Primeros habitantes de la isla de Pascua: origen, historia y cultura de Rapa Nui

Los primeros habitantes de Rapa Nui fueron navegantes polinesios de la Polinesia Oriental, llegados a la isla en una fecha que sigue siendo discutida: algunas tradiciones y cronologías antiguas la sitúan hacia el año 600, mientras que estudios arqueológicos y genéticos recientes apuntan a una ocupación humana estable alrededor de 1200.

La sociedad que fundaron desarrolló una cultura singular basada en los linajes, el culto a los antepasados, la autoridad de los ariki y la construcción de los moai sobre plataformas ceremoniales llamadas ahu. Su historia estuvo marcada por la adaptación a un territorio remoto, los cambios ambientales, los conflictos internos, la llegada de exploradores europeos, las epidemias, la esclavitud y la incorporación de la isla al territorio chileno en 1888.

Rapa Nui y el proceso de expansión polinesia

Ubicada en el vértice oriental del gigantesco archipiélago de la Polinesia, la Isla de Rapa Nui -también conocida como Isla de Pascua - tiene una historia muy particular. Desde su colonización inicial por inmigrantes polinesios, su extremo aislamiento favoreció el desarrollo de una cultura de rasgos únicos en el mundo, la que sólo ha podido ser reconstruida gracias al aporte de la arqueología y la etnología.

Rapa Nui, conocida también como isla de Pascua, es una de las tierras habitadas más aisladas y remotas del mundo. Está situada en medio del océano Pacífico, a más de 3.700 kilómetros de la costa de Chile.

La población de Rapa Nui forma parte de un proceso mucho más amplio: la colonización de Polinesia, una vasta extensión marítima situada entre Hawái, al norte, Nueva Zelanda, al suroeste, y Rapa Nui, al sureste.

Hace unos tres mil años, navegantes procedentes del sudeste asiático se instalaron en las islas Tonga y Samoa, y a lo largo de los siguientes mil años iniciaron un proceso de colonización de la Polinesia.

Desplazándose en oleadas sucesivas ocuparon la extensa zona situada entre Hawai, al norte, Nueva Zelanda, al suroeste, y Rapa Nui, al sureste.

La expansión de los polinesios por los archipiélagos del océano Pacífico se hizo en varias fases que los historiadores han logrado datar de modo aproximado.

Las culturas de los distintos archipiélagos situados en esa área presentan rasgos comunes, visibles en las herramientas, las esculturas y el lenguaje.

Hoy sabemos que el punto de inicio de la población de toda Polinesia se sitúa en las islas de Samoa o Tonga, en el oeste.

La fecha del inicio de esa expansión se mueve entre los años 200 a.C. y 900 d.C.

Mapa de expansión polinesia hacia Rapa Nui

¿De dónde llegaron los primeros habitantes?

El origen polinésico de la población de Rapa Nui está claro, pero no hay consenso entre los arqueólogos sobre la fecha exacta en que tuvo lugar la migración.

Los primeros habitantes de Rapa Nui llegaron aproximadamente entre los siglos IX y XIII, provenientes de otras islas de la Polinesia.

Sin embargo, un reciente estudio genético de la población polinesia plantea que las primeras canoas partieron de Samoa en 800 d.C., se dirigieron hasta Rarotonga, en las islas Cook, pasaron después a la Polinesia Francesa y llegaron finalmente a Rapa Nui hacia 1210 d.C.

Los estudios de radiocarbono realizados desde 2001 en el yacimiento de Anakena muestran también que la ocupación humana más antigua se produjo en torno a 1200.

La fecha de 1200 coincide con los primeros síntomas de cambios medioambientales en la isla, que terminaron con la casi total eliminación de los bosques que la cubrían anteriormente y con la extinción de la palmera endémica Paschalococos disperta.

Si establecer con precisión la fecha del primer poblamiento es complejo, aún lo es más saber de qué isla concreta llegaron los polinesios que se instalaron en Rapa Nui.

La tradición de Hotu Matu’a

De acuerdo a la tradición oral y la arqueología, el pueblo rapa nui descendería de una única población de navegantes de la Polinesia Oriental, que, hacia fines del primer milenio habría colonizado esta remota isla, territorio insular de Chile desde 1888.

La versión tradicional de la colonización de Rapa Nui dice que los primeros habitantes de la isla llegaron hace unos mil años guiados por Hotu Matu'a, el “Gran Antepasado”, desde la mítica tierra de Hiva, probablemente el archipiélago de las Marquesas.

Según la tradición oral, el grupo habría estado encabezado por el Ariki Hotu Matu'a, quien fundó el linaje dominante que en el futuro controlaría el acceso a los puestos sacerdotales y políticos.

Cuenta la leyenda que el rey Hotu Matu’a desembarcó en la playa de Anakena con un centenar de hombres, mujeres y niños, acompañado de nobles y sabios-sacerdotes, guerreros y artesanos de la piedra y la madera, trayendo consigo, además de los enseres domésticos, las plantas y los animales necesarios para el sustento.

La tradición cuenta que Hotu Matu’a era rey de la isla de Hiva, situada en un lejano punto al oeste del océano.

El rey tenía un consejero llamado Haumaka, que soñó con una isla triangular más allá de donde sale el Sol, fértil y rica.

El rey le creyó y envió entonces una embarcación con siete de sus mejores navegantes para encontrarla.

Al cabo de unos días de navegación éstos llegaron a Rapa Nui, aprovecharon para plantar algunos productos y regresaron a Hiva para guiar al rey hacia la isla.

Poco después, Hotu Matu’a y más de un centenar de sus vasallos abandonaron sus casas de Hiva y se hicieron a la mar hacia levante, a bordo de dos grandes canoas de doble quilla.

Al llegar a su destino, Hotu Matu’a circunnavegó la isla y escogió Hanga Rau como lugar de desembarco, justamente donde se encuentra la única playa de arena fina que hay en toda la isla, y estableció su casa en aquella misma bahía.

La teoría tradicional sitúa el origen de Hiva en las islas Marquesas, donde hoy en día se encuentran dos islas llamadas de modo parecido: Hiva Oa y Nuku Hiva.

No obstante, a pesar de que en estas islas también se encuentran vestigios culturales de grandes estatuas labradas llamadas tiki, geográfica, lingüística y genéticamente sus poblaciones son demasiado distantes de la de Rapa Nui.

La hipótesis de Pitcairn

El origen más probable de los polinesios de Rapa Nui es Pitcairn, la isla más cercana, a casi dos mil kilómetros de distancia.

Los restos arqueológicos indican que Pitcairn había sido poblada por polinesios desde el siglo XI.

Se cree que éstos, a su vez, provenían de la isla de Mangareva, 650 kilómetros más al oeste.

En esta isla, perteneciente al archipiélago de las Gambier, en la Polinesia Francesa, se han encontrado herramientas de obsidiana provenientes de Pitcairn, con lo que se demuestra que hubo un tráfico de objetos y personas entre estas dos islas como mínimo hasta el siglo XV.

Pitcairn también sería la isla de paso para otra probable ruta migratoria hacia Rapa Nui, que tendría como origen las islas Australes, otro de los archipiélagos de la Polinesia Francesa.

En algunas islas de ese archipiélago, como Rapa, Tubuai o Raivavae, se han encontrado varias estatuas de gran tamaño, denominadas tiki, con gran parecido con el moái Tukuturi de Rapa Nui, que representa una figura arrodillada.

La navegación que hizo posible el poblamiento

Los polinesios desarrollaron un sofisticado método de navegación sin instrumentos, basándose sólo en la posición de las estrellas, las corrientes marinas, las nubes, el oleaje o los animales que encontraban a su paso.

En sus viajes emplearon grandes canoas de doble quilla, un tipo de embarcación considerada como el antecesor del catamarán y que se caracteriza tanto por su navegabilidad como por su gran capacidad de carga.

El casco se construía con grandes troncos vaciados, las velas estaban hechas con hojas de pandanus trenzadas y se empleaban además centenares de metros de cuerda de fibra de coco para unir todos los componentes.

Algunas canoas superaban los 20 m de eslora y podían transportar dos docenas de personas con todo lo necesario para colonizar nuevas islas.

Estas embarcaciones fueron las que permitieron a los polinesios navegar a islas tan distantes como Hawái, Nueva Zelanda o Rapa Nui.

Con estas embarcaciones, precursoras del catamarán, los polinesios consiguieron navegar enormes distancias por el Pacífico.

Reconstrucción de canoa polinesia de doble casco

Los cultivos, animales y conocimientos llevados a la isla

Hacia el año 600, arribó a la isla un grupo de colonizadores desde las islas Marquesas, que introdujeron una gran variedad de cultivos vegetales como el camote, el taro, el ñame, el plátano y la caña de azúcar, así como también la rata polinésica y la gallina que tuvo gran importancia para el intercambio.

Al navegar hacia nuevas islas, los polinesios llevaron en sus canoas de doble quilla plantas como el taro y la caña de azúcar, y animales como el perro y el cerdo, para facilitar su existencia en las nuevas tierras.

De modo accidental, o deliberadamente, también introdujeron la rata polinésica, Rattus exulans, que rápidamente se expandió en estas tierras vírgenes, donde no encontró depredadores.

Los registros arqueológicos ofrecen gran cantidad de huesos de rata a partir de la llegada de los seres humanos, y estudiando la variabilidad genética de estos huesos se ha podido establecer una proximidad filogenética muy elevada entre las ratas de Rapa Nui y las de islas como las Australes.

Los primeros habitantes llevaron consigo las plantas y los animales necesarios para el sustento, y durante los primeros años se dedicaron a explotar todo lo que les ofrecía la isla, cultivar especies que ellos mismos habían llevado e incrementar la población de animales y de seres humanos.

El taro, cuyo origen se encuentra en el Sudeste Asiático, se convirtió en un cultivo básico de los polinesios, que lo extendieron por las islas del Pacífico.

La formación de la sociedad rapanui

Los hijos de Hotu Matu'a se convirtieron en los ancestros de las distintas tribus con un jefe supremo, el Ariki Mau.

Desde sus inicios, la sociedad Rapa Nui se organizó en clanes liderados por jefes o ariki, y el mana, una fuerza espiritual ligada al prestigio y la autoridad, fue un elemento clave en la vida social, política y religiosa del pueblo.

En un contexto de una sociedad fuertemente estratificada, la población se organizó a través de linajes extensos que controlaban un determinado territorio.

El poder político estaba concentrado en el Ariki Mau, autoridad suprema de carácter hereditario, y en la casta sacerdotal, encargada de mantener las tradiciones religiosas y el culto a los antepasados.

La prehistoria, la historia y el presente de Rapa Nui se funden en una sola historia cultural.

Para comprenderla mejor, los arqueólogos la han dividido en cinco fases cronológicas.

  • La fase de Asentamiento o “El origen legendario”, previa al 1000 d. C.
  • La fase de Expansión Ahu Moai o “El esplendor de megalitismo”, entre 1000 y 1680 d. C.
  • La fase Decadente Huru Moai o “El colapso y readaptación”, entre 1680 y 1722 d. C.
  • La etapa de contacto con los exploradores europeos, iniciada en 1722.
  • La etapa histórica posterior, marcada por la esclavitud, la evangelización, la explotación ganadera y la incorporación al territorio chileno.

El culto a los antepasados y el significado del mana

Como en toda la Polinesia, en la Isla de Pascua, el culto a los antepasados rigió gran parte de la vida espiritual de sus habitantes.

Los rapanui creían que el “mana”, energía espiritual de las personas importantes, continuaba existiendo después de su muerte y tenía la capacidad para influir en los acontecimientos mucho tiempo después de su fallecimiento.

La creencia en el mana se hizo tangible en la elaboración de los moai.

La construcción de altares a los antepasados y el levantamiento de los enormes moais cumplían la función de reflejar el poder y cohesión interna de cada clan.

Los moai y los ahu: expresión de poder, memoria y espiritualidad

Hacia el año 1.000, la sociedad de Rapa Nui alcanzó su máximo apogeo y experimentó un fuerte aumento demográfico, iniciándose la construcción de centros ceremoniales de culto a los antepasados, representados a través de gigantescas estatuas de piedra: los moais.

Uno de los períodos más representativos de la historia de Rapa Nui fue la construcción de los moai, enormes esculturas talladas en piedra volcánica que representaban a ancestros importantes.

Estas figuras eran instaladas sobre plataformas ceremoniales llamadas ahu, generalmente orientadas hacia las aldeas como símbolo de protección y continuidad del linaje.

Los moai no eran simples esculturas, sino parte de un sistema cultural que articulaba poder, memoria y espiritualidad.

Al momento de morir el jefe de una tribu o alguno de sus miembros más importantes, se mandaba esculpir una estatua en la cantera de Rano Raraku, misma que luego sería trasladada hasta la aldea correspondiente, para que proyecte sobre sus descendientes su “mana” o poder sobrenatural, a través de su mirada.

Los moais siempre se colocaron mirando hacia su aldea y sus descendientes, no hacia el mar, ya que su objetivo no era protegerlos de amenazas externas sino extender sobre ellos un manto protector.

En la medida que los Rapanui adquirieron más habilidad esculpiendo y transportando los moais, éstos fueron haciéndose más grandes y más estilizados, a diferencia de los primeros que eran más pequeños y toscos.

El tamaño y la delicadeza de los detalles en la escultura sirven para establecer su antigüedad.

De hecho, los moais más grandes que fueron esculpidos en este período se encuentran todavía inconclusos en la cantera de Rano Raraku.

Se calcula que las estatuas más grandes exigieron el trabajo de entre 10 y 20 hombres durante todo un año.

La construcción de los ahu y el levantamiento de los moai reflejaban la capacidad de organización de los linajes, la autoridad de los jefes y la importancia de los sacerdotes en la vida colectiva.

Moai en la cantera de Rano Raraku

La agricultura y la adaptación al ambiente insular

La Isla de Pascua, con un tamaño de unos 164 kilómetros cuadrados, está formada por roca volcánica y rodeada de aguas bravas que dificultaron el acceso a recursos marinos.

Para solucionar estos desafíos, los colonos ingeniaron un sistema de jardines de rocas o de agricultura de acolchado lítico que consistía en esparcir rocas sobre superficies bajas que quedaban protegidas parcialmente de la niebla salina y el viento y que ayudaban a regular las temperaturas.

Entre las piedras se plantaron batatas muy nutritivas, uno de los alimentos básicos de su dieta.

La nueva investigación ha consistido en estudiar in situ, durante un periodo de cinco años, los jardines de rocas y sus características.

El equipo de arqueólogos estadounidenses observó que los jardines de roca solo ocuparon 0,76 kilómetros cuadrados de la Isla de Pascua: menos del 0,5%.

Si en los huertos solo se hubieran cultivado batatas, podrían haber dado sustento a unas 2.000 personas.

Los análisis de isótopos de los restos humanos muestran que algo más del 30% de la dieta residía en recursos marinos y otros alimentos menos nutritivos como plátanos y cañas de azúcar.

Según estos datos, la colonia de Rapa Nui habría estado formada por menos de 4.000 individuos.

El estilo de vida de esta gente debió haber sido increíblemente penoso, pues tenían que romper rocas durante largos períodos para acondicionar los cultivos.

La Isla de Pascua puede entenderse como un caso de adaptación del comportamiento humano frente a un entorno dinámico.

Deforestación, recursos y debate sobre el colapso

El crecimiento de la población, que se estima alcanzó a las 10.000 personas, hizo que la presión sobre los recursos y la competencia entre los distintos linajes se hiciera más intensa.

La situación llegó al límite cuando la deforestación casi total de la isla impidió construir embarcaciones que podrían haber aliviado la presión demográfica sobre alimentos insuficientes.

Los requerimientos de la clase sacerdotal se hicieron cada vez más difíciles de cumplir, y el poder de los ancestros ya no fue suficiente para sostener la cohesión interna de los linajes y el delicado equilibrio social.

La explicación más extendida sostuvo durante mucho tiempo que los habitantes habían sobreexplotado los recursos naturales, talado los bosques, matado las aves marinas y agotado los suelos hasta provocar el derrumbe de la sociedad.

La teoría del colapso ambiental sugería que la civilización enfrentó un cuello de botella poblacional cerca del siglo XVII y que la población de Rapa Nui disminuyó de 15.000 a aproximadamente 3.000 habitantes antes del primer contacto con los exploradores europeos en 1722.

Sin embargo, esta hipótesis ha ido perdiendo fuerza con el tiempo.

La conclusión de investigaciones recientes es la opuesta a la teoría del colapso: los habitantes pudieron ser muy resilientes frente a recursos limitados modificando el medioambiente de una manera provechosa.

Las nuevas investigaciones y otras similares brindan una oportunidad para documentar mejor la naturaleza y el alcance de las estrategias de adaptación de los habitantes de Rapa Nui.

La nueva investigación y otras similares muestran que el estilo de vida de esta gente debió haber sido increíblemente penoso, pero también que sobrevivir en los subtrópicos más áridos de Rapa Nui, uno de los territorios más aislados y geológicamente antiguos, fue un gran desafío.

El conflicto entre los linajes y la caída de los moai

A mediados del siglo XVII, o quizás antes, la situación hizo crisis, estallando un feroz conflicto interno en el que la gran mayoría de los moais fueron destruidos por clanes rivales.

Hacia 1600 d. C., la competencia entre los clanes por dominar más territorios y realzar su prestigio con altares cada vez mayores produjo la sobreexplotación de los escasos recursos isleños, deteriorándose fuertemente el medio ambiente.

Surgieron cruentas luchas intertribales, que desplazaron el poder de los antiguos sacerdotes.

Se cree que entre los siglos XV y XVIII la Isla de Pascua sufrió una crisis de sobrepoblación que originó escasez de recursos y provocó conflictos entre las 12 tribus que la habitaban.

La obsesión por construir moais cada vez más grandes fue considerada una de las principales causas de deforestación y falta de alimentos.

Estos problemas generaron el decaimiento en la creencia del poder de los moai y por tanto su elaboración no sólo fue abandonada sino que llegaron incluso a derribarlos de sus ahus.

El último año en que un visitante registró haber visto un moai de pie fue 1838.

Hoy se sabe que todas las estatuas fueron derribadas por los rapanui y no a causa de algún desastre natural.

Una interpretación sostiene que la falta de alimentos ocasionó guerras entre los diferentes clanes y que, producto de esos enfrentamientos, los moais fueron derribados para privar a los enemigos del mana o protección que éstos ofrecían.

Otra interpretación sostiene que la razón para derribarlos fue la pérdida de fe en ellos, después de que, a pesar de todo el esfuerzo y los años invertidos en su elaboración, los dioses no compensaran a los habitantes con los recursos que necesitaban.

El culto a Make Make y la ceremonia del hombre-pájaro

El reacomodo a la nueva situación ambiental fue lento y difícil, y cristalizó en el culto a Make Make, el Dios creador, y en la ceremonia del tangata manu, hombre-pájaro, en la que los distintos linajes competían anualmente por el poder político.

En la aldea ceremonial de Orongo, los líderes guerreros inauguraron un nuevo culto relacionado con la fertilidad, el dios Make Make y los ritos del Tangata Manu u hombre-pájaro.

El dios otorgaba poder temporal y privilegios al clan que obtuviera el primer huevo del manutara, la gaviota que anidaba anualmente en los islotes ubicados al frente de la aldea ceremonial de Orongo.

Quien recogiera el primer huevo del manutara, el gaviotín apizarrado, desde Motu Nui tendría derecho a gobernar.

El ganador asumía un carácter sagrado, debiendo vivir solo y aislado; mientras, su grupo adquiría un poder despótico sobre el resto de la población, que incluía sacrificios humanos a los dioses para así asegurar el bienestar para el año.

Estas prácticas renovaron constantemente las hostilidades entre los grupos, produciendo un clima de permanente violencia y crisis social.

La Competencia del Hombre-Pájaro se siguió realizando hasta la llegada de los misioneros católicos en 1864.

Orongo y los islotes del tangata manu

La escritura rongo-rongo y la transmisión cultural

El acta de toma de posesión de la isla de San Carlos, redactada en castellano, fue rubricada por tres jefes locales con unos dibujos, los petroglifos que cubren gran parte de las rocas expuestas de la isla, que los españoles tomaron como la escritura local.

Años más tarde, se encontrarían varias tablillas de madera labrada con símbolos parecidos, a la manera de un texto.

Esta escritura, llamada rongo-rongo, fue inventada seguramente a partir del contacto con los españoles.

En ninguna otra isla polinesia se ha documentado una escritura propiamente dicha, pero, curiosamente, el consejo de ancianos que mantenía las tradiciones en la isla de Mangareva se llamaba rongo-rongo.

Entre las víctimas de la deportación de 1862 se encontraban el rey y muchos de los sabios que aún sabían leer y escribir las tablillas Rongo Rongo.

La pérdida de esos especialistas hizo aún más difícil conservar y descifrar las tradiciones escritas de Rapa Nui.

El contacto europeo a partir de 1722

Durante el siglo XVIII visitaron la isla los primeros navegantes europeos, que fueron quienes dieron a conocer Rapa Nui ante el mundo.

La isla fue descubierta al mundo occidental por el navegante holandés Jacob Roggeveen un día de Pascua de Resurrección de 1722.

Roggeveen avistó la isla, que no aparecía en sus mapas de navegación, el domingo 5 de abril de 1722, y como ese día era domingo de Pascua, bautizó a la isla con el nombre de Isla de Pascua, nombre que ha perdurado hasta hoy.

El viajero holandés Jacob Roggeveen descubrió una isla a 2.700 millas de las costas de Chile y la empresa se llevó a cabo el día de Pascua de Resurrección, conmemoración que le dio el nombre al nuevo hallazgo.

El holandés sólo consiguió estar un día en tierra a causa de los fuertes vientos y, dado que encontró pocas posibilidades de aprovisionamiento, partió con rumbo a Tahiti.

La expedición española de 1770

En 1770, casi cincuenta años después de la llegada de Roggeveen, alcanzaba la costa de Rapa Nui una expedición española mandada por el virrey de Perú, preocupado por la presencia británica en el Pacífico.

Al término de cinco días de exploración, Felipe González de Haedo, el jefe de los expedicionarios, tomó posesión de la isla en nombre de Carlos III, dándole el nombre de isla de San Carlos.

La corona española tomó posesión de la Isla con la intención de unirla a Juan Fernández y Chiloé como otro punto estratégico de España en el Pacífico.

Los isleños no opusieron resistencia e incluso algunos jefes “firmaron” un contrato para formalizar el dominio español.

La isla fue rebautizada con el nombre de San Carlos en honor al Rey Carlos III y, después de seis días, la expedición se marchó.

Desde ese momento, nunca más nadie se presentó para hacer efectivo el dominio español sobre la isla.

González de Haedo advirtió la falta de parecido entre los nativos de la isla y los del continente americano.

Los primeros exploradores observaron que los habitantes de Rapa Nui no se parecían a los indígenas del continente sudamericano.

La visita de James Cook en 1774

En 1774, el capitán inglés James Cook visitó la Isla.

Cuando James Cook arribó a las costas de Rapa Nui, uno de los nativos subió a bordo y empezó a medir la extensión del barco en brazadas y a contarlas en voz alta utilizando los mismos numerales usados en Tahití, en la actual Polinesia Francesa, a más de cuatro mil kilómetros de distancia.

Cook estaba familiarizado con los pueblos de las islas Sociedad, Tonga y Nueva Zelanda, por lo que llegó a la conclusión de que los rapanui pertenecían a la misma etnia.

En su diario, Cook escribió que, en color, facciones y lenguaje, los habitantes de la isla tenían afinidad con los pueblos de las islas situadas más al oeste y que nadie podía dudar de que hubieran tenido el mismo origen.

Cook se impresionó por sus monumentos y por la pobreza de sus habitantes.

Cook señaló que aunque algunos moais todavía se encontraban en pie, muchos de ellos estaban caídos y los ahus dañados, dejando claro que tanto los moais como los isleños estaban en peores condiciones que las reportadas por los españoles.

La expedición de La Pérouse

En 1786, el conde francés Jean-François Galup, conde de La Pérouse, realizó una breve expedición a la isla.

El conde de Lapérouse, que desembarcó durante unas horas en 1786, advirtió que varias estatuas aún eran veneradas.

Esta observación puso en entredicho la idea de que los moai fueran monumentos ajenos a la cultura de los polinesios que habitaban Rapa Nui.

El origen polinesio y las teorías americanas

Cuando los primeros europeos llegaron a la isla se sorprendieron al ver que había gente viviendo en un lugar tan distante de otras tierras y que además era un terreno sin árboles donde incluso resultaba difícil sobrevivir.

Durante mucho tiempo se discutió si los habitantes habían llegado desde América del Sur o desde el oeste del Pacífico.

Thor Heyerdahl, científico noruego que dedicó gran parte de su vida a estudiar los patrones migratorios polinesios y su posible vinculación con Sudamérica, sostuvo la idea de que fueron los nativos sudamericanos los que navegaron a través del océano Pacífico y poblaron la Isla de Pascua.

Para probar su teoría, en 1947 salió de la costa del Perú en una rudimentaria barca de madera, la Kon-Tiki, y consiguió arribar a la Polinesia Francesa siguiendo las corrientes marinas.

Mucho después, en la década de 1950, Thor Heyerdahl retomó la teoría del doble poblamiento e insistió en que Rapa Nui había sido poblada inicialmente por polinesios y que siglos después había llegado una ola de nuevos pobladores de América del Sur.

Según Heyerdahl, esos pobladores habrían emprendido la erección de los moai y las precisas construcciones megalíticas que se encuentran en algunos ahu de Rapa Nui, como Ahu Vinapu.

Esta teoría también intentaba explicar la diferenciación entre clases que existió en Rapa Nui hasta poco antes de la llegada de los europeos.

La aristocracia, representada por los Hanau Eepe, orejas-largas, provendría, según Heyerdahl, de una migración de Perú, mientras que los Hanau Momoko, orejas-cortas, procederían de migraciones polinésicas posteriores.

Esta teoría ha sido descartada completamente por la arqueología y la genética, que han demostrado la unidad étnica de la población de la isla.

El alargamiento de orejas era un signo distintivo de la clase social gobernante ariki, minoritaria, frente a la clase trabajadora, más numerosa.

La evidencia genética y los contactos con América

Los últimos estudios genéticos añaden más complejidad a la cuestión del origen de la población de Rapa Nui, pues en ella se ha detectado la presencia de alelos americanos.

Este rastro genético sería el resultado de expediciones de los navegantes de Rapa Nui que habrían alcanzado las costas de América del Sur, donde se habrían mezclado con la población continental.

También es probable que los polinesios regresaran de estas navegaciones con los moniatos que forman parte de los cultivos tradicionales polinésicos desde hace siglos.

Un reciente análisis de ADN reveló que los habitantes de la isla de Pascua se mezclaron con la población nativoamericana mucho antes de la llegada de los exploradores europeos.

El evento de unión entre las poblaciones polinesias de Rapa Nui y los habitantes precolombinos ocurrió entre los años 1250 y 1430.

Los científicos reconstruyeron la historia genómica de los rapanui gracias a los restos de 15 individuos que habitaron la Isla de Pascua entre los años 1670 y 1950.

Los descendientes de la Isla de Pascua tienen un origen polinesio y contienen aproximadamente un 10% de ADN de nativoamericanos.

El origen polinesio de la población de Rapa Nui no contradice la existencia de contactos precolombinos entre navegantes polinesios y habitantes de América del Sur.

La crisis demográfica y ambiental: distintas interpretaciones

La teoría tradicional del colapso sostiene que la civilización de Rapa Nui se derrumbó debido a la sobreexplotación de sus recursos antes del siglo XVIII.

Según esta interpretación, la población de Rapa Nui habría alcanzado cifras muy elevadas y después se habría reducido drásticamente antes de la llegada de los europeos.

Otras investigaciones han concluido que la población de la isla nunca alcanzó niveles insostenibles.

Las investigaciones sobre los jardines de roca indican que éstos ocuparon menos del 0,5% de la superficie de la isla.

Las estimaciones de población de 20.000 habitantes se basaban en la extensión de los jardines de rocas, pero muchas formaciones naturales habían sido identificadas erróneamente como espacios agrícolas.

Según los estudios de agricultura, dieta e isótopos, la colonia de Rapa Nui habría estado formada por menos de 4.000 individuos.

La reconstrucción de la historia genómica tampoco muestra evidencia de un cuello de botella poblacional que condujera a la desaparición de la población.

En cambio, el análisis sugiere que la población creció de forma constante hasta 1860, cuando finalmente se encontró con expediciones con fines de colonización y enfermedades transmitidas por navegantes.

La teoría del “suicidio ecológico” de Rapa Nui ha perdido sustento gracias a nuevas pruebas genéticas y dataciones de edad en materiales.

La historia de la isla no puede reducirse a una sola explicación, porque combinó cambios ambientales, adaptación agrícola, competencia entre linajes, conflictos políticos, contactos marítimos y epidemias.

Esclavitud, epidemias y pérdida de población

El siglo XIX estuvo marcado por una serie de expediciones esclavistas y por la llegada de europeos inescrupulosos, hechos que hicieron que la población se redujera al mínimo, víctima de la caza de esclavos y la viruela.

En 1862, una flotilla de barcos negreros llegó a la Isla con la intención de capturar nativos para llevarlos como esclavos a trabajar en las guaneras de la costa de Perú.

Los traficantes peruanos tomaron como esclavos a más de un millar de rapanui y los llevaron a trabajar a los depósitos de guano en Chincha.

Entre las víctimas se encontraban el rey y muchos de los sabios que aún sabían leer y escribir las tablillas Rongo Rongo.

Gracias a la intervención de los gobiernos francés e inglés ante el gobierno peruano, se dieron órdenes para repatriar a los pascuenses que no habían sucumbido a la viruela y la tuberculosis.

Unos quince volvieron, pero lamentablemente trajeron consigo la viruela, cuyo contagio fue letal para la población de la Isla.

Casi todos los rapanui murieron en Perú o durante el viaje de regreso.

La introducción de enfermedades contagiosas, junto a las luchas internas derivadas de estas situaciones, fue diezmando la población a tal punto que a finales del siglo XIX la isla contaba con solo 111 habitantes.

La llegada de los misioneros y la aculturación

En 1864 llegó a Rapa Nui la misión franciscana de los Sagrados Corazones de Picpus, congregación a la cual pertenecía el apóstol evangelizador Joseph-Eugène Eyraud.

La llegada de misioneros católicos a la isla reforzó la creciente aculturación.

En su afán de convertir a los nativos al cristianismo, los misioneros terminaron con antiguas creencias y ritos ancestrales, así como con la competencia del Hombre-Pájaro.

La evangelización también contribuyó a la pérdida de prácticas religiosas y estructuras tradicionales.

No obstante, gracias a esos primeros misioneros se conservan relatos de lo que fue la forma de vida en la Isla de Pascua y se salvaron muchos de sus objetos más representativos.

Las jerarquías tradicionales se desmoronaron y los cambios religiosos se combinaron con la disminución demográfica y la presión de agentes externos.

La explotación ganadera y la transformación de la sociedad

En 1870 llegó a la isla el aventurero francés Dutroux-Bornier, quien buscó apoderarse de las tierras para su explotación.

Su socio tahitiano, John Brander, reclutó trabajadores para sus plantaciones en otras islas, quedando sólo 175 rapa nui como mano de obra.

La fragilidad de la Isla de Pascua se hizo notoria otra vez en 1870 cuando el francés Jean-Baptiste Dutroux-Bornier pretendió reclamar la soberanía total de la isla y convertirla en su rancho ovejero para la producción de lana.

El francés atacó a los nativos obligándolos a evacuar la isla, muchos de ellos con destino a Tahiti.

Se dice que para 1877, año en que Jean-Baptiste Dutroux-Bornier fue asesinado, sólo quedaban en la Isla de Pascua 111 nativos.

Décadas antes de que la isla pasara a ser territorio soberano de Chile, fue objeto de explotación ganadera por parte de una empresa inglesa.

La incorporación de Rapa Nui a Chile

En 1888 el marino chileno Policarpo Toro tomó posesión oficial de la isla, incorporándola al territorio chileno.

Por encargo del presidente de la República José Manuel Balmaceda, en 1886 se autorizó la tramitación legal para anexar Isla de Pascua al territorio chileno.

El 9 de septiembre de 1888, el capitán Policarpo Toro presentó una “Escritura de Cesión” al entonces rey de la isla, Atamu Tekena.

El documento fue escrito en español y en rapanui, pero su contenido era muy diferente en cada idioma.

Según el texto en español, mediante dicha acta se otorgaba a Chile “total y completa soberanía” sobre la Isla de Pascua por tiempo indefinido.

Sin embargo, la traducción al rapanui sólo hablaba de “protección” a la isla por parte de Chile y de “amistad” entre ambos territorios.

La tradición oral cuenta que, cuando Policarpo Toro izó la bandera chilena, el rey Atamu Tekena dijo: «Al levantar tu bandera no quedas dueño de la isla porque nada hemos vendido; sabemos que el señor Obispo puso a la Isla bajo el protectorado de Chile, pero no se ha vendido nada».

La toma de posesión inició un nuevo capítulo de transformaciones y abusos a los que fue sometido el pueblo rapa nui.

La estancia ovejera y el control de la población

El gobierno chileno arrendó la isla a una compañía que la convirtió en una gran estancia ovejera, reduciendo a los indígenas a meros empleados de ésta.

La isla se transformó en una enorme hacienda ovejera y los isleños, acostumbrados a la pesca, pasaron a ser inquilinos de las empresas extranjeras que explotaban la Isla.

Durante los primeros años de soberanía chilena, la isla fue olvidada y los isleños quedaron encerrados en ella sin posibilidades de salir, ya que Chile no les reconoció la plena ciudadanía hasta 1966.

En 1903, los rapanui fueron despojados de sus tierras, que fueron entregadas en “alquiler” por 25 años a la empresa escocesa-chilena Williamson, Balfour & Co., dedicada al comercio de nitratos y a la crianza de ovejas.

La empresa creó la “Compañía de Explotación de Isla de Pascua”, llegando a tener unas 70.000 ovejas que deambulaban libres por la isla, mientras que los isleños fueron recluidos en Hanga Roa para evitar que las robaran.

En 1917 la isla fue puesta bajo la dependencia de la Dirección del Territorio Marítimo de Valparaíso y sometida a la autoridad y leyes navales.

La Marina prohibió el uso de la lengua rapanui y no mejoró en nada las condiciones de vida en la isla.

El control de la isla por parte de la empresa ganadera se extendió hasta 1936, aunque no fue sino hasta 1953 que terminó totalmente el comercio de lana en la isla y la Marina chilena tomó el control sobre la misma.

Investigación arqueológica, reconocimiento y patrimonio

En 1915, debido al maltrato del cual habían sido objeto los isleños, el Gobierno chileno creó una comisión para estudiar los problemas de la población nativa.

En ese período se introdujo el cultivo del maíz con buenos resultados.

En 1936 se llegó a un acuerdo con la Compañía Explotadora, que renunció a todos sus derechos sobre Rapa Nui.

A cambio, el gobierno se la entregó en arrendamiento por 20 años, con obligaciones como establecer comunicaciones radiotelefónicas, garantizar el transporte marítimo y reparar la escuela y la iglesia.

En 1955 comenzó una investigación arqueológica sistemática de Rapa Nui, a cargo del arqueólogo Thor Heyerdahl.

En 1965 la Isla de Pascua pasó a ser un departamento de la V Región.

En 1966 Rapa Nui volvió al Estado chileno tras el término del arrendamiento.

Desde entonces, el desarrollo del turismo y la revaloración de su patrimonio arqueológico han marcado una nueva relación entre sus habitantes y el Estado chileno.

El 16 de enero de 1935 fue creado el Parque Nacional Rapa Nui, que ocupa más del 40% del territorio de la isla.

En 1976 se cambió el nombre de “Parque Isla de Pascua” por “Parque Nacional Rapa Nui”, que ocupa actualmente una superficie de 7.130 hectáreas, aproximadamente el 43% de la superficie total de la Isla.

En diciembre de 1995 el Parque Nacional Rapa Nui fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

La cultura rapanui en la actualidad

A pesar de haber vivido en completo aislamiento por más de mil quinientos años, el pueblo rapa nui logró sobreponerse al violento contacto gracias a su admirable capacidad de adaptación, que les ha permitido mantener vigente su identidad como cultura originaria.

Hoy, la historia de Rapa Nui sigue viva a través de sus tradiciones, su lengua, sus danzas y celebraciones comunitarias.

La cultura rapanui destacó por sus conocimientos de navegación, astronomía, construcción de canoas, agricultura, escultura y organización ceremonial.

La isla combina actualmente tradición ancestral, vida moderna y un creciente interés por la conservación de su patrimonio arqueológico y cultural.

La historia de Rapa Nui no es solo un relato del pasado, sino una identidad en constante construcción.

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