¿A partir de qué edad los niños pueden tomar pastillas?

Por lo general, los niños pueden empezar a aprender a tragar pastillas a partir de los 4 años, siempre que estén sanos, tranquilos, motivados y puedan colaborar. Algunos niños pueden aprender antes: en un estudio con minipíldoras de 3 milímetros, la capacidad de tragarlas fue del 45 % a los 2 años, del 53 % a los 3 años, del 76 % a los 4 años y del 87 % a los 5 años.

No existe una edad única que sirva para todos los niños. Muchos pueden aprender a tragar píldoras a los 5 años, aunque les será más fácil hacerlo cuando estén en primaria y tengan unos 7 u 8 años. A los 10 años, su hijo podría ser capaz de tragar una pastilla.

La edad no es el único criterio: también importan el tamaño y el tipo de comprimido, la capacidad del niño para seguir instrucciones, sus antecedentes de atragantamiento o vómitos y la indicación específica del medicamento. Algunas pastillas están pensadas para que se traguen enteras y nunca se deben machacar, triturar ni masticar.

¿Por qué es importante aprender a tragar pastillas?

Tragarse una pastilla, píldora o cápsula, es una habilidad importante que muchos de nosotros damos por sentada hasta que tenemos un hijo que necesita tragársela. Hay muchas cosas, desde la ansiedad hasta la misma testarudez, que pueden hacer difícil que un niño se trague una pastilla.

Hay muchos medicamentos que vienen en formas masticables o líquidas (jarabes). Pero hay otros que se deben tomar en forma de pastilla, cápsula o píldora. De hecho, algunas pastillas están pensadas para que se traguen enteras y nunca se deben machacar, triturar ni masticar.

Tomarlas de esta forma podría ser peligroso o impedir que el medicamento funcionara como debe funcionar. Algunos medicamentos están pensados para hacer efecto durante varias horas seguidas en vez hacer todo el efecto de golpe. Esto resultaría imposible si la pastilla o la cápsula cambiara de forma.

Los medicamentos orales para niños suelen ser jarabes, y sólo en algunos casos, son tabletas masticables. Pero estas soluciones llevan una alta cantidad de excipientes, ingredientes activos que se le agregan al fármaco para diluirlo o darle forma y consistencia.

Los comprimidos serían la mejor opción, que tienen menos excipientes, mayor estabilidad del fármaco y la posibilidad de desarrollar productos de liberación prolongada. En este ámbito, el tamaño es de suma importancia, por lo que se han desarrollado “minipíldoras” de 3 milímetros.

EdadNiños que tragaron una minipíldora de 3 milímetros
2 años45 por ciento
3 años53 por ciento
4 años76 por ciento
5 años87 por ciento

Para comprobar si las minipíldoras serían una buena opción en pediatría, el equipo del doctor Alastair Sutcliffe, del University College de Londres, estudió a 100 niños entre 2 a 5 años que aprendieron a tragar una píldora placebo de 3 mm de diámetro.

Para este aprendizaje, los investigadores explicaron a los niños que debían “beber gran cantidad de agua hasta que la píldora estuviera en la panza”, sin masticarla previamente. Ningún niño se atragantó o aspiró la píldora.

¿Cuándo conviene empezar el entrenamiento?

La edad a la que los niños aprenden mejor a tragarse pastillas varía. Intente evitar comparar a su hijo con otros niños, hermanos inclusive. Por lo general, los niños deben tener un mínimo de 4 años de edad y estar en una etapa en que parece que quieren colaborar y que están motivados para adquirir nuevas habilidades.

Lo ideal sería que practicara con su hijo antes de que él necesite medicarse, para no someterlo a tanta presión. El Dr. Rivara señala que es posible entrenar a los niños a tomar pastillas, pero lo mejor es hacerlo cuando ellos estén sanos y no bajo la presión de tener que tomar medicinas que muchas veces no son de su agrado o del malestar por una enfermedad.

“Este entrenamiento podría hacerse en algún momento que estén todos bien tranquilos, sin estrés, con unos caramelitos chiquititos que pueden ir aumentando de tamaño progresivamente”, sugiere el especialista en una publicación para su redes sociales.

Empiecen con algo muy pequeño, como algo pequeño que cubre algunos helados o pasteles. Después de varias pruebas eficaces, vaya aumentando lentamente y de forma gradual el tamaño de la golosina (como los trocitos de chocolate). Luego ya podrá pasar a las pastillas, como las vitaminas no masticables.

Practiquen cuando tengan apagada la televisión y otros dispositivos y no haya otras distracciones. No espere que su hijo aprenda esta habilidad de un día para otro. Practíquenla de 5 a 10 minutos al día durante unas 2 semanas.

Cómo enseñar a un niño a tragar una pastilla

Antes de que su hijo se trague su primera pastilla, recuérdele otras habilidades que haya conseguido dominar (como montar en bicicleta o atarse los cordones de los zapatos). Y explíquele por qué es importante tomarse su medicamento para que quiera aprender a tomárselo.

Luego hágale de modelo. De ser posible, deje que su hijo vea cómo usted se traga su propio medicamento o un multivitamínico antes de que le toque a él. Cuando sea el turno de su hijo, esté tranquilo y sea positivo. Felicítelo por intentarlo.

Para tragarse el comprimido, haga que su hijo:

  • Se siente bien derecho con la cabeza centrada y recta.
  • Incline un poco la cabeza hacia atrás.
  • Trague antes unos pocos sorbos de agua para “practicar” la conducta de tragar.
  • Luego, póngale el comprimido sobre la lengua y dígale que vuelva a beber agua.

Si la pastilla no se tiene que tomar con el estómago vacío, su hijo puede dar sorbos de algo más denso y consistente que el agua, como la leche o un batido de leche. También puede probar a introducirle la pastilla dentro de un alimento semisólido, como un pudin, un helado o una compota de manzana.

Además, se recomienda utilizar siempre un poco de agua previo a la ingesta de la pastilla, así se humedece la boca y la vía oral para luego introducir el comprimido en la mitad de la lengua y pueda deglutir. Beber con una pajita puede ayudar a tragar la pastilla.

Inclinar la cabeza demasiado hacia atrás puede dificultar la deglución. Si la pastilla parece ser demasiado grande para que su hijo se la trague entera, pregunte al farmacéutico si es seguro cortarla en varios trozos.

Felicite a su hijo si se traga bien la pastilla. Si no lo consigue, dígale a su hijo que lo vuelva a probar. Si su hijo se niega a intentarlo, dejen de practicar y tómense un descanso. Siempre lo pueden volver a probar más adelante.

Cómo actuar según la edad

Bebés

Los bebés no deben recibir una pastilla simplemente porque todavía no puedan tragarla. Sostén al niño en un ángulo de 45 grados, con las manos hacia abajo y sujétale la cabeza.

Utiliza una jeringa plástica, un cuentagotas o la tetina de un biberón y deja caer las gotas del medicamento en la parte posterior de la lengua cerca de los costados. Evita vaciar el cuentagotas en la parte interna de las mejillas, porque seguramente tu bebé lo escupirá en cuanto pueda.

Además evita vaciar el medicamento directamente en su garganta, porque el bebé podría atragantarse. Dale un poco de leche o zumo.

Niños pequeños y en edad preescolar

Los niños entre 1 y 4 años son los que con mayor seguridad rechazarán una y otra vez el medicamento. Esto se debe a que los niños de esta edad tienen ideas muy claras respecto de lo que comen y beben y suelen ser muy cautelosos, incluso con aquellos alimentos que a nuestro juicio tienen un buen sabor.

Una forma de disminuir una gran resistencia, es escuchar lo que el niño tiene que decir respecto a la ingesta del medicamento antes de que intentes administrárselo. Si no cambia de opinión acerca de la importancia de tomar el medicamento mientras lo escuchas, te sorprenderás de la cooperación que finalmente conseguirás del niño.

En seguida, elogia al niño por haber tomado el medicamento, pero hazle saber que si la próxima vez se niega a tomarlo, tendrás que volver a sostenerlo. Hazle elegir entre tomar el medicamento por sí solo o sostenido por alguien.

Puedes reducir de muchas maneras el mal sabor de un medicamento. Enfría la medicina y después haz que el niño chupe un polo de helado o trocitos de hielo antes de que tome el medicamento. Luego, dale algún líquido frío que le guste para que pase el mal sabor.

Las bajas temperaturas alteran el sentido del gusto. Mezcla el medicamento con algún alimento de sabor fuerte, por ejemplo, natillas de chocolate. Asegúrate de que el niño se coma toda la mezcla de alimento y medicamento.

Niños en edad escolar

Los niños de esta edad pueden comprender por qué es necesario que tomen un medicamento y se sentirán más tranquilos al momento de hacerlo. Pueden incluso tomarlo por sí solos mientras un adulto los vigila.

Si los líquidos con mal sabor y los masticables son el problema, analiza si el niño está listo para tragar píldoras. Los niños pueden aprender a tragar píldoras a los 5 años, aunque les será más fácil hacerlo cuando estén en primaria y tengan unos 7 u 8 años.

Para enseñarle, haz que el niño trague una pequeña cantidad de algún alimento blando sin masticarlo. Poco a poco, intenta darle alimentos pequeños más duros que se disuelvan rápidamente en la boca en caso de que se le atasquen, por ejemplo, chocolate o pedacitos de hielo.

Cuando sea hora de tomar el medicamento, intenta darle píldoras pequeñas enteras o parte las grandes por la mitad o en cuatro. No partas, tritures ni abras un medicamento sin confirmar antes que esa modificación es segura.

Qué hacer si el niño tiene miedo o se niega

Es hasta cierto punto normal que niños y bebés se nieguen a consumirlas. Ya sea por mal sabor o por la simple idea de que se trata de algo desagradable.

Si su hijo rechaza un medicamento, tómese un momento de pausa. Mantenga la calma, respire profundamente y planee sus siguientes pasos. Muéstrele a su hijo que ambos están del mismo lado.

Diga “nosotros” en lugar de “yo” y “tú”. Ofrézcale consuelo a su hijo, como un abrazo o su juguete de peluche favorito. Elogie a su hijo si toma el medicamento fácilmente.

Pregúntele a su hijo si quiere saber cómo le ayudará el medicamento. Si su hijo dice que sí, dele una respuesta sencilla. Dele a su hijo opciones sobre cómo tomar el medicamento.

Por ejemplo, usted puede preguntarle si prefiere sentarse o pararse. Y si su hijo tiene la edad suficiente, puede dejar que se ponga la pastilla en la lengua o sostenga el vaso con el medicamento.

Es importante recordar que es necesario resaltar el logro de un niño si consigue ingerir la pastilla para reafirmar su esfuerzo, de lo contrario, es mejor evitar presionarlos, más aún si existe temor. Lo ideal es tratarlos con afecto y empatía, así como sentar acuerdos con el fin de que logre el cometido.

Cuando llegue el momento, puedes darle algo a elegir, por ejemplo, el recipiente del cual va a beber o la habitación donde lo va a tomar, pero nunca le des a entender que existe otra opción a cambio de la cual se tome su medicamento.

No negocies ni sobornes, o de lo contrario tendrá que pagar cada vez un “precio” mayor. Además, al hacerlo le das a entender que tomar medicamentos es una actividad negociable lo cual no es así.

Si el niño no quiere tomarlo, no lo castigues. La mayoría de los medicamentos no tiene buen sabor y todos estamos programados para evitar los gustos amargos, que suelen ser venenosos cuando se encuentran en la naturaleza.

Simplemente insiste y sigue adelante. Una vez cumplida la misión, no olvides darle un GRAN abrazo y las felicitaciones correspondientes por haber hecho un buen trabajo, ¡para ambos!

¿Se puede mezclar o triturar una pastilla?

Antes de modificar una pastilla, pregunte al médico o al farmacéutico si es seguro cortarla, triturarla, abrirla o mezclarla con alimentos. Algunas pastillas están pensadas para que se traguen enteras y cambiar su forma podría ser peligroso o impedir que el medicamento funcionara como debe funcionar.

Cuando sea posible, disfraza el mal sabor de un medicamento. La mejor forma es mezclarlo con algunos de sus alimentos favoritos, como puré de manzana, yogur, flan, mermelada, helado o crema de chocolate.

También puedes diluir el medicamento en algún líquido de sabor fuerte como zumo de manzana, por ejemplo, siempre y cuando el niño se lo tome todo. Es posible que mezclar el medicamento con algún líquido no sea una buena idea, ya que una parte importante del medicamento quedará adherida a la taza, el vaso o el biberón.

Si decides darle el medicamento con un líquido, utiliza una pequeña cantidad y asegúrate de que el niño lo ingiera por completo. En el caso de diluir algún medicamento con un alimento, hazlo con algún volumen pequeño que nos permita asegurar que se toma la dosis completa de medicamento indicada.

Te recomendamos siempre confirmar con un especialista si el medicamento que necesitas administrar es posible mezclarlo o diluirlo, ya que puede alterar sus propiedades o no ser tan efectivo como esperamos.

Pastillas, jarabes y otras presentaciones

Dependiendo de la causa por la cual tu hijo o hija esté recibiendo algún medicamento, es importante que conozcas las distintas presentaciones que existen. Además, siempre ten presente si tu hijo tiene algún tipo de alergia o reacción adversa a algún medicamento o componente e informa a tu médico tratante para que evalúe qué alternativas existen.

  • Pastillas o tabletas: si el niño puede tragar pastillas, ofrezca un poco de agua para ayudarlo. Si no puede, no las triture sin consultar antes si está permitido.
  • Masticables: asegúrese de dar la cantidad correcta según lo prescrito.
  • Jarabe: use la jeringa o el vaso medidor que viene con el jarabe y administre la cantidad adecuada.
  • Gotas: use el gotero que viene con el medicamento para medir la cantidad adecuada. Ponga las gotas directamente en la boca del niño o en una cuchara.
  • Supositorio: deben insertarse suavemente. Si no está seguro de cómo administrarlo, consulte con su médico.
  • Inyecciones: deben ser administradas por un profesional de la salud calificado.

Descubrir nuevas presentaciones de medicamentos: a lo largo de los años, han aparecido varias presentaciones bucodispersables (sublinguales), efervescentes o masticables que nos permiten administrar los medicamentos de manera más segura e igualmente efectiva.

Cómo administrar medicamentos líquidos de forma segura

Usa un dosificador. Ayúdate de una jeringa para administrar el medicamento. Si vas a usar una cuchara, elige una con medida, ya que es más precisa que una común y corriente.

Mejor aún, utiliza una cuchara plástica dosificada para administrar medicamentos. No uses una cuchara de cocina ni intentes calcular la cantidad con un utensilio que no esté diseñado para medir medicamentos.

Asegúrate de que el niño esté de pie o sentado en un ángulo de 45 grados al momento de tomar el medicamento. Esto reduce el riesgo de que se asfixie.

Si el medicamento es líquido, dáselo por un costado de la boca, cerca del centro de la lengua. Si el líquido va directamente al centro del paladar, el niño se atragantará.

Usa una jeringa pequeña sin la aguja, y posiciona al niño en un ángulo de 45 grados aproximadamente. No dirijas el volumen del medicamento al paladar porque esto podría provocar arcadas y vomitar el medicamento.

Te recomendamos dirigirlo hacia la mejilla y hacia atrás. Ten preparada agua o jugo una vez que ya haya ingerido el medicamento para que pueda pasar el sabor.

Indicaciones, dosis y almacenamiento

Suministrar medicamentos para bebés o niños puede ser una tarea difícil y delicada para los padres. Es normal que niños y bebés puedan enfermarse y necesitar algo que les ayude a aliviar síntomas y acelerar su recuperación.

Sin embargo, debemos entender que es importante usar la medicina con precaución y siguiendo las medidas de seguridad. Por eso es fundamental acatar las dosis correctas, los intervalos de tiempo entre tomas y la forma en que se administran los medicamentos.

Antes de administrar cualquier medicamento a un niño o bebé es fundamental comprender las instrucciones proporcionadas por el médico o el farmacéutico sobre cómo usarlo de manera segura. Es importante leer las etiquetas de los medicamentos y las instrucciones de uso para comprender las dosis adecuadas y la frecuencia de administración.

  • Confía en los que saben: normalmente, la dosis se basa en el peso del niño o la edad, por lo que es crucial acatar las instrucciones que te dé tu médico.
  • No todas son iguales: algunos medicamentos para bebés y niños deben tomarse con alimentos, mientras que otros con el estómago vacío.
  • Cuidado con los efectos secundarios: es importante estar atentos a cualquier síntoma inusual que pueda indicar una reacción alérgica o una reacción adversa.
  • Guárdalos bien: recuerda seguir las instrucciones de almacenamiento del medicamento.

No, usar más cantidad de medicina de la indicada no va a hacer que tu hijo se sienta menos mal o se cure más rápido. La dosis debe ser la cantidad precisa que se recomienda.

Una cantidad incorrecta no solo puede conllevar efectos secundarios no deseados, sino también una disminución en la eficacia del tratamiento. Exceder las medidas recomendadas puede resultar en una sobredosis.

Lea y siga las instrucciones de la etiqueta cada vez que use esa medicina. Preste especial atención a las instrucciones de uso y advertencias.

Confirme con su proveedor de atención médica o farmacéutico antes de darle dos medicamentos al mismo tiempo. De esta forma, puede evitar una posible sobredosis o una interacción no deseada.

Siga las recomendaciones de límite de edad y peso. Si la etiqueta dice que no le dé a niños menores de cierta edad o peso, no lo haga.

Siempre use la tapa a prueba de niños y vuelva a cerrar el frasco después de cada uso. Además, mantenga todos los medicamentos fuera del alcance de los niños.

Controlar la temperatura: algunos medicamentos deben mantenerse a una temperatura específica. Asegúrate de almacenarlos de acuerdo con las recomendaciones del envase. Elimina los medicamentos que tengas preparados como antibióticos que ya no estés usando.

Revisar la fecha de vencimiento: si vas a administrar un medicamento que tienes en casa, considera siempre revisar si le queda medicamento y si la fecha de vencimiento es posterior a la fecha de administración.

Medicamentos que requieren especial precaución

La lista de Fármacos Clave Potencialmente Inadecuados en Pediatría (Key Potentially Inappropriate Drugs in Pediatrics), también conocida como Lista KIDs, es una lista de medicamentos que puede ser dañina para los niños.

Muestra qué medicamentos tienen más riesgo para reacciones dañinas en los niños. Esta lista presenta los nombres de los medicamentos, sus riesgos y su administración recomendada.

Algunos medicamentos comunes que pueden hacer daño a un niño son los antidiarreicos, la aspirina, los del resfriado, los opioides, y las cremas o los geles para la dentición.

Antidiarreicos

Hay que evitar administrar antidiarreicos a los niños porque pueden empeorar la diarrea. Si la diarrea de su hijo dura más de 24 horas, comuníquese con el profesional de atención médica.

Aspirina

La aspirina generalmente se evita en niños y adolescentes para tratar el dolor. Dar aspirina a los niños que tienen una infección viral se vincula con el síndrome de Reye, una afección poco frecuente que afecta todos los órganos del cuerpo, especialmente el hígado y el cerebro.

Sin embargo, se puede usar aspirina para tratar algunas afecciones en niños, como la enfermedad de Kawasaki. El profesional de atención médica puede informarle qué aspirina es segura para darle a su hijo.

Medicamentos para el resfriado

En niños menores de 2 años, los medicamentos para el resfriado pueden causar complicaciones graves como problemas para respirar y sobredosis letales. En general, no se recomiendan medicamentos para el resfriado para niños menores de 12 años.

Lea siempre la etiqueta antes de darle cualquier medicamento a su hijo. Si sigue teniendo dudas de que el medicamento sea seguro, comuníquese con el profesional de atención médica de su hijo.

Opioides

No hay pautas para el consumo de opioides en niños. Estos medicamentos se pueden usar para el dolor de moderado a grave, como después de una cirugía, durante un periodo de tiempo corto o para el dolor por el cáncer.

Hable con el profesional de atención médica de su hijo sobre las alternativas que no sean opioides. Los opioides como la codeína y el tramadol nunca se deben administrar a niños.

Los riesgos de dar algunos opioides a niños pueden incluir problemas para respirar, sedación, estreñimiento, náuseas, vómitos, picazón y muerte.

Cremas y geles para la dentición

Algunos medicamentos tópicos comercializados para la dentición contienen benzocaína o lidocaína. Estas sustancias anestésicas no deben usarse en niños porque pueden ser peligrosas.

Cuando se administra en niños, la benzocaína puede causar una afección poco frecuente llamada metahemoglobinemia, que afecta la forma en que el oxígeno se transporta por el cuerpo.

La administración de lidocaína en niños puede causar problemas cardíacos, lesiones cerebrales graves, convulsiones y muerte.

Cuándo consultar al médico o al farmacéutico

Con suficiente paciencia y práctica, la mayoría de los niños aprenden a tragarse pastillas. De todos modos, algunos niños pueden tener problemas para conseguirlo.

  • Niños que se ponen muy nerviosos ante las cosas nuevas, como los medicamentos nuevos y las experiencias nuevas.
  • Niños que han tenido malas experiencias, como tener náuseas o vomitar cuando se intentaban tragar una pastilla.
  • Niños con retrasos del desarrollo.
  • Niños con problemas orales-motores, como problemas para hablar o rechazo a comer ciertas texturas.
  • Niños con problemas de conducta, que pueden incluir la negativa a medicarse.

Con estos niños, puede ser más sensato posponer el entrenamiento y hablar antes con su médico. Tal vez haya otras formas de tomar el medicamento, como de una forma líquida (jarabe) o como una pastilla masticable o soluble.

Si el niño odia tomar medicamentos y el pediatra considera que es fundamental que se lo administres, analiza la situación con tu pediatra. Pregunta por otros medicamentos, cuya dosis sea menor, que puedan ser ingeridos con menor frecuencia y que tengan un mejor sabor.

También puede ayudarte probar con una forma diferente, ya que algunos niños toleran más una tableta molida revuelta con la comida que un jarabe con un gusto extraño. Antes de triturarla, confirma con el médico o el farmacéutico que hacerlo no modifica la seguridad ni la eficacia del tratamiento.

Llame a su proveedor de atención médica o farmacéutico de inmediato si nota nuevos síntomas o efectos secundarios inesperados en su hijo. También debe consultar si el medicamento no parece estar funcionando cuando debería.

Si la fiebre de su hijo aumenta a más de 100,4 grados Fahrenheit (38 grados Celsius) o tiene morados los labios, dificultad para respirar, fuerte dolor de cabeza o de oídos, consulte a un profesional de atención médica.

En caso de ingerir de manera accidental algún medicamento, lo primero que debes hacer es llamar al CITUC al +56 2 2 635 3800, quienes te pueden orientar en las medidas a seguir.

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