Los primeros teléfonos eran aparatos grandes, pesados y generalmente instalados de forma permanente en paredes o mesas. Funcionaban mediante una combinación de micrófono, auricular, líneas metálicas, timbre, baterías y, en muchos casos, una magneto accionada manualmente.
Su función esencial consistía en transformar la voz en señales eléctricas, transmitirlas a distancia y convertirlas nuevamente en sonido en el aparato receptor. A partir de la invención del teléfono y del inicio de su expansión en el último cuarto del siglo XIX, los aparatos telefónicos fueron cambiando tanto en su forma como en su tecnología.
Origen y propósito de los primeros teléfonos
Fue a mediados del siglo XIX cuando se intentó transformar los sonidos en señales eléctricas a fin de transmitir la voz a distancia. Así, en 1863 el alemán Johann Philipp Reiss diseñó un micrófono y un receptor telefónico o auricular.
Antonio Meucci fue el primero en diseñar un aparato bajo el nombre de teletrófono. Meucci construyó en 1854 un aparato al que llamó ‘teletrófono’ para conectar su oficina con su habitación, donde estaba postrada su mujer enferma.
El relato de la invención del teléfono apunta a que Meucci deseaba conectar su oficina en la planta baja de su casa, con el dormitorio en el que reposaba su mujer inmovilizada por el reumatismo. El teléfono revolucionó para siempre las telecomunicaciones humanas.
Sin embargo, no fue hasta 1876 cuando el estadounidense Alexander Graham Bell presentó el teléfono en una exposición de Filadelfia. El inventor y científico escocés Alexander Graham Bell patentó el 7 de marzo de 1876 el teléfono, realizando tres días más tarde la famosa llamada a su ayudante: “Mr Watson, venga aquí, quiero verle”.
Durante mucho tiempo se consideró a Alexander Graham Bell y Elisha Grey como los inventores del teléfono, lo cual es completamente falso. Ellos dos fueron los primeros en patentar el invento en 1876, pero en realidad quien concibió y diseñó el primer aparato, bajo el nombre de “teletrófono”, fue Antonio Meucci en 1854.
Esta confusión fue aclarada por el Congreso de Estados Unidos en 2002, y se debe a que Meucci carecía de los medios económicos para formalizar la patente ante el gobierno estadounidense, pudiendo apenas presentarle una breve descripción. En junio de 2002, el Congreso de Estados Unidos reconoció que el teléfono fue concebido por un desconocido inmigrante italiano llamado Antonio Meucci.
Cómo funcionaban los primeros teléfonos
Un teléfono es un aparato de telecomunicación que permite codificar, decodificar y transmitir sonidos a distancia mediante el uso de señales eléctricas. El teléfono consta de un micrófono y un auricular que suelen ir juntos en el mismo aparato.
Los teléfonos, en principio, funcionan transformando impulsos eléctricos en ondas sonoras y viceversa. El micrófono de los primeros teléfonos convertía la voz en impulsos eléctricos que llegaban, a través de hilos, al auricular de otro aparato.
En los primeros teléfonos, al hablar las ondas sonoras de la voz producían la vibración de una membrana que entraba en contacto con gránulos de carbón que estaban almacenados en una cápsula del micrófono. Estas ondas sonoras generaban una corriente eléctrica que se transmitía por las líneas al auricular del receptor, donde, mediante un electroimán hacía vibrar otra membrana.
Con ello las señales eléctricas se convierten de nuevo en sonido. El circuito de marcación se activa al levantar el auricular o encender el teléfono.
Características físicas de los primeros aparatos
Después de los primeros teléfonos experimentales, se fabricaron grandes aparatos de pared, que integraban en una estructura de madera los diferentes elementos del teléfono: micrófono, auricular, timbre, baterías y magneto, estos últimos metidos en una caja.
Su tamaño se debía a que todos los componentes necesarios se encontraban en el propio terminal. En los sistemas de batería local, el aparato podía incluir pilas, un generador manual, una campanilla y los elementos destinados a transmitir y recibir la voz.
Ya en la década de 1890 se introdujeron nuevos estilos de teléfonos más pequeños: como los de estilo “candelabro” de metal, fundamentalmente utilizados en EE. UU y países anglosajones; los teléfonos de pared y los denominados de cuna, más populares en Europa, fabricados tanto en madera como en metal.
En estos modelos se estableció la separación de los elementos de comunicación y los de llamada en la denominada caja de “timbre”. Esta caja incluía el timbre o “campanería” y la bobina de inducción y en el caso de sistemas de batería local, también la magneto y las baterías.
| Característica | Descripción |
|---|---|
| Instalación | Principalmente mural o sobre una mesa |
| Materiales | Madera, metal y posteriormente baquelita |
| Fuente de energía | Baterías locales o batería instalada en la central |
| Señal de llamada | Magneto, corriente alterna y timbre electromagnético |
| Marcación inicial | Intervención de una operadora |
| Marcación posterior | Disco rotatorio y, más adelante, teclado multifrecuencia |
Teléfonos de magneto y batería local
Los teléfonos de batería local y llamada por magneto fueron utilizados en las primeras líneas telefónicas en el siglo XIX. La magneto es un generador de corriente alterna que se usaba en los teléfonos y centrales manuales para producir la señal de corriente de llamada y hacer sonar el timbre del abonado llamado o activar un indicador en las centrales, mientras que la corriente de conversación provenía de dos pilas húmedas o secas.
La magneto telefónica está constituida por varios imanes permanentes en forma de herradura, unidos por sus polos de mismo tipo. En el interior del inductor gira el inducido, formado por un tambor de hierro dulce que lleva enrollado una bobina de hilo de cobre.
Al hacer girar la manivela de la magneto se genera en la bobina una tensión eléctrica de unos 30 a 80 voltios en función del número de imanes y de revoluciones por minuto de la armadura y entre 17 y 25 Hz de frecuencia. Un timbre electromagnético en el lado receptor suena a la frecuencia producida.
La ventaja del teléfono tipo Magneto es la simplicidad y la capacidad de enviar una señal de timbre a través de líneas de larga distancia. El usuario debía accionar manualmente la manivela para avisar a la central o hacer sonar el aparato situado al otro extremo.
Estos teléfonos podían ser reconocidos por su caja de madera, su gran tamaño y la presencia de una manivela lateral. La necesidad de incorporar baterías y generadores hacía que fueran más voluminosos que los teléfonos posteriores.
Teléfonos de batería central
La utilización de baterías locales y magneto en los terminales telefónicos conllevaba además del gran volumen del propio terminal o de la caja asociada que en otros casos también se utilizaba, la necesidad de mantenimiento y sustitución cada cierto tiempo de esas baterías.
Los teléfonos de batería central o batería común permitieron solucionar esos problemas, instalando en la central de conmutación las baterías que proporcionaban la corriente necesaria a través de la línea para la señalización y la conversación a todos los teléfonos conectados a esa central.
No se utilizan baterías ni generadores manuales en el teléfono, dado que la conexión se establece al levantar el auricular del gancho del aparato telefónico, indicando al operador el inicio de la llamada de un abonado en el cuadro de la central mediante la bajada de una placa o mediante lámparas.
Una vez establecida la llamada, la batería central suministra también la corriente continua para el micrófono. El timbre de llamada en el terminal de abonado es accionado por una corriente alterna en la línea.
La batería central redujo el tamaño de los aparatos, simplificó el mantenimiento y trasladó buena parte de la infraestructura eléctrica desde el domicilio del abonado hasta la central telefónica.
La importancia de las centrales manuales
Los primeros sistemas telefónicos no permitían que el usuario seleccionara directamente el número de destino. Para realizar una llamada era necesario levantar el auricular y esperar la intervención de una operadora.
La operadora recibía la solicitud y conectaba manualmente dos líneas mediante clavijas y cordones en el cuadro de la central. Esta forma de funcionamiento hacía que la calidad y la rapidez de la llamada dependieran de la organización de la central y de la intervención humana.
La telefonía fue avanzando desde estos orígenes y ya a finales del siglo XIX nos dejó una curiosidad sobre el paso de las llamadas a través de telefonistas a las automáticas. En el año 1886, Almon Brown Strowger empezó a dirigir una empresa de pompas fúnebres en Kansas City.
Por este motivo, Strowger concibió un sistema telefónico donde no fuesen necesarias las tareas de telefonista: con la ayuda de un amigo consiguió construir en 1892 la primera central con capacidad para 99 abonados y totalmente automática con su sistema «paso a paso».
La llegada del disco rotatorio
Con la aparición de las centrales de conmutación automática y el establecimiento de un sistema de numeración, era necesario un dispositivo que permitiera marcar el número del abonado al que se quería llamar, en vez de solicitar ese abonado a un operador.
Aunque esta idea ya fue propuesta por A. Strower en su central electromecánica, no fue hasta 1919 cuando el desarrollo de la tecnología permitió su inclusión en los teléfonos comerciales. A principios de la década de 1920, se incorporó un disco rotatorio al teléfono para prescindir de la operadora.
Este sistema consistió en un dial o disco rotatorio con unas perforaciones y una base con las cifras del 0 al 9, en algunos países también con letras incluidas que indicaban los prefijos de las provincias o departamentos.
Para marcar el número deseado era preciso introducir el dedo en el orificio correspondiente a cada cifra de ese número y hacerlo girar hacia la derecha hasta un tope. En el retroceso del disco se abría y cerraba el circuito de línea tantas veces como la cifra marcada.
El conmutador de la central interpretaba esas interrupciones eléctricas y encaminaba la llamada hacia el abonado correspondiente. Por ejemplo, el 0 tenía 10 pulsaciones.
El teléfono de disco o analógico sustituyó progresivamente la conexión manual por un sistema en el que el propio usuario enviaba a la central la información necesaria para establecer la comunicación.
De la marcación por disco a los tonos
En 1961, AT&T introdujo un nuevo método de “marcación” telefónica: el sistema de tonos, que permitía “marcar” los números con pulsadores en lugar del dial rotatorio.
El sistema de tonos utiliza señalización multifrecuencia de doble tono (DTMF), en la que se transmiten simultáneamente un par de tonos en la línea por cada número o dígito. Estos sistemas se instalaron a partir de la década de 1970.
El teclado permitía marcar con mayor rapidez y facilitaba el acceso a servicios automáticos. En los modelos posteriores aparecieron también las teclas de asterisco y almohadilla.
La baquelita y la industrialización del teléfono
La baquelita es la primera sustancia plástica totalmente sintética, inventada en 1907 por el químico norteamericano Leo Baekeland. Esta se podía moldear con calor y, una vez fría, se convertía en un material termoestable, resistente y aislante.
Estas propiedades hicieron que la baquelita fuera muy adecuada para su utilización en los aparatos telefónicos y otros equipos de telecomunicación. La utilización de este material permitió la industrialización de la producción, disminuyendo en gran medida los tiempos de fabricación y por tanto el precio de esos equipos.
El teléfono de baquelita DBH 1001 de Ericsson fue el primer modelo fabricado en 1931 con baquelita que integraba la base, el dial y el timbre en el mismo aparato. Anteriormente, en 1925, la empresa estadounidense Automatic Electric fabricó un teléfono de baquelita con caja de timbre, en el que todo, excepto la base metálica, estaba hecho de plástico.
El modelo de Ericsson, conocido como teléfono sueco, se extendió a otros modelos en diferentes países. El modelo Western Electric 302, fabricado desde 1937, fue el primer teléfono del “Bell System” que incluía el timbre y el resto de componentes del aparato de abonado dentro de la carcasa del teléfono.
La integración de los componentes eliminó cajas externas, redujo el tamaño del conjunto y dio al teléfono una apariencia más uniforme y resistente.
Características de los teléfonos de baquelita
- Carcasa moldeada de material plástico termoestable.
- Mayor resistencia mecánica que muchos modelos de madera.
- Aislamiento eléctrico adecuado para los componentes internos.
- Integración del timbre, el dial y otros elementos en la misma carcasa.
- Fabricación industrial en grandes cantidades.
- Disponibilidad de aparatos más compactos y estandarizados.
Este tipo de teléfono llegó a España a finales de los años 40, cuando Standard Eléctrica, filial de la compañía estadounidense Internacional Telephone and Telegraph y con participación de Telefónica, lanzó el modelo 5523A.
El modelo 5523A se convirtió en el teléfono antiguo español de sobremesa por excelencia. A este modelo le siguieron varias series durante la década de los años 50 del siglo XX.
Los primeros teléfonos de diseño
Algunos de los modelos de teléfonos han tenido importantes premios al diseño y han conseguido un lugar en diferentes museos de arte. Así, el modelo de baquelita DBH1001 de Ericsson se puede encontrar en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.
Otro modelo muy conocido es el Ericofon, también de Ericsson. Este último estaba diseñado en una sola pieza: el micrófono, el auricular y el dial estaban montados en una sola unidad.
Se pretendía que fuera pequeño, ligero, cómodo de sostener y fácil de usar. Para conseguirlo se utilizó un nuevo termoplástico, el ABS, desarrollado en 1948, pero que no se comercializó hasta 1954.
Poseía todas las cualidades que necesitaban: era rígido, duro, resistente a los impactos y a los productos químicos y, lo que es más novedoso, podía adoptar cualquier color. Por su forma, se lo conocía también como el teléfono “cobra”.
La producción comenzó en 1954, primero en instituciones suecas como hospitales, pero dos años después se comercializó en toda Europa y Australia y también en el mercado independiente americano.
Modelos domésticos y evolución del diseño
En 1961 Telefónica lanzó al mercado español el modelo llamado Heraldo, que era una adaptación del modelo americano Assistant, tanto en formato mural como de sobremesa.
Como sustituto del modelo de baquelita fue el primer teléfono para muchos de los hogares españoles, aparato que hasta entonces solo se usaba en las empresas y en pocas viviendas particulares. Sin embargo, en los años 60 y 70 se generaliza su uso.
Comenzó a fabricarse por CITESA, filial de Standard Eléctrica, en diversos colores: blanco, gris, crema, verde, azul y rojo. Se mantuvo su producción hasta finales de los años 80, ya en esa década con teclado multifrecuencia.
La variante del modelo Heraldo para uso en oficinas con diferentes funcionalidades se denominó Satai. Estos modelos muestran el paso de los aparatos exclusivos o poco comunes a los teléfonos presentes en cada vez más hogares y lugares de trabajo.
Teléfonos Góndola, Teide y Benjamín
Del denominado teléfono Góndola aparecen sus primeras unidades en el año 1968, también fabricadas por la compañía CITESA en sus instalaciones en Málaga y utilizando como referencia el modelo “Trim-line” que Western Electric produjo para la Bell System a partir de 1965.
Este modelo presentaba un diseño muy atractivo, llegando a estar expuesto en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. El equipo incluía una base estrecha con el gancho sobre la que se apoyaba el microteléfono con el micrófono y auricular.
En el propio conjunto se incluía el disco de marcado, que se iluminaba al descolgar, y posteriormente un teclado multitono. Fue fabricado en varios colores.
A finales de los años 70 y principios de los 80 aparecen dos nuevos modelos, el Teide y el Benjamín, pensados para sustituir al Heraldo y el Góndola. El diseño de ambos era con líneas rectas más acorde con las tendencias de aquellos años.
Ya se produjeron sólo con teclado, decádico por pulsos al principio y luego multifrecuencia. El modelo Teide se fabricó entre 1978 y 1994 en varias versiones por Standard, Amper y Alcatel.
El modelo Teide incorporaba las teclas de asterisco y almohadilla que no se habían visto hasta entonces con acceso a nuevos servicios ofrecidos por Telefónica. El modelo Benjamín tenía unas dimensiones reducidas y una tapa que ocultaba el teclado y realizaba las funciones de colgado y descolgado.
Qué distinguía a los primeros teléfonos de los actuales
Los primeros teléfonos dependían de una línea física, no tenían pantalla y no podían almacenar contactos ni enviar mensajes. La comunicación se limitaba esencialmente a la transmisión de voz y a la señalización de llamada.
El teléfono fijo se conecta a la línea telefónica mediante un cable, a través del cual se transmiten los impulsos eléctricos. En los teléfonos inalámbricos la bocina es independiente de la base del aparato.
Los primeros aparatos tampoco incorporaban batería recargable de uso personal, cámaras, conexión a Internet ni aplicaciones. Su tecnología estaba destinada a realizar y recibir llamadas dentro de una red fija.
| Primeros teléfonos | Teléfonos modernos |
|---|---|
| Línea física | Conexiones móviles e inalámbricas |
| Micrófono de carbón | Micrófonos y procesamiento digital |
| Operadora o disco rotatorio | Teclado, pantalla táctil y comandos digitales |
| Sin pantalla | Pantalla de alta resolución |
| Solo transmisión de voz | Voz, mensajes, Internet, vídeo y aplicaciones |
| Carcasa de madera, metal o baquelita | Materiales ligeros y componentes miniaturizados |
La aparición de los teléfonos inalámbricos
Otra de las novedades en la evolución de los terminales fue la aparición de los teléfonos inalámbricos “cordless”, a finales de los años 80 del siglo XX, que permitían la comunicación por radio del terminal.
La base permanecía conectada a la línea, mientras el usuario podía desplazarse dentro del área de cobertura. Uno de los primeros modelos fue el 5000 Cordless Telephone producido por AT&T en 1987.
Este tipo de teléfonos fueron muy utilizados en los hogares a partir de los años 90. Su principal diferencia frente a los teléfonos móviles era que seguían dependiendo de una base conectada a una línea fija.
Del teléfono fijo al teléfono móvil
Los teléfonos móviles son aquellos que operan de manera inalámbrica y autónoma. Están dotados de baterías recargables independientes y de capacidad de conexión a una red de radiofrecuencia.
Un teléfono móvil es un dispositivo electrónico portátil, que puede permitir llamadas a través de una onda de radiofrecuencia, mientras el usuario se está moviendo dentro de un área de servicio telefónico. El enlace de radiofrecuencia establece una conexión con los sistemas de conmutación de un operador de telefonía móvil.
La mayoría de los servicios de telefonía móvil modernos utilizan una arquitectura de red de celdas y por lo tanto los teléfonos móviles son, con frecuencia, llamados celulares. Los teléfonos celulares se conectan de manera inalámbrica mediante un enlace de radiofrecuencia.
A partir de los años 90 la telefonía cambia de forma radical: por un lado, con la generalización del uso de los teléfonos móviles, que se convertían en los años siguientes en el principal medio de comunicación personal, pasando el teléfono fijo a un segundo plano.
Características de los primeros teléfonos móviles
El 3 de abril de 1973, Martin Cooper, ingeniero de Motorola, protagonizó un hito histórico al realizar la primera llamada desde un teléfono móvil. En 1973 John F. Mitchell y Martin Cooper de la empresa estadounidense Motorola presentaron un sistema con terminales de 2 kg de peso.
El primer teléfono móvil disponible comercialmente fue el DynaTAC 8000X, aparecido en 1983. Con 800 gramos y unas dimensiones impresionantes, el Motorola DynaTAC 8000X no era el teléfono práctico que conocemos hoy, pero marcó la primera incursión en la comunicación portátil de manera autónoma.
Como más de un kilo de peso y unas considerables dimensiones, 33 cm x 4,5 cm x 8,9 cm, contaba además con una autonomía limitada: para treinta minutos de conversación requería unas diez horas de carga. La batería de este aparato solo permitía 20 minutos de conversación continua, aunque la carga completa tomaba un tiempo de hasta 10 horas.
Este teléfono, que no fue comercializado hasta 1983, llegó a ser vendido por un precio de 3.995 dólares, un valor solo accesible para un segmento de mercado muy específico. Durante los primeros años de su existencia, el celular estaba destinado solo a unas pocas élites tecnológicas.
Si bien el Motorola DynaTAC 8000X puede parecer torpe y poco práctico en comparación con los dispositivos actuales, su importancia histórica es incuestionable. El equipo fue diseñado para ser un teléfono que operara de forma autónoma, sin depender de una infraestructura fija de líneas terrestres.

Generaciones de telefonía móvil
Los avances de la telefonía móvil se han trazado en "generaciones" sucesivas, empezando por los servicios "0G", tales como el Servicio de Telefonía Móvil de Sistemas de Bell y su sucesor, el Servicio de Telefonía Móvil Mejorada.
Estos sistemas "0G" no eran celulares, soportaban algunas llamadas simultáneas y eran muy caros. La primera red celular automatizada comercial fue lanzada en Japón por Nippon Telegraph and Telephone en 1979.
Esto fue seguido en 1981 por el lanzamiento simultáneo del sistema de Telefonía Móvil Nórdica en Dinamarca, Finlandia, Noruega y Suecia. Muchos otros países siguieron lanzando la red celular analógica, conocida como 1G, en la década de 1980 y principios de la década de 1990.
La primera llamada digital entre teléfonos celulares fue realizada en Estados Unidos en 1990. En 1991, la segunda generación, 2G, de tecnología celular digital fue lanzada en Finlandia por Radiolinja, en el estándar GSM.
Diez años más tarde, en el 2001, la tercera generación, 3G, fue lanzada en Japón por NTT DoCoMo en el estándar WCDMA. Para el año 2009, se hizo evidente que las redes 3G se verían abrumadas por el crecimiento de las aplicaciones de banda ancha.
Las dos primeras tecnologías disponibles en el mercado facturadas como 4G eran el estándar WiMAX y el estándar LTE. Para el año 2019 se lanzaron las primeras redes comerciales 5G en algunas partes del mundo.
| Generación | Característica principal |
|---|---|
| 0G | Servicios móviles analógicos no celulares |
| 1G | Telefonía celular analógica |
| 2G | Telefonía celular digital |
| 3G | Mayor capacidad de transmisión de datos |
| 4G | Redes optimizadas para datos y banda ancha |
| 5G | Primeras redes comerciales lanzadas en 2019 |
Del teléfono básico al teléfono inteligente
Durante los inicios de la telefonía móvil, estos dispositivos tenían la función de realizar y recibir llamadas de voz, además de ser considerablemente grandes de tamaño, por lo que estos teléfonos eran conocidos como «ladrillos» en su época.
Con la evolución de la tecnología celular analógica a la digital, fueron incluyéndose otras funciones como mensajes de texto, MMS, comunicaciones inalámbricas de corto alcance, videojuegos, cámara digital y acceso a Internet.
Con el tiempo, fue cambiado el factor de forma de los teléfonos móviles, pasando de los antiguos "ladrillos", a los "barras" y "plegables" de los años 1990 y 2000, con teclado físico, hasta los actuales "slates", de pantalla táctil y teclado virtual.
El término teléfono inteligente se utiliza para distinguir estos aparatos de los teléfonos móviles básicos. Los teléfonos inteligentes funcionan sobre una plataforma informática móvil, con mayor capacidad de almacenar datos y capaz de realizar tareas simultáneamente.
La mayoría de estos dispositivos cuentan con una pantalla capacitiva de alta resolución para poder interactuar por medio de la entrada virtual y visualizar el contenido multimedia en mejor calidad. El primer teléfono inteligente de la historia fue considerado el Simon de la compañía IBM, presentado en 1994.
Desde 1992 se incorporó el envío de mensajes de texto en los celulares. La versión más moderna del celular es el “teléfono inteligente” o smartphone, que permite realizar operaciones en línea mediante aplicaciones.
Componentes de los teléfonos móviles
Todos los teléfonos celulares tienen una variedad de características en común, pero los fabricantes buscan diferenciación de producto por añadir funciones para atraer consumidores. Esta competición ha dirigido a una gran innovación en el desarrollo del teléfono celular.
- Una batería, proporcionando la fuente de energía para las funciones del teléfono.
- Un mecanismo de entrada para dejar interactuar al usuario con el teléfono.
- Una pantalla que repite al usuario lo que está escribiendo, muestra mensajes de texto, contactos y más.
- Servicios básicos de telefonía móvil que permiten a los usuarios hacer llamadas y enviar mensajes de texto.
- Una conexión a una red de radiofrecuencia.
Un teléfono moderno generalmente usa una batería de iones de litio, mientras que los teléfonos más antiguos usaban baterías de hidruro de níquel-metal. Desde fines de los años 2010 la mayoría de los teléfonos inteligentes tienen baterías no extraíbles por el consumidor.
La entrada más común son las pantallas táctiles en los teléfonos inteligentes, pero en los más antiguos se usan botones, es decir por medio del teclado físico. Las pantallas son cada vez de mayor tamaño y resolución.
Los teléfonos con funciones GSM requieren de pequeños microchips llamados Módulo de Identidad de Abonado o tarjeta SIM, para poder funcionar en la red. La tarjeta SIM permite a los usuarios cambiar de teléfono simplemente retirando la tarjeta SIM de un teléfono móvil e insertándola en otro teléfono móvil.
La videotelefonía y otras innovaciones
Otra de las innovaciones fue la posibilidad de realizar videollamadas, es decir poder enviar también imágenes en movimiento a través de la línea telefónica. En el año 1964 AT&T presentó en la Feria Mundial el Picturephone.
El Picturephone permitía realizar videollamadas en blanco y negro, pero necesitaba 2 líneas de teléfono adicionales a la voz para el envío de imágenes, una para cada sentido. En el año 1969 lanzó el Picturephone MOD II con mejores prestaciones y un servicio comercial, pero con limitaciones en las comunicaciones múltiples.
Estos desarrollos supusieron un importante fracaso para AT&T al no poder recuperar la inversión realizada, dado que sólo se vendieron algunos cientos de terminales. El primer videoteléfono en color que funcionaba en las líneas telefónicas ordinarias fue el modelo Videophone 2500, producido en 1992.
En España la compañía Telefónica ofreció un modelo de videoteléfono a sus abonados en el año 1999, pero igualmente tuvo muy poca aceptación entre los usuarios. La escasa aceptación mostró que una innovación técnica no siempre se convierte de inmediato en un servicio de uso masivo.
El teléfono en España durante sus primeras décadas
La historia de la telefonía en España está íntimamente ligada a Telefónica. Las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del siglo XX estuvieron marcadas por una reglamentación cambiante, líneas aisladas, materiales de construcción no homogéneos o amplias zonas de la geografía sin acceso.
La primera comunicación telefónica en España se dio en Cuba en 1877, un territorio que entonces era una provincia española. En diciembre de ese mismo año se dio también la primera llamada dentro de la península, concretamente en Barcelona entre el castillo de Montjuïc y la Ciutadella a través de una línea telegráfica del ejército.
El éxito llevó un año después, 1878, a los promotores, Francesc Dalmau y su hijo Tomás, a desarrollar la primera llamada interurbana, entre la capital catalana y Girona. En 1926 el país ya contaba con 100.000 aparatos en servicio.
En 1928 se produjo la primera llamada transoceánica desde el Edificio de Telefónica en la Gran Vía de Madrid, entre Alfonso XIII y el presidente de EE. UU. Calvin Coolidge. En 1955 se instaló el teléfono un millón, siendo España el undécimo país del mundo en alcanzar esta cifra.
En 1963 se instalaron las primeras cabinas en España, en Madrid y Barcelona, aunque el primer teléfono público de España había sido instalado en 1928 en el parque del Retiro de la capital. Las cabinas fueron parte del paisaje urbano hasta que en 2022 dejaron de contar con la consideración de “servicio universal”.
De la mano de Telefónica, a España también llegó la telefonía móvil en los años 70 del siglo pasado. En concreto, en 1976 con el servicio TAV, Teléfono Automático en Vehículos, destinado a los coches.
Un siglo después de comenzarse la automatización llegó en 1988 la última llamada cursada por una operadora en España, concretamente en la localidad andaluza de Polopos, provincia de Granada.
Primeras llamadas a larga distancia
Las dificultades para permitir las comunicaciones intercontinentales, entre distintos continentes, fueron una problemática frecuente a fines del siglo XX. En un inicio este problema se solucionó de forma parcial mediante la instalación de cables submarinos.
Con el paso del tiempo el agua del mar dañaba los cables y las corrientes marinas los rompían con facilidad. Es por ello que en la actualidad las comunicaciones telefónicas a gran distancia se realizan con la ayuda de satélites que transmiten las ondas de radio de uno a otro continente.
Estos aparatos tienen la capacidad de recibir cientos de miles de llamadas de forma simultánea. A fines de la década de 1960, la tripulación del Apolo 11 realizó la primera llamada telefónica satelital.
Transformaciones técnicas posteriores
La evolución del teléfono ha significado cambios tanto en la construcción de estos aparatos como en la administración de las redes telefónicas. La introducción del micrófono de carbón aumentó la potencia emitida y por ende el alcance de la comunicación.
También se produjo el reemplazo del disco de marcado por un teclado de pulsaciones y la introducción del marcado multifrecuencia. Posteriormente, la incorporación de un micrófono moderno electret mejoró la calidad del sonido enormemente.
Las centrales telefónicas fueron primero manuales, con operadora, y luego automáticas, controladas por computadora. Más tarde se incorporaron el envío de SMS, los cableados de fibra óptica y las redes digitales de servicios integrados.
La incorporación de cableados de fibra óptica y de otros materiales más nobles, así como las redes digitales de servicios integrados, permitieron combinar teléfono, Internet y televisión por cable.
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De la telefonía fija a la comunicación personal
Los teléfonos fijos que en sus inicios no tuvieron una importante aceptación, revolucionaron las comunicaciones durante el siglo XX y han sido prácticamente sustituidos por los teléfonos móviles en el siglo XXI.
Después de muchas innovaciones, arreglos y recientes descubrimientos, como la fibra óptica, Internet y el teléfono celular, las empresas de telecomunicaciones se han ganado un puesto decisivo en la cultura y el diario vivir de todas las personas.
A partir de los años 90 la oferta de terminales aumentó de forma notable. Esto produjo una oferta muy variada, tanto en lo referente a las empresas que comercializaban los servicios de telefonía y telefonía móvil como por la oferta de una enorme variedad de terminales diferentes.
Lo que inició como una herramienta limitada evolucionó hacia un elemento irremplazable, marcando hitos fundamentales en la comunicación global moderna. El teléfono pasó de ser un aparato voluminoso instalado en un lugar fijo a convertirse en un dispositivo personal, portátil y multifuncional.
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