Campeones: opiniones en FilmAffinity, crítica y valoración de la película

“Campeones” (2018), dirigida por Javier Fesser, es una comedia dramática sobre un entrenador de baloncesto que, en plena crisis personal, debe hacerse cargo de un equipo formado por personas con discapacidad intelectual. La película destaca por su humor, la naturalidad de sus intérpretes y un mensaje de integración que busca destruir prejuicios sin recurrir constantemente a la lágrima fácil.

La valoración de los espectadores en FilmAffinity es de 7,4 sobre 10, con una recepción mayoritariamente positiva. La opinión general reconoce que la cinta entretiene, emociona y transmite una reconfortante lección de vida, aunque también señala defectos como la previsibilidad, el exceso de metraje, los momentos musicales y una tendencia a subrayar demasiado su mensaje.

Ficha de “Campeones”

DatoInformación
TítuloCampeones
Año2018
GéneroComedia. Drama
DirecciónJavier Fesser
ProtagonistaJavier Gutiérrez
Valoración en FilmAffinity7,4
Duración aproximadaCasi dos horas

¿De qué trata “Campeones”?

Marco, un entrenador profesional de baloncesto, se encuentra un día, en medio de una crisis personal, entrenando a un equipo compuesto por personas con discapacidad intelectual. Lo que comienza como un problema se acaba convirtiendo en una lección de vida.

La historia de “Campeones” arrancará a partir de una mala racha de Marco (Javier Gutiérrez), tanto a nivel personal como laboral. Hasta hace unos días era un exitoso entrenador de baloncesto de un equipo de primera división, pero de repente sus planes se truncan al verse obligado por la justicia a malgastar su valioso tiempo entrenando a un equipo de “subnormales”.

Con esa visión tan limitada de la realidad que le va a rodear durante los próximos meses, aterrizará en el equipo de baloncesto “Campeones”. Este equipo formado en su totalidad por discapacitados intelectuales le enseñarán a disfrutar del trabajo en equipo, y le demostrará que el único que realmente tiene una discapacidad, que le impide sociabilizar y disfrutar de la vida, es él.

Campeones cuenta la historia de un entrenador de baloncesto absolutamente insoportable en su vida personal. Por una serie de circunstancias se ve obligado a entrenar a un grupo de discapacitados intelectuales. En esta situación, se pondrán en juego las verdaderas capacidades de unos y de otros.

La evolución de Marco

Marco es un ayudante de entrenador en un equipo de la ACB, la liga de baloncesto española, que tiene un encontronazo con su jefe y es despedido por pésimo comportamiento y peor compañerismo. Su desorientación y ofuscación proviene de problemas personales e incurre en pequeños actos vandálicos afectados por el alcohol.

Una jueza benevolente le asigna como sentencia entrenar a un grupo de discapacitados intelectuales para purgar su condena. Este primer bloque me gusta y está bien contado.

Marco es un personaje desnortado, iracundo, irónico, gamberro pero también melancólico. El actor Javier Gutiérrez, en la cima de su carrera, compone a la perfección el típico hombre enredado en una crisis personal, separado de su mujer y con una madre asfixiante, de baja estatura y aspecto desaliñado que todo se le viene abajo y está sumido en una encrucijada nerviosa.

El intérprete transmite angustia y desazón. Además es flemático, chulesco y no considera una labor muy social vincularse a un proyecto con personas que tienen alguna tara. No es su campo.

Javier Gutiérrez es el motor de la cinta como Marco. Uno de nuestros mejores actores que tampoco defrauda en esta ocasión al dibujar un personaje que durante su arranque resultará bastante antipático para los ojos del espectador, pero que poco a poco sufrirá una profunda transformación personal.

Marco encontrará en aquellos que rechazaba desde un principio, al considerarlos diferentes a él, a un grupo de buenos y leales amigos que le conquistarán gracias a su sinceridad, inocencia y cercanía.

Una película sobre integración y prejuicios

Javier Fesser firma una película divertida, realista y con mucho corazón con “Campeones”. Una cinta que visibiliza los problemas de integración que sufren los discapacitados intelectuales en su entorno más cercano.

Necesaria, entrañable e irremediablemente divertida, así es Campeones, la nueva aventura cinematográfica del director Javier Fesser. Una comedia que logrará, entre risa y risa, despertar conciencias y destruir prejuicios al acercarnos a la realidad de un grupo de discapacitados intelectuales, sin sensiblerías ni ñoñeces innecesarias que busquen la lágrima fácil.

Así, cercana, real y directa, se presenta esta historia donde estarán muy presentes temas como el compañerismo, la amistad y la superación personal, y que logra funcionar a la perfección gracias a la maestría narrativa de Fesser, al dominio interpretativo de Javier Gutiérrez y a la espontaneidad y frescura de un grupo de actores no profesionales que saben qué hacer para captar todas las miradas y conquistar al espectador.

La película enseña a que hay que aprender a respetar a todo el mundo, y que aunque tengan una discapacidad intelectual tienen los mismos sentimientos que nosotros y les gusta que les trate con cariño y respeto.

Uno de los principales aciertos de “Campeones” es que no presenta a sus protagonistas como simples objetos de compasión. La película intenta mostrar sus aspiraciones, su carácter, sus conflictos y sus relaciones, al mismo tiempo que cuestiona la supuesta normalidad de quienes los observan desde fuera.

Porque Campeones habla de la felicidad, y es muy oportuno que, en una sociedad como la nuestra, pegada a la filosofía del éxito rápido, a la prisa, el brillo y la imagen, una sociedad que tiende a descartar al anciano, al enfermo, al que viene con taras, alguien recuerde que la felicidad se mueve por unas zonas distintas, transita otras calles.

Y, si quitamos de la circulación a los que nos recuerdan que el camino es otro, si nos distanciamos de esos discapacitados, esos enfermos, esos niños, no son ellos los que pierden: somos nosotros los que nos empobrecemos. Y mucho.

El humor como herramienta de normalización

La película divierte, emociona y enseña. En este riguroso orden, porque, sobre todo, divierte.

El guion, que Fesser escribe muy pegado a tierra, a cada uno de sus personajes, es -especialmente en la primera hora de película- absolutamente hilarante. Un humor inteligente, gamberro y arriesgado, capaz de reírse de lo políticamente correcto y profundamente humano.

Desde el primer minuto, el cineasta madrileño destapa las esencias de unos seres entrañables que son capaces de contagiar al espectador su ingenuidad, su optimismo, su energía y su felicidad.

Brillante giro en la filmografía de Fesser. La discapacidad siempre es complicada de abordar. Si no se hace correctamente se considera ofensa. Si te quedas corto puede resultar ñoño y paternalista.

Campeones consigue superar esas barreras para plantear una historia redonda y equilibrada en la que el sentido del humor expone las luces y las sombras de la realidad en la que vivimos.

Por descontado que hay un mensaje positivista en Campeones, que busca normalizar algo que muchos se empeñan en desnormalizar, pero todo eso está siempre en un segundo término ante los mecanismos del género humorístico, y ahí, la película de Fesser gana de calle.

El trabajo de Javier Fesser

Javier Fesser dirige con verdadero acierto y equilibrio esta película con una temática nada sencilla para llevar al cine sin resultar condescendiente, lagrimera o excesivamente facilona.

Estamos ante uno de los directores nacionales más capacitados en el complicado arte de la comedia y, en la que nos ocupa, deja más que demostrada su valía en este campo.

Su particular sello se hace notar dibujando una historia realista y cercana, con mucho corazón, que logrará romper prejuicios, acercándonos a sus protagonistas desde el absurdo, equiparando su tono narrativo al conseguido en su gran versión de “Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo”.

El humor fue la base de los primeros trabajos en el mundo del cine de Javier Fesser. Imposible no acordarse de la irrepetible ‘El milagro de P. Tinto’, pero ojo también a cortometrajes como ‘Aquel ritmillo’ o ‘El secdleto de la tlompeta’.

Aún siguió por esa vía con la divertida ‘La gran aventura de Mortadelo y Filemón’, pero luego demostró estar interesado en otros temas con el corto ‘Binta y la gran idea’, algo que confirmaría poco después con ‘Camino’, la triunfadora de la gala de los Goya de 2009.

Han pasado ya diez años desde el estreno de ‘Camino’ y en todo ese tiempo apenas había estrenado una película, la estupenda ‘Mortadelo y Filemón contra Jimmy el cachondo’, amén de realizar varios cortos y de rodar un puñado de escenas para ‘Al final todos mueren’.

Ahora regresa a la gran pantalla con ‘Campeones’, en la cual une su devoción por el humor con su interés por el drama de una forma algo desigual pero con un bagaje positivo.

Un reparto marcado por la naturalidad

Este equipo de baloncesto llamado “Campeones” lo conforman un grupo de actores no profesionales con discapacidad intelectual: Sergio Olmos, Julio Fernández, Jesús Lago, José de Luna, Fran Fuente, Gloria Ramos, Alberto Nieto Fernández, Roberto Chinchilla y Stefan López.

Todos ellos se enfrentan a la película con unas ganas y una ilusión que traspasa la pantalla. Su secreto es la naturalidad más absoluta, algo que no es nada sencillo lograr cuando se grita “acción”. Sin duda, son el alma de la película.

El coro de actores amateur arropan la estupenda interpretación de Gutiérrez y cía. desbordando la película de sinceridad y naturalidad, regalándonos momentos mágicos y divertidos pero tremendamente reflexivos.

Personas que nada tienen que ver con el mundo del cine, ajenos a los egos y superficialidades del postureo, que la hacen real y cercana.

Lo primero es lo bien elegido que está todo su reparto. Ya daba por sentado que Javier Gutiérrez iba a regalarnos otra notable interpretación sin recurrir en ningún momento a ser más de lo mismo respecto a trabajos anteriores suyos, pero es que los miembros de su equipo están elegidos de forma tan cuidadosa que encajan de maravilla en el rol asignado a cada uno de ellos.

Los miembros del equipo logran cada uno demostrar sus habilidades y llegar casi sin darse cuenta al corazón del espectador a quién le será casi imposible no empatizar con los distintos personajes.

Equipo de baloncesto de Campeones

La química entre Javier Gutiérrez y el equipo

El genial tándem formado por Javier Gutiérrez y este grupo de actores con discapacidad intelectual es uno de los puntos más celebrados por los espectadores.

Su trabajo conjunto permite que la transformación de Marco no parezca únicamente una lección moral impuesta por el guion. La relación se construye mediante discusiones, malentendidos, situaciones absurdas, momentos de compañerismo y una progresiva confianza mutua.

Javier Fesser, acostumbrado a propósitos tan peculiares como llevar a la pantalla las estrambóticas aventuras de héroes del cómic hispano, como Mortadelo y Filemón, dedica sus mejores condiciones de director de actores para extraer de sus criaturas no sólo lo mejor, sino aquello que va a encandilar al público.

La sensibilidad y la delicadeza, el tacto y la risa más solidaria, el cariño hacia las personas diferentes, su trazo positivo y su peripecia sobre la heroicidad de la gente anónima consagra a Campeones como una película que infunde respeto y emociona por la fuerza de su gesta.

La estructura clásica de la historia

La cinta es una clásica historia de redención. No es original ni en el planteamiento ni en el desenlace, pero es que no todo en la vida tiene que ser original, y precisamente lo que le funciona a Fesser es tomar una estructura clásica y rejuvenecerla y actualizarla a través del humor.

La estructura planteada por Fesser, también guionista de ‘Campeones’ junto a David Marqués, no se aleja demasiado de lo que uno esperaría: un protagonista algo antipático de entrada que va cambiando progresivamente contagiado por el optimismo y las ganas de vivir de sus nuevos jugadores.

Hasta la parte cómica es más potente de entrada para luego ir perdiendo algo de presencia en beneficio un cruce entre ternura y lección vital.

No culpo a aquellos que muestren ciertos recelos hacia ‘Campeones’ tras leer su premisa. Y es que el hecho de que un entrenador de baloncesto se vea obligado a entrenar a un equipo formado por personas con discapacidad intelectual parece la excusa perfecta para vendernos otro drama hueco en el que importe más el mensaje que se transmite que la necesidad de cuidar todo lo demás para ofrecer una película con algún tipo de entidad propia.

¿Qué es entonces lo que evita que ‘Campeones’ sea una más? Lo primero es lo bien elegido que está todo su reparto.

Las referencias al cine deportivo

Campeones no desdeña los elementos habituales de las películas deportivas. Al contrario, utiliza el esquema de entrenamiento, la formación del grupo, las dificultades iniciales y la competición como motores de la evolución de sus personajes.

No desdeña los ítems y el esquema dramático de los films deportivos, siendo Campeones una hermana más que dotada de hitos en este campo como la también baloncestística Hoosiers, más que ídolos.

También de ese camino de redención personal y concienciación del protagonista a través del reconocimiento con los otros que podemos recordar de la saga Somos los mejores producida por la Disney.

O incluso más aún de la estupenda y beisbolística Los picarones y secuelas, de la que Javier Fesser toma prestado el personaje de ese torbellino cabronzuelo femenino integrante del equipo.

Una de las grandes lecciones que plasma la película se basa en su lógico y bucólico final. El equipo pierde pero se alegra y celebra su segundo puesto como si fueran los ganadores.

Un desarrollo final que explica con mucha simpleza qué debería ser el deporte y cómo ser feliz con cada momento que nos regala la vida.

Lo mejor valorado por los espectadores

  • La interpretación de Javier Gutiérrez.
  • La naturalidad y espontaneidad del grupo de actores no profesionales.
  • La química entre el entrenador y los jugadores.
  • El sentido del humor de Javier Fesser.
  • La capacidad de abordar la discapacidad intelectual sin paternalismo excesivo.
  • El mensaje de integración, respeto y compañerismo.
  • La posibilidad de disfrutar de una película para toda la familia.

La película me ha encantado. La historia que cuenta es muy entretenida, te ríes mucho con los personajes, pero no de ellos ni de su discapacidad.

Es una película para toda la familia. La película divierte, emociona y enseña, y consigue que el espectador se acerque a sus protagonistas sin convertirlos en una caricatura de la compasión.

Es verdad que la intención es buena, que vaya mucha gente a verla es bueno, que puede ayudar a muchos a cambiar la forma de ver y tratar a personas diferentes es bueno.

El film logra su cometido, especialmente por su muy completo grupo de actores quienes logran cada uno demostrar sus habilidades y llegar casi sin darse cuenta al corazón del espectador.

Las críticas a “Campeones”

La recepción positiva no impide que una parte de los usuarios de FilmAffinity considere que la película es demasiado sencilla, previsible o sentimental. Para estos espectadores, el valor social de la propuesta es superior a sus méritos estrictamente cinematográficos.

Ante todo decir que me resulta muy incómodo verter una opinión negativa sobre esta película. ¿Saben por qué? porque no se la merece: La intención es buena, que vaya mucha gente a verla es bueno, que puede ayudar a muchos a cambiar la forma de ver y tratar a personas diferentes es bueno.

Pero, lo siento, la peli es mala. Además, es floja sin paliativos: si en lugar de ser de Javier Fesser fuera un telefilme de sobremesa, y en lugar de un equipo de personas con discapacidad psíquica fuera un equipo de frikis inadaptados en un instituto americano, pero todo lo demás fuera exactamente igual, no creo ni que tuviera críticas en FilmAffinity.

Sería un producto de segunda clase sin ningún tipo de repercusión. Es una sucesión de clichés, estereotipos, lugares comunes, simplicidades, escenas mal resueltas, diálogos irreales y música metida cada vez que se supone que la escena es emotiva.

Otra opinión crítica considera que la película parece el guion de tres capítulos de cualquier serie de televisión, con numerosos momentos fáciles, bromas repetitivas y una forma demasiado simple de presentar su fondo humano.

El fondo humano es bueno pero está plasmado de una manera tan fácil que no sabes cómo tomártelo. Es cierto que muchas veces es la única manera de llegar al público, pero lo siento, al final de todo, me quedo con que es una película muy mala.

Previsibilidad y tópicos

La película utiliza una estructura reconocible: un hombre desagradable se ve obligado a convivir con un grupo al que desprecia o no comprende y termina descubriendo que sus prejuicios eran injustificados.

En conjunto, si le quitas al colectivo de personas con alguna discapacidad intelectual queda una comedia mala de narices que tendría poco éxito. Como comedia funciona la primera media hora, luego basa todo en la repetición y en lo anormalmente previsible.

A la parte emocional le pasa lo mismo, la repetición y el hecho de alargarla con más y más moralina y más y más mensajes políticamente correctos cansa. Y de nuevo algunos diálogos resultan sonrojantes.

Otros espectadores consideran que la película no es una obra especialmente memorable, pero sí una propuesta eficaz para pasar un buen rato y llevarse algún mensaje social a casa.

En definitiva, ‘Campeones’ no es una película que te vaya a cambiar la vida y tampoco te va a contar nada especialmente memorable, pero sí que da con las teclas adecuadas para que su visionado resulte entretenido.

El exceso de duración y los momentos musicales

Pero no todo es perfecto en Campeones. Una lástima porque si no fuera por un par de detalles que no pasan desapercibidos Fesser habría firmado una obra sobresaliente.

Uno de sus mayores errores es alargar la historia innecesariamente hasta las casi dos horas de duración, mediante interminables momentos musicales, minutos y minutos que no aportan nada a la historia pero que sí ensucian el brillante desarrollo que su director había planteado durante sus cincuenta primeros minutos.

Es verdad que a Campeones le sobra metraje y, en el último tramo, también le sobra un poco de azúcar. Es verdad que la subtrama sentimental es paupérrima.

La banda sonora de Rafael Arnau, colaborador habitual de Fesser, llega a resultar algo irritante por lo machacona que es en su intención de potenciar ese aspecto de ‘Campeones’ durante no pocas escenas.

En contra: tampoco hacían falta 124 minutos de metraje.

Los personajes secundarios y la subtrama sentimental

La película funciona mejor cuando se concentra en la relación entre Marco y el equipo que cuando desarrolla sus tramas secundarias.

Algo menos afortunado está en las secundarias, principalmente en todo lo concerniente a la mujer en la ficción de Gutiérrez, pero nunca llega a resultar tan molesto como para que uno desconecte de la película.

La subtrama sentimental ha sido considerada uno de los elementos más débiles de la película, tanto por su desarrollo como por unos diálogos que no siempre alcanzan la misma naturalidad que el grupo de jugadores.

Donde sí que está más atinada es en su necesidad de dotar de un toque humano a la historia, algo que al principio puede dar la sensación de estar encaminado a una simple sucesión de tópicos presentados de forma más o menos agradable.

Algo de eso hay, y no en una dosis precisamente pequeña, pero la conjunción de los actores con la buena mano de Fesser para no excederse en los sentimentalismos resulta esencial para que uno les coja algo de cariño y llegue a implicarse con ellos.

Una película imperfecta, pero valiosa

Las películas imperfectas pueden ser valiosas. Las personas siempre lo son. Es lo que se aprende en Campeones.

La cinta presenta elementos de superación que resultan un poco forzados, como la forma de lidiar con la fobia al agua de uno de ellos, pero como norma general consigue que sus personajes tengan cierto encanto por el buen tratamiento de sus conflictos y el agradecido sentido del humor de Fesser.

Es cierto que aquí no entra en esa comedia excéntrica en la que tantas alegrías nos dio en su momento, pero el guion de ‘Campeones’ sabe cómo introducir píldoras de humor aquí y allá en la trama principal.

La sensibilidad y la delicadeza, el tacto y la risa más solidaria, el cariño hacia las personas diferentes, su trazo positivo y su peripecia sobre la heroicidad de la gente anónima consagra a Campeones como una película que infunde respeto y emociona por la fuerza de su gesta.

Valoración final de las opiniones en FilmAffinity

Las opiniones sobre “Campeones” en FilmAffinity muestran un acuerdo claro sobre sus intenciones y sus principales virtudes, aunque discrepan al valorar la calidad del guion y el equilibrio entre humor, drama y mensaje social.

AspectoValoración predominante
Javier GutiérrezInterpretación muy destacada
Actores con discapacidad intelectualNaturalidad, frescura y carisma
HumorDivertido, humano y eficaz, aunque irregular
Mensaje socialIntegración, respeto y superación
GuionClásico y accesible, pero previsible
DuraciónExcesiva para una parte de los espectadores
Momentos musicalesConsiderados innecesarios o repetitivos
Valoración en FilmAffinity7,4

Campeones es una película que merece su sitio de honor dentro de la cartelera del fin de semana por entretener y enseñar desde el humor y la naturalidad.

Es una bonita película bienintencionada, muy bienintencionada. Basándose en una interpretación fantástica del siempre magistral Javier Gutiérrez se asoma al mundo del diferente y a los prejuicios que tienen que soportar de los que nos creemos normales y lo somos mucho menos que ellos.

Te ríes en varias ocasiones y sigues con interés lo que sucede pese a que todo lo ajeno al relato central funcione por debajo, quizá en parte también por no tener más tiempo para desarrollarlo.

Con esos ingredientes y la fórmula Fesser podemos disfrutar una película completamente Pendelton en la que nos reímos, nos emocionamos y sentimos cómo se remueven los sentimientos durante más de dos horas que pasan volando.

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