Si a tu bebé le hizo mal un colado, suspende ese alimento y observa qué síntomas presenta, cuándo comenzaron y si se repiten después de comer. Los gases, la diarrea o el vómito pueden tener distintas causas, pero la dificultad para respirar, la hinchazón de la cara o la boca, la palidez intensa, las convulsiones o la pérdida del conocimiento requieren ayuda médica inmediata.
Si sospechas una alergia a la proteína de la leche de vaca, no hagas cambios importantes en la alimentación ni una prueba de exposición por tu cuenta: consulta con el pediatra. El médico puede valorar una dieta de eliminación, pruebas cutáneas, análisis de sangre o un desafío alimentario guiado por un profesional de la salud.
Qué hacer justo después de que el colado le haya hecho mal
Lo primero es mantener la calma y observar al bebé. Anota qué colado consumió, qué cantidad tomó, a qué hora lo comió y qué síntomas aparecieron, porque estos datos pueden facilitar la valoración médica.
Comienza a llevar un diario de los problemas de tu bebé. Anota si tu pequeñito tiene síntomas durante o después de comer o en ciertos momentos del día. Registra los indicadores durante 1a 2 semanas.
Haz un seguimiento de los alimentos que consume tu bebito como leche materna, fórmula o sólidos. Toma nota si tu pequeñito se molesta cuando intentas amamantarlo u ofrecerle su biberón, o si parece desinteresado en comer incluso cuando sabes que tiene hambre.
- Suspende temporalmente el colado que parece haberle causado molestias.
- Observa si respira con normalidad y si responde como de costumbre.
- Revisa si hay vómitos, diarrea, gases, hinchazón, ronchas, eccema, tos o sibilancias.
- Anota la hora de inicio y la evolución de cada síntoma.
- Lleva tu diario a la cita con el pediatra para discutir tus preocupaciones juntos.
Si tu bebé puede alimentarse, usted puede continuar amamantándolo o dándole el biberón normalmente. Si estás amamantando, pregunta a tu médico si debes eliminar la leche de vaca de tu dieta.
No debes eliminar los lácteos de tu dieta sin hablar primero con tu médico. Si usas fórmula para bebés, tu médico puede recomendarte fórmulas hipoalergénicas adecuadas.
Señales de alerta que requieren ayuda médica inmediata
Busca ayuda médica inmediata si tu bebé tiene dificultad para respirar, parece desmayarse o tiene hinchazón alrededor de su boquita y su carita.
- Dificultad para respirar, respiración muy rápida o quejidos al respirar.
- Labios, lengua o uñas azuladas o grisáceas.
- Hinchazón alrededor de la boca, la cara o la lengua.
- Ronchas extensas acompañadas de tos, sibilancias o dificultad para respirar.
- Convulsiones o movimientos incontrolados.
- Pérdida del conocimiento o imposibilidad de despertar.
- Palidez marcada, debilidad intensa o aspecto de desmayo.
- Vómitos repetidos o abundantes.
Si tu bebé presenta alguno de estos síntomas, debe llevarlo inmediatamente al médico. Si algo en el examen causa preocupación de que haya una lesión cerebral grave, el médico podría ordenar pruebas de imágenes como una tomografía computarizada.
Qué síntomas puede causar un alimento
Los bebés que padecen alergia a la proteína de la leche de vaca pueden tener experiencias diferentes después de consumir las proteínas presentes en la leche de vaca.
Indicadores Comunes: Cólicos, heces o popós con sangre, eccema, vómitos, diarrea, gases o hinchazón; también pueden ocurrir reacciones cutáneas, tos o sibilancias.
Señales de Comportamiento: La inquietud, irritabilidad o llanto excesivo después de la alimentación podrían indicar una reacción a las proteínas de la leche de vaca. Con frecuencia, estos comportamientos aparecen poco tiempo después de la alimentación.
- Cólicos o llanto excesivo.
- Heces o popós con sangre.
- Eccema o reacciones cutáneas.
- Vómitos.
- Diarrea.
- Gases o hinchazón.
- Tos o sibilancias.
- Inquietud, irritabilidad o llanto excesivo después de la alimentación.
- Rechazo del pecho, del biberón o de los alimentos.
Algunos indicadores de la alergia a la leche de vaca, como los gases y la diarrea, son similares a los indicadores de la sensibilidad a los lácteos. Sin embargo, la alergia a la leche de vaca, la sensibilidad a los lácteos y la intolerancia a la lactosa son todas afecciones diferentes.
Alergia, sensibilidad e intolerancia no son lo mismo
Las alergias alimenticias involucran al sistema inmune; en el caso de una alergia a la leche de vaca, el sistema inmune del cuerpo desencadena una respuesta adversa a la proteína de la leche de vaca.
La intolerancia a la lactosa en bebés y la sensibilidad a la lactosa tienen que ver con la incapacidad de descomponer o digerir completamente la lactosa, un azúcar de la leche.
Si no estás segura si tu pequeñito tiene sensibilidad o CMPA (Alergia a la Proteína de la Leche de Vaca), habla con su pediatra sobre los problemas que está experimentando tu bebé.
Cómo puede confirmar el pediatra la causa
Para confirmar si tu pequeñito tiene una alergia a la leche de vaca, tu médico puede sugerir una dieta de eliminación y un desafío alimentario guiados por él o por otro profesional de la salud, como un dietista.
También se puede recomendar una prueba cutánea como un piquete o análisis de sangre para recopilar más datos sobre las respuestas inmunitarias del cuerpo.
No hagas un desafío alimentario por tu cuenta; asegúrate de consultar primero con tu médico. Tu médico puede sugerir cambios dietéticos específicos.
Si tu bebé continúa con problemas, su pediatra puede referirte a un especialista quién podrá asesorarte sobre los siguientes pasos a seguir o investigar otras alergias alimenticias.
Información útil para la consulta
- Nombre y cantidad del colado ingerido.
- Hora en que lo consumió.
- Tiempo transcurrido hasta la aparición de los síntomas.
- Vómitos, diarrea, sangre en las heces, gases o hinchazón.
- Ronchas, eccema, tos, sibilancias o cambios en la respiración.
- Cambios en el comportamiento, el sueño o la alimentación.
- Otros alimentos, fórmula o medicamentos consumidos ese día.
Prepara preguntas para tu pediatra. Lleva tu diario a la cita con el pediatra para discutir tus preocupaciones juntos.
Qué hacer si el bebé toma leche materna o fórmula
Si toma leche materna
Fragmentos de la proteína de la leche de vaca pueden pasar a la leche materna cuando la mamá consume productos lácteos. La leche materna sigue proporcionando la mejor nutrición para tu bebé, por lo que no debes dejar de amamantar.
No debes eliminar los lácteos de tu dieta sin hablar primero con tu médico.
Si toma fórmula
Cambiar a una fórmula hipoalergénica y extensamente hidrolizada, diseñada para bebés con alergia a la leche de vaca, puede ayudar. Habla con tu médico para ver si esta opción es adecuada para tu bebé.
A medida que tu bebé crezca, tu médico puede sugerirte que comiences a reintroducir alimentos elaborados con leche de vaca en la dieta de tu pequeñito. Esto siempre debe hacerse con cuidado y bajo la supervisión de un médico.
Cuándo consultar aunque no parezca una emergencia
Siempre habla con un médico si en algún momento estás preocupada por la salud de tu bebé. Si tu bebé está enfermo, es posible que llore más o que muestre un cambio en el nivel de actividad.
Si tu bebé se pone aletargado o irritable, es posible que deba llevarlo al médico. El letargo o la irritabilidad pueden ser signos de enfermedad.
Los bebés letárgicos o apáticos tienen poco o nada de energía. Duermen más de lo normal, y puede resultar difícil despertarlos para alimentarlos.
Un bebé que se vuelve muy irritable, impaciente y quisquilloso, con largos períodos de llanto, puede estar enfermo o adolorido. Si tu bebé está irritable y sigue llorando más de lo normal, llévelo al médico para que lo examine.
- Rechazo completo de alimentación por más de una toma.
- Vómitos repetidos o en proyectil.
- Diarrea abundante con signos de deshidratación leve.
- Llanto diferente al habitual, muy agudo, continuo o inconsolable.
- Somnolencia excesiva o dificultad para despertarse.
- Convulsiones o movimientos anormales.
- Erupción cutánea extensa o con fiebre.
- Dolor aparente al manipular alguna extremidad.
Cómo vigilar al bebé en casa
Si no hay señales de emergencia, observa durante las horas siguientes si el bebé recupera su comportamiento habitual, respira con normalidad, se alimenta y moja pañales como de costumbre.
Los signos de deshidratación son: sequedad de la boca, menos de seis pañales mojados por día, ojos hundidos y carentes de lágrimas, fontanela hundida y piel seca.
Si notas algún cambio inusual en su comportamiento o tienes dudas, consulta con un pediatra. Nadie conoce mejor a tu bebé que tú. Si algo te dice que algo no está bien, aunque no puedas explicarlo, busca atención médica.
Es mejor consultar de más que esperar demasiado. Los pediatras están ahí para acompañarte en esas dudas.
Qué no hacer
- No hagas un desafío alimentario por tu cuenta.
- No elimines grupos completos de alimentos de tu dieta si estás amamantando sin hablar antes con tu médico.
- No cambies la fórmula sin consultar al pediatra.
- No ignores la dificultad para respirar, la hinchazón facial, las convulsiones o la pérdida del conocimiento.
- No retrases la búsqueda de atención médica si el estado del bebé empeora.
Si en algún momento te preocupa que tu pequeñito pueda tenerla, no dudes en contactar a su pediatra.
