo, en Colombia.

Mapa de la carretera Panamericana entre Alaska y Argentina

Cuántos países atraviesa la carretera Panamericana

La ruta Panamericana se extiende desde Alaska hasta Argentina uniendo 14 países del continente americano. Sus 48.000 kilómetros de longitud se encuentran divididos en dos secciones: las carreteras norte y sur.

La carretera Panamericana atraviesa 14 países: Canadá, Estados Unidos, México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Argentina.

SecciónPaíses recorridosExtremos principales
Ruta norteCanadá, Estados Unidos, México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y PanamáAlaska-Yaviza
Ruta surColombia, Ecuador, Perú, Chile y ArgentinaTurbo-Argentina

Distancia total de la carretera Panamericana

Oficialmente, tiene poco menos de 18.000 kilómetros de longitud, pero si se cuentan todas sus variantes llega hasta los 30.000 kilómetros. La Pan-American Highway tiene una longitud de 17. 848 kilómetros de longitud, lo que le permite recorrer el continente americano de norte a sur: desde Prudhoe Bay en Alaska hasta Ushuaia, la Tierra del Fuego de Argentina.

Eso sí, cifra corresponde únicamente a la carretera principal, pero en realidad es una multitud de carreteras por distintos países y características, de modo que adaptan su trazado a zonas como grandes urbes, la costa o la montaña. Si le sumamos las variantes y ramales, se dispara hasta los 30.000 kilómetros, si bien el Guinness dice simplemente que son más 24.140 kilómetros por los 14 países que atraviesa.

La Carretera Panamericana es una formidable red que vincula 14 países, empezando en Prudhoe Bay, Alaska, y concluyendo en Ushuaia, Argentina. A lo largo de sus más de 30,000 kilómetros, esta carretera más larga del mundo refleja la hermandad de los países americanos y su dedicación por reforzar los nexos culturales y comerciales.

Principales cifras de distancia

ReferenciaDistancia
Carretera principal17.848 kilómetros
Red con variantes y ramales30.000 kilómetros
Longitud indicada por Guinnessmás 24.140 kilómetros
Trayecto aproximado desde Alaska hasta Ushuaia29,825 millas

La Carretera Panamericana, con sus 30,000 kilómetros, está considerada como la carretera más larga del mundo, siendo una hazaña de cooperación y proeza ingenieril. Si se compara con otras rutas de gran magnitud, la famosa Autopista 1 de Australia se extiende por 23,000 kilómetros, uniendo todo el continente australiano.

Otra ruta de relevancia es la Carretera Transiberiana de Rusia, de 18,000 kilómetros, que cruza la vasta geografía rusa desde San Petersburgo hasta Vladivostok. Solo esos 17. 848 kilómetros de longitud de su carretera principal ya la colocan como la ruta más larga, seguida de otras como la carretera transiberiana (solo recorre Rusia y tiene unos 11.000 kilómetros) o la Highway 1 australiana de 14.500 kilómetros.

Recorrido por países, de norte a sur

Alaska, Canadá y Estados Unidos

La ruta tiene su inicio en el norte de América, en la localidad de Prudhoe Bay, en Alaska, Estados Unidos, y termina oficialmente en Buenos Aires, Argentina, aunque tiene variantes que llegan hasta Ushuaia, Argentina, al sur del continente.

Al norte, la ruta inicia en Alaska, pasa por Canadá, Estados Unidos -a través del Interstate Highway System- y continua su recorrido por México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá.

En América del Norte, la Panamericana recorre Estados Unidos y Canadá, ofreciendo a quienes viajan por ella la oportunidad de descubrir ecosistemas muy variados.

Si bien la carretera Panamericana se inicia muy al norte de Alaska, en Prudhoe Bay -el yacimiento petrolífero más grande de Norteamérica-, es recomendable comenzar el recorrido más al centro del estado, por el paseo panorámico de Matanuska.

Tras partir por la autopista 11 (Dalton Highway), hasta la autopista Glenn al sur de Alaska, podrás observar bosques boreales, ríos de agua fresca y abundante vida salvaje. A lo largo de la vía, de 135 millas, hay plataformas de avistamiento con carteles interpretativos. Su mayor atractivo, sin duda, es el enorme glaciar Matanuska.

Tomando la autopista Top of the World Highway, llegarás a Dawson City, famosa por la bonanza de oro que se vivió allí a finales de 1800. Sus conservadas edificaciones -el bar, el banco, la oficina postal- te harán viajar al pasado para darte una idea de la fiebre del oro.

A una hora y media, por la North Klondike Highway, llegarás a Tombstone Territorial Park, un parque natural con áreas de senderismo entre paisajes de tundra ártica, donde viven alces, osos grizzly, lobos, y cientos de aves. El invierno es la época ideal para observar la aurora boreal.

México

Al llegar a México, la vía desciende por América Central, pasando por Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá.

En México, enlaza con la Ciudad de México, un núcleo económico y cultural, repleto de tradición y modernidad. Gracias a la Carrera Panamericana, uno de los tramos más famosos de la carretera Panamericana es el de México.

Ubicado en la costa pacífica mexicana, el pueblo de San Blas es una parada perfecta para recargarse con el calor de sus playas y su gente. El de allí es un turismo sin opulencias, un paraje que llena el alma con sus hoteles pequeños y familiares, sus playas tranquilas y sus exquisitos restaurantes de palma y madera.

Entre diciembre y marzo, pueden avistarse ballenas jorobadas que vienen de Canadá en busca de aguas cálidas para tener sus crías. Otro atractivo de esta ciudad histórica es la Contaduría, un antiguo fuerte español.

Guatemala

Posteriormente, cruza la Ciudad de Guatemala y San Salvador, epicentros históricos de Centroamérica, sin olvidar Costa Rica y Panamá, claves para el intercambio regional.

Vale la pena que hagas una escala en Guatemala para conocer uno de los lugares más bellos de América Central: el lago Atitlán. Para llegar al lago desde el norte, toma la ruta CA-2, y desde Ciudad de Guatemala, toma la interamericana CA-1.

Este hermoso lugar es ideal para descansar y conocer la cultura maya que se vive en pueblos aledaños como Panajachel, Santa Catarina, San Pedro y San Juan de la Laguna. Quienes disfrutan las caminatas y la naturaleza, pueden ascender a los volcanes que rodean el lago: el San Pedro, el Atitlán o el Tolimán.

El Salvador

Desde el lago Atitlán, parte tomando la CA-2 hacia San Salvador, la capital salvadoreña. De ahí, a solo 45 minutos en el km 53 de la carretera del Litoral, encontrarás El Zonte, un pueblo playero en el que confluyen viajeros en busca de tranquilidad y avezados surfistas en busca de grandes y desafiantes olas.

Entre los principales atractivos de este pueblo de aire bohemio, están la desembocadura de su río en el mar, y su oferta de restaurantes con platos típicos como las pupusas o la sopa de mariscada.

Honduras

Siendo la cuarta ciudad más grande del país, Choluteca es un lugar encantador de clima cálido, por lo que vale la pena detenerse en él unos días. Para llegar desde El Salvador, toma la Ruta CA-2 y luego la CA-1.

El alma de Choluteca es su parque central, bordeado por construcciones históricas, como la catedral de 1785 y las casas coloniales mejor conservadas de Honduras. Un lugar ideal para dar paseos a pie y tomar fotografías de sus jardines y arquitectura.

Si quieres un poco más de sol y brisa, escápate a la playa de Cedeño, también de fácil acceso desde la Panamericana.

Nicaragua

Retomando la Panamericana llegarás a Popoyo, un pueblo colorido y tranquilo con playas desiertas, caminos para andar a caballo y calles por las que circulan tanto automóviles como ganado.

A una hora al oeste de la Panamericana, se llega a este lugar que parece vivir en el pasado: su belleza natural está intacta, sus habitantes mantienen las tradiciones de sus antepasados, todo transcurre a ritmo lento y los turistas son siempre bien recibidos.

Entre julio y diciembre es recomendable visitar la playa Chacocente, 35 minutos al norte, para apreciar las tortugas marinas que llegan a desovar.

Costa Rica

En Costa Rica, la ruta pasa por San José y por la provincia de Guanacaste. Guanacaste ofrece toda una experiencia ecológica que rompe con la monotonía de horas y horas al volante sobre la CA-1.

En esta región, al noroeste de Costa Rica, es posible escuchar sonidos de fondo de cocodrilos, iguanas, tucanes, loros, y monos congo. En Guanacaste están algunas de las playas más visitadas de Costa Rica, como Playa Nubes, una playa virgen de suave oleaje ideal para bañarse, bucear y acampar.

Allí también puede hacerse canopy, y vivir esa experiencia increíble de “volar” entre las copas de los árboles.

Panamá

En este último, la ‘carretera’ norte de la Panamericana termina en el poblado de Yaviza.

Esta es casi una parada obligada para quienes están decididos a recorrer la carretera Panamericana de norte a sur, pues en este punto encontrarán el Tapón del Darién, donde termina la carretera y aparece una densa selva que deja atrás toda huella de civilización.

A Yaviza, un pueblo de 4,000 habitantes, se llega en lanchas de motor que serpentean ríos y canales. El mayor atractivo es el exuberante Parque Nacional del Darién, la reserva natural más grande de Panamá.

Colombia

Por otro lado, la sección sur de la Panamericana inicia en Colombia -exactamente en el distrito de Turbo- y continua su extensión por Ecuador, Perú, Chile y Argentina.

Popayán es una de las ciudades más antiguas de Colombia y goza de atractivo colonial, religioso y cultural. Para llegar, toma la Panamericana hacia el sur desde la ciudad de Cali.

Su casco antiguo está lleno de casas blancas, calles adoquinadas y patios florecidos, además de numerosas iglesias, herencia de las comunidades de jesuitas, dominicanos, franciscanos y carmelitas.

Sus procesiones de Semana Santa fueron declaradas Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en 2009. No retomes tu camino sin haber comido tamales de pipián y sancocho de plátano.

Ecuador

Ya en América del Sur, el camino prosigue por Colombia, Ecuador, Perú, Chile y, finalmente, Argentina, regalando al viajero escenas andinas y paisajes áridos, testimonio de la diversidad geográfica del continente.

El itinerario sigue en Sudamérica con Bogotá y Quito, capitales que exhiben la conjunción de herencia precolombina y colonial.

Para llegar a Quito, deja la carretera 25 en Colombia y toma la 35 en Ecuador. Esta ciudad colonial de Ecuador, enmarcada entre los volcanes Cotopaxi, Cotacachi y Pichincha, fue construida sobre las ruinas de una ciudad inca, y su centro histórico es uno de los que están mejor conservados de Latinoamérica.

La arquitectura barroca del monasterio de San Francisco es deslumbrante, como también el Museo Guayasamin y La Capilla del Hombre; en los alrededores de Quito, vale la pena visitar el Parque Nacional Cotopaxi, el Mercado Indígena de Otavalo y las aguas termales de Papallacta.

Perú

Luego recorre Lima, puerta cultural del Perú, y Santiago de Chile, enclavada entre la cordillera andina.

En lengua quechua, paracas significa “lluvia de arena”. Aquí, a donde llegas retomando la Panamericana 1N hasta Lima, y desde allí la 1S, los vientos alcanzan velocidades de hasta 19 millas por hora, levantando por los aires las arenas de sus playas y desérticos territorios.

La bahía de Paracas constituye una reserva donde pueden apreciarse aves migratorias como pingüinos Humboldt y pelícanos. Después de recorrer toda la costa peruana hacia el sur, este es uno de los puntos más recomendados para descansar y disfrutar la deliciosa comida del Perú.

Su clima promedio es de 71ºF, y está a cuatro horas en auto desde Lima.

Chile

Partiendo desde Arica, Perú, por la carretera Panamericana, ruta 5 hacia el sur y tomando luego las rutas 24 y 23, se llega a uno de los parajes más mágicos de Suramérica: San Pedro de Atacama.

El suyo es uno de los cielos más limpios del mundo e ideal para apreciar las estrellas de noche. La calle Caracoles es su colorido epicentro de restaurantes, hoteles y turismo.

En el inmenso desierto de Atacama, hay que visitar el Valle de Marte, donde la naturaleza sorprende con sus increíbles esculturas de arena rojiza.

Argentina

Finalmente, culmina en Buenos Aires, capital argentina, donde esta ruta transcontinental concluye en los paisajes australes.

La carretera Panamericana termina en Ushuaia, en la provincia Tierra del Fuego, Argentina. Conocido como “fin del mundo”, es el pueblo más austral del planeta, donde confluyen bosques, montañas, glaciares y mar; un paisaje que -desde el canal de Beagle o desde un crucero- parece una pintura.

Para los amantes de la naturaleza, el plan es subir al glaciar Martial, y para los amantes de la historia, está el Museo Marítimo, antiguo presidio al que llevaban a los presos con la idea de habitar este lugar, donde nadie quería vivir.

Capitales conectadas por la Panamericana

Hay 10 capitales de países que forman parte de este sistema de carreteras inerconectadas: Ciudad de México, Ciudad de Guatemala, Managua, San Salvador, San José, Ciudad de Panamá, Quito, Lima, Santiago y Buenos Aires.

Orden aproximadoCapitalPaís
1Ciudad de MéxicoMéxico
2Ciudad de GuatemalaGuatemala
3San SalvadorEl Salvador
4ManaguaNicaragua
5San JoséCosta Rica
6Ciudad de PanamáPanamá
7QuitoEcuador
8LimaPerú
9SantiagoChile
10Buenos AiresArgentina

A lo largo de su extenso camino, la Carretera Panamericana conecta algunas de las urbes más relevantes de América. En cada una de estas ciudades, la carretera fomenta el comercio y la interacción, reforzando la identidad y el entendimiento entre sus habitantes.

La lista de capitales no incluye todas las ciudades importantes relacionadas con el trazado. En Sudamérica, por ejemplo, Bogotá y Popayán aparecen como puntos destacados del recorrido colombiano, mientras que Ushuaia representa la extensión austral de la red.

El Tapón del Darién: la interrupción entre Panamá y Colombia

En la ruta norte, la carretera Panamericana se ve interrumpida entre la frontera de Colombia y Panamá. Esto se debe al Tapón del Darién, un selva tropical impenetrable que hace casi imposible construir un camino en medio de ella.

El mayor escollo para la plena continuidad de la Carretera Panamericana es el Tapón del Darién, franja selvática que rodea la frontera entre Panamá y Colombia. Este lugar, de solo 160 kilómetros de selva densa, pantanos y ecosistemas sumamente frágiles, constituye el único hueco en una vía por lo demás ininterrumpida.

La complejidad geográfica y la biodiversidad allí presentes han impedido la construcción de un tramo carretero, representando un desafío a la vez ambiental y técnico. Más de 100 años después de su proyección, está prácticamente terminada, pero todavía existe un trayecto de unos 130 km sin acabar por lo difícil que es construir una carretera en plena selva montañosa, entre Colombia y Panamá, por lo que se corta en ese trayecto.

Es decir, la carretera termina en Turbo (Colombia) por un lado y en Yaviza (Panamá) al otro. Montañas, pantanos y una densa selva han sido una razón orográfica de peso para que no se pueda cruzar América de forma continua en coche sin salirsee de esa carretera.

Aún así, hubo contratiempos, en especial el Tapón del Darién, un sector de selva espesa entre Panamá y Colombia que sigue siendo un escollo para la continuidad de la vía.

No obstante, también ha habido problemas ambientales y políticos que han impedido el cierre del trazado. En 1971, Estados Unidos, Colombia y Panamá acordaron cubrir este trazado y sus respectivos aportes económicos.

Sin embargo, tras protestas ambientalistas y una corrección en la estimación del coste que prácticamente lo duplicaba, el proyecto se detuvo. Hoy no hay planes activos para cerrar la carretera Panamericana.

Cómo se cruza el Tapón del Darién

La ausencia de un tramo carrozable en el Tapón del Darién obliga a quienes pretenden recorrer la Carretera Panamericana completa a recurrir a métodos alternativos.

Uno de ellos es el transporte marítimo: muchos eligen embarcar sus vehículos en ferris o cargar motocicletas y furgonetas en pequeñas embarcaciones para cruzar desde Panamá hasta la costa colombiana. Otros optan por vuelos comerciales o privados, conscientes de que sortear la selva por tierra se torna inviable y arriesgado.

Antes, es necesario enviar el automóvil por barco a Cartagena, Colombia, para luego retomar la Panamericana.

Para aquellos aventureros que asumen el reto de atravesar la selva a pie, la ruta comprende un ámbito de exploración y de supervivencia. Sin embargo, la densa vegetación, la falta de caminos y la presencia de grupos armados irregulares en la zona son factores de alto riesgo que se deben tener muy en cuenta.

Por ello, la mayoría de los viajeros prefiere evitar este tramo y optar por alternativas más seguras.

Tapón del Darién entre Panamá y Colombia

Tiempo necesario para recorrer la Panamericana

Usando la aplicación Google Maps podemos determinar el tiempo promedio que llevaría cruzar la ‘carretera’ Panamericana en carro. Mientras que atravesar la ruta norte -desde Alaska hasta Yaviza, Panamá- tarda 128 horas, la sección sur -desde Turbo, Colombia, hasta Argentina- demora 108 horas.

Es decir, el recorrido total para cruzar la Panamericana sería de 236 horas en coche sin parar.

TramoTiempo indicado
Alaska-Yaviza, Panamá128 horas
Turbo, Colombia-Argentina108 horas
Recorrido total calculado236 horas en coche sin parar

Hacen falta varias semanas para recorrerla. Si conduces 8 horas al día, no salen las cuentas.

El tiempo real de un viaje sería mucho mayor que el tiempo de conducción continua, porque el recorrido atraviesa 14 países, incluye fronteras, cambios de carretera, ciudades, zonas montañosas, tramos remotos y la interrupción del Tapón del Darién.

Historia y origen de la carretera Panamericana

Esta carretera se concibió en 1923, durante la celebración de la V Conferencia Internacional de los Estados Americanos. Nació como un proyecto para unir los principales países de América a través de un sistema de carreteras conectadas entre sí.

El origen de la Carretera Panamericana se remonta a la Quinta Conferencia Internacional de los Estados Americanos, celebrada en 1923. Durante este encuentro, se presentó la visión de una carretera que uniera las Américas, facilitando el comercio y la movilidad entre los países del continente.

Esta conferencia fue decisiva para sentar las bases de lo que se convertiría en uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos del siglo XX. La idea de conectar Alaska con Argentina a través de una red continua de carreteras cautivó la imaginación de los delegados y se transformó en un objetivo conjunto.

Aunque originalmente se vislumbró como un ferrocarril panamericano, en la Quinta Conferencia Internacional de Estados Americanos de 1923 cuando la idea cuajó como una carretera, habida cuenta del despegue del automóvil.

La conferencia reunió a representantes de diferentes países, quienes debatieron sobre la factibilidad y los beneficios de una carretera transcontinental. El evento marcó el arranque de un esfuerzo colaborativo que requeriría superar numerosos retos técnicos y geográficos.

La Carretera Panamericana no solo fue concebida como una vía de transporte, sino también como un referente de unidad y desarrollo para las naciones americanas.

Construcción y desarrollo

Desde 1923, la Carretera Panamericana ha sido un claro símbolo de integración continental que ha ido madurando con el paso del tiempo. El avance de la obra exigió la participación de múltiples gobiernos, asumiendo cada uno la responsabilidad de su segmento.

La meta siempre fue nítida: construir una red de carreteras para recorrer sin interrupciones desde el norte de América hasta su extremo sur, favoreciendo el comercio y la actividad turística en todo el continente.

A lo largo de las décadas, la visión tomó forma, con cada nación comprometida a desarrollar su propio tramo. Este trabajo colaborativo reflejó el anhelo de convergencia, sin importar las disparidades culturales o políticas.

Así, la Panamericana se forjó como una empresa de integración continental que sobrepasó fronteras, afianzando lazos entre los países participantes.

La edificación de la Panamericana se desarrolló de forma progresiva, con inversiones considerables en infraestructura y mejoras en el mantenimiento de las vías. Este empeño otorgó a la Panamericana su papel primordial para el transporte de bienes y personas, impulsando la economía de las zonas que atraviesa.

No obstante, costaría décadas que se materializara: fue en la Convención sobre la Carretera Panamericana cuando los 14 países firmaron el acuerdo y México el primer país en completar su parte, allá por 1950.

La expedición que ayudó a definir el trazado

Para elegir qué trazado era el mejor, la "Expedición Brasileña de la Carretera Panamericana" fue pionera en la labor de recorrer el continente eligiendo la ruta más práctica.

El teniente Leônidas Borges de Oliveira como líder de la misión, Francisco Lopes da Cruz como observador y Mário Fava como mecánico salieron de Río de Janeiro el 16 de abril de 1928 con dos Ford Modelo T y llegaron a Washington D.C. diez años después.

Desafíos geográficos y ambientales

Como tiene tanta extensión, esta carretera, o más bien red de carreteras, pasa por todo tipo de paisajes.

La Carretera Panamericana no solo funciona como arteria para el transporte, sino que también enlaza culturas y propicia el encuentro entre pueblos.

Recorrer la Carretera Panamericana es mucho más que un simple trayecto por carretera. Implica un viaje por la pluralidad de su gente, sus tradiciones y sus paisajes.

Es descubrir la imponencia de los Andes, la profusión de las selvas centroamericanas o los desiertos en el norte de México. Es conectarse con tradiciones indígenas y sabores únicos que acompañan cada región.

A lo largo de su trazado, la Panamericana atraviesa selvas tropicales, la cordillera de los Andes, desiertos o zonas sísmicas que hacen que esta no fuera una construcción de una carretera más.

Los accesos o las condiciones climáticas son un reto para la maquinaria, personal y materiales. Y una vez construida, está el melón del mantenimiento de una red de vías por distintos países, presupuestos y estándares.

Esa riqueza ambiental deja en evidencia una realidad, la de la confrontación entre el desarrollo de infraestructuras y la conservación del medioambiente, en tanto en cuanto atraviesa parajes únicos.

Recomendaciones prácticas para recorrerla

Recorrer la Panamericana implica enfrentar condiciones muy dispares: carreteras pavimentadas, tramos de ripio, climas helados en zonas montañosas y calores intensos en áreas tropicales.

Es recomendable disponer de un vehículo robusto y versátil, como una 4x4 o una camioneta que se adapte a superficies variables. También resulta esencial portar repuestos, neumáticos de recambio y un kit de herramientas, sobre todo en las regiones más remotas con escasa asistencia mecánica.

A la hora de planificar el viaje, es conveniente informarse sobre la situación de cada tramo, ya que algunos lugares pueden presentar cortes temporales o problemas de seguridad.

Investigar previamente el estado de las rutas, buscar recomendaciones de otros viajeros y contar con mapas o GPS actualizado facilitará la experiencia y reducirá contratiempos.

Además, es aconsejable revisar la documentación y los permisos de tránsito requeridos para cada país que se atravesará.

La Carrera Panamericana

Si te gustan los coches y, sobre todo, si te gusta la competición, has oído hablar de la Carrera Panamericana, una prueba legendaria a la altura de la Mille Miglia o la Targa Florio.

En el año 1950, al Gobierno Federal de México se le ocurrió organizar esta carrera que recorría el país de norte a sureste a través de más de 3.000 kilómetros que trascurrían por la recién inaugurada carretera Panamericana, de ahí el nombre de la prueba.

El objetivo era atraer a los grandes fabricantes europeos del momento y, de paso, promover el turismo en el país, aprovechando que se acaba de hacer esa carretera.

Pilotos como Juan Manuel Fangio, Piero Taruffi o Luigi Chinetti ganaron la prueba, aunque, por desgracia, solo se celebraron cinco ediciones de la Carrera Panamericana.

Aunque la última edición oficial de esta prueba se celebró en 1955, en la etapa moderna se ha celebrado desde 1988 hasta ahora, eso sí, con un enfoque mucho más “turístico”, si bien es verdad que sigue siendo una competición que rememora la carrera original.

Récords relacionados con el recorrido

23 días, 22 horas y 43 minutos es el tiempo récord para recorrerla en coche que está registrado en el Guinness Book of World Records.

Volkswagen, además de lanzar la Multivan Panamericana, aprovechó para establecer el récord de recorrer la carretera Panamericana en el menor tiempo posible. Lo hizo con una Volkswagen Amarok V6 de la generación anterior, necesitando 10 días, 19 horas y 50 minutos para recorrer un tramo de 22.100 km en el año 2019.

Su punto más alto está en el costarricense Cerro de la Muerte, a unos 3.500 metros de altura.

Cómo Crucé América de Punta a Punta en 50 Días

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