Los Aliados fueron el conjunto de países opuestos política y militarmente a las Potencias del Eje durante la Segunda Guerra Mundial. Más concretamente se suele referir con este término a la coalición militar liderada a partir de 1941 por el Reino Unido, la Unión Soviética, los Estados Unidos, y China (denominados con el término de «Cuatro Policías») contra las Potencias del Eje; la Alemania nazi, el Imperio del Japón y la Italia fascista (hasta su derogación en 1943).
Las potencias Aliadas estuvieron encabezadas por Gran Bretaña, Estados Unidos y la Unión Soviética. Estos países estaban gobernados por el primer ministro británico Winston Churchill, el presidente de EE. UU. Franklin D. Roosevelt y el premier soviético Joseph Stalin. Se aliaron formalmente cuando firmaron la declaración de las Naciones Unidas el 1º de enero de 1942. Otros 15 estados independientes también firmaron la declaración en esa misma fecha. Además, la declaración fue firmada por los gobiernos en el exilio de otros ocho estados que estaban ocupados por las potencias del Eje.
El comienzo de la coalición aliada
El 1 de septiembre de 1939, Alemania invadió Polonia. El Reino Unido y Francia le dieron dos días a Alemania para retirarse de Polonia. Una vez que pasó la fecha límite, el 3 de septiembre, el Reino Unido, Australia, y Nueva Zelanda le declararon la guerra a Alemania, seguidos rápidamente por Francia, Sudáfrica y Canadá.
La invasión de Alemania a Polonia dio inicio la Segunda Guerra Mundial. Alemania inició la operación, mientras Reino Unido, Francia, Australia y Nueva Zelanda le declararon la guerra a Alemania el 3 de ese mismo mes. Nepal, Terranova, Tonga, Unión Sudafricana y Canadá se unieron en los días posteriores, debido a la unión de la isla británica al conflicto bélico junto al Principado de Andorra.
En la madrugada del 1 de septiembre de 1939, sin previa declaración de guerra, invadió Polonia desde varios puntos del oeste del país. El 17 de septiembre, la Unión Soviética, siguiendo su acuerdo secreto con Alemania, invadió Polonia desde el este, convirtiendo las defensas polacas en un caos mediante la apertura de un segundo frente. Alemania y Unión Soviética ocuparon todo el territorio polaco en tan solo 36 días.
Al comenzar la guerra el 1 de septiembre de 1939 tras la invasión a Polonia, la coalición enfrentada a Alemania consistía en la República Francesa, Polonia y el Reino Unido, al cual se unieron poco después algunos dominios del Imperio británico y el resto del Imperio (Canadá, Australia, Nueva Zelanda, el Dominio de Terranova y la Unión Sudafricana), el Raj británico y el Reino de Nepal.
| Fecha | Acontecimiento |
|---|---|
| 1 de septiembre de 1939 | Alemania invadió Polonia. |
| 3 de septiembre de 1939 | El Reino Unido y Francia declararon la guerra a Alemania. |
| 17 de septiembre de 1939 | La Unión Soviética invadió Polonia desde el este. |
| 22 de junio de 1941 | Alemania y sus aliados invadieron la Unión Soviética. |
| 7 de diciembre de 1941 | Japón atacó Pearl Harbor. |
| 1º de enero de 1942 | Se firmó la declaración de las Naciones Unidas. |
| 6 de junio de 1944 | Los Aliados desembarcaron en Normandía durante la operación Overlord. |
| 8 de mayo de 1945 | El Reich alemán se rindió incondicionalmente. |
El Reino Unido y el Imperio británico
El Reino Unido fue el principal enemigo de Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. Luego de la invasión nazi a Polonia, el 1 de septiembre de 1939, los británicos (junto con los franceses), fueron los primeros en declararle la guerra a Hitler el día 3.
Deseosos de evitar una contienda como la Gran Guerra, que había costado millones de vidas e ingentes recursos económicos, y creyendo que sus medios militares aún no estaban a la altura de los de Alemania, los británicos aceptaron la de Austria y de los Sudetes checoslovacos por Hitler para darle satisfacción. Pero la invasión de Polonia en septiembre de 1940 reveló el fracaso de esta política, llamada “de apaciguamiento”, seguida por el primer ministro Neville Chamberlain.
Su sustitución por Winston Churchill, partidario de luchar, hizo que Hitler perdiera la esperanza de llegar a un acuerdo con el Reino Unido que había abrigado hasta entonces. Tan pronto como Winston Churchill llegó al poder, el Reino Unido se convertiría en una amenaza para Alemania.
A causa de esto, los alemanes mantuvieron una cruenta guerra aérea, a consecuencia de esto Reino Unido inicia una campaña de bombardeo sistemático a las zonas industriales y principalmente a la población civil alemana.
En marzo de 1941 se aprobó la ley de préstamo y arriendo, conocida como Lend-Lease, que facilitó la exportación de material militar hacia el Reino Unido y la Unión Soviética.
En 1940, se unieron la Francia Libre, Dinamarca, Noruega, Bélgica, Luxemburgo, los Países Bajos, el Reino de Grecia y el Reino de Yugoslavia.
La declaración de guerra británica también comprometió a diversos dominios y territorios del Imperio británico. Canadá, Australia, Nueva Zelanda, el Dominio de Terranova, la Unión Sudafricana, el Raj británico y el Reino de Nepal participaron en el esfuerzo de guerra aliado.
Francia: derrota, ocupación y Francia Libre
Al igual que Reino Unido, Francia declaró la guerra a Alemania después de la invasión a Polonia, luchando contra los alemanes e italianos entre 1939 y los inicios de 1940.
Francia, junto con el Reino Unido, declaró la guerra a Alemania tras la invasión de Polonia. Pero sus ejércitos no estaban lo suficientemente bien preparados para vencer a unas tropas alemanas que, haciendo uso de su famosa guerra relámpago (blitzkrieg), lograron derrotar al ejército francés sin demasiadas dificultades.
Sin embargo, después de la batalla de Francia, los alemanes invadieron y dominaron la nación, convirtiéndola en un aliado obligado, y aunque en el sur del país se estableció un gobierno autónomo conocido como Francia de Vichy, los nazis no permitieron alianza entre este y los británicos.
Tras su conquista, Francia se dividió en dos zonas: la ocupada por los alemanes y la llamada Francia de Vichy porque tenía su capital en esta ciudad; era un Estado satélite con el general Pétain, un antiguo héroe de la Gran Guerra, como su líder. Frente a este régimen colaboracionista se situaba la Francia Libre del general De Gaulle, exiliado en Londres.
Hay constancia de la existencia de, al menos, cuatro unidades militares en el ejército francés y en el británico en las que la presencia de republicanos españoles era mayoritaria.
La Unión Soviética y el Frente Oriental
El 23 de agosto de 1939, la Alemania nazi y la Unión Soviética firmaron el Pacto Ribbentrop-Mólotov, por el cual se repartía a Polonia en dos partes: una para cada quien.
Ante las reticencias de franceses y británicos a llegar a un acuerdo con la URSS, y con el fin de preparar tiempo para enfrentarse a una guerra inevitable, la URSS de Stalin firmó en agosto de 1939 un tratado de no agresión con Alemania (el llamado pacto Ribbentrop-Mólotov, por los ministros de exteriores que lo acordaron) que incluyó el reparto de Polonia entre ambos Estados y la división de Europa Oriental en esferas de influencia.
El 30 de noviembre de 1939, la Unión Soviética invadió Finlandia, pero los finlandeses lograron frenar el avance, aunque tuvo que cederle territorios a la Unión Soviética.
Al año siguiente, la URSS se anexó los estados bálticos (Estonia, Letonia y Lituania) junto con partes del Reino de Rumanía.
En octubre y noviembre de 1940, la Alemania nazi y la URSS mantuvieron unas negociaciones para la incorporación de esta última en el Eje, que no prosperaron al no ponerse de acuerdo las partes sobre las condiciones de dicha incorporación.
Hitler rompió el pacto al invadir la Unión Soviética en 1941, lo que provocó la inmediata declaración de guerra por parte de Stalin. Con ello, la URSS se sumaba al Reino Unido, el único país de Europa que resistía el embate del Tercer Reich.
Finalmente, el 22 de junio de 1941, Alemania y sus sus aliados invadieron la Unión Soviética, iniciando lo que allí se vino a llamar la Gran Guerra Patria. Desde entonces, los alemanes debieron luchar ahora en un enorme Frente oriental contra la Unión Soviética y debieron a su vez asumir la penosa carga de las innumerables bajas por los combates en dicha nación.
Entre los alemanes y soviéticos se vivieron las batallas más crueles y sangrientas de toda la Segunda Guerra Mundial y la historia humana, devastando ciudades y asesinando a millones de personas.

Estados Unidos: apoyo inicial y entrada en la guerra
Durante la década de 1930, Estados Unidos siguió una política claramente aislacionista. Tanto en el ámbito diplomático como en el económico, el país se centró en sus propias fronteras.
En un primer momento, el gobierno y los ciudadanos estadounidenses se hallaban divididos sobre la necesidad de entrar en un conflicto armado en Europa. Así, a pesar de abastecer con armas a Gran Bretaña, Estados Unidos permaneció neutral durante los dos primeros años de guerra.
Sin embargo, en marzo de 1941 se aprobó la ley de préstamo y arriendo, conocida como Lend-Lease, que facilitó la exportación de material militar hacia el Reino Unido y la Unión Soviética.
Estados Unidos apoyaba a los aliados, aunque no entró en guerra hasta diciembre de 1941, cuando el Imperio del Japón (aliado de los alemanes e italianos) atacó la base de Pearl Harbor en Hawái, los estadounidenses entraron inmediatamente en guerra junto a los Aliados y ayudó en los combates a los británicos.
Aun así, no fue hasta el ataque sorpresa contra el puerto de Pearl Harbor por parte de la aviación japonesa, el 7 de diciembre de 1941, cuando Estados Unidos decidió intervenir directamente.
Los Estados Unidos se unieron a los Aliados tras el ataque a Pearl Harbor, el 7 de diciembre de 1941.
El 7 de diciembre de 1941, Japón lanzó un ataque sorpresa contra Estados Unidos en Pearl Harbor. En cuestión de días, Alemania y las potencias europeas del eje le declararon la guerra a Estados Unidos. En respuesta, Estados Unidos, Gran Bretaña, la Unión Soviética, China y otros 22 gobiernos declararon formalmente que trabajarían unidos para derrotar a las potencias del Eje.
La entrada de los Estados Unidos a la guerra fue muy decisiva, pues este país no estaba desgastado como los demás países beligerantes y se encargaría de ayudar al Reino Unido y la Unión Soviética en su lucha contra Alemania, además de batallar también contra el Reino de Italia.
Fue primero en el frente del Pacífico, precisamente donde el país había sido atacado, donde Estados Unidos desplegó a sus soldados. En junio de 1942, la flota estadounidense logró impedir que los barcos japoneses atacaran las islas Midway durante una decisiva batalla aeronaval.
Las batallas más importantes del frente del Pacífico tuvieron lugar en 1945. Ese mismo año se produjo un acontecimiento sin precedentes en la historia de la humanidad. Por primera vez se utilizó la bomba atómica, con el objetivo de forzar la rendición de Japón. El 6 de agosto de 1945 fue lanzada sobre Hiroshima, y el 9 de agosto sobre Nagasaki.
China en el bando aliado
En el frente asiático, la República de China ya se encontraba en plena guerra sino-japonesa, la cual se convertiría en el frente asiático de la Segunda Guerra Mundial.
Japón ya se había apoderado de Manchuria (parte de China) desde el 18 de septiembre de 1931. Siguió siendo así aún después del incidente de Mukden y el régimen títere de Manchukuo establecido por las tropas japonesas en 1931.
Durante la década de 1920 el gobierno del Kuomintang fue asistido por la Unión Soviética, la cual ayudó a reorganizar el partido junto al modelo leninista de la unificación del partido, Estado y ejército. Sin embargo, tras la unificación de China, el generalísimo Chiang Kai-Shek purgó a los izquierdistas de su partido y rehusó aliarse con el Partido Comunista de China para luchar contra los nipones; en su lugar, optó por luchar con ambos a la vez.
Las campañas anticomunistas de Chiang continuaron mientras luchaba en conflictos pequeños e incesantes contra Japón a lo largo de los años 1930.
En los primeros años de la década de 1930, Alemania y la República de China se hicieron socios muy cercanos en las áreas del intercambio industrial y militar. La Alemania nazi proveyó la más grande proporción de importaciones de armas y pericia técnica chinas.
Después del incidente del Puente de Marco Polo del 7 de julio de 1937, China y Japón se enfrascaron en una guerra a gran escala que duró hasta 1945.
En un principio, Alemania no denunció los crímenes de guerra en China, tales como la masacre de Nankín de 1937. No obstante, Alemania reconoció también que Japón era más capaz de luchar contra la Unión Soviética, y la cooperación con China se rompió en mayo de 1938.
A pesar de que China había estado luchando más tiempo que cualquiera de las fuerzas aliadas, sólo se unió a los Aliados, de manera oficial, después del ataque a Pearl Harbor, el 7 de diciembre de 1941.
Chiang Kai-shek sintió que la victoria aliada estaba asegurada con la entrada de los Estados Unidos en la guerra y declaró la guerra a Alemania y a las otras naciones de las Potencias del Eje.
Sin embargo, la ayuda aliada permaneció baja mientras se cerraba el camino a Birmania y sufrieron una serie de derrotas militares contra Japón en el comienzo de la campaña. El grueso de ayuda militar no llegaría hasta la primavera de 1945.
La guerra en Europa y el desembarco de Normandía
El momento decisivo llegó el 6 de junio de 1944, cuando los Aliados desembarcaron en Normandía durante la operación Overlord.
En el aire, el bombardero B17, también conocido como “fortaleza volante”, permitía transportar y lanzar hasta una tonelada de bombas. Hacia el final de la guerra, este avión alcanzaba un radio de acción de aproximadamente 5.000 kilómetros.
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México, Brasil y otros países aliados
Estados Unidos, que ya había apoyado a los aliados en los primeros años de la guerra, se unió activamente en diciembre de 1941, tras el ataque japonés a Pearl Harbor, que además propició la incorporación de otros países, incluidos algunos del continente americano como México y Brasil.
México envió a cientos de soldados del Escuadrón 201 al Pacífico para observaciones, bombardeos y ametrallamiento de posiciones japonesas, vehículos en convoy y emplazamientos de artillería en Filipinas y Formosa.
El país en un inicio tuvo una postura neutral respecto al conflicto, pero tras el hundimientos del barco petrolero Potrero del Llano en mayo de 1942, el gobierno haría una declaración de guerra a los países del Eje.
Brasil envió una fuerza expedicionaria (FEB) a combatir. Entre julio y agosto de 1942, submarinos alemanes hundieron 18 barcos brasileños y hasta el final de la guerra se llegó a 36 buques hundidos y alrededor de 1 100 muertos.
La evolución de los países del Eje
Los tres miembros principales de lo que con el tiempo llegó a conocerse como la alianza del Eje fueron Alemania, Italia y Japón. Estos países estaban dirigidos por el dictador alemán Adolf Hitler, el dictador italiano Benito Mussolini y el emperador japonés Hirohito.
En septiembre de 1940, los tres países formalizaron su alianza mediante el Pacto Tripartita. Posteriormente, otros cinco países se unieron al pacto y se convirtieron en las potencias del Eje. Estos países fueron Bulgaria, Croacia, Hungría, Rumania y Eslovaquia.
El 25 de octubre de 1936, Alemania e Italia formaron un tratado de amistad en el que se comprometieron a seguir una política exterior común.
El 25 de noviembre de 1936, un mes después de que Alemania e Italia formaron su tratado de amistad, la Alemania nazi y el Japón imperial firmaron el pacto Anti-Comintern.
El 22 de mayo de 1939, Alemania e Italia expandieron su alianza política para convertirla en militar al firmar el pacto de Amistad y Alianza.
A pesar del pacto de Acero, al principio Italia se mantuvo neutral. El 10 de junio de 1940, poco antes de que Alemania derrotara a Francia, Italia entró en la guerra como aliada de Alemania.
A las tres potencias del Eje se unirían otros países que desempeñaron su papel como fuerzas de apoyo, aportando tropas y suministros.
- Aliados del Eje: Hungría, Rumania y Bulgaria enviaron tropas a los principales frentes de batalla y acabaron por unirse al Pacto Tripartito.
- Co-beligerantes: Finlandia, Tailandia, Irán e Irak combatieron contra los mismos enemigos que las potencias del Eje, aunque sin ser sus aliados.
- Gobiernos colaboracionistas: Alemania contó con el apoyo de diversas entidades estatales formadas en los territorios europeos ocupados por el Eje.
En julio de 1940, apenas semanas después de la derrota de Francia, Hitler decidió que la Alemania nazi atacaría a la Unión Soviética en la primavera del año siguiente. Para hacerlo, Alemania necesitaba asegurar materias primas, establecer derechos de tránsito para sus tropas y obtener la cooperación o participación de otros estados europeos.
Después de solicitar y recibir una misión militar alemana en octubre de 1940, Rumania se unió al Eje el 23 de noviembre de ese mismo año.
La existencia de Eslovaquia como un estado soberano dependía de Alemania tanto política como económicamente.
Al principio, los dirigentes búlgaros utilizaron maniobras dilatorias y se resistieron a la presión de Alemania para unirse a la alianza del Eje. Estaban renuentes a involucrarse en una guerra con la Unión Soviética. Tampoco querían antagonizar a Yugoslavia, la cual era, por lo menos de nombre, aliada de Grecia. Sin embargo, Bulgaria se unió al Eje después de que los alemanes le ofrecieron territorio griego en Tracia.
Yugoslavia se unió al Eje a regañadientes el 25 de marzo de 1941. Lo hizo porque los alemanes aceptaron respetar su neutralidad en la guerra contra Grecia y no le exigieron derechos de tránsito para las tropas del Eje.
Dos días después, los oficiales militares serbios que se habían opuesto al pacto Tripartita derrocaron al gobierno yugoslavo que lo había firmado. Esto enfureció a Hitler. Alemania atacó a Yugoslavia el 6 de abril, y poco después Italia y Hungría se unieron a la invasión.
A mediados de abril de 1941, las potencias del Eje derrotaron, desmembraron y ocuparon Yugoslavia. A raíz del desmembramiento de Yugoslavia, las potencias del Eje crearon un estado satélite llamado Estado Independiente de Croacia.
El 26 de junio de 1941, cuatro días después de que el Eje invadiera la Unión Soviética, Finlandia entró en la guerra contra la URSS como “cobeligerante”. Los finlandeses buscaban recuperar el territorio perdido durante la guerra de invierno de 1939 a 1940 con la Unión Soviética.
Finlandia nunca firmó el pacto Tripartita ni estableció ninguna alianza formal con la Alemania nazi. Sin embargo, sí permitió que las fuerzas alemanas transitaran y operaran en su territorio, y hubo fuerzas finlandesas que combatieron al lado de las fuerzas alemanas.
Italia y el cambio de posición durante la guerra
Mal preparada para la guerra, las aventuras bélicas de Mussolini acabaron implicando a su aliado alemán, que tuvo que acudir en su ayuda, como sucedió con el ataque a las fuerzas británicas en Egipto desde Libia, en junio de 1940, o la invasión de Grecia, en octubre de ese año.
En 1943, los Aliados invadieron gran parte de Italia y el gobierno de Mussolini cayó, siendo este encarcelado.
Finalmente, gracias a la ayuda de Adolf Hitler, el dictador italiano pudo escapar y formar la República Social Italiana, más conocida como República de Saló, en la zona de la Italia ocupada por la Alemania nazi, a la que siguió prestando su apoyo.
A finales de julio de 1943, los líderes del Partido Fascista de Italia derrocaron y arrestaron a Benito Mussolini, líder del partido y dictador de Italia. Las fuerzas alemanas ocuparon la mitad norte de Italia y liberaron a Mussolini de la prisión.
El colapso del Eje europeo
El 23 de agosto de 1944, a raíz del derrocamiento del mariscal Ion Antonescu, dictador de Rumania, el país cambió de bando.
Después de que los soviéticos rechazaron su propuesta de armisticio, Bulgaria se rindió el 8 de septiembre de 1944. El Frente de la Patria, encabezado por los comunistas búlgaros, tomó el poder y derrocó al gobierno que estaba a favor del Eje.
En marzo de 1944, Alemania obligó a Hungría a aceptar la ocupación de las fuerzas alemanas. La razón principal de la ocupación alemana era el legítimo temor de que Hungría abandonara el Eje, como había hecho Italia seis meses antes. Hungría nunca se rindió.
A finales de agosto de 1944 estalló en Eslovaquia una insurrección nacional contra el gobierno pronazi. En respuesta, Alemania ocupó el país para sofocar la revuelta.
Después de la derrota de todos sus aliados del Eje, Japón siguió combatiendo solo durante el verano de 1945.
La rendición alemana y la ocupación de Alemania
Las tropas de la alianza contra Hitler permanecieron estacionadas en Alemania durante casi 50 años. Todo empezó el 8 de mayo de 1945: el Reich alemán se rindió incondicionalmente. Tras seis años, eso marcó el final de la Segunda Guerra Mundial desencadenada por los nacionalsocialistas, que se cobró la vida de al menos 60 millones de personas.
Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia se hicieron cargo cada uno de una zona de ocupación en el oeste; la Unión Soviética, de la zona este. Lo que se aplica a todo el país a gran escala se refleja a menor escala en la antigua capital de Berlín: también allí los aliados dividen la zona en cuatro de los llamados sectores.
De la alianza militar de conveniencia surgen dos bandos hostiles: los aliados democráticos occidentales, por un lado, y la comunista Unión Soviética, por otro.
Berlín sintió las tensiones con especial intensidad. En junio de 1948 comienza el bloqueo de los sectores occidentales por los soviéticos. Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia respondieron con el legendario puente aéreo.
Para que los 2,2 millones de habitantes de sus sectores pudieran sobrevivir, los aviones despegaban y aterrizaban las 24 horas del día, hasta el final del bloqueo. Un centenar de personas murieron en accidentes aéreos y de otro tipo durante esos vuelos.
Actualmente, las víctimas son conmemoradas en el Monumento al Puente Aéreo del aeropuerto de Tempelhof, donde los aviones que llegaban eran descargados cada minuto mientras duró el bloqueo.
El antiguo paso fronterizo Checkpoint Charlie, construido tras edificarse el Muro de Berlín, el 13 de agosto de 1961, es mundialmente famoso. Pocos meses después de la división definitiva de Berlín tras la construcción del Muro, tuvo aquí lugar un espectacular enfrentamiento entre tanques estadounidenses y soviéticos.
Hoy en día, el Checkpoint Charlie es un lugar muy visitado por turistas de todo el mundo. Muchos se han hecho fotos delante de la réplica del antiguo cuartel de control.
Han pasado 30 años desde que los últimos soldados de las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial abandonaron Berlín. Algunos de sus cuarteles son ahora utilizados por la Bundeswehr.

El legado de las potencias aliadas es especialmente visible en los puntos de interés histórico. Pero también se pueden encontrar otras huellas que pueden sorprender a quienes no estén familiarizados con la ciudad. Por ejemplo, la Cité Foch, en el barrio de Reinickendorf.