Argentina y el Mundial: la relación con Israel, Palestina y el partido suspendido de 2018

La selección argentina de fútbol no viajó a Israel para disputar el amistoso previsto en Jerusalén antes del Mundial de Rusia 2018. La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) canceló el encuentro el 5 de junio de 2018 después de las protestas propalestinas, las amenazas contra el equipo y Lionel Messi, y la creciente polémica política en torno al estadio elegido.

El partido debía jugarse el sábado 9 de junio en el estadio Teddy Kollek, en Jerusalén, pero finalmente fue suspendido por cuestiones de seguridad. “Al final pudimos hacer lo correcto. Lo primero es la salud y el sentido común. Creemos que lo mejor era no ir”, declaró el delantero Gonzalo Higuaín al canal deportivo ESPN.

Por qué Argentina canceló el amistoso con Israel

El partido amistoso de fútbol que Argentina iba a jugar el sábado con Israel en Jerusalén fue suspendido este martes (05.06.2018) por cuestiones de seguridad luego de las amenazas y advertencias que lanzaron grupos propalestinos contra el conjunto albiceleste y su capitán Lionel Messi, a días del debut en el Mundial Rusia 2018.

El diario deportivo Olé afirmó que el amistoso en el estadio Teddy Kollek de Jerusalén se canceló “por las amenazas y la polémica que se armó desde Palestina”. Finalmente, las presiones políticas lograron su objetivo y la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) canceló el partido.

Pero, al parecer, la gota que colmó el vaso fue la protesta, este martes, en Barcelona, durante el entrenamiento de la albiceleste, de una veintena de aficionados españoles y argentinos propalestinos, que los recibieron al grito de “no vayan”, “no laven la imagen de Israel” y exhibieron una camiseta de la selección de Messi ensangrentada.

Este martes, grupos propalestinos protestaron frente a la ciudad deportiva Joan Gamper del Barcelona, donde entrena la selección argentina, con camisetas argentinas manchadas con pintura roja para simular sangre.

“Creo que al final se pudo hacer lo correcto. Ya quedó atrás, obviamente primero está la salud y el sentido común”, dijo el delantero del combinado argentino, Gonzalo Higuaín, al canal ESPN en la ciudad condal.

La carta de Jibril Rajoub y la presión sobre Messi

El pasado domingo el presidente de la Federación Palestina de Fútbol, Jibril Rayub, daba a conocer el contenido de una carta dirigida a su homólogo argentino, Claudio Tapia, en la que le pedía que no se celebrase el encuentro.

“El gobierno israelí ha convertido un partido de fútbol en un arma política. Tal y como han recogido ampliamente medios argentinos, el encuentro se celebrará para conmemorar el 70 aniversario del Estado de Israel”, advertía Rayub en la misiva.

El domingo, el presidente de la Asociación de Fútbol de Palestina, Jibril Rajoub, había pedido a sus hinchas que quemaran camisetas de Lionel Messi. “No es un partido por la paz, sino un partido de política destinado a encubrir la ocupación fascista y racista”, señaló Rajoub, según la agencia de noticias de la Autoridad Palestina, Wafa.

Un llamamiento al que también se sumaron 70 niños palestinos que firmaron otra carta dirigida al astro argentino, Leo Messi, para decirle que, de jugar en Israel, lo haría “sobre las tumbas” de sus antepasados, ya que el estadio donde estaba previsto el encuentro -el Teddy Kollek, en Jerusalén- se ubica en un lugar del que fueron desplazados los palestinos, en 1948, durante la guerra que siguió a la creación de Israel.

“Vienes a jugar con tus amigos a Malha, en un estadio construido sobre nuestra aldea destruida”, escribieron en el texto entregado en la legación diplomática argentina en Ramala.

Los organizadores de la protesta decidieron que los firmantes fueran 70 niños, uno por cada año de Nakba, el “desastre” que para los palestinos supuso el nacimiento del estado hebreo.

Desde allá llegó una carta que le pedía a Dios “que Messi no rompa nuestros corazones”. La firmaban 70 niños palestinos, uno por cada año desde que ocurrió la Nakba.

Todos ellos hoy refugiados, descendientes de quienes habitaron la aldea palestina Al-Malha antes de ser destruida en la guerra árabe-israelí. Allí se construiría luego el estadio Teddy Kollek, ese mismo donde iba a jugarse el partido.

La carta, entregada en Ramala a la Oficina de Representación de Argentina y dirigida al capitán, se preguntaba: “¿Es acaso lógico que Messi, el héroe, vaya a jugar en un estadio construido sobre las tumbas de nuestros ancestros?”.

Cartel de Messi sobre Jerusalén y Palestina

Entre tanto, cerca del estadio donde debía jugar Argentina el sábado aparecieron carteles con una foto de Messi y la leyenda “Advertencia: usted está a punto de ingresar a una tierra ocupada. Defienda los derechos humanos. Jerusalén es la capital de Palestina”.

Un cartel en Hebrón con la foto de Messi explica que Jerusalén es la capital de Palestina y asegura que se trata de territorios ocupados.

El traslado del partido de Haifa a Jerusalén

El empeño de la Ministra de Cultura y Deporte de Israel, Miri Regev, en que el partido se celebrase en Jerusalén catalizó las protestas.

Regev logró que el encuentro -que según medios hebreos inicialmente se iba a celebrar en el estadio Sammy Ofer de Haifa, al norte de Israel- se trasladase al Teddy Kollek, el estadio sede del FC Beitar, en el oeste de la Ciudad Santa.

El canciller argentino de ese momento, Jorge Faurie, confirmó que la AFA originalmente había cerrado el acuerdo de jugar en Haifa, no Jerusalén.

El detalle es importante. Los dirigentes del fútbol palestino llegaron a decir que no hubiesen tenido objeción alguna si el partido tenía lugar en Haifa, tal como estaba previsto.

Se da la circunstancia de que, además, se trata del campo de un equipo de fútbol, el Beitar, cuyos seguidores se jactan de ser racistas y de no permitir la entrada en el club de jugadores árabes.

La decisión de trasladar el encuentro a Jerusalén convirtió un amistoso deportivo en un asunto directamente vinculado con el estatus político de la ciudad y con el conflicto entre israelíes y palestinos.

Jerusalén y el significado político del encuentro

La batalla por esta ciudad ha sido también cultural. Jerusalén no es la capital de Israel.

La comunidad internacional la reconoce como una ciudad históricamente disputada y bajo ocupación.

La guerra árabe-israelí que siguió a la declaración de independencia de Israel en 1948 dividió la ciudad y dejó bajo control de Israel a la parte oeste de Jerusalén.

Años más tarde, durante la Guerra de los Seis Días en 1967, Israel anexó Jerusalén Este, incluida la Ciudad Vieja.

La Resolución 242 de 1967 del Consejo de Seguridad de la ONU sentó las bases sobre la ilegalidad de esa acción y el marco jurídico en relación a Jerusalén y los demás territorios ocupados por Israel.

Más tarde, la Resolución 478 de 1980 del mismo órgano rechazó la «Ley Básica de Jerusalén», mediante la cual Israel había proclamado a Jerusalén «entera y unificada» como su capital eterna e indivisible.

La resolución considera esa medida «nula y sin valor jurídico», se refiere a Israel como “la potencia ocupante” y exhorta a los Estados a no establecer sus representaciones diplomáticas allí.

Por eso causó tanto revuelo la decisión del gobierno de Donald Trump de trasladar la embajada de Estados Unidos desde Tel Aviv hacia esa ciudad, a contramano del derecho internacional.

Por eso causó tanto revuelo que ese mismo año Argentina fuese a jugar un amistoso con Israel nada más y nada menos que en un territorio cuyo estatus sigue siendo objeto de disputa.

El aniversario de la Nakba y la tensión en Gaza

Ese año se cumplía el aniversario número 70 de la Nakba, «el día de la catástrofe», cuando cientos de miles de personas fueron desplazadas de sus hogares para dar paso a la creación de un estado judío en Palestina.

En 1948, David Ben-Gurion leía la declaración de independencia de Israel.

Setenta años después, el primer ministro Benjamin Netanyahu -el mismo que hoy tiene una orden de arresto en su contra por parte de la Corte Penal Internacional por los crímenes cometidos en Gaza- invitaba a la selección argentina a jugar un partido en su casa, en el marco de las celebraciones nacionales.

El partido había empezado a levantar polvareda. No sólo por lo que implicaba jugar contra un rival acusado de ocupación y apartheid contra el pueblo palestino.

No sólo porque buscaban instrumentalizar a la selección argentina para avalar la ocupación de Ciudad Santa en violación del derecho internacional.

El 30 de marzo de ese año había comenzado la “Gran Marcha del Retorno”. Las y los palestinos exigían que millones de refugiados pudiesen volver a la tierra de la que habían sido expulsados.

El ejército israelí asesinó a sangre fría a más de 150 personas e hirió a otras diez mil que protestaban contra once años de bloqueo ilegal a la Franja de Gaza.

Así celebraba Israel su aniversario número 70, en lo que Amnistía Internacional llegó a llamar “un ejemplo terrible de uso excesivo de la fuerza y uso de fuego real contra manifestantes que no constituían una amenaza inminente para la vida”.

Un partido presentado como compromiso político

Puede que el verbo “invitar” no sea el pertinente. Había en la mesa unos 2.2 millones de dólares para la Asociación de Fútbol Argentino.

Ese nivel de recaudación por un amistoso representaba un contrato récord para la selección.

Y es que no solo debían ir a jugar a Israel, el acuerdo incluía cumplir con una agenda de actividades.

Los medios hablaban, por ejemplo, de una foto de Lionel Messi y el resto del equipo en el Muro de los Lamentos.

No era un partido de fútbol preparatorio para la Copa del Mundo.

De hecho, para Jorge Sampaoli, el DT del momento, el viaje implicaba acortar los nueve entrenamientos que había determinado previo al Mundial.

El equipo de Israel no era tampoco un rival a la altura como para que valiera de algo, ni siquiera tenía un entrenador fijo.

La Argentina no iba a probar jugadores: el partido se había convertido en un compromiso político en el momento más complicado del año, a una semana del debut en Moscú.

Pero Netanyahu necesitaba la foto.

Y entonces llegó la frutilla del postre con la ministra de Cultura y Deportes de Israel, la ultraconservadora Miri Regev.

Dicen que fue ella quien impulsó la decisión de que el partido se jugara en Jerusalén, la chispa que lo encendió todo.

El amistoso debía jugarse en el marco de la alta tensión entre israelíes y palestinos por la decisión de Estados Unidos de trasladar su embajada a Jerusalén, hecho que incrementó la presión sobre Argentina de parte de sectores palestinos.

El fútbol siempre fue político. Cualquiera que lo niegue solo busca que miremos para otro lado.

Esto, además, tenía olor a trampa política. No sólo contrataban a la selección para hacer un tour que nada tenía que ver con el fútbol.

La campaña Argentina No Vayas

Campaña Argentina No Vayas contra amistoso

Mensajes de la campaña #ArgentinaNoVayas, impulsada por el movimiento BDS Argentina en 2018 para solicitar la suspensión del partido amistoso entre Argentina e Israel.

Fue en ese contexto que aquel grupito de argentinos que una vez le pidió a Maradona que cancelara un partido de fútbol decidió que había que volver a intentarlo.

AARSOPAL ya no existía, pero decidieron plantearlo en el Comité Argentino de Solidaridad con el Pueblo Palestino, con sede en Buenos Aires.

“Se discutió y la idea pegó porque teníamos precedente. Sabíamos que aún si no lo lográbamos, iba a generar un montón de visibilidad. Entonces decidimos hacerlo”, recuerda Pablo.

La acción se articuló entre el Comité y BDS Argentina desde principios de abril de ese año, dos meses antes de la fecha del partido.

El siguiente paso fue comunicarse con Pedro Charbel en Brasil, ex-coordinador de campañas para Latinoamérica del Comité Nacional Palestino del BDS (BNC, por sus siglas en inglés), que representa a la dirección palestina del movimiento BDS.

«Por un lado, hacíamos la campaña acá: pensábamos la gráfica, qué palabras usar y cuáles no; Pedro, como nexo con el BNC, iba haciendo la parte en Palestina”.

Se firmaron peticiones en Argentina y el mundo.

Los hashtags de la campaña marcaron el tono en redes sociales: #MessiNoVayas, #NadaAmistoso, #ArgentinaNoVayas.

Nora Cortiñas, cofundadora de Madres de Plaza de Mayo, fue una de las firmas de la carta que se presentó a la Asociación Argentina de Fútbol (AFA).

La cosa iba escalando. Incluso las y los periodistas deportivos empezaban a considerar que el amistoso no debía jugarse.

Y entonces, llegó la marcha en la sede de la AFA.

Pocos medios llegaron al lugar, pero Pablo rescata al periodista Sebastián Salgado de HispanTV, cuya cobertura logró viralizar la protesta.

Qué es el movimiento BDS

“La gente suele creer que boicotear es simplemente «no compro tal cosa» o «no voy a McDonald’s». Y no, no va por ahí. El BDS tiene lineamientos”, explica Pablo.

Pero, ¿qué es el BDS?

BDS es la sigla de Boicot, Desinversión y Sanciones.

Se describen como un “movimiento de liderazgo palestino por la libertad, la justicia y la igualdad”.

Surgió como una respuesta ciudadana al régimen de ocupación que Israel mantiene sobre el pueblo palestino y a la complicidad de gobiernos e instituciones que no parecen poder o querer exigirle rendición de cuentas.

La consigna es simple: que Israel respete el derecho internacional, ni más ni menos.

Para eso usan una serie de herramientas como forma de presión no violenta, inspirados en lo que fue el movimiento contra el apartheid en Sudáfrica.

La campaña contra el partido presentó el encuentro como una actividad con consecuencias políticas, y no solamente como un amistoso previo a una competición deportiva.

El antecedente de Maradona y el amistoso de 2010

Mucho después, allá por el año 2010, Diego Maradona dirigía al equipo que se preparaba para el Mundial de Sudáfrica.

Carlos Bilardo era en aquel momento director general de Selecciones Nacionales.

Como era de esperar, había un amistoso programado con Israel.

Pero esta vez, un grupo de jóvenes de la Asociación Argentina de Solidaridad con Palestina (AARSOPAL) decidió tomar cartas en el asunto.

Hablamos con uno de ellos, referente del movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) en la Argentina, que prefirió no revelar su identidad para no sufrir más hostigamiento.

De ahora en adelante lo llamaremos Pablo.

Pablo y sus compañeros militaban en contra de las violaciones a los derechos humanos que Israel cometía contra el pueblo palestino.

Habían seguido de cerca la Operación Plomo Fundido en Gaza y les parecía inadmisible que tan sólo un año después se jugara un partido de fútbol como si nada.

Decidieron entonces enviar una carta a la AFA y otra al Ministerio de Deporte.

Pero ya tenían un as bajo la manga: uno de ellos había sido compañero de primaria de uno de los integrantes del cuerpo técnico.

A Maradona le llegó una carta y un CD con información grabada sobre lo que pasaba en Palestina.

Y el Diego fue el Diego.

El partido se suspendió sin dar muchas explicaciones.

Hoy lo único que se puede encontrar de ese amistoso de mayo de 2010 es un “Argentina vs. Israel ha sido pospuesto hasta nuevo aviso”.

Tiempo después aparecerían las imágenes de Maradona luciendo la kufiya o su famoso «en mi corazón, soy palestino», que supo decirle al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas.

La tradición de jugar contra Israel antes de un Mundial

Dicen que el Dr. Carlos Bilardo tenía la cábala de jugar un amistoso contra Israel antes del Mundial.

Aunque ahora el recuerdo es otro, la Argentina llegaba a los tumbos a ese México 86.

Había sufrido derrotas en amistosos ante Francia y Noruega.

Y entonces llegó el último antes del torneo: un partido contra Israel.

La goleada 7-2 en Ramat Gan cambió el curso de las cosas.

Tanto, que ese año Argentina saldría campeón.

Bilardo, director técnico de la selección, estaba convencido de que ese partido había sido la clave.

Si uno ha nacido en estas tierras, sabe que las cábalas se respetan.

Y entonces antes de Italia 90, se volvió a organizar un amistoso contra Israel.

Argentina ganó 2-1 y terminó subcampeona.

Después de Bilardo, Alfio Basile y Daniel Passarella repitieron fórmula.

La repetición de estos partidos contribuyó a que el encuentro de 2018 fuera interpretado por algunos sectores como la continuación de una tradición deportiva argentina, mientras que para otros representaba una decisión con una carga política específica por el lugar y el momento en que se había programado.

Entradas agotadas y polémica por la distribución

El pasado domingo se pusieron a la venta las entradas para el amistoso y la expectación fue tal que en 20 minutos se agotaron.

La decepción se hizo sentir en Israel tras conocerse la cancelación del amistoso, cuyas entradas se habían agotado veinte minutos después de salir a la venta y habían causado polémica por su distribución.

Se formó un gran revuelo en las redes sociales acusando a los organizadores de retener para sus compromisos gran parte de los boletos.

Según los datos publicados por la prensa hebrea, tan sólo pusieron a la venta 15.000 de las 31.000 localidades, lo que hizo que las entradas, en pocas horas, quintuplicasen su valor en la reventa.

ElementoDato
Estadio previstoTeddy Kollek, Jerusalén
Localidades del estadio31.000
Entradas puestas a la venta15.000
Tiempo para agotar las entradas20 minutos
Precio en la reventaQuintuplicó su valor

La odisea que para muchos fue conseguir un boleto ha sido un esfuerzo en vano, porque mientras en los territorios palestinos celebran la decisión de la Asociación del Fútbol Argentino, los seguidores israelíes de Messi y la albiceleste tendrán que esperar sine die para verlos jugar en Jerusalén.

La reacción de los gobiernos de Argentina e Israel

Según informó anoche el Canal 10 de la televisión Israelí, al Primer Ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, le habría pedido al presidente de Argentina, Mauricio Macri -con quien mantiene muy buena sintonía- que intercediese ante la AFA para que revocase su decisión.

Según informó el diario argentino Clarín, Netanyahu le pidió este martes a Macri que intercediera para que se jugara el amistoso pero no tuvo éxito.

Algo a lo que Macri, que durante 13 años presidió el Club Atlético Boca Juniors, le habría respondido que no podía hacer nada para cambiar la decisión de Tapia.

La Secretaría de Comunicación Pública del gobierno argentino, anoche, hizo público un comunicado para recordar que la AFA es un organismo independiente y recalcar el respaldo de Argentina a la reanudación del diálogo entre israelíes y palestinos, basado en la solución dos estados.

“Se recuerda que la AFA es una asociación civil sin vinculación con el Estado Argentino y que el Gobierno no participa ni tiene injerencia alguna en la organización del evento ni en ninguna otra actividad en la que ésta participe, en conformidad con los estatutos de la FIFA”, decía el texto.

La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) renegocia ahora el contrato con Israel, por una cifra millonaria que ya habría sido cobrada, y busca contrarreloj un nuevo rival para un último amistoso antes de viajar a Rusia.

La interpretación política de la cancelación

Medios y analistas israelíes consideraron la cancelación un triunfo para el movimiento BDS (que promueve el Boicot, Desinversión y Sanciones a Israel hasta que finalice la ocupación) e informaron de que el primer ministro, Benjamín Netanyahu, llamó al presidente argentino, Mauricio Macri, para tratar la cuestión.

Simpatizantes con la campaña de BDS y propalestinos calificaron la decisión de “golazo” y mostraron su satisfacción inundando las redes sociales con agradecimientos a Argentina, como lo habían hecho en los días previos con ataques a la selección por su decisión de jugar en Jerusalén.

Los acontecimientos de 2018 mostraron que un partido amistoso puede convertirse en un escenario de disputa diplomática, protesta internacional y debate sobre la utilización política del deporte.

La relación entre Argentina, Israel y Palestina en el Mundial 2026

Con horas restantes hasta la final de la Copa del Mundo del domingo entre España y Argentina, varios políticos israelíes expresaron su apoyo a la Albiceleste, con el Primer Ministro Benjamin Netanyahu entre las figuras más prominentes compartiendo mensajes en apoyo de Argentina.

Netanyahu recibió una camiseta oficial del equipo nacional argentino por parte del Embajador argentino en Israel, Axel Wahnish, en un video que el diplomático compartió el sábado en X.

“Israel está con Argentina”, decía la publicación compartida por Wahnish, mientras también mostraba a Netanyahu un mensaje del Presidente argentino Javier Milei.

“Gracias por tu generosidad, porque también eres un amigo mío. Y estoy realmente feliz de saber que estás apoyando a Argentina por nuestra amistad”, dijo Milei en el mensaje.

“Javier, eres un verdadero amigo, un gran amigo. Te apoyamos, apoyamos a Argentina, de muchas maneras, incluyendo mañana”, dijo Netanyahu, y terminó el mensaje deseando buena suerte en la final de la Copa del Mundo.

El primer ministro Benjamin Netanyahu se reunió con el presidente de Argentina, Javier Milei, en Jerusalén el mes pasado, unos días antes del ataque israelí contra Irán.

“No oculto que apoyo a Argentina, y creo que la mayoría de los israelíes apoyan a Argentina debido a la revolución de Milei en la relación entre nuestros países”, Netanyahu le dijo a Wahnish, y terminó cantando: “Vamos Argentina”.

Políticos israelíes que apoyaron a Argentina

  • “¿Cómo va la canción? ‘It's coming home’? Sí, lo está. Está regresando a casa en Argentina”, publicó el Ministro de Relaciones Exteriores Gideon Sa'ar el jueves por la mañana, horas después del partido de semifinales entre Argentina e Inglaterra, y también animó: “Vamos Argentina”.
  • El embajador de la ONU Danny Danon también publicó en X, celebrando la victoria de Argentina con otro comentario de “Vamos Argentina”, y realizó la misma publicación en hebreo.
  • El Ministro de Finanzas Bezalel Smotrich, quien está prohibido de ingresar al Reino Unido, también publicó en Instagram.
  • “Puede que no pueda ingresar al Reino Unido porque estoy destruyendo la idea de un estado palestino, pero dos goles han entrado muy bien. ¡Javier, felicidades, amigo mío!”.
  • El Ministro de Seguridad Nacional Itamar Ben-Gvir compartió una foto de Milei y la estrella del fútbol argentino Lionel Messi en el Muro Occidental y dijo: “Amaremos a aquellos que amen a Israel. ¡Vamos, Argentina!”.
  • Finalmente, la Ministra de Transporte Miri Regev publicó: “¡Felicidades al pueblo argentino y a mi amigo Presidente Milei. ¡Los dedos cruzados por ti en la final!”.

La oficina del primer ministro israelí difundió varias imágenes de la llamada con Javier Milei, donde aparece junto al embajador con una camiseta de Argentina.

Benjamín Netanyahu ha trasladado su apoyo a Argentina antes de la final del Mundial que la selección albiceleste disputará este domingo contra España.

El primer ministro israelí llamó al presidente argentino, Javier Milei, para desearle suerte de cara al encuentro.

“Javier, eres un amigo, un buen amigo. Te apoyamos a ti y apoyamos a Argentina de muchas formas, también mañana. ¡Buena suerte!”, afirmó Netanyahu durante la conversación, mantenida desde su despacho en Jerusalén.

El dirigente israelí estuvo acompañado por el embajador argentino en Israel, Axel Wahnish.

Milei agradeció el gesto y destacó las palabras de Netanyahu en favor de la selección de su país.

La oficina del primer ministro difundió varias imágenes de la llamada. En ellas, Netanyahu aparece junto al embajador con una camiseta de Argentina y también un balón del torneo.

El gesto refleja además los estrechos vínculos entre ambos países.

En Israel viven más de 100.000 argentinos, según señaló el propio Wahnish el pasado mes de marzo.

Argentina, por su parte, cuenta con la comunidad judía más numerosa de América Latina.

Durante el Mundial, varios miembros del Gobierno israelí han mostrado públicamente su apoyo a Argentina.

El apoyo a Argentina entre los aficionados israelíes

Un suspiro de alivio para los futboleros en Israel: Argentina -uno de los grandes favoritos de los fanáticos locales- pudo evitar en el Mundial 2026 lo que parecía ser una derrota humillante y remontó el 0-2 que sufría en Atlanta frente a nada menos que Egipto, un vecino incómodo y a veces odioso.

El combinado liderado por Lionel Messi estaba todavía dos goles abajo cuando faltaban apenas veinte minutos para el cierre del partido por octavos de final del torneo que se está disputando en Estados Unidos, México y Canadá.

Yasser Ibrahim (a los 15′) y Mostafa Zico (a los 67′) habían congelado los corazones de los futbolistas y de los seguidores de Argentina, campeón mundial en el cargo.

Sin embargo, una remontada dramática de goles a cargo de Cristian Romero a los ’79, el propio Messi a los 83′ y Enzo Fernández a los 90′ + 2 evitó la vergüenza sudamericana.

Para colmo, el astro del Inter Miami, muy querido en Israel, donde incluso desarrolló actividades comerciales, había malogrado un penal en el primer tiempo, cuando Egipto se encontraba ya 1-0 sobre los argentinos.

«Remontada histórica», tituló en su portada Sport5, uno de los sitios deportivos más importantes de Israel.

Se trató de «la madre de todos los dramas», que tuvo su punto de inflexión cuando «Messi despertó a los campeones del mundo hacia una remontada loca».

El otro portal principal de deportes de Israel, One, pidió a sus lectores: «No la den por muerta» a la selección de Messi.

«La campeona del mundo protagonizó una de las mayores remontadas que se hayan visto en el Mundial y clasificó» a la siguiente ronda, dijo el sitio, que destacó la posición líder de Leo en la tabla de goleadores, por delante de Halaand y de Mbappe.

También los diarios generalistas le dieron relevancia al partido.

Maariv, por ejemplo, dijo que «Argentina estuvo al borde de una eliminación sensacional, pero el Mundial ofreció otro drama loco».

Messi falló un penal, «pero la Pulga asistió a Romero a los 79′ y marcó el empate a los 83′».

Fútbol, identidad y disputa política

Se dice que en Argentina se juega al fútbol como se baila el tango.

Hay pausas, amagues, aceleradas súbitas.

A veces se engaña, con elegancia.

Cuando los pies parecen ir hacia el norte, un sutil cambio de rumbo los lleva hacia el sur.

No siempre hay un plan: en esta tierra dejamos que el corazón dicte el camino.

Y se sufre, ay si se sufre.

Acá se sabe que la derrota es tragedia -no por nada llora el bandoneón-.

Pero también que la historia de los gigantes se construye con un gol sobre el acorde final.

Cada cuatro años, este país se sumerge en el dolor y la belleza de un baile para el que nos preparamos toda la vida.

No es fácil de entender para el observador esporádico.

Y es ese un terreno fértil para todo tipo de conspiraciones.

No debería sorprendernos que haya quienes quieren manchar nuestros colores.

En este Mundial del 2026 hay barro dentro y fuera de la cancha.

Algunos hablan de una campaña orquestada para desprestigiar a la Argentina.

Sea como sea, no es novedad que el algoritmo fogonea la polarización y pone sobre la mesa lo peor de lo que somos.

En un mundo donde la verdad ya no importa -y mucho menos los libros de historia-, acusan a la Argentina de colonialismo o llaman racista a un pueblo entero porque la selección no tiene jugadores negros.

La bandera israelí en el partido Argentina-Egipto

En ese marco, aparece una bandera israelí en un partido ya caldeado de Argentina-Egipto.

La cosa había empezado días antes.

El director técnico Hossam Hassan había celebrado con una bandera palestina la histórica clasificación de su selección a octavos.

Eso fue lo que motivó a Iosi, el hincha de la polémica, a llevar una bandera de Israel al partido con Argentina para provocar al entrenador egipcio.

Así lo reportó él mismo en hebreo para el Canal 13 de la televisión israelí.

Los medios de comunicación extranjeros, subidos al tren de los clicks, hablaron de banderas israelíes -en plural- y dejaron afuera el detalle de que la otra mano que sostenía la enseña de la discordia era la de un hombre con camiseta de Brasil.

La combinación era por lo menos extraña.

A pesar de las muchas preguntas sin respuesta, la imagen fue suficiente para disparar el último capítulo de la ola de rechazo internacional hacia la albiceleste.

Quisieron desde muchos frentes tejer vínculos entre hechos aislados para usar políticamente un supuesto apoyo incondicional de las y los argentinos al accionar de Israel y el sionismo como movimiento político.

No es la primera vez.

Un hincha argentino durante el Mundial de Qatar 2022 viste una remera que evoca el respaldo público que Diego Maradona expresó en distintas oportunidades hacia el pueblo palestino.

Mucho antes de las expresiones de apoyo a Argentina durante el Mundial 2026, el vínculo entre el fútbol argentino, Israel y Palestina ya había estado marcado por amistosos, campañas de boicot, protestas y declaraciones públicas de jugadores y dirigentes.

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