Romper la membrana para inducir el parto puede referirse a dos procedimientos distintos: el despegamiento o barrido de las membranas, que separa parcialmente el saco amniótico del cuello uterino para favorecer la liberación natural de prostaglandinas, y la ruptura artificial de membranas o amniotomía, que consiste en abrir el saco amniótico con un instrumento estéril para que salga el líquido y puedan comenzar o intensificarse las contracciones.
Ambos procedimientos deben realizarse por un médico, una matrona o una enfermera especializada, después de valorar el cuello uterino, la posición y el bienestar del bebé, la placenta y el estado general de la madre. No son métodos para intentar en casa: la inducción del parto debe estar en manos de profesionales de la medicina.
Qué significa inducir el parto
Inducir el parto (o la inducción del parto) consiste en el uso de medicamentos u otros métodos médicos para desencadenar el trabajo de parto antes de que una mujer lo comience naturalmente por sí misma. La inducción del trabajo de parto significa hacer que el útero se contraiga antes de que el trabajo de parto empiece por su cuenta.
En general, esto se hace cuando la salud de la madre o del bebé podrían estar en riesgo si continúa el embarazo. Cuando el trabajo de parto se induce por razones médicas, suele ser porque es más seguro para usted tener el bebé ahora en vez de arriesgarse a tener más problemas por continuar con el embarazo.
A medida que el fin del embarazo se acerca, normalmente, el cuello uterino se vuelve más blando (madura) y comienza a abrirse (dilata) y se afina (borra), preparándose para el trabajo de parto y el parto. Cuando el trabajo de parto no comienza naturalmente por sí mismo y el parto vaginal tiene que suceder enseguida, es posible hacer que el trabajo de parto comience artificialmente (inducido).
Cuándo pueden recomendar una inducción
Generalmente, se permite que el trabajo de parto siga su curso natural. Pero es posible que su médico sugiera una inducción si:
- Usted rompió bolsa pero aún no tiene contracciones.
- El bebé aún no nace y ya han pasado 1 o 2 semanas de la fecha probable de parto.
- Usted tiene una infección en el útero (lo cual recibe el nombre de "corioamnionitis").
- Usted tiene una afección médica (como diabetes gestacional o presión arterial elevada).
- No hay suficiente líquido amniótico.
- Existe un problema con la placenta.
- El bebé no está creciendo tal como se espera.
Otros motivos para inducir el trabajo de parto incluyen los siguientes: el trabajo de parto no empezó por su cuenta una o dos semanas después de la fecha de parto prevista; el trabajo de parto no empieza después de la ruptura de la fuente; el bebé tiene problemas, como un crecimiento deficiente; hay muy poco líquido amniótico alrededor del bebé; o hay problemas con la placenta.
También puede inducirse el parto cuando la madre presenta presión arterial alta, preeclampsia, una enfermedad renal, una enfermedad cardíaca, obesidad, enfermedad pulmonar, diabetes presente antes del embarazo o diabetes gestacional. En algunos casos, si la diabetes no está bien controlada, el parto puede programarse antes.
En España, a 1 de cada 5 embarazadas se le recomienda la inducción. La decisión no está sujeta a la comodidad del médico: cuando los riesgos de continuar el embarazo superan los beneficios para uno de los dos, se decide provocar el parto.
Inducción por ruptura de la bolsa antes del parto
La ruptura de membranas antes del parto es uno de los motivos más frecuentes de inducción. A partir de la rotura de la bolsa amniótica, aumenta el riesgo de infección, tanto para la madre como para el bebé.
Normalmente se tiende a realizar una conducta expectante las primeras 12 horas, si pasado este tiempo no se ha iniciado el proceso del parto, se recomienda iniciar la inducción. Se ha demostrado que de esta forma se reduce el riesgo de infección del bebé y es menor la tasa de ingresos en la UCI neonatal.
Existe una diferencia importante entre que la bolsa se rompa espontáneamente y que el profesional realice una amniotomía. La ruptura artificial de membranas debe hacerse solamente después de que el cuello uterino haya comenzado a abrirse y la cabeza del bebé haya descendido firmemente y esté encajada en la pelvis.
Inducción después de la fecha probable de parto
El bebé aún no nace y ya han pasado 1 o 2 semanas de la fecha probable de parto. Si pasaron 42 semanas desde el día del último período, esto se conoce como embarazo postérmino.
A partir de las 41 semanas de gestación empieza a aumentar el riesgo de complicaciones de la madre y del bebé. En algunas circunstancias este riesgo aumenta antes, como cuando la madre tiene más 40 años y/u obesidad.
Alargar el embarazo más allá de la semana 42 también puede ser arriesgado. El parto vaginal resulta más complicado debido a que el bebé es de mayor tamaño; la placenta, encargada de proporcionar alimento al bebé, se empieza a deteriorar; y el líquido amniótico puede ser demasiado escaso o contener un exceso de meconio.
Inducción electiva
A veces, una madre y su médico pueden optar por una inducción por motivos que no sean médicos. Esto se denomina "inducción por elección". Por ejemplo, si una madre tiene antecedentes de partos rápidos o vive muy lejos del hospital, podría optar por una inducción por elección si está preocupada porque tal vez no llegue a tiempo al hospital para el parto.
Antes de una inducción electiva, un profesional de atención médica se asegura de que la edad gestacional del bebé sea de, al menos, 39 semanas. En estas situaciones, su médico esperará hasta que usted esté al menos en la semana 39, porque es más seguro para su bebé.
Las personas con embarazos de bajo riesgo pueden elegir la inducción del trabajo de parto en la semana 39 o 40. Las investigaciones muestran que inducir el trabajo de parto durante este tiempo disminuye varios riesgos, incluidos la muerte fetal intraútero, dar a luz a un bebé grande y tener presión arterial alta durante el embarazo.
Es importante que tú y tu profesional de atención médica estén de acuerdo en inducir el trabajo de parto en la semana 39 o 40. La inducción del parto debe hacerse solo por razones médicas cuando existe una indicación clínica, y cualquier decisión debe personalizarse y compartirse con los padres.
Dos procedimientos diferentes: despegamiento y amniotomía
| Procedimiento | Qué se hace | Objetivo principal |
|---|---|---|
| Despegamiento o barrido de membranas | Se introduce un dedo enguantado por el cuello uterino y se separan las membranas del cuello y de la pared uterina inferior. | Estimular la liberación natural de prostaglandinas y favorecer el inicio del parto. |
| Ruptura artificial de membranas o amniotomía | Se realiza una pequeña abertura en el saco amniótico con un instrumento plástico estéril. | Permitir la salida del líquido y comenzar o acelerar las contracciones. |
La separación de membranas no equivale a romper la bolsa de aguas. La ruptura artificial de membranas es un procedimiento diferente al descementado. En el despegamiento, la bolsa suele permanecer íntegra; en la amniotomía, el profesional crea deliberadamente un orificio en el saco amniótico.

Despegamiento o barrido de las membranas
El barrido, o despegamiento, de las membranas amnióticas es una primera medida sencilla que se usa para tratar de iniciar el trabajo de parto. La maniobra de Hamilton es un método para intentar desencadenar el parto, que consiste en despegar las membranas de la bolsa de las aguas del útero a través de una exploración vaginal.
Es una técnica mediante la cual el médico o la comadrona separa las membranas que contienen el líquido amniótico del cuello del útero. Se realiza mediante un tacto vaginal. Notarás que la comadrona realiza un movimiento circular para separar las membranas.
El objetivo de la escisión de las membranas es estimular la producción de la hormona prostaglandina, que se produce naturalmente en el revestimiento del útero. El papel de la prostaglandina es estimular el útero de la madre para que comience a contraerse.
Cuando las membranas se separan del cuello del útero hay un incremento de la producción de prostaglandinas, las cuales son las responsables del acortamiento del cuello del útero. Este tipo de sustancia química ayuda a desencadenar las contracciones y el trabajo de parto.
Cuándo puede hacerse el despegamiento
A todas las mujeres que quieran y que no hayan roto aguas, siempre que las condiciones del cuello del útero lo permitan. Normalmente se hace 48 horas antes de comenzar cualquier otro método de inducción al parto.
Puede proponerse si estamos cerca de la programación de una inducción del parto, como por ejemplo, por embarazo cronológicamente prolongado. Se propone como un medio para intentar ponernos de parto antes de la inducción farmacológica.
El cuello uterino debe estar blando y ya ligeramente dilatado para poder insertar un dedo. Por tanto, para poder realizarla, debe haber dilatación del cuello del útero (al menos 1 cm).
Un cuello uterino alto y cerrado no es ideal para el desprendimiento. También aumenta la probabilidad de que la maniobra sea dolorosa, no solo incómoda.
Cómo se realiza
La matrona te explicará el procedimiento para obtener tu consentimiento. Tú y tu pareja debéis sentiros completamente informados sobre los beneficios, los riesgos y los resultados esperados de una desconexión.
Es importante ir al baño y vaciar la vejiga antes de la maniobra. La partera primero hará un examen abdominal y escuchará los latidos del corazón del bebé. Si hay alguna variación de la norma o algo incorrecto, entonces no debe realizar la desconexión.
Usando un guante, la partera o el médico inserta suavemente dos dedos en la vagina mientras pasa el dedo índice por el cuello uterino. En ese momento verifica si el cuello uterino se puede definir como "favorable", es decir, blando, comienza a dilatarse y a adelgazarse.
Luego tocará las membranas que rodean al bebé y descansará sobre el cuello uterino. En la maniobra de elevación, se estira el cuello uterino para que se abra, mientras se despegan las membranas de donde encajan alrededor del cuello uterino en la parte inferior del útero.
El objetivo de la maniobra de disección para la partera es rotar el dedo en un movimiento circular de 360 grados. Hay que tener cuidado de no romper las membranas durante la práctica de la maniobra, aunque en ocasiones esto es inevitable, sobre todo si las membranas están hinchadas y a punto de romperse espontáneamente.
Qué se siente durante y después
La separación de las membranas puede ser dolorosa, especialmente si la madre aún no está de parto. La realización de la maniobra es referida por las mujeres como molesta, más que una exploración vaginal.
El procedimiento a veces puede provocar incomodidad o un pequeño sangrado. La mayoría de las mujeres descubren que tienen un sangrado leve y un aumento del flujo vaginal después de la maniobra.
También pueden aparecer contracciones irregulares y algo de sangrado. A veces, la desconexión provoca contracciones que no terminan en trabajo de parto, pero que siguen siendo dolorosas.
Puede aparecer un manchado rosa o marrón posteriormente, debido a que el cuello del útero está muy vascularizado y al manipularlo puede que algún vaso sanguíneo se rompa, pero será un manchado menor que una regla que no debe preocuparnos.
Eficacia del despegamiento
El barrido de las membranas funciona en 1 de cada 8 mujeres. Esto significa que comienza el trabajo de parto sin la necesidad de usar oxitocina ni de romper las membranas artificialmente.
Estadísticamente, la tasa de éxito de la maniobra es de aproximadamente 24% y el trabajo de parto tiende a comenzar dentro de las próximas 48 horas. La mayoría de las mujeres darán a luz dentro de la semana posterior a la realización de la maniobra de separación.
Sin embargo, su tasa de éxito es desconocida, ya que no se han hecho muchos estudios rigurosos al respecto, pero las guías de Atención al Parto sí la recomiendan ante la posibilidad de una inducción farmacológica del parto, pero no de forma rutinaria.
Si el trabajo de parto no ha comenzado dentro de las 36 horas, se puede repetir el procedimiento. Si el escote no induce el trabajo de parto, la próxima decisión puede ser realizar un ARM y comenzar una IV de Syntocinon.
Las mujeres asignadas al azar al despegamiento de membranas pueden tener más probabilidades de experimentar inicio espontáneo del parto, pero es menos probable que experimenten inducción. Puede haber poca o ninguna diferencia entre los grupos para cesáreas y parto vaginal espontáneo.
Ruptura artificial de membranas o amniotomía
La rotura de la bolsa de agua o la fuente, lo que se conoce como amniotomía, consiste en abrir de forma controlada el saco amniótico para que salga el líquido. Para ayudar a comenzar o a acelerar el trabajo de parto, su médico podría romper su saco amniótico.
El profesional usa un pequeño gancho que parece una aguja de tejer para romper el saco amniótico que contiene a su bebé. El dispositivo puede parecerse a una aguja de crochet larga o puede ser una aguja más pequeña adherida al dedo de un guante estéril.
Cómo se realiza la amniotomía
Para romper su saco amniótico (amniotomía), su médico le inserta un dispositivo plástico estéril dentro de la vagina. El gancho se usa para tironear suavemente en el saco amniótico hasta que el saco se rompa.
La ruptura artifial de la bolsa permite que la cabeza del feto descienda más rápidamente a la pelvis. El hecho de que la cabeza del feto contacte directamente con el cuello del útero puede producir una dilatación más rápida.
Se lleva a cabo mediante un tacto vaginal utilizando un pequeño bastoncillo con lo que se produce una pequeña punción en las membranas. Este procedimiento no suele ser doloroso.
La amniotomía se realiza solo si el cuello del útero está parcialmente abierto, es decir dilatado y afinado, y si la cabeza del bebé se encuentra en lo profundo de la pelvis.
Qué se siente
La ruptura de la bolsa puede ser un poco incómoda. Es posible que sienta un tirón, seguido de un chorrito o un chorro de líquido tibio.
El procedimiento es incómodo por el propio tacto vaginal, pero la ruptura de las membranas no produce dolor. Un gran chorro de líquido suele seguir a la ruptura del saco amniótico.
Las contracciones una vez se han realizado la ruptura son algo más dolorosas, ya que la cabeza del feto se apoya directamente sobre el cuello del útero. El útero continúa produciendo líquido amniótico hasta el nacimiento del bebé, por lo que usted puede continuar sintiendo algún derrame, especialmente justo después de una contracción fuerte.
Por qué es importante la posición del bebé y del cuello uterino
Si las membranas se rompen demasiado pronto, hay riesgo de que el cordón umbilical se deslice alrededor o por debajo de la cabeza del bebé. Si el cordón queda apretado entre la cabeza del bebé y los huesos pélvicos, la irrigación de sangre al bebé podría reducirse o detenerse.
El prolapso del cordón umbilical puede causar el aplastamiento del cordón durante el parto. Si esto sucede, su bebé no recibe suficiente oxígeno, lo cual es una amenaza para la vida.
Es más probable que el prolapso suceda si su bebé tiene presentación de nalgas. Esto sucede cuando las nalgas o los pies del bebé están hacia abajo antes del nacimiento en vez de tener la cabeza hacia abajo.
La amniotomía no debe realizarse si la cabeza del bebé no está bien descendida y encajada, si el cuello uterino no está suficientemente abierto o si existe una situación que haga peligrosa la ruptura de la bolsa.
Otros métodos de inducción que pueden combinarse
Maduración del cuello uterino
La “maduración” del cuello del útero significa ablandar, afinar y preparar el cuello del útero o cérvix para el parto. Esto puede hacerse dándole a la madre una hormona llamada prostaglandina o utilizando un dispositivo mecánico.
Las prostaglandinas ayudan a madurar el cuello del útero, para posteriormente facilitar la dilatación. Pueden administrarse mediante una cinta, un gel, un supositorio vaginal, una pastilla por boca o un gel colocado suavemente dentro de la apertura del cuello uterino.
Antes y después de la administración el feto se monitoriza. Habitualmente se espera 24 horas para valorar su efecto. Si se puede iniciar cualquier otro método se sacarán las prostaglandinas y se iniciará el método que el médico considere adecuado.
El misoprostol es una pastilla que se toma por boca o se coloca en la vagina usando una dosis más baja. Usarlo para hacer madurar el cuello uterino es una práctica muy aceptada pero no indicada en la etiqueta de este medicamento.
Puede insertarse dinoprostona como un supositorio dentro de la vagina. También puede administrarse como gel que se rocía suavemente dentro de la apertura del cuello uterino.
Catéter con balón
Puede usarse una sonda con globo, como una sonda de Foley, para ayudar a que se abra el cuello uterino. Se trata de un tubo estrecho con un globo pequeño en el extremo.
El médico la inserta en el cuello uterino e infla el globo. Esto ayuda a que se abra el cuello uterino. La sonda se deja en el lugar hasta que el cuello uterino se haya abierto lo suficiente como para que el globo se caiga, aproximadamente 3 cm.
También puede introducirse en el cuello del útero una pequeña sonda con un globo en el extremo. Llenar el globo con solución salina y apoyarlo contra la parte interna del cuello del útero ayuda a que este madure.
Oxitocina intravenosa
Si todos los demás métodos no provocan contracciones regulares, el médico administrará un medicamento llamado Pitocina a través de una vía intravenosa. La Pitocina es una forma sintética de oxitocina, que es una hormona que el cuerpo libera durante el trabajo de parto para favorecer la contracción del útero.
Comienza con una pequeña dosis, que se aumenta hasta que el trabajo de parto está avanzando correctamente. Mientras se administra Pitocina, se controla atentamente tanto al bebé como al útero.
La oxitocina no es tan eficaz para que madure el cuello del útero como lo es para acelerar el trabajo de parto que ya ha comenzado. La oxitocina también se puede usar para acelerar el trabajo de parto si este es lento o se detiene.
El trabajo de parto que se induce con oxitocina suele comenzar con más fuerza y progresa más rápidamente que el trabajo de parto que comienza por sí mismo, especialmente en madres primerizas. El uso de la Pitocina suele hacer que las contracciones sean más frecuentes y regulares que en un trabajo de parto que comienza de manera natural.
Cómo se combinan los procedimientos
Si el cuello uterino está blando y se abre ligeramente, barrer las membranas o romper el saco amniótico puede comenzar o aumentar las contracciones.
Si el trabajo de parto activo ha comenzado, pero sus contracciones son débiles o irregulares o se han detenido por completo, puede realizarse una amniotomía o administrarse oxitocina.
Si el trabajo de parto todavía no progresa, puede administrarse oxitocina para hacer que el útero se contraiga. Si el trabajo de parto no progresa a pesar del barrido de las membranas, una amniotomía, oxitocina o una combinación de estas medidas, es posible que se considere un parto por cesárea.
La inducción del trabajo de parto puede llevar unas horas o unos días. Depende de cómo su cuerpo responde al tratamiento. El tiempo que demore en iniciarse el trabajo de parto dependerá de qué tan maduro está el cuello del útero al comienzo de la inducción, cómo se induce el trabajo de parto y cómo responde el cuerpo.
Qué ocurre durante la hospitalización
Para los métodos farmacológicos, la madre ingresará en la sala de partos. Mediante un tacto vaginal el médico valorará tus condiciones y decidirá cuál es el mejor método en tu caso.
La inducción del trabajo de parto se realiza por lo general en un hospital o centro de partos. Eso es porque ahí pueden vigilarte a ti y a tu bebé. Y tienes acceso a servicios de trabajo de parto y parto.
Durante y después de estos procedimientos, un miembro de tu equipo de atención médica vigila tus contracciones y el ritmo cardíaco de tu bebé. La frecuencia cardíaca fetal se controla para detectar contracciones excesivas o cambios que indiquen que el bebé no está tolerando bien la inducción.
En la mayoría de casos solo es necesario realizar un control de frecuencia fetal de forma intermitente y por tanto, si se inicia por la noche, muchas mujeres consiguen descansar. En estas horas, es posible moverse, comer, estar con la familia, utilizar el lavabo y la ducha, según el método utilizado y la situación clínica.
¿Romper la membrana duele más?
La rotura de las membranas puede causar un poco de dolor o molestias, pero solo suele demorar aproximadamente un minuto. También es posible que haya calambres intensos o pérdidas durante uno o dos días.
No hay evidencia científica que demuestre que un parto inducido con prostaglandinas sea más doloroso que el iniciado espontáneamente. La ruptura de la bolsa de aguas también puede resultar algo molesta, pero la rotura de las membranas no produce dolor por sí misma.
Las contracciones pueden sentirse más intensas después de la amniotomía porque la cabeza del bebé se apoya directamente sobre el cuello uterino. Con la oxitocina, las contracciones suelen ser más frecuentes y regulares que en los partos naturales.
El parto inducido puede durar más en la fase inicial, especialmente si el cuello uterino no está maduro. Sin embargo, una vez se inicia el trabajo de parto progresa de forma habitual.
Riesgos de romper las membranas y de inducir el parto
Infección
Existe un riesgo de infección para la madre o el bebé si las membranas permanecen desgarradas durante mucho tiempo antes de que nazca el bebé. El saco amniótico normalmente protege a su bebé y al útero de infección.
Si el parto tarda en comenzar después de la ruptura de las membranas, es más probable que se produzcan infecciones. Por eso, una vez realizada una amniotomía, se vigila la evolución del parto y el bienestar materno y fetal.
Contracciones excesivas y cambios en la frecuencia cardíaca fetal
La oxitocina y los medicamentos que maduran el cuello uterino pueden provocar contracciones de parto muy frecuentes. Eso puede reducir la frecuencia cardíaca de su bebé.
Cuando se utilizan la prostaglandina o la oxitocina, existe el riesgo de que se desarrollen contracciones anómalas. En tales casos, el médico retirará el óvulo vaginal o reducirá la dosis de oxitocina.
Su profesional monitorea cuidadosamente la frecuencia cardíaca del bebé al inducir el parto. Si le cambia la frecuencia cardíaca, el profesional puede detener o reducir la cantidad de medicamento que le está dando.
Prolapso del cordón umbilical
Si el saco amniótico se rompe, el cordón puede deslizarse hacia la vagina antes de su bebé. Eso se conoce con el nombre de prolapso del cordón umbilical.
El riesgo aumenta si la cabeza del bebé no está bien encajada o si el bebé está de nalgas o de costado. Si el cordón queda comprimido, el bebé puede no recibir suficiente oxígeno y puede ser necesaria una actuación urgente.
Inducción fallida y cesárea
Es posible que la inducción no funcione. La inducción del parto no equivale a abrir un grifo. Podría llevar mucho tiempo.
La inducción podría fallar si los métodos usados no producen el parto vaginal luego de 24 horas o más. En ese caso, se podría necesitar una cesárea.
Si lleva demasiado tiempo, o si existe un problema con la madre o el bebé, es posible que se necesite una cesárea. Si la inducción falla, es posible que lleve a otra inducción o una cesárea.
Pero la inducción no incrementa las probabilidades de que una mujer necesite una cesárea en todos los contextos. En un estudio realizado a más de 6.000 mujeres con embarazos de bajo riesgo, las mujeres a las que se indujo el parto a las 39 semanas presentaron menos complicaciones y menos porcentaje de cesárea que las que esperaron el parto espontáneo.
En mujeres sin cesárea anterior, con el balón de inducción, la tasa global de parto vaginal es del 79%, y en aquellos casos que el motivo de la inducción fue la gestación cronológicamente prolongada, del 85%.
Rotura uterina
Puede tener una ruptura uterina. Sucede cuando el útero se desgarra durante el parto. No es común que ocurra, pero puede causar sangrado grave.
El útero se desgarra a lo largo de la cicatriz de una cesárea anterior o de una cirugía importante en el útero. Si se produce la rotura uterina, se necesita una cesárea de emergencia para evitar complicaciones que pongan en riesgo la vida.
Si tuvo una cesárea con un embarazo anterior, corre más riesgo de que se produzca la ruptura uterina porque la cesárea deja una cicatriz en el útero. En algunos casos puede ser necesario extirpar el útero; este procedimiento se conoce como histerectomía.
Sangrado después del parto
Los músculos del útero podrían no contraerse tan bien después del nacimiento, lo que recibe el nombre de atonía uterina. Esto puede producir un sangrado excesivo.
Inducir el parto aumenta el riesgo de que sus músculos uterinos no se contraigan correctamente después del parto, lo que puede conducir al sangrado. Esta afección puede derivar en sangrado grave después de que el bebé nazca.
Nacimiento prematuro por una fecha mal calculada
Podría significar que el bebé nazca de forma prematura si hubo un error en el cálculo de la fecha probable de parto. A veces es difícil saber exactamente cuándo quedó embarazada.
Los bebés que nacen de forma prematura pueden tener problemas para alimentarse, respirar o mantener la temperatura corporal. También pueden presentar ictericia y dificultades para alimentarse, respirar y mantener la temperatura corporal.
Si su embarazo es sano, espere a que el trabajo de parto comience por sí solo. Si debe programar una inducción por razones médicas, pregunte al profesional si puede esperar al menos hasta las 39 semanas, siempre que esperar sea seguro.
Cuándo puede no ser segura la inducción
La inducción no es una opción para todos los embarazos. Tal vez no sea segura para las mujeres que han tenido un cierto tipo de cesárea en el pasado.
La inducción podría no ser una opción si tuviste una cesárea previa con corte vertical, que se conoce como incisión clásica, o una cirugía mayor de útero.
Tampoco se realizará en mujeres cuyos bebés o placenta estén ubicados de cierta manera dentro del útero. Puede no ser adecuada si la placenta está bloqueando el cuello del útero, si el cordón umbilical cae por delante del bebé, si los glúteos del bebé salen primero, si está de costado o si existe una infección activa por herpes genital.
La separación de membranas está contraindicada si la inserción de la placenta es previa. Tampoco se recomienda realizar tactos vaginales al final de la gestación salvo que haya contracciones uterinas dolorosas, intensas, regulares y frecuentes.
Qué no debe hacerse en casa
Es posible que haya escuchado historias sobre maneras de inducir el parto en el hogar, como el uso de aceite de castor. No es seguro intentar comenzar el trabajo de parto de manera artificial por su cuenta con aceite de castor, que le puede causar náuseas, diarrea y deshidratación.
Las hierbas y los suplementos de hierbas para inducir el parto pueden ser nocivos. La estimulación de los senos puede causar contracciones uterinas porque libera oxitocina, pero algunos estudios sugieren que el bebé podría tener frecuencia cardíaca anormal después de la estimulación de los senos.
Algunas mujeres sienten que tener relaciones sexuales en las etapas finales del embarazo puede inducir el trabajo de parto, pero aún no existen pruebas reales que lo demuestren.
Hable con su médico antes de hacer algo para intentar favorecer la llegada de su pequeño. Lo mejor es dejar la inducción del parto en manos de profesionales médicos.
Preguntas importantes antes de aceptar una inducción
- ¿Cuál es la razón médica concreta para inducir el parto?
- ¿Qué riesgos existen si se espera?
- ¿El cuello uterino está maduro y favorable?
- ¿Qué método se propone primero y por qué?
- ¿La bolsa amniótica está íntegra?
- ¿La cabeza del bebé está encajada en la pelvis?
- ¿Cómo se vigilarán las contracciones y la frecuencia cardíaca fetal?
- ¿Qué ocurrirá si el método no funciona?
- ¿Qué opciones de analgesia estarán disponibles?
- ¿La inducción puede esperar hasta al menos las 39 semanas si no existe una urgencia?
La inducción del parto debe personalizarse según la edad gestacional, la salud de la madre, la salud del bebé, el peso estimado, el tamaño y la posición del bebé, el estado del cuello uterino, la ubicación de la placenta y si existe una cicatriz uterina previa.