Cantoras campeonas de Chile: tradición, tonada y patrimonio vivo

Las cantoras campeonas de Chile son cultoras que han preservado y transmitido la tonada, la cueca, el canto campesino, la paya y el Canto a lo Poeta, expresiones fundamentales de la cultura popular del país. Su trabajo se desarrolla en reuniones sociales, celebraciones religiosas, festividades campesinas, encuentros de improvisación, espacios de enseñanza e investigaciones sobre la tradición oral.

Desde 2022, el 14 de marzo se celebra el “Día de la Cantora Chilena”, fecha establecida mediante una ley promulgada el 19 de octubre de ese año en honor al nacimiento de Matilde Fuentes Pino, conocida como Chabelita Fuentes o “La Primera Dama de la Tonada”. Entre las figuras destacadas por su aporte a la música tradicional chilena se encuentran Margot Loyola, Gabriela Pizarro, Violeta Parra, Patricia Chavarría, María Cecilia Astorga, María Ester Zamora y María Angélica Parra.

Qué significa ser cantora chilena

Ser “Cantora Chilena”, sin embargo, no tiene definición, parámetro, modalidad o estilo únicos. La figura de la cantora tradicional se relaciona con distintas prácticas musicales y poéticas que forman parte del patrimonio cultural chileno.

Sus repertorios están formados principalmente por cuecas, tonadas y valses, y se ubican en la música criolla. Sus estilos son variados, tales como los esquinazos o tonadas al niño Dios, entre otros.

Las cantoras han sido símbolo del folclor nacional y de la tonada. Normalmente son mujeres pertenecientes a las mismas comunidades, que han alegrado celebraciones comunitarias, convirtiéndose en elemento central de la sociabilidad campesina y en vehículo de transmisión de tradiciones.

En su figura se mezcla la creación y el aprendizaje, recreando y recopilando parte de las tradiciones orales que caracterizan a cada comunidad.

Retrato de cantora campesina chilena

El Día de la Cantora Chilena

Chile celebra cada 14 de marzo el “Día de la Cantora Chilena”, gracias a un proyecto de ley que justificó la relevancia cultural de la cantora chilena tradicional en reuniones sociales y eventos religiosos.

La ley escogió el 14 de marzo porque fue ese día de 1931 cuando nació Matilde Fuentes Pino, conocida como Chabelita Fuentes o “La Primera Dama de la Tonada”, cuya trayectoria y aportes a la música nacional y tradicional han sido reconocidos en Chile.

Chabelita Fuentes fue merecedora del galardón Raíz Chilena en la condecoración del Premio a la Música Nacional Presidente de la República 2022.

La normativa menciona entre las cantoras destacadas a Margot Loyola, Gabriela Pizarro, Violeta Parra y Patricia Chavarría.

Chabelita Fuentes, la Primera Dama de la Tonada

Matilde Fuentes Pino, conocida como Chabelita Fuentes, es una figura fundamental del canto de la tonada centrina desde mediados del siglo XX. Fue fundadora de Las Morenitas en 1954 y tuvo un paso preliminar por el conjunto de varones Los Provincianos.

Su traslado a San Vicente de Tagua Tagua la llevó a encarnar el espíritu de la cantora campesina. Su labor no se limitó a la interpretación musical: también fue recopiladora, intérprete de guitarra y arpa, y dueña de un canto melodioso.

La vida de la cantora campesina incluía además múltiples oficios relacionados con la vida comunitaria: animar veladas, bordar, cocinar, criar niños y acoger amigos.

Precedida por figuras como Ester Soré, Carmencita Ruiz y Silvia Infantas, Chabelita Fuentes obtuvo para sí el título de “Primera Dama de la Tonada”. Su trayectoria abarcó siete décadas.

Su figura explica por qué el 14 de marzo fue elegido como fecha para reconocer a las cantoras chilenas, cuya labor reúne interpretación, memoria, sociabilidad y transmisión cultural.

Chabelita Fuentes cantando tonadas

Las principales expresiones cultivadas por las cantoras

Tonada y cueca

La tonada y la cueca forman parte de los repertorios principales de las cantoras chilenas. Ambas expresiones se vinculan con la música criolla y con la vida social de las comunidades.

Las cantoras interpretan también valses, tangos, boleros, chachachás y otros ritmos populares, especialmente cuando su trayectoria se desarrolla en escenarios ligados al folclor y a la música tradicional.

Canto a lo Poeta

El Canto a lo Poeta corresponde a una tradición oral de tipo poético-musical basada en la memoria y el improviso. Su expresividad popular manifiesta la cultura rural y semirrural que pervive en los campos y poblados de Chile.

En la actualidad, esta tradición se desarrolla geográficamente entre los valles del Norte Chico y la zona central de Chile, aunque existen cultores de manera excepcional en otras zonas del país.

Históricamente, el Canto a lo Poeta fue una manifestación cultural desarrollada principalmente por hombres. Sin embargo, han existido y existen mujeres que la han llevado al más alto sitial de la cultura popular chilena, identificándose entre ellas algunas de las principales salvaguardadoras y transmisoras de la tradición.

Las cantoras y los cantores a lo poeta se expresan a través de la décima y de otras formas estróficas, como la cuarteta.

Sus principales modalidades expresivas son:

  • Canto a lo Divino, de carácter netamente devocional.
  • Canto a lo Humano, de carácter mundano.
  • Paya.
  • Cueca.
  • Improviso o improvisación.

La cantora a lo poeta domina casi en su totalidad la mayoría de estas facetas.

El Canto a lo Poeta comenzó a situarse y diseminarse durante la conquista española en toda América, pero en Chile, con más de 400 años de historia, se asentó, tomó fuerza y generó singularidades que lo proyectaron como una tradición propia.

Estas singularidades se manifiestan en lo musical, mediante las tonadas o entonaciones; en lo instrumental, mediante el guitarrón y la guitarra traspuesta; y en los modos de representación, mediante el canto en rueda.

El Canto a lo Divino no solo se ha mantenido, sino que también ha prosperado y florecido cuando en otras latitudes del continente ya se encuentra totalmente perdido.

Rueda de canto a lo poeta en Chile

Canto campesino del Maule

El canto campesino ha acompañado históricamente las festividades rurales y se identifica con las vivencias del campesinado pobre.

Sus temáticas incluyen el territorio, las faenas agrícolas y especialmente el amor y el desamor. Se trata de una expresión alejada de una mirada idealizadora, con una perspectiva contemplativa y realista.

El canto campesino es identitario de la zona central de Chile. Las cantoras han participado en celebraciones comunitarias y han cumplido un papel central en la sociabilidad campesina.

Si bien esta tradición existe también en otras regiones, la comunidad considerada en este ámbito se conforma por 47 cantoras y cantores, principalmente del campesinado de la zona central, quienes cultivan y transmiten esta expresión.

Los exponentes tienen edades que van entre los 14 y los 90 años.

ExpresiónCaracterísticas principales
TonadaCanto criollo y una de las expresiones centrales del repertorio de las cantoras.
CuecaManifestación musical y social vinculada al folclor nacional.
Canto a lo DivinoModalidad de carácter devocional basada en la tradición oral.
Canto a lo HumanoModalidad de carácter mundano expresada mediante décimas y otras formas estróficas.
PayaPráctica de improvisación poética y musical.
Canto campesinoExpresión relacionada con el territorio, las faenas agrícolas, el amor y el desamor.

Cantoras reconocidas por su trayectoria y aporte cultural

María Cecilia Astorga Arredondo

María Cecilia Astorga Arredondo fue cantora, poeta popular y payadora. Nació en 1967, en Rancagua, en un hogar donde se familiarizó con la cultura popular campesina.

Con una trayectoria de más de cuarenta años como cultora y maestra del arte de la paya, sobresalió como la primera mujer chilena que asumió profesionalmente este oficio.

Su conocimiento y experiencia se forjaron en un aprendizaje directo con las y los cultores, y en una relación estrecha con diversas expresiones tradicionales.

Al momento de fallecer, en 2024, estaba consolidada como un pilar de la nueva generación de payadoras chilenas, con numerosas presentaciones nacionales e internacionales, además de una extensa labor formativa y de investigación.

Ruth Patricia Chavarría

Ruth Patricia Chavarría ha dedicado su labor a la investigación en terreno de la cultura tradicional, especialmente en las regiones del Maule y Biobío.

En ese contexto, ha privilegiado el estudio del cancionero y las afinaciones tradicionales de la guitarra chilena, pero también ha incursionado en la medicina tradicional campesina, realizando múltiples aportes, publicaciones y charlas.

Sus registros sonoros, obtenidos mediante investigación en terreno, han aportado a la formación del archivo de literatura oral, fuente de inspiración y materia de investigación para otros cultores.

Chavarría formó y dirige el Archivo de Cultura Tradicional en la Corporación Cultural de Artistas del Acero, en Concepción.

También ha incursionado en la docencia y ha dirigido talleres en Chile y en el extranjero. Ha editado al menos 10 discos con grabaciones de cultores y propias, y ha publicado al menos cinco libros sobre sus investigaciones, especialmente sobre la guitarra campesina.

Con el apoyo del Consejo de la Cultura, a través del Fondart, también creó el Fondo Patricia Chavarría.

Patricia Chavarría investigando guitarra campesina

María Ester Zamora Valenzuela

María Ester Zamora Valenzuela es reconocida por su notable trayectoria de más de cincuenta años como cantante popular y folclorista.

Posee un repertorio representativo de diferentes décadas, desde los años 30 en adelante. Ha sido maestra, promotora y referente de una decena de grupos y jóvenes músicos que cultivan el canto criollo.

Su hogar, La Casa de la Cueca, se ha transformado en un espacio emblemático de reunión y goce para la comunidad cuequera.

María Ester Zamora es heredera de una tradición musical y familiar. Es una de las hijas del folclorista Segundo Zamora, autor de las cuecas “Adiós Santiago querido” de 1942, “Mándame a quitar la vida” de 1948 y “El marinero” de 1950, entre muchas otras.

Como cantante popular y folclórica, ha sido constante animadora de escenarios chilenos ligados al folclor.

Interpreta cuecas, tonadas, tangos, boleros, chachachás, valses y otros ritmos populares. Junto al músico y cantor Pepe Fuentes protagonizó durante décadas una de las parejas más activas de la escena musical chilena.

María Angélica Parra

María Angélica Parra recibió el reconocimiento Tesoro Humano Vivo en 2009 por ser símbolo de la herencia del Canto a lo Poeta del mundo rural.

Ha cultivado y perfeccionado el toquío tradicional con la guitarra que caracteriza a las cantoras campesinas, parte vital y valiosa del patrimonio musical chileno.

A edad temprana escuchó el canto de las tonadas campesinas de las voces de su madre y de su tía, mujeres de acomodada condición social que compartían con su nana la misma sabiduría y las mismas canciones.

A los 13 años comenzó a ejercer el oficio de cantora, heredado principalmente de su madre, Alvarita Parra Constanzo, quien a su vez aprendió a cantar y tocar la guitarra de su madre, Margarita.

Desde entonces, junto a su madre, participó animando trillas, mingacos de vendimia, casamientos, finalizaciones de novenas, santos, bautizos, fiestas familiares, velorios de angelito y otras celebraciones familiares.

Ambas recorrieron distintas comunas de la región de Ñuble, manteniendo una práctica musical estrechamente vinculada con la vida comunitaria y religiosa.

María Angélica Parra tocando guitarra campesina

Emma Madariaga

Emma Madariaga Valladares, nacida en 1998, es una joven cantora popular que vive en la comuna de Cartagena, región de Valparaíso.

Aprendió a cantar de la mano de su abuelo y de su padre, al mismo tiempo que aprendía a hablar. “Yo me crie cantora”, dice.

Emma ha participado en numerosos encuentros de Canto a lo Poeta y paya, tanto en Chile como en Latinoamérica.

También ha participado en numerosos registros de audio y visuales. Actualmente estudia Pedagogía en Música e investiga, desde su experiencia, el rol que la mujer cantora ha tenido en el desarrollo del oficio tradicional.

Pertenece a la Familia Madariaga, reconocida como Tesoro Humano Vivo en 2017.

La transmisión de una tradición entre generaciones

Las trayectorias de las cantoras chilenas muestran que el aprendizaje suele producirse dentro de la familia, en las comunidades y mediante el contacto directo con cultores y cultoras.

La enseñanza puede comenzar desde la infancia, como ocurrió con Emma Madariaga, quien aprendió a cantar junto a su abuelo y su padre, o con María Angélica Parra, que heredó el oficio de su madre y de su abuela.

La transmisión también ocurre mediante la investigación, los archivos, los talleres, los encuentros de canto, las presentaciones públicas y la participación en celebraciones tradicionales.

Por medio de estas prácticas, las cantoras conservan repertorios, afinaciones, formas poéticas, estilos de interpretación, modos de acompañamiento instrumental y conocimientos vinculados con la vida rural.

Patrimonio musical y cultural de Chile

Las cantoras chilenas cumplen una función que supera la interpretación de canciones. Son portadoras de memoria, recopiladoras, creadoras, maestras y transmisoras de conocimientos que se mantienen vivos en los campos, poblados, escenarios y espacios comunitarios.

Su repertorio conecta la música con las festividades campesinas, los acontecimientos familiares, las ceremonias religiosas, la poesía improvisada, la historia local y las experiencias cotidianas de las comunidades.

El reconocimiento de figuras como Chabelita Fuentes, María Cecilia Astorga, Patricia Chavarría, María Ester Zamora, María Angélica Parra y Emma Madariaga permite observar la diversidad de caminos que puede adoptar el oficio de cantora.

Algunas destacan por la tonada; otras, por la paya, la investigación, la cueca, el Canto a lo Poeta, la enseñanza o la preservación de la guitarra campesina. Todas forman parte de una tradición que combina memoria, creación y participación comunitaria.

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