Actividades para reconocer derecha e izquierda a color

Las actividades para reconocer la derecha y la izquierda a color ayudan a los niños a diferenciar ambos lados del cuerpo de una forma visual, divertida y progresiva. Las fichas con dibujos, animales, flechas y colores permiten asociar una orientación concreta con una instrucción, mientras que los juegos de movimiento favorecen la integración de ese aprendizaje.

La lateralidad es la predominancia del lado derecho o izquierdo en las personas. Es la preferencia que cada niño muestra por un lado de su cuerpo. Tener desarrollada esta capacidad es importante para comenzar a aprender a leer y escribir.

Qué es la lateralidad

La lateralidad hace referencia al predominio motor de un lado del cuerpo respecto al otro. En educación física generalmente nos referimos al pie y a la mano, aunque este predominio también afecta a la vista y al oído. La lateralidad humana hace referencia a las preferencias que cada uno muestra por uno de los lados de su cuerpo.

La lateralidad es el uso espontáneo de los órganos correspondientes al lado derecho o al lado izquierdo del cuerpo. Se puede estimular a través de juegos y actividades donde los niños trabajen sus distintas capacidades físicas mientras aprenden a relacionarse con su entorno.

Para ello, será necesario que empiecen a reconocer algunos conceptos abstractos ligados a la orientación espacial, en la que intervienen la construcción del esquema corporal, que es la conciencia que cada quien tiene de su propio cuerpo, y la motricidad.

La lateralidad se hace presente desde que el niño es pequeño. La mano, el pie y el ojo son los indicadores de cual es el lado predominante en un niño o niña.

Tipos de lateralidad

En la mayoría de los casos, prevalece la lateralidad homogénea, esto es, cuando es claramente diestra o zurda. Pero no es la única, existe también la condición ambidiestra, la lateralidad cruzada, sin definir o mal asentada.

  • Diestro: predominio del hemisferio izquierdo del cerebro y por tanto acción motora del lado derecho.
  • Zurdo: en las personas zurdas, predomina el hemisferio derecho del cerebro, y por lo tanto el que predomina es del lado izquierdo del cuerpo.
  • Ambidiestro: las personas ambidiestras son los ambos anteriores. Para ciertas actividades son diestros, mientras que para otras son zurdas.
  • Diestro falso: un diestro falso es una persona zurda a la que se obliga a utilizar la mano derecha.
  • Lateralidad cruzada: en los casos de lateralidad cruzada, la mano y el ojo predominantes no coinciden.

En el caso de que el predominio motor de un estudiante sea en todos los casos los segmentos corporales derechos, se trataría de un estudiante diestro. En el caso de que fueran todos los segmentos corporales del lado izquierdos hablamos de un estudiante zurdo.

Por tanto, lateralidad cruzada es el fenómeno que se da cuando un niño no muestra un predominio constante de uno de los dos lados. Por ejemplo, si un niño come con la mano derecha, pero escribe con la izquierda, o dependiendo de un deporte u otro muestra predominancia del lado izquierdo o derecho.

La lateralidad forzada se produce cuando una persona es obligada o forzada a utilizar el lado del cuerpo no predominante. Un ejemplo sería forzar a un niño zurdo a escribir con la mano derecha.

Un ambidiestro es aquella persona capaz de utilizar ambos lados del cuerpo con la misma facilidad. Los niños ambidiestros son capaces de escribir indistintamente con la mano derecha o izquierda.

Cuándo se desarrolla la lateralidad

La mayoría de investigaciones coinciden que la fase principal de lateralización es hasta los cinco años, pero que se sigue desarrollando hasta los diez años aproximadamente. Este es un proceso dinámico que finalmente se establece a la edad aproximada de 6 años.

En torno a los cinco años de edad, los niños deben empezar a distinguir entre su lado derecho y su lado izquierdo. Por ello es importante que, tanto desde la escuela como desde casa, de forma lúdica y entretenida, se pueda fomentar este complejo aprendizaje.

De igual modo, estos juegos realizados en edades tempranas, buscan consolidar la fase de automatización, la última en el proceso de establecimiento de la lateralidad, la cual ocurre entre los 4 y 7 años de edad.

La lateralidad es un componente esencial en los comportamientos y estructuras perceptivas y motoras. Esto no solo influye en la eficacia de la motricidad, sino también en el proceso de aprendizaje.

Actividades a color para reconocer derecha e izquierda

1. Fichas de dibujos para colorear

Las siguientes fichas están diseñadas para trabajar la lateralidad con niños. El niño debe rodear con un círculo los siguientes dibujos según sea indicado en las instrucciones: derecha o izquierda.

En las siguientes fichas encontramos algunos dibujos para colorear de animales. Los niños deberán colorear aquellos que miren hacia la derecha o hacia la izquierda, según las instrucciones del ejercicio.

El planteamiento es el mismo que en el anterior ejercicio, pero esta vez coloreando los dibujos.

2. Animales que miran a derecha o izquierda

¿Cuántos peces miran a la derecha? ¿Cuántos miran hacia la izquierda?

Sigue las instrucciones y rodea con un círculo a los que miren hacia derecha o izquierda según se indique: fichas con dibujos para trabajar la lateralidad con niños.

Esta actividad puede realizarse con peces, animales u otros dibujos que tengan una sola cara y estén orientados hacia uno de los dos lados.

3. Flechas de colores

Con las siguientes 4 fichas, los niños trabajan a la vez la derecha y la izquierda. El ejercicio consiste en colorear de colores diferentes aquellas que apunten hacia la derecha o hacia la izquierda, de diferentes colores.

Además de estas fichas con flechas para aprender y trabajar la lateralidad con colores, más abajo te proponemos un juego con flechas.

OrientaciónActividad
DerechaColorear las flechas que apunten hacia la derecha.
IzquierdaColorear las flechas que apunten hacia la izquierda.

4. Puzzle de flechas de colores

Los juegos de lateralidad ayudan a los niños a diferenciar la derecha y la izquierda, de una forma divertida.

Nuestro juego de lateralidad consiste en recortar unas piezas de «puzzle» que son unas flechas de colores. Después, el juego para trabajar la lateralidad consiste en que el niño o niña coloque las piezas como se muestran en unos modelos.

  1. Sacar una tarjeta.
  2. Colocar las flechas de la misma forma.
  3. El niño o niña debe decir cuantas flechas, de las cuatro, apuntan a la derecha y cuantas apuntan a la izquierda.

Este juego de lateralidad y todas las fichas anteriores se incluyen en un cuaderno de ejercicios PDF. Además de servir para trabajar los conceptos de izquierda y derecha, este juego también puede ser utilizado como juego para trabajar la atención.

Fichas infantiles de flechas derecha izquierda

Juegos con colores para aprender la lateralidad

Azul o rojo

Es una actividad para los más pequeños, así que amerita de tu total dedicación para producirla. En esta etapa aún están aprendiendo a distinguir entre derecha e izquierda.

Necesitas dos cartulinas, una azul y otra roja, para dibujar dos grandes manos, una de cada color. Otra opción si prefieres no dibujar, es hacer con las cartulinas dos brazaletes y colocarlos en las muñecas: azul para la izquierda, rojo para la derecha.

Luego, en una hoja o pizarra escribirás seis órdenes a realizar con una u otra mano y le asignarás según el color un número del 1 al 6. Debes tener además un dado para que cada niño lo lance, leerás la orden que le toque en suerte, y acto seguido la cumplirá.

Una orden podría ser: toca tu nariz con la mano derecha, roja; otra, toca tu frente con la mano izquierda, azul.

Manzana o pera

El juego de ‘manzana o pera’ puede recibir el nombre de cualesquiera otras frutas, todo depende de tu imaginación o de la elección que hagas. Requiere de concentración, así como de conocimientos básicos por parte de los niños participantes.

La manzana representa el brazo izquierdo, mientras que la pera representa el derecho. Una vez que menciones algunas de las frutas, los pequeños tendrán que levantar el brazo correspondiente.

Por ejemplo: dices ‘manzana’ y de inmediato los niños levantan el brazo izquierdo y el que se equivoca debe realizar una penitencia asignada por los demás niños.

Clasificación de animales

Las actividades de clasificación animal se basan en las características biológicas o físicas de las especies. Sin embargo, el criterio de este juego toma en cuenta la posición del rostro, respecto a la dirección hacia la que apuntan los ojos.

Para hacer la clasificación, los niños deben trazar una línea vertical sobre una hoja en blanco: al lado izquierdo escriben la palabra ‘izquierda’ y ‘derecha’ para el lado derecho.

Una vez trazada esta división, cada niño contará con un número determinado de figuras con una sola cara, las cuales se dirigen a la derecha o a la izquierda. El objetivo de los niños será clasificar cada animal de acuerdo a la orientación del rostro.

Pisamos las huellas

Colocamos en el suelo las huellas de pies de gomaespuma. Las huellas naranjas corresponden al pie derecho, mientras que las huellas azules corresponden al pie izquierdo.

La división de colores según el lado facilitará la identificación de la derecha e izquierda. En una primera fase las colocamos de forma que vayan alternando saltar con los dos pies, a la pata coja con la derecha y a la pata coja con la izquierda.

Cuando lo tengan dominado, podemos incluir la variante de girar las huellas de forma que también tengan que cambiar las direcciones de los saltos.

Imitar los apoyos

Seguimos avanzando, y en este caso además de usar las huellas de pies incluiremos también las huellas de manos. De la misma forma que en la actividad anterior, las huellas de pies y manos de gomaespuma naranjas corresponden a segmentos derechos mientras que las azules corresponden a segmentos, mano o pie, izquierdos.

Para que resulte más fácil de entender para el alumnado, podemos introducir cada bloque de huellas dentro de un dado.

Actividades de movimiento para reforzar derecha e izquierda

Mini retos

Le proponemos al alumnado que realice una serie de acciones con el segmento corporal que prefiera, el dominante, y después le pedimos que los repita con el no dominante.

Algunos ejemplos de retos son: tirar a canasta, chutar a portería, escribir su nombre, mantenernos en equilibrio sobre un pie, etc.

Podríamos usar esta propuesta como evaluación inicial, e incluso podríamos usar el “Harris Test of Lateral Dominance”, que consiste en que los estudiantes realicen diversas acciones con su lado naturalmente dominante, para conocer la lateralidad de cada estudiante.

Circuito de habilidad y coordinación

Diseñamos un circuito de habilidad y coordinación que incluya saltos a la pata coja, botes con el balón y lanzamientos. Les pedimos que la primera vez lo realicen como quieran, su lado dominante, y que la segunda vez lo hagan con su lado no dominante.

Una vez finalizado, podemos pedir a los estudiantes que creen de forma cooperativa un nuevo circuito entre todos, y realizar su circuito con el lado dominante y no dominante.

Para finalizar este juego de lateralidad, reflexionamos sobre cómo nos hemos sentido, sobre las diferencias y sobre por qué creemos que ocurre eso.

Simón dice

En esta conocida actividad para trabajar la lateralidad, el docente va indicando diferentes acciones. Si antes de las acciones dice “Simón dice” los estudiantes tienen que realizarlas.

Si por el contrario el docente dice la acción sin decir antes “Simón dice” no deben realizarlas. Las acciones pueden ser, por ejemplo: Tócate la nariz con la mano derecha, salta sobre tu pie izquierdo, da un giro hacia la derecha, toca con tu mano izquierda tu rodilla derecha, da tres saltos hacia delante a la pata coja sobre el pie derecho, levanta tu pierna izquierda.

Además de derecha e izquierda, también podemos aprovechar para trabajar delante, detrás, arriba, abajo, dentro y fuera.

El espejo

Colocamos a los estudiantes en parejas. Un estudiante será la persona mientras que el otro estudiante tendrá el rol de ser el espejo.

El espejo tendrá que imitar todos los movimientos que hace su compañero o compañera. A la señal del docente se intercambiarán los roles.

El laberinto

Colocaremos varias flechas de dirección, cada una apuntando hacia un sentido diferente. Marcaremos con un cono cual es la primera flecha, desde la cual los estudiantes deben comenzar el laberinto.

Los estudiantes deberán ir saltando de flecha en flecha e ir girando hacia donde les indique, hasta encontrar el fin del laberinto.

Al principio podemos marcar un recorrido único en el que tengan que ir saltando en todas las flechas, pero después podemos incluir algunas flechas a las que no van a llegar para “despistar” y complicar el laberinto.

Twister

Lo ideal sería disponer de un twister gigante, aunque sino también se puede dibujarlo en el suelo con tizas.

Se tiran dos dados; uno les indicará si tienen que poner el pie derecho, el pie izquierdo, la mano derecha o la mano izquierda. El otro dado les indicará en que lugar del tablero tienen que colocar esa extremidad.

El twister es un juego muy divertido que puede además ayudar a que los estudiantes interioricen cual es la derecha y la izquierda.

Viceversa

El juego de la ‘Viceversa’ se recomienda para niños de mayor edad o para aquellos que han automatizado la lateralidad.

Para llevarlo a cabo se aconseja reunir un grupo de niños, al menos 5, los cuales se distribuyen al azar por el lugar, pero mirando en dirección de quien los guíe.

La primera de ellas será oral y así, les dirás que levanten la mano derecha y ellos tendrán que levantar la izquierda. También puedes darles órdenes de desplazamiento, las cuales tendrán que llevarse a cabo de forma contraria.

La segunda opción para guiar el juego es de manera visual. En este caso, realiza movimientos relacionados con la lateralidad y los niños deben hacer justo lo contrario.

Los beneficios no se limitan a estimular la lateralidad, sino la capacidad de reacción, la atención y la coordinación.

Todo al revés

Este juego es una versión del anterior. Ahora se trata de hacer un círculo entre todos los participantes. Para hacerlo más divertido, cada uno puede llevar un aro de hula-hula que pondrá en el piso y se ubicará dentro de él para comenzar.

El guía del juego irá dando instrucciones y cada jugador debe realizarla al revés. Cuando diga adentro, deben salirse del aro. Si dice arriba, deben agacharse. Un paso adelante es un paso hacia atrás y así en lo sucesivo.

Se descarta del grupo a quien se equivoque.

Lanzamientos a mano cambiada

Las actividades de lanzamientos incentivan diversas capacidades físicas de los niños, incluida la lateralidad. En este caso, el objetivo se basa en efectuar diferentes lanzamientos con ambas manos, una pelota a la vez.

Consigue pelotas de un tamaño adecuado a las manos de los niños, con el fin de que no presenten dificultad a la hora de agarrarlas. Luego, ubica a los niños a una distancia aproximada de 1 o 2 metros respecto de una canasta.

La actividad consiste en lanzar las pelotas y encestarlas en la canasta, primero con la mano derecha y después con la izquierda.

Con la pelota en el aire, incentiva a que los niños opten por golpearla con una u otra mano y las alternen según una secuencia definida.

Lanzamientos de zapatos

La estimulación de la lateralidad no debe enfocarse solo en las extremidades superiores. En ese sentido, las piernas y los pies también deben ser estimulados.

Para ello, te aconsejamos este juego denominado ‘Lanzamientos de zapatos’, que se lleva a cabo con los pies. Todo lo que necesitas es contar con el calzado habitual de los niños.

Cada uno lanzará el zapato derecho con el pie derecho hasta que este caiga al revés. De la misma manera, debe realizarse con el pie izquierdo.

Conos apilados

Esta vez trabajarás con conos, cada niño necesitará 3, uno para cada fila. Los niños estarán en la fila del medio y cada uno tendrá un cono adelante, otro a la izquierda, y, otro a la derecha.

Tú como guía les dirás izquierda o derecha para marcar el inicio y los niños deben correr hacia ese lado, tomar el cono e insertarlo en el cono del medio.

Después deben correr hacia el otro lado y volver a la meta, que será el cono de la fila donde comenzaron. El primero que termine de apilar los 3 gana.

Es un juego especial para trabajar al aire libre, en una cancha, un parque o un amplio patio para que puedan correr con facilidad.

Actividades cotidianas para practicar en casa

Estando en casa podremos aprovechar para utilizar momentos cotidianos y de rutina diaria para entrenar la lateralidad.

  • Durante la preparación de la mesa a la hora de comer: ¿Podrías poner el tenedor a la derecha y la cuchara a la izquierda del plato?
  • Durante el rato que estemos preparando la comida: ¿Podrías acercarme el bol verde que tienes a tu derecha?
  • Durante un paseo por la calle: ¿Te acuerdas de cómo llegar a casa desde aquí? ¿En esta esquina llegamos a la derecha o a la izquierda?
  • Durante una compra en una tienda: ¿Me coges la camiseta de la derecha?

En el momento de vestirse, un truco que podéis hacer es coger una pegatina, dividirla en dos y colocar cada una de ellas en un zapato. Así, a modo de puzzle, el niño tendrá que unirlos y conseguirá ponerle bien los zapatos.

Juegos para realizar en el aula

El juego de levantar la mano

Sentados en círculo, el profesor irá indicando qué mano deberán ir levantando, las dos, solo derecha o solo izquierda, pudiendo empezar más lento e ir cada vez más rápido.

Aquellos que cometan error, serán poco a poco eliminados o incluso serán los últimos en levantarla, entendiendo que todos pueden autocorregirse.

El juego de tocar

El profesor podrá ir indicando qué deberán ir tocando dentro de la clase, por ejemplo, tocamos la silla de nuestra derecha, tocamos nuestra oreja izquierda, etc.

El juego de las esquinas

Un juego también muy parecido podría ser en una pista o espacio grande donde todos se sitúen en el centro, el profesor indica derecha o izquierda, y todos deberán correr en esa dirección.

Los últimos en llegar o en equivocarse también podrán ser eliminados.

Cómo organizar las actividades

Lo ideal es que estas actividades de lateralidad estén bien planificadas en cuanto a la duración, los materiales necesarios y el lugar en el que se llevarán a cabo.

Antes de empezar a trabajar la lateralidad realizaremos una evaluación inicial para conocer el nivel del alumnado y adaptar la propuesta didáctica, así como para saber si conocen cual es la derecha y cual es la izquierda.

Una vez habiendo situado el nivel del alumnado propondremos diversidad de juegos y actividades de experimentación y nos aseguremos que a lo largo del curso los estudiantes trabajen con ambas manos y pies; la dominante y la no dominante.

Los docentes deben respetar la dominancia de cada estudiante y conocer las consecuencias de los trastornos de la lateralidad para poder ayudar a su alumnado.

Si quieres que los estudiantes te imiten, al principio es recomendable que te coloques delante de los estudiantes pero de espaldas, ya que si te colocas mirándoles harán el efecto espejo y cuando muevas un segmento ellos moverán el contrario.

Además, si todavía no saben cual es la derecha y la izquierda, puede ser buena idea pintarles una carita o ponerles una pegatina en una de las manos para que vaya asociando e interiorizando cual es la derecha y cual la izquierda.

Señales de dificultad para distinguir derecha e izquierda

Algunos de los indicios más comúnmente conocidos son la dificultad para identificar la derecha y la izquierda o no saber atarse los cordones.

Podemos hacer uso de los ejemplos anteriormente comentados para saber si realmente todas aquellas acciones se hacen con un mismo lado o, por el contrario, alguna acción se realiza con el derecho y otros con el izquierdo.

Atendiendo a los resultados, podemos tener una capacidad ambidiestra o bien podemos tener una dificultad cruzada, que en algunos casos puede requerir intervención terapéutica si ello puede estar provocando dificultades de aprendizaje asociadas sobre todo en la escritura y la lectura.

El trabajo de la lateralidad cruzada con niños debe ser supervisado por un optometrista, ya que de lo contrario podría verse afectado el rendimiento escolar.

Importancia del juego para afianzar la lateralidad

Jugar siempre es una excelente estrategia de aprendizaje. La actividad física que se propone con estos juegos contribuye al descubrimiento de características y potencialidades en los niños, con respecto a la práctica de un deporte en especial o a la ejecución de instrumentos musicales.

Los juegos para estimular la lateralidad son aquellos que fortalecen la estructura temporal y espacial de los niños, así como también, la interacción con los objetos.

Esto con el fin de lograr un desarrollo corporal lo más armónico posible para contrarrestar la hiperlateralización. Es decir, que el lado derecho o izquierdo superen un excesivo dominio y acompañen los movimientos, ejercicios y desplazamientos con ahorro de energía, eficacia y precisión.

Pues, desde una visión anatómica, aunque los seres humanos tienen dos partes simétricas, existen diferencias que se manifiestan en la dominancia de oídos, ojos, manos y pies.

Tal como ocurre con la lateralidad, el esquema corporal también se desarrolla de manera progresiva a través de las experiencias motrices. Por lo tanto, practicar los juegos descritos fortalece en los niños ambos procesos.

Esas experiencias lúdicas sirven de referencia para tomar conciencia de las posibilidades y limitaciones que tiene el cuerpo, con respecto a los movimientos y a la coordinación de músculos y articulaciones.

Dicho esto, no dudes en hacer uso de este recurso y promueve en los niños un rato de entretenimiento para afianzar su lateralidad. Lo que conformará la base de una adecuada orientación y estructuración espacial.

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