Qué pasa si tiro el líquido refrigerante al aire libre

Tirar el líquido refrigerante al aire libre puede contaminar el suelo y el agua, además de poner en riesgo a animales, plantas y personas. El líquido refrigerante, también conocido como anticongelante, no es simplemente un líquido más en el motor de tu coche, sino que es un componente esencial que regula la temperatura del motor y garantiza su rendimiento.

Cuando se dice que un coche pierde agua, en realidad hay que renombrar correctamente este líquido: los vehículos no llevan agua como tal, sino líquido refrigerante o anticongelante. El anticongelante es una solución diseñada específicamente para regular la temperatura del motor en un vehículo.

Contaminación ambiental por líquido refrigerante

Por qué el refrigerante no debe tirarse al aire libre

El líquido refrigerante es esencial para el motor del coche y no debe ignorarse. De hecho, no solo se encarga de refrigerar el motor (y evitar problemas serios como un gripado de motor) sino que también lo protege de la corrosión, evitando que aparezcan formaciones calcáreas.

El refrigerante puede ser verde, naranja, amarillo, rosa, azul o morado, dependiendo del fabricante y la formulación. Su color no significa que sea inocuo ni que pueda desecharse junto con el agua, sobre el suelo o en una alcantarilla.

El líquido refrigerante usado puede contener sustancias contaminantes y residuos procedentes del sistema de refrigeración, como partículas de óxido y sedimentos. Estas sustancias pueden acumularse en el interior de los estrechos tubos del radiador de tu vehículo.

Por esta razón, tirar el refrigerante al aire libre puede deteriorar el suelo y favorecer la contaminación de las aguas superficiales o subterráneas. El vertido también puede convertirse en un riesgo para animales que entren en contacto con el líquido.

Qué consecuencias puede tener un vertido de refrigerante

Contaminación del suelo y del agua

Cuando el líquido se vierte sobre el terreno, puede penetrar en el suelo y desplazarse con el agua de lluvia. Si alcanza desagües, arroyos, ríos o aguas subterráneas, la contaminación puede extenderse más allá del lugar donde se produjo el vertido.

El refrigerante tampoco debe vaciarse en el fregadero, el inodoro, una alcantarilla ni ningún otro desagüe. Aunque el líquido desaparezca visualmente, puede terminar en el sistema de aguas residuales o en el medio natural.

Riesgo para animales y personas

El olor dulce o característico que puede indicar una fuga de anticongelante también puede atraer a animales. Por eso, un charco de refrigerante abandonado en la calle, el garaje o el jardín debe tratarse como un residuo peligroso y retirarse con rapidez.

Los niños y los animales domésticos tampoco deben acercarse al líquido derramado. El área debe mantenerse aislada hasta recogerlo y limpiarla correctamente.

Daños en plantas y superficies

Un vertido sobre césped, tierra o plantas puede dañar la vegetación y alterar las condiciones del suelo. Además, el refrigerante puede dejar manchas y residuos en pavimentos, garajes y otras superficies.

Qué hacer si se derrama refrigerante

  1. Evita tocar el líquido directamente y mantén alejados a los niños y animales.

  2. Impide que el refrigerante llegue a desagües, alcantarillas, cursos de agua o zonas ajardinadas.

  3. Recoge el líquido con material absorbente adecuado.

  4. Deposita el material utilizado para la absorción en un recipiente cerrado y correctamente identificado.

  5. Limpia la superficie siguiendo las indicaciones aplicables a este tipo de residuo.

  6. Consulta con un punto de recogida autorizado o un taller sobre la entrega del refrigerante usado.

Si el derrame es grande, ha llegado al suelo, a una alcantarilla o a una fuente de agua, no conviene intentar ocultarlo ni diluirlo con más agua. Es importante solicitar orientación a los servicios municipales o ambientales correspondientes.

Dónde llevar el refrigerante usado

El refrigerante retirado del vehículo debe conservarse en un recipiente cerrado y entregarse en un punto autorizado para la recogida de residuos peligrosos, un taller o una instalación que gestione este tipo de productos.

No lo mezcles con aceite usado, combustible, líquido limpiaparabrisas ni otros productos. Mantener cada residuo separado facilita su gestión y evita reacciones o problemas durante el transporte y el tratamiento.

El envase debe permanecer cerrado, estable y protegido de golpes. No utilices recipientes destinados a bebidas o alimentos, aunque estén limpios, porque podrían confundirse con líquidos de consumo.

Por qué puede salir refrigerante del coche

Las pérdidas de líquido refrigerante se producen siempre porque el circuito tiene una fuga o bien se afloja alguna mangueta o conexión.

Después de una parada larga, queda un charco bajo el vehículo. En todos estos casos, se suele generar un rastro en forma de gotas en el suelo, manchas secas o un olor dulce.

Fallo en la tapa del depósito

Fallo en el mecanismo limitador de la tapa del depósito: es el motivo más común, que la tapa pierda su capacidad de presión y el líquido se evapora al ganar temperatura. La solución es sencilla, cambiar la tapa.

Fugas en manguitos y abrazaderas

Fugas en manguitos o abrazaderas: Son comunes y fáciles de arreglar… una vez que se da con ellas, ya que la fugas se producen en caliente, es más sencillo perder un vapor que un líquido.

En caso de que la manguera esté rota, por la mordedura de algún animal, por ejemplo, resulta más fácil encontrarlas.

Problemas en la junta de culata

La junta de culata sella la culata y el bloque del motor, por lo que si se daña o se deteriora, puede provocar una fuga de líquido anticongelante hacia el interior del mismo o hacia el exterior.

Junta de culata defectuosa. En este caso es una pérdida sin fuga, ya que el líquido refrigerante llega a los cilindros.

Una pérdida gradual de refrigerante sin charcos visibles puede indicar una fuga interna, como una junta de culata defectuosa, una junta del colector de admisión o un radiador de calefacción.

Fugas en la cámara de combustión

Fugas en la cámara de combustión: Más concretamente, en el cárter del motor, debido a que la junta está en mal estado o hay grietas en el propio cárter.

Si los gases de combustión se filtran en el sistema de refrigeración de tu vehículo, tu depósito de refrigerante puede desbordarse.

Las fugas de gases de combustión pueden producirse por una junta de culata quemada o un bloque motor agrietado. Si tu vehículo tiene una junta de culata quemada o un bloque motor agrietado, los gases de combustión pueden escapar de la cámara de combustión y pasar al sistema de refrigeración.

Radiador obstruido

Incluso si tu vehículo no sufre de un termostato atascado o una fuga de gases de combustión, podría tener el radiador obstruido.

El radiador es, posiblemente, la pieza más importante del sistema de refrigeración de tu vehículo. A medida que el refrigerante fluye a través de él, se liberará calor.

Los radiadores pueden obstruirse. Partículas de óxido y sedimentos, por ejemplo, pueden acumularse en el interior de los estrechos tubos del radiador de tu vehículo. Las obstrucciones como esta crearán entonces una acumulación de refrigerante.

Qué ocurre si el coche circula con poco refrigerante

Cuando hay una fuga en el sistema de enfriamiento y se reduce el nivel de refrigerante, el motor corre el riesgo de sobrecalentarse.

Un motor que funciona demasiado caliente puede experimentar una reducción en la potencia, una mayor resistencia al avance y un aumento en el consumo de combustible.

Las fugas pueden comprometer la integridad de componentes clave como el radiador, las mangueras, las conexiones y la bomba de agua.

El aire en el sistema también puede generar cavitación en la bomba de agua, un fenómeno que provoca la formación de microburbujas de vapor que colapsan con fuerza sobre las palas de la bomba.

El sobrecalentamiento también afecta la junta de culata, que es responsable de sellar la cámara de combustión e impedir fugas de aceite y líquido refrigerante.

El componente puede quemarse, agrietarse o perder el sellado, permitiendo la mezcla de aceite y fluido refrigerante.

En casos más extremos, la temperatura elevada puede causar el derretimiento o deformación de piezas internas, requiriendo una reparación más costosa y compleja.

Si la pérdida de líquido refrigerante es pequeña, rellena el líquido que falta y acude al taller.

Si es muy grande, no te arriesgues a moverlo, pues se puede sobrecalentar el motor y acabar deformando componentes claves al no poder disiparse el calor.

Lo mejor es evitar conducir el vehículo hasta que hayas identificado la causa.

Cómo comprobar el nivel de refrigerante

El líquido refrigerante se encuentra en un depósito, generalmente de plástico transparente para poder ver fácilmente su nivel.

Comprobar el nivel de líquido refrigerante es muy sencillo. Basta con levantar el capó y mirar si el líquido se encuentra entre las marcas de mínimo y máximo que se indican.

Si algún día ves que se encuentra por debajo del nivel mínimo, la primera medida que has de tomar es rellenar el depósito de expansión con el líquido refrigerante adecuado, siempre en frío, para evitar sustos y mediciones erróneas pues el refrigerante caliente se dilata.

Luego toca comprobar, después de conducir y con el coche en un lugar llano, si ha vuelto a bajar.

En cuanto el líquido refrigerante desciende por debajo de la marca de mínimo en el depósito, se debería encender el testigo.

Depósito de expansión del refrigerante

Cómo reconocer una fuga de refrigerante

  • Área bajo el vehículo: Observa si hay manchas o charcos de líquido anticongelante debajo del motor o del radiador y presta atención a cualquier olor dulce o característico que pueda indicar una fuga de anticongelante.

  • Nivel del líquido: Verifica regularmente el nivel de anticongelante en el depósito de expansión del motor. Si es bajo, comprueba visualmente el área del motor y del radiador en busca de signos de fugas.

  • Testigos en el cuadro de mandos: Presta atención a cualquier luz de advertencia que se encienda en el tablero, como la de temperatura del motor.

  • Humo blanco: Humo blanco, muy denso: Es uno de los colores del humo de escape más temidos.

  • Humedad en el motor: Signos de humedad en el motor.

Si se ilumina el testigo de temperatura del motor, detén el vehículo de inmediato y revisa el nivel de líquido en el depósito de expansión.

No confundas el refrigerante con otros líquidos

Un coche puede perder agua sin calentarse por causas normales como la condensación del aire acondicionado o el escape, pero también por fugas en el sistema de refrigeración o el limpiaparabrisas.

Es común que el sistema del aire acondicionado genere agua por condensación. El circuito de A/C utiliza un refrigerante (gas) que pasa por varios elementos.

A partir de aquí, el agua que va goteando se queda en una bandeja sobre el evaporador y luego sale al exterior por un tubo de drenaje.

Con el rocío de la mañana, sobre todo en invierno, es normal que se acumule agua en el tubo de escape.

El coche aquí no es que pierda agua, sino que está cayendo ese rocío acumulado durante toda la noche.

Otra razón por la que puede haber pérdida de agua y veas unas gotas en el suelo es porque el circuito del limpiaparabrisas está perdiendo líquido.

El depósito suele estar junto al paso de rueda o en la parte frontal, junto al paragolpes.

Puede suceder que en una maniobra de aparcamiento golpees con demasiada contundencia tu paragolpes contra otro vehículo y llegues a dañar el depósito del limpiaparabrisas.

Qué refrigerante utilizar

Ahora que ya aprendiste cómo purgar el aire del sistema de refrigeración, es importante asegurarte de que el líquido usado en el radiador sea el correcto.

Usar un aditivo inadecuado o mezclarlo incorrectamente provoca óxido, obstrucciones y reduce la eficiencia del sistema de refrigeración.

Los intervalos de servicio del refrigerante varían según el vehículo y el tipo de refrigerante.

Algunos fabricantes recomiendan el reemplazo cada 30.000 millas, mientras que otros especifican intervalos de 100.000 millas o más.

De ahí que, aunque no haya pérdidas, convenga cambiarlo cada cierto tiempo.

Qué hacer ante una pérdida de refrigerante

  1. Detén el vehículo si aparece el testigo de temperatura, observas una pérdida importante o el motor se sobrecalienta.

  2. No abras el depósito cuando el motor esté caliente, porque el refrigerante se dilata y el sistema puede estar bajo presión.

  3. Espera a que el motor se enfríe y comprueba el nivel entre las marcas de mínimo y máximo.

  4. Si la pérdida es pequeña, rellena el líquido que falta con el refrigerante adecuado.

  5. Comprueba si el nivel vuelve a bajar después de conducir y con el coche en un lugar llano.

  6. Acude al taller para identificar y reparar el origen de la fuga.

  7. Si la pérdida es muy grande, no te arriesgues a moverlo y busca asistencia mecánica.

Como regla general, cualquier pérdida de líquido refrigerante debe y reparada lo antes posible para evitar problemas mayores en el futuro.

Con ello, es recomendable evitar conducir el vehículo si hay una pérdida de anticongelante y buscar asistencia mecánica para resolver el problema de manera adecuada antes de seguir usando el automóvil.

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