La historia del fútbol en Cambridge combina la tradición de la Universidad de Cambridge, una de las grandes rivalidades universitarias del mundo y la trayectoria del Cambridge United, un club peculiar que ha vivido ascensos, crisis, récords y momentos de enorme conexión con su afición.
Hablar de Cambridge es como retornar a los tiempos paleolíticos del fútbol. Esto mismo se debe a que, allá por 1848, miembros de la Universidad de Cambridge redactaron una de las primeras reglas de este deporte.
Los orígenes del fútbol en Cambridge
Los registros de la práctica de diferentes códigos de fútbol en la Universidad de Cambridge se remontan al año 1579.
Desde entonces hasta mediados del siglo XIX cada equipo de la zona disputaba sus partidos con su propio juego de reglas.
Fue en 1848 cuando dos estudiantes de la universidad, Henry de Winton y John Charles Thring, hicieron un llamado a miembros de otras escuelas para definir un único juego de reglas: las reglas de Cambridge, creadas junto al University Foot Ball Club.
Aparte de Cambridge, también participaron Eton, Harrow, Winchester, Shrewsbury y Rugby.
Las reglas de Cambridge fueron tomadas como base para la creación del fútbol asociación y de la Football Association en 1863.
Una vez establecidas las reglas de Cambridge, las mismas fueron clavadas en los árboles de Parker’s Piece, un amplio parque en la ciudad usado para los juegos populares, y allí se jugó el primer partido siguiendo las nuevas reglas.

«Aquí en Parker’s Piece, en los 1800s, los estudiantes establecieron un conjunto de simples reglas de fútbol enfatizando habilidad sobre fuerza, que prohibieron atrapar la pelota y zancadillear.
Básicamente, hablamos de una importancia tremenda para el fútbol.
No obstante, por aquella época también existían otras como las de Sheffield, pero sin duda son los verdaderos inicios del balompié.
La rivalidad entre Cambridge y Oxford
Las competiciones entre Cambridge y Oxford comenzaron en 1827 cuando Charles Wordsworth un partido de cricket de dos días contra Cambridge en Lords.
Dos años después se disputó la primera de sus famosas regatas, en las que se remó apenas 3,2 kilómetros (dos millas).
Apenas unos meses después de este partido, las universidades de Oxford y Cambridge acordaron iniciar una competición futbolística que ya se ha convertido en habitual y que este 2024 llega a su edición número 150.
Este viernes 15 de marzo se jugará el partido número 150, marcando una de las rivalidades más antiguas de la historia del fútbol.
Mucho más que un Barça-Madrid, que un Inter-Milan o que un City-United.
En las filas de la Universidad de Oxford ya estaba como capitán el propio Ottaway tras una exitosa carrera como estrella del críquet (en realidad llegó a participar en cinco modalidades distintas de los Oxbridge: críquet, fútbol, atletismo, tenis y raquetas).
Este viernes se jugará primero un partido entre los equipos femeninos, que empezaron a competir en 1987, y después los combinados masculinos.
L.V. Ha sido más de "un siglo de cambios en uniformes, estilos y la bienvenida incorporación de mujeres”, añade Brooking.

Los primeros partidos y el nivel competitivo
Cambridge perdió por 0-3 en 1895 pese a tener como capitán al internacional inglés Lewis Vaughan Lodge.
Partido de 1891. Jugó de delantero MH Stanbrough, que más tarde fue internacional con Inglaterra.
El equipo de Cambridge que participó en el partido de Denton de 1904.
Tengan en cuenta que lo que ahora puede parecer un partido entre estudiantes, por aquel entonces era un duelo de muy alto nivel.
El equipo universitario de Oxford, por poner un ejemplo, fue finalista de la prestigiosa FA Cup dos veces consecutivas en esa época.
Las selecciones de Escocia e Inglaterra se encontraron en partido oficial por primera vez sobre el verde del estadio Hamilton Crescent de Partick (Escocia) el 30 de noviembre de 1872.
Todo el material ahora difundido pertenecía al archivo de su biblioteca pero nunca antes había sido digitalizado ni publicado.
Cambridge United: el club de la ciudad
El Cambridge United es un club muy peculiar con unas anécdotas dignas de ser contadas y recordadas por cualquier amante del fútbol.
Si el nombre de Cambridge United puede sonar, aparte de por la universidad, es por su gran presencia en el libro «Fiebre en las Gradas» de Nick Hornby.
Este libro explica cómo se vive el fútbol siendo aficionado y cómo este mismo afecta en la vida de las personas.
El Cambridge United aparece en el libro, porque Nick fue estudiante de Cambridge y vivió de cerca al club de fútbol.
De hecho, empezó a ir con sus amigos al estadio y es dónde empieza todo lo que él fue redactando en el libro.

La actualidad deportiva del Cambridge United
El Cambridge United está volviendo a vivir momentos dulces.
Sobre todo por su reciente ascenso a la League One, tras una temporada para enmarcar con 80 puntos en la 2° posición.
De esta forma, los «The U’s» han empezado a jugar, después de bastantes años de penurias en una nueva categoría.
Además, por el momento parece que todo les marcha bien, siendo 10° en la tabla.
Gran parte de todo este éxito se debe a Mark Bonner, su actual entrenador.
Para empezar, se trata del entrenador más joven de todo el fútbol profesional inglés, con apenas 35 años.
De hecho, nunca ha llegado a jugar profesionalmente al fútbol, pero eso no le ha impedido dejar huella en Cambridge.
Por si no fuera poco, Mark siempre se ha definido como un gran aficionado del Cambridge United.
También es verdad que a él, en varias ocasiones, le han confundido con otro Mark Bonner.
Este mismo jugó en equipos como Blackpool o Cardiff y hay veces que cuentan la historia de ese Mark Bonner, sin ser el verdadero.
Toda una paranoia.
Sin embargo, Mark Bonner no es el único nombre que podemos destapar en esta actualidad.
Otro de los grandes es Hoolahan, que a sus 39 años sigue jugando al fútbol profesional y es uno de los más importantes de todo el equipo.
A más de uno se le habrá pasado por la cabeza cómo es posible mantenerse tanto físicamente.
Bien, pues el bueno de Hoolahan ya lo explicó para los medios diciendo que él, de normal, empezaba a entrenar los miércoles.
Los demás días eran simple recuperación o ejercicios más básicos.
La afición y la experiencia de ir al estadio
Para empezar, cuando él iba al estadio, el Cambridge no pasaba por un buen momento.
Los «The U’s» no fueron capaces de ganar en 33 jornadas seguidas.
Por eso mismo todos los aficionados empezaron a festejar como títulos un simple gol.
En otras palabras, los aficionados encontraron otras motivaciones para estar felices en el campo.
Así fue como Nick se dio cuenta de que lo importante del fútbol no eran los resultados, sino la experiencia de ir al campo en sí y de sentirte parte de una comunidad.
Por otro lado, aquella misma temporada muchos aficionados se alegraron porque el nombre de su equipo estaría en todos los libros de récords.
Es cierto que no es un récord muy bonito, pero hasta eso se lo arrebataron.
Resulta que el Doncaster Rovers se pasó 34 jornadas sin conocer la victoria y ocupó ese lugar.
Una afición y jugadores juntos, fotografía que demuestra lo que es ser aficionado de un club pequeño donde todo es prácticamente una familia.
La época de John Beck y los ascensos de los años noventa
Pero si de anécdotas hablamos, no hay ninguna otra mejor que la del Cambridge de los 90.
Por aquellos años su entrenador era John Beck y se ganó el odio de mucha gente por varias razones.
Antes de nada, al propio Beck le apodaron Drácula, porque decían que le chupaba la sangre al fútbol.
Para que vayáis entrando en contexto.
Ese apodo está bien traído si conocemos algunos de los métodos que empleó para que el Cambridge ascendiera tres veces seguidas, desde 4° hasta 2°.
Incluso se quedaron a las puertas de jugar en la Premier League.
De haberlo logrado, habrían sido el primer y único equipo en la historia en ascender desde League Two hasta la Premier League de forma seguida.
Pero vayamos a lo importante, porque el Cambridge de John Beck se hizo muy fuerte en casa.
Esto se debe a varias «estrategias» que seguía el bueno de Beck.
Para empezar, el césped podía pasarse sin cortar varias semanas.
Así pues, practicar fútbol era casi imposible.
También podemos mencionar que en los córner del campo añadían arena, de forma que así los balones largos, en vez de salir por banda, se pararan por esa zona.
Precisamente, en más de una ocasión el árbitro paró el partido por la cantidad de arena que había.
Otro de estos famosos métodos de Beck era la calefacción en el vestuario rival.
Parece ser que cuando hacía mucho frío ese día, el vestuario rival no tenía calefacción y aquello se convertía en la Antártida.
Y no contentos con eso, cuando era al revés y hacía calor, la calefacción la ponían al máximo.
Además de los banquillos, porque el visitante se encontraba a varios metros del campo, en comparación al local.
Por último, el gran John Beck les daba a sus rivales balones desinflados para calentar.
Tras todo esto, os habréis hecho a la idea de lo horrible que era ir a jugar al Abbey Stadium.
La «Crazy Gang» del Wimbledon se queda corta en comparación con ellos.

Descenso, regreso al fútbol profesional y crisis económica
Al igual que muchos equipos humildes, los éxitos no son tantos en comparación a las desgracias.
Si hemos hablado de ese Cambridge que estuvo a nada de ascender a la Premier League, tenemos que hablar de su mala racha.
Recordemos que los «The U’s» en los 90 tuvieron su época dorada, pues unos pocos años después acabaron fuera del fútbol profesional.
Para el año 2005 el club bajó a la 5° categoría y no sería hasta 2014 cuando volvieron a la League Two.
Unos años muy malos que también dejaron huella, porque en un partido contra el Cardiff City no fueron capaces de ganarles, teniendo ellos 8 jugadores en el campo.
Los aficionados visitantes celebraron el 0-0 como si fuera la Champions League tras esa enorme hazaña.
Mientras que a los pobres del Cambridge se les caía la cara de vergüenza.
Para acabar, y como ya es costumbre en cualquier historia de equipos pequeños, estuvieron a punto de desaparecer por impagos.
La deuda alcanzaba los 500.000€, pero a última hora apareció Richard Caborn para pagarla.
Cabe destacar que se trataba del ministro de deportes de Inglaterra.
Los jugadores del Cambridge celebrando en 2014 su ascenso de nuevo al fútbol profesional.
Otra vez más los clubes pequeños no dejarán de sorprendernos.
Sus anécdotas e historias se sienten de otra manera.