Perspectivas económicas mundiales: crecimiento, riesgos y oportunidades

Las perspectivas económicas mundiales se han deteriorado por el conflicto en Oriente Medio, las perturbaciones en los suministros energéticos, el aumento de los precios de los productos básicos y unas condiciones financieras más restrictivas. En este contexto, se espera que el crecimiento mundial se debilite hasta el 2,5% este año, el ritmo más bajo desde 2020.

Para América Latina y el Caribe, las perspectivas se mantienen relativamente estables, con un crecimiento del PIB regional proyectado en 2.3 % en 2026, frente al 2.4 % en 2025. Sin embargo, el crecimiento continúa siendo demasiado débil para generar avances significativos en el empleo, la reducción de la pobreza y los niveles de vida.

La economía mundial ante una nueva fase de incertidumbre

A principios de 2026, la actividad mundial parecía asentarse sobre bases sólidas. Algunas de las principales economías avanzadas registraban un crecimiento vigoroso, con el comercio mundial impulsado por el auge de las exportaciones vinculadas a la inteligencia artificial (IA).

Desde entonces, el conflicto en Oriente Medio ha deteriorado notoriamente las proyecciones, de acuerdo con el informe Perspectivas económicas mundiales. La incertidumbre geopolítica sigue siendo elevada, y las previsiones son muy sensibles a la duración y la intensidad de las interrupciones del suministro relacionadas con el conflicto.

El conflicto ha generado enormes disrupciones en las exportaciones de energía y otros productos básicos procedentes de la región del Golfo, desencadenando fuertes alzas de precios. La previsión de referencia supone que la fase más aguda de las perturbaciones concluirá en julio, y que los volúmenes de embarques a través del estrecho de Ormuz se recuperarán en gran medida a finales de 2026.

Mapa de rutas energéticas del estrecho de Ormuz

Precios de los productos básicos e inflación

Sobre esta base, se proyecta que los precios anuales de los productos básicos suban un 22% este año, con un precio promedio del petróleo Brent de US$94 por barril. El alza de los precios de los productos básicos ha desencadenado un aumento generalizado de las presiones inflacionarias en todo el mundo.

Al mismo tiempo, los niveles previstos de las tasas de interés oficiales en las principales economías avanzadas han aumentado, y los rendimientos de los bonos han seguido la misma tendencia. Estas condiciones pueden limitar el consumo, encarecer el financiamiento y reducir los incentivos para la inversión.

La desaceleración prevista es impulsada por el menor crecimiento de las economías avanzadas y los MEED dependientes de la energía importada, así como por el marcado debilitamiento de las exportaciones en las economías de Oriente Medio afectadas por el conflicto.

Escenario de tensión energética

En un escenario de tensión energética, el estrecho de Ormuz no se abre de nuevo al transporte marítimo hasta el cuarto trimestre de 2026, y la capacidad de suministro de petróleo a mediano plazo también se ve reducida. Los precios del petróleo vuelven a dispararse, y el precio promedio del petróleo Brent es de US$115 por barril en 2026.

En este contexto, un aumento más pronunciado de la inflación influiría aún más sobre el crecimiento mundial, con un impacto que podría verse amplificado por las tensiones de los mercados financieros. La duración de las interrupciones del suministro y la evolución de los precios energéticos son, por tanto, factores decisivos para el comportamiento de la economía mundial.

Perspectivas para América Latina y el Caribe

Las perspectivas económicas para América Latina y el Caribe se mantienen estables, con un crecimiento del PIB regional proyectado en 2.3 % en 2026, frente al 2.4 % en 2025. Se espera que la actividad económica esté respaldada por tasas de interés más bajas y una recuperación moderada de la inversión, según el informe insignia de las Naciones Unidas, Situación y Perspectivas de la Economía Mundial 2026.

El crecimiento económico en América Latina y el Caribe se mantiene firme, pero las perspectivas están nubladas por riesgos significativos. La persistente incertidumbre en las políticas globales, la volatilidad en las dinámicas comerciales y el riesgo de una fragmentación más profunda continúan afectando las proyecciones para la región.

Los recientes cambios en las políticas comerciales -incluidas nuevas medidas arancelarias en Estados Unidos- están generando impactos desiguales entre las economías, particularmente a través de los flujos comerciales y las cadenas de suministro. Una desaceleración en los principales socios comerciales de la región podría debilitar aún más la demanda externa.

A nivel interno, el espacio fiscal limitado restringe las respuestas de política. Aunque las posiciones fiscales han mejorado desde la pandemia, los altos niveles de deuda, el aumento de las cargas por intereses y las debilidades estructurales siguen limitando la capacidad de muchos gobiernos para impulsar el crecimiento y responder a choques.

Crecimiento previsto en países seleccionados

País o subregiónPerspectiva de crecimiento
BrasilEl crecimiento se moderará del 2.5 % en 2025 al 2.0 % en 2026.
MéxicoEl PIB aumentará del 0.4 % en 2025 al 1.3 % en 2026.
ArgentinaEl crecimiento se reducirá del 4.3 % en 2025 al 3.8 % en 2026.
Costa Rica, República Dominicana, Guatemala, Honduras, Panamá y ParaguaySe proyecta un crecimiento superior al 3.5 % en 2026.
Caribe, excluyendo GuyanaEl crecimiento del PIB permanecerá moderado en 1.6 % en 2026.
GuyanaSe proyecta un crecimiento excepcionalmente fuerte.

Las perspectivas de crecimiento varían ampliamente entre países. En Brasil, se espera que el crecimiento se modere del 2.5 % en 2025 al 2.0 % en 2026, mientras el banco central mantiene una política monetaria estricta para combatir la inflación persistente.

En México, se proyecta que el PIB aumente del 0.4 % en 2025 al 1.3 % en 2026, respaldado por una recuperación del consumo y la inversión, a medida que las posturas monetarias y fiscales se tornan más favorables.

En Argentina, se espera que el crecimiento se reduzca del 4.3 % en 2025 al 3.8 % en 2026, conforme la economía se estabiliza tras la fuerte recuperación del periodo 2023-2024.

Se proyecta un crecimiento superior al 3.5 % en 2026 para Costa Rica, República Dominicana, Guatemala, Honduras, Panamá y Paraguay. En el Caribe (excluyendo Guyana), se espera que el crecimiento del PIB permanezca moderado en 1.6 % en 2026, limitado por altas cargas de deuda, baja inversión y vulnerabilidades climáticas agudas.

Guyana, en contraste, se proyecta que mantenga un crecimiento excepcionalmente fuerte, impulsado por la continua expansión de su sector petrolero.

Limitaciones fiscales y vulnerabilidades regionales

Las posiciones fiscales han mejorado desde la pandemia, pero los altos niveles de deuda y el aumento de las cargas por intereses siguen reduciendo el margen de maniobra de los gobiernos. Las debilidades estructurales también limitan la capacidad de impulsar el crecimiento y responder a choques externos.

En el Caribe, las altas cargas de deuda, la baja inversión y las vulnerabilidades climáticas agudas restringen las posibilidades de una expansión más rápida. Estas condiciones hacen que la región sea especialmente sensible a las perturbaciones internacionales y a los cambios en los costos de financiamiento.

Los cambios en las políticas comerciales también generan efectos desiguales. Las nuevas medidas arancelarias en Estados Unidos afectan a las economías regionales a través de los flujos comerciales y las cadenas de suministro, mientras una desaceleración de los principales socios comerciales puede debilitar la demanda externa.

Los mercados emergentes y las economías en desarrollo

En medio de una década turbulenta, caracterizada por crisis sucesivas, los niveles de vida en muchos mercados emergentes y economías en desarrollo (MEED) están avanzando muy poco.

Se espera que, para 2028, los MEED -excluidas China y la India- no habrán logrado en conjunto avances en la reducción de la brecha de ingresos con las economías avanzadas desde el inicio de la pandemia de COVID-19.

Las perspectivas de crecimiento más débiles, el espacio fiscal limitado y la disminución de la asistencia oficial para el desarrollo están eliminado los márgenes de maniobra en los países más vulnerables y aumentan las brechas de desarrollo que ya eran considerables.

La desaceleración mundial puede afectar especialmente a los países que dependen de la demanda externa, las importaciones de energía o la asistencia internacional. En estos contextos, la combinación de menor crecimiento, mayores costos financieros y escaso espacio fiscal limita las respuestas disponibles.

La inteligencia artificial como posible motor de crecimiento

¿Qué podría cambiar el rumbo y encauzar a la economía mundial hacia una senda más saludable? Una respuesta posible es la IA.

Sobre la base del punto medio de las estimaciones iniciales de distintos estudios, la IA podría aumentar el crecimiento potencial en 0,6 puntos porcentuales en los años 2030, mediante mejoras más rápidas de la productividad.

Sin embargo, lograr este resultado en los MEED exigirá fortalecer la infraestructura digital, las capacidades y los marcos regulatorios, a la vez que se gestionan las complejas transiciones del mercado laboral.

Convertir la inteligencia artificial en productividad, ingresos y ganancias: David Razú

La expansión de la IA puede contribuir al crecimiento mediante mejoras de productividad, pero sus beneficios dependerán de la capacidad de los países para desarrollar infraestructura digital, formar capacidades y establecer marcos regulatorios adecuados.

Las transiciones del mercado laboral constituyen una parte esencial de este proceso. El impacto de la IA no dependerá únicamente de la adopción tecnológica, sino también de la preparación de trabajadores, empresas e instituciones para adaptarse a nuevas formas de producción.

La necesidad de reformas más amplias

Además, incluso si todos los países alcanzaran este considerable impulso, el crecimiento potencial mundial estaría muy por debajo del promedio de la década de 2000, lo que pone de relieve la urgencia de reformas más amplias para estimular la creación de empleo, el dinamismo empresarial y la inversión privada en los MEED.

Fortalecer las perspectivas de crecimiento requerirá un impulso estratégico hacia el desarrollo productivo, enfocado en la diversificación, la innovación y mejoras sostenidas en la productividad.

La diversificación puede reducir la exposición a las fluctuaciones de los productos básicos, las interrupciones comerciales y los cambios en la demanda externa. La innovación y la inversión privada pueden ampliar la capacidad productiva y sostener un crecimiento más firme.

A pesar de una perspectiva relativamente estable, el crecimiento económico en la región sigue siendo demasiado débil para generar avances significativos en empleo, reducción de la pobreza y niveles de vida.

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