Vinicius está en el punto de mira, lleva años acaparando las miradas de sus rivales, y un año la de su propia afición. No hay duda de que nada tiene que ver la actitud del brasileño respecto a la pasada campaña, cuando esa relación con la hinchada se quebró por completo.
El futbolista sabe lo que ha hecho mal, sabe lo que tiene que hacer para darle la vuelta a la tortilla, pero lo está costando. Ya no vale solo con defender, con tener otra actitud, está obligado a recuperar la mejor versión atacante, volver a ser el jugador imparable que lleva varios años sin verse, y le está costando.
Una relación todavía marcada por la temporada pasada
Los aplausos vuelven al Bernabéu en cada actuación de Vinicius, pero los pitos nunca se han ido. Mucho aficionado está intentando remar en la misma dirección del brasileño, darle apoyo, mostrarle confianza, se hacen oír cada domingo en Chamartín, pero aún a un gran sector del público que le sigue culpando de todo lo que pasó la temporada pasada, del desplante a Xabi Alonso el día del Barcelona, de su constante tira y afloja en cuanto a su renovación, de sus constantes enfrentamientos con rivales y aficiones contrarias, y de no trabajar para el equipo.
La herida sigue abierta y la afición continúa dividida entre quienes valoran el cambio de actitud del brasileño y quienes consideran que todavía debe responder en el terreno de juego. La exigencia se mantiene especialmente alta porque el Bernabéu espera que sus principales figuras sean determinantes tanto en ataque como en el compromiso colectivo.
El cambio de actitud no ha resuelto todas las dudas
Mourinho parece estar sabiendo guiar al jugador, y tanto dentro, como fuera del campo, con unas palabras muy acertadas hacia el brasileño en rueda de prensa. Y él está respondiendo con actitud, con trabajo, con ayudas en defensa. Pero su nivel en ataque sigue atascado.
En el partido del Elche, y lejos del Bernabéu, el técnico portugués le sentó, porque no estaba siendo su día. La decisión reflejó que la nueva actitud del jugador no basta por sí sola para recuperar plenamente su sitio y la confianza de la afición.

Una afición blanca dividida
Por el momento, la afición blanca parece dividida, algo evidente, no hay más que ver los comicios del pasado verano, donde seis de cada diez madridistas apoyaron a Florentino Pérez, y los otros cuatro a Riquelme.
Es un dato importante, muchos de quienes critican a Vinicius, señalan de su actitud directamente al presidente, de haberlo consentido cosas que nunca se debían haber permitido, y de mirar a otro lado después de la lamentable imagen que se vio en el Clásico del Bernabéu la pasada temporada.
Un episodio que marcó el destino del Madrid ese año, donde el club, se posicionó a favor de una actitud intolerable como la del futbolista, que debió recibir un castigo, y que, por el contrario, fue el principio del fin de un Xabi Alonso que, hasta ese día, lo había ganado todo desde su llegada al Real Madrid excepto la derrota, la goleada dolorosa, en el Metropolitano.
El respaldo a Florentino y a Vinicius, bajo presión
El apoyo a Florentino Pérez está en entredicho, el apoyo a Vinicius también, y la reciente renovación del brasileño, ha elevado la exigencia a niveles pocas veces vistos en el club.
La conexión entre el jugador, la directiva y la grada se ha convertido en uno de los principales asuntos que siguen la afición y los usuarios de Twitter. Las críticas a Vinicius no se limitan a su rendimiento ofensivo, sino que también están relacionadas con su comportamiento, sus decisiones y la gestión que el club ha hecho de cada episodio.
La pitada que cambió la percepción del Bernabéu
Pocas veces se ha visto a una afición señalar de tal manera a un futbolista, la pitada que recibió la temporada pasada en cada balón que tocaba ante el Levante, el primer partido en el Bernabéu después del cese de Xabi Alonso y tras caer eliminados de la Copa del Rey ante el Albacete, es algo que jamás se había visto en la historia del club.
Esa pitada descomunal no se ha vuelto a repetir, pero los pitidos por una buena parte de la afición, nunca han vuelto a desaparecer. El ambiente ha cambiado: los aplausos aparecen cuando el brasileño muestra esfuerzo y compromiso, aunque una parte del público todavía reacciona con desaprobación cuando su rendimiento no está a la altura de las expectativas.
El reencuentro de Vinicius con la afición
Si algo quiere el Bernabéu, es ver a los jugadores implicados, sobre todo a las estrellas. Vinicius parece haber captado el mensaje, ha renovado con el club y está haciendo todo lo que puede para recuperar el cariño de los suyos.
Los aplausos crecen, la gente le reconoce ese esfuerzo, pero hace falta más, hace falta que mantenga ese trabajo y que recupere su mejor nivel individual. La afición parece dispuesta a reconocer el cambio, aunque exige continuidad y actuaciones capaces de devolver al jugador la condición de futbolista decisivo.
¡PITADA HISTÓRICA EN EL SANTIAGO BERNABÉU! Vinicius y Bellingham SEÑALADOS
La excelencia como única vía para recuperar el apoyo
El equipo se juega mucho este año, él también, y solo hay una manera de recibir el perdón de la afición más exigente del mundo, en este caso, solo se va a conformar con la excelencia.
La respuesta de Vinicius seguirá siendo observada en cada partido y comentada por la afición del Real Madrid, también en Twitter, donde el debate combina el análisis de su rendimiento, la valoración de su actitud y el cuestionamiento de las decisiones del club.