Primer gol olímpico: origen, autor y evolución de una jugada histórica

El primer gol olímpico reconocido internacionalmente fue marcado por el argentino Cesáreo Onzari el 1 de octubre de 1924, en un partido amistoso entre Argentina y Uruguay disputado en el estadio Sportivo Barracas de Buenos Aires. Onzari ejecutó un saque de esquina desde la banda izquierda y el balón entró directamente en la portería sin tocar a ningún otro jugador.

La acción fue legal gracias a una modificación reglamentaria aprobada en 1924, que permitió marcar directamente desde el córner. Argentina venció a Uruguay por 2-1 ante 30.000 espectadores, y el tanto recibió el nombre de “gol olímpico” porque Uruguay acababa de proclamarse campeón olímpico en los Juegos de París de 1924.

Qué es un gol olímpico

Marcar directamente desde el saque de esquina, sin que ningún otro jugador toque el balón, es una auténtica obra de arte reservada para los golpeadores más sutiles y precisos del planeta.

El balón debe salir desde el cuarto de círculo situado junto al banderín de esquina y terminar dentro de la portería sin contacto previo con compañeros o rivales. La jugada exige un golpeo preciso, una trayectoria cerrada y una lectura adecuada de la posición del guardameta.

Cesáreo Onzari, autor del primer gol olímpico

Cesáreo Onzari (1903 - 1964) fue un jugador de fútbol argentino, considerado como el primero del mundo en conseguir el llamado gol olímpico.

Sus inicios tuvieron lugar con los clubes Sportivo Boedo y Mitre. En 1921 debutó en el Club Atlético Huracán, donde ocupó el puesto de extremo izquierdo. En este club se mantuvo gran parte de su vida deportiva, hasta su retirada en 1933.

Participó como internacional con la Selección Argentina en 14 ocasiones, marcando 5 goles. Pasó a la historia del fútbol el 1 de octubre de 1924, por la consecución del primer gol legal tras lanzamiento directo desde el banderín de corner (sin que la pelota toque en ningún otro jugador).

Cesáreo Onzari ejecutando gol olímpico

El partido entre Argentina y Uruguay

El gol se produjo ante 30.000 expectadores en el minuto 15 del primer tiempo del partido amistoso que se disputó ese día, en el terreno de juego del Sportivo Barracas, entre la Selección Argentina y la de Uruguay que era la campeona olímpica.

DatoInformación
PartidoAmistoso
ResultadoArgentina 2 - 1 Uruguay
Autor del golCesareo Onzari 15'
Fecha1 de Octubre de 1924
EstadioSportivo Barracas, Buenos Aires
Asistencia30 000 espectadores

El combinado uruguayo venía de consagrarse campeón olímpico en los Juegos de París 1924, un logro que había desatado una enorme expectación en toda Sudamérica.

La Selección de Uruguay, que venía de consagrarse con la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París, lo celebró disputando dos duelos amistosos con la Selección Argentina. El primer partido se jugó en Montevideo, terminando en empate. El segundo fue en nuestra ciudad, y fue histórico.

Cesáreo Onzari, el recordado “wing” izquierdo del Club Atlético Huracán, se hizo eterno convirtiendo un gol histórico para nuestra Selección que significó un quiebre en la historia del futbol.

Cómo fue el lanzamiento de Onzari

Corría el minuto 15 de la primera mitad cuando Argentina dispuso de un saque de esquina desde la banda izquierda. El encargado de ejecutarlo fue el delantero Cesário Onzari, jugador de Huracán.

Con una pierna izquierda prodigiosa, el futbolista argentino sacó un centro cerradísimo, con efecto hacia el arco defendido por el legendario guardameta uruguayo Andrés Mazali.

El balón tomó una curva imparable, sobrevoló a la defensa y a los delanteros que esperaban en el área, y se alojó directamente en el fondo de las mallas, sin que ningún otro jugador rozara el esférico.

En quince minutos, y ante una multitud, Onzari convertía su célebre gol olímpico desde el corner, sin que nadie toque la pelota en el trayecto desde su ejecución.

La sorpresa fue total en el estadio. Los jugadores argentinos celebraron con desconcierto y alegría, mientras que el árbitro del encuentro validó la acción aplicando la nueva normativa.

El árbitro uruguayo Ricardo Villarino validó inmediatamente la anotación. Tuvo en cuenta un reciente cambio reglamentario realizado por la International Board el 14 de junio de ese mismo año, el cual validaba el gol a falta directa desde corner.

Argentina, con ese memorable “gol olímpico”, se quedó con el triunfo venciendo 2 a 1 a la Selección uruguaya.

El cambio reglamentario de 1924

Ello fue posible por el cambio en el reglamento realizado en 1924, pues hasta entonces el saque de corner estaba reglamentado como lanzamiento indirecto, por lo tanto era ilegal el gol si la pelota no contactaba antes de entrar en la portería con un jugador.

Pocos meses antes, concretamente en junio de 1924, la International Football Association Board (IFAB) había introducido una modificación crucial en el reglamento del fútbol: se permitía marcar un gol directamente desde un saque de esquina.

Hasta entonces, si un balón lanzado desde el córner entraba sin ser tocado por ningún compañero o rival, el tanto no era válido.

El cambio convirtió una acción que antes no podía conceder un gol en una posibilidad reglamentaria. Onzari aprovechó esa nueva norma en uno de los partidos internacionales más destacados de aquel momento.

Por qué se llama gol olímpico

Por ello desde entonces esta jugada se conoce como gol olímpico.

La denominación popular de este tanto histórico tiene una explicación directa y lógica vinculada a sus rivales de aquel histórico partido. Como los uruguayos acababan de colgarse la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París 1924, la prensa y los aficionados argentinos comenzaron a referirse al combinado celeste como «los olímpicos».

La hazaña de Onzari, conseguida precisamente al derrotar a los campeones vigentes de la máxima cita del fútbol por aquel entonces, hizo que la jugada fuera bautizada de inmediato por los cronistas de la época como el «gol a los olímpicos».

Con el paso de los días y de los partidos, la expresión fue abreviándose de manera natural hasta quedar acuñada para la posteridad simplemente como «gol olímpico».

El término trascendió las fronteras de Argentina, se popularizó en toda Hispanoamérica y, con los años, fue adoptado en la gran mayoría de los idiomas del planeta fútbol.

La controversia sobre el primer gol directo de córner

La hazaña de Cesário Onzari en 1924 abrió la veda y popularizó el concepto a nivel internacional. Sin embargo, existe una referencia anterior o casi simultánea que ha generado debate entre historiadores del fútbol.

Según el historiador deportivo Jorge Gallego, el primer futbolista en el mundo en lograr el gol directo de córner fue el escocés Billy Alston en un partido de la Segunda División de su país, el 21 de agosto de 1924, aunque el hecho no tuvo ninguna repercusión internacional.

La diferencia principal está en la repercusión histórica. El tanto de Billy Alston habría sido anterior, pero el gol de Onzari fue el que alcanzó notoriedad internacional y dio origen al nombre con el que la jugada se conoce actualmente.

El relato de Eduardo Galeano

En su libro El fútbol a sol y sombra (1995), el escritor uruguayo Eduardo Galeano le hace un homenaje al futbol, y por lo tanto le dedicó unas páginas al gol olímpico.

Cuando la selección uruguaya regresó de la Olimpíada del 24, los argentinos le ofrecieron un partido de festejo. El partido se jugó en Buenos Aires. Uruguay perdió por un gol. El puntero izquierdo Cesáreo Onzari fue el autor de ese gol de la victoria.

Lanzó un tiro de esquina y la pelota se metió en el arco sin que nadie la tocara. Era la primera vez en la historia del fútbol que se hacía un gol así. Los uruguayos se quedaron mudos.

Cuando consiguieron hablar, protestaron. Según ellos, el arquero Mazali había sido empujado mientras la pelota venía en el aire. El árbitro no les hizo caso.

Y entonces mascullaron que Onzari no había tenido la intención de disparar a puerta, y que el gol había sido cosa del viento.

Por homenaje o ironía, aquella rareza se llamó gol olímpico. Y todavía se llama así, las pocas veces que ocurre.

Onzari pasó todo el resto de su vida jurando que no había sido casualidad. Y aunque han transcurrido muchos años, la desconfianza continúa: cada vez que un tiro de esquina sacude la red sin intermediarios, el público celebra el gol con una ovación, pero no se lo cree.

El primer gol olímpico en una Copa del Mundo

Si bien la gesta de Cesário Onzari en 1924 abrió la veda y popularizó el concepto a nivel internacional, el gran escaparate del fútbol de selecciones -la Copa del Mundo- tardaría algunas décadas en presenciar una maravilla de estas características.

Mientras que en los campeonatos locales de diversos países sudamericanos y europeos los especialistas en saques de esquina ya comenzaban a ensayar este tipo de lanzamientos con éxito, la máxima cita mundialista mantuvo su cuota de misterio durante varias ediciones.

Hasta ese momento, en las ediciones de 1930, 1934, 1938, 1950, 1954 y 1958, ningún jugador había logrado perforar la red directamente desde la esquina en el torneo más importante del mundo.

La historia de los mundiales guardó este honor para una cita muy especial celebrada en tierras sudamericanas: Chile 1962.

Marcos Coll y el gol olímpico del Mundial de 1962

El autor de semejante hito fue el delantero colombiano Marcos Coll, durante el inolvidable e histórico empate 4-4 entre la selección de Colombia y la todopoderosa Unión Soviética en la fase de grupos, disputado en el Estadio Carlos Dittborn de la ciudad de Arica el 3 de junio de 1962.

El partido ya era de por sí un acontecimiento legendario debido al tremendo poderío físico y táctico de los soviéticos, que contaban en su portería con uno de los mejores guardametas de todos los tiempos: el mítico Lev Yashin, conocido universalmente como la Araña Negra.

Colombia perdía el encuentro de manera contundente por 3-1, pero el combinado cafetero protagonizó una heroica reacción que quedaría grabada para siempre en la memoria colectiva del continente.

Con el marcador en contra, el combinado colombiano dispuso de un saque de esquina desde el sector izquierdo del ataque. Marcos Coll, centrocampista del América de Cali, se perfiló con pierna derecha para ejecutar un centro cerrado.

El golpeo de Coll fue sencillamente perfecto. El balón salió despedido con una trayectoria seca, cerrada y con un efecto exterior que desconcertó por completo a la defensa soviética.

Lev Yashin, uno de los porteros más seguros, imponentes y ágiles de la historia del deporte, calculó mal la trayectoria del centro debido al extraño efecto que llevaba el esférico y a la presencia de varios jugadores en el área pequeña.

El balón superó la estirada del guardameta soviético y se coló directamente por el segundo palo, besando la red. Aquel tanto significó el parcial 3-2 y encendió la mecha de la remontada colombiana, que terminaría empatando el partido a cuatro goles en uno de los duelos más emocionantes, locos y recordados de la historia de los mundiales.

Marcos Coll gol olímpico Mundial 1962

Curiosamente, hasta la fecha, el de Marcos Coll sigue siendo el único gol olímpico anotado de manera oficial en toda la historia de la Copa del Mundo de la FIFA.

A pesar de que en las décadas posteriores se han intentado miles de saques de esquina directos en citas mundialistas -con actuaciones estelares de grandes lanzadores como Roberto Carlos, David Beckham o Ronaldinho-, ninguno ha logrado repetir la hazaña lograda por el mediocampista colombiano en suelo chileno.

Factores que hacen posible un gol olímpico

Hacer un gol olímpico en un Mundial requiere una combinación perfecta de factores: un golpeo milimétrico, condiciones atmosféricas favorables -como una brisa que ayude a curvar la trayectoria-, un guardameta ligeramente descolocado y, sobre todo, una gran habilidad por parte del ejecutor del saque de esquina.

La precisión del golpeo permite que el balón adquiera la curva necesaria para acercarse a la portería. El efecto puede modificar la trayectoria durante el vuelo y dificultar la intervención del guardameta.

La posición del portero también resulta decisiva, ya que una ubicación adelantada o una lectura tardía del balón puede dejarlo sin margen para reaccionar.

La presencia de jugadores en el área pequeña puede aumentar la dificultad de la acción, porque limita la visibilidad del guardameta y altera su cálculo de la trayectoria.

Por estas razones, el gol olímpico sigue siendo una de las acciones más difíciles, inesperadas y espectaculares del fútbol.

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Importancia histórica de la jugada

El gol olímpico transformó una posibilidad reglamentaria poco habitual en una de las acciones más reconocibles del fútbol. Su historia combina una modificación de las reglas, la rivalidad deportiva entre Argentina y Uruguay y la repercusión internacional de una anotación inesperada.

El tanto de Onzari no solo decidió un partido amistoso: también fijó una expresión que se incorporó al vocabulario futbolístico y quedó asociada a los lanzamientos directos desde el córner.

Desde entonces, cada balón que entra directamente tras un saque de esquina revive la sorpresa del estadio Sportivo Barracas y recuerda la ejecución de Cesáreo Onzari ante la selección uruguaya campeona olímpica.

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