Autores relacionados entre sí por sus teorías: conexiones entre Hawking, Einstein, Penrose y otros pensadores

Los autores relacionados entre sí por sus teorías son aquellos cuyas ideas comparten problemas, conceptos, métodos o explicaciones, aunque sus propuestas pertenezcan a épocas y disciplinas diferentes. Stephen Hawking, Albert Einstein, Roger Penrose, James Hartle, Thomas Kuhn, Karl Popper y otros investigadores muestran cómo una teoría puede apoyarse en conocimientos anteriores, transformarlos o generar nuevas preguntas.

Estas relaciones pueden establecerse de distintas maneras: una teoría puede ampliar otra, utilizar sus conceptos para explicar fenómenos nuevos, discutir sus límites o proponer un método diferente para construir conocimiento. En el caso de Hawking, la relatividad general de Einstein, la física cuántica, la termodinámica y la teoría de la información se conectan en el estudio de los agujeros negros y del origen del universo.

Qué significa que varios autores estén relacionados por sus teorías

Las teorías son conjuntos de enunciados interrelacionados que definen, describen, relacionan y explican fenómenos de interés. Las funciones de la teoría son la descripción de los fenómenos objeto de estudio, el descubrimiento de sus relaciones y el de sus factores causales.

Las teorías que solo describen o caracterizan los objetos de estudio son denominadas descriptivas, las que establecen relaciones entre los objetos o fenómenos estudiados son correlacionales o asociativas, y las que investigan los factores causales son explicativas. Las teorías son un marco de referencia del conocimiento, guían el proceso de investigación y deben ser robustas (superar las pruebas en contra).

Las teorías pueden diferir en su alcance, las de carácter general abarcan amplios conjuntos fenómenos (por ejemplo el comportamiento), otras tienen un carácter específico y se refieren a dominios más restringidos (por ejemplo las teorías de aprendizaje asociativo). Las teorías son desarrolladas a partir de la experiencia personal, la intuición, conocimientos y teorías previas, y la formulación de nuevas teorías requiere creatividad, espíritu crítico y capacidad de innovación.

La relación entre autores puede surgir porque comparten una tradición intelectual, porque uno desarrolla una idea de otro o porque varios aplican conceptos semejantes a problemas diferentes. También puede aparecer mediante la crítica: una teoría posterior puede conservar algunas nociones de una propuesta anterior y rechazar otras.

Stephen Hawking y Albert Einstein: relatividad, gravedad y agujeros negros

Stephen Hawking, el físico y cosmólogo británico que puso las teorías sobre el origen del universo al alcance de todos, murió el 14 de marzo de 2018 a los 76 años de edad. Hawking fue uno de los científicos más populares desde Albert Einstein, no sólo por sus descubrimientos y teorías, sino también por las circunstancias de su vida.

Hawking dedicó toda su vida a investigar las leyes que gobiernan el universo. Muchos de sus trabajos giran en torno a los agujeros negros, por lo que no se extrañen al verlos aparecer también en los siguientes puntos.

La idea de los agujeros negros es muy anterior a Hawking. De hecho, las primeras nociones datan del siglo XVIII, pero fue la teoría de la relatividad general de Einstein, publicada en 1915, la que hizo que estas regiones espaciales empezaran a ser tomadas en serio.

Un agujero negro es una región del espacio con una cantidad de masa concentrada tan grande que no existe la posibilidad de que algún objeto cercano escape a su atracción gravitacional. En los años 70, Hawking tomó como base los estudios de Einstein para lograr una descripción de la evolución de los agujeros negros desde la física cuántica.

La conexión entre Einstein y Hawking no consiste en que ambos formularan la misma teoría. Einstein desarrolló la relatividad general, mientras que Hawking estudió qué ocurre cuando la gravedad descrita por esa teoría se relaciona con los efectos de la física cuántica.

De la relatividad general a la radiación de Hawking

Según Hawking, los efectos de las física cuántica hacen que los agujeros negros brillen como cuerpos calientes, de ahí que pierdan parte de su negritud. En 1976, siguiendo los enunciados de la física cuántica, concluyó en su "teoría de la radiación" que los agujeros negros son capaces de emitir energía, perder materia e incluso desaparecer.

"Creo que mi mayor logro será que los agujeros negros no son completamente negros", dijo el físico el año pasado a la BBC. "Efectos cuánticos -continuó- hacen que brillen como cuerpos calientes con una temperatura que es más baja cuanto más grande sea el agujero negro. Este resultado fue completamente inesperado y mostró que existe una profunda relación entre la gravedad y termodinámica".

La radiación de Hawking relaciona la gravedad, la mecánica cuántica y la termodinámica. Según esta propuesta, un agujero negro no es completamente oscuro, porque puede emitir energía y perder materia.

Hawking sostuvo que un agujero negro le tomaría mucho tiempo evaporarse de esta manera, pero en sus últimos años, Hawking sostuvo que expiraría en un estallido de energía equivalente a un millón de megatones de bombas de hidrógeno.

En 2004 Stephen Hawking rectificó su propia teoría y concluyó que los agujeros negros no lo absorben todo. Por eso, cuando en 2008 se inauguró el Gran Colisionador de Hadrones (LHC por su sigla en inglés) en las afueras de Ginebra, se generó una alta expectativa de que el acelerador de partículas pudiera crear agujeros negros microscópicos y así probar las ideas de Hawking.

Pero el LHC no ha conseguido dicha prueba. La relevancia de esta relación teórica reside en que la relatividad general explica la estructura gravitatoria del agujero negro, mientras que la física cuántica permite analizar su emisión de energía.

Hawking y Roger Penrose: los agujeros negros como Big Bang invertido

El trabajo que hizo Hawking sobre los agujeros negros ayudó a probar la idea de que hubo una Gran Explosión o Big Bang al principio de todo. Aunque había sido desarrollada en la década de los 40, la teoría del Big Bang aún no había sido aceptada por todos los cosmólogos.

Sin embargo, en colaboración con el matemático británico Roger Penrose, Hawking se dio cuenta de que los agujeros negros eran como el Big Bang al revés. Por lo tanto, según el físico, las matemáticas que había usado para describir los citados agujeros negros también servían para describir el Big Bang.

La relación entre Hawking y Penrose se basa en el uso de herramientas matemáticas comunes para estudiar dos situaciones extremas: el comienzo del universo y la formación de un agujero negro. El primero puede entenderse como una expansión inicial, mientras que el segundo describe un colapso gravitacional.

Una de las afirmaciones más atrevidas de Hawking fue considerar que la teoría general de la relatividad de Einstein implicaba que el espacio y el tiempo tuvieron un principio en el Big Bang y tienen su fin en los agujeros negros.

Una misma estructura matemática para problemas distintos

La colaboración entre Hawking y Penrose muestra cómo una teoría puede ampliar su alcance cuando sus conceptos se aplican a fenómenos diferentes. Las matemáticas utilizadas para estudiar la singularidad asociada a los agujeros negros también podían emplearse para analizar las condiciones iniciales del universo.

Esta relación no significa que el Big Bang sea literalmente un agujero negro. Significa que ambos fenómenos presentan problemas matemáticos relacionados con la gravedad extrema y con los límites de la descripción clásica del espacio y el tiempo.

Stephen Hawking y James Hartle: la función de onda del universo

Mientras otros investigadores luchaban por describir un breve momento en la vida de una molécula usando leyes cuánticas, Hawking (junto con el físico James Hartle) demostró que era posible encapsular toda la historia de todo el universo en una sola expresión matemática.

Si bien a esta expresión se la conoce como el estado Hartle-Hawking, el británico solía llamarle "función de onda del universo". Pease escribe: "Debido a que la expresión es autosuficiente, comienza en una singularidad al principio de los tiempos y se cierra con otra al final de los tiempos, y si es necesario, la historia puede rebotar hacia adelante y atrás entre estos dos extremos".

La relación entre Hartle y Hawking se sitúa en la búsqueda de una descripción cuántica del universo completo. La propuesta intenta aplicar principios de la mecánica cuántica no a una partícula aislada, sino a la historia total del cosmos.

Esta propuesta se conecta con la relatividad general porque aborda el origen del espacio y del tiempo, y con la mecánica cuántica porque utiliza una expresión asociada a la descripción de estados físicos. De esta manera, el trabajo de ambos forma parte del intento de relacionar teorías que funcionan en escalas diferentes.

La teoría del todo: unir campos de la física

Fue quizá su "teoría del todo", que sugiere que el universo evoluciona según leyes bien definidas, la que atrajo la mayor atención. Hawking creía que el universo evoluciona según unas leyes bien establecidas.

"Este conjunto de leyes puede darnos las respuestas a preguntas como cuál fue el origen del universo", declaró Hawking. "¿Hacia dónde va y tendrá un final? Y de ser así, ¿cómo terminará? Si encontramos las respuestas a estas preguntas, entonces conoceremos la mente de dios", prometió.

La teoría del todo aparece como un horizonte de unificación: una descripción capaz de relacionar la gravedad con la mecánica cuántica y explicar, mediante un marco común, el origen, la evolución y el posible final del universo.

El gran talento de Hawking, que para muchos le hizo merecedor de un premio Nobel que no le llegó en vida, fue haber combinado campos diferentes pero igualmente importantes de la física: la gravitación, la cosmología, la teoría cuántica, la termodinámica y la teoría de la información.

Autor o autoresConcepto relacionadoRelación teórica
Albert EinsteinTeoría de la relatividad generalBase para estudiar los agujeros negros y el espacio-tiempo
Stephen HawkingRadiación de HawkingAplicación de la física cuántica a los agujeros negros
Roger PenroseSingularidadesColaboración con Hawking para relacionar agujeros negros y Big Bang
James HartleEstado Hartle-HawkingDescripción matemática de la historia del universo

La relación entre gravedad, termodinámica, física cuántica e información

La radiación de Hawking mostró que existe una profunda relación entre la gravedad y termodinámica. Esta conexión modificó la imagen tradicional del agujero negro como una región que solo absorbe materia y energía.

La física cuántica introduce efectos que no aparecen en una descripción puramente clásica de la gravedad. La termodinámica permite analizar la temperatura, la energía y la pérdida de materia. La teoría de la información plantea preguntas sobre qué sucede con la información asociada a los objetos que caen en un agujero negro.

Hawking agregó: "Creo que esto será clave para entender cómo las paradojas entre la mecánica cuántica y la relatividad general pueden resolverse". La relación entre estas áreas constituye uno de los problemas centrales de la física teórica contemporánea.

Cómo se relacionan las teorías científicas

No obstante lo veraces y adecuadas que puedan parecer, las teorías deben ser verificadas, y este proceso comienza con la verificación de la coherencia lógica de los enunciados, y en segundo lugar debe contrastarse con la evidencia. Además se debe comparar su alcance, precisión, parsimonia y facilidad de contrastación con las formulaciones teóricas alternativas.

Una teoría puede relacionarse con otra porque la utiliza como fundamento, porque la extiende a nuevos fenómenos o porque intenta resolver problemas que la primera dejó abiertos. También puede relacionarse mediante una oposición metodológica o conceptual.

Los modelos son representaciones simplificadas de objetos de interés y su función es la de facilitar el tratamiento del objeto o fenómeno que representan. Los modelos pueden ser gráficos (por ejemplo los mapas de carreteras), verbales, teóricos, etc.

Los modelos teóricos simplifican la investigación porque incluyen solo los aspectos relevantes a un campo determinado, y no pretenden representar la totalidad del objeto de estudio. Los modelos del comportamiento suelen ser verbales, pero también se utiliza ampliamente modelos estadísticos.

En la física de Hawking, Einstein, Penrose y Hartle, los modelos matemáticos permiten representar fenómenos que no pueden observarse directamente en toda su complejidad. La relación entre autores puede reconocerse, por tanto, en los conceptos que comparten y en los modelos que modifican o amplían.

Glaser y Strauss: autores relacionados por una teoría metodológica

La relación entre autores por sus teorías no se limita a la física. También aparece en las ciencias sociales y en las metodologías de investigación. La teoría fundamentada (TF) es quizás en la actualidad el método mayormente utilizado en investigación cualitativa, pues ha mostrado un gran auge durante los últimos años debido a que se muestra como una opción ante los distintos fenómenos y problemas que suelen ser difíciles de abordar desde perspectivas esencialmente positivistas.

Si bien la TF se caracteriza por su sistematicidad, es un método flexible que posibilita el análisis de datos y la construcción de teorías basadas en los mismos, lo que permite administrar y optimizar el proceso de investigación. El uso de la TF proporciona directrices explícitas que facilitan la manera de proceder, mediante las cuales se puede comprender y explicar el comportamiento y la realidad en áreas específicas de interés.

Desde que Barney Glaser y Anselm Strauss propusieran en 1967 la TF como una estrategia metodológica de investigación, se han establecido distintas perspectivas en torno a cómo debe desarrollarse un proceso de investigación desde la misma. Esto ha permitido el posicionamiento de diversos autores que han desarrollado sus propuestas, de manera que se ha generado un debate actual respecto al abordaje de la TF.

El trabajo conjunto de Glaser y Strauss

La TF surge en la década de 1960 a partir de la colaboración de los sociólogos Barney Glaser y Anselm Strauss. Glaser provenía de la Universidad de Columbia que se caracterizaba por una formación cuantitativa y hacer énfasis en la investigación de carácter empírico; mientras que Strauss provenía de la Universidad de Chicago, famosa por su tradición cualitativa y las influencias del interaccionismo simbólico y el pragmatismo.

En Awareness of Dying (1965), Glaser y Strauss estudiaron en el ámbito hospitalario como ocurría la muerte en pacientes que se encontraban gravemente enfermos. La investigación de Glaser y Strauss se centró en la forma en como era manejada la muerte en los profesionales y los pacientes terminales.

Este trabajo permitió que los autores desarrollaran estrategias metodológicas para el análisis de los datos y la producción de teorías. No obstante, fue hasta The Discovery of Grounded Theory (1967) que Glaser y Strauss proponen estas estrategias como alternativa para la generación de teorías a partir de la investigación basada en los datos, en lugar de comprobar teorías ya existentes.

La relación entre ambos autores se basa en una idea central: la teoría puede construirse a partir de los datos obtenidos durante la investigación, en lugar de utilizar los datos únicamente para verificar teorías ya formuladas.

Glaser, Strauss y las distintas versiones de la teoría fundamentada

Posterior a su colaboración, Glaser y Strauss mostraron diferencias epistemológicas y metodológicas. Mientras que Glaser afirmaba que la TF consistía en un método de descubrimiento, Strauss sostenía a la TF como un método de verificación.

En consecuencia, a inicios de la década de 1990 habían surgido dos versiones: la TF Glaseriana que tenía como antecedente el trabajo de Theoretical Sensitivity (1978), y la TF Straussiana que se desprendía del trabajo de Qualitative Data Analysis (1987).

La TF Straussiana se ha desarrollado en gran parte a la colaboración con Juliet Corbin, lo que se vio reflejado en Basics of Qualitative Research Analysis (1990), trabajo que difundió en todo el mundo a la TF como un método atractivo y poderoso.

Así pues, la TF continuó su desarrollo con posteriores autoras, quienes comenzaron a posicionarla desde otras perspectivas distintas a la Glaseriana y la Straussiana sin dejar de lado las premisas básicas de la propuesta original.

Charmaz y Clarke: nuevas relaciones teóricas

Kathy Charmaz da un giro y propone la llamada TF Constructivista, que a diferencia de las anteriores perspectivas se distingue por dar énfasis a la implicación que tiene el investigador junto con las personas participantes en la construcción del conocimiento, por lo que a lo largo de la investigación se da atención a las creencias y los valores del propio investigador.

Otra propuesta reciente ha sido conocida como análisis situacional y planteada por Adele Clarke, quién incorpora las nociones de situación y diferencia, además de incorporar su representación gráfica a través de mapas.

Las perspectivas de Glaser, Strauss, Corbin, Charmaz y Clarke están relacionadas porque desarrollan una misma tradición metodológica. Sin embargo, se diferencian en sus supuestos epistemológicos, sus orientaciones metodológicas, la definición de teoría y las direcciones conceptuales.

Por consiguiente, se puede afirmar que las propuestas actuales de la TF se diferencian en cuatro aspectos: a) los supuestos epistemológicos; b) las orientaciones metodológicas; c) la definición de teoría, y d) las direcciones conceptuales.

Autor o perspectivaForma de entender la teoría fundamentada
Barney GlaserMétodo de descubrimiento y creación de teorías basadas en datos
Anselm StraussMétodo de verificación desarrollado desde una orientación cualitativa
Juliet CorbinDesarrollo de la perspectiva straussiana
Kathy CharmazTeoría fundamentada constructivista
Adele ClarkeAnálisis situacional y representación mediante mapas

Pragmatismo e interaccionismo simbólico: autores relacionados por sus bases epistemológicas

Las bases epistemológicas de la TF se encuentran en la evolución que han tenido las corrientes del pensamiento conocidas como interaccionismo simbólico y pragmatismo. Estas dos corrientes surgen de la tradición sociológica proveniente de Estados Unidos, además de ser consideradas como pertenecientes a la tradición micro interaccionista.

El pragmatismo inicialmente fue abordado por la filosofía y posteriormente fue heredado a la sociología. Williams James se ha considerado como el autor pragmatista más famoso, además de ser quien propone el término pragmatismo. No obstante, se afirma que Charles Sander Peirce fue quien formuló las principales ideas sobre las cuales se ha desarrollado el pragmatismo.

Según Pierce el mundo y las cosas no las percibimos directamente, pues estos se encuentran mediados por un signo. El signo siempre ejerce una influencia en las acciones y el control, ya que este es externo a los individuos.

De este modo, el signo puede ser equivalente y se presentan en cadena; es decir, ya sea conectado a otro signo, a un objeto o a un pensamiento. De ahí que el significado se encuentra conformado por la relación entre signo, objeto y pensamiento o referente interno.

Peirce, James y Dewey

La máxima pragmática fue el concepto fundamental para el desarrollo de las propuestas del pragmatismo. Esta fue propuesta por Pierce como una filosofía que asocia el significado de un concepto con sus consecuencias experimentales, por lo cual era útil para explicar dicho significado.

Por un lado, Williams James tomó esta filosofía para explicar las consecuencias prácticas que tenía la aplicación de un concepto determinado. James diferenciaba entre la verdad absoluta y las verdades concretas; estas últimas eran consideradas como las que guían y funcionan.

A su vez, la realidad se concebía como momentánea; es decir, lo que en ese instante se conocía como verdad. Por otro lado, John Dewey caracterizó al pragmatismo como las herramientas que permitían realizar predicciones a partir de la observación.

Consideraba el saber cómo una práctica, por lo que el conocimiento debía ser práctico y útil para asuntos concretos. El pragmatismo aportó las ideas para que posteriores autores desarrollaran teorías sociales que enfatizaban la acción, la naturaleza de la mente y el desarrollo del yo.

Mead y Blumer: interacción y significado

George H. Mead consideraba que el lenguaje, la mente y la conciencia de sí mismo surgía a partir de las interacciones sociales entre los individuos. De ahí que criticaba el conductismo de John B. Watson, por ser considerado como demasiado individualista y dar poca importancia al contexto social de las acciones.

Para Mead, la simbolización y el significado aparecen cuando los individuos reconocen lo que se quiere decir, en consecuencia, a partir de las interacciones con los demás surge el lenguaje y el individuo se convierte en alguien con mente propia; es decir, en un yo.

Dewey y Mead coincidían en que el conocimiento emerge a través de la acción y la interacción; nociones esenciales para entender las concepciones del mundo, la realidad y el conocimiento.

El interaccionismo simbólico (IS) surge en la Escuela de Chicago alrededor de 1950 en Estados Unidos. Autores como William James, Charles H. Cooley y George H. Mead establecieron las bases del IS; no obstante, la corriente se ha desarrollado a partir de Everett Hughes y principalmente Herbert Blumer, quien propuso el término de interaccionismo simbólico (IS).

Las tres premisas del interaccionismo simbólico

Desde el IS se propone que la sociedad, la realidad y el yo emergen y se comprenden a través de la interacción y la comunicación basada en símbolos. Así pues, la realidad es concebida como un proceso relacionado a hechos y valores, por lo que suele hablarse de múltiples realidades más que de una determinada.

Debido al énfasis que asume en la interacción social, el IS fue adoptado como una de las corrientes más utilizadas en la psicología y la sociología médica. El IS se aproxima a la dimensión social subjetiva, de modo que se interesa por la subjetividad y la interacción entre los individuos, pues esta última se desarrolla a través del intercambio de significados.

A partir de los trabajos de Mead, Blumer (1969) formula las tres premisas básicas del IS:

  1. Los seres humanos actúan respecto de las cosas sobre la base de los significados que estas tienen para ellos.
  2. El significado de las cosas deriva o surge de la interacción que los individuos sostienen con sus semejantes.
  3. Estos significados se manejan y se modifican a través de un proceso interpretativo desarrollado por la persona al enfrentarse con las cosas con que se topa.

La interacción es asumida como un fenómeno dinámico e interpretativo que obedece al carácter simbólico de las acciones, por ello se destacan el papel del lenguaje, los símbolos y los significados.

Así pues, en el IS se asume que las personas piensan las acciones y no actúan de manera automática a los estímulos, pues los significados que tienen las cosas median el comportamiento de los individuos.

Por esta razón, las personas son percibidas como actores sociales inmersos en un proceso continuo de interacción, a partir del cual emergen los significados que influyen en las acciones y el comportamiento humano.

Kuhn, Popper, Lakatos y Feyerabend: teorías sobre la ciencia

Otra red de autores relacionados entre sí por sus teorías aparece en la filosofía de la ciencia. Hay un problema que sacudió como una onda de choque la Filosofía de la Ciencia hace ya medio siglo, y que, pese a que su interés en la literatura actual ha menguado considerablemente con respecto al que llegó a alcanzar entonces, no es menos cierto que aquellas convulsiones dejaron marcadas las, por así decir, principales estructuras orográficas que iban a caracterizar la disciplina en los años sucesivos.

Este problema es, por supuesto, el de las relaciones entre la Historia de la Ciencia y la Filosofía de la Ciencia. El origen de este debate sobre las relaciones entre la Historia de la Ciencia y la Filosofía de la Ciencia se sitúa normalmente en la publicación de la obra de Thomas S. Kuhn La estructura de las revoluciones científicas (1962).

Algunas críticas recibidas en los cincuenta por la concepción de la ciencia heredada del empirismo lógico ya estaban basadas en la constatación de un cierto desajuste entre la estructura de la ciencia tal como la describían los filósofos tradicionales y la práctica real de los científicos en la historia, además de otras razones epistemológicas.

En todo caso, el éxito de la obra de Kuhn consiguió que la relevancia de la Historia de la Ciencia en el planteamiento y la respuesta de los problemas filosóficos, metodológicos o epistemológicos fuera algo que, unos años después, se aceptaba casi fuera de toda duda.

La concepción heredada y la crítica historicista

En la Filosofía de la Ciencia había existido entre los años cuarenta y los sesenta un notable consenso sobre la naturaleza básicamente formal de la disciplina, emparentada sobre todo con la lógica y la metamatemática.

Estos principios incluían, desde el punto de vista de la metodología de trabajo de los filósofos de la ciencia, la idea de que las teorías científicas debían reconstruirse en un lenguaje formalizado que sirviera como herramienta básica para los posteriores estudios epistemológicos.

Otro principio metodológico fundamental de la “Concepción Heredada” era la distinción absoluta entre lo que Reichenbach denominó “contexto de descubrimiento” y “contexto de justificación”, respectivamente, afirmándose además que solo el segundo de estos contextos era relevante para la Filosofía de la Ciencia.

Finalmente, esta concepción tradicional también afirmaba que debía existir algún criterio de tipo lógico que permitiera distinguir el conocimiento verdaderamente científico de las afirmaciones pseudocientíficas.

La concepción derivada del empirismo lógico basaba su análisis de la ciencia en tres grandes dicotomías conceptuales: la distinción entre enunciados analíticos y sintéticos, la distinción entre conceptos observacionales y teóricos, y la distinción entre enunciados positivos y normativos.

Siempre, según de acuerdo a la tradición expositiva de la moderna historia de la Filosofía de la Ciencia, este gran consenso se habría roto bruscamente con la aparición de la obra de Kuhn.

Las propuestas de Kuhn, Laudan, Lakatos y Sneed

Kuhn habría substituido aquel marco de análisis de las teorías científicas por otra concepción de acuerdo con la cual lo más importante son las pautas del desarrollo histórico de la ciencia, pautas que solo pueden comprenderse adecuadamente usando categorías históricas, sociológicas y psicológicas.

El principal debate de la filosofía de la ciencia a partir de la segunda mitad de los sesenta se habría centrado, entonces, en la cuestión de qué categorías de este tipo serían las más apropiadas para describir o explicar el desarrollo de la ciencia.

Por citar solo cuatro de las propuestas más famosas, estas categorías podían ser las de Kuhn (“paradigmas”, “ciencia normal”, “revoluciones”, “cambio de Gestalt”. ), las de Laudan (“tradición de investigación”, “problemas empíricos”, “problemas conceptuales”. ), las de Lakatos (“programas de investigación”, “núcleo firme”, “cinturón protector”, “heurística”, “cambios de problemática”. ) o las de los seguidores de Sneed y Stegmüller (“red teórica”, “evolución teórica”, “reducción aproximativa”. ).

Estas cuatro propuestas vendrían a ser otras tantas variantes del tipo de concepciones de la ciencia que habrían resultado de la “Revolución Historicista”, ordenadas de menor a mayor grado de formalización.

Lo más importante de dicha “Revolución” no habría sido, en particular, el abandono de las herramientas típicas del lógico matemático y su sustitución por las del historiador, sino el cambio del centro de interés, entre los filósofos de la ciencia, desde la estructura de las teorías hacia su dinámica.

Relaciones y diferencias entre los autores de la filosofía de la ciencia

La influencia de Kuhn se habría dejado notar especialmente en el surgimiento de los que podríamos denominar “enfoques sociologistas radicales”, que, sobre todo a partir de la constitución del llamado “Programa Fuerte en la sociología del conocimiento”, han intentado llevar hasta sus últimas consecuencias la intuición de que, para entender la ciencia, lo más relevante es explicar de qué manera influyen el contexto histórico, la estructura social de las comunidades científicas, y los intereses personales y colectivos, en las decisiones de los investigadores.

Aunque estos enfoques no están ni mucho menos despreocupados por entender el contenido y la estructura de las teorías científicas, lo que más les interesa de ambas cosas es encontrar en cualquiera de ellas indicios de “influencias sociales”, y, por lo tanto, el mero análisis formal se considera como una herramienta bastante ineficaz.

La relación entre Kuhn, Popper, Lakatos y Feyerabend se establece en torno a una pregunta común: cómo se desarrolla la ciencia y qué criterios permiten comprender sus cambios. Sin embargo, cada autor propone categorías y respuestas distintas.

La relación entre estos autores es, por tanto, una combinación de continuidad, crítica y reformulación. No forman una teoría única, sino un conjunto de propuestas que se desarrollan en diálogo y oposición.

AutorConceptos asociadosEnfoque de la ciencia
Thomas S. KuhnParadigmas, ciencia normal, revoluciones, cambio de GestaltDesarrollo histórico de la ciencia
Imre LakatosProgramas de investigación, núcleo firme, cinturón protector, heurísticaReconstrucción racional de la dinámica científica
David LaudanTradición de investigación, problemas empíricos, problemas conceptualesEvaluación de problemas y tradiciones científicas
Sneed y StegmüllerRed teórica, evolución teórica, reducción aproximativaAnálisis estructural y dinámico de las teorías

De las teorías aisladas a las redes de conocimiento

Los ejemplos de Hawking, Einstein, Penrose, Hartle, Glaser, Strauss, Charmaz, Clarke, Peirce, James, Dewey, Mead, Blumer, Kuhn, Popper y Lakatos muestran que las teorías rara vez se desarrollan de manera completamente aislada.

Una teoría puede heredar problemas de una propuesta anterior, utilizar conceptos ya formulados o cambiar el campo en el que esos conceptos se aplican. La teoría de la relatividad general permitió estudiar los agujeros negros; la física cuántica permitió analizar su radiación; la termodinámica ayudó a interpretar su temperatura y su pérdida de energía.

Del mismo modo, la teoría fundamentada surgió de la colaboración entre Glaser y Strauss, pero después se diversificó en perspectivas glaserianas, straussianas, constructivistas y situacionales. El pragmatismo y el interaccionismo simbólico ofrecieron bases epistemológicas para comprender la acción, el significado y la construcción social del conocimiento.

En la filosofía de la ciencia, Kuhn, Lakatos, Laudan y otros autores compartieron el interés por explicar cómo cambian las teorías y cómo se organiza la investigación, aunque difirieron en las categorías empleadas y en el peso concedido a la historia, la lógica y los factores sociales.

La comparación entre autores relacionados por sus teorías permite identificar continuidades y rupturas, reconocer los conceptos que se mantienen y distinguir los problemas que cada propuesta intenta resolver.

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