La primera vez teniendo sexo en casa puede ser una experiencia positiva, placentera y segura si la decisión es propia, existe consentimiento explícito, hay comunicación honesta, se dispone de un lugar privado y ambas personas tienen tiempo para avanzar sin prisas. No tiene que ser perfecta ni parecerse a una película: es normal sentir nervios, cierta torpeza o incluso no llegar al orgasmo.
Antes de empezar, habla con la persona con quien vas a tener sexo sobre lo que quieres, pregunta qué quiere hacer y lleguen a un acuerdo juntxs. El sexo se disfruta mucho más si ambas personas pueden expresar lo que necesitan y con lo que se sienten cómodxs. Si en cualquier momento aparece dolor, incomodidad, duda o inseguridad, puedes pedir una pausa o detenerte por completo.
Decide si realmente estás preparada o preparado
Solo tú sabes cuándo es el momento y para qué. Es muy importante que si planeas tener tu primera relación sexual sea una decisión enteramente tuya, porque te sientes lista o listo y tienes el deseo de compartirte con alguien de esta manera. Tener sexo por primera vez no debe responder a la presión de tu pareja, tus amistades ni a la comparación con otras personas.
Una gran pauta para descubrir si esto es lo que realmente quieres es identificar cómo te sientes ante esta situación… tener tu primera relación sexual, ¿te emociona o te preocupa? Reflexiona sobre el paso que vas a dar y si este es el momento y la persona indicados para ti. Si todavía no quieres tener relaciones ¡entonces espera!
Para que esta experiencia sea placentera, es indispensable que tengas el deseo y la disposición para vivirla, el consentimiento no es solo decir que sí, sino hacerlo de forma consiente, informada y entusiasta. El mejor momento para tener relaciones sexuales es cuando estás segura de que quieres tenerlas, y no cuando tu pareja quiere que las tengas.
El consentimiento puede cambiar en cualquier momento
El consentimiento sexual significa asegurarse de que todos quieran participar, se sientan seguros y disfruten de la actividad todo el tiempo. No basta que ambos supongan lo que el otro quiere, desea o está dispuesto a hacer. El consentimiento, tanto en el primer encuentro como en los demás, debe ser explícito.
Puede pasar que creas estar lista, pero apenas llegue el momento te sientas confundida, se apoderen de ti los nervios y pienses “definitivamente no estoy lista”, debes sentirte tranquila de contárselo a tu pareja y esa persona debe respetar tu decisión de parar en cualquier momento. No le debes nada a nadie, cambiar de opinión es totalmente válido y comunicar tus límites es muy pero muy importante.
Si en cualquier momento sientes alguna incomodidad física, mental o emocional, si te surge cualquier duda o inquietud, si no está resultando como esperabas o cualquier otra situación que pueda presentarse, no dudes en hacer una pausa, tomar un respiro y hablar de lo que estás pensando y sintiendo.
Habla antes y durante el sexo
La comunicación es fundamental, y lo mejor es sentirte cómoda con la persona con la que compartirás tu primera vez. No te intimides: muestra tus vulnerabilidades y también tus preferencias. ¿No te gustó algo? ¡Dilo! Establecer conexión e intimidad más allá de lo físico hace la diferencia.
Si tienes miedos o preocupaciones habla de ellos abiertamente, aunque está bien hacerlo por escrito si te resulta más fácil. Si es muy complicado hablar del tema en persona, pueden probar hacerlo por chat o videollamada, o con alguna otra herramienta que les haga sentir en un espacio seguro.
También es importante acordar qué prácticas quisieran llevar a cabo, o cuáles no, así como definir los métodos antifecundativos o de prevención de ITS que deseen implementar. Durante el sexo no te compliques: “Me gusta”, “Espera”, “Sigue”, “Más suave”, “Más fuerte”, “Más rápido” son formas claras de orientar a tu pareja.
Escucha a tu pareja también y busca señales para saber si también está preparada. Además de las palabras escucha los susurros y los gemidos de éxtasis de tu pareja. Mira y siente como vuestros cuerpos reaccionan entre sí para ver cuánto lo estáis disfrutando.
Elige bien el momento y prepara la casa
Elige un lugar seguro y que no sea estresante, en el que sepas que nadie te va a molestar. Necesitaréis tiempo y espacio para sentiros cómodos el uno con el otro, esta es una experiencia compartida por los dos, por lo que ayuda que haya intimidad.
Procurar un espacio cómodo donde tener relaciones sexuales, así como disponer del tiempo para hacerlo con calma, les permitirá relajarse y conectar de la mejor manera para que sea una experiencia agradable. Cuando estás en un lugar desconocido o incómodo, tu mente estará en dos sitios.
Antes de comenzar, deja a mano los preservativos, el lubricante y una toalla. También puedes tener agua, pañuelos y ropa cómoda cerca. Tener preparados estos elementos evita interrupciones innecesarias y ayuda a que ambos se concentren en la experiencia.
En ocasiones, la primera vez se da en ámbitos menos convencionales o con poco espacio. Pero para el sexo solo hay que intentar adaptarse. Para una primera experiencia en casa, sin embargo, una cama o una superficie estable y cómoda suele facilitar la relajación, la comunicación y el control de los movimientos.

Qué esperar del cuerpo durante la primera vez
Tu cuerpo no mostrará indicios que revelan que has tenido relaciones sexuales por primera vez. La única manera de que alguien pueda saber que has tenido relaciones sexuales es si tú u otra persona lo contáis. Después de tu primera vez no se produce ningún cambio en tu estructura corporal que le anuncie a todos este gran acontecimiento en tu vida.
Mientras tienes relaciones sexuales, quizás se te acelere la respiración y sudes, y tu piel podrá ruborizarse. Estos cambios se deben a la naturaleza física del sexo. Durante el sexo, tu vulva podrá hincharse debido al aumento del flujo sanguíneo. Después del sexo, tu cuerpo volverá a la normalidad, igual que lo hace tras hacer ejercicio.
¿La primera vez tiene que doler?
No, la primera vez no tiene por qué doler. Podrás sentir algo de incomodidad porque la experiencia es nueva para ti. Si sientes dolor, es más que probable que la causa sea la fricción. Hay fricción durante el sexo cuando la vagina no está suficientemente lubricada para facilitar la entrada del pene de tu pareja.
Los nervios suelen producirnos tensión y a veces miedo. Todo esto hace que, durante la penetración, nuestros músculos se tensen, lo que puede causar incomodidad. También es posible que los propios nervios te impidan lubricar adecuadamente, y sin la lubricación necesaria se puede generar fricción durante la penetración, lo que puede causarte molestias.
Por supuesto, una penetración muy brusca también puede ser molesta. La buena noticia es que todo esto tiene solución: disfruta de los juegos previos, avanza despacio, utiliza lubricante y comunica lo que estás sintiendo. Si tu pareja está haciendo algo que te causa dolor o incomodidad, díselo.
El sexo no tiene que doler bajo ninguna circunstancia. Escucha a tu cuerpo, si te sientes incómodo o te duele entonces detente. Puede ser una señal de que no estás preparado o de que prefieres otro tipo de relaciones sexuales.
Dedica tiempo a los juegos previos
La primera vez está llena de expectativas y tensión, y estas sensaciones, que son emocionales, también se transmiten al cuerpo. Disfrutar de las preliminares, es decir, de los juegos previos antes de la penetración, es una forma de relajarse, sentirse más segura e incluso lubricar bien la zona íntima para el momento de la penetración.
Los juegos preliminares implican muchos besos y tocamientos, lo que puede ayudar a sentirte cómoda tanto con el cuerpo de tu pareja como con el tuyo propio. Esto incluye los besos, las carícias, las cosquillas, las palabras, los coqueteos y las sensaciones de todo el cuerpo que te permite relajarte un poco y te prepara para tener una experiencia mucho más placentera.
Los preliminares son una forma de evitar el dolor, así como el uso de lubricantes comerciales para reducir la fricción. Los masajes, los bailes eróticos y el uso de juguetes sexuales son algunas ideas, siempre que ambas personas estén de acuerdo.
No te saltes el preámbulo. Los juegos preliminares son la puerta de entrada a un buen encuentro sexual. Permiten que la excitación vaya de menos a más, facilitan la lubricación natural y ayudan a matizar el miedo y la ansiedad.
Conoce tu cuerpo antes de compartirlo
Cuanto más conozcas tu cuerpo, más placentero será el sexo. Por eso, la masturbación es tan importante, te permite conocer cada vez más tus puntos de placer. Experimentar con la masturbación para descubrir lo que te gusta y lo que no te gusta puede ser una buena idea.
Nadie puede descubrir mejor que tú qué te gusta, cómo, o dónde, y lo mismo para aquello que te incomoda. Recuerda que la masturbación es una práctica normal, sana y muy segura, que fomenta la conexión contigo y que puedes compartir con alguien más si la otra persona también lo desea y es ese el acuerdo.
Las zonas erógenas son áreas del cuerpo cuya estimulación provoca una respuesta sexual. Estas pueden incluir el área genital, los pezones o cualquier parte, en realidad, dependiendo de lo que te guste. Es posible que lo que te gusta a ti, no le guste a otra persona.
Entre las zonas erógenas de muchas mujeres está el clítoris, que es la parte más sensible de todo el cuerpo, pues tiene muchas terminaciones nerviosas, la vagina, la vulva, el ano y los pezones. Sin embargo, hay otras zonas como los labios, las orejas, la piel de la espalda y los muslos que también producen placer en algunas personas.
Lubricación: cómo utilizarla correctamente
El lubricante puede ser tu mejor amigo. Los lubricantes a base de agua o silicona son excelentes opciones para ayudar a que el sexo vaginal se sienta más cómodo y placentero. El gel lubricante puede ayudar a lubricar mejor y a que la penetración sea más suave.
Si usas condones de látex o de poliisopreno, no uses lubricantes a base de aceite, ya que el aceite daña este tipo de condones y te deja en riesgo de embarazo o de contraer una infección de transmisión sexual (ITS). Revisa siempre la compatibilidad entre el lubricante y el preservativo.
Aplica una cantidad suficiente de lubricante en la zona de contacto y añade más si notas fricción. La lubricación natural puede variar según el nivel de excitación, el estrés, la angustia y las preocupaciones que puedes sentir la primera vez. La falta de lubricación es una de las principales causas de dolor.
Protección frente al embarazo y las ITS
El embarazo puede suceder cualquier vez que tengas sexo vaginal, incluso la primera vez. Si ya has tenido la menstruación, puedes quedarte embarazada si tienes relaciones sexuales durante tus días fértiles. Si no estás preparada para tener hijos, debes usar algún método anticonceptivo cada vez que practicas sexo.
Las infecciones de transmisión sexual se pueden contraer a través de cualquier tipo de actividad sexual que implique contacto de piel a piel o contacto con fluidos corporales, como el semen, los fluidos vaginales o la sangre. Muchas ITS no presentan síntomas, por lo cual, hacerse pruebas regularmente es extremadamente importante.
En EducaSex Academy siempre recomendamos el uso de condón ya sea interno o externo, pues es un método fácil de conseguir, seguro y efectivo para prevenir tanto ITS como embarazos no deseados. Únicamente los condones protegen contra el embarazo y las ITS.
| Medida | Qué ayuda a prevenir |
|---|---|
| Condón externo o interno | Reduce el riesgo de embarazo y de ITS |
| Lubricante compatible | Reduce la fricción y puede disminuir el riesgo de rotura del preservativo |
| Pruebas de ITS | Permiten detectar infecciones que pueden no presentar síntomas |
| Cambio de preservativo | Evita trasladar fluidos y bacterias entre prácticas diferentes |
Cómo usar el condón con seguridad
Cuando tienes relaciones sexuales por primera vez asegúrate que tu pareja y tú usen preservativos, estos son necesarios también para protegerte de las enfermedades de transmisión sexual, como el sida y el virus del papiloma humano. Son de un único uso y para una una sola ocasión.
Es recomendable practicar cómo colocarlo antes de la primera vez para asegurarte de que cuando llegue el momento estés listo. Deja el preservativo a mano y preferiblemente ya abierto para que solo sea colocarlo y disfrutar, pero no lo abras con objetos que puedan dañarlo.
Si practicas sexo vaginal después del sexo anal, haz que tu pareja se quite el condón y se ponga uno nuevo. Cambiar el preservativo también es importante cuando se pasa de una persona a otra o cuando se utiliza un juguete sexual con otra persona.
Otros métodos anticonceptivos
Para poder protegerte de un embarazo debes utilizar algún método anticonceptivo, algunos de ellos también previenen una ETS. La píldora anticonceptiva, se deben tomar diariamente para lograr prevenir la ovulación y dificultar el paso de los espermatozoides, debes ser muy responsable con su consumo, pues si te pasa un solo día, baja su afectividad.
Otros pueden ser: Los parches en la piel, el dispositivo intrauterino, dispositivo de cobre y las inyecciones hormonales. Los métodos de barrera incluyen condones, diafragmas y dispositivos intrauterinos, mientras que otros métodos, como la píldora anticonceptiva, alteran tus hormonas para impedir la liberación de un óvulo.
Antes de tener tu primera experiencia sexual, programa una consulta con la ginecóloga para resolver tus dudas y, sobre todo, para aprender todo lo que necesitas para protegerte de las infecciones de transmisión sexual y evitar un embarazo no deseado. Para otros métodos anticonceptivos consulta con tu médico de cabecera.
Higiene antes y después del sexo en casa
La higiene antes, durante y después del sexo es fundamental. Una ducha normal puede ser suficiente; no es necesario realizar lavados internos agresivos ni utilizar productos perfumados que irriten la vulva o la vagina.
Lávate las manos antes de tocar los genitales, mantén las uñas cortas y retira anillos u objetos que puedan causar cortes. Si utilizas juguetes sexuales, límpialos según las indicaciones del fabricante y usa un condón sobre ellos si se comparten o si pasan del ano a la vagina.
Los accidentes durante el sexo ocurren y en el caso de los juegos anales, pueden acabar siendo especialmente desastrosos. Tener una toalla a mano te ayudará a que la limpieza sea más sencilla. La limpieza debe hacerse con delicadeza, sin convertirla en una fuente adicional de ansiedad.
Posturas cómodas para una primera vez
La postura adecuada es la que permite comunicarse, controlar el ritmo y detenerse con facilidad. Hay algunas posturas que se recomiendan más que otras durante el primer encuentro porque reducen el dolor, permiten a los dos controlar el acto, favorecen la conexión física y emocional y también proporcionan un mejor entorno de seguridad y consentimiento.
El misionero
El misionero es perfecto para la primera vez, pues tiene la ventaja de conectar a nivel visual y evitar que el resto del cuerpo sea descubierto. A su vez, es ideal para que ambos se besen y acaricien durante el acto, sin mencionar que los dos tienen un pleno control para ajustar la intensidad o profundidad de la penetración.
Uno de los dos se tumba en la cama boca arriba con las piernas abiertas. El responsable del coito realiza la penetración con suavidad. El misionero es sencillo y les permite estar unidos por completo.
La cucharita
Esta postura, donde ambos se acuestan de lado, resulta muy cómoda y segura para las personas con poca experiencia sexual. Tierna y romántica, la cucharita es una buena alternativa para el primer encuentro.
Se debe a que permite enmascarar los gestos, ocultar parte del cuerpo a la pareja y detener el acto frente a alguna incomodidad. Ambos se tumban de lado, en posición casi fetal, con la mirada hacia la misma dirección.
La Andrómaca
La persona que se ubica encima de su pareja controla el ritmo. En efecto, en esta quien recibe la acción, sea mujer u hombre, tiene un control total del acto. De este modo, puede graduar la intensidad a su conveniencia.
Aquel que recibe la acción debe colocarse encima de su pareja. Desde allí podrá controlar y guiar el ritmo de la penetración. Por su parte, el compañero puede abrazarla, acariciarla y besarla con amor.
La flor de loto
Esta posición es ideal para comunicarse, mediante el contacto visual y los gestos. Si existe suficiente confianza en la pareja, la flor de loto permite una penetración más fácil y equilibrada.
Quien hace la penetración debe sentarse en la cama y la pareja se colocará encima. Estarán unidos por los genitales y se apoyarán con sus brazos a los laterales.
La vaquera invertida
En esta posición, quien se encuentra en la parte de arriba ejecuta los movimientos; de modo que tiene pleno control sobre el acto. La vaquera invertida es ideal para un primer encuentro, en especial para parejas tímidas.
Quien recibe la acción «cabalga» sobre su pareja, mientras esta permanece acostada de modo horizontal. Ambos pueden usar sus manos para estimular o para lograr un mayor apoyo.
¿Es normal no tener un orgasmo?
Es posible que no tengas un orgasmo. La realidad es que posiblemente ambos estaréis nerviosos en ese encuentro, que habrá momentos en los que incluso no sabréis qué hacer exactamente, y todo eso es normal, por eso llegar al orgasmo la primera vez no siempre es fácil.
En tales circunstancias, es raro llegar al orgasmo. El sexo en sí mismo sin orgasmo puede ser muy placentero y puede ser una buena manera para que ganéis en intimidad como pareja. También puedes disfrutar del sexo la primera vez a través de los juegos previos, los besos, las caricias y la masturbación mutua.
No llegues con altas expectativas, porque el sexo no sigue ningún guion. Poco a poco os iréis conociendo y el orgasmo llegará, aunque también es completamente válido disfrutar de la experiencia sin alcanzarlo.
Mitos frecuentes sobre la primera vez
«Siempre hay sangrado»
Las chicas no siempre sangran la primera vez. Uno de los conceptos más vinculados a la primera vez que existen es que, después de tener sexo por primera vez, las mujeres siempre sangran, y si no lo hacen no son vírgenes. ¡Esto es un mito!
La mayoría de las mujeres nacen con un himen, una membrana en la vagina que se puede romper o rasgar al hacer ejercicio, durante las primeras relaciones sexuales o durante otras actividades. Hay chicas que simplemente nacen sin himen, otras a las que se les rompe el himen practicando alguna actividad física como la gimnasia o montar a caballo, e incluso hay chicas con un himen tan elástico que no se rompe durante la penetración.
Sangrar o no, no es sinónimo de virginidad. No todas las chicas tienen himen, o llegan con el himen intacto a su primera relación sexual. Si llegas a sangrar, el rompimiento del himen no es doloroso, ni lo vas a sentir, entonces no debes preocuparte.
«La primera vez siempre es increíble»
Muchas veces, los medios nos dan expectativas no muy realistas sobre el sexo. Lo que lees, escuchas y ves te ayuda a imaginarte cómo va a ser el sexo. Pero la verdad es que, la mayoría de las veces, los shows de televisión, las películas y la pornografía nos pintan una imagen falsa del sexo.
Honestamente, la primera vez puede ser un poco incómoda y no tan erótica y caliente como lo pensabas, y eso es completamente normal. Para muchas personas, su primera vez es un encuentro algo torpe e incómodo. Aún así, eso no quiere decir que el sexo siempre será malo.
«La primera vez no puede producir un embarazo»
En algunas sociedades existe el mito de que una mujer no puede quedarse embarazada cuando tiene relaciones sexuales por primera vez. Esto es falso. Si ya has tenido la menstruación, puedes quedarte embarazada si tienes relaciones sexuales durante tus días fértiles.
Que sea tu primera relación sexual no implica que no puedas quedar embarazada o dejar embarazada a tu pareja, por eso siempre es importante usar un método anticonceptivo desde el primer momento.
«El cuerpo cambia después de tener sexo»
Probablemente creas que una vez inicies tu vida sexual tu anatomía va a cambiar, que tus senos van a crecer o tu cadera comenzará a ensancharse, esto no es más que un mito. Los únicos cambios que percibirás en tu cuerpo, son aquellos producidos por la pubertad o la adolescencia.
Qué hacer si algo sale mal
Si el preservativo se rompe, se sale o hubo sexo vaginal sin protección, busca asesoramiento sanitario cuanto antes para conocer las opciones disponibles. Si existe riesgo de ITS, consulta sobre las pruebas apropiadas, incluso aunque no haya síntomas.
Si aparece dolor intenso, sangrado abundante o persistente, fiebre, lesiones, secreción inusual o malestar que no mejora, consulta con un profesional de la salud. No tienes que sentir vergüenza: las ITS son comunes y, si se detectan temprano, muchas pueden tratarse.
Si la primera experiencia no cumple tus expectativas, no significa que el sexo siempre será malo. Hay muchos motivos que pueden contribuir a que la experiencia no cumpla las expectativas. Siempre podrás volver a intentarlo en otro momento, cuando te sientas más cómoda, aunque tampoco tienes obligación alguna de comprometerte a otro intento.
Cómo reducir los nervios
Como todo en la vida, es súper normal tenerle miedo a algo nuevo y desconocido, ¡sin importar la edad que tengas! La primera relación sexual no es la excepción. La ansiedad es natural cuando estás a punto de iniciarte en algo que consideras un momento importante de tu vida.
Tomarte tiempo y disfrutar de la experiencia puede hacer que el sexo sea una experiencia más relajada y placentera. Si te ves que estás pensando en lo que debes estar haciendo y lo que deberás hacer después, quizás debes tomarte un instante para centrarte y fijarte en el momento actual, y dejar que las cosas fluyan de manera natural.
No añadas más presión al momento imaginando un encuentro perfecto, en su lugar concéntrate en disfrutar lo que estás viviendo, las sensaciones del momento. Y si algo no sale bien, no olvides ponerle humor al asunto, seguro que eso hace que la experiencia sea más fácil para ambos.
- Decide por ti y confirma que ambos desean participar.
- Habla de límites, prácticas, protección y expectativas antes de empezar.
- Elige una habitación privada, segura y sin interrupciones.
- Ten preparados preservativos, lubricante, una toalla y agua.
- Empieza con besos, caricias y juegos previos sin prisas.
- Avanza lentamente y pregunta cómo se siente la otra persona.
- Detente ante el dolor, la presión, la duda o la incomodidad.
- Usa un preservativo nuevo en cada práctica que lo requiera.
- No compares la experiencia con películas, pornografía ni relatos ajenos.
- Recuerda que puedes cambiar de opinión en cualquier momento.
La primera vez puede ser una experiencia llena de placer si ambos tienen buena disposición para ello, están informados y emplean el método de protección adecuado. Lo fundamental es estar seguro de querer compartir ese momento especial con la pareja elegida y animarse a disfrutar sin miedos.