La Armada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial

La Armada de Estados Unidos desempeñó un papel decisivo en la Segunda Guerra Mundial, especialmente después del ataque japonés contra Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, que provocó la entrada estadounidense en el conflicto. Desde entonces, la flota combatió en dos grandes teatros de operaciones: el Pacífico, contra el Imperio japonés, y el europeo, frente a Alemania y sus aliados.

En el Pacífico, la Armada estadounidense pasó de sufrir graves pérdidas en Pearl Harbor a recuperar progresivamente la supremacía naval y aérea mediante victorias como Midway, Guadalcanal y Leyte. La campaña de isla en isla, el empleo de portaaviones y submarinos, el apoyo a los desembarcos y el control de las rutas marítimas permitieron a Estados Unidos avanzar hacia Japón hasta la rendición formal del 2 de septiembre de 1945.

El contexto de la expansión japonesa

A principios de la década de 1930, el Imperio japonés llevaba muchos años sumido en una depresión económica. Japón carecía de acceso a materias primas para la producción dentro de sus propias fronteras. Esperaba obtener seguridad económica tomando el control de territorios en la costa del Pacífico.

Estos territorios podrían proporcionar a Japón acceso a petróleo, caucho y otras materias primas. Estados Unidos, Reino Unido, la Unión Soviética y la República de China fueron obstáculos importantes para la expansión de Japón.

Japón invadió la provincia china de Manchuria en 1931. Al año siguiente, Japón convirtió este territorio conquistado, Manchukuo (1932-1945), en un estado títere. Aunque Manchukuo era supuestamente un estado independiente, estaba controlado por Japón.

Japón esperaba utilizar el territorio como base para seguir expandiéndose por el Pacífico. La Sociedad de Naciones respondió a la invasión japonesa de Manchuria llevando a cabo una investigación.

La Sociedad concluyó que Japón había tomado y ocupado por la fuerza una gran parte del territorio chino sin declarar la guerra. Condenó a Japón e instó a sus líderes a retirar sus tropas de los territorios ocupados.

En respuesta, Japón se retiró de la Sociedad de Naciones en marzo de 1933. En octubre de 1933, bajo el liderazgo del canciller Adolf Hitler, Alemania también abandonó la Sociedad de Naciones.

Estas retiradas marcaron el fracaso de los esfuerzos realizados tras la Primera Guerra Mundial (1914-1918) para promover la paz mediante la cooperación internacional.

La guerra entre Japón y China

Japón amplió aún más su imperio tras invadir Manchuria, obteniendo el control de múltiples territorios que habían pertenecido a China. Las tensiones entre Japón y China continuaron aumentando durante este periodo, lo que condujo a una guerra en todo el sentido de la palabra.

La Segunda Guerra Sino-Japonesa comenzó en julio de 1937. Desde 1937, Japón estaba en guerra con China, donde los americanos tenían importantes intereses económicos.

La agresiva política exterior del Imperio preocupaba a la Casa Blanca, y los estadounidenses asistían con horror a las noticias de las atrocidades perpetradas por Japón contra la población de ese país.

Después de que Japón afianzó su presencia en varias partes de China, cometió brutales atrocidades bélicas. La más conocida fue la masacre de Nanjing, o la violación de Nanjing, la cual comenzó en diciembre.

Durante la masacre, los japoneses destruyeron pueblos enteros. También violaron y torturaron a decenas de miles de mujeres, y la cantidad de muertos ascendió a cientos de miles.

El ataque de Japón en Nanjing continuó durante meses y destruyó la capital de China. Japón instaló un gobierno títere que permaneció en el poder hasta que la Segunda Guerra Mundial terminó en 1945.

La alianza entre Japón, Alemania e Italia

A medida que se intensificaba su conflicto con China, Japón se alió tanto con la Alemania nazi como con la Italia fascista. En noviembre de 1936, Japón y Alemania firmaron el Pacto Antikomintern, creando una alianza contra la Unión Soviética.

El canciller alemán Adolf Hitler aprobó la alianza con Japón en parte porque consideraba al comunismo como un enemigo común tanto de Alemania como de Japón.

Italia se integró en el Pacto Antikomintern en 1937. El 27 de septiembre de 1940, poco más de un año después del inicio de la guerra en Europa, Japón firmó el Pacto Tripartito con Alemania e Italia.

En el pacto, Japón reconocía el liderazgo de Alemania e Italia en el establecimiento de un nuevo orden en Europa. A cambio, Alemania e Italia reconocían el derecho de Japón a establecer un nuevo orden “en la Gran Asia del Este”.

Este pacto formalizó la alianza entre los tres países, que subsecuentemente fueron designados como las potencias del Eje. Otros cinco países, Bulgaria, Croacia, Hungría, Rumanía y Eslovaquia, acabaron firmando el Pacto Tripartito.

El ejército japonés se expandió rápidamente durante este periodo. Su ejército duplicó con creces su tamaño entre 1937 y 1941. En 1941, la Armada japonesa superó el poder combinado de las flotas británica y estadounidense en el Pacífico.

Las sanciones estadounidenses y el camino hacia Pearl Harbor

La agresión territorial japonesa provocó una condena generalizada en Estados Unidos. El presidente Franklin D. Roosevelt temía que la expansión japonesa continuara más allá de China y provocara ataques contra Hong Kong, el sudeste asiático y Filipinas, que en ese momento era territorio estadounidense.

Aunque la Sociedad de Naciones condenó las acciones de Japón en China, los esfuerzos diplomáticos no lograron detener los combates.

El presidente Roosevelt consideró un bloqueo naval conjunto anglo-estadounidense de Japón en diciembre de 1937, después de que aviones japoneses atacaran y hundieran varios buques estadounidenses y británicos, entre ellos la lancha patrullera USS Panay.

Sin embargo, el sentimiento aislacionista estadounidense era fuerte durante la década de 1930. El presidente Roosevelt era reacio a dar la impresión de que quería que Estados Unidos se involucrara en conflictos en el extranjero.

En 1940, Estados Unidos trasladó la Flota del Pacífico desde la costa oeste de Estados Unidos hasta Hawái, lo que constituyó una primera señal de advertencia. Pero el aviso fue ignorado y, en septiembre de ese año, fuerzas japonesas ocuparon la Indochina francesa.

Estados Unidos intentó frenar la agresión japonesa y obligar a Japón a retirarse de Manchuria y China. En 1940, Estados Unidos restringió las exportaciones a Japón. En 1941, Estados Unidos impuso sanciones económicas a Japón.

El presidente Roosevelt respondió bloqueando la venta de petróleo a Japón, lo que allí fue visto como una provocación, dado que la escasez de recursos naturales les hacía completamente dependientes del petróleo americano.

Japón se enfrentaba a una grave escasez de petróleo y otros recursos naturales. Impulsado por esta escasez y por la ambición de expandir su imperio, Japón decidió atacar los territorios estadounidenses y británicos en el Pacífico.

Los territorios de Estados Unidos en ese momento incluían Samoa Americana, Guam, Hawái, Filipinas y la isla Wake. Los territorios británicos incluían Birmania, ahora también conocida como Myanmar, Hong Kong, Malaya, ahora Malasia, y Singapur.

El ataque japonés contra Pearl Harbor

Ya en enero de 1941, casi un año antes del ataque a Pearl Harbor, el almirante Isoroku Yamamoto, comandante de la Armada Imperial japonesa, había visto con claridad que el conflicto con Estados Unidos acabaría estallando y se propuso diseñar una estrategia para destruir la flota americana y ganar la guerra desde el primer día.

Yamamoto concibió una audaz operación contra la base de Hawái y, a lo largo de 1941, la planificó hasta el más mínimo detalle.

El Imperio japonés lanzó un ataque sorpresa contra la Flota del Pacífico de los Estados Unidos en Pearl Harbor, Hawái, el 7 de diciembre de 1941. El ataque causó graves daños a la flota estadounidense y provocó numerosas bajas.

El 7 de diciembre de 1941, en un día con escasa actividad por ser domingo y con las medidas de seguridad más relajadas de lo aconsejable, la base naval americana de Pearl Harbor, isla de Oahu, Hawái, se vio sorprendida por una agresión que, pese a los muchos meses de tensiones y advertencias, nadie esperaba.

353 aviones japoneses de distintas clases -cazas, bombarderos y torpederos- partieron de seis portaaviones situados en mitad del océano para intentar acabar, con un golpe letal y definitivo, con la Flota del Pacífico de Estados Unidos.

El bombardeo estuvo perfectamente organizado y coordinado en dos oleadas, una poco antes de las ocho de la mañana y otra al filo de las nueve, y dejó un terrible saldo: más de 2.400 muertos y casi 1.200 heridos, además de los cuatro acorazados hundidos, los 188 aviones perdidos y otra serie de daños de diversa consideración.

El impactante ataque a Pearl Harbor marcó un punto de inflexión importante en la Segunda Guerra Mundial.

El ataque era el resultado de varios años de tensión entre la superpotencia asiática y Estados Unidos. La indignación de los americanos por el sorpresivo ataque superó el sentimiento aislacionista.

La entrada de Estados Unidos en la guerra

El 8 de diciembre de 1941, un día después del ataque, Estados Unidos declaró la guerra a Japón. Roosevelt declaró inmediatamente la guerra a Japón, pero seguía manteniéndose neutral en la guerra europea.

Cuatro días después, sin embargo, casi sin consultar y sin que hubiera necesidad -el Pacto Tripartito no le obligaba a ello-, Hitler cometió el inmenso error de declararle la guerra a Estados Unidos.

El 11 de diciembre, citando las disposiciones del Pacto Tripartito de 1940, Alemania declaró la guerra a Estados Unidos. Estados Unidos se vio envuelto en la guerra en los teatros del Pacífico y Europa.

Sumado a que Alemania había invadido ese verano la Unión Soviética -que así también entró en la guerra-, el ataque a Pearl Harbor extendió el conflicto a prácticamente el mundo entero.

La Segunda Guerra Mundial (1939-1945) se libró principalmente en dos regiones: el teatro del Pacífico y el teatro europeo. El teatro del Pacífico incluía Japón, China y varias islas del océano Pacífico y Asia.

El teatro europeo incluía el continente europeo, así como zonas del norte de África y la Unión Soviética. Aunque estas regiones eran geográficamente distintas, las guerras en estos dos teatros quedaron inextricablemente vinculadas, especialmente después de que Japón atacara a Estados Unidos en Pearl Harbor en diciembre de 1941.

Pearl Harbor llevó a los Estados Unidos, que eran aislacionistas, a la guerra. Esto llevó a Japón y Alemania a renovar su compromiso con la alianza forjada en los años previos a la Segunda Guerra Mundial.

La crisis inicial en el Pacífico

Una vez superado el enorme shock, Estados Unidos se planteó qué hacer. Los norteamericanos no estaban acostumbrados a la idea de que les atacaran en su propio territorio, y la posibilidad de que los japoneses llegaran a suelo estadounidense por el Pacífico se convirtió de pronto en realidad.

Por eso, el presidente Roosevelt quiso dar una respuesta rápida que sirviera para levantar la moral de sus compatriotas. La represalia más deseable era un bombardeo sobre Japón, pero esto se consideraba imposible por motivos logísticos.

Japón estaba a más de 5.000 kilómetros de la base aérea estadounidense más cercana, una distancia que ni los bombarderos de mayor alcance podían cubrir.

Los japoneses disfrutaban de una sensación de total invulnerabilidad y, a la vez, podían amenazar a los americanos en sus propias costas.

En febrero de 1942 bombardearon la planta petrolífera de Elwood, en California, desde un submarino; al día siguiente, se desató el pánico en Los Ángeles por lo que se pensó que era un ataque aéreo japonés.

Resultó ser una falsa alarma, pero las baterías antiaéreas estuvieron disparando inútilmente al cielo durante una hora, la ciudad quedó completamente a oscuras y en la confusión murieron cinco personas por infartos y accidentes de tráfico.

Al mismo tiempo, el avance nipón seguía imparable en el Pacífico, con la sucesiva toma de Borneo, Timor, Nueva Guinea, Filipinas y muchas otras plazas. El miedo a Japón devino así en paranoia.

Tras el ataque a Pearl Harbor, Japón obtuvo una serie de victorias militares. En diciembre de 1941, Guam, la isla Wake y Hong Kong cayeron en manos de los japoneses.

A esto le siguieron, en la primera mitad de 1942, Filipinas, Birmania, las Indias Orientales Neerlandesas, Indonesia, Malaya y Singapur. Las tropas japonesas también invadieron Tailandia, país neutral.

Japón presionó a los líderes tailandeses para que declararan la guerra a Estados Unidos y Gran Bretaña. No fue sino hasta mediados de 1942 cuando las fuerzas australianas y neozelandesas en Nueva Guinea y las fuerzas británicas en la India lograron detener el avance japonés.

La Operación Doolittle: el primer golpe contra Japón

Para Roosevelt, era urgente actuar. La idea inicial la tuvo un capitán de la Marina llamado James Low.

¿Qué ocurriría si montaran bombarderos de tamaño medio en un portaaviones que se aproximase lo suficiente a Japón como para permitirles llegar hasta allí y soltar las bombas?

Al principio, pareció una locura. Los portaaviones han sido concebidos para transportar aviones pequeños -cazas-, que son ligeros y pueden despegar y aterrizar en la cubierta del buque con facilidad.

Pero ¿bombarderos? Nunca se había hecho antes. Después de considerar varios aviones, se decidió que el modelo más adecuado era el B-25B Mitchell, un bombardero mediano, nuevo y fiable al que hubo que someter a numerosas modificaciones.

El cambio fundamental consistió en quitar todo lo superfluo para casi duplicar los depósitos de combustible, ya que el inconveniente principal seguía siendo la distancia.

Quedó así un aparato mucho más pesado -nuevo problema- que, en esencia, era una gasolinera volante con bombas.

Igualmente importante fue la elección del hombre que estaría al mando. Se recurrió para ello a un as de la aviación, el teniente coronel Jimmy Doolittle, un auténtico fuera de serie que había conseguido varios récords, algunos tan significativos como el de haber sido el primero en realizar un vuelo completo guiándose solo por los instrumentos de navegación.

Doolittle poseía además un gran carisma, lo que resultaba capital para liderar a los pilotos: ochenta voluntarios del Grupo de Bombardeo nº 17 -cuerpo ya familiarizado con el Mitchell- a los que se les ofreció la oportunidad de participar en una misión de la que solo se sabía que era muy importante y extremadamente peligrosa.

Los entrenamientos se realizaron en Florida en marzo y, el 2 de abril de 1942, aviones y hombres partieron a bordo del portaaviones USS Hornet rumbo a un destino aún desconocido que solo se reveló en alta mar: el archipiélago japonés, con el objetivo de bombardear Tokio y otras ciudades.

La noticia, dada por los altavoces, arrancó una ovación del equipo.

Una misión casi suicida

Lo que hacía la operación tan peligrosa era que el Mitchell podía despegar del portaaviones -pese a su tamaño y al enorme peso del combustible y las bombas-, pero no volver a aterrizar en él.

Por las características del avión, esto era completamente imposible. En consecuencia, se debía contar con un plan alternativo para después del bombardeo porque, de lo contrario, los hombres quedarían en una situación muy complicada.

Cuando el Hornet zarpó, este asunto aún no estaba del todo resuelto. Lo primero que se intentó fue que los aviones aterrizaran en la Unión Soviética, pero Stalin acababa de firmar un pacto de no agresión con Japón y la idea no llegó a buen puerto.

La segunda opción fue negociar con China, que estaba en guerra con Japón desde 1937 y se encontraba parcialmente invadida.

El líder chino Chiang Kai-shek era reacio a aceptar el plan porque temía represalias de los japoneses, pero al final acabó cediendo.

La teoría era entonces que, una vez finalizada la tarea, los aviones se dirigirían a la localidad de Zhuzhóu, donde podrían repostar -para ello, los chinos tenían que preparar pistas de aterrizaje-, antes de seguir hasta Chongqing, capital china durante la guerra.

Allí debían encontrarse los hombres de Doolittle tras los bombardeos.

El ataque sobre Tokio y otras ciudades

El 18 de abril, después de más de dos semanas de navegación, los acontecimientos se precipitaron. Cuando todavía estaban a 1.200 kilómetros del archipiélago, el Hornet fue avistado por la patrullera japonesa Nittō Maru, que fue rápidamente hundida pero antes consiguió avisar por radio de la llegada de los americanos.

Esto aconsejaba iniciar la operación de inmediato, pero el adelanto suponía incrementar el recorrido en 300 kilómetros, lo que agravaba aún más el problema del combustible y hacía la llegada a China casi impracticable.

Aun así, los aviones partieron. Los Mitchell llegaron a Japón después de seis horas de vuelo y bombardearon objetivos militares e industriales en Tokio, Yokohama, Yokosuka, Nagoya, Kobe y Osaka.

La operación se llevó a cabo sin grandes contratiempos. Pese al aviso por radio, los japoneses demostraron una total incompetencia para prevenir y contrarrestar el ataque.

El fuego antiaéreo fue completamente ineficaz, igual que la actividad de los cazas, tres de los cuales fueron abatidos por artilleros de los Mitchell.

Pasados unos pocos minutos -cada avión tardaba treinta segundos en soltar las bombas-, los dieciséis bombarderos se dieron a la fuga con sus ochenta tripulantes, cinco en cada uno, en perfectas condiciones.

Empezaba lo peor.

El regreso imposible a China

Todos los aviones siguieron el plan establecido, menos uno. El Mitchell pilotado por el capitán York tenía tan poco combustible que optó por dirigirse directamente a la Unión Soviética y consiguió aterrizar en Vladivostok, donde la tripulación fue arrestada y el avión confiscado.

Los demás iniciaron un vuelo de trece horas hacia el sureste de China, aun a sabiendas de que en algún momento los motores se pararían.

En el viaje, sin embargo, tuvieron un golpe de suerte: un fuerte viento de cola que les estuvo empujando durante varias horas y les permitió llegar, aunque esto ocurrió de noche y en mitad de una tormenta.

Peor aún, en el sitio escogido no había rastro de pistas de aterrizaje ni señales de radio, pues los chinos aún no habían terminado el trabajo.

Entonces el combustible se acabó definitivamente. La suerte de los expedicionarios fue muy diversa.

La mayor parte de ellos saltaron en paracaídas -era la primera vez para todos, salvo para Jimmy Doolittle- y uno murió en el salto.

Dos aviones cayeron al mar y dos hombres se ahogaron, aunque los demás consiguieron alcanzar la costa.

Uno de los Mitchell, al mando del piloto Ted Lawson, intentó un aterrizaje de emergencia en la playa y cuatro de los cinco tripulantes quedaron gravemente heridos.

La huida por la China ocupada

A partir de ese momento, se inició una huida de varias semanas por una zona en guerra, algunos solos, otros en pequeños grupos -tardaron días en encontrarse- y con los japoneses siempre detrás de ellos, pisándoles los talones y bombardeando los sitios por los que pasaban.

Ocho hombres cayeron prisioneros -tres fueron fusilados, otro murió en la cárcel y los cuatro restantes volvieron a Estados Unidos al acabar la guerra-.

Los demás escaparon con la ayuda de campesinos y miembros de la Resistencia china.

Ted Lawson, el herido más grave, consiguió llegar a un rudimentario hospital, donde uno de sus propios compañeros supervivientes, el médico Thomas White -Doc White, incluido en la misión como artillero-, le amputó una pierna gangrenada y le salvó la vida.

Lawson escribiría luego el libro Treinta segundos sobre Tokio, llevado al cine en 1944.

El grupo en el que se encontraba Jimmy Doolittle tuvo la suerte de toparse con un misionero americano, John Birch, que les hizo de guía y traductor.

Al final, todos los que habían sobrevivido y escapado a los japoneses consiguieron llegar a la capital, Chongqing, desde donde pudieron volar de vuelta a Estados Unidos.

Los cinco que habían aterrizado en la Unión Soviética quedaron allí retenidos, aunque fueron tratados correctamente.

Al cabo de dos años, los trasladaron a una localidad cercana a Irán, de donde pudieron huir pagando a unos traficantes para que les ayudaran a cruzar la frontera.

De los ochenta hombres que participaron en la Operación Doolittle, sesenta y nueve regresaron con vida, una proporción superior a la prevista.

Jimmy Doolittle volvió a Estados Unidos apesadumbrado por haber perdido todos los aviones y convencido de que sería sometido a un consejo de guerra.

En su lugar, fue tratado como un héroe y ascendido a general. Después de esa experiencia, todos los miembros del equipo se mantuvieron en estrecho contacto y formaron una especie de gran familia.

El último que quedaba con vida, Richard E. Cole, murió en abril de 2019 a la edad de 103 años.

La respuesta japonesa y la batalla de Midway

El punto de inflexión en la guerra del Pacífico se produjo tras la victoria naval estadounidense en la Batalla de Midway, del 4 a 7 de junio de 1942.

Hasta el verano de 1942, Japón había avanzado de manera constante en el Pacífico y se había acercado a la costa oeste de los Estados Unidos.

Sin embargo, antes de la batalla, la inteligencia estadounidense había descifrado los códigos navales japoneses, lo que permitió a las fuerzas estadounidenses prepararse para el ataque.

Las pérdidas materiales y humanas de Japón en la batalla de Midway fueron mucho más graves que las de Estados Unidos.

FuerzaMuertes en Midway
JapónUnos 3,000 marineros y aviadores
Estados UnidosMás de 350 marineros, marines y aviadores

La victoria de Estados Unidos en la batalla de Midway cambió el curso de la guerra en el Pacífico.

La ofensiva naval estadounidense en el Pacífico

En agosto de 1942, las fuerzas estadounidenses atacaron a los japoneses en las islas Salomón. Esto finalmente llevó a las fuerzas japonesas a retirarse de la isla de Guadalcanal en febrero de 1943.

Las fuerzas aliadas fueron ganando poco a poco la supremacía naval y aérea en el Pacífico. Se desplazaban de isla en isla, a menudo sufriendo importantes bajas.

La Armada estadounidense proporcionó cobertura aérea y artillera, transportó tropas y suministros, protegió las líneas de comunicación y participó en los desembarcos que permitieron recuperar posiciones ocupadas por Japón.

Sin embargo, los japoneses defendieron con éxito sus posiciones en el territorio continental chino hasta 1945.

En octubre de 1944, las fuerzas estadounidenses comenzaron a recuperar Filipinas de manos de las tropas japonesas. Ese mismo año, las Fuerzas Aéreas del Ejército de los Estados Unidos lanzaron una campaña de bombardeos estratégicos contra Japón.

Las fuerzas británicas reconquistaron Birmania. A principios de 1945, Estados Unidos invadió las islas estratégicamente importantes de Iwo Jima, en febrero, y Okinawa, en abril.

Durante las invasiones, las fuerzas estadounidenses sufrieron numerosas bajas y se enfrentaron a ataques aéreos kamikaze, suicidas, japoneses.

Sin embargo, conquistaron Okinawa el 22 de junio de 1945. La captura de estas islas acercó a las fuerzas estadounidenses al archipiélago japonés y preparó las operaciones previstas para la fase final de la guerra.

La guerra naval en el contexto de la derrota del Eje

Seis semanas antes, el 8 de mayo de 1945, las fuerzas aliadas, entre las que se encontraban millones de soldados estadounidenses, derrotaron a la Alemania nazi y a sus colaboradores del Eje.

Su victoria puso fin a la Segunda Guerra Mundial en Europa y al Holocausto. La derrota alemana permitió concentrar todavía más recursos aliados en la campaña contra Japón.

La Segunda Guerra Mundial en el Pacífico fue un conflicto brutal. Provocó numerosas bajas y una gran destrucción tanto para las potencias aliadas como para las del Eje.

La bomba atómica y la rendición de Japón

El 6 de agosto de 1945, las Fuerzas Aéreas del Ejército de los Estados Unidos lanzaron una bomba atómica sobre la ciudad japonesa de Hiroshima.

La explosión inicial mató a decenas de miles de personas. Muchas personas más murieron posteriormente por exposición a la radiación.

Tres días después, Estados Unidos lanzó una segunda bomba atómica sobre la ciudad japonesa de Nagasaki.

Las estimaciones varían, pero entre 110,000 y 210,000 civiles murieron como consecuencia de las dos explosiones.

El 8 de agosto, la Unión Soviética le declara la guerra a Japón e invade la Manchuria ocupada. Japón aceptó rendirse el 14 de agosto de 1945.

Posteriormente, las fuerzas estadounidenses ocuparon el país. Japón se rindió formalmente ante Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Soviética el 2 de septiembre de 1945.

El uso de bombas atómicas por parte de Estados Unidos en Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945 puso fin a la Segunda Guerra Mundial, con consecuencias devastadoras para la población civil japonesa.

Pérdidas humanas en el teatro del Pacífico

El número de víctimas mortales durante la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico fue enorme, afectando tanto a soldados como a civiles.

GrupoPérdidas indicadas
JapónUn total de tres millones de muertos; aproximadamente dos millones eran soldados
ChinaHasta 20 millones de muertos; entre tres y cuatro millones eran combatientes
Estados UnidosMás de 250,000 heridos en el teatro de operaciones del Pacífico y más de 100,000 militares muertos

Fechas principales de la guerra en el Pacífico

  • Septiembre de 1931: Japón invade la provincia china de Manchuria.
  • Marzo de 1933: Japón se retira de la Sociedad de Naciones.
  • Octubre de 1933: Alemania se retira de la Sociedad de Naciones.
  • Noviembre de 1936: Japón y Alemania firman el Pacto Antikomintern, creando una alianza contra la Unión Soviética.
  • Julio de 1937: Comienza la Segunda Guerra Sino-Japonesa cuando Japón invade China.
  • Noviembre de 1937: Italia se une al Pacto Antikomintern.
  • Diciembre de 1937: Japón ataca Nanjing y comienza la masacre de Nanjing; las atrocidades continúan hasta marzo de 1938.
  • 12 de diciembre de 1937: Aviones japoneses atacan y hunden varios buques estadounidenses y británicos, entre ellos la lancha patrullera USS Panay.
  • 1 de septiembre de 1939: Alemania invade Polonia.
  • 3 de septiembre de 1939: Francia y Gran Bretaña declaran la guerra a Alemania; el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt afirma que Estados Unidos “seguirá siendo una nación neutral”.
  • 27 de septiembre de 1940: Japón firma el Pacto Tripartito con Alemania e Italia.
  • 1940-1941: Estados Unidos comienza a restringir las exportaciones a Japón y finalmente impone sanciones económicas.
  • 7 de diciembre de 1941: Japón ataca Pearl Harbor.
  • 8 de diciembre de 1941: Estados Unidos declara la guerra a Japón.
  • 11 de diciembre de 1941: Alemania declara la guerra a Estados Unidos.
  • 4-7 de junio de 1942: Estados Unidos vence en la batalla de Midway.
  • Agosto de 1942-febrero de 1943: Las fuerzas estadounidenses combaten en las islas Salomón y Japón se retira de Guadalcanal.
  • Octubre de 1944: Estados Unidos comienza a recuperar Filipinas.
  • Febrero y abril de 1945: Estados Unidos invade Iwo Jima y Okinawa.
  • 22 de junio de 1945: Las fuerzas estadounidenses conquistan Okinawa.
  • 6 de agosto de 1945: Estados Unidos lanza una bomba atómica sobre Hiroshima.
  • 8 de agosto de 1945: La Unión Soviética declara la guerra a Japón e invade Manchuria.
  • 9 de agosto de 1945: Estados Unidos lanza una bomba atómica sobre Nagasaki.
  • 14 de agosto de 1945: Japón acepta rendirse.
  • 2 de septiembre de 1945: Japón se rinde formalmente ante Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Soviética.
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