La fiebre es uno de los signos más comunes de la existencia de alguna enfermedad y es uno de los motivos más habituales de consulta médica. La fiebre es el aumento de la temperatura corporal como mecanismo de respuesta ante alguna enfermedad o proceso inflamatorio de causa infecciosa o no infecciosa (bacterias, virus, parásitos, tumores, fallos metabólicos, deshidratación, reacción inmune…).
La fiebre de forma aislada no es una enfermedad, sino una respuesta de nuestro cuerpo generalmente ante una infección. Podríamos considerar por tanto, que la fiebre es una defensa natural de nuestro organismo que se desarrolla cuando un patógeno, como un virus o una bacteria, logra penetrar las barreras físicas de nuestro cuerpo.
¿A partir de qué temperatura se considera fiebre?
Los especialistas señalan que se puede hablar de fiebre cuando la temperatura oral supera los 37,5 °C y la rectal los 38 °C, bien sea que se trate de adultos o de niños.
En sentido general, se considera fiebre cuando la temperatura axilar supera los 37,2°C. En el caso de la temperatura oral, la fiebre comienza a partir de los 37,8°C mientras que la temperatura timpánica debe superar los 38°C y la rectal los 38,8°C.
Un niño tiene fiebre cuando su temperatura está en o por encima de estos niveles:
- 100.4°F (38°C) medida en las nalgas (rectal)
- 99.5°F (37.5°C) medida en la boca (oral)
- 99°F (37.2°C) medida bajo el brazo (axilar)
Un adulto probablemente tiene fiebre cuando la temperatura medida en la boca está por encima de 99°F a 99.5°F (37.2°C a 37.5°C), según la hora del día.
Es importante resaltar que para definir la fiebre no basta con la sensación subjetiva de calor o malestar; es necesario medir la temperatura con un termómetro para confirmar que existe un aumento real.
Temperatura corporal normal
La temperatura media de una persona se encuentra alrededor de 37 °C. Se considera normal una temperatura que oscile entre los 36,5 y 37,5°C.
La temperatura normal en una persona sana suele estar entre 36 y 37,1ºC. La temperatura corporal normal varía de una persona a otra, incluso varía a lo largo del día, es decir, sigue un ritmo circadiano, esto significa que existen momentos donde la temperatura será ligeramente más elevada.
La temperatura de nuestro cuerpo varía a lo largo del día. Normalmente, por la mañana solemos tener menos temperatura, alrededor de la 06:00 horas am. A primeras horas de la mañana puedes tener medio grado menos y a última hora de la tarde podrías tener medio grado más.
La variación de la temperatura normal diaria suele ser de 0,5 °C, aunque si te estás recuperando de una enfermedad febril podría ser de 1°C. Por lo general es más alta a principios de la noche.
Otros factores que pueden afectar la temperatura corporal son:
- El ciclo menstrual de una mujer. En la segunda parte de este ciclo, su temperatura se puede elevar 1 grado Fahrenheit o más.
- La actividad física, emociones fuertes, comer, ropas gruesas, medicamentos, temperatura ambiente alta y humedad alta pueden incrementar la temperatura corporal.
La temperatura no solo varía a lo largo del día, sino que también pueden producirse pequeñas fluctuaciones según la actividad que estés realizando. Por ejemplo, la temperatura corporal suele aumentar tras la práctica de ejercicio físico, de manera que si te la tomas en ese momento tendrás una lectura alterada. Por tanto, es mejor que dejes pasar un tiempo prudencial antes de tomarte la temperatura.
La temperatura depende del lugar de medición
La temperatura corporal también varía según donde la midas. La temperatura rectal, al tomarse en una cavidad con una gran irrigación sanguínea que transporta el calor, es mayor que la axilar.
Hay que tener en cuenta que la temperatura obtenida en la boca, el recto o el oído es entre 0.3 y 0.6ºC superior a la temperatura axilar o en la frente.
La temperatura axilar incluso es menor que la temperatura interna, generalmente 1 °C por debajo, por lo que se considera una zona poco precisa. En cualquier caso, si quieres obtener resultados fiables, mide la temperatura siempre en el mismo lugar.
| Tipo de lectura | Niños | Adultos | Ancianos |
|---|---|---|---|
| Oral | 35.5 °C - 37.5 °C | 36.4 °C - 37.6 °C | 35.8 °C - 36.9 °C |
| Rectal | 36.6 °C - 38 °C | 37.0 °C - 38.1 °C | 36.2 °C - 37.3 °C |
| Axilas | 34.7 °C - 37.3 °C | 35.2 °C - 36.9 °C | 35.6 °C - 36.3 °C |
| Oídos | 36.4 °C - 38 °C | 35.9 °C - 37.6 °C | 35.8 °C - 37.5 °C |
Estas temperaturas no deben tomarse como un número absoluto sino como un promedio estadístico de lo que se considera normal en la mayoría de las personas. Para determinar si hay fiebre y problemas de salud asociados a ella, es necesario también estar atento a cualquier otro tipo de síntoma que se presente.
¿Qué es la febrícula?
El término febrícula se suele usar para referirse a las décimas de temperatura antes de que se origine la fiebre. La febrícula se produce cuando la temperatura corporal se encuentra entre los 37,1 y 37,9°C.
Por tanto, se trata de una temperatura corporal elevada que, sin llegar a ser fiebre, es una señal de aviso que indica que algo sucede en el organismo.
Por ejemplo, la febrícula es una reacción habitual del cuerpo después de algunas vacunas. En algunos casos también puede producirse por alteraciones hormonales pasajeras o por una exposición excesiva al sol.
Si el niño tiene febrícula, que es hasta los 38,1ºC, no se recomienda su tratamiento con antitérmicos, como paracetamol o ibuprofeno. Sin embargo, lo que se debe hacer es hidratarlo bien con abundante agua y mantenerlo fresco con poca ropa.
La fiebre, en cambio, es un signo de lucha más intensa del organismo, por lo que suele acompañarse de síntomas más molestos. Además del malestar, puedes experimentar dolor muscular, aumento de la frecuencia cardíaca, escalofríos, sudoración y dolor de cabeza.
Grados de fiebre
Además, la fiebre puede ser moderada (cuando se encuentra entre los 38 °C y 39 °C), o alta (a partir de los 39 °C).
Cuando la temperatura corporal se encuentra entre 38,5 y 39,4°C se considera fiebre moderada. Entre los 39,5 y 40,4°C se cataloga como fiebre alta y cuando se superan los 40,5°C se hace referencia a una fiebre muy alta.
Por encima de los 41°C se denomina hiperpirexia y puede llegar a ser peligrosa, tanto para los niños, aumentando las posibilidades de sufrir convulsiones febriles, como para los adultos, especialmente en aquellos con patologías previas.
Generalmente no ocurrirá daño cerebral a raíz de la fiebre, a menos que sea de más de 107.6°F (42ºC). La fiebre sin tratamiento causada por infección pocas veces sobrepasa los 105°F (40.6ºC), a menos que el niño tenga demasiada ropa o esté en un lugar caluroso.
Cómo medir correctamente la temperatura
En primer lugar, la fiebre se debe medir con un termómetro homologado y no con el tacto. Puede tomarse la temperatura en el recto, en la boca o en las axilas, según la edad y la cooperación del niño.
En general, el tipo de termómetro no influye en la lectura de la temperatura corporal si se ha hecho en las condiciones adecuadas. Son los aconsejados y más utilizados en la actualidad. Constan de un sensor electrónico, una pantalla de lectura de la temperatura y disponen de un aviso sonoro cuando la lectura se ha realizado.
Medición oral
Para la toma de la temperatura oral, se coloca el sensor del termómetro debajo de la lengua, se cierra la boca y se respira por la nariz. Se esperan 3 minutos o hasta que el termómetro avisa.
Medición rectal
Para la toma de la temperatura rectal (habitual en lactantes), se coloca al niño boca abajo o de lado con las rodillas dobladas, se lubrica el termómetro con vaselina y se introduce en el canal rectal 1-2cm. Se debe aguantar el termómetro todo el rato y que el niño no se mueva.
Medición en el oído
De oído o timpánicos: utilizan infrarrojos para medir la temperatura del tímpano, por lo que hay que colocarlo en el canal auditivo externo y mantenerlo hasta que el termómetro avisa, en pocos segundos.
Los tapones de cera o infecciones de oído pueden alterar la lectura.
Medición en la frente
De frente: permiten tomar la temperatura con un sensor de infrarrojos a 2-5 cm del centro de la frente, sin necesidad de contacto con el cuerpo. Se obtiene la temperatura en pocos segundos.
El sensor de infrarrojos tiene que estar limpio para que la lectura sea correcta.
Por este motivo es importante realizar un registro de la temperatura corporal en los procesos infecciosos, siendo el método más recomendable la medición axilar mediante termómetros de contacto.
¿Por qué aparece la fiebre?
Se considera fiebre cuando la temperatura corporal está más elevada de lo normal. Es un signo de que tu organismo está intentando combatir una infección o enfermedad inflamatoria.
Cuando la temperatura del cuerpo aumenta, los virus y bacterias tienen más dificultades para sobrevivir y propagarse, por lo que la fiebre forma parte de tu primera línea de defensa. La fiebre es una parte importante de las defensas del cuerpo contra la infección.
La mayoría de las bacterias y virus que causan las infecciones en las personas prosperan mejor a 98.6°F (37°C). Muchos bebés y niños presentan fiebre alta con enfermedades virales menores. Aunque la fiebre sea para nosotros un signo de que se podría estar presentando una batalla en el cuerpo, dicha fiebre está luchando a favor de la persona y no en su contra.
De hecho, por cada grado que aumente tu temperatura, el metabolismo basal se eleva un 10 % y tu organismo se vuelve más reactivo, activando el sistema inmunitario.
MSD Manuals complementa esto e indica que la fiebre se presenta cuando el termostato del cuerpo se reinicia a una temperatura más elevada, como respuesta a las infecciones.
Causas frecuentes de fiebre
Una de las principales causas de la fiebre son las infecciones por bacterias, virus u hongos. Casi cualquier infección puede causar fiebre, como las siguientes:
- Infecciones óseas (osteomielitis), apendicitis, infecciones cutáneas o celulitis y meningitis
- Infecciones respiratorias como enfermedades seudo resfriados o gripales, dolores de garganta (faringitis), infecciones del oído (otitis), infecciones sinusales (sinusitis), mononucleosis infecciosa, bronquitis, neumonía y tuberculosis
- Infecciones urinarias
- Gastroenteritis viral y gastroenteritis bacteriana
Hay muchas razones por las cuales un niño puede tener fiebre. Las más comunes son las infecciones víricas, agudas y benignas, como las respiratorias, que suelen ir a acompañadas de tos y mocos; las gastrointestinales, que cursan con vómitos, diarrea y dolor abdominal; o las urinarias, con vómitos y rechazo de alimentos.
Los trastornos inflamatorios o autoinmunitarios también pueden causar fiebres. Algunos ejemplos son:
- Artritis o enfermedades del tejido conectivo como artritis reumatoidea y lupus eritematoso sistémico
- Colitis ulcerativa y enfermedad de Crohn
- Vasculitis o periarteritis nudosa
El primer síntoma de un cáncer puede ser fiebre. Esto se da especialmente en el caso de enfermedad de Hodgkin, linfoma no Hodgkin y leucemia.
Otras posibles causas de fiebre abarcan:
- Coágulos de sangre o tromboflebitis
- Medicamentos como algunos antibióticos, antihistamínicos y anticonvulsivos
La fiebre es un aumento temporal de la temperatura del cuerpo en respuesta a alguna enfermedad o padecimiento.
Fiebre en bebés y niños
La fiebre es muy habitual durante los tres primeros años de vida y, paradójicamente, su aparición es fundamental para ayudar a fortalecer la inmunidad del niño.
Tener mucha fiebre no siempre significa “mucha enfermedad”. Puede suceder que una infección severa apenas provoque fiebre, pero un catarro, en principio inofensivo, venga acompañado de 40ºC. Por eso, lo más importante es tratar la causa que lo origina.
Un resfriado simple u otra infección viral algunas veces puede causar fiebre alta (102°F a 104°F o 38.9°C a 40°C). Esto por lo regular no significa que usted o su hijo tengan un problema serio. Es posible que algunas infecciones serias no causen fiebre o incluso que causen una temperatura corporal muy baja, sobre todo en los bebés.
La dentición puede causar un ligero aumento en la temperatura de un niño, pero no superior a 100°F (37.8°C).
La enfermedad probablemente no es seria si su hijo:
- Todavía está interesado en jugar
- Está comiendo y bebiendo bien
- Está despierto y le sonríe
- Tiene un color de piel normal
- Luce bien cuando le baja la temperatura
Qué hacer ante la fiebre
Lo primero que tienes que hacer si tienes fiebre es no ponerte nervioso, sobre todo si se trata de fiebre baja o moderada.
Como regla general, cuando la subida de la temperatura sea bien tolerada no es necesario intervenir. Si la fiebre es leve y no tiene ningún otro problema, usted no necesita tratamiento. Beba líquidos y descanse.
Tome medidas para bajar la fiebre si usted o su hijo están incómodos, vomitando, resecos (deshidratados) o no están durmiendo bien. Recuerde: la meta es bajar la fiebre, no eliminarla.
- Consumir líquidos de forma abundante, especialmente agua.
- Evitar las bebidas que puedan causar deshidratación, como el alcohol, el té y el café.
- Quite el exceso de ropa o de frazadas.
- El cuarto debe estar cómodo, no demasiado caluroso ni frío.
- Pruebe con una capa de ropa ligera y una manta liviana para dormir.
- Si el cuarto está caliente o mal ventilado, un ventilador puede ayudar.
- Un baño tibio o un baño de esponja pueden ayudar a refrescar a alguien que tiene fiebre.
Un baño tibio o un baño de esponja es especialmente eficaz después de suministrar medicamento; de lo contrario, la temperatura podría volver a subir enseguida.
No envuelva a alguien que tenga escalofríos.
No use baños fríos, hielo ni fricciones con alcohol. Estos enfrían la piel, pero con frecuencia empeoran la situación causando estremecimiento o escalofríos, lo cual eleva la temperatura central del cuerpo.
Medicamentos para bajar la fiebre
Normalmente se recurre a antitérmicos (paracetamol, ibuprofeno) para tratar la fiebre, aunque no siempre es imprescindible.
Se puede recurrir a fármacos para controlar los síntomas, siendo de elección, de no existir contraindicación médica, el paracetamol. Se trata de un medicamento antipirético, es decir un fármaco que reduce la fiebre, además de tener un efecto sobre el control del dolor.
El paracetamol (Tylenol) e ibuprofeno (Advil, Motrin) ayudan a reducir la fiebre en niños y adultos. Algunas veces, los proveedores de atención médica le aconsejan que use ambos tipos de medicamento.
Para los niños, los medicamentos antitérmicos deben utilizarse respetando la dosificación adecuada a la edad y peso y siguiendo las indicaciones del pediatra.
- Tome paracetamol cada 4 a 6 horas. Funciona bajando el termostato del cerebro.
- Tome ibuprofeno cada 6 a 8 horas.
- No utilice ibuprofeno en niños de 6 meses de edad o menos.
- El ácido acetilsalicílico (aspirin) es muy eficaz para tratar la fiebre en los adultos.
- No le dé ácido acetilsalicílico a los niños, a menos que el proveedor de su hijo le haya indicado usarlo.
- Sepa cuánto pesan usted o su hijo.
- Luego verifique siempre las instrucciones en el paquete para encontrar la dosis correcta.
En caso de niños de 3 meses de edad o menos, comuníquese con su proveedor de su hijo primero antes de administrarles medicamentos.
Cuando tiene fiebre, es decir, por encima de 38,1ºC, lo más eficaz son los medicamentos antitérmicos prescritos por el pediatra. Es imprescindible respetar la dosificación adecuada a la edad y peso del niño.
Cuándo consultar a un médico
Si la fiebre aumenta es recomendable acudir al médico para que diagnostique la causa y nos ponga un tratamiento.
En este sentido, es sumamente importante identificar la causa, y acudir al médico si la fiebre persiste más de 48 a 72 horas o si la temperatura alcanza los 39,4 °C o más.
De igual manera, se debe prestar atención a algunos síntomas preocupantes como dolor de cabeza intenso, rigidez de nuca, dificultad para respirar o sarpullido.
No olvides decirle al médico cuándo comenzó la fiebre y si tienes otros síntomas (tos, vómitos, diarrea, dificultad para respirar, sarpullidos en la piel…).
En bebés y niños
En el caso de niños y bebés, se debe ser más estricto, ya que son más vulnerables a los efectos negativos de la fiebre y las afecciones asociadas a este síntoma. Además su sintomatología puede ser inespecífica y es muy importante identificar qué causa la fiebre. Muchas veces se puede tratar de infecciones graves que requieren de atención médica inmediata.
- Tiene 3 meses de edad o menos y tiene una temperatura rectal de 100.4°F (38°C) o superior.
- Tiene de 3 a 12 meses de edad y una fiebre de 102.2°F (39°C) o superior.
- Tiene 2 años o menos y tiene una fiebre que dura más de 24 a 48 horas.
- Es mayor y tiene una fiebre durante más de 48 a 72 horas.
- Tiene una fiebre de 105°F (40.6°C) o superior, a menos que baje rápidamente con tratamiento y la persona esté cómoda.
- Tiene otros síntomas que sugieren una enfermedad que posiblemente necesite tratamiento, como dolor de garganta, de oídos o tos.
- Ha tenido fiebres de manera intermitente hasta por una semana o más, aun cuando no sean muy altas.
- Tiene una enfermedad seria, como un problema cardíaco, anemia drepanocítica, diabetes o fibrosis quística.
- Recientemente le aplicaron una vacuna.
- Tiene un nuevo sarpullido o hematomas.
- Tiene dolor al orinar.
- Tiene problema con el sistema inmunitario.
- Ha viajado recientemente a otro país.
En adultos
- Tiene una fiebre de 105°F (40.5°C) o superior, a menos que baje rápidamente con tratamiento y usted esté cómodo.
- Tiene una fiebre que se mantiene o continúa por encima de 103°F (39.4°C).
- Tiene una fiebre por más de 48 a 72 horas.
- Ha tenido fiebres intermitentes hasta por una semana o más, aun cuando no sean muy altas.
- Tiene una enfermedad seria, como un problema cardíaco, anemia drepanocítica, diabetes, fibrosis quística, EPOC u otros problemas pulmonares crónicos.
- Tiene un nuevo sarpullido o hematomas.
- Tiene dolor al orinar.
- Tiene problema con su sistema inmunitario.
- Ha viajado recientemente a otro país.
Asimismo, cualquier fiebre que aparezca luego de una cirugía debe ser motivo de consulta para descartar complicaciones o infecciones específicas.
Cuándo solicitar atención de urgencia
Llame al 911 o al número local de emergencias si usted o su hijo tienen fiebre y:
- Está llorando y no puede tranquilizarse (niños).
- No se puede despertar fácilmente o no despierta.
- Parece confundido.
- No puede caminar.
- Tiene dificultad para respirar, incluso después de que la nariz está despejada.
- Tiene las uñas, la lengua o los labios morados.
- Tiene un dolor de cabeza muy fuerte.
- Tiene rigidez de nuca.
- Se niega a mover un brazo o pierna (niños).
- Tiene una convulsión.
Convulsiones febriles
En los niños pequeños, por ejemplo, se pueden presentar convulsiones febriles acompañadas de pérdida del conocimiento, rigidez corporal y temblores en las extremidades.
Las convulsiones febriles son aquellas desencadenadas por la fiebre, por definición pueden aparecen entre los 6 meses y los 5 años de edad, siendo más frecuentes durante los primeros años de vida.
Las convulsiones febriles en realidad ocurren en algunos niños. La mayoría de ellas terminan rápidamente y no significan que el niño tenga epilepsia. Estas convulsiones tampoco causan ningún daño permanente.
En caso de presenciar un episodio, se debe mantener la calma, intentar cuantificar la duración aproximada del cuadro, colocar al enfermo de tumbado sobre uno de sus lados y retirar aquellos objetos de alrededor que pudieran provocarle una lesión accidental.
Por otro lado, no se debe intentar sujetar al enfermo durante la convulsión puesto que de intentarlo es posible que se genere alguna lesión a nivel osteoarticular.
Cómo se estudia una fiebre persistente
Las fiebres inexplicables que continúan por días o semanas se denominan fiebres de origen desconocido (FOD).
Su proveedor llevará a cabo un examen físico. Esto puede incluir una evaluación detallada de la piel, los ojos, los oídos, la nariz, la garganta, el cuello, el pecho y el abdomen para buscar la causa de la fiebre.
El tratamiento depende de la duración y la causa de la fiebre, al igual que de otros síntomas.
Se pueden realizar los siguientes exámenes:
- Estudios sanguíneos como un conteo sanguíneo completo o diferencial de glóbulos blancos.
- Análisis de orina.
- Radiografía del tórax.
La manera en la que cada enfermo vive un síntoma, como es el caso de la fiebre, es única. De la misma manera que, ante un dolor exacto, dos personas lo toleran de forma muy distinta, igual ocurre con el aumento de la temperatura corporal.
Dos personas pueden tolerar la fiebre de manera muy diferente, sin embargo, debemos guiarnos por medidas objetivas como la medición de la temperatura corporal.
