Los primeros cuidados de un cachorro deben centrarse en proporcionarle alimentación adecuada, descanso, protección, higiene, atención veterinaria, educación y socialización. Cada etapa exige necesidades diferentes: un cachorro recién nacido depende de su madre o de un cuidador, mientras que uno de varios meses necesita rutinas, adiestramiento, ejercicio progresivo y experiencias positivas.
La llegada a casa debe prepararse con antelación para reducir riesgos y facilitar la adaptación. Un entorno seguro, una rutina coherente y la supervisión de un veterinario son las bases para que el cachorro crezca sano, equilibrado y feliz.
Qué preparar antes de la llegada del cachorro
Acondicionar todos los aspectos de tu hogar, es algo indispensable para evitar riesgos y optimizar el cuidado de tu cachorro. También es importante que todos los miembros de la familia conozcan las normas y sepan cómo actuar desde el primer día.
Establecer normas familiares
Para empezar, planifica una reunión con todos los que viven en tu casa para adecuar las normas de convivencia. También, debes acordar con ellos las pautas para educar al nuevo miembro de la familia. Esto garantizará que tu cachorro reciba instrucciones coherentes durante su adiestramiento, y existan menos confusiones.
Sin dudas, si todos coinciden en las mismas orientaciones y respetan los mismos límites, su proceso de aprendizaje será más rápido. Aprovecha el encuentro para organizar conjuntamente algunos aspectos relevantes como las horas de paseo y el responsable de cada salida.
De esta manera, evitarás que los recorridos en la calle se transformen en conflictos para la familia. La educación de un cachorro debe comenzar desde el primer día. Aunque no necesitas enseñarle comandos complicados al principio, sí es importante establecer normas claras para evitar malos comportamientos en el futuro.
Por ejemplo, decide desde el principio si podrá subirse al sofá o entrar en ciertas habitaciones y sé coherente con estas reglas. Debes ser cariñoso con tu cachorro, pero es importante que seas consistente desde el principio para que entiendan las reglas de la casa, como no subirse al sofá.
Preparar un hogar seguro
Es importante que tengas en cuenta el tamaño de tu cachorro, y a qué rincones puede acceder cuando se desplace. Por ello, debes hacer un recorrido por la casa y garantizar que no existen riesgos de caerse o quedar encerrado.
Igualmente verifica los bordes y altura de las ventanas, balcones, escaleras y espacios similares. No debemos dejar nada a la vista de nuestro cachorro que pueda lastimarle. Por eso tendremos que asegurarnos de no dejar a su alcance aparatos eléctricos, cables, productos químicos (limpieza…), etc.
¡Ojo con lo que dejas a su alcance! Tu cachorro tratará de comerse básicamente cualquier cosa que le llame la atención. También es recomendable retirar las alfombras, ya que hasta que aprenda a hacer sus necesidades en la calle, las hará en casa.
Por otra parte, examina los jardines o zonas externas donde tu cachorro estará durante largos períodos y sin supervisión. Elimina de estos lugares cualquier espacio que le sirva para salir o escaparse.
También, verifica si hay algún tipo de planta ornamental en el ambiente a fin de proteger la salud de tu perrito. Determina si se trata de arbustos o árboles tóxicos para el cachorro, y retiralos de ser necesario.
Preparar la cama y la zona de descanso
Tu nueva mascota consumirá energía excesiva cada vez que juegue y realice actividades físicas. Por esta razón, necesita acondicionar un lugar adecuado para descansar y recuperar sus fuerzas.
Es importante que reconozca su cama desde su llegada a casa, para que pueda utilizarla cuando le plazca. Asegura que sea un sitio acogedor y lo suficientemente amplio, para que lo aproveche mientras crece.
El sitio que selecciones para este propósito, debe estar ubicado en un pequeño rincón de tu hogar. Igualmente, le gustará descansar en un espacio tranquilo y sin corrientes de aire para facilitar una temperatura confortable.
El cachorro deberá disponer de una o dos camas, estas deben ser cómodas y acogedoras, que le permitan tener buenas horas de descanso. Observa a tu cachorro y toma en cuenta los sitios donde se tumba para recuperar energías.
Recuerda que todos los perros definen lugares favoritos dentro del hogar para acurrucarse y resguardarse de amenazas. A los cachorros les encanta estar acurrucados y apretaditos tal y como lo hacen cuando están en su camada.
Para que tu pequeño peludo esté tranquilo te recomendamos el truco de la camiseta. Utiliza una camiseta que huela a ti y déjala en su cuna por la noche.
Colocar un reloj con un fuerte tictac cerca también puede ayudar, ya que imita los latidos del corazón de su madre. Puedes poner también un reloj que haga tic-tac bajo su cojín, para que se tranquilice creyendo que es el ruido es el latido de su madre.
Accesorios básicos
- Alimento seco y húmedo.
- Cuna o colchón.
- Comedero.
- Bebedero.
- Collar.
- Correa.
- Juguetes seguros.
- Paños de adiestramiento.
- Transportín.
- Cepillo, carda y peine para el pelo.
- Champú específico para perros.
- Cortauñas.
- Productos dentales.
- Clicker, si se utiliza en el adiestramiento.
El primer día del cachorro en casa
Es un día importante para tu cachorro cuando se separa de su madre y su camada. Tu cachorro puede sentirse estresado por las nuevas cosas que ve, los sonidos y los olores, y la separación de su madre.
Así que mantén tu casa muy tranquila para evitar aumentar su estrés. En cuanto llegues a casa, lleva a tu cachorro al jardín o a la zona exterior para que pueda hacer sus necesidades.
Después de que tu cachorro haya salido, llévalo dentro a una zona segura que hayas protegido y deja que empiece a olfatear y explorar a su aire. Vigila a tu cachorro en todo momento mientras se acostumbra a tu casa y a tu jardín.
Permite que tu cachorro se acerque a ti en busca de consuelo y no al revés, ya que algunos cachorros pueden sentirse sobrepasados si tienen demasiado contacto humano. Pon algo que lleve tu aroma en la cama de tu cachorro y una manta en la que acurrucarse.
A los cachorros les gusta saber qué esperar. Planifica cuál será tu rutina para la alimentación, ir al baño, hacer ejercicio y realizar el aseo, y así podrás empezar el primer día.
Si sabes qué rutina seguía el criador antes de recoger a tu mascota, es mejor continuar con ella por coherencia hasta que tu cachorro se asiente.
La primera noche del cachorro
Al igual que los bebés humanos, algunos cachorros se instalan fácilmente desde la primera noche y otros te darán noches de insomnio mientras se adaptan. Sé paciente y constante.
Es mejor usar un parque educativo que una cesta para la cama de tu cachorro al principio, ya que pueden verte y olerte pero no pueden alejarse. Al principio, colócalo cerca de dónde duermes.
Si tu cachorro se queja y crees que puede necesitar hacer sus necesidades, ponle la correa y llévale al área donde suele hacerlo. Si crees que están solos o asustados, háblales con voz calmada, tranquilizadora, pero no los toques ni juegues con ellos.
Demasiado alboroto cuando se quejan puede llevar a un comportamiento de búsqueda de atención, pero por otro lado, ignorar a tu cachorro podría causarle ansiedad y frustración.
Al principio, es mejor que tu cachorro duerma dentro del parque educativo cerca de dónde tú duermes. Pero mantén la interacción al mínimo una vez que lo hayas acostado.
Tranquilízalos con un tono de voz tranquilo si se quejan, pero no los acaricies, y mantén la calma y en silencio si los llevas al baño.
Descanso y sueño
Los cachorros se cansan muy fácilmente y necesitan dormir mucho para su bienestar y desarrollo saludable, por lo que es importante darles muchas oportunidades para descansar.
Al principio, necesitan entre 18 y 20 horas de sueño cada 24 horas. Esto se reducirá a cerca de 12 a 14 horas cuando lleguen a la edad adulta.
En sus primeras semanas de vida, el cachorro pasa un 10% del tiempo comiendo y un 90% durmiendo. Durante las 2 primeras semanas de vida, si el cachorro tiene madre, lo mejor es dejarlo tranquilo.
Deja que tu cachorro descanse lo que necesite y verás como a partir de la 3ª o 4ª semana de vida, se convertirá en todo un explorador. Dormir seguirá siendo una actividad prioritaria en su vida hasta que alcance la edad adulta.
El sueño del cachorro es profundo, reparador y tiene una función imprescindible para el desarrollo cerebral de tu pequeño.
Alimentación del cachorro
La alimentación juega un papel crucial en el desarrollo de un cachorro, ya que necesita nutrientes específicos para crecer fuerte y saludable. Esta debe estar adaptada a todas las etapas de la vida del perro, además de ser conveniente, saludable y nutritiva.
Alimentación durante las primeras semanas
Durante las primeras semanas, la leche materna es esencial, ya que contiene todos los elementos necesarios para su sistema inmunológico. Durante las 3 primeras semanas de vida de tu cachorro, su alimentación debe ser única y exclusivamente la leche materna.
El cachorro deberá amamantarse de su madre, en la medida de lo posible, durante este primer periodo. Muchos nutrientes y defensas necesarias para tu cachorro, se encuentran en el calostro.
Si tu pequeño no ha podido mamar de su madre, deberás darle un sustitutivo del calostro materno. Tras el calostro (sea materno o de fórmula), comenzaríamos con la leche maternizada para cachorros.
Esta leche se da en biberones (tomas cada 3 horas aproximadamente) durante las primeras 3-4 semanas de vida. Si el cachorro no puede ser amamantado, deberás proporcionarle leche maternizada específica, que cubra sus necesidades nutricionales.
NUNCA debes utilizar Leche de Vaca para amamantar o Preparar Papillas a tu cachorro.
Destete e introducción de alimentos sólidos
A partir de la 4 semana de vida, empezaríamos con la introducción progresiva de los alimentos sólidos. A partir de las tres o cuatro semanas, los cachorros comienzan el proceso de destete.
Elabora sus papillas mezclando un pienso de iniciación para cachorros con leche específica para cachorros y nunca de vaca. Al principio, puedes ablandar las croquetas en un poco de agua tibia para que les resulte más sencillo para sus nuevos dientes.
Este paso debe ser gradual para evitar problemas digestivos. En la cuarta o quinta semana, a los cachorros les empezarán a salir los dientes y comenzarán con el proceso de destete a medida que disminuya la producción de leche de la madre.
El destete completo llega sobre la 7-8 semana de vida en la que los cachorros ya pueden ingerir alimentos sólidos. Durante el destete, necesitarán cuatro comidas al día y, hasta que tengan al menos cuatro meses de edad, necesitarán tres comidas al día.
Raciones y frecuencia según la edad
| Edad | Alimentación orientativa |
|---|---|
| Primeras 3 semanas | Leche materna o leche maternizada específica. |
| Desde la cuarta semana | Introducción progresiva de papillas y alimentos sólidos. |
| De 2 a 3 meses | 4 comidas al día. |
| A partir de los 3 meses | Pienso sólido específico para cachorros, dividido en varias tomas. |
| Más de 6 meses | 2 a 3 comidas al día, manteniendo alimento específico para cachorros. |
De los 2 a los 3 meses, es importante darles 4 comidas al día para que mantengan sus niveles de nutrientes estables. Cuando el cachorro alcanza los tres meses, ya estará preparado para alimentarse exclusivamente con pienso sólido.
Es importante que este alimento sea de alta calidad, formulado específicamente para cachorros, y que contenga proteínas y grasas esenciales para su desarrollo. Por otro lado, divide la ración diaria en varias tomas, de cuatro a cinco al día, para facilitar la digestión y mantener su nivel de energía constante.
Cuando tu cachorro alcance los 6 meses, su dieta debe ajustarse aún más a su nivel de actividad, tamaño y raza, pero siempre manteniendo su alimentación a base de comida específica para cachorros hasta que alcance la edad adulta.
Los perros jóvenes se benefician de 3 o 4 comidas pequeñas al día, en lugar de una o dos grandes. Puedes usar parte de su comida principal como recompensa por los comportamientos deseados y durante las sesiones de entrenamiento, para evitar que coma en exceso.
Cómo cambiar la alimentación
Durante la primera o segunda semana, dale a tu cachorro el mismo alimento que su propietario anterior, siguiendo las recomendaciones de alimentación del envase.
Cualquier cambio súbito en la dieta puede estresarlos o causar alteraciones digestivas. Los cachorros tienen sistemas digestivos delicados que no responden bien a los cambios repentinos.
Cuando estés listo para cambiar su alimentación, es importante que lo hagas con cuidado y lentamente para evitar provocarle alteraciones digestivas.
Proporciónale un lugar tranquilo para comer. Debería estar alejado de donde tú y cualquier otra mascota come. Deja a tu cachorro tranquilo mientras come para evitar que se sienta ansioso o protector.
Los perros se sienten tranquilos al saber cuándo serán alimentados, así que empieza una rutina de alimentación desde el primer día. Asegúrate de alimentar a tu cachorro a la misma hora y en el mismo lugar cada día, para que sepa cuándo esperar que suceda.
Recuerda que debe tener siempre a su disposición agua fresca y limpia.
Cuidados de un cachorro recién nacido
Un cachorro tiene desde su primer minuto de vida dos necesidades básicas: Alimentación y Protección. Los cachorros recién nacidos necesitan cuidados continuos y específicos.
Si tienes la opción deja que tu cachorro esté con su madre al menos durante su primer mes de vida. El amamantamiento y destete, se prolongará hasta la 7-8 semana de vida del pequeño.
Espacio limpio y adecuado
Los cachorros recién nacidos pasarán sus primeras semanas en la misma cama o lugar en el que nacieron, por lo que es importante elegir bien a la hora de preparar el nacimiento.
El espacio debe ofrecer suficiente amplitud para que la madre pueda tumbarse y estirarse completamente sin aplastar a los cachorros, y debe poder entrar y salir libremente mientras mantiene a los cachorros dentro.
También debe ser de fácil acceso para que puedas cambiar la ropa de su cama cada día. Durante los primeros días, la madre limpiará los excrementos de las crías, pero si se trata de una camada muy numerosa, podría necesitar ayuda para hacerlo.
Al final de la segunda semana o a principios de la tercera, los cachorros abrirán los ojos y se volverán más activos. Cuando empiecen a corretear, podrás trasladarlos a un espacio con suficiente capacidad para jugar y deberás dedicar más tiempo a la limpieza.
Temperatura y calor
Al nacer los cachorros tienen las orejas y ojos cerrados. Y si bien cuentan con un abrigo de piel que los protege, no tienen la capacidad para controlar su propia temperatura corporal.
Por esta razón, dependen de su madre u otras fuentes de calor para mantenerse tibios. También, pueden llorar por cortos períodos de tiempo si sienten frío.
Puedes abrigarlos y colocarlos sobre tu pecho para que reciban calor o utilizar una bolsa con agua tibia/caliente (no hirviendo) y colocar al cachorro sobre una toalla encima de esta bolsa para que se caliente gradualmente.
No uses una almohadilla o cojín térmico, ya que esto podría sobrecalentar al cachorro o subir su temperatura demasiado rápido, lo que le provocaría problemas graves.
Como indica Experto Animal, los cachorros recién nacidos, que todavía no son capaces de controlar su temperatura, se encontrarán entre los 34,4ºC y los 36,1ºC. Hacia las cuatro semanas de vida ya alcanzarán los 37,8ºC.
Si utilizas alguna fuente de calor, reduce la temperatura gradualmente cada semana hasta llegar a temperatura ambiente.
Limpieza de los recién nacidos
La madre solo se ausenta cuando necesita ir al baño, comer o beber. En ese tiempo, los cachorros se arrastrarán para juntarse y conservar la temperatura corporal adecuada.
Además, esta también los limpiará lamiendo sus cuerpo para eliminar cualquier desecho pegado a ellos, manteniéndolos totalmente limpios. Pues, un perrito recién nacido carece de la fortaleza necesaria para controlar la parte posterior de su cuerpo.
En cualquier caso, la cama debe mantenerse limpia y seca, y la manipulación debe limitarse a lo estrictamente necesario durante las primeras semanas.
Desarrollo del cachorro semana a semana
Los cambios físicos y necesidades que experimenta un cachorro durante las primeras 10 semanas de vida requieren cuidados ajustados a cada edad.
Recién nacido
Lo primero que debes saber es que, al nacer los cachorros tienen las orejas y ojos cerrados. Utilizan sus patitas delanteras para arrastrarse, en dirección al calor o hacia la leche materna.
Los recién nacidos todavía no cuentan con dientes. Sin embargo, tienen la capacidad para mover su cabeza para encontrar el pezón y succionar con firmeza.
Por lo demás, el cachorro recién nacido seguirá dependiendo enteramente de los cuidados que le suministre la perra.
Primera semana
Desde la primera semana hasta los 10 días, verás como tu cachorro crece de manera vertiginosa. De hecho, en algunas razas duplicará el tamaño que tenían al nacer, aunque este aspecto dependerá del tamaño de su raza.
Sin embargo, se estima que el peso de un perrito está alrededor del 1 al 5% del peso esperado para cuando sean adultos. Si todo va bien, tu perrito aumentará de 2 a 4 gramos por día, alcanzando un aspecto fuerte y un poco regordete durante esta primera semana.
Durante estos primeros días sus habilidades sociales serán bastante simples, ya que pasarán la mayor parte del tiempo durmiendo. Un aspecto fundamental para su desarrollo y crecimiento, por lo que hay que evitar que la madre sea molestada durante estos primeros días.
Segunda semana
Dependiendo de la raza, a las 2 semanas muestran sus ojos totalmente abiertos. Igualmente, en este punto empezará a escuchar los ruidos a su alrededor, pues las orejas se abren y su sentido del olfato y audición ya están desarrollados.
Y finalmente, hacia el final de la segunda semana los cachorros comenzarán a pararse sobre sus patas. Notarás que pueden pararse y caminar por sí mismos, y hasta menean la colita.
Sus primeras sensaciones serán hambre y frío, por lo que dentro de este periodo recibirán sus primeros aprendizajes. Aconsejamos no ayudar demasiado, ya que estas situaciones de estrés moderado favorecen a que desarrollen un estado emocional sólido.
Tercera semana
Después de la semana previa, el cachorro tendrá un cambio importante en cuanto a fuerza y movilidad, ya que las patas posteriores se hacen tan robustas como las delanteras.
De hecho, la mayoría de los perritos a las 3 semanas logran sentarse y pararse. También, empiezan a desarrollar su individualidad y muestran interés por otros estímulos que están alrededor de su lecho.
Los cachorros en esta etapa inician el proceso de dentición, mostrando sus primeros dientes de leche. A nivel social, durante esta tercera semana el cachorro comienza a interactuar con sus hermanos a través del juego.
Cuarta semana
Ya a las 4 semanas, los cachorros estarán correteando y jugando mientras mueven sus colitas. También, empiezan a desarrollar el control intestinal alejándose de sus hermanos para hacer las necesidades fisiológicas.
En esta fase, la presencia de alimentos sólidos se convierte en un complemento importante para su dieta cotidiana. Las vocalizaciones en esta fase son cada vez más estruendosas y los perritos saludarán con entusiasmo a su madre.
Por otra parte, en este momento algunas madres dejan de asear a sus cachorros y los cuidadores deberán sustituirlas para conservar todo en orden.
Quinta semana
Una vez cumplen 5 semanas de nacidos, la madre pasa mayor tiempo alejada de sus cachorros. Igualmente, los pequeños se nutren de comida sólida varias veces al día, y progresivamente se irán destetando.
Sin embargo, continuarán amamantando vorazmente cuando estén cerca de su madre y con frecuencia adoptarán una postura sobre sus patas. Y aprenderán a graduar la presión de sus dientes durante el proceso.
Se trata de un instante crucial en el desarrollo social entre el cachorro y las personas que integran su manada. Por ello, es muy importante que se habitúan a las imágenes y sonidos que conforman el entorno familiar humano.
Sexta semana
Una vez que el cachorro cumple las 6 semanas, estará totalmente destetado y se alimentará entre 5 y 6 días con comida sólida. Ya no requiere que su madre le suministre leche, sin embargo sigue necesitando ayuda y orientación.
Pero, el cachorro todavía se siente tentado a morder todo lo que le rodea para satisfacer su curiosidad. Así que, debes permitir que continúe aprendiendo a inhibir su mordida mediante la interacción con su madre y hermanos.
Séptima semana
Para muchos cachorros, la semana número 7 constituye la última en compañía con sus hermanos. Así que solo resta disfrutar de importantes experiencias de socialización y algunos controles de salud durante estos días.
En consecuencia, los criadores acostumbran en esta fase a entrenar a los perritos para que hagan sus necesidades sobre periódicos o superficies similares. Aconsejamos silbar o emitir sonidos claves para que el cachorro se acostumbre a señales humanas y acuda a las comidas.
Y finalmente, al concluir la semana una gran parte de los cachorros de la camada dejarán a su madre.
Octava semana
El cachorro es totalmente independiente, y está capacitado para vivir una nueva etapa junto a su nueva familia. Sin embargo, debes continuar con el adiestramiento para ir al baño y socializar con otros individuos.
Si todavía no ha recibido sus primeras vacunas, en esta semana deberás incluirlo en el respectivo protocolo de vacunación. En cualquier caso, recomendamos visitar a tu médico veterinario para que lo revise y reciba las orientaciones necesarias.
Sin dudas, conocer un nuevo hogar se trata de un momento emocionante en la vida del cachorro. Pero, no olvides que seguirán los desafíos y ajustes para que viva felizmente sin su madre y hermanos.
Novena semana
Tu cachorro ya empieza a sentirse como parte de la familia, y conoce con detalle la mayoría de las rutinas. En cuanto a su entrenamiento, es importante que todos los miembros del grupo sean coherentes al establecer límites.
Lo más importante en este momento, es que te enfoques en su socialización. Esto implica llevarlo a nuevos lugares y exponerlo a diversas experiencias que les resulten llamativas.
Pero recuerda trasladarlo en brazos, para reducir los riesgos de infección.
Higiene del cachorro
Garantizar su higiene no solo se trata de bañarlo una vez al mes, sino de mantener a raya otros hábitos. Peinarle, cortarle las uñas, limpiarle las legañas, mantener los dientes limpios, etc.
También hay que vigilar la limpieza de sus orejas y de las patas tras haber dado un largo paseo por zonas boscosas.
Baño y cuidado del pelaje
El baño de un cachorro debe esperar hasta que haya recibido todas sus vacunas, generalmente alrededor de los tres meses de edad. Una vez vacunado y previa consulta con tu veterinario, podrás bañar a tu perro utilizando agua y un champú para cachorros.
Es importante usar siempre un champú formulado para perros, ya que otros productos pueden irritar su piel sensible. Asegúrate de que el agua esté tibia y sécalo bien después del baño para evitar que se enfríe.
Si necesitamos asear a nuestros cachorros antes, existen técnicas naturales. Con estos champús sin agua para cachorros, podemos asear a nuestro perro sin mojarlo.
Las toallitas higiénicas para perros, son una opción ideal para asear a nuestros cachorros sin mojarlos. Aunque las toallitas no ofrecen una limpieza completa, sí son una muy buena opción para mantener la suciedad a raya mientras tu cachorro alcanza la edad para su primer baño.
Evita siempre que el agua jabonosa entre en contacto con ojos y mucosas y respeta los tiempos indicados entre baño y baño.
Recuerda que los perros tienen una capa protectora sobre su piel que nutre el pelaje y les ayuda a mantener su piel hidratada. Bañarlos en exceso o utilizando champús de baja calidad puede desequilibrar el PH de su piel.
Bañar al perro, sobre todo si vive dentro de casa, debe ser una acción excepcional (1 vez al mes o incluso menos si no es necesario).
Debes cepillar a tu cachorro regularmente para eliminar el subpelo y mantener su pelaje limpio y brillante. Esto también ayuda a fortalecer vuestro vínculo y a acostumbrarlo a la manipulación, lo que facilitará otros cuidados en el futuro, como son el corte de uñas o la limpieza de oídos y ojos.
Limpieza de ojos y oídos
Para asear la zona de los ojos y oídos del cachorro, te recomendamos productos lo más naturales posible o incluso remedios caseros como infusiones frías de manzanilla impregnadas en gasas estériles para eliminar legañas y cerumen.
Suero fisiológico aplicado en gasas para eliminar suciedad de mucosas puede utilizarse tal y como hacemos con los bebés humanos.
Limpieza del entorno
Otra de las rutinas de higiene básicas cuando tienes un cachorro es la limpieza de su entorno. Cuando son pequeños y hasta que van aprendiendo poco a poco a hacer sus necesidades en la calle, su zona debe estar libre de micciones o caca para evitar malos olores, suciedad e incluso bacterias y parásitos.
También te recomendamos el uso de empapadores para cachorros para que puedas ir enseñándole dónde hacer sus necesidades.
Vacunación, desparasitación y salud
Uno de los aspectos más importantes en el cuidado de cachorros es seguir un calendario de vacunación estricto. Estas vacunas lo protegerán contra enfermedades graves como son el parvovirus, el moquillo, la rabia y la hepatitis canina.
Consulta con tu veterinario para establecer un plan adecuado y asegúrate de no sacar a tu cachorro a la calle ni permitirle interactuar con otros perros hasta que haya recibido todas las vacunas necesarias.
El veterinario fijará un calendario de vacunaciones para él, ya que tendrá que ser vacunado antes de que pueda juntarse con otros perros. Y también pueden aconsejarte sobre todo lo que debes saber, desde la desparasitación hasta la nutrición.
Por otro lado, la desparasitación de los cachorros también es esencial, ya que suelen estar expuestos a parásitos internos y externos que pueden afectar gravemente su salud.
Los gusanos intestinales son sumamente frecuentes en el cachorro. Si se tratan suelen controlarse bien y no provocar mayor riesgo, pero si se ignoran pueden causar serias patologías.
¡No olvides realizar desparasitaciones periódicas según las indicaciones del veterinario!
Los cachorros jóvenes son propensos a enfermedades e infecciones, por lo que tendrás que vigilarlos de cerca. Informa a tu veterinario de cualquier anomalía, como vómitos, diarrea o si el cachorro no se levanta o no come.
Antes de interactuar con estos cachorros, tanto tú como el resto de los miembros de la familia o visitas debéis lavaros bien las manos para reducir el riesgo de que los cachorros enfermen a causa de las bacterias nocivas que puedan estar presentes en las manos.
También es buena idea no usar zapatos en casa o, al menos, usar un calzado limpio y cubierto para evitar que introduzcan bacterias o virus nocivos del exterior.
Socialización del cachorro
Los cachorros necesitan aprender a interactuar con su entorno para convertirse en perros equilibrados y seguros de sí mismos. Por eso, la socialización temprana es especialmente importante durante las primeras semanas y meses de vida, ya que es cuando están más receptivos a nuevas experiencias.
Entre las 4 y 16 semanas de edad, se desarrolla el cerebro de un cachorro y está más dispuesto a aceptar nuevas experiencias. Esto hace que sea el momento ideal para empezar a introducirlos en nuevas experiencias y comenzar el entrenamiento básico.
Los cachorros a los que no se le presentan diferentes entornos, sonidos, olores, texturas, personas y mascotas pueden tener problemas de comportamiento y emocionales a medida que crecen.
Experiencias positivas y graduales
Desde el momento en que llega a casa, es importante exponer al cachorro a una variedad de estímulos de manera controlada y positiva. También es importante que le presentes diferentes sonidos, personas, superficies y objetos para que se vaya acostumbrando a ellos.
Los cachorros tienen un oído muy sensible, así que los sonidos pueden asustarlos. Durante la primera semana de tu cachorro contigo, preséntale sonidos como el secador de pelo, el timbre, música y la aspiradora.
Asegúrate de que esta experiencia sea positiva jugando con tu cachorro o dándole un premio en forma de comida. Mantén el sonido bajo al principio para no asustarle y luego auméntalo gradualmente a medida que tu cachorro se vaya sintiendo más cómodo.
Tu cachorro tendrá que aprender a enfrentarse a una variedad de entornos, terrenos y obstáculos. Así que ayúdale llevándolo por escaleras o escalones y una variedad de superficies.
Personas, niños y otros animales
Presentar a tu cachorro a nuevas personas y otros animales es una gran manera de prepararlo para los encuentros a los que se enfrentará a medida que crezca. Pero es crucial hacerlo de la manera correcta.
Hacia la cuarta semana, los cachorros están preparados para empezar a socializar con humanos y otros perros. Es importante que los mimes y juegues con ellos, les permitas explorar y jugar, y los expongas a tantas experiencias nuevas como sea posible.
Una vez que esté vacunado, puedes comenzar a socializarlo con otros perros y llevarlo a paseos cortos para que explore el mundo exterior. Recuerda que un perro socializado desde cachorro será más equilibrado y más amigable.
Viajes y manipulación
Tanto si vas al veterinario como si vas a pasar el día fuera, es probable que tu cachorro tenga que viajar en coche en algún momento. Por ello, es importante acostumbrarlo desde el principio.
El veterinario querrá revisar tu cachorro de arriba a abajo. Es mejor acostumbrarlos poco a poco a que los recojan y los toquen por todo el cuerpo, y es importante que te asegures de que sea una experiencia agradable desde el principio.
Es buena idea, además de que tu cachorro duerma en un parque educativo por la noche, acostumbrarlo a pasar tiempo en él durante el día. Esto ayuda si, por ejemplo, quieres mantener a tu cachorro en un lugar seguro mientras tienes visitas.
Educación y adiestramiento
La educación de un cachorro debe comenzar desde el primer día. El adiestramiento con refuerzos positivos, como los premios, las caricias y las palabras amables, es la mejor manera de enseñar a un cachorro.
La paciencia y la consistencia son clave para lograr buenos resultados. Además de la socialización, el entrenamiento también puede ayudar a que tu cachorro se convierta en un perro seguro de sí mismo y que se comporte bien.
Control de mordida
Es un instinto natural querer morder todo lo que les rodea. Igual que los bebés tienen innato el reflejo de succión y se llevan todo a la boca. Los cachorros hacen lo propio mordiendo y masticando.
El cachorro todavía se siente tentado a morder todo lo que le rodea para satisfacer su curiosidad. Así que, debes permitir que continúe aprendiendo a inhibir su mordida mediante la interacción con su madre y hermanos.
Para evitar que tu cachorro muerda objetos que no debería, puedes usar juguetes mordedores de materiales resistentes y no tóxicos. También puedes emplear juguetes rellenos de premios, que además alivian la ansiedad.
Los cachorros necesitan juguetes que puedan mordisquear. Los cachorros tienen unos dientes de leche afilados, y esto les ayudará a calmar el dolor mientras les salen los dientes definitivos.
Es importante que sean buena calidad, a ser posible evitaremos el plástico que pueda romperse ya que es peligroso para el cachorrito.
Juego y actividad
Es normal que tu cachorro se mantenga activo y no se quede quieto por más de un par de minutos. Y es que los perros, utilizan el juego como medio para desarrollarse y practicar sus habilidades.
Elige juguetes que estimulen el olfato, rastreo o atrape. También son apropiados los juguetes con los que pueden tironear, las pelotas o los mordedores.
Otra manera de mantener a tu perrito activo es a través del juego. Sin dudas, los objetos favoritos de los perros son las pelotas e irán y volverán para buscarlas sin cesar.
Igualmente, se sienten atraídos por los peluches que utilizan para acurrucarse e interactuar con otros individuos. Pero, asegúrate de que esté fabricado con un material resistente, y que no resulte tóxico para tu pequeño compañero.
Otro excelente juego para practicar con tu peludito puede ser esconder juguetes y premios por la casa y animarlo a que los encuentre.
Una vez que tu cachorro alcanza las 3-4 semanas de vida y está dispuesto a explorar el mundo, la actividad y el ejercicio pasan a ser tan fundamentales como el buen descanso.
Ten en cuenta que en función de la raza tu cachorro necesitará más o menos actividad y ejercicio.
Aprender a hacer sus necesidades
Los cachorros jóvenes no tienen control de su vejiga y necesitan ir al baño inmediatamente después de comer, beber, dormir o jugar.
Lleva a tu cachorro al mismo lugar donde hace sus necesidades al aire libre a primera hora de la mañana, después de cada comida y siesta, y antes de acostarse, y utiliza la misma orden simple como “pipí” o “rápido”.
Además, presta atención a las señales que indican que tu cachorro necesita ir al baño, como por ejemplo, que dé vueltas o que huela el suelo.
El truco de los periódicos en el suelo ha demostrado ser eficaz desde tiempos inmemoriales. Coloca papel de periódico en la zona de casa estipulada para que tu perro utilice como wc.
Si el papel de periódico no te va mucho, puedes comprar una bandeja empapadora para cachorros, aunque para que la utilice probablemente tengas que llevarlo hasta ella, cuando veas que procede a hacer pis.
Si logran ir, recompénsalos con un tono positivo en tu voz. El refuerzo positivo ayuda a que el cachorro relacione el lugar y la conducta adecuada con una experiencia agradable.
Rutinas diurnas y nocturnas
Los primeros días y semanas son muy importantes para garantizar que tu cachorro se integre bien en la familia y se convierta en un perro sano y de buen comportamiento.
Si es posible, lo mejor es que te tomes la primera semana de vacaciones. Luego puedes concentrarte en establecer rutinas que les ayuden a sentirse seguros y a que entiendan lo que se espera de ellos.
Alimentación y aseo
Asegúrate de alimentar a tu cachorro a la misma hora y en el mismo lugar cada día, para que sepa cuándo esperar que suceda. Planifica cuál será tu rutina para la alimentación, ir al baño, hacer ejercicio y realizar el aseo.
El cuidado del pelaje, la limpieza de las patas, el corte de uñas y la revisión de ojos y oídos deben introducirse gradualmente para que el cachorro se acostumbre a la manipulación.
Ejercicio y paseos
El ejercicio físico es una parte fundamental de la rutina diaria de tu cachorro para ayudarle a mantenerse en buena salud. Una vez que han sido vacunados, ya pueden salir a pasear.
Sácalo dos veces al día pero limita cada paseo a 15 minutos inicialmente. Para el primer paseo de tu cachorro al aire libre, elige un área tranquila donde no se asuste por ruidos fuertes o senderos transitados.
Limita la primera caminata de tu cachorro a unos cinco o diez minutos para que no se canse demasiado ni se sienta desbordado. Puedes aumentarlo hasta los 15 o 20 minutos durante los próximos días y semanas.
Primer paseo
Cuando el cachorro haya completado su calendario de vacunación y el veterinario confirme que puede relacionarse con otros perros, será necesario sacarlo a pasear dos veces al día.
Pídele a tu veterinario que te aconseje sobre el mejor tipo de collar y correa para tu cachorro. Asegúrate de que el collar le queda bien y no pueda salirse por la cabeza.
Deja que tu cachorro se acostumbre al collar y la correa donde se sienta cómodo. Reduce gradualmente la correa y anima a tu cachorro a seguirte.
En lugar de tirar de la correa, inclínate cada vez que cambies de dirección y anímale a que te siga.
Rutina nocturna
Realizar mucho ejercicio antes de acostarse ayudará a tu cachorro a dormir, por lo que es una buena idea si su último paseo del día es a última hora de la noche.
Si sacas a tu cachorro a pasear justo antes de la hora de acostarse, tendrá la oportunidad de hacer sus necesidades. Si no lo haces, tendrás que sacarlo después cuando te vayas a acostar.
Los cachorros jóvenes también necesitan que los lleves al baño cada tres horas durante la noche.
Ansiedad por separación
La ansiedad por separación es un problema frecuente en los perros. Cuando tu cachorro aún es pequeño es el momento de enseñarle que no ocurre nada cuando tú sales por la puerta.
Para evitar comportamientos ansiosos no le des mayor importancia al momento en el que te marches. Muchas veces es nuestra actitud y la energía que les transmitimos la que hace que nuestros perros lo pasen mal.
Dale su juguete relleno de premios o algo que le mole y márchate como si nada. Eso es lo mejor que puedes hacer por él mientras sea cachorro y esté a tiempo de aprender.
Los juguetes también ayudarán a calmar su ansiedad cuando tengamos que dejarle solo en casa. La radio es una buena manera de hacer que los cachorros se sientan acompañados cuando te vayas de casa.
Cuándo consultar al veterinario
Es posible que debas llevar a tu cachorro para un chequeo después de sus primeros días de establecerse contigo. Si no estás seguro acerca de su estado de salud, es realmente importante llevar a tu cachorro al veterinario para un chequeo unos días después de llevarlo a casa.
Si estás bien preparado, será un viaje positivo para tu cachorro. Y también es una buena oportunidad para que aprendas más sobre cómo cuidarlo.
Vigila cualquier tipo de comportamiento anómalo o malformación. Informa a tu veterinario de cualquier anomalía, como vómitos, diarrea o si el cachorro no se levanta o no come.
No te saltes el veterinario, parece obvio pero es que de cachorros es cuando más vacunas y visitas médicas necesitan.
En cuanto al cuidado del perro a lo largo de su vida, es necesario visitar una clínica veterinaria de confianza con asiduidad y ante cualquier duda.
