Andanzas y malandanzas, escrita en 1936 por el salvadoreño Alberto Rivas Bonilla, es una obra de humor y aventuras protagonizada por Nerón, un perro callejero que termina convertido en chucho de finca. La novela sigue sus peripecias alrededor del rancho de Toribio y ofrece, a través de un animal flaco, sarnoso y cobarde, una mirada sobre la vida rural salvadoreña, sus costumbres, sus objetos cotidianos y sus formas de hablar.
El héroe de esta historia es un perro de mísera condición que llegó a ser chucho de finca luego de que un incidente en el pueblo le hiciera no querer volver a él, así que viendo a Toribio yendo por el camino, se le pegó y lo adoptó como amo en lo sucesivo, a pesar del mal recibimiento que tuvo en la casa, donde al final lo terminaron aceptando y le dieron el nombre Nerón. Cobarde como él solo, el héroe de la historia hace de los alrededores del rancho de Toribio el escenario de sus aventuras, que incluyeron como coprotagonistas a un chumpe (pavo), un par de gallinas, un cerdo, un sapo muerto, una lagartija, santos en procesiones, una que otra sorpresa dentro de un costal, y ¡hasta un oso!
| Aspecto | Descripción |
|---|---|
| Autor | Alberto Rivas Bonilla |
| Título | Andanzas y malandanzas |
| Año de escritura | 1936 |
| Género | Humor |
| Protagonista | Nerón, un “chucho aguacatero” |
| Espacio principal | Los alrededores del rancho de Toribio |
| Extensión disponible | 110 páginas |
Nerón, un protagonista pícaro y vulnerable
En la mejor tradición de la picaresca española, Andanzas y Malandanzas narra las aventuras de Nerón un "chucho aguacatero", estirpe pura del perro salvadoreño que vive con sus amos las penurias y alegrías que solo un perro puede vivir. Ya no sabía si seguir riendo o llorar con las aventuras del protagonista Nerón, un perro flaco, sarnoso y con alto sentido de la honorabilidad, el cual para poder comer tiene que soñar.
La personalidad de Nerón se construye a partir de contrastes. Es cobarde, pero también posee un fuerte sentido de la honorabilidad; recibe malos tratos, pero conserva su capacidad de afecto; vive entre el hambre y la precariedad, pero participa en aventuras que lo convierten en una figura heroica desde una perspectiva cómica y entrañable.
Una de las escenas más representativas muestra su impulso de defender a otro perro, aunque la situación termine provocando una cadena de accidentes:
A primera vista, no parecía un burro sospechoso. Era un burro como cualquier otro, calmoso, fatigado, cubierto de sudor. Iba ensillado con aparejo, a ambos lados del cual pendían dos enormes zurrones calvos a trechos. Si no hubiera sido más que eso, un momento después el animal habría continuado sin estropicio su camino, guiado por su dueño.
La desgracia consistió en que aquel pollino, tan inofensivo en apariencia, estuviera cometiendo el despropósito de llevar un chucho sujeto por medio de unas cuerdas sobre el aparejo, en el espacio que dejaban libre los zurrones. Era un flaco y miserable chucho, entre gris y amarillo, que no daba muestras de estar muy a sus anchas, y que por añadidura le estaba enseñando los dientes a Nerón, como si éste fuera el culpable de que se estuviera viendo en tal guisa.
Pese a tan poca amistosa demostración del cautivo, no era héroe quien pudiera consentir sin protestas en semejante atropello. Y sin decir agua va, se abalanzó sobre el malvado burro con la sana intención de arrancarle media quijada de un mordisco. Sólo que el directamente interesado no estuvo anuente, y se paró en dos patas para impedirlo.
El chucho del aparejo, creyendo que la cosa iba con él, hizo en su defensa personal lo único que estaba en sus posibilidades: orinarse en su cabalgadura y ladrar como un energúmeno. Las embestidas del de abajo y los ladridos del de arriba espantaron al burro, que era muy burro, y puso pies en polvorosa.
Entonces los zurrones, que iban vacíos, empezaron a golpearle los flancos, armando un estruendo de todos los diablos. Con la mitad habría tenido el muy zoquete para volverse loco, y como un loco tiraba coces al aire, sin interrumpir por eso la fuga.
Por supuesto que Nerón iba detrás, sintiéndose con ánimos de llegar al fin del mundo, si preciso fuera, en seguimiento del malandrín; pero no hubo necesidad de tanto, porque uno de los zurrones, al pasar cerca de un poste, se trabó en él. Las ligaduras que lo mantenían, lo mismo que la cincha, que no debían estar muy nuevas, se rompieron.
Y los zurrones, el chucho y el aparejo, rodaron sucesivamente cada uno por su lado, quedando por consiguiente el asno en pelota, lo cual no fue óbice para que continuara su desenfrenada carrera, perdiéndose, a poco, entre una nube de polvo. Llegado que hubo Nerón al teatro del desastre, no encontró más que el aparejo y los zurrones. El chucho había desaparecido como por encanto.

Humor, lenguaje y tradición salvadoreña
La narración no tiene equivalente, la forma de construir alegorías es asombrosa. Retrata magistralmente ciertos pormenores de una realidad rural poco conocida, mediante el acercamiento a los costumbres, modismos, a los objetos cotidianos y de mas valor, usando como vehículo a Nerón y a su amo Toribio.
La obra utiliza el humor para presentar situaciones de hambre, miedo, violencia, confusión y desamparo. Las peripecias de Nerón provocan risa por la exageración de los acontecimientos y por el uso de expresiones populares, pero también despiertan compasión porque el perro suele encontrarse en desventaja frente a las personas, los animales y las circunstancias.
Buscas lectura relajante con faces y dichos propios de un país, este libro te lo da. Fácil de leer, ríes y te da la sensación como que es tu abuelo el que te está pasando cuentos de sus épocas.
Me ha encantado el libro de inicio a fin, me rei y sufrí con todas las aventuras de Nerón y ver cómo el escritor logra transmitir todas las emociones y motivaciones de Nerón y al mismo tiempo se ven las tradiciones y la forma de vida tan tradicional por medio de Toribio.
En definitiva es una forma diferente de acercarse a la cultura salvadoreña, ya que toma mucha importancia como suceden las cosas y como se desarrollan, porque a través del ambiente que se va creando y si le pones atención a todo lo que rodea, entonces la lectura se hace aún más rica y completa.
Toribio y el mundo del rancho
Toribio funciona como el vínculo de Nerón con la vida doméstica y rural. El perro se une a él en el camino y, aunque al principio no es bien recibido en la casa, acaba siendo aceptado y recibe un nombre que contrasta de manera cómica con su aspecto y su condición.
El entorno del rancho permite que la narración convierta lo cotidiano en una sucesión de acontecimientos extraordinarios. Un chumpe, varias gallinas, un cerdo, un sapo muerto, una lagartija, procesiones religiosas, objetos ocultos en costales y hasta un oso participan en el universo de aventuras que rodea a Nerón.
Me ha encantado. Escrito en 1936 por el salvadoreño Alberto Rivas Bonilla este libro es único en su género. Retrata magistralmente ciertos pormenores de una realidad rural poco conocida, mediante el acercamiento a los costumbres, modismos, a los objetos cotidianos y de mas valor, usando como vehículo a Nerón y a su amo Toribio.
Una lectura entre la risa y la tristeza
La fuerza de Andanzas y malandanzas no depende únicamente de sus episodios cómicos. La historia también muestra la vulnerabilidad de un animal que debe sobrevivir en un ambiente donde recibe poca consideración y donde la crueldad aparece como parte de la vida cotidiana.
Es un hermoso libro que creo que lo hace más bello su crudeza en las aventuras del protagonista y en cómo las personas a su alrededor son tan frías con él. Es así, hay tan poca consideración de los animales, que el solo pensarlo es muy triste.
Es muy triste y cruel todo lo que le sucede a Nerón, el último capítulo me rompió el corazón. Me gusta la forma en la que se describe al perro porque ayuda a imaginarselo, lo que no me gusta es que siempre tenga qué pasarlo mal el pobre, tampoco me gustaron los tintes racistas, clasistas y sexistas en algunas descripciones de Toribio o Remigia. Al final decidi ponerle cuatro estrellas por su valor literario, a pesar de que no me guste lo que le pasa a Nerón, este es un buen libro.
La combinación de humor y sufrimiento explica que la obra pueda leerse de manera ligera y, al mismo tiempo, deje una impresión dolorosa. Nerón provoca ternura porque sus reacciones son reconocibles: busca afecto, teme el castigo, defiende a otros animales, se entusiasma con sus propias acciones y vuelve a quienes considera su gente.
«A todos, uno por uno, los fue a saludar moviendo furiosamente la cola y agachando las orejas para atrás. Y no se vaya a creer que esta afectuosidad era interesada, pues muy bien sabía que nadie lo iba a premiar con una viruta de tortilla. Era que en realidad tenía mucho gusto de volver a ver a su gente».
El valor literario de la obra
La novela destaca por convertir a un perro de condición miserable en el centro de una narración capaz de representar emociones, costumbres y relaciones sociales. La mirada puesta en Nerón permite observar el mundo rural desde una perspectiva distinta, marcada por el instinto, el hambre, la lealtad y el temor.
Obra salvadoreña que relata las peripecias de un "chucho" callejero. Un grato recuerdo de mis lecturas de adolescencia.
La primer obra q leí, me hizo amar la literatura , jamás olvidaré a Nerón <3
Que Dios bendiga a Nerón, su honor y valentía.
El resultado es una historia de aventuras con rasgos de fábula, picaresca y relato costumbrista. La presencia de animales no elimina la dimensión social de la obra: al contrario, permite mostrar la dureza de las relaciones humanas y la forma en que los seres más vulnerables enfrentan el abandono, el hambre y la violencia.
Para quién puede resultar especialmente interesante
Andanzas y malandanzas puede interesar a quienes buscan una narración breve, humorística y de fácil lectura, pero también a quienes desean acercarse a la cultura salvadoreña mediante sus expresiones populares, sus tradiciones y la representación de la vida rural.
Este libro también puede atraer a los lectores que disfrutan de protagonistas animales, relatos picarescos y aventuras construidas a partir de incidentes cotidianos. La historia de Nerón combina ternura, ironía, crudeza y emoción sin separar la comicidad de las dificultades que atraviesa el personaje.
this is a masterpiece for every dog lover and owner, you need to read this book in order to understand how fortune your pets are.
Una Historia llena de aventuras, amor y tristeza de un Perrito de Pueblo, que va por la vida con muchas aventuras y travesuras También, Lo Leí hace muchísimos años y Lo Volví a Leer y Lo Volveré a Leer de Nuevo es un Muy Buen Libro que Recomiendo.