Análisis del contexto mundial: tendencias geopolíticas, riesgos y desafíos globales

La geopolítica está ante un punto de inflexión. El mundo que viene está caracterizado por ser menos previsible, más impulsivo y caótico y, en muchos aspectos, más dependiente de actores no estatales.

Además de las guerras o conflictos armados a los que estamos acostumbrados, estaremos expuestos a influencias, riesgos y amenazas de todo tipo que se traducirán en un mayor número de disputas, mayor polarización social, menos consensos y más decisiones unilaterales de los que hemos presenciado en décadas anteriores.

Qué significa analizar el contexto mundial

La geopolítica atraviesa de forma sistemática desde la perspectiva dialéctica del todo a las partes y viceversa, el estudio de la política internacional y a su vez el sistema de las relaciones internacionales en su conjunto.

La geopolítica atraviesa de forma sistemática desde la perspectiva dialéctica del todo a las partes y viceversa, el estudio de la política internacional y a su vez el sistema de las relaciones internacionales en su conjunto.

Sobre todo, no solo y únicamente para intentar comprender a la Geopolítica, como esa disciplina encargada de estudiar la naturaleza del sistema internacional y las reglas de juego enmarcadas en el campo de la política y las relaciones internacionales, sino para ampliar su perspectiva desde sus primeros niveles de instrucción pedagógica que conlleva el recorrido de la formación profesional, permitiéndonos aproximarnos al conocimiento de la real naturaleza del poder local, regional, nacional y mundial a través del método histórico para el análisis de los fenómenos políticos y las relaciones internacionales inmersos en la ubicuidad de su historicidad concreta, en el contexto social de sus conexiones mediatas, en sus condiciones esenciales y en su continua mutación.

De tal manera que desde la perspectiva del materialismo histórico, nos serviría de gran herramienta filosófica en favor del estudio y análisis de la realidad concreta que acontece en los distintos y particulares espacios geográficos que abarcan los territorios de las naciones o países que conforman los Estados políticos y gobiernos en el mapa del mundo.

Entendiendo en consecuencia, el conocimiento histórico como fundamental en su aplicación tanto para la historia, la geografía, el derecho político e internacional, la politología o ciencia política, la sociología, la economía política, la geoestrategia del poder que va entretejido al análisis de los Estados en el orden mundial imperante, lo cual actuaría como elemento contraído de la denominada cultura de los pueblos (religión, arte, antropología, filosofía).

Del mundo unipolar a un sistema multipolar

Una de las principales tendencias que podemos observar en el mundo actual y que será clave en los próximos años será el paso de un mundo unipolar a un mundo mucho más multipolar.

Ello, auspiciado por el fin de la época de la unipolaridad de la que disfrutó Estados Unidos como única y gran potencia global desde el final de la Guerra Fría (1991) hasta el inicio de la crisis financiera global (2008).

En esta etapa transitoria hacia la multipolaridad, el poder de Estados Unidos se está viendo rivalizado por China, país que está motivando un cambio en la balanza mundial del poder tanto por su rápido crecimiento durante estas últimas décadas como por las capacidades económicas, demográficas, militares o culturales que ha ido adquiriendo con los años.

No obstante, podemos mencionar otros países que se están conformando como centros de poder en determinadas regiones o ámbitos, entre ellos: India e Indonesia en la región de Asia-Pacífico; Rusia y Turquía en la zona euroasiática; Sudáfrica, Angola, Nigeria o Etiopía en el África subsahariana; Irán y Arabia Saudí en Oriente Próximo y Brasil o México en América Latina.

Por otro lado, la pérdida de hegemonía de Estados Unidos abre la puerta a una competición entre potencias que aumenta el riesgo de escaladas militares, agravado por el armamento nuclear y otro tipo de armas de destrucción masiva.

Mapa de potencias del mundo multipolar

El multilateralismo y el papel de las Naciones Unidas

El multilateralismo ayuda a las naciones a enfrentarse a los complejos desafíos mundiales a través de un enfoque universal.

Situadas en el corazón del multilateralismo, las Naciones Unidas constituyen la columna vertebral del sistema multilateral contemporáneo y sirven como plataforma para el diálogo, la cooperación y la acción colectiva.

Gracias a su posición única como principal vehículo de cooperación internacional, el sistema de las Naciones Unidas desempeña un papel crucial en el debate y la aplicación de soluciones a nivel comunitario, nacional o regional, especialmente en África.

La labor de la ONU sobre el terreno abarca desde la promoción de las instituciones democráticas hasta la protección y promoción de los derechos humanos, pasando por el establecimiento de una paz duradera y el apoyo al desarrollo económico y social.

La ONU sigue promoviendo la justicia y el derecho internacional en sus tres pilares de trabajo: paz y seguridad internacionales, progreso y desarrollo económico y social y respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales.

La democracia es un ideal reconocido mundialmente y es uno de los valores básicos y principios de las Naciones Unidas. La democracia suministra un medio para la protección y el ejercicio efectivo de los derechos humanos.

La transformación de los conflictos y la seguridad internacional

En la actualidad hay muchísimos menos conflictos armados que en cualquier otro momento de la historia.

Frente al uso de acciones armadas por parte de los Estados, estrategia frecuente hace décadas, hemos pasado a acciones más centradas en la desestabilización política y la disrupción económica.

Hoy son mucho más frecuentes tácticas como la desinformación, el ciberespionaje, la compra-venta de empresas o la imposición de sanciones económicas.

En este sentido, veremos cómo las guerras de carácter comercial o económico se vuelven cada vez más frecuentes y toman un creciente protagonismo en la agenda de los Estados y también de los actores no estatales, especialmente las multinacionales.

La guerra híbrida y las amenazas no convencionales

Los riesgos y amenazas de carácter no estatal aumentarán y tendrán mayor incidencia en nuestras vidas.

Cuestiones como el cambio climático, los ciberataques o los grandes cambios tecnológicos pasarán a tener un papel más relevante en nuestro día a día.

Los drones han transformado la guerra en Ucrania, pero no han eliminado una de sus constantes más antiguas: la necesidad de efectivos para combatir.

La irrupción de las constelaciones comerciales de satélites está transformando la forma de combatir y obligando a replantear las reglas que rigen los conflictos armados.

Su creciente protagonismo plantea nuevos desafíos para la soberanía digital y el derecho internacional.

Desarme, armas nucleares y espacio ultraterrestre

El desarme multilateral y la limitación de armas han sido objetivos centrales para la Organización de las Naciones Unidas desde su mismo nacimiento, en la medida en que su misión fundacional estriba en mantener la paz y la seguridad a nivel internacional.

Más de 30 países de todo el mundo mantienen en funcionamiento 417 reactores nucleares para la generación de electricidad y 62 reactores nucleares están en construcción.

Estados Unidos, China y Francia fueron los tres principales productores de energía nuclear en 2023.

La carrera por explorar el espacio ultraterrestre comenzó hace más de cinco décadas con dos principales protagonistas que compartían un objetivo común: ser los primeros en llegar a la Luna.

Los Estados Unidos y la antigua Unión Soviética lideraban la carrera espacial sin que ningún otro contendiente pudiera seguir su estela.

Empresas, tecnología y datos como nuevos centros de poder

En esta nueva época que se abre, uno de los indiscutibles protagonistas van a ser las empresas.

Mientras que otros actores no estatales más tradicionales, como los grupos terroristas, los movimientos sociales, ONGs, sindicatos o asociaciones van a ver eclipsado su poder e influencia.

En los próximos años, las grandes empresas multinacionales (en especial las tecnológicas) comenzarán a marcar de una forma más fuerte la agenda política a escala mundial.

Las llamadas GAFA (acrónimo de Google, Apple, Facebook y Amazon) cuya capitalización bursátil camina hacia los tres billones de dólares, cifra similar al PIB que actualmente tienen Francia o Reino Unido son los principales actores no estatales a monitorizar.

Big data, inteligencia artificial y soberanía digital

El volumen de datos en el mundo crece de manera exponencial.

Si se usan responsablemente, estas nuevas tecnologías, datos y análisis, pueden mejorar el control del progreso de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y conseguir que estos sean al mismo tiempo inclusivos y justos.

La inteligencia artificial, en rápida evolución desde el siglo XX, ha transformado diversos aspectos de nuestro mundo.

Su aplicación puede fomentar la inclusión, reducir desigualdades y contribuir al avance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

La irrupción de las constelaciones comerciales de satélites está transformando la forma de combatir y obligando a replantear las reglas que rigen los conflictos armados.

Con esta situación, queda ver exactamente cuál es será el papel que escojan jugar estas grandes empresas en los próximos años.

Es conveniente que los analistas de inteligencia y analistas internacionales vigilen de cerca sus acciones y sus posicionamientos.

Desinformación y polarización social

Lo cierto es que la democratización de la información producida en los últimos tiempos, ha supuesto sin duda un balance positivo.

No obstante, también ha traído consigo cuestiones controvertidas que debemos entender en dos dimensiones:

Por un lado, la ingente cantidad de datos de todo tipo, conocidos coloquialmente como Big Data, será un factor diferencial para el desempeño de muchos actores, ya sean estatales o no estatales.

Este uso masivo de información puede ser utilizado por empresas para mejorar su posición en el mercado hasta por Gobiernos -especialmente autoritarios- que deseen tener controlada a su población o a la población de sus enemigos.

Por otro lado, otro de los riesgos que generan una mayor preocupación es la desinformación.

Ésta se orienta a generar un ambiente informativo tóxico en el que no se consigue discernir de forma clara qué es cierto y qué no, apoyándose normalmente en informaciones falsas o descontextualizadas que se hacen pasar por ciertas.

El efecto más inmediato de un clima de desinformación es la polarización social y el descrédito de actores, normalmente aquellos hacia los que va dirigida directa o indirectamente esa desinformación -el Gobierno, empresas, partidos políticos, medios de comunicación, etc.-, lo que a su vez redunda en un aumento de la inestabilidad política y social.

Los grandes riesgos globales

El Foro Económico Global (también conocido como Foro de Davos) agrupa los riesgos que identifica en cinco categorías: económicos, medioambientales, geopolíticos, sociales y tecnológicos.

CategoríaRiesgos señalados
Económicosdesde la hiperinflación a un cambio brusco de un recurso energético, pasando por burbujas de activos o tener un paro estructural desorbitado.
MedioambientalesEl cambio climático sería el gran pilar central aquí, pero podemos encontrar riesgos como un vertido tóxico, sequías, inundaciones o terremotos.
Geopolíticosdesde el colapso de un país a un conflicto armado -inter o intra estatal-, como también la proliferación de armas de destrucción masiva, entre otros.
Socialescrisis alimentarias, epidemias de enfermedades infecciosas o grandes migraciones forzosas.
Tecnológicaspor la interconectividad y dependencia tecnológica todos los actores están expuestos especialmente aquellos más modernos.

Cambio climático y crisis humanitarias

El cambio climático es uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo.

Desde pautas meteorológicas cambiantes, que amenazan la producción de alimentos, hasta el aumento del nivel del mar, que incrementa el riesgo de inundaciones catastróficas, los efectos del cambio climático son de alcance mundial y de una escala sin precedentes.

Las crisis humanitarias se intensifican debido a los conflictos y al cambio climático.

Las Naciones Unidas, de la mano de la OCHA, lideran los esfuerzos conjuntos del mundo para hacer frente a las emergencias humanitarias y salvar las vidas de las personas atrapadas en las crisis.

Agua, alimentación y pobreza

El agua dulce sustenta la vida humana y es vital para nuestra salud.

Hay suficiente agua dulce para todo el mundo; sin embargo, debido a la mala situación de la economía o a una infraestructura deficiente, millones de personas (la mayoría niños) mueren a causa de enfermedades relacionadas con un abastecimiento de agua, higiene o saneamiento inadecuados.

A pesar de algunos avances recientes en la reducción del hambre a nivel mundial, el mundo aún se enfrenta a graves crisis alimentarias, especialmente en África y Asia occidental, donde la situación es grave.

Todavía estamos lejos de alcanzar el objetivo de eliminar el hambre para 2030.

Al ritmo de avance actual, es poco probable que el mundo alcance el objetivo mundial de acabar con la pobreza extrema para 2030, ya que se calcula que más de 600 millones de personas seguirán sumidas en ella.

Salud, salud mental y SIDA

Desde su creación, las Naciones Unidas participan activamente en la promoción y la protección de la salud a nivel mundial.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) es el organismo que se encuentra al frente de esta acción dentro de la ONU.

Su Constitución entró en vigor el 7 de abril de 1948.

La salud mental está cada vez más reconocida como un derecho humano universal y un elemento esencial para el desarrollo personal, comunitario y socioeconómico.

Sin embargo, millones de personas en todo el mundo siguen sin disponer del apoyo que necesitan debido al estigma, la discriminación y las barreras estructurales que les impiden recibir atención.

Las infecciones por VIH se han reducido en un 59 % desde su pico de 1995 y en un 58 %, entre los niños desde 2010.

Además, las muertes relacionadas con el SIDA se han reducido en un 69 % desde su punto más alto de 2004 y en un 51 % desde 2010.

A nivel mundial, en 2022 el 46 % de todas las nuevas infecciones de VIH eran de mujeres y niñas.

El sistema de las Naciones Unidas está a la vanguardia de este progreso.

Demografía, asentamientos y movilidad humana

Los asentamientos humanos son la base de la existencia humana y moldean la forma en que vivimos, trabajamos y nos conectamos entre nosotros y el medio ambiente.

En 1950, cinco años después de la fundación de las Naciones Unidas, se estimaba que la población mundial era de 2600 millones de personas.

Se alcanzaron los 5000 millones en 1987 y, en 1999, los 6000 millones.

En octubre de 2011, se estimaba que la población mundial era de 7000 millones de personas.

Envejecimiento de la población

La población mundial envejece: la mayoría de países del mundo experimentan un aumento en el número y la proporción de personas mayores (de 60 años de edad o más).

Se ha incrementado de forma sustancial durante los últimos años en casi todos los países y regiones.

Se prevé que dicho aumento se acelere en las próximas décadas.

Migración, refugio e infancia

Desde la antigüedad el ser humano ha estado en constante tránsito.

En la actualidad, el número de personas que vive en un país distinto del que nacieron es mayor que nunca.

Desde hace miles de años, se ha concedido asilo en tierras extranjeras a personas que huyen de la persecución y los conflictos.

Actualmente, más de 40 millones de personas necesitan protección más allá de las fronteras internacionales.

Todos los niños tienen derecho a la salud, la educación y la protección, y todas las sociedades tienen interés en ampliar las oportunidades de los niños en la vida.

Sin embargo, en todo el mundo, a millones de niños se les niega una oportunidad justa sin otra razón que el país, el género o las circunstancias en que nacen.

Juventud, igualdad de género y espacios digitales

Las mujeres y las niñas constituyen la mitad de la población mundial y por consiguiente la mitad de su potencial.

La igualdad de género, además de ser un derecho humano fundamental, es imprescindible para lograr sociedades pacíficas, con pleno potencial humano y desarrollo sostenible.

A medida que los jóvenes exigen más oportunidades y soluciones más justas, equitativas y progresivas en sus sociedades, se necesita abordar con urgencia los desafíos a los que este sector poblacional se enfrenta (el acceso a la educación, la salud, el empleo y la igualdad de género…).

La capacidad creciente de conexión a internet tiene el potencial de mejorar la vida de los niños y los jóvenes, pero también los hace vulnerables al abuso sexual, el ciberacoso y otra serie de riesgos derivados de su uso.

La ONU está trabajando activamente para proteger a los niños y jóvenes en estos entornos digitales a través de varios programas e iniciativas.

Regiones bajo presión

África

África, epicentro de la violencia terrorista.

El terrorismo global tiene hoy su principal foco en África, especialmente en el Sahel.

Mientras la respuesta internacional continúa priorizando la seguridad, la integración de las víctimas sigue siendo una asignatura pendiente.

El Cuerno de África está atrapado en una sucesión de guerras y crisis interconectadas, con Sudán y Etiopía en el centro.

La interacción entre estos conflictos representa una amenaza creciente para la estabilidad regional y hace cada vez más urgente una desescalada diplomática.

América Latina

Esta región geopolíticamente tan relevante a nivel mundial afronta principalmente tres desafíos: su papel en el sistema mundial, la desigualdad y violencia en sus sociedades y la crisis de legitimidad de los modelos políticos y económicos establecidos.

A ello ha de sumarse que las elecciones de los últimos años han transformado el panorama político de esta región, creando una divisiones ideológicas de derecha e izquierda que podrían dificultar el trabajo conjunto hacia la resolución de los problemas económicos y sociales que aquejan a esta región.

En definitiva, la geopolítica regional actual está pasando por un período de transición marcado por una heterogeneidad política creciente.

Esto implica una fase de incertidumbre e incesantes transformaciones a diferentes niveles, que generan una elevada confusión sobre el panorama futuro de la zona y una división social que podría evolucionar en protestas violentas, terrorismo o intervenciones militares a nivel interno en cada país, a nivel regional o incluso con influencia internacional.

Oriente Próximo

Las guerras en Siria, Yemen y las tensiones árabo-israelíes en Palestina seguirán siendo puntos de conflicto.

Estas cuentan con la participación de agentes extranjeros y de las principales potencias regionales.

En Siria la evolución de la contienda parece ir siendo más favorable hacia el régimen de Bachar al Asad, mientras que en Yemen la situación se encuentra totalmente estancada y dividida.

Europa y la crisis de confianza

Para funcionar, el espacio Schengen necesita ser legible, defensible y creíble.

Los controles y reproches cruzados revelan la erosión de la confianza sobre la que descansa el sistema.

La victoria de la AfD en Sajonia-Anhalt confirma la fragmentación del sistema político alemán y supone además un duro golpe para la CDU de Friedrich Merz, obligada a contener el avance de la extrema derecha sin derribar el ‘cortafuegos’ que impide cooperar con ella.

Bruselas ha firmado 12 asociaciones de seguridad en apenas dos años.

Todas responden a una misma estrategia: diversificar las relaciones de seguridad de la Unión Europea y reducir su tradicional dependencia de Estados Unidos.

Descolonización, derecho internacional y soberanía

El proceso de descolonización, que cambió la historia de nuestro mundo, nació con la ONU y constituyó el primer gran éxito de esta organización mundial.

Como resultado de este proceso de descolonización, muchos países consiguieron la independencia y pasaron a formar parte de las Naciones Unidas.

El sistema internacional continúa articulándose alrededor de principios, tratados y normas que intentan limitar el uso arbitrario del poder.

La ONU sigue promoviendo la justicia y el derecho internacional en sus tres pilares de trabajo: paz y seguridad internacionales, progreso y desarrollo económico y social y respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales.

La geopolítica atraviesa de forma sistemática desde la perspectiva dialéctica del todo a las partes y viceversa, el estudio de la política internacional y a su vez el sistema de las relaciones internacionales en su conjunto.

Economía mundial y cadenas de suministro

La economía mundial está dando señales de ir de nuevo hacia el colapso.

Como sabemos, la economía es cíclica, por lo que en estos momentos las previsiones alertan de que una nueva crisis puede estar por venir.

Una situación que se ve alimentada por el aumento en las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China y que, inevitablemente, tiene efectos negativos para la economía de todo el mundo (ambos países juntos representan el 40% del PIB global).

Las grandes empresas están reduciendo sus plantillas y tomando decisiones más conservadoras para mantener su capacidad de decisión y agilidad ante un escenario como el de la crisis de 2008.

Es bien sabido que cada 8-15 años se produce una gran crisis económica, ¿cuál será el detonante en esta ocasión?

Pese a las repetidas interrupciones en las cadenas de suministro internacionales, los gobiernos han avanzado poco en la identificación de estas vulnerabilidades, dejando a las principales economías peligrosamente desprevenidas ante futuros shocks.

La decisión de Emiratos Árabes Unidos de abandonar la OPEP es, hasta ahora, la señal más clara de su voluntad de distanciarse del orden regional liderado por Arabia Saudí.

El resultado podría ser un Oriente Próximo más fragmentado, marcado por una creciente rivalidad entre las potencias del Golfo.

Conflicto, terrorismo y cooperación internacional

La violencia terrorista, impulsada por el extremismo violento, destroza miles de vidas inocentes cada año.

Con el fin de afrontar esta amenaza, la comunidad internacional debe fortalecer la cooperación para prevenir y combatir el terrorismo.

El terrorismo global tiene hoy su principal foco en África, especialmente en el Sahel.

Mientras la respuesta internacional continúa priorizando la seguridad, la integración de las víctimas sigue siendo una asignatura pendiente.

Las crisis humanitarias se intensifican debido a los conflictos y al cambio climático.

Las Naciones Unidas, de la mano de la OCHA, lideran los esfuerzos conjuntos del mundo para hacer frente a las emergencias humanitarias y salvar las vidas de las personas atrapadas en las crisis.

Desafíos para el desarrollo sostenible

Las mujeres y las niñas constituyen la mitad de la población mundial y por consiguiente la mitad de su potencial.

La igualdad de género, además de ser un derecho humano fundamental, es imprescindible para lograr sociedades pacíficas, con pleno potencial humano y desarrollo sostenible.

El agua dulce sustenta la vida humana y es vital para nuestra salud.

A pesar de algunos avances recientes en la reducción del hambre a nivel mundial, el mundo aún se enfrenta a graves crisis alimentarias, especialmente en África y Asia occidental, donde la situación es grave.

Al ritmo de avance actual, es poco probable que el mundo alcance el objetivo mundial de acabar con la pobreza extrema para 2030, ya que se calcula que más de 600 millones de personas seguirán sumidas en ella.

Si se usan responsablemente, estas nuevas tecnologías, datos y análisis, pueden mejorar el control del progreso de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y conseguir que estos sean al mismo tiempo inclusivos y justos.

Las tendencias que marcarán la agenda global

  1. El paso de un mundo unipolar a un sistema mucho más multipolar.
  2. El creciente peso geopolítico de las grandes empresas multinacionales, especialmente las tecnológicas.
  3. La transición de la guerra convencional hacia formas híbridas de presión, desinformación, ciberespionaje y sanciones económicas.
  4. La utilización estratégica del big data, la inteligencia artificial y la información.
  5. El aumento de riesgos económicos, medioambientales, geopolíticos, sociales y tecnológicos.
  6. La posibilidad de nuevas crisis económicas vinculadas con las tensiones comerciales y las vulnerabilidades de las cadenas de suministro.
  7. La normalización de los conflictos, la violencia política y las movilizaciones sociales.
  8. La aparición de nuevas crisis de liderazgo y de confianza en las instituciones.
  9. La polarización ideológica y la heterogeneidad política en América Latina.
  10. La consolidación de conflictos prolongados en Oriente Próximo y otras regiones.

Consciente del impacto de las grandes transformaciones geopolíticas en curso, a fines de 2024 decidí convocar a una comisión independiente de muy alto nivel que nos ayudara a profundizar el análisis del nuevo orden (o desorden) internacional y que formulara recomendaciones a los países de la región sobre cómo navegarlo, evitando sus mayores riesgos y sacando provecho de las oportunidades.

La Comisión de la CEPAL sobre Geopolítica, Globalización y Desarrollo para América Latina y el Caribe inició sus trabajos a comienzos de 2025.

El fruto de ese esfuerzo es el libro que hoy nos complace poner a su disposición.

Confío en que este informe sea un valioso eslabón en la larga trayectoria de la CEPAL para ayudar a los países de la región a alcanzar un desarrollo más productivo, inclusivo y sostenible, frente a los complejos escenarios mundiales de la actualidad y en las décadas por venir.

tags: #analisis #del #contexto #mundial