Qué fue la Primera Junta de Gobierno de Chile

La Primera Junta de Gobierno de Chile fue el primer ensayo de autogobierno del país y la primera forma de autonomía administrativa respecto de la Corona española. Fue creada el 18 de septiembre de 1810 por un Cabildo Abierto reunido en Santiago, después de la captura del rey Fernando VII por Napoleón Bonaparte y de la crisis de la monarquía española.

La Junta asumió el gobierno de la Capitanía General de Chile hasta el 4 de julio de 1811, fecha de instauración del primer Congreso Nacional. Aunque sus integrantes juraron fidelidad a Fernando VII y afirmaron gobernar en su nombre, su instalación permitió que los criollos ejercieran directamente el poder político y marcó el comienzo del proceso de independencia de Chile.

Primera Junta de Gobierno de Chile 1810

Cuándo se formó y cuánto tiempo gobernó

La Primera Junta Nacional de Gobierno fue realizada el 18 de septiembre de 1810. Este período abarca desde el 18 de septiembre de 1810, fecha de instalación de la Primera Junta de Gobierno, hasta la instauración del primer Congreso Nacional, el 4 de julio de 1811.

La Junta asumió el gobierno del país desde el 18 de septiembre de 1810 hasta el 4 de julio de 1811. Fue la primera forma de autogobierno que hubo en Chile.

Por qué se creó la Primera Junta

La Primera Junta de Gobierno fue el resultado de una serie de acontecimientos que sacudieron el mundo a fines del siglo XVIII y principios del XIX. Por un lado, la Revolución Francesa de 1789, que proclamó los ideales de libertad, igualdad y fraternidad en un contexto de emergencia de la clase burguesa en Europa, y que desafió el orden monárquico y feudal.

Por otro lado, la invasión napoleónica a España en 1808, que provocó la crisis de la monarquía española y el surgimiento de juntas locales que se autonombraron representantes del rey cautivo Fernando VII. Todo esto, a su vez confluyó con las luchas de independentistas como Francisco Miranda, y que también tenían su antecedente en las decenas de grandes rebeliones indígenas anticoloniales.

Los principios libertarios de la Revolución Francesa y la independencia de Estados Unidos, ocurridas a fines del siglo XVIII, fueron un importante estímulo para el sector progresista de las colonias españolas en América. No deseaban seguir dependiendo de una Corona que desconocía los problemas y la realidad local y cuyos representantes gobernaban casi de manera autónoma, ya que las órdenes reales tardaban meses en llegar.

La crisis de la monarquía española

En mayo de 1808, la invasión francesa al territorio español, generó la imposición, por parte de Napoleón Bonaparte, de un reemplazante al rey español Fernando VII, quien tuvo que abdicar, quedando la plaza real en poder de su hermano José Bonaparte.

En 1808 Napoleón Bonaparte invadió España y tomó cautivo al rey Fernando VII, poniendo en su lugar a José Bonaparte, conocido como “Pepe Botella”. Para resistir a los franceses fue organizada en España una Junta Central con asiento en Sevilla, posteriormente reemplazada por el “Consejo de Regencia”, que tenía entre sus funciones gobernar a las colonias americanas.

Esta intervención extranjera, motivó a que se planteara un cuestionamiento a la soberanía del nuevo monarca sobre sus territorios y súbditos, entre los que se incluía América y ciertamente Chile. La reacción inmediata de la población chilena a las noticias de la Metrópoli fue de absoluta lealtad hacia el monarca preso.

Durante la ausencia del Rey, el pueblo español asumió la tesis que señalaba que “la soberanía volvía al pueblo”, por lo que el poder sería depositado en juntas locales y regionales, organizadas en la Junta Suprema Central, en Sevilla, y en el Consejo de Regencia, en la ciudad de Cádiz.

La idea de la retroversión de la soberanía

Los criollos chilenos se sumaron a la tesis española que planteaba que sin la presencia del rey “la soberanía volvía al pueblo”. Así lo hicieron los hispanos a través de juntas locales y regionales, organizadas en la Junta Suprema Central, en Sevilla, y en el Consejo de Regencia, en la ciudad de Cádiz.

La “lealtad” de las colonias estaba ligada por lo general a la persona del rey y no necesariamente a las instituciones españolas. Cuando el rey fue capturado, algunos habitantes de las colonias creían que la soberanía debía revertirse formando sus propios gobiernos autónomos, sin embargo, la idea de la independencia como tal aún era minoritaria en los círculos de poder criollos, por lo cual se integró la formalidad de hacer estos gobiernos autónomos en nombre del rey cautivo y hasta su liberación.

Por un lado, estaban los realistas, quienes reconocían la soberanía de las instituciones españolas en reemplazo del rey y condenaban todo intento de formar un gobierno autónomo, aunque fuese en su nombre. Por otro lado, estaban los patriotas, quienes aún siendo fieles al monarca, creían en la retroversión hacia el pueblo de la soberanía regia, admitiendo la necesidad de formar una junta de gobierno propia.

Antecedentes políticos en Chile

En Chile, la Junta Central española es reconocida, si bien ya comienzan las primeras divisiones entre españoles y criollos. Estas diferencias se agudizan con la deposición del gobernador Francisco García Carrasco (1808-1810) y su reemplazo por el Conde de la Conquista Mateo de Toro y Zambrano, destacado representante de la aristocracia local, el 16 de julio de 1810.

En 1808 murió el gobernador de Chile Luis Muñoz de Guzmán, y en su reemplazo se designó a Francisco García Carrasco, quien, por sus medidas, se ganó la oposición de la Real Audiencia (tribunal de justicia) y el Cabildo de Santiago (similar a una municipalidad).

La orden que más conmocionó a la aristocracia santiaguina fue el apresamiento de tres de sus más distinguidos miembros, Juan Antonio de Ovalle, José Antonio Rojas y Bernardo Vera y Pintado, acusados de sedición. Temiendo un motín, la Real Audiencia solicitó la renuncia a García Carrasco (16 de julio de 1810) y nombró gobernador interino a Mateo de Toro Zambrano, por ser el militar de mayor graduación.

El 11 de julio el gobernador García Carrasco, representante del rey, envió a prisión y al exilio a Lima, por motivos políticos, a dos reconocidos partidarios de la independencia: Ovalle y Rojas. Como retrata el historiador Alfredo Sepúlveda, esa noche: “literalmente miles de huasos traídos desde las haciendas de sus enfurecidos señores, se congregaron en la plaza, dispuestos a sacarle los ojos al representante del rey”.

Lograron que aceptaran devolver a los independentistas, pero no se revirtió la situación y el barco zarpó a Lima. Esta tensión llegó a su punto álgido durante el gobierno del despótico gobernador García Carrasco, quién decretó la injusta captura y exilio de tres connotados vecinos.

El Cabildo Abierto del 18 de septiembre de 1810

El Cabildo de Santiago llama a un Cabildo Abierto para el día 18 de septiembre de 1810, del que emana la formación de la Primera Junta de Gobierno. El 18 de septiembre de 1810 se efectuó un Cabildo Abierto en Santiago.

Antes de que llegara el nuevo gobernador, el Cabildo de Santiago consiguió autorización de su presidente para hacer un cabildo abierto, cursando la invitación correspondiente a los vecinos. El 18 de septiembre de 1810 a las nueve de la mañana, con la presencia de unos Cuatrocientos ciudadanos, comenzó el cabildo abierto.

La Primera Junta de Gobierno fue elegida, el 18 de septiembre de 1810, en un cabildo abierto, al que asistieron alrededor de 400 personas pertenecientes a las familias más prestigiosas de Santiago. En esta asamblea asistían también autoridades civiles, eclesiásticas y militares.

En el clima político de la época, el 18 de septiembre de 1810 se reunió el Cabildo Abierto de Santiago, la instancia en la que podían participar las élites locales, los criollos. Allí se acordó crear una Junta de Gobierno que gobernara en lealtad al rey Fernando VII, pero con autonomía respecto a las instituciones de España.

El Cabildo de Santiago consiguió autorización de su presidente para hacer un cabildo abierto, cursando la invitación correspondiente a los vecinos. A la reunión, a la que asistieron alrededor de 450 personas, no se invitó a los realistas (liderados por la Real Audiencia).

Además, para evitar cualquier levantamiento opositor, se apostó a la milicia en las calles aledañas. Luego de algunos discursos donde se hizo ver la necesidad de contar con un organismo colegiado de gobierno como medida para defender los intereses del pueblo y continuar fieles al rey Fernando VII, la mayoría de los asistentes convocados al acto del 18 de septiembre comenzaron a gritar la frase «Junta queremos».

La composición de la Junta

Así, en el Cabildo -efectuado en el edificio del Real Tribunal del Consulado de Santiago- fue elegido Mateo de Toro y Zambrano, como presidente, y José Antonio Martínez de Aldunate (obispo de Santiago), como vicepresidente.

Además, fueron acompañados por cinco vocales: Fernando Márquez de la Plata, Juan Martínez de Rozas, Ignacio de la Carrera, Juan Enrique Rosales y el coronel Francisco Javier de Reyna, y los secretarios, José Gregorio Argomedo y Gaspar Marín.

CargoPersona
PresidenteMateo de Toro y Zambrano
VicepresidenteJosé Antonio Martínez de Aldunate, obispo de Santiago
Primer vocalFernando Márquez de la Plata
Segundo vocalJuan Martínez de Rozas
Tercer vocalIgnacio de la Carrera
Cuarto vocalJuan Enrique Rosales
Quinto vocalFrancisco Javier de Reyna
SecretariosJosé Gregorio Argomedo y Gaspar Marín

En la primera Junta de Gobierno, fue elegido presidente Mateo de Toro y Zambrano, el obispo de Santiago, José Antonio Martínez de Aldunate, como vicepresidente; como vocales: Fernando Márquez de la Plata, Juan Martínez de Rozas, Ignacio de la Carrera, Juan Enrique Rosales y el coronel Francisco Javier de Reyna, y los secretarios, ambos partidarios de la autonomía, José Gregorio Argomedo y Gaspar Marín.

Los posibles miembros de la junta habían sido elegidos cuidadosamente por los integrantes del Cabildo de Santiago, con el fin de representar en la persona de cada uno de ellos a cada sector de la sociedad, asegurando así la mantención de un cierto equilibrio. Todos ellos fueron aceptados por aclamación por los vecinos presentes.

Mateo de Toro y Zambrano, presidente, representaba al rey; José Antonio Martínez de Aldunate, vicepresidente de la junta, obispo de Santiago, representaba a la Iglesia; Fernando Márquez de la Plata, Consejero de Indias, primer vocal de la junta, representaba a los europeos juntistas; Juan Martínez de Rozas segundo vocal, representaba a la aristocracia de Concepción; Ignacio de la Carrera, tercer vocal, representaba a la aristocracia de Santiago.

El juramento de fidelidad a Fernando VII

La Junta se presentó como un acto de lealtad al rey legítimo y no como una ruptura con España. Sin embargo, fue el primer paso para iniciar un proceso que conduciría a la independencia definitiva de Chile respecto a España en 1818.

Y aunque sus miembros juran fidelidad y obediencia al soberano español, la instalación de esta corporación marca el inicio del proceso de independencia, pues desde entonces los sectores aristocráticos criollos ejercen en sus manos el poder político, lo que se considera una primera forma de autonomía política o de autogobierno respecto de España.

Esta Primera Junta, se juramentó ante Dios Nuestro Señor, usar fielmente del cargo para el cual habían sido elegidos, derramar la última gota de su sangre en defensa del reino, propender con todo empeño a conservarlo para nuestro amado Monarca Fernando VII y seguro asilo de nuestros amados afligidos hermanos europeos.

Todos los cuerpos militares, jefes, prelados, religiosos y vecinos juraron en el mismo acto obediencia y fidelidad a dicha junta instalada así en nombre del señor don Fernando Séptimo, a quien estará siempre sujeta, conservando las autoridades constituidas y empleados en sus respectivos destinos.

De acuerdo a esto, debe afirmarse que la postura de la Junta estuvo marcada por la lealtad de los cabildantes hacia Fernando VII, descartando así una independencia total de Chile respecto de España. En ese contexto, se mantiene el deseo de conservar la soberanía del Rey mientras este se mantenga cesado de sus funciones.

Qué facultades recibió la Junta

Se trataba de un cuerpo colegiado formado legalmente para administrar la Capitanía General de Chile y tomar medidas para su propia defensa tras la ocupación de España -en mayo de 1808- por Napoleón Bonaparte, quien derrocó rey Fernando VII, y puso en su lugar a su hermano José, llamado “Pepe Botella”.

La Junta recibió la facultad de proveer los empleos vacantes y que vacaren, y las demás que dictase la necesidad de no poderse ocurrir a la soberanía nacional. El Ayuntamiento, prelados, jefes y vecinos le reconocieron el tratamiento de Excelencia, mientras que a su Presidente en particular y a cada Vocal les correspondió el de Señoría.

La instalación de la Junta fue una acción de lealtad a la monarquía, pero también significó que la autoridad política pasara provisionalmente a una corporación formada en el territorio. Con este evento, aun siendo una acción de lealtad a la monarquía, sería el primer paso del proceso independentista que vendría en los años posteriores.

Las principales medidas de la Primera Junta

Durante su mandato, la Primera Junta de Gobierno efectúa una serie de iniciativas de gran trascendencia, tales como la redacción del primer reglamento electoral de nuestra historia, la declaración de libertad de comercio, y el llamado para elecciones de un primer Congreso Nacional que represente a las diversas provincias que conforman el territorio del entonces Reino de Chile.

La Primera Junta de Gobierno creó nuevos cuerpos militares, convocó a elecciones de un congreso nacional, estableció la libertad de comercio y el contacto con la Junta de Buenos Aires.

La Junta adoptó algunas medidas reformistas, como convocar a un Congreso Nacional, crear un periódico llamado La Aurora de Chile, fundar la Biblioteca Nacional, abolir los títulos nobiliarios, y promover el comercio libre, por ejemplo, eliminando el monopolio con España y potenciando el comercio internacional.

  • Creó nuevos cuerpos militares.
  • Convocó a elecciones para un Congreso Nacional.
  • Estableció la libertad de comercio.
  • Impulsó el contacto con la Junta de Buenos Aires.
  • Promovió la creación de La Aurora de Chile.
  • Fundó la Biblioteca Nacional.
  • Abolió los títulos nobiliarios.
  • Eliminó el monopolio comercial con España y potenció el comercio internacional.

La convocatoria al Congreso Nacional

Finalmente, la convocatoria al primer Congreso Nacional, concretada el 15 de diciembre de 1810, representa un paso importante en la consolidación del autogobierno criollo. La más importante medida que asumió la Junta, fue el llamado a elecciones para elegir un Congreso Nacional.

Durante la sesión del 13 de octubre de 1810, la Junta elaboró un primer reglamento para efectuar una elección de diputados, en lo que puede considerarse un primer paso para formar una primera corporación legislativa.

Dos meses más tarde, el 15 de diciembre de 1810, convocaba a los considerados ciudadanos del territorio, a elegir a sus respectivos representantes, como diputados, los cuales conformarían el Congreso Nacional.

Este documento es importante, ya que señalaba que “el Congreso es un cuerpo representante de todos los habitantes de este reino, y para que ésta representación sea la más perfecta posible, elegirán Diputado los veinticinco partidos en que se halla dividido.”

El documento establecía que “el número de diputados de cada distrito debe ser proporcionado a su población, y siendo próximamente igual la de todos, elegirá y nombrará cada uno el número de representantes, que expresa la razón siguiente…”.

A su vez, se definieron los requisitos para ser elegido parlamentario, cuando se señala que “podrán ser elegidos diputados los habitantes naturales del Partido, o los de fuera de él avecindados en el reino, que por sus virtudes patrióticas, sus talentos, y acreditada prudencia, hayan merecido el aprecio y confianza de sus conciudadanos, siendo mayores de veinticinco años, de buena opinión y fama, aunque sean eclesiásticos seculares.”

Las primeras elecciones parlamentarias

En este contexto, el 6 de mayo de 1811 se realizan las primeras elecciones parlamentarias, marcando un hito clave de la historia política legislativa chilena. Luego de realizarse las elecciones en los diferentes partidos o circunscripciones, el proceso electoral para elegir al primer Congreso Nacional culmina el 6 de mayo de 1811, iniciándose una etapa clave de la historia de las corporaciones parlamentarias en Chile.

Bajo la presidencia de Juan Martínez de Rozas, se llamó a elecciones para formar un Congreso Nacional, constituido por 42 diputados. La formación de las primeras corporaciones parlamentarias de la historia chilena, está estrechamente vinculada al proceso de Independencia en Chile y a la formación de la primera Junta de Gobierno, el 18 de septiembre de 1810.

El primer Congreso Nacional se instauró el 4 de julio de 1811. Con ello terminó el período de gobierno de la Primera Junta y se abrió una nueva etapa de organización política y legislativa en Chile.

El motín de Tomás de Figueroa

El proceso electoral no estuvo exento de conflictos. El 1 de abril, día en que debían efectuarse las elecciones, el teniente coronel español Tomás de Figueroa sublevó un cuerpo del ejército exigiendo la disolución de la junta.

El motín no tuvo éxito, y Figueroa huyó a refugiarse al convento de Santo Domingo, desde donde fue sacado, sometido a juicio y condenado a muerte.

Los grupos políticos

Debido a ello, muy pronto comienzan a aparecer diversas posturas o bandos políticos. El denominado partido radical o “exaltado”, aboga por la ruptura definitiva con la metrópoli española.

Por otra parte el grupo mayoritario denominado moderado, busca una transacción entre las pretensiones independentistas y la lealtad hacia la corona española. Y finalmente, aunque sin participación en la Junta de Gobierno, pero influyente y poderoso, el grupo o partido realista, defiende la autoridad del rey y el antiguo régimen.

Grupo políticoPosición
Radical o “exaltado”Abogaba por la ruptura definitiva con la metrópoli española.
ModeradoBuscaba una transacción entre las pretensiones independentistas y la lealtad hacia la corona española.
RealistaDefendía la autoridad del rey y el antiguo régimen.

Durante 1810, desde julio al menos, ya se estaban comenzando a caldear los ánimos entre, por un extremo los más férreos defensores del Reino de España (luego llamados realistas), y al otro los independentistas, llamados también patriotas.

Los criollos patriotas tenían sus propias diferencias, como se puede ver, por ejemplo, en las disputas entre José Miguel Carrera y Bernardo O’Higgins. La fusión entre tradición y reforma estuvo presente en este primer Cabildo, que fue el episodio que dio inicio al proceso de la Independencia; aún cuando continuaba primando el deseo de los ciudadanos de conservar la soberanía del Rey.

El contexto económico y social

Como comentamos anteriormente en el primero de esta serie de artículos, durante el siglo XVIII la corona española tomó una serie de medidas llamadas “Reformas Borbónicas”, que entre otras cosas, buscaba afianzar el poder político y económico por sobre las colonias en América pero flexibilizando las relaciones monopólicas de España con América, por un lado para menguar el fuerte contrabando de potencias como Inglaterra y Francia.

Y por otro, para buscar contentar a la emergente clase criolla mercantil que cuestionaba aquel monopolio estricto. En estos años la corona sólo permitía comerciar entre España y América a través de un puerto, y el contrabando tenía mucho peso.

Entre las reformas de la corona en manos de los Borbones, tuvieron que tomarse medidas que terminaron potenciando la economía de las colonias, por ejemplo en Chile, con la apertura de una nueva ruta comercial por el Cabo de Hornos, además de múltiples nuevos puertos en América Latina, habilitados para comerciar con España.

Es en estas circunstancias, sumando el estado de crisis de la corona con un fortalecimiento durante esos años de la burguesía criolla, que se abrió la oportunidad para cuestionar el dominio colonial y buscar una mayor autonomía política y económica en los territorios americanos.

El papel de los criollos

En Chile, el movimiento independentista tuvo como principales protagonistas a los criollos, es decir, los descendientes de españoles nacidos en América, que poseían tierras, comercio y cargos públicos. Los criollos tenían menos derechos que los peninsulares, los nacidos en España, que ocupaban los puestos más altos de la administración colonial.

La Primera Junta fue un movimiento impulsado por los criollos ilustrados y moderados, especialmente la burguesía criolla más acomodada, que buscaban reformar el sistema colonial sin alterar el orden social existente que se consolidaba en sus manos.

El Cabildo de 1810 fue la primera vez en que la aristocracia criolla tomaba el control de su propio país, experiencia que derivaría con el tiempo en una afirmación de sus propios derechos frente a la monarquía española.

En ese sentido, no pasó mucho tiempo hasta que sonaran de manera ya decidida arengas patrióticas que incitaran a una radicalización del proceso y una ruptura definitiva con la metrópolis hispana.

La participación de las clases populares

Sin embargo, no fueron los únicos actores del proceso independentista. Las clases populares también tuvieron una participación activa y decisiva en la lucha por la emancipación, en algunos periodos marcadamente.

Los sectores populares estaban conformados por indígenas, mestizos, mulatos, negros y blancos pobres, que vivían en condiciones de explotación y opresión bajo el régimen colonial, principalmente bajo el régimen de la mita en la actividad metalúrgica, de la encomienda en la actividad agropecuaria, así como un menor número de esclavos, asociados más a la servidumbre en las ciudades, y su descendencia.

Partes de estos sectores se incorporaron a las filas del ejército patriota como soldados voluntarios o reclutados a la fuerza y también al ejército realista. La participación de las clases populares, habría sido muy poco considerable para 1810 en el marco de la Primera Junta de Gobierno.

Su rol activo más claro se habría dado hacia el periodo conocido como la Reconquista. Para Vitale, en este primer periodo que va desde la Primera Junta hasta el inicio de la Reconquista, la participación había sido muy escasa con la excepción de algunos llamados de José Miguel Carrera para movilizar a algunos sectores populares contra la oligarquía criolla.

La importancia histórica de la Junta

El desarrollo político y legislativo tiene una estrecha vinculación al proceso de Independencia en Chile, que se explica históricamente por múltiples factores, de corto y largo plazo: el creciente espíritu independentista de una elite de criollos, la autoconsciencia de un sentimiento patriótico, el impacto de las reformas borbónicas del siglo XVIII, entre otros, son elementos que influyen en la formación de la república chilena.

Sin embargo, la influencia externa es mucho más decisiva a la hora de provocar la revolución de la Independencia. Los sucesos desarrollados en el mundo atlántico, como la independencia de los Estados Unidos (1776) y la Revolución Francesa (1789), aceleraron los acontecimientos políticos en las colonias españolas.

La Primera Junta de Gobierno fue un primer intento de autonomía administrativa en ese difícil contexto histórico de comienzos del siglo XIX. Si bien no cumplió funciones legislativas en un sentido estricto, sí constituyó un primer ensayo de autogobierno.

El llamado a elecciones para un Congreso Nacional, la creación del primer periódico nacional, La Aurora de Chile, y el apoyo de otros movimientos juntistas, como el argentino, iniciarían una marcha que sólo se detendría una década después con la formación de una entidad nacional independiente y soberana.

La Primera Junta fue el inicio de un proceso histórico complejo y contradictorio, que enfrentó a los intereses coloniales con los intereses criollos, pero también a los intereses criollos con los intereses populares. Fue un proceso marcado por avances y retrocesos, victorias y derrotas, esperanzas y frustraciones.

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