Año de las primeras civilizaciones: origen y características de las sociedades antiguas

Las primeras civilizaciones antiguas surgieron principalmente entre el IV y el III milenio a. C., cuando algunas comunidades agrícolas y ganaderas se asentaron en valles fértiles, desarrollaron ciudades, organizaron Estados y crearon sistemas de escritura. Entre las más antiguas se encuentran Sumeria, el Antiguo Egipto, la civilización del valle del Indo y la Antigua China.

Se conoce como civilizaciones antiguas a las sociedades que habitaron en diferentes partes del mundo durante la Edad Antigua, entre 3000 a. C. y 476 d. C. El término civilización se utiliza para hablar de sociedades humanas que desarrollaron una organización social compleja y crearon centros urbanos con estructuras administrativas y división del trabajo.

¿Cuándo surgieron las primeras civilizaciones?

Las primeras civilizaciones surgieron en distintas regiones del mundo y en diferentes épocas. A fines del siglo IV y comienzos del III milenio a. C., en el Cercano Oriente y el Egeo, sobre los valles aluviales de los ríos Nilo, Tigris y Éufrates, en la zona del Mediterráneo oriental y en la meseta del Irán, se desarrollaron las civilizaciones egipcia, sumeria, cretense, fenicia, hebrea y persa, entre otras.

En el Lejano Oriente, a mediados del III milenio a. C., en los valles fértiles del Ganges e Indo y de los ríos Amarillo y Azul, se asentaron las civilizaciones india y china. Aproximadamente en el primer milenio a. C. también surgieron importantes culturas en el área mesoamericana y en el área andina, antecesoras de las civilizaciones maya, azteca e inca.

Hacia el 4000 a. C., algunas sociedades ubicadas en los valles fértiles de grandes ríos se hicieron más prósperas y complejas gracias a las condiciones geográficas que favorecieron el asentamiento de pueblos agricultores y ganaderos. Esto llevó a muchas aldeas neolíticas a transformarse en ciudades.

Todas ellas tenían en común que surgieron a orillas de grandes ríos, como los casos de India en el valle del Indo, China en la cuenca del río Amarillo, Egipto en torno al Nilo y Mesopotamia entre el Tigris y el Éufrates.

Mapa de las primeras civilizaciones fluviales

De las aldeas agrícolas a las ciudades

El nacimiento de sociedades complejas unidas por una serie de creencias y costumbres ha acompañado al ser humano desde el abandono de la vida nómada. La elección del sedentarismo, apoyado en la explotación de los recursos agrícolas y ganaderos, impulsó el surgimiento de las ciudades, y con ellas, el florecimiento de las civilizaciones.

Los primeros poblados neolíticos se asentaron en zonas fértiles y generaron excedentes agrícolas y ganaderos que permitieron un aumento progresivo de la población, de la artesanía y del comercio. Esto hizo posible el paso de la aldea a la ciudad.

Los excedentes agrícolas se intercambiaron por materias primas poco abundantes en cada región, como los metales. El crecimiento de la población, la especialización del trabajo y la necesidad de administrar los recursos favorecieron la aparición de funcionarios, sacerdotes, guerreros, artesanos y comerciantes.

El salto hacia la urbanización no se produjo de forma repentina. Constituyó un proceso gradual que se inició en diversos puntos del Próximo Oriente, desde el Levante hasta Irán, donde surgieron poblados de dimensiones cada vez mayores, basados en la producción agrícola, a menudo defendidos con murallas y con prácticas religiosas complejas.

Los primeros asentamientos urbanos

Entre 12000 y 7500 a. C., grupos de cazadores-recolectores abandonaron por primera vez su modo de vida itinerante para instalarse en pequeños poblados en los que se desarrolló una economía agrícola y ganadera, característica del Neolítico.

Según algunos historiadores, Jericó, Çatal Hüyük o tal vez Eridu habrían sido las primeras ciudades de la historia, aunque la definición de lo que es una ciudad sigue siendo tema de controversia entre los arqueólogos.

Jericó constituía un enclave densamente poblado, con casas circulares de ladrillos de adobe hechos a mano. Además, contaba con una muralla de piedra y una torre circular de nueve metros de altura, una obra que presupone el trabajo colectivo de toda la comunidad.

En el período que va de 7500 a 6000 a. C. aproximadamente, las experiencias de urbanización se ampliaron notablemente, alcanzando no sólo el Levante, sino también Turquía, Mesopotamia e Irán. Las dimensiones de los núcleos habitados también aumentaron, como se aprecia en el yacimiento de Çatal Hüyük.

Çatal Hüyük era un impresionante poblamiento de 13 hectáreas de superficie y se calcula que albergaba entre 5.000 y 7.000 habitantes. Las casas eran rectangulares y bastante estandarizadas, estaban adosadas unas a otras y su economía tenía la agricultura como base principal.

El salto hacia la urbanización se produjo finalmente en las tierras situadas entre el Tigris y el Éufrates. Entre los milenios VI y V a. C., grupos de agricultores y ganaderos abandonaron las estribaciones montañosas en torno a Mesopotamia para instalarse en la llanura.

En estas fértiles tierras aluviales se desarrolló una economía agraria de gran rentabilidad, que tuvo como requisito una organización social capaz de crear un complejo sistema de canales de riego y diques para controlar las crecidas estacionales de los ríos.

¿Qué son las civilizaciones fluviales?

Las civilizaciones fluviales fueron pueblos, culturas o civilizaciones que, en diferentes puntos del planeta y en épocas cercanas entre sí, protagonizaron un complejo proceso de desarrollo económico y cultural que dio lugar a nuevas formas de organización social.

La importancia y la necesidad de las aguas fluviales para regar los cultivos llevó a organizar los trabajos y la distribución de las aguas. Estos fueron los principales cometidos de los primeros reyes, junto con la organización militar y el poder religioso.

La agricultura era la base de la producción. Se le denominaba hidráulica o de regadío porque se hicieron obras destinadas a lograr un mayor aprovechamiento del agua de los ríos.

Esto permitió el aumento de la producción y de la población, así como el nacimiento de prósperas ciudades. Este proceso ocurrió en lugares cercanos a grandes ríos como el Ganges y el Indo en la India, el Huang He en China, el Nilo en Egipto y el Tigris y el Éufrates en Mesopotamia.

Características de las civilizaciones antiguas

Cada civilización de la Edad Antigua tuvo su propia historia y cultura. Sin embargo, se pueden identificar algunas características comunes relacionadas con la economía, la organización política, la estructura social, la religión, la escritura y el arte.

Producción de excedentes

Las civilizaciones antiguas tuvieron una economía productiva. Con el desarrollo de la agricultura, los excedentes, es decir, los bienes producidos que superaban las necesidades de subsistencia, eran almacenados.

Esto permitió acumular bienes, comerciar y contar con recursos para emergencias. También hizo posible mantener a grupos que no trabajaban directamente en la agricultura, como funcionarios, sacerdotes, guerreros y artesanos especializados.

Centros urbanos

Las civilizaciones antiguas crearon ciudades con viviendas y edificios dedicados al almacenamiento de los excedentes de producción y a la administración de los recursos.

La vida del centro urbano se diferenciaba del ámbito rural, dedicado a la producción agrícola y ganadera. Las ciudades concentraban templos, palacios, talleres, almacenes, murallas, mercados y dependencias administrativas.

Arquitectura monumental

Las civilizaciones antiguas construyeron obras arquitectónicas de gran tamaño que implicaban un enorme gasto de los recursos acumulados.

Algunas de ellas eran obras necesarias para la supervivencia de la comunidad, como canales y diques para el riego o murallas defensivas. Otras tenían usos religiosos o administrativos, como los templos y los palacios.

Organización estatal

Las civilizaciones antiguas fueron las primeras en desarrollar Estados con el poder centralizado. Un grupo social privilegiado se encargaba de establecer las leyes, mantener el orden social y administrar los recursos de la comunidad.

El poder estaba concentrado en un grupo que tenía privilegios y una vida diferenciada del resto de la sociedad. En el Cercano Oriente, la forma de gobierno predominante desde el tercer milenio a. C. fue la monarquía.

La monarquía era absoluta porque el rey era el máximo jefe militar, juez supremo y responsable de hacer las leyes; sagrada o teocrática porque se consideraba al rey un dios o representante de los dioses; vitalicia porque el cargo duraba toda la vida; y hereditaria porque el poder se transmitía entre los miembros más directos de la familia real.

Cuando el gobierno se ejercía sobre ciudades independientes, se trataba de ciudades-Estado. Estas tenían sus propios gobernantes, leyes y recursos. Cuando el poder se ejercía sobre un territorio más amplio, que comprendía un conjunto de ciudades, se trataba de un reino.

Los reinos se transformaron en imperios cuando conquistaron nuevos territorios y los incorporaron a sus dominios. Para mantenerlos bajo su poder y explotarlos económicamente, fue necesario organizarlos y tomar medidas que los mantuvieran en paz.

División social jerárquica

La sociedad era estratificada porque no todos los sectores fueron beneficiados por igual en el reparto de la riqueza. Se dividía en grupos privilegiados y no privilegiados, siendo casi imposible el pasaje de un grupo social a otro.

Los privilegiados poseían poder y riqueza, mientras que los no privilegiados eran los trabajadores. Los artesanos y campesinos producían bienes y pagaban tributo a cambio de seguridad y protección.

El hombre en esta sociedad no era considerado una persona con derechos, sino que tenía obligaciones y era un súbdito dependiente del soberano.

Estructura administrativa y escritura

Las civilizaciones antiguas crearon sistemas de escritura más o menos complejos, según cada caso, para registrar el pago de tributos y administrar los bienes.

Estas sociedades tenían un alto nivel de organización que requería el trabajo de funcionarios dedicados específicamente a esta tarea. La escritura también permitió registrar leyes, contratos, cosechas, intercambios comerciales, rituales y acontecimientos políticos.

Religión

La religión explicaba el origen del mundo y del ser humano. Estaba vinculada a todas las actividades de la vida cotidiana, desde la fundación de una ciudad y la coronación de un rey hasta la conquista de un territorio y los desbordes de los ríos.

Los hombres creían estar sometidos a poderes superiores y para conseguir sus favores debían realizar oraciones, sacrificios y ofrendas. Algunos pueblos practicaban la magia y la adivinación para alejar a los malos espíritus y conocer la voluntad de los dioses.

La mayoría de los pueblos eran politeístas, es decir, creían en muchos dioses. Divinizaban a los astros y a las fuerzas de la naturaleza. Los hebreos concibieron la idea de un solo Dios, que no se representaba ni se identificaba con elementos naturales.

Arte

Cada civilización antigua se caracterizó por desarrollar un estilo artístico propio, con mayor o menor influencia de otras sociedades. Estos estilos se veían en sus producciones de cerámica o utensilios, en la arquitectura y en las esculturas.

El arte también expresaba las creencias religiosas, la autoridad de los gobernantes, las victorias militares y la organización social. Los templos, palacios, tumbas, relieves y estatuas servían para representar el orden político y religioso.

Sumeria y la antigua Mesopotamia

Mesopotamia era un territorio ubicado entre los ríos Tigris y Éufrates, en el oeste de Asia. Precisamente, la etimología de esta palabra significa «tierra entre ríos».

Mesopotamia es considerada la cuna de las civilizaciones de la Edad Antigua, pues allí se inventó la escritura hacia el 3500 a. C. La región fue habitada por diferentes civilizaciones antiguas importantes, entre ellas los sumerios, los acadios, los asirios y los babilonios.

Entre el 3500 a. C. y el 539 a. C. se desarrollaron en Mesopotamia diferentes civilizaciones, con la sucesión de distintos pueblos e imperios dominantes.

Los sumerios

Desde el 3500 a. C., la civilización sumeria desarrolló técnicas complejas de agricultura con grandes obras de canales para controlar el flujo del agua.

Los sumerios crearon sistemas de canales y diques para encauzar y almacenar el agua. Tuvieron un gran desarrollo de la agricultura de cereales, legumbres y frutas, y también practicaban la ganadería de cerdos, ovejas y cabras.

Los sumerios fundaron decenas de centros urbanos llamados ciudades-Estado. Cada ciudad sumeria tenía su propio gobierno, sus leyes y adoraba a un dios distinto.

Hacia el año 3700 a. C., los sumerios levantaron algunas de las primeras ciudades conocidas de la historia: Ur, Uruk, Lagash y Eridú. Estas ciudades eran independientes unas de otras, controlaban las aldeas cercanas y estaban gobernadas por un rey-sacerdote llamado patesi.

Al principio, el patesi concentraba todo el poder y era la máxima autoridad civil y religiosa. Se encargaba de defender la ciudad, distribuía las aguas entre los agricultores, controlaba la economía y administraba la justicia.

Todas estas ciudades estaban protegidas por murallas y sus viviendas estaban construidas con ladrillo. Solían tener un zigurat, que era un templo que también funcionaba como centro económico, almacén, escuela y lugar de operaciones comerciales.

La escritura cuneiforme

Los sumerios crearon el primer sistema de escritura, llamado cuneiforme, con el objetivo de registrar la administración de las ciudades.

El nacimiento de la escritura estuvo relacionado con el desarrollo de las ciudades sumerias durante el IV milenio a. C. La actividad comercial y el cobro de impuestos tuvieron mucho que ver en su aparición.

En un principio se comenzaron a marcar los datos sobre una tablilla de arcilla utilizando una caña. Con ella se hacían marcas en forma de cuña, de ahí la denominación de cuneiforme.

Este sistema de escritura fue utilizado para controlar las cosechas, recaudar impuestos y redactar las leyes. A los sumerios también se les atribuye la invención de la rueda y la primera obra literaria de la humanidad, La epopeya de Gilgamesh.

Religión y arquitectura sumerias

Los sumerios eran politeístas y adoraban a varios dioses relacionados con la naturaleza. Los textos de contenido religioso hallados en lengua sumeria son muy numerosos.

De la cultura sumeria proviene el mito del diluvio universal, que se encuentra presente en el relato épico La epopeya de Gilgamesh. Las creencias religiosas estuvieron unidas al conocimiento de la astronomía.

Los zigurats fueron edificios desde donde se estudió el Universo. También eran templos en forma de pirámides escalonadas y constituían centros religiosos, económicos y administrativos.

Los acadios

Los acadios eran un pueblo semita que habitaba en Mesopotamia y que, a partir del 2350 a. C., logró someter a las diferentes ciudades de la zona.

El rey Sargón I centralizó el poder y unificó la región bajo un solo reino que, con las sucesivas conquistas de los territorios vecinos, se convirtió en uno de los imperios más importantes de la época.

Los acadios asimilaron la cultura, la religión y muchas costumbres de los sumerios, y a cambio aportaron su lengua. Los sumerios pudieron seguir autogobernándose, pero subordinados al rey acadio.

Podría decirse que los sumerios inventaron y los acadios perfeccionaron, unificando lo que sería el primer gran imperio hace más de 4.000 años.

Los babilonios

Los babilonios fueron otro pueblo semita que habitó en Mesopotamia. En 1792 a. C., su rey Hammurabi I conquistó las ciudades sumerias y fundó el primer Imperio babilónico.

El rey Hammurabi unificó las leyes de las distintas ciudades bajo el primer gran código legislativo de la historia que lleva su nombre. El código estaba formado por 282 leyes y decretos.

Para que fueran conocidas por todos los ciudadanos, Hammurabi ordenó grabar las leyes en columnas de piedra que se distribuyeron por todo el reino. Las leyes eran duras y establecían diferencias en las sanciones dependiendo del origen social del infractor.

Durante los siglos siguientes, la región fue invadida por pueblos de diferentes orígenes, entre ellos hititas, casitas y asirios. Hacia el siglo VII a. C., los babilonios recuperaron el control de la región.

Bajo el reinado de Nabucodonosor II, ocuparon además Fenicia y Palestina y fundaron el Imperio neobabilónico, que se mantuvo vigente hasta la invasión del Imperio persa en 539 a. C.

Los asirios

Los asirios fueron otro pueblo de origen semita que habitó Mesopotamia. Desde mediados del tercer milenio antes de Cristo, algunas ciudades-Estado asirias se fueron unificando bajo un gobierno centralizado.

Fue entre los siglos VIII y VII a. C. cuando los asirios extendieron su poder y construyeron un imperio al conquistar varias regiones de Mesopotamia, Anatolia, Siria y el Levante.

Los asirios fueron conocidos por su destreza militar y sus tácticas de guerra avanzadas. También se caracterizaron por el gran desarrollo de la cultura escrita y por su arte arquitectónico, con relieves muy detallados de escenas de batalla y escenas religiosas.

La caída de su poderío fue consecuencia de conflictos políticos internos y externos. En 539 a. C., los persas conquistaron las tierras de Mesopotamia y las incorporaron a su imperio.

Pueblo o imperioCaracterísticas principales
SumeriosCiudades-Estado, escritura cuneiforme, canales, zigurats y La epopeya de Gilgamesh.
AcadiosCentralización política bajo Sargón I y formación de un gran imperio.
BabiloniosImperio de Hammurabi, Código de Hammurabi y nuevo esplendor bajo Nabucodonosor II.
AsiriosGran capacidad militar, expansión territorial y relieves de escenas bélicas.
PersasConquista de Mesopotamia en 539 a. C. e incorporación de la región a su imperio.

El Antiguo Egipto

La civilización del Antiguo Egipto se asentó en el valle del río Nilo, en el norte de África. Se estima que hacia el 3000 a. C. se fundó la primera dinastía, liderada por el faraón Menes o Narmer.

El Antiguo Egipto era un enorme oasis casi cerrado en medio de los desiertos que lo rodeaban. Las crecidas anuales del Nilo dejaban al descubierto un suelo fértil que garantizaba el alimento y el agua a los grupos humanos.

El Nilo facilitaba el cultivo de cereales, legumbres, hortalizas y especies frutales. También ofrecía caza, pesca y una fundamental vía de comunicación que ayudó al desarrollo del comercio.

Para evitar inundaciones, los egipcios construyeron canales de riego y depósitos de agua. Era tanta la importancia del Nilo que tenía su propio dios, Hapi, al que se hacían ofrendas.

Unificación y organización política

Hacia el año 3000 a. C., el rey Menes o Narmer, primer faraón de la I Dinastía, unificó los reinos del Bajo y Alto Egipto y estableció la capital en Menfis.

La civilización egipcia se desarrolló durante un largo periodo de más de 3000 años. Fue un Estado centralizado y fuertemente jerarquizado dirigido por el faraón.

Se creía que el faraón era sagrado porque conectaba a la sociedad con los dioses. En el Antiguo Egipto, los faraones tenían un carácter sagrado.

Etapas históricas de Egipto

Durante el Imperio Antiguo, a partir de la III Dinastía, la capital del Egipto unificado se estableció en Menfis. En esta etapa se construyeron las grandes pirámides, que sirvieron de tumbas reales.

Egipto dependía por completo del río Nilo. Un periodo de malas cosechas provocó una profunda crisis que arruinó y dividió el país, poniendo fin al esplendor con el que había comenzado el Imperio Antiguo.

Durante el Imperio Medio, Mentuhotep II unificó nuevamente Egipto y estableció la capital en Tebas. Fue un periodo de prosperidad, expansión y conquistas que permitió a Egipto ensanchar sus fronteras.

Hacia el 1700 a. C., Egipto fue invadido por los hicsos. Esto debilitó el poder del faraón y el Imperio Medio entró en crisis.

Durante el Imperio Nuevo, la civilización egipcia vivió su periodo de máximo esplendor. Realizó una expansión territorial hacia Siria y Palestina y hacia la cuarta catarata del Nilo.

Los faraones ordenaron construir magníficos templos repletos de riqueza, como los de Ramsés II y Hatshepsut. La invasión de otros imperios, como el asirio, empujó al Imperio egipcio a su declive definitivo.

Durante este periodo se produjo una revolución religiosa protagonizada por el faraón Amenofis IV, que estableció por primera vez un culto monoteísta, el culto a Atón, dios del disco solar. A su muerte se reinstauró nuevamente el politeísmo.

Religión, escritura y monumentos

La civilización egipcia desarrolló diferentes sistemas de escritura, como la jeroglífica, y es conocida por la construcción de grandes pirámides.

La complejidad de sus enterramientos, sus dioses, sus faraones y su riqueza histórica caracterizaron a una civilización que mantuvo durante más de 3000 años una historia común.

Las pirámides servían de tumbas reales en las que se depositaba el sarcófago del faraón con todo el ajuar que debía acompañarle al más allá.

Pirámides y valle del Nilo en Egipto

La Antigua China

La civilización china habitó la cuenca de los ríos Amarillo y Azul, en el centro-este de la actual China. Las primeras dinastías, Xia, Shang y Zhou, surgieron hace aproximadamente unos 5.000 o 6.000 años y se funden entre la historia y el mito, pues no quedan muchos registros históricos.

Los asentamientos urbanos más antiguos datan del 3000 a. C. y se cree que aproximadamente hacia el 2000 a. C. apareció la primera organización estatal, bajo el gobierno de la dinastía Xia.

Desde entonces, la historia china estuvo marcada por el ascenso y la caída de diferentes dinastías y por una división social con jerarquías muy marcadas.

La Antigua China desarrolló su propia escritura y difundió su cultura a otras zonas cercanas, como Japón y Corea. Es conocida por las ideas de pensadores como Confucio y Lao Tse.

También se distingue por su estilo arquitectónico basado en la simetría y la incorporación de símbolos en la construcción. Entre sus aportes se destacan la pólvora, la brújula y la crianza del gusano de seda.

Los guerreros de terracota simbolizan el poder imperial de la dinastía Qin.

La civilización del valle del Indo

La civilización del valle del Indo habitó en parte de los actuales territorios de Pakistán, Afganistán e India entre el 3300 a. C. y el 1300 a. C.

Sus ciudades más importantes fueron Harappa y Mohenjo-Daro. Los especialistas creen que tenía una organización administrativa compleja, ya que construía centros urbanos con viviendas diferenciadas y centros ceremoniales.

Sin embargo, no formó una casta monárquica con monopolio del poder político. De esta civilización se destaca su producción de estatuillas de terracota con formas femeninas estilizadas.

También tuvo un sistema de escritura con símbolos y sellos que aún no pudo ser descifrado.

La Antigua Grecia

La civilización griega habitó la región situada al sur de los Balcanes, las islas del mar Mediterráneo oriental y las costas de Asia Menor.

Fundó decenas de ciudades-Estado llamadas polis, que eran unidades políticas y territoriales independientes. Entre las más importantes estaban Atenas, Esparta, Corinto, Tebas y Mileto.

Cada polis griega tenía su centro urbano y sus templos religiosos. La civilización griega ejerció una gran influencia cultural y política en otras sociedades contemporáneas y posteriores.

Se destacan sus grandes construcciones, como el Partenón de Atenas; su mitología, con historias de dioses como Zeus y héroes como Odiseo y Aquiles; y sus filósofos, como Sócrates, Platón y Aristóteles.

También se distingue por haber creado la democracia como sistema político.

La Antigua Roma

La civilización romana surgió alrededor de la ciudad de Roma, fundada en el siglo VIII a. C. en la península itálica. Se expandió hasta ocupar la mayor parte de Europa, el norte de África y Oriente Medio.

Durante su historia tuvo tres tipos de organización política: la monarquía, entre 753 a. C. y 509 a. C.; la república, entre 509 a. C. y 27 a. C.; y el imperio, entre 27 a. C. y 476 d. C.

Fue una de las civilizaciones más importantes e influyentes de la Edad Antigua. Con la conquista de territorios, los romanos expandieron su cultura, construyeron ciudades e impusieron algunas de sus costumbres.

El uso del latín dio origen a toda la familia de lenguas romances, entre ellas el italiano, español, portugués, francés, rumano, gallego y catalán.

Hacia el siglo IV d. C., el gobierno imperial adoptó el cristianismo como religión oficial. En 476 d. C., la caída del Imperio ante la invasión de pueblos germánicos marcó el final de la Edad Antigua y el comienzo de la Edad Media.

Los fenicios

La civilización fenicia o fenicio-púnica fue un pueblo semita que habitó las costas orientales del Mediterráneo, en la región del Levante.

Entre los siglos X y VI a. C., la cultura fenicia llegó a ocupar parte de los actuales territorios de Siria, Líbano, Palestina e Israel.

Los fenicios eran especialmente conocidos por su comercio marítimo, que conectó diferentes ciudades y colonias de todo el Mediterráneo.

Su organización política se basaba en ciudades-Estado, de las cuales las más importantes fueron Biblos, Tiro y Sidón.

El Imperio aqueménida

El Imperio aqueménida fue uno de los imperios más grandes de la Antigüedad. Los persas aqueménidas eran una tribu de origen indoeuropeo que habitaba la meseta de Irán.

En 550 a. C., el rey Ciro II, apodado el Grande, unificó a las diferentes tribus persas y derrotó al Imperio medo que gobernaba la región.

Luego se dedicó a expandir sus dominios y conquistar los reinos vecinos, entre ellos Babilonia, Judea, Siria y otros territorios de Asia Menor.

El apogeo del Imperio aqueménida ocurrió alrededor del año 500 a. C. y su caída se produjo frente a las tropas de Alejandro Magno en 330 a. C., cuando el rey Darío III fue vencido.

Los griegos fueron sus más importantes rivales y se enfrentaron con ellos durante las guerras médicas, entre 490 y 449 a. C.

Su ciudad principal fue Persépolis, fundada entre 518 y 516 a. C., y estaba conectada a los distintos rincones del imperio por una extensa red de caminos llamada calzada real.

Los persas hablaban un dialecto persa antiguo que inicialmente no tenía escritura, aunque convivía con distintas lenguas en la sociedad. Después de la conquista de Mesopotamia, el arameo pasó a ser una lengua franca entre las diversas partes del territorio.

Ruinas de Persépolis capital aqueménida

Las civilizaciones antiguas de Mesoamérica

La civilización olmeca

La civilización olmeca es una de las más antiguas de América. Habitó las costas del golfo de México entre 1500 a. C. y 400 a. C.

Sus centros más importantes fueron San Lorenzo, La Venta y Tres Zapotes. Tenía una organización social y política jerárquica, cuyo poder se encontraba en manos de una casta de sacerdotes.

Los olmecas fueron los primeros en crear un sistema de escritura en América y tuvieron un panteón religioso que luego fue tomado por otras culturas mesoamericanas.

También crearon el calendario ritual religioso basado en el movimiento lunar de 260 días. Su estilo artístico influyó en otras poblaciones mesoamericanas.

La civilización de Teotihuacán

La civilización de Teotihuacán ocupó el noroeste del valle de México entre los años 200 d. C. y 550 d. C.

La ciudad de Teotihuacán fue el primer gran centro urbano de Mesoamérica. Se distinguió por sus inmensos palacios y pirámides.

La cultura de Chavín

En América del Sur, la más importante fue la cultura andina de Chavín. Esta cultura formó parte de las primeras grandes sociedades complejas del área andina.

Otras civilizaciones antiguas

El Imperio jemer

El Imperio jemer se desarrolló en lo que hoy es el sudeste asiático, especialmente en Camboya, aunque también ocupó parte de Tailandia, Laos, Vietnam, Birmania y Malasia.

Surgió en el siglo VII y fue heredero de la cultura india. Su población practicaba el hinduismo brahmánico y su líder fundador fue el rey Jayavarman II, que se declaró a sí mismo chakravartin, algo parecido a «rey del mundo».

Tuvo un esplendor cultural y arquitectónico visible en la ciudad sagrada de Angkor. Su decadencia sigue siendo un misterio y se han propuesto explicaciones relacionadas con el cambio climático y las enfermedades, pero finalmente entró en declive en el siglo XV.

La importancia histórica de las primeras civilizaciones

Las primeras civilizaciones crearon formas de organización social, política y económica que transformaron la historia humana. La agricultura de regadío, el almacenamiento de excedentes, el comercio, la escritura, las leyes y la administración permitieron construir sociedades más grandes y complejas.

Los primeros imperios que prosperaron se forjaron a lo largo de ríos imponentes, desde el Tigris y el Éufrates hasta el Nilo y el Amarillo. Durante el tiempo que existieron dejaron grandes muestras de su poder y algunos inventos que todavía forman parte de la vida humana.

La historia de estas sociedades no siguió una única continuidad. En Mesopotamia, por ejemplo, pueblos como los sumerios, los acadios, los asirios y los babilonios formaron parte de una larga sucesión de culturas e imperios.

La escritura marcó una transformación decisiva porque permitió registrar cosechas, tributos, leyes, intercambios y acontecimientos. Por esta razón, la aparición de la escritura suele considerarse el comienzo de la Historia.

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