River Plate juega como visitante en La Bombonera, el estadio de Boca Juniors, en un escenario donde la acústica, la cercanía de las tribunas y la intensidad de los hinchas convierten cada superclásico en una experiencia especialmente exigente. Aunque River no es local allí, varios de sus futbolistas ya saben lo que es marcar en la cancha de Boca y buscarán aprovechar esos recuerdos para romper una racha adversa como visitante.
Por más que los protagonistas se muestren tranquilos hacia afuera, siempre en la previa del superclásico los nervios y la ansiedad se hacen presente tanto en los jugadores como en los hinchas. Y es en River donde además se vive una semana especial, ya que la racha de una victoria sobre 14 partidos como visitante incomoda y mucho.

La Bombonera, un estadio que parece tener vida propia
Es alma y corazón de Boca juniors. Allí arranca la final de la Copa Libertadores. Cuando el estadio La Bombonera está lleno, no solo se sacude, sino que suena como si tuviera vida propia, como si fuera un solo y poderoso pálpito: es un ¡tun, tun, tun! ensordecedor y constante que se escucha cuando los pies golpean en las gradas, los bombos retumban y las gargantas hacen música.
Las tribunas, tan apretadas como si quisieran abrazarse, se mueven a un ritmo que es cardiaco. Por eso, los hinchas de Boca Juniors aseguran que su estadio, no tiembla, sino que late: ¡tun, tun, tun! En ese templo -como lo bautizó Diego Maradona- las gradas empinadas parecen paredes con sillas que nadie usa.
Desde allí los fervorosos, de pie, miran hacia abajo como si lo hicieran desde un balcón. Porque en La Bombonera se percibe la sensación de que esas tribunas se van a caer encima de la cancha cada que hay un gol de Boca, el dueño de este recinto sagrado, o cuando juega la selección, el único huésped autorizado.
El exjugador de River Plate Hernán Crespo dijo que si La Bombonera tiembla es porque esta mal hecha. Pero hace unos años aseguró: “Cuando dicen que tiembla, es verdad. Yo sentí que mis piernas temblaban. Es la gente. Es muy fuerte”, dijo.
La presión de las tribunas sobre el visitante
En ese estadio, la pesada atmósfera se pone la camiseta ‘10’, aunque es La 12. Así se llama la barra brava de Boca. Y es el único 12 que no es suplente. Los argentinos, sin distinción, son ese futbolista adicional cuando juega allí la selección, que de vez en cuando acude, como recurso desesperado, a la mística de La Bombonera.
En La Bombonera no existe el silencio. Los argentinos dicen que allí la acústica es diferente de la de cualquier otro estadio. Presumen que la algarabía que emana de sus tribunas es capaz de aturdir a los rivales y envalentonar a los jugadores propios.
No es un factor comprobable; algunos xeneizes argumentan que tiene que ver con la estructura que atrapa el sonido. “La Bombonera es única en el mundo. No hay otro estadio que tenga esa acústica. Yo jugué más de 30 partidos en la cancha de River, y no sentís al público. En Boca sentís la presión de la hinchada. Es una cosa muy linda”, dijo hace unos años Antonio Rattin, histórico capitán de Boca de la década del 70 y exjugador de la selección.
Pero Óscar Córdoba, arquero colombiano que ganó dos veces la Copa Libertadores con Boca (2000 y 2001), advierte que la magia de La Bombonera no es solo la estructura, es algo más fuerte y que no le garantiza nada a Argentina.
“Es una cancha muy especial, pero lo que la hace especial no es la cancha, sino la gente de Boca. Allí pueden jugar River, Huracán, Racing, y no va a ser lo mismo. Con la selección va a ser igual. Boca es un sentimiento, y eso es lo que la gente no entiende. Cuando recibes un gol la gente te alienta, y si recibes otro, más duro lo hacen. Ese es el secreto de La Bombonera”, dice.
Un escenario diferente al Monumental
La Bombonera no es como el Allianz Arena, del Bayern Múnich, o el Santiago Bernabéu, del Real Madrid. De hecho, no se parece ni al Monumental de River, donde la Selección Argentina suele jugar como local.
La Bombonera es diferente, es un estadio que, aunque tenga en su interior un museo con toda la historia del club y una tribuna con palcos de lujo -donde aparece de vez en cuando el propio Maradona-, está hecho para la batalla.
Sus calles aledañas ya despiertan esa sensación hostil, con las consignas de Boca en las paredes, con el colorido xeneize que demarca el territorio de La Boca. Allí, los guerreros se ven en cada acera, vigilantes. Y los visitantes no se atreven a entrar sin escolta policial.
La Boca es un territorio que parece más protegido que la Casa Rosada (casa presidencial). El camino flanqueado por boquenses lo lleva a uno directo a la boca del lobo; esa estructura enorme para ese barrio chico.
La historia y la estructura de La Bombonera
Allí, las tribunas pegadas a la cancha se juntan como si quisieran proteger el pasto del sol y la lluvia, y para no estorbar al vecindario de La Boca. Así nació La Bombonera, en 1938, en 21.147 metros cuadrados.
Un área inferior para un estadio que alberga un monstruo de 49.000 cabezas, como lo llamó Pelé. Estar adentro es adherirse a la bestia o luchar contra ella.
“No me canso de maravillarme: vas por unos pasillos de mierda, con olor a meo, sucios y oscuros, y de pronto entrás a esa explosión multicolor de gritos y de tensión increíbles”; así la describe el escritor argentino Martín Caparrós, que se adhirió hace mucho a esa bestia.
Cuando uno hace un tour por La Bombonera, el guía de turno se encarga de mantener viva la leyenda. Dice, y cuando lo hace pone la voz baja y misteriosa, como si fuera a revelar un secreto, que debajo de la tribuna norte, la de La 12, queda el camerino visitante.
“¡Salten!”, ordena. Y el ruido de los pies obedientes suena como una metralleta. Como si se fuera a abrir el suelo. “Imagínense al rival debajo, antes del partido!”, agrega, y suelta la risita llena de picardía, la de los boquenses orgullosos de su fortín.
River como visitante en La Bombonera
Claro que en Núñez de todas formas confían en volver a festejar en esa condición justo en la Bombonera y, por qué no, con gol de alguno de los cinco jugadores que ya saben lo que es convertir de visitante en un superclásico.
Y es que River confiará para el partido de este domingo a las 14 -que ya tiene designado a Andrés Merlos como árbitro principal- en algunos jugadores que ya dejaron gratos recuerdos frente a Boca como lo son Ramiro Funes Mori, el Pity Martínez y Manu Lanzini.
Además Agustín Palavecino también logró meter su gol en la Bombonera, pero hay un goleador inesperado que buscará volver a repetir en La Boca: Milton Casco.
Los jugadores de River que marcaron ante Boca
| Jugador | Recuerdo en La Bombonera |
|---|---|
| Milton Casco | Convirtió ante Boca con la camiseta de Newell´s en la primera fecha del Torneo Inicial 2013. |
| Agustín Palavecino | Puso el empate por la fecha interzonal de la Copa LPF 2021. |
| Manu Lanzini | Hizo goles en 2013 y 2014, entre ellos el gol más rápido en la historia de los superclásicos. |
| El Pity Martínez | Marcó en 2017 y 2018, con dos voleas prácticamente idénticas. |
| Ramiro Funes Mori | Es recordado por el “Ramirazo” del Torneo Final 2014. |
Casco y Palavecino, los goleadores inesperados
Casco y Palavecino, del goleador inesperado al último del plantel en festejar en la Bombonera El lateral convirtió un sólo gol ante Boca y es el único de estos cinco que no lo hizo con la camiseta de River.
El entrerriano festejó con la camiseta de Newell´s en la primera fecha del Torneo Inicial 2013, marcando el 1-1 parcial de lo que terminaría siendo triunfo del conjunto del Tata Martino 3-2, en lo que fue un gran arranque de una campaña en la que terminó festejando el campeonato.
Ahora, buscará repetir 10 años después, pero en un superclásico que será muy importante para el equipo de Martín Demichelis. Por otra parte, el jugador que le convirtió a Boca hace menos tiempo de visitante es Agustín Palavecino.
El volante puso el empate por la fecha interzonal de la Copa LPF 2021, que sirvió para fijar el 1-1 final en el primer superclásico que disputó. El lateral le convirtió al Xeneize en el 2013 cuando jugaba para Newell´s.
Funes Mori, Lanzini y el Pity Martínez
Funes Mori, Lanzini y el Pity, los que quieren repetir Por otro lado, Lanzini y el Pity buscarán repetir en una cancha en la que tienen buenos recuerdos.
Y es que en los casos de los dos volantes ofensivos, ambos festejaron por duplicado en la Bombonera y seguramente tendrán la misma ilusión que todos los hinchas de River depositan en ellos, aferrándose a los gratos recuerdos que dejaron.
Manu hizo goles en el 2013 y 2014, entre ellos el gol más rápido en la historia de los superclásicos y el Pity aquellas dos voleas prácticamente idénticas en el 2017 y 2018, el último Súper que ganó River de visitante.
Y además de ellos dos también está Funes Mori, quien viene siendo titular y, en caso de que el deté decida que vaya desde el arranque, también soñará con acaso repetir el Ramirazo del Torneo Final 2014, que sirvió para encaminarse a aquel título que River ganó de la mano de Ramón Díaz.
Ahora, junto a Lanzini -quien dio la asistencia en ese córner- intentará repetir la secuencia en la Bombonera nueve años después.
🎥 10 GOLES INOLVIDABLES DE RIVER A BOCA EN LA BOMBONERA ⚽️ 🐓 ⚪️🔴⚪️
La selección argentina y el peso simbólico del estadio
Argentina ya ha acudido a ese templo de Boca para refugiarse de las derrotas. De 29 encuentros, ganó 19, empató 8 y cayó en dos. Quizá piensan que jugando allí se disimulan los errores. Si Argentina no encuentra la luz al final del túnel, al menos desorienta al rival.
Pero en ese estadio quedó fuera del Mundial de México 70, luego de empatar 2-2 contra Perú. Aquella vez el autor de los goles peruanos fue Oswaldo ‘Cachito’ Ramírez, quien hoy, con 70 años, desafía otra vez a La Bombonera.
“¡Ese escenario es mudo! -afirmó antes del juego entre argentios y peruanos de la pasada eliminatoria-. El escenario no juega. En la cancha son 11 contra 11, y punto”.
El superclásico y la revancha de River
Así, si bien River viene dejando muchas dudas jugando de visitante, tiene motivos para aferrarse a la idea de cortar la racha en el Súper, porque los clásicos se abstraen del contexto y porque además cuenta con cinco jugadores que ya saben lo que es festejar en la cancha de Boca.
No es difícil imaginar a La Bombonera en la final de la Copa Libertadores: el ¡tun, tun, tun!, la algarabía infernal, los papelitos en el viento, Boca protegido con el escudo del mítico estadio, y del otro lado River, aguantando con su armadura de banda cruzada, esperando la revancha en su fortin.